Bernardo, el milagro del Botafogo: “Aunque tuve quemaduras en la piel, sigo siendo alegre y agradecido”

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A sus 12 años, Bernardo no sólo destaca en las categorías inferiores del Botafogo; también representa una historia de fe y superación que ha conmovido a Brasil. Cuando tenía apenas un año, un accidente doméstico lo dejó con graves quemaduras en la cabeza y el cuerpo. Hoy, junto a su padre, Leandro, y a su representante, Raphael Cabral, fundador de RCS Atletas, repasa su increíble recorrido desde el hospital hasta los campos del club ‘carioca’.

“Bernardo es un ejemplo de fe, superación y alegría. No lo vemos sólo como un jugador, sino como parte de la familia”, asegura Cabral, que lo descubrió hace dos años en el centro de entrenamiento Meninos de Ouro y hoy acompaña cada paso de su desarrollo deportivo y personal.

Pregunta. Bernardo, después de todo lo que ha vivido, ¿cómo está afrontando este momento en el Botafogo, siendo casi un jugador profesional?

Respuesta. Estoy muy feliz, de verdad. Primero quiero agradecer a Dios por todo este momento que estoy viviendo. Aunque tuve quemaduras en la piel, eso no me entristece, sigo siendo alegre y agradecido. Si alguien me critica, no me afecta, porque sé que Dios tiene el control de todo. Mi sueño es ser futbolista profesional, y en nombre de Jesús lo conseguiré. Sé que es muy difícil, pero si sigo dedicándome, jugando bien y escuchando a mis entrenadores, que siempre me corrigen con cariño, sé que puedo lograrlo.

P. Leandro, ¿cómo fue el accidente y los primeros meses de recuperación?

R. La madre de Bernardo tiene una discapacidad auditiva (escucha solo un 10%) y habla poco. Un domingo, cuando él tenía poco más de un año, yo estaba trabajando y ella puso una tetera a calentar para bañarle, ya que la ducha no funcionaba. La hermana de ella me llamó diciendo que Bernardo se había quemado. Corrí a casa, con la ropa de trabajo (soy obrero), y cuando llegué al hospital le vi completamente vendado, el rostro y la cabeza hinchados. Fue el peor día de mi vida.

El día de su accidente fue el peor día de mi vida

Leandro, padre de Bernardo

El médico dijo que necesitaba ser trasladado a un hospital especializado en quemaduras y no sabían si sobreviviría. Por contactos conseguimos una plaza en Río de Janeiro y lo llevaron esa misma noche. Estuvo aislado, en cuidados intensivos. Durante días no pude trabajar, pasaba las noches con él. 

Tenía quemaduras graves en la cabeza, el rostro, el abdomen y una oreja. Los médicos decían que si conseguía alimentarse habría esperanza. Empezó a tomar el biberón aunque sangraba, luchando por vivir. Durante meses le hacían curas y raspados de piel tres veces por semana. Fueron siete meses de hospital, múltiples injertos de piel, en los párpados, el abdomen, la oreja… hasta que empezó a cicatrizar. Fue un milagro de Dios. Hoy verlo así, jugando al fútbol, es algo increíble.

Fue un milagro de Dios. Hoy verlo así, jugando al fútbol, es algo increíble

Leandro, padre de Bernardo

Leandro (padre de Bernardo) hablando sobre el accidente

P. Bernardo, cuando escucha a tu padre contar todo eso, ¿tiene conciencia del milagro que ha vivido?

R. Me siento muy feliz y agradecido. Nunca olvidaré a mi iglesia, a mis tíos, a mi pastor. Siempre me dicen que no olvide a Jesús, porque Él es el camino, la verdad y la vida. Para Dios nada es imposible. Verme ahora en los medios, en Instagram, en otros países, es algo muy gratificante. En nombre de Jesús seguiré creciendo hasta alcanzar mi sueño: ser futbolista profesional, jugar en la selección brasileña, ganar un Mundial y una Champions League. Tengo ese sueño y sé que se cumplirá.

P. ¿Cómo comenzó su historia con el fútbol después de todo eso?

Leandro: Desde muy pequeño, después de recuperarse, ya jugábamos con la bola dentro de la habitación. Veía que golpeaba muy bien el balón. Al principio yo intentaba regatearle y le hacía caños (risas).

Bernardo: Él siempre me hacía caños, pero fui evolucionando y ya no le dejaba hacerme caños más (risas).

Leandro: Un vecino, Rodrigo, tenía una escuelita social en el barrio y lo invitó a jugar con los primos y amigos. Rodrigo vio enseguida que Bernardo tenía talento. El hermano de Rodrigo jugaba en Alemania y comentó que podía presentarle una prueba en São Gonçalo. Le acompañé varios días y acabó pasando la prueba. Su hermana lo llevaba y le daba el dinero del transporte. Pero después, por un problema con los documentos, dejó de ir. Entonces lo llevé a la escuela del barrio llamada Meninos de Ouro. 

