Nanotecnología y energía solar: el proyecto científico que busca mejorar el agua del lago San Roque

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Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba trabajan en un sistema que combina monitoreo satelital y nanopartículas activadas por la luz del sol. La iniciativa apunta a detectar floraciones de cianobacterias antes de que se expandan y degradar tanto los microorganismos como algunas de las toxinas que liberan.


Un equipo de científicos avanza en el desarrollo de una tecnología destinada a intervenir sobre uno de los principales problemas ambientales del lago San Roque: la proliferación de cianobacterias y la presencia de sustancias que afectan la calidad del agua.

El proyecto combina imágenes tomadas desde satélites con plataformas flotantes equipadas con nanopartículas que se activan al recibir luz solar. El objetivo es localizar las zonas donde comienzan a formarse las floraciones y actuar antes de que alcancen una extensión y densidad mayores.

La iniciativa es desarrollada por investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). La información fue publicada por Cba24n, a partir de declaraciones realizadas por los integrantes del equipo a Canal 10.

Detectar el problema antes de que se extienda

El esquema de trabajo contempla utilizar tecnología satelital para observar la evolución del embalse e identificar los sectores donde se concentran las comunidades de cianobacterias.

La investigadora Anabella Ferral explicó que esos datos permitirían orientar las plataformas hacia puntos específicos del lago. Allí actuarían las nanopartículas inmovilizadas, cuya capacidad de degradación se activa con la energía solar.

La estrategia busca intervenir durante las etapas iniciales de las floraciones y evitar la formación de capas extensas sobre la superficie.

Ferral señaló además que las observaciones realizadas durante los últimos años muestran una leve mejoría en el estado del embalse, aunque las floraciones continúan siendo un fenómeno recurrente.

Cómo funcionan las nanopartículas

El investigador Maximiliano Burgos detalló que las partículas utilizadas tienen dimensiones microscópicas y reaccionan de una manera particular al absorber la luz solar.

Al activarse, generan procesos capaces de degradar sustancias contaminantes. Durante el primer año de ensayos, el equipo obtuvo resultados considerados promisorios en la eliminación directa de cianobacterias.

El desarrollo también cuenta con la colaboración de la científica Dra. Esplandiu, radicada en Barcelona, donde se realizaron pruebas sobre algunas de las toxinas asociadas a estos organismos.

En el caso de la anatoxina, los ensayos consiguieron una degradación del 95%. El grupo también estudia la respuesta frente a la microcistina, otra sustancia que suele generar preocupación por sus posibles efectos sobre la calidad del agua.

Un problema asociado al exceso de nutrientes

El lago San Roque presenta un proceso de eutrofización vinculado con la elevada presencia de nutrientes. Cuando se combinan determinadas condiciones de temperatura y luminosidad, ese escenario favorece la reproducción masiva de algas y cianobacterias.

Las floraciones pueden provocar olores y sabores desagradables, además de generar dificultades en los sistemas de filtrado utilizados para la potabilización.

La propuesta científica busca ofrecer una herramienta de remediación limpia y sostenida, sin depender de procesos que incorporen nuevos productos químicos al embalse.

A largo plazo, el objetivo es instalar plataformas solares flotantes en puntos estratégicos del lago, para que el tratamiento pueda realizarse de manera continua y focalizada.