La situación vergonzosa en la que encontraron a la infanta Elena

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La
infanta
Elena
,
la
hija
mayor
del
rey
Juan
Carlos
I,
volvió
a
ser
noticia
por
su
vida
nocturna.
En
los
últimos
días,
salió
a
la
luz
que

fue
rescatada
de
madrugada
en
situaciones
preocupantes
,
lo
que
generó
un
fuerte
revuelo
en
la
prensa
española.
Aunque
suele
mantener
un
perfil
discreto,
su
espíritu
festivo
y
su
gusto
por
la
vida
nocturna
la
llevaron
a
protagonizar
episodios
que,
según
fuentes
cercanas,
preocupan
a


la
Casa
Real.

El
lado
fiestero
de
la
infanta
Elena

Desde
su
divorcio
con
Jaime
de
Marichalar
en
2009,


la
infanta
Elena

lleva
una
vida
independiente,
alejada
de
las
obligaciones
institucionales.

Si
bien
se
la
percibe
como
reservada
y
hasta
distante
en
eventos
oficiales,
su
círculo
íntimo
la
describe
como
la
más
divertida
de
la
familia
Borbón.

Esta
faceta
extrovertida
también

se
refleja
en
sus
hijos,

Victoria
Federica

y
Froilán
,
quienes
han
seguido
sus
pasos
y
han
ganado
notoriedad
por
sus
apariciones
en
la
escena
nocturna
madrileña,
en
donde
disfruta
de

la
vida
social
con
amigos
en
restaurantes
de
lujo,
espectáculos
de
la
Gran
Vía
y
tablaos
flamencos,
donde
elige
pasar
desapercibida.

Sin
embargo,
en
los
últimos
meses
fue
vista
en
varias
ocasiones
en
fiestas
que
se
extienden
hasta
altas
horas
de
la
madrugada
,
lo
que
generó
cierto
malestar
en
la
Casa
Real.
En
más
de
una
oportunidad,
recurrió
a
salir
por
la
puerta
de
atrás
de
ciertos
locales
para
evitar
ser
fotografiada,
aunque
los
paparazzi
lograron
captar
imágenes
que
evidencian
su
costumbre
de
evadir
los
focos.

Uno
de
los
intereses
más
desconocidos
de


la
infanta
Elena

es
su
amor
por
el
baile.
De
no
haber
nacido
en
la
realeza,
tal
vez
hubiera
seguido
una
carrera
profesional
en
esta
disciplina.
Desde
pequeña,

su
madre,
la
reina
Sofía,
la
inscribió
en
clases
privadas
de
danza
en
el
Palacio
de
la
Zarzuela,
donde
demostró
un
talento
natural.

Su
gusto
por
el
arte
la
llevó
a
rodearse
de
artistas,
directores
de
teatro
y
productores,
lo
que
se
refleja
en
los
eventos
que
frecuenta
y
las
amistades
que
mantiene.

Pero
este
amor
por
la
danza
también
le
jugó
alguna
mala
pasada.
En
una
reciente
salida
nocturna,
la
infanta
se
dejó
llevar
por
la
música
y
subió
a
un
escenario
a
bailar.
El
momento,
lejos
de
ser
aplaudido,
generó
sorpresa
entre
los
asistentes
,
y
sus
escoltas
no
tardaron
en
intervenir
para
sacarla
del
lugar
de
forma
discreta.
Aunque
no
hubo
un
escándalo
mayor,
en
la
Casa
Real
este
tipo
de
episodios
generan
preocupación,
ya
que
cualquier
exceso
o
descuido
podría
derivar
en
una
polémica
mediática.

VO