Cada vez nacen menos carlospacenses: cuánto bajaron las inscripciones de bebés en la ciudad

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El Registro Civil de Villa Carlos Paz viene marcando, año tras año, un mismo compás: cada vez menos partidas de nacimiento. Lo que hasta hace poco parecía una curva leve, hoy es una caída sostenida y profunda, que además encuentra eco en un fenómeno que atraviesa a todo el país.

Según los datos oficiales que aportó Marta Zilli, directora del Registro Civil local, en diálogo con Carlos Paz Vivo!, las inscripciones de nacimientos vienen bajando de manera ininterrumpida desde 2017. Para tener un punto de partida, en el año año 2014, se registraron 1.127 niños y niñas. Para 2017 el número ya había bajado a 1.048, y desde ahí la tendencia se acentuó: 1.031 en 2018, 909 en 2019, 789 en 2020, 697 en 2021, 611 en 2022, 551 en 2023, 489 en 2024 y 466 en 2025. En lo que va de 2026, y hasta el mes de agosto, el Registro lleva contabilizadas 319 inscripciones.

El contraste entre las dos puntas de la serie es contundente: entre 2017 y lo que va de 2026 —con datos hasta agosto—, las inscripciones cayeron un 69,6%. Es decir, de cada diez chicos y chicas que se inscribían en el Registro Civil hace nueve años, hoy se anotan apenas tres.

Zilli explicó además cómo funciona el sistema de inscripción: por Ley Nacional, los nacimientos deben registrarse en la localidad donde se producen. Sin embargo, en Carlos Paz existe una excepción que amplía el universo de inscriptos: si alguno de los padres tiene domicilio en la ciudad, puede anotar a su hijo o hija en el Registro local, aunque el parto haya ocurrido en un hospital o clínica de Córdoba capital u otra localidad de la zona. Es decir, los números no reflejan únicamente los nacimientos ocurridos puertas adentro de la ciudad, sino un universo más amplio de familias carlospacenses.

Otro dato que aportó la funcionaria tiene que ver con la estacionalidad: la mayor concentración de trámites se da en los meses de marzo y noviembre. Y hay una novedad que podría, con el tiempo, mover un poco la aguja: desde este año, las inscripciones por nacimiento en el Registro Civil de Carlos Paz son gratuitas, gracias a una iniciativa impulsada por el Ejecutivo municipal y aprobada por el Consejo de Representantes.

Un espejo de lo que pasa en el resto del país

La foto local no es un caso aislado. Según datos difundidos recientemente por la Agencia Noticias Argentinas, la Argentina registró una caída del 46% en su cantidad de nacimientos entre 2015 y 2024, al pasar de 770.040 nacidos vivos a 413.135. Solo entre 2023 y 2024, el retroceso interanual fue de aproximadamente un 10%.

Puesto en perspectiva, Carlos Paz no solo acompaña esa tendencia: la profundiza. Mientras el país acumuló una baja del 46% en nueve años (2015-2024), la ciudad, en un lapso similar (2017 a lo que va de 2026), casi duplicó ese porcentaje: 69,6% de caída en sus inscripciones. Los períodos no son exactamente idénticos —el dato local incluye un 2026 todavía incompleto—, pero la diferencia de magnitud alcanza para mostrar que la curva local desciende bastante más rápido que el promedio nacional.

Detrás de esos números hay una variable de fondo: la tasa de fecundidad. Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en la Argentina esa tasa se ubica hoy en torno a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional, que se calcula en 2,1. El fenómeno tampoco es exclusivamente local ni nacional: la propia ONU señala que la fecundidad mundial bajó a 2,25 hijos por mujer, contra el 3,31 de 1990, y que cerca de uno de cada cinco países ya presenta niveles de fecundidad “ultra baja”, por debajo de 1,4.

Causas de la merma de nacimientos

Consultada sobre por qué caen las inscripciones, Zilli fue cauta: “No las conocemos a ciencia cierta pero a nivel social la gente planifica mucho menos tener hijos, por la situación económica y otros factores”, admitió.

Esa lectura, más intuitiva que estadística, encuentra respaldo en los datos que manejan los organismos que estudian el fenómeno a nivel nacional y global. Incluso, el fenómeno tampoco es exclusivamente local ni nacional: la propia ONU señala que la fecundidad mundial bajó a 2,25 hijos por mujer, contra el 3,31 de 1990, y que cerca de uno de cada cinco países ya presenta niveles de fecundidad “ultra baja”, por debajo de 1,4.

Especialistas en medicina reproductiva vienen insistiendo en que el fenómeno no se explica solo contando cuántos chicos nacen, sino entendiendo cuándo las personas desean tener hijos y qué obstáculos —biológicos, económicos o de tiempo— aparecen en el medio. En ese sentido, la lectura de Zilli sobre la planificación familiar y la situación económica coincide con lo que plantean estos especialistas: la postergación de la maternidad, sumada a factores socioeconómicos, empuja el proyecto de tener hijos cada vez más adelante en la vida, con un cuerpo que, biológicamente, no siempre acompaña esa espera.

Así, los libros del Registro Civil de Carlos Paz —esas actas que antes se llenaban rápido y hoy se completan con cuentagotas— terminan siendo, sin proponérselo, uno de los termómetros más fieles de un cambio de época: el de una sociedad que decide, puede o no puede, tener cada vez menos hijos.