Durante
las
últimas
semanas
se
han
viralizado
varios
casos.
El
que
más
llamó
la
atención
es
el
de
una
joven
española
llamada RoRo
Bueno, quien
a
sus
22
años
tiene
1
millón
de
seguidores
en
Instagram
y
3.5
en
TikTok.
La
joven
es
traductora
de
profesión,
aunque
su
pasión
es
la
cocina.
Esto
último
lo
ha
trasladado
a
redes
sociales,
donde
publica
videos
con
recetas
que,
muchas
veces,
fabrica
desde
cero.
Según
destaca
el
medio
BioBio,
el
debate
en
torno
a
RoRo
se
da
por
la
forma
como
crea
sus
relatos,
los
cuales
siempre
inicia
con:
“A
Pablo
se
le
antojó…”,
“Pablo
me
pidió
comer…”,
“Con
Pablo
vamos
a
salir,
entonces…”.
A
partir
de
esta
presentación,
en
España
se
ha
señalado
a
la
joven
como
alguien
que
está
reviviendo
el
concepto
del
‘TradWife’,
derivado
de
‘Esposa
Tradicional’
(Traditional
Wife
en
Inglés).
De
acuerdo
al
diario El
Mundo, el ‘Tradwife’ implica
la
idea
de
volver
al
tipo
de
cónyuge
propio
de
los
años
50
en
Estados
Unidos:
dedicada
a
su
casa,
criar
y
servir
a
su
esposo.
También
se
relaciona
a
un
modelo
de
sociedad
mucho
más
conservadora,
según
el
citado
medio,
en
donde
los
roles
del
hogar
sólo
corresponden
a
una
persona.
“Son
sofisticadas,
clasistas,
mojigatas
y
sin
más
preocupación
que
promover
la
vuelta
de
la
mujer
al
hogar
para
cumplir
con
excelencia
el
papel
de
esposa
tradicional”,
destaca
El
Mundo.
Nara
Smith,
modelo
norteamericana,
fue
quien
trajo
a
la
palestra
el
tema
en
Norteamérica,
no
sin
críticas
de
sectores
más
progresistas.
De
hecho,
muchos
aseguran
que
ella
es
la
inspiración
de
la
joven
española.
Por
su
lado,
RoRo
ha
dado
algunas
entrevistas
en
su
país,
en
donde
asegura
“ser
feminista”
y
no
“alguien
que
vive
para
complacer
a
su
pareja
todo
el
tiempo”.
“Yo
obviamente
no
estoy
ahí
para
servir
a
Pablo. Si
estoy
haciendo
esto
es
porque
me
encanta
cocinar
y
bromeo
mucho
con
que
Pablo
me
pide
cosas para
tener
la
excusa
de
cocinarlas
y
que
luego
las
disfrutemos
los
dos”,
exclamó.
“Me
gritan
esclava,
no
te
queremos
aquí,
es
muy
raro. Pero
claro,
yo
no
estoy
acostumbrada
a
nada
de
esto,
porque
llevo
un
mes. Sí
que
es
verdad
que
hay
gente
amable,
que
entiende
que
es
un
personaje,
que
entiende
que
no
vivo
por
y
para
Pablo”,
detalló.
¿Hasta
dónde
creer
lo
que
vemos
en
redes
sociales?
Los
videos
de
RoRo
han
dado
pie
a
una
serie
de
críticas,
entre
quienes
toman
su
papel
como
una
“humorada”
y
otros
que
la
ven
como
un
“mal
ejemplo”
para
nueva
generaciones.
Alguien
se
pronunció
en
contra
de
la
joven
fue
la
chef
española
María
Nicolau,
quien
en
su
columna
de
diario
El
País
aseguró
que
en
los
registros
hay
un
“exhibicionismo
de
clase”.
“Los
años
cincuenta
que
muestran
las
tradwives
son
los
de
un
reducto
privilegiado,
blanco
y
adinerado.
La
elección
de
recetas
intrincadas
y
lujosas
para
sus
vídeos
de
cocina
es
una
demostración
de
poder
traducido
en
gran
cantidad
de
tiempo
libre
y
capital.
No
son
vídeos
de
cocina,
sino
exhibicionismo
de
clase”,
aseveró.
Por
su
lado,
la
psicóloga
argentina
Aurora
Gómez,
experta
en
comportamiento
digitales,
indió
a
Infobae
que
el
tema
puede
ser
peligroso.
“Tiene
cero
de
romántico
y
mucho
de
esclavo. No
estamos
viendo
las
desigualdades
y
la
falta
de
derechos
sociales
que
conlleva”,
expuso.
No
obstante,
más
allá
de
si
el
contenido
de
la
influencer
española
nos
resulta
atractivo
o
no,
también
es
necesario
cuestionar
¿Se
debe
creer
todo
lo
que
se
ve
en
redes
sociales?
En
este
aspecto
Julio
César
Carrasco
Rebolledo,
psicólogo
Clínico
del
Instituto
Kintsugi,
llama
a
perder
la
inocencia
al
presenciar
lo
que
creadores
de
contenido
quieran
vender.
“Las
acusaciones
de
ser
una
‘mujer
sumisa’
y
los
gritos
de
‘esclava’
que
ha
recibido muestran
cómo
la
percepción
pública
puede
ser
manipulada
o
malinterpretada. Es
importante
recordar
que
lo
que
se
muestra
en
redes
sociales
puede
estar
cuidadosamente
curado
y
editado
para
presentar
una
imagen
específica”,
sostuvo
a
BioBio
Chile.
“La
falta
de
transparencia
sobre
las
verdaderas
dinámicas
personales
y
profesionales
de
los
influencers
pueden llevar
a
una
percepción
distorsionada
de
la
realidad. En
el
caso
de
Roro,
la
controversia
destaca
la
necesidad
de
ser
críticos
y
cuestionar
la
veracidad
de
lo
que
se
presenta
en
redes
sociales”,
añadió.
Juan
Ignacio
Rodríguez,
filósofo
y
director
de
la
Escuela
de
Humanidades
de
la
Universidad
San
Sebastián,
se
suma
a
esta
idea.
“La
pregunta
crucial
que
habría
que
hacer
es
¿para
qué
queremos
fama?”, afirma.
“Nos
enfrentamos
a
la
paradoja
de
que
ese
reconocimiento
depende
finalmente
de
otros,
es
decir,
estamos
como
hipotecados
por
el
deseo
y
la
voluntad
de
otros
en
el
logro
de
la
propia
plenitud”,
afirma.
Fuente
y
foto:
BioBio
Chile