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La princesa Leonor inició una de las etapas más exigentes de su formación militar a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, siguiendo los pasos de su abuelo, Juan Carlos I, y su padre, el rey Felipe VI. Aunque esta experiencia representa una de las mayores aventuras en su preparación como futura monarca, sus primeros días están siendo particularmente complicados debido a un desafío inesperado: la cinetosis, conocida como mal de tierra. Leonor, quien siempre se mostró comprometida con sus deberes institucionales, abordó el emblemático barco con entusiasmo, pero también con cierto temor a lo desconocido. Las jornadas a bordo son intensas: clases rigurosas, tareas de navegación y poco tiempo para descansar. Sin embargo, el desafío más grande que tuvo que enfrentar hasta ahora no fue el programa académico, sino la adaptación física al constante balanceo del buque en alta mar. Los primeros días de navegación fueron especialmente duros para la princesa. Según fuentes cercanas, Leonor sufrió mareos severos que la llevaron a vomitar en varias ocasiones y a perderse algunas clases iniciales mientras permanecía en su camarote recuperándose. El equipo médico del Elcano, liderado por especialistas en medicina naval, le dio atención para aliviar los síntomas de la cinetosis. Esta afección, común entre navegantes primerizos, afecta al órgano del equilibrio ubicado en el oído interno, generando náuseas, mareos y un malestar general. ¿Qué es la cinetosis y cómo afecta? La cinetosis, también conocida como mareo por movimiento, se origina cuando el cerebro recibe señales contradictorias de los sentidos encargados de detectar el movimiento, como los ojos, los receptores musculares y los canales semicirculares del oído interno. Esto ocurre especialmente en entornos de movimiento constante, como barcos, trenes o aviones. En el caso de Leonor, el constante vaivén del Juan Sebastián Elcano provocó una estimulación excesiva en estas estructuras, desencadenando los síntomas típicos de la cinetosis: náuseas, sudoración fría y mareos. A pesar de las dificultades, los instructores y médicos a bordo confían en que estos síntomas irán disminuyendo con el tiempo. Según explican los especialistas, el cuerpo suele adaptarse gradualmente a las condiciones del entorno, y el mareo por movimiento desaparece en la mayoría de los casos después de unos días. Además, el equipo médico implementó medidas para aliviar el malestar de la princesa, como recomendar alimentos ligeros, evitar movimientos bruscos y, en casos más intensos, recurrir a medicamentos específicos para controlar las náuseas y los vómitos. VO
Una de las historias más fascinantes sobre la Familia Real española que mantiene en vilo a todos desde hace años es la supuesta intervención de Juan Carlos I en la vida amorosa de su hijo, Felipe VI. Según diversas fuentes, el rey emérito habría pagado altas sumas de dinero a Eva Sannum, una modelo noruega, para que mantuviera una relación con el entonces príncipe. Este movimiento, aparentemente estratégico, buscaba desviar la atención de ciertos rumores sobre los “verdaderos gustos” de Felipe y, al mismo tiempo, mantener la imagen de la corona intacta. Para entender la presión que Juan Carlos ejerció sobre su hijo, es importante retroceder en el tiempo y analizar su propia experiencia amorosa. En su juventud, Juan Carlos vivió un intenso romance con Olghina de Robilant, pero las estrictas exigencias de su padre, Juan de Borbón, truncaron esa relación. Para el entonces futuro rey, el matrimonio no era una cuestión de amor, sino de estrategia política. Así, Juan Carlos contrajo matrimonio con Sofía de Grecia, en una unión destinada a fortalecer lazos entre casas reales europeas y consolidar el prestigio de la monarquía española. Décadas más tarde, cuando Felipe anunció su compromiso con Letizia Ortiz, una periodista sin vínculos con la nobleza, la decisión sacudió los cimientos de la familia real. Juan Carlos, influido por su propia historia y el peso de las tradiciones monárquicas, no aprobaba esta elección. Para él, la prioridad debía ser garantizar la estabilidad y el prestigio de la institución, algo que parecía tambalear con la llegada de Letizia. El rol de Eva Sannum en la vida de Felipe VI Entre las mujeres que pasaron por la vida de Felipe antes de Letizia, una figura destaca especialmente: Eva Sannum. La modelo noruega fue presentada al príncipe durante un periodo de especulaciones y rumores sobre su vida personal. Según fuentes cercanas a la familia real, la relación con Sannum no solo fue alentada, sino también respaldada económicamente por Juan Carlos. El objetivo era crear una imagen pública de Felipe como un heredero convencional, alejado de cualquier controversia que pudiera afectar su futuro como monarca. Sin embargo, la relación con Eva no prosperó. Sannum, cansada del constante escrutinio mediático y las estrictas normas de protocolo que imponía su cercanía a la realeza, decidió alejarse. Según el periodista Jaime Peñafiel, Juan Carlos habría facilitado este proceso, pagando una suma considerable para garantizar que la ruptura se llevara a cabo sin mayores inconvenientes. Rumores y especulaciones sobre Felipe VI La discreción y el carácter reservado de Felipe alimentaron durante años rumores sobre su sexualidad y su vida sentimental. Algunos autores, como Isidre Cunill, aseguran que estos rumores se intensificaron durante su etapa en Estados Unidos, donde un supuesto episodio con un cadete generó especulaciones. Ante esto, la familia real intensificó los esfuerzos para emparejarlo con mujeres que encajaran en el perfil de una futura reina. Aunque los intentos de Juan Carlos por controlar el destino amoroso de su hijo estuvieron marcados por la controversia, Felipe finalmente desafió las expectativas familiares al casarse con Letizia Ortiz. Esta decisión, aunque polémica, demostró su voluntad de priorizar el amor sobre las imposiciones dinásticas, marcando un antes y un después en la historia de la monarquía española. VO
La posible boda secreta de Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia desató un nuevo capítulo de tensiones familiares que pone en el centro de la escena a Irene Urdangarin, la hija menor del exduque de Palma y la infanta Cristina. La joven, quien vivió de cerca los altibajos de la separación de sus padres, dejó claro que no tiene intenciones de asistir al próximo enlace matrimonial de su padre, marcando una postura contundente. Desde que en 2022 se hicieron públicas las imágenes de Iñaki junto a Ainhoa, la relación entre padre e hija atraviesa serios conflictos. Irene, quien entonces vivía en Ginebra junto a la infanta Cristina, sufrió profundamente la ruptura familiar, lo que se reflejó en su rendimiento académico y su estado emocional. En ese contexto, la joven asumió una posición crítica hacia su padre, a quien considera responsable de la situación. El distanciamiento con Iñaki se mantiene desde entonces, y su relación con Ainhoa nunca llegó a consolidarse. A pesar de los intentos de acercamiento, Irene se negó repetidamente a compartir momentos familiares con la pareja. La boda que divide a los Urdangarin Con el divorcio entre Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina finalmente formalizado, el decidió dar un paso más en su relación con Ainhoa Armentia al anunciar su intención de casarse este año. Según fuentes cercanas, el enlace sería una ceremonia civil discreta, con la presencia de los hijos de Iñaki como testigos. Sin embargo, Irene fue categórica en su postura. No solo se opone al matrimonio, sino que aseguró que no asistirá a la boda, una decisión que refuerza su lealtad hacia la infanta Cristina, a quien considera la principal víctima de toda esta situación. "No traicionará a su madre", confirmaron personas cercanas a la familia. La decisión de Iñaki de formalizar su relación con Ainhoa Armentia generó opiniones divididas. Mientras algunos lo ven como un intento de consolidar su vida junto a su pareja tras años de polémicas, otros lo interpretan como una acción insensible hacia sus hijos, especialmente Irene. Según trascendió, uno de los motivos detrás del enlace sería asegurar la estabilidad económica de Ainhoa en caso de que algo le ocurra a Iñaki, quien actualmente goza de una pensión y beneficios derivados de su antigua posición. Por ahora, la incógnita sobre si los otros hijos de Iñaki estarán presentes en el matrimonio es una incógnita y mantiene a todo en vilo en España. VO
Cuando hizo unas de las interpretaciones más memorables de las series encarnando a Pablo Escobar en “El patrón del mal” iba por el perrito, el gato, los papás y la abuelita. Ahora Andrés Parra se sube al escenario del Teatro Broadway para hacer una única función el 2 de febrero de “Venga que si es pa’ eso” y va por el público argentino. Ya supo conquistarlo con su turbio personaje en “La odisea de los giles junto” a Ricardo Darín, a su desopilante manager en “Los protectores” compartiendo el trío menos pensado con Adrián Suar y Gustavo Bermúdez o protagonizando la serie “El presidente” dirigido por Armando Bó, pero esta vez hablamos de algo distinto, un monólogo desbordante de gracia en el desnuda su lado más personal sin miedo ni red. “Amo caminar Buenos Aires, comer carne, pizza, empanadas, facturas. Me engordo 46 kilos cada vez que voy allá”, dice Andrés Parra con su tono de voz inconfundible. Si viene por todo que así sea. Noticias: Usted ha trabajado con elencos numerosos, ¿le dio un poco de vértigo pararse solo en el escenario para hacer “Venga que si es pa’ eso”? Andrés Parra: Fíjate que era algo que yo quería desde hace mucho tiempo. Lo que más me gusta es que después de 30 años de carrera por fin encontré qué quería decir, contar y compartir desde el arte, eso es lo más poderoso que tiene este espectáculo, es lo que lo llevó a convertirse en el proyecto más importante de mi vida. Es un show que viene desde un lugar muy íntimo y personal, muy mío, eso lo hace único porque ahí soy realmente yo. Noticias: Hace poco Jamie Foxx en “What had happened was…”, su stand up de Netflix, habló del ACV que sufrió. ¿La comedia sirve para exorcizar los propios demonios? Parra: Creo que cuando uno ya se puede burlar de sus heridas y de sus traumas la aparición del humor se convierte en un termómetro indicador de que algo ya sanó. Cuando no pueden tocarte ciertos temas es porque todavía estamos ante una herida abierta y hay que ser cuidadosos. Pero cuando puedes desparramarte sobre eso es que ya pasó.  Noticias: Es la primera vez que hará teatro en Buenos Aires. Cuenta la leyenda que el público argentino es uno de los más efusivos, ¿cómo lo imagina? Parra: ¡Ay amiga, usted ya me está dando miedo! (risas) Hablando en serio, yo creo que Argentina se va a enloquecer porque nos queremos mucho con el público, me he dado cuenta de eso, el amor es mutuo. Y creo que la gente agradece mucho cuando alguien se atreve a abrirse así, cuando no hay filtro ni prestigio que cuidar, cuando no hay nada que quieras ocultar. Solo hay una verdad dolorosa y fuerte con la que el espectador se identifica un montón. Creo que el público argentino va a disfrutar, somos muy parecidos y además estamos hablando de temas universales ¿Quién no ha estado mal, quién no ha estado deprimido y se ha sentido perdido en la vida? Hay un conector muy fuerte ahí y por supuesto siento que nos vamos a divertir mucho. Noticias: Usted protagonizó un fenómeno global como “El patrón del mal”. Cuando terminó la serie y tuvo que sacudirse el personaje de Pablo Escobar, ¿llegó a preguntarse ‘¿ahora qué?’? Parra: Sí, totalmente. Tuve la suerte de experimentar lo defraudador que es el éxito, la gran estafa que es, porque cuando lo alcanzas te das cuenta que sigues igual que antes. Al final el éxito no tenía nada que ver con la felicidad que imaginabas, esa es una gran desilusión … ¡y es muy lindo! Porque ahí comienzas a darte cuenta de muchas cosas... Noticias: ¿Por ejemplo que la vida a veces desmiente esa ilusión? Parra: Absolutamente y yo soy la prueba de eso. Alcancé todo lo que se supone que usted necesita para ser feliz, no me faltó nada. Y entre más conseguía cosas, más infeliz me sentía, más vacío. Y eso es una belleza porque empiezas a entender que todo eso es simplemente una ilusión, una mentira. Cuando tu proyecto de vida se derrumba dejas de ser esclavo de muchas cosas, nos encanta hablar de libertad, pero estamos totalmente esclavizados y he llegado a la conclusión de que la auténtica libertad es un ejercicio de estar dispuestos a perderlo todo. Si no estás dispuesto a perder tu matrimonio, tu prestigio, tu plata, tu carro, tu comodidad, tu reloj…¿de qué libertad me estás hablando? Nos enseñaron a poner la felicidad en un montón de cosas y nos negamos a ser felices hasta conseguirlas, pero cuando lo logramos nos aferramos a ellas y la felicidad consiste en no perderlas. ¡Es un manicomio en el que siempre pierdes, hermana! (risas) Noticias: Leí que en algún momento usted desarrolló una adicción a las redes sociales, que cada vez sirven menos para conectar con los demás y más para vivir pendientes de los likes. ¿Cómo logró salir de eso? Parra: Me di cuenta de que yo me pasaba siete horas diarias con el celular. Después apareció un libro en mi vida llamado “Ama tu libertad”, de Borja Vilaseca, donde se habla de la tecnodependencia y hace referencia a otro libro titulado “Minimalismo digital”. Lo compré, lo leí e inmediatamente me di cuenta de que lo mío con el celular era una adicción. Es un libro muy interesante porque también analiza cómo está montado el negocio de las redes para que no puedas despegarte, esta gente se hace trillonaria con tu tiempo. Saben qué te gusta y qué pueden venderte.  Noticias: Los actores necesitan del amor del público, ¿había algo de eso en su relación con las redes? Parra: Creo que desde niños nos dieron una droga que se llama “aprobación de los demás”. Si te portabas bien te aplaudían, si te portabas mal te castigaban y las redes sociales son una “Catedral de la aprobación”, algo que en mi oficio tiene peso. Cuando usted sube una foto es porque quiere likes, uno quiere aplausos. Empecé un proceso de desintoxicación cuando me di cuenta de todo lo que me estaba perdiendo por vivir metido en esta cosa de las redes que es una mentira porque el celular nos desconectó completamente. Sentí que gran parte de mi desequilibrio emocional venía por ese lado, esa carrera por los likes genera dopamina, tu sistema nervioso sube y baja, no es un lugar de tranquilidad. Darme cuenta de eso me prendió la alarma, me quedé solo con Instagram que estoy usando para promocionar el show, pero ni siquiera lo tengo instalado en el celular, trato de pasar la mayor parte de los días sin entrar, más bien leo un libro, salgo a caminar y me veo con gente. Ha sido muy sano. Noticias: Hablando de encontrarse con gente, usted ha trabajado con actores argentinos tan populares como Ricardo Darín en “La odisea de los giles” y Adrián Suar en “Los protectores”. ¿Cómo fueron esas experiencias? Parra: En “La odisea de los giles” además de Ricardo estaban la Llinás y un grupo de actores increíble, ¡para mí fue como un taller!, fue una experiencia muy bonita, muy intensa y muy chévere verlos trabajar. Ser parte de una película argentina era un sueño que tenía por cumplir, fue muy importante para mí y además gustó mucho esa peli.  Noticias: Y ya que hablamos de argentinidad, en “Los protectores” llegó a actuar hasta Messi Parra: Es verdad. Increíble. Te digo que “Los protectores” es el sinsabor más grande que he tenido en la profesión porque yo le decía a Adrián Suar: “Esta serie se nos va a convertir en ‘The Office’, da para 10 temporadas” y no entiendo qué pasó, amiga. En la temporada dos ya teníamos a los personajes por completo, sabíamos qué podían hacer, estaban clarísimas las situaciones, la gente la disfrutaba… ¡y nos cortaron las piernas! Quedamos como locos, no entendíamos nada, ya íbamos a hacer la tercera y la cancelaron. Sigo teniendo la ilusión de que ese proyecto despierte otra vez, era demasiado feliz haciendo “Los protectores”, nos divertíamos muchísimo con Adrián, Gustavo Bermúdez, Jorgelina Aruzzi… No sé qué pasó, siento que las plataformas cambian de alcalde a cada rato, llegó uno nuevo y dijo “ya no’más”, me cuesta entenderlo. Noticias: También daba para infinitas temporadas “El presidente”, la serie que protagonizó dirigida por Armando Bó. ¿Cambió su manera de ver el fútbol después de hacerla? Parra: ¡Cómo no! A mí muchos proyectos me quitan la ingenuidad. El negocio turbio que es el fútbol, la FIFA es un descaro. Quizás tendría que estar presa la FIFA entera (se ríe). Armando es lo máximo.  “El último Elvis” es de mis películas favoritas de todos los tiempos Cuando me dijeron que “El presidente” iba a dirigirla Armando Bó pensé: “No puede ser verdad esto”. Tenemos planes con el Armando, estamos cocinando cositas. Hay algo guardado que seguramente vamos a hacer el año entrante, nos gusta mucho trabajar juntos, nos entendemos muy bien. ¡Armando está completamente loco y eso me encanta! (risas)   Galería de imágenes En esta Nota
La Casa Real española se encuentra en el ojo del huracán nuevamente, esta vez por la combinación de dos de sus mayores puntos débiles: las tensiones matrimoniales entre la reina Letizia Ortiz y el rey Felipe VI, y el polémico papel de Iñaki Urdangarin, el exduque de Palma. Tras su paso por prisión debido al caso Nóos, Urdangarin no solo mantuvo su nombre en los titulares, sino que también parece haber encontrado una forma de asegurar su fortuna mediante un manejo estratégico de información privilegiada que podría poner en jaque a la monarquía. Iñaki Urdangarin, quien durante más de dos décadas fue una figura cercana a la familia real, es actualmente un auténtico dolor de cabeza para Zarzuela. Aunque Juan Carlos I intentó garantizarle una estabilidad económica a cambio de su silencio, las exigencias del ex de la infanta Cristina no parecen tener límites. Según diversas fuentes, Urdangarin habría recibido una indemnización millonaria y un acuerdo mensual que oscila entre 25.000 y 50.000 euros provenientes de cuentas en Suiza. Sin embargo, las cifras pactadas inicialmente parecen no haber sido suficientes para Urdangarin, quien ahora habría comenzado a presionar con nuevas demandas económicas, utilizando como moneda de cambio la información que acumuló durante sus años como parte de la familia real. Letizia Ortiz, en el centro de las amenazas El silencio de Urdangarin no es gratuito, y su arsenal de datos parece incluir detalles especialmente delicados sobre la reina Letizia. Durante los primeros años de su matrimonio con Felipe VI, Letizia habría interactuado con frecuencia con el entonces duque de Palma, generando conversaciones que, según se especula, dejaron al descubierto aspectos íntimos de su vida privada. Entre las posibles revelaciones que Urdangarin tendría en su poder se encuentran supuestas infidelidades de la reina, sus vínculos con figuras como Jaime del Burgo y detalles sobre las tensiones internas de su matrimonio con el monarca. Estas amenazas no solo ponen en jaque a la reputación de Letizia, sino que también representan un potencial escándalo que podría debilitar aún más la ya tambaleante imagen pública de la monarquía española. El compromiso inicial de Juan Carlos I de garantizar el silencio de Urdangarin parecía una estrategia efectiva para evitar nuevas polémicas relacionadas con el caso Nóos. Sin embargo, las demandas crecientes del exduque y su cercanía con periodistas y editoriales encendieron las alarmas, ya que los rumores sobre sus intenciones de divulgar información sensible no dejan de crecer. Según fuentes cercanas, Urdangarin dejó entrever que su conocimiento sobre la familia real incluye temas que van más allá de los problemas matrimoniales de Letizia y Felipe VI, abarcando dinámicas internas que podrían sacudir los cimientos de Zarzuela.
La relación entre Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia vuelve a acaparar titulares, esta vez por los rumores de una supuesta boda secreta. Desde que comenzaron su relación, la pareja estuvo en el centro de la atención mediática, en gran parte por el impacto que tuvo en el matrimonio de Urdangarin con la infanta Cristina. Ahora, con las especulaciones de un posible enlace civil, el escándalo resurge con fuerza. El vínculo entre Iñaki y Ainhoa salió a la luz en medio de uno de los momentos más delicados de la vida personal del exduque de Palma. Tras décadas de matrimonio con la infanta Cristina, la separación oficial llegó cargada de tensiones y estrictas cláusulas. Cristina no solo impuso condiciones económicas, sino también personales: prohibió que Iñaki presentara a su nueva pareja a sus hijos hasta que el divorcio estuviera completamente resuelto. Sin embargo, la exposición pública de su relación con Ainhoa, especialmente tras las fotos paseando juntos en Biarritz, dejó claro que Iñaki había decidido dar vuelta la página. Para la infanta Cristina, esas imágenes representaron una humillación pública y un golpe definitivo a las esperanzas de reconciliación que aún albergaba. La nueva vida de Iñaki Urdangarin con Ainhoa Armentia Lejos del bullicio de las portadas y los titulares, Iñaki y Ainhoa han optado por una vida más tranquila en una exclusiva zona de Vitoria. Allí formaron un hogar junto a los hijos de Ainhoa, alejándose del constante escrutinio que marcó los últimos años de la vida de Urdangarin. Los rumores de una boda comenzaron a surgir tras declaraciones de Pilar Eyre, reconocida periodista especializada en temas de la realeza. Eyre sugirió que la pareja podría haberse casado ya en una ceremonia íntima, alejada de los focos y con la única asistencia de los hijos de Ainhoa. Una de las interrogantes que más eco ha generado en la prensa es si este matrimonio podría alterar los términos económicos establecidos en el divorcio con la infanta Cristina. Algunas fuentes cercanas a la Casa Real señalan que un cambio en el estado civil de Iñaki podría significar la pérdida de ciertos beneficios, incluyendo su abultada compensación mensual. Por ahora, la pareja mantiene silencio, sin confirmar ni desmentir los rumores. Este hermetismo no hace más que alimentar las especulaciones y mantener la atención mediática sobre ellos. Lo cierto es que, de ser verdad, esta boda marcaría un nuevo capítulo en la vida de Iñaki Urdangarin, uno que continúa dividiendo opiniones entre los defensores de la monarquía y quienes critican sus excesos.
La vida de la familia Demichelis-Anderson dio un giro de 180 grados cuando se mudaron a México, un cambio que trajo nuevos desafíos y experiencias para cada uno de sus integrantes. En este contexto, Evangelina Anderson, esposa de Martín Demichelis, organizó el cumpleaños número 12 de su hija Lola, una fecha especial que se vivió de manera distinta, marcada por la sencillez y la adaptación a una nueva realidad lejos de Argentina. Lola, quien celebró su cumpleaños anterior en Argentina con una fiesta inspirada en Taylor Swift, con decoración temática, optó este año por un festejo más sencillo. La diferencia no solo estuvo en la magnitud del evento, sino también en los rostros que la acompañaron: sus nuevas amigas mexicanas. Evangelina Anderson compartió detalles del día en sus redes sociales, comenzando con un tierno mensaje dedicado a su hija: “Feliz cumple, Loli de mi alma. Te amo mucho”. Las fotos publicadas en Instagram revelaron que la celebración inició en un restaurante, donde la cumpleañera disfrutó de una comida en familia antes de compartir un momento más íntimo con sus amigas. La torta más original para el cumpleaños de Lola Demichelis Luego de estos festejos con un grupo de amigas y con su hermana menor y su mamá en el restaurante, Lola vivió una tercera celebración, esta vez en la intimidad de su casa junto a su papá, Martín Demichelis. Evangelina Anderson dio cuenta de este momento amoroso y en familia a través de sus historias de Instagram en donde, además, compartió el detalle de una torta muy especial: “La torta la hizo Loli. Impresionante”, destacó la orgullosa mamá con una foto en donde se la ve a la joven con su gran logro: una torta de crema y frutillas enorme. Este giro hacia una celebración más íntima contrasta con los festejos más elaborados de años anteriores, reflejando quizás un intento por adaptarse a las nuevas costumbres y amistades que la familia ha ido formando desde su llegada a México. La mudanza a México trajo grandes cambios para Lola y su familia, quienes no solo han tenido que adaptarse a una nueva cultura, sino también reconstruir sus vínculos sociales en un entorno diferente. A pesar de ello, Evangelina dejó en claro que el amor y la unión familiar siguen siendo el eje central de sus vidas.
El estreno de una nueva versión de “Somos nosotros” permite el encuentro de Fede Bal con NOTICIAS. La obra teatral que protagoniza junto a Sofía Pachano y en la que comparte elenco con Denise Dumas, Lionel Arostegui y Germán “Tripa” Tripel, sirve de prólogo para una charla descontracturada después del ensayo. Dueño de una versatilidad admirable, repleto de tatuajes que cuentan infinitas historias, actor, productor con alma de cineasta, director, presentador, viajero incansable, poseedor de anécdotas que pueden amenizar cualquier reunión, bailarín exitoso en recordados ciclos televisivos, heredero de padres consagrados en la comedia y la actuación, pero desde hace años con un nombre propio muy bien ganado, Fede Bal arranca el 2025 con trabajo. Con deseos de disfrutar. Y por suerte, con ganas de conversar. Noticias: ¿Qué va a encontrar el público cuando vea “Somos nosotros”? Federico Bal: Con esta obra estamos felices porque habla de una temática muy actual, y es qué pasaría si tu pareja te dijera que se enamoró de otra persona y que eso no influye necesariamente en querer separarse, sino que en esa vida hay otro más que no sos vos. Creo que para el público es un planteo atractivo y hay una charla que puede iniciarse después del teatro para resolver muchas cosas y destrabar otras. En ese sentido me parece interesante porque pone en discusión  el tema de no querer mentir, mucha gente cree que al mentir cuida el vínculo y acá el personaje de Sofía necesita contármelo, no mentirme. Nosotros somos la pareja central, Tripa es el tercero en discordia, Denise Dumas y Lio Arostegui interpretan a nuestros amigos. Con Sofía y Tripa ya habíamos compartido “Kinky boots” y estamos laburando juntos acá porque nos adoramos. Sofi ya había hecho esta obra, así que un poco todo esto de entrada lo armó ella, queríamos volver a juntarnos. Noticias: Este año le toca hacer temporada en Buenos Aires. ¿Eso trae algún beneficio? Bal: Sí, creo que personalmente necesitaba parar un poco, bajar un cambio. En Carlos Paz y en Mar del Plata hay una especie de adrenalina y vorágine que te come el verano, todo pasa muy rápido, hay que mudarse, ir a otro lugar y estar en mil eventos. Acá hay una quietud muy hermosa porque estoy en mi casa, con mis amigos, mis cosas, mi gente, mis perros. Eso te da un poco de paz, los veranos me traían mucha locura, invitados, fiestas, salidas y un montón de móviles. Elijo quedarme acá, también hay muchos turistas que vienen a ver teatro, es una plaza repleta de propuestas artísticas y  gastronómicas, ¡es genial Buenos Aires!  Noticias: Leyendo material para esta entrevista me enteré que usted estudió cine, ¿cómo le fue con eso? Bal: Sí, estudié en SICA y en la FUC, no terminé la carrera, pero amo el cine. Me parece que es un lugar para explorar otros caminos, filmé una película con mi papá, trabajé en otra de suspenso y en una de terror, tengo ganas de seguir por ahí, quiero volver. Por ahora mi vida va más por el teatro y la tele, pero el cine es mi gran pasión.  Noticias: ¿Continúa “Resto del mundo” en 2025? Bal: Continúa y quieren que siga siendo el conductor, así que seguramente a partir de marzo ya estaremos de vuelta en pantalla. Será mi cuarta temporada, ¡el programa ya lleva 22 años! Han pasado como conductores Iván de Pineda, Sergio Goycochea, Liz Solari y Emilia Attias. Todos fueron aportando lo suyo, pero creo que lo que yo pongo es la curiosidad. Quería escaparle a ese lugar del conductor que sabe más que el espectador porque yo no sé más que nadie. Amo viajar, comer, salir de joda, conocer gente, hacer deportes acuáticos, tirarme desde un rascacielos. Soy fanático de todo lo que pasa cuando viajás y hacerlo con un cameraman que es un gran amigo y un productor que es un genio, lo convierte en la mezcla perfecta de diversión y trabajo. La pasamos muy bien, creo que le dimos una vueltita más documental, lo volvimos un poco más joven y real al programa. Noticias: Si tuviera que rescatar tres lugares que lo impactaron, ¿cuáles serían? Bal: Tel Aviv como número uno. Tenía pendiente ir y cuando finalmente llegamos me emocioné mucho con el amor de la gente y con esa felicidad que tienen de estar vivos, hay una necesidad de disfrutar cada día como si fuera único. Me impactó ver las armas en las puertas de los bares, los pibes y las chicas que entran a tomar algo y dejan sus armas afuera, están todo el tiempo en servicio porque es un país muy golpeado por la guerra. La isla de Creta también es otro lugar maravilloso y por último puedo decirte que vengo de Cuba y fue una experiencia tremenda. Noticias: ¿Con qué realidad se encontró en Cuba? Bal: Me encontré con que hay una celebración constante en la gente, el pueblo es lo más lindo que vi. La Habana está un poco afectada por los años de hermetismo que ha sufrido la isla, hay muchos problemas energéticos y naturales, como terremotos y huracanes. Pero la gente es increíble, comen arroz, pollo y bailan todo el día. ¡Acá nos quejamos tanto y ellos teniendo tan poco son tan felices! Noticias: ¿Es verdad que en algún viaje aprendió a andar en bicicleta a los 33 años? Bal: Sí, fue en Amsterdam, que es una ciudad completamente tomada por las bicisendas, de golpe vi una bicicleta de tres ruedas y sentí que era un poco más fácil así que me lancé. Te digo que era como mandarme en hora pico en Cerrito y Corrientes (risas). Pasa algo increíble cuando tenés la necesidad de moverte de un lado a otro y no te queda otra que aprender. Cuando volvimos acá me compré una y listo, tampoco es tan difícil (se ríe). Noticias: Leí por ahí que había una propuesta teatral con Julio Chávez dando vueltas, ¿en qué quedó eso? Bal: Era una idea del productor Miguel Pardo, la adaptación de una película muy linda. A Julio lo adoro, hemos compartido un año nuevo en el que se ha venido a casa en Carlos Paz, tenemos una buena relación que incluye a mi madre, a Ricky Pashkus y a un grupo de actores muy copados. Obviamente tengo muchas ganas de trabajar con él, sería un sueño, algo que quiero hacer en un futuro. Noticias: Hablando de sueños, ¿usted pasó con su viejo su cumpleaños 18 en Las Vegas? Bal: Sí, es una ciudad que amo, ya fui como diez veces, cada vez que puedo vuelvo. En uno de los viajes me tatué una marquesina, soy fanático, me gusta todo de Las Vegas, la noche, los shows, la joda, la comida, es una ciudad muy real. Con mi viejo y mi vieja nos gustaba viajar una o dos veces por año, ellos juntaban una guita para que yo pudiese ver espectáculos. Fuimos mucho a Europa, a Estados Unidos y a Centroamérica, nos gustaba ver shows y pasarla bien. Ese cumple de 18 fue una gran noche en el Bellagio, papá reservó una mesa y fue muy divertido. Mis viejos estaban pasando su mejor momento, haciendo teatro, les iba muy bien, había mucho amor...después, bueno, pasó de todo (se ríe). La vida, ¿no? Noticias: Su papá hizo un papel muy recordado en “Los simuladores”. Si finalmente se hace la película, ¿da para pegarle un llamado a Szifron? Bal: ¿Vos decís que haga del hijo del personaje de mi viejo? Ojo, es buena. ¡Re estoy para llamar a Szifron! Lo que un poco me despertó el amor por el cine fue acompañar a mi viejo a esa grabación, yo quería ser como Szifron. Noticias: Una cuestión fundamental que ni “Los simuladores” podrán resolver. ¿Alguna vez Ángel de Brito le devolvió sus anteojos Balenciaga? Bal: ¡Nunca! 600 euros costaron, ¿podés creerlo? Estaba fanatizado con esos anteojos, ganamos el Martín Fierro con “Resto del Mundo” y en el after party se los puse a Ángel como jugando, me los sacó y me dijo: “Te los devuelvo cuando vuelvas a LAM”. Ni en pedo voy con esas bichas que hablan siempre mal de mí, te los regalo (risas). Boludeamos un poco y nos matamos de risa. Después pasó el tiempo y me volví a comprar los mismos. Noticias: Usted supo ser un gran tuitero. Aún se recuerda un tuit donde destacó alguna habilidad en ciertas técnicas amatorias. ¿Se arrepiente o lo identifica? Bal: Me gusta cómo lo describís (nos reímos). Me identifica y creo que fue un hit, hoy alguien lo retuitea y viene una catarata de favs y retuits. Pasaba que prendía la tele y todos hablaban mal de mí, había bailado una vez con Tinelli y de pronto en “Intrusos” ya estaba sentada una ex novia criticándome, un comediante diciendo cosas horribles, Yanina mandando barbaridades, ¡y yo había estado dos minutos en la tele! Ese tuit fue un poco producto de la ira, pero le sumé ironía y un remate de comedia. Pueden encontrarlo, empieza con: “Mal hijo…” y termina con esa habilidad para practicarle sexo oral a una mujer que tan sutilmente describiste (risas). Y sí, me identifica porque creo que soy bastante bueno haciendo lo que tuitié. Galería de imágenes En esta Nota
Una buena manera de definir la química que hay entre Miguel Ángel Solá y Maxi De La Cruz es contar que pidieron compartir el mismo camarín del teatro Apolo. En ese escenario de jueves a domingo representan Mi querido presidente de los autores franceses Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patelliere con dirección de Max Otranto. El título original es Por la nariz y de estos mismos dramaturgos se conoció la comedia Le prénom en 2013, que se mantuvo tres años en cartel. Desde 2017 hasta 2019 Miguel Ángel Solá estuvo haciendo Doble o nada, de Sabina Berman, junto a Paula Cancio, antes ya habían presentado El diario de Adán y Eva, de Mark Twain. Son muy numerosos los textos que interpretó Solá en el escenario, algunos fueron sinónimo de su estilo como Equus, Camino negro o El hombre elefante. Desde su debut como actor, heredero de una familia artística notable, pudo entrecruzar actuaciones en los tres medios: teatro, cine y televisión, sin olvidar su vocación musical volcada en el grupo La típica en leve ascenso. Entre su pasado hay que subrayar la necesidad de tener su propio espacio al que bautizó Callejón de los deseos, hoy transformado en Espacio Callejón a cargo de Javier Daulte. Fue en 1999 que decide radicarse en España, país donde también hace teatro y filma. "Los políticos piensan que actuar es mentir bien" (Solá) Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Mientras que entre las actuaciones de Maxi de la Cruz está desde Los 39 escalones, Chorros hasta Como el culo, todas con elencos numerosos, ahora está actuando frente a frente con Solá. Es un rostro conocido tanto en su país natal, Uruguay donde se inició como conductor como en la Argentina donde participó de reality como Bailando 2023. —¿Sabían qué papel haría cada uno cuando les enviaron la comedia? DE LA CRUZ: Cuando la leí lo único que sabía era que iba a estar junto a Miguel Ángel (Solá), por lo cual estaba dispuesto a ser solo asistente. Los primeros ensayos fueron por separado… SOLÁ: Y por Zoom, pero aunque parezca algo frío, él (Maxi) lo hacía entrar en temperatura. —¿Tuvieron alguna imagen que los inspiró para crear a este presidente y a este psiquiatra? DLC: Como la obra no habla de la política 100%, busqué aprenderme la letra, que es mucha. Traté de estar a la altura y de a poco en los ensayos ya juntos fui entrando, porque me iba a ayudar también la presencia de él obviamente y después llegó la escenografía. Todo esto y el texto me terminó de colocar en el personaje ya de presidente y qué tipo es. S: No tuve ninguna imagen. Me encantó cómo me ofrecieron la obra, luego conocer a Maxi y al director Max Otranto, quien nos dejó jugar. La comedia es disparatada, absurda, pero sin embargo se asienta en la gente de una manera rarísima, entienden el código de entrada. Ves a un presidente que primero aparece apocado y de repente es un tirano, pero no es nada de eso. Es un simple hombre con mucho miedo. Hablé con un psiquiatra amigo para preguntarle si mi protagonista era freudiano…y me dijo puede ser cualquier cosa. Todo cabe, es muy empática, son dos seres humanos que se aceptaron en dos horas. —¿Cómo fue la recepción cuando la estrenaron en Punta del Este el año pasado? DLC: El productor, Gustavo Yankelevich, viene haciendo temporadas en Punta del Este, donde nunca antes se hacía teatro. Ya desde hace dos o tres años está presentando espectáculos en invierno. La hicimos en junio y julio. La recepción fue hermosa, de agradecimiento que hubiera teatro allí, también venían del interior de Uruguay. S: Tuvimos mucho público, con funciones de viernes a domingo. —No es una obra política pero hay mucha ironía sobre los políticos… S: Hay de todo un poquitito, pero hay perfumes, siempre es un perfume, no llega a ser una obra ideológica, no tiene ese contenido y no tiene la ironía. DLC: Creo que no es tanto con la política, sino con el ser humano que le toca en este caso, ser político, pero podría estar planteado como un gerente de una multinacional. Alguien que tenga un cargo fuerte para que haya este contraste y que se vea la relación de estos personajes. S: Te das cuenta, cómo está colocada la política de una manera inteligente sin agredir a nadie, sin embargo, cada uno hace un racconto de a quiénes es aplicable. En un momento dice que eso es un delirio normal, que no es patológico, no como el de otros. —¿Habías visto a Solá haciendo humor como en “Los mosqueteros del rey”? DLC: No, solo lo había visto en El diario de Adán y Eva, aquí también en el teatro Apolo. Habla mucho de su generosidad al haber aceptado estar conmigo. A mí me ayuda mucho estar al lado de él, que te acompaña y que no haya ni egoísmo, ni nada de eso. —¿Sienten que hay muchas diferencias entre la manera de actuar entre argentinos y uruguayos? DLC: Me cuesta mucho, en lo personal tengo familia, mi papá es argentino, mi mujer y mi hijo también. Tengo una hija uruguaya, de otra administración. Venía acá de pibe, veía teatro y soñaba con poder estar haciendo una obra en Buenos Aires. Amo Argentina. Es mi casa también. Pero sí siento que a veces los uruguayos somos los hermanos menores. Pero no veo una diferencia. Creo que el público uruguayo no va tan predispuesto a reírse, es mínimo. Tenemos mucho teatro, música, aunque el circuito sea más pequeño. S: Uruguay me encanta, quiero pasar mi último día ahí. Mi tía Luisa (Vehil) había nacido en Uruguay, por las giras de la familia. Me gusta la gente y todo. Maxi me parece un actor formidable y ahora aprendo un nuevo estilo. —¿Te quedó alguna huella del decir español? Hace muchos años que vivís en Madrid… S: No. Es que a mí me gusta cómo nosotros hablamos el castellano. Me gusta comerme las eses, aunque allá no esté bien visto. Tengo una dicción muy clara, de toda mi vida. Vengo de una familia que era mitad española y mitad argentina. —¿Cómo se entrecruza una actuación más popular, alguien que viene como Maxi De La Cruz de la conducción televisiva con un intérprete histórico para nosotros del teatro argentino? S: Solo y es maravilloso. Además nos ayudamos arriba del escenario. Hacemos que todo se haga a la vista del público. Es bello porque acepta el concepto del actor libre, dueño del espacio, de la luz, de la mirada. En lo único que creo es en eso: el teatro es del actor y lo demás complementan la actuación y ayudan. El que va a sostener todas las noches el espíritu de ese ser que viene a contar en una hora y pico su historia es el intérprete. "En la vida siempre uno tiene que seguir aprendiendo" (De la Cruz) DLC: Siempre uno tiene para seguir avanzando, creciendo y aprendiendo. La idea y la imagen de poder trabajar con alguien que sume, en este caso nunca hubiese soñado tanto. Soy consciente que tengo que estar a la altura de Miguel Ángel Solá. —¿Cuáles son los ritos, si los tienen, antes de salir al escenario? S: Solo decimos “confío en vos”. A veces decimos el rap. Nos divertimos mucho, adentro y afuera. DLC: La letra y la música del rap las creó él (Solá). —Está muy presente el tema del poder… DLC: Por eso puede ser un empresario. Muestra las miserias que podemos tener todos. —¿Creen que vendrá algún político? D.L.C: ¿Por qué no? Si le gusta el teatro y ver una comedia… S: Suelen no aparecer por los teatros. Tienen miedo. El caso de los políticos es que trabajan de actores, pero el problema que se plantea muchísimas veces, por eso no van, es que no tienen la aceptación de creer lo que ocurre arriba del escenario. Ellos piensan que actuar es decir bien las mentiras y actuar es transformar ficciones en verdad, que es diferente. Y ahí chocan contra el criterio político del oficio.