Allí, al principio muy tímido, empezó a jugar. El entrenador ‘JãoJão’ enseguida dijo: “Apúntale, que tiene talento”. Al principio Bernardo no quería jugar, pero el entrenador llamó a los chavales y dijo: “no quiero que nadie le moleste o le haga bullying”. Al final todos lo acogieron muy bien, incluso las madres de los chavales. Jugó su primer campeonato, marcó un gol con su pierna mala en el último minuto y empató el partido. Desde entonces, comenzó a destacar.

Bernardo entrenando en el CT Meninos de Ouro

Bernardo entrenando en el CT Meninos de OuroRCS ATLETAS

Bernardo: En una competición en el Nilton Santos, mi equipo sub-11 ganó 9-0 el primer partido, perdimos el segundo 2-0 y ganamos el tercero 5-0. Al final fuimos eliminados, pero fue una gran actuación. Hice un gol y fui elegido junto con Pedro para hacer pruebas en el Botafogo.

P. Raphael, ¿cómo fue el primer contacto con Bernardo y qué le llamó la atención de él?

R. Bernardo llegó a nuestro centro de entrenamiento hace casi dos años. Era un niño muy tímido, pero desde el primer día vimos que tenía algo especial: un diamante por pulir. Empezó a entrenar con nosotros, recibió el cariño del grupo y pronto mostró una gran desenvoltura. Juega de extremo derecho, es rápido, potente, con mucha explosión y una gran capacidad de finalización. Cuando le llevamos a un torneo con el Botafogo, mostró todo su talento y el club decidió hacerle una prueba. Tres semanas después, nos confirmaron que había sido aprobado. Fue una alegría inmensa.

Bernardo jugando por el Meninos de Ouro

P. ¿Cómo fue aquella prueba en el Botafogo y su reacción al saber que había pasado?

Bernardo. Me sentí muy feliz. Cuando pasé la prueba, mi padre y toda mi familia me abrazaron. Durante la evaluación, entrené junto con Pedro; en la primera semana él no pasó, pero yo seguí adelante, siempre orando y pidiendo a Dios que me ayudara. En la tercera semana, el personal de captación me confirmó que había sido aprobado. Fue una alegría inmensa, un sueño hecho realidad.

P. ¿Cómo fue su debut y la acogida del grupo en el club?

Bernardo. En mi debut, mis compañeros me animaron mucho y el entrenador me dio instrucciones: jugar sin miedo, ir hacia adelante, pasar el balón y, si lo pierdo, volver a defender. Dijo que lo importante es hacerlo con garra y determinación. Eso me dio mucha confianza.

Leandro. Está siendo muy gratificante. Vemos que hay otros niños en el mismo proceso y los padres también apoyan mucho. Su madre, que tiene una discapacidad auditiva, también le apoya siempre. Toda la familia está muy feliz. Creo que Raphael y el equipo entero también lo están, porque ven el esfuerzo y la fe que hay detrás.

P. ¿Cómo lleva la rutina de estudiar y entrenar?

R. Me gusta mucho estudiar, no todo es fútbol. Hay que saber las dos cosas. Mi asignatura favorita es matemáticas, ¡me encanta hacer cuentas! Hoy tuve examen y saqué un diez. Es una rutina muy ajetreada, pero merece la pena.

Bernardo hablando sobre los estudios

P. Raphael, ¿Qué hace que su caso sea tan especial?

R. Su historia de vida es un testimonio. Bernardo es un ejemplo de fe, superación y alegría. En el centro siempre decimos que es un niño elegido por Dios. Nuestro trabajo con él no es por dinero, sino por vocación y amor. Lo acompañamos de cerca, ayudamos en lo que necesita, incluso económicamente, y tratamos de que viva este sueño con los pies en la tierra.

Nuestro trabajo con él no es por dinero, sino por vocación y amor

Raphael, representante de Bernardo

P. Leandro, ¿cómo fue la convivencia con otros niños después del accidente? ¿Tuvieron miedo de que lo rechazaran?

R. Al principio sí, porque los niños son curiosos y algunos se quedaban mirando. Es normal, son niños. Pero gracias a Dios, Bernardo nunca se desanimó. Siempre fue alegre. En la escuela o en el fútbol, si alguien preguntaba, yo explicaba que había sido una quemadura con agua caliente. Nunca tuvimos problemas de acoso ni de burlas. Donde va, es querido. Gracias a Dios por eso.

P. Bernardo, ¿quiénes son sus ídolos y a qué jugador le gustaría parecerse?

R. Neymar y Cristiano Ronaldo.

P. ¿Qué es lo que más admira de Cristiano Ronaldo?

R. Admiro su potencia de disparo y su capacidad para marcar muchos goles. Es un ejemplo de esfuerzo y constancia. Me encanta su disciplina, su fuerza y su dedicación. Es muy profesional, entrena muchísimo y siempre creyó en Jesús. Además, está muy fuerte físicamente, tiene muchos músculos (risas).

Bernardo hablando sobre Cristiano Ronaldo

P. Si pudiera mandarle un mensaje, ¿qué le diría?

R. Sí, me encantaría poder conocerle y sacarme una foto con él algún día. Sería un sueño. Cristiano Ronaldo, soy un gran fan tuyo. Eres mi ídolo y me gusta mucho cómo juegas. Ojalá algún día pueda jugar como tú. ¡SIIIIIIUUUU!