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ENTRETENIMIENTO

José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo oficializaron su unión este 2024 con una boda a la que asistió toda la aristocracia de España, incluido el rey emérito Carlos I. La relación entre el alcalde de Madrid y la empresaria captó la atención tiempo antes de pasar por el altar, cuando se conoció el requisito que Teresa habría impuesto antes de pensar en ampliar la familia con el alcalde de Madrid. La pareja, que oficializó su relación en 2023, tiene claras sus prioridades: la religión y los valores familiares. Ambos, fervientes católicos, querían sellar su amor ante Dios antes de dar el siguiente paso, y por eso, la condición de Teresa Urquijo, quien proviene de una reconocida familia española, era innegociable: no tener hijos antes de estar casados. Cómo nació el amor entre Teresa Urquijo y José Luis Martínez-Almeida La historia de amor entre Teresa y Martínez-Almeida comenzó en un evento muy especial cuando la analista financiera asistió a una boda con un objetivo claro: conocer al alcalde de Madrid. "Ella fue a por él porque le gustaba horrores", reveló el periodista, Federico Jiménez Losantos. De hecho, Martínez-Almeida, quizás un tanto cauteloso al inicio, no entregó su contacto personal, sino que derivó a Teresa a través del correo de su secretaria. Sin embargo, poco después, la química entre ellos fue innegable, y no necesitaron más que unos meses para darse cuenta de que estaban hechos el uno para el otro. La joven de 28 años, que destaca por su seguridad y determinación, dejó claro desde el principio lo que esperaba de su relación. Como explicó la periodista Beatriz Cortázar, Teresa tiene las ideas muy claras y considera que el matrimonio es el paso fundamental antes de convertirse en madre. La pareja eligió la iglesia San Francisco de Borja para su unión, ya que tiene un profundo significado para Martínez-Almeida: es el lugar donde sus padres contrajeron matrimonio. Ahora, la pareja espera construir una familia bajo los valores tradicionales que ambos practican. La analista financiera, a pesar de su juventud, demostró ser una mujer de carácter firme, segura de sus convicciones y con la determinación de llevar su vida personal de acuerdo con sus creencias. El enlace entre José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo no solo marca el inicio de una nueva etapa para ambos, sino también un ejemplo de cómo los valores y las tradiciones siguen siendo pilares importantes en las parejas de hoy. VO
Julieta Prandi atraviesa una etapa de tranquilidad y felicidad familiar después de los complejos episodios que le tocó vivir en los últimos años. Recientemente, la modelo compartió con orgullo una imagen junto a su hijo mayor, Mateo Contardi, celebrando un importante logro académico y dejando un mensaje lleno de amor y esperanza. En la imagen, publicada en sus historias de Instagram, se la ve sonriente y emocionada, besando a Mateo, quien sostiene un diploma en sus manos. La foto fue tomada en un evento del colegio al que asiste el joven, y Prandi no dudó en expresar su felicidad y admiración. “Liceo allá vamos. Te felicito, hijo mío”, escribió Julieta junto a dos corazones, dejando entrever la profunda alegría que siente por el presente de su primogénito que terminó su año lectivo. El logro académico de Mateo llega en un momento clave para Julieta, quien en más de una ocasión habló de lo difícil que fue reconstruir la estabilidad y felicidad de su familia tras la turbulenta separación con Claudio Contardi, padre de sus dos hijos, Mateo y Rocco. La modelo compartió abiertamente las complejidades de esa etapa y el arduo camino que recorrió para garantizar un hogar seguro y lleno de amor para los niños. La relación de los hijos de Julieta Prandi con sus hijos Tiempo atrás, en una entrevista televisiva, Prandi contó cómo la situación con su expareja impactó en la vida de Mateo y Rocco. Sin filtros ni vueltas, la modelo aseguró que sus hijos, por decisión propia, eligen no ver a su padre. “Por suerte hoy lo que te puedo decir es que los dos están muy bien. Están felices, tienen su hogar, su familia... Se reencontraron con sus abuelos. El más chiquito ni los conocía”, confesó en una entrevista pasada. Julieta también reveló que Mateo, al ser el mayor, comprende más lo vivido en su hogar durante aquellos años y que, a pesar de los esfuerzos de la modelo por protegerlos, había situaciones imposibles de ocultar. “Uno de ellos era muy chiquito, escuchaba gritos, pero no entendía el contenido. El mayor sí entendía”, explicó. En ese contexto, aclaró que sus hijos mantienen firme la decisión de no tener vínculo con su padre debido a lo que recuerdan de esa época. “Ellos eligen no verlo. No lo ven, no quieren. Por decisión propia y por cosas que vivieron”, aseguró con contundencia. Hoy, ese pasado doloroso parece haber quedado atrás. Julieta Prandi se muestra enfocada en sus hijos y en su nuevo vínculo con Emanuel Ortega. “Lo que más me importa es verlos felices, plenos. Ellos son mi motor”, aseguró VO
Con los shows del fin de semana pasada en el Gran Rex, Maxi Espindola y Agus Bernasconi cerraron una etapa inolvidable para ambos, poniendo fin a la gira Blanco y Negro tras anunciar su separación como MYA. En un clima cargado de emoción, el público coreó cada canción y acompañó a los artistas en lo que fue una despedida tan nostálgica como celebratoria. “Es muy difícil expresar con palabras este momento, estamos realmente muy felices de que nos hayan recibido de esta manera, de que hayan venido a un show más de MYA, el último. Seguramente muchos de los que están acá estuvieron en el primero y han estado en cada pasito, en cada recorrido de este camino”, expresó Agustín Bernasconi, visiblemente emocionado, mientras los fans coreaban “MYA no se va”. La gira, que comenzó el pasado 16 de noviembre en Rosario y recorrió ciudades como Córdoba, Mendoza, Salta y Tucumán, tuvo un final espectacular, digno del legado que MYA les deja en sus seguidores. Los conciertos en el Gran Rex estuvieron marcados por un despliegue lