Este miércoles se cumplen dos meses de la brutal agresión que sufrió Santiago Herrero, el adolescente de 15 años de Villa Carlos Paz que sufrió un grave traumatismo de cráneo tras una agresión de una patota en Cárcano. También un mes desde que le dieron de alta en el Hospital de Urgencias tras permanecer internado en Terapia Intensiva. Su mamá, María Laura, contó a Carlos Paz ViVo! cómo es el proceso de rehabilitación , el apoyo que obtuvo del IES donde cursa la Secundaria y los desafíos que todavía enfrenta la familia.
Según contó la mamá, Santi o Cuzy continúa con un intenso proceso de rehabilitación y su evolución física ha sido rápida, pero la recuperación neurológica requiere tiempo, paciencia y seguimiento permanente.
El episodio que le cambió la vida
El episodio que cambió la vida de la familia ocurrió durante la noche del jueves 9 de julio. Según la información difundida en aquel momento, Santiago caminaba junto a varios amigos cuando fue sorprendido por un grupo de adolescentes. Sin mediar palabra alguna, uno de los presuntos atacantes lo vio pasar y le pega un botellazo en la cabeza, luego otros chicos que estaban con el principal atacante comenzaron a golpearlo ya estando Santiago en el suelo desvanecido.

El adolescente ya inconsciente debió ser asistido de urgencia. Tras recibir atención inicial en el Hospital Municipal Gumersindo Sayago, fue trasladado al Hospital de Urgencias de Córdoba, donde fue sometido a una intervención quirúrgica por un grave traumatismo de cráneo.
Durante los primeros días, la familia atravesó una situación crítica, con Santiago internado y en coma. Ahora, con el alta médica y una evolución que genera alivio, el objetivo está puesto en recuperar progresivamente las funciones que todavía necesitan fortalecerse.
Terapias todos los días y nuevos ejercicios
Su mamá, María Laura, explicó que actualmente Santi tiene terapias prácticamente todos los días. Las mañanas y el mediodía concentran buena parte de las actividades, también la tarde además de los horarios estrictos de medicación.
En unos días Santiago empieza a concurrir a Cardea (el centro de rehabilitación neurológica) para las terapias que se realizan en consultorio, principalmente las terapias en neurología y psicología. En el caso de kinesiología y terapia ocupacional, los terapeutas han decidió esperar algunos días más antes de incorporarlas al lugar, debido a que se desarrollan en espacios donde hay otros pacientes y esto implica una mayor cantidad de estímulo.

El regreso al colegio será progresivo
La fecha de regreso a clases todavía no está definida, pero tanto la familia, el centro de rehabilitación, como la institución educativa trabajan con el objetivo de que Santi pueda volver. Cuzy cursa 4to año del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) y desde el primer momento, sus autoridades mantienen en contacto permanente con María Laura. La familia incluso acercó al establecimiento la epicrisis y la información médica disponible para que los docentes pudieran conocer la evolución del adolescente.
La idea es que, cuando los profesionales de Cardea consideren que está preparado, pueda regresar de manera progresiva y con una carga horaria reducida.
Entre las alternativas que se analizaron aparece la posibilidad de que asista inicialmente una hora, algunos días por semana, para luego incrementar progresivamente la cantidad de tiempo de acuerdo con su evolución.
Si finalmente no pudiera cumplir una jornada escolar convencional, el establecimiento está dispuesto a implementar evaluaciones integradoras y distintas herramientas para evitar que pierda el año.
Para María Laura, este acompañamiento tiene además un valor especial porque ella misma fue alumna de esa institución y conoce desde hace años a sus docentes y profesionales.

