Los negocios ocultos de Carolina de Mónaco y su padre

0
25

El
Principado
de
Mónaco,
conocido
por
su
glamour
y
opulencia,
es
ahora
el
escenario
de
un
escándalo
real
que
ha
sacudido
a
la
dinastía
Grimaldi.

Claude
Palmero,
exadministrador
de
los
bienes
de

Alberto
II
,

ha
roto
su
silencio
tras
dos
décadas
de
servicio,
revelando
secretos
que
han
puesto
en
jaque
la
estabilidad
del
trono.
Entre
las
revelaciones
más
impactantes,
destaca
la
conspiración
de
la
princesa


Carolina
de
Mónaco

para
apartar
a
su
hermano
Alberto
como
heredero
al
trono.

La
historia
se
remonta
a
los
primeros
años
de
vida
de


Carolina,
la
primogénita
del
príncipe
Rainiero
y
la
icónica
Grace
Kelly
.
Por
un
breve
período,
Carolina
fue
la
heredera
natural
al
trono
de
Mónaco.
Sin
embargo,
con
el
nacimiento
de
Alberto,
las
rígidas
leyes
de
sucesión
monegascas
relegaron
a
Carolina
a
un
segundo
plano.


Rainiero,
consciente
de
las
limitaciones
de
su
hijo
varón,
nunca
dejó
de
lamentar
no
haber
cambiado
las
normas
de
sucesión,

y
esa
duda
sembró
el
terreno
para
una
de
las
traiciones
más
sorprendentes
en
la
historia
reciente
del
Principado.

Carolina de Mónaco y el príncipe Alberto
Carolina
de
Mónaco
y
el
príncipe
Alberto

La
verdad
revelada
sobre
las
intenciones
de
Carolina
de
Mónaco
sobre
su
hermano
Alberto

Según
Palmero,
la
relación
entre
Rainiero
y
Alberto
fue
siempre
tensa.

El
monarca
veía
a
su
hijo
como
alguien
incapaz
de
asumir
las
responsabilidades
del
trono,
al
que
consideraba
un “cuarentón
que
no
estaba
a
la
altura”.

Estas
tensiones
llevaron
a
Rainiero
a
contemplar
la
posibilidad
de
que


Carolina,
su
hija
mayor
,
lo
sucediera
en
el
trono,
a
pesar
de
las
leyes
que
favorecían
la
sucesión
masculina.


Según
indicó
el
exadministrador,
el
rey
llegó
a
negociar
con
Carolina
un
plan
para
apartar
a
Alberto
de
la
línea
de
sucesión.

La
propuesta,
que
fue
confirmada
por
el
abogado
Thierry
Lacoste
y
documentada
en
una
carta
firmada
en
2001
por
Patrice
Davost,
director
de
los
servicios
judiciales
del
Principado,
consistía
en
que
Carolina
asumiera
el
trono,
con
la
condición
de
que,
eventualmente,
cediera
el
puesto
a
su
hijo
mayor,
Andrea
Casiraghi.

Sin
embargo,


Alberto

no
era
ajeno
a
las
intenciones
de
su
padre
y
su
hermana.
Determinado
a
mantener
su
lugar
en
la
historia
de
Mónaco,

el
príncipe
resistió
la
presión
y,
tras
la
muerte
de
Rainiero
en
2005,
asumió
el
trono
como
estaba
previsto.
Pero
la
coronación
de
Alberto
no
puso
fin
a
las
tensiones
dentro
de
la
familia.

Carolina,
junto
a
su
hermana
Estefanía,
continuó
siendo
un
elemento
disruptivo
en
la
corte.
Ambas
princesas,
insatisfechas
con
sus
generosas
asignaciones,
demandaron
mayores
recursos
de
las
arcas
del
estado,
presionando
al
ya
tensionado
principado.

VO

También
te
puede
interesar