Ya estrenaron en el Centro Cultural Chauvin de Mar del Plata el unipersonal Caer (y levantarse) de Patricio Abadi y Nacho Ciatti, la obra interpretada por Luciano Castro y con dirección de Mey Scápola. Con funciones los lunes, sábados y domingos a las 22. Scápola seguirá este 2025 dirigiendo Las cosas maravillosas en Buenos Aires, propuesta que cada tres o cuatro meses cambia de intérprete obligando a nuevos ensayos y que viene siendo un éxito. —¿Te especializás en unipersonales? ¿ “Las cosas maravillosas” fue tu primera dirección? —Se fue dando. En el 2008 me había convocado Matías Federman para la dirección de actores de The Pillowman. Más tarde dirigí algunas propuestas en Microteatro, donde también hice la curaduría y la producción. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Cómo fue pasar de compartir el mismo elenco en “Desnudos” junto a Luciano Castro a convertirse en su directora? —La idea era volver a hacer algo juntos. Después de Desnudos filmamos la serie El buen retiro para Flow. Somos con Luciano muy amigos y quisimos seguir trabajando. Me gusta mucho trabajar con amigos. De hecho, el año pasado convoqué para Las cosas maravillosas a Andy Kusnetzoff, a quien conozco desde hace veinte años. Tengo la misma rigurosidad con los actores y paciencia. Trabajar con quien conocés mucho está bueno, porque sabés los lugares a donde va siempre, sus tensiones y resulta más fácil ensayar y ayudar. —¿Te acercaste al mundo del boxeo? —La parte de boxeo podría decir que fue a través de todo lo que me contaba Luciano. Este es un trabajo que hicimos casi durante un año. Mucho de lo que se relata en la obra lo vivió él. El boxeo y Mar del Plata son sus dos amores y también los del personaje. Luciano tenía materiales, escuchamos un montón de audios de peleas. Le pedimos a Osvaldo Príncipi que nos grabara un relato y también se escuchan combates. Se sumó Nacho (Ciatti) a quien le encanta el boxeo y aportó toda la parte de ficción junto a Patricio Abadi. —¿Harán temporada solo en Mar del Plata? —La idea es poder hacer funciones en Buenos Aires, pero después que Luciano estrene en el Teatro San Martín una obra que ya hizo hace muchos años, de Gonzalo Demaría, pero ahora con la dirección de Emiliano Dionisi. Buscaremos días alternativos. También queremos hacer giras por el país y en el exterior. —Para las plataformas lo último que hiciste fueron ficciones junto a tu mamá (Mercedes Morán): “Norma” y “Elena sabe”. ¿Te sentís independiente de ella? —Desde hace catorce años fui bastante independiente. No sé si alguna vez me sentí pegada. Obviamente sos la hija de un familiar mucho más conocido que vos. Cuando nací, mi mamá ya hacía teatro desde mucho tiempo. Pero particularmente nunca sentí que alguien me daba trabajo por eso. De hecho, creo que las únicas dos películas son éstas. Cuando me llamaron para Norma era un proyecto que tenía más de diez años, pero se concretó justo el mismo año de Elena sabe, de casualidad. —“Rancho (una historia aparte”) fue tu espectáculo quiebre: ¿hubo un antes y un después? —Sí, pero para todos, incluso hasta Julio (Chávez) como director. Empezó como un ejercicio en su taller, creció hasta que vio un ensayo Kive Staiff y nos invitó a la reapertura de la Sala Cunill Cabanellas, en el 2004. Hicimos tres temporadas teatrales y en el 2007 estrenamos la película. —¿Elegís la actuación o la dirección? —La verdad es que me gustan mucho las dos, todo depende del proyecto. Ahora sí tengo un par que me interesan de actuación, que aún no firmé. Pero cada vez más valoro dirigir y o actuar, pero no cualquier cosa. La espectadora profesional Actriz, productora, gestora cultural y directora parecería que falta la dramaturgia. Mey Scápola confiesa: “Siento que es la pata que más me cuesta. Puedo integrar un proceso de escritura como en Caer (y levantarse) pero tanto Nacho (Ciatti) como Pato (Abadi) fueron fundamentales para armar lo que quería. Para mí es muy importante el equipo, por eso la iluminación de Matías Sendón y la escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez como la música y diseño sonoro de Nicolás Bari y Matías Niebur también fueron fundamentales”. La actriz Scápola dice: “Me gustaría hacer algún autor clásico, como Chéjov, Ibsen, pero revisionado, como lo hacía Daniel Veronese. Meterme en la boca esos textos enormes y hermosos”. Es muy frecuente cruzarse con ella en las plateas viendo teatro y afirma: “Siento que es un momento donde la gente tiene muchas ganas o por lo menos el año pasado de ver espectáculos, pero pequeños, como de uno a uno, más analógicos y artesanales, aunque siempre están los tanques de los musicales y los disfruto. Soy fanática de todo tipo de teatro. Siento que en lo chiquito hay mucho más riesgo. El unipersonal te da la posibilidad de ha-cer cosas que no hiciste nunca antes, si tienes un buen texto y un buen intérprete. Luciano a mí me parece un gran actor. Me acuerdo que lo vi en la TV en la serie de ficción de Telefe El primero de nosotros (2022) y me acuerdo que lo llamé por teléfono y le dije; ‘vi una escena tuya donde te despedías de Benjamín Vicuña tremenda’. En este unipersonal Luciano descubre una sensibilidad y una profundidad que creo que no le vieron nunca antes”.

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