Una recuperación alentadora
Uno de los aspectos que genera alivio en la familia es que, hasta el momento, Santi no presenta las secuelas que inicialmente se temían por la zona del cerebro afectada.
El golpe había sido cercano al área relacionada con el habla y, durante los primeros días, existía la posibilidad de que pudiera tener dificultades para hablar o comprender lo que se le decía.
Eso, afortunadamente, no ocurrió. Sin embargo, la recuperación todavía está lejos de haber terminado. María Laura explicó que, aunque muchas veces lo ve prácticamente como antes, los terapeutas les muestran dificultades que todavía persisten, como algunos temblores, problemas de equilibrio o dificultades para sostener la concentración durante determinados ejercicios.
Los profesionales les indicaron que muchas de esas dificultades pueden rehabilitarse, aunque no existe un tiempo exacto para determinar cuánto llevará el proceso. la evolución dependerá de cada etapa.
La medicación y el seguimiento neurológico
Santi continúa tomando medicación para prevenir convulsiones. En agosto tuvo un control con su neuróloga en Córdoba, quien evaluó positivamente su evolución y solicitó nuevos estudios.
La familia deberá regresar para control a fines de septiembre, adelantó María Laura a Carlos Paz Vivo!.
Los médicos también les explicaron que existe la posibilidad de que las convulsiones puedan convertirse en una secuela permanente debido a la lesión cerebral y a la cicatriz que quedó luego del traumatismo y la intervención quirúrgica.
Por ahora no es una certeza. La situación será evaluada a medida que avance la rehabilitación, se realicen nuevos estudios y eventualmente se reduzca la medicación.
Caminar, recuperar fuerza y volver a la vida cotidiana
La mamá comentó también que hace algunos días, el kinesiólogo autorizó a Santi a comenzar a realizar caminatas. La familia comenzó con recorridos cortos cerca de su casa, incluso aprovechando algunas calles en subida para trabajar también la respiración y el esfuerzo físico.
“Santi camina bien, pero todavía tiene un límite. Cuando aparece el cansancio, es momento de regresar”, contó. “Él anda bien, pero hay un momento en el que ya se cansa y hay que volver”, explicó María Laura.
También comenzaron a realizar algunos paseos, siempre teniendo en cuenta que no pueden alejarse demasiado y que deben respetar sus tiempos de recuperación.
La alimentación también forma parte del tratamiento. Después de tantos días internado y del período en coma, Santi perdió una importante cantidad de masa muscular, especialmente en las piernas.
Por ese motivo mantiene una dieta rica en proteínas, indicada para acompañar la recuperación física.
María Laura recordó que, durante la internación, Santi había perdido mucho peso y masa muscular. Mientras que sus brazos y el torso conservaron parte de la fuerza porque se movía y realizaba esfuerzos incluso estando internado, las piernas fueron las más afectadas.
Ahora, lentamente, comenzó a recuperar esa musculatura.
“El cerebro tiene sus tiempos”
Para la familia, una de las mayores enseñanzas de estos meses fue comprender que la recuperación no depende únicamente de las ganas y del esfuerzo de Santi.
“Él pone ganas, se esfuerza porque quiere estar mejor, pero la otra parte es el cerebro. El cerebro tiene sus tiempos y los tiempos del cerebro los marca el cerebro”, explicó María Laura.
Por eso, aunque la evolución haya sido muy rápida desde el primer día, la rehabilitación no puede acelerarse.
A casi dos meses del alta, la familia mira hacia atrás y todavía recuerda el impacto de aquella noche, los días en terapia intensiva y posteriormente una etapa particularmente angustiante durante la internación en sala común.
María Laura reconoció que todavía queda un largo camino para que Santi pueda recuperar completamente su vida cotidiana.
La recuperación de Santi modificó también la rutina de toda la familia. Sus hermanos continúan trabajando y asistiendo a la facultad, pero María Laura todavía no pudo retomar su trabajo porque Santi necesita una persona a su lado durante las 24 horas.
Los horarios de medicación son estrictos y la familia debe permanecer atenta ante cualquier eventual convulsión u otra situación que pueda presentarse.
Antes de todo esto, María Laura tenía además un emprendimiento de cocina: preparaba pastafrolas, panes de aceitunas, panes de jamón y queso y pepas que vendía a compañeros y conocidos. Ahora, esos proyectos quedaron en segundo plano. “Por ahora es todo para cuidarlo a él y ayudarlo a que salga de todo esto”, contó.
Mientras Santi continúa avanzando paso a paso, su mamá también espera poder recuperar, de a poco, parte de aquella vida que quedó suspendida. Y el agradecimiento siempre está presente para médicos, enfermeras, comunidad docente, amigos y toda la comunidad de Carlos Paz que colaboró y sigue haciéndolo para apoyarlos en esta etapa.
El objetivo de todos es el mismo: que el adolescente pueda completar su rehabilitación, regresar progresivamente al colegio y recuperar la mayor cantidad posible de su vida cotidiana.
Y para eso, hoy la familia sabe que hay una palabra que atraviesa todo el proceso: tiempo.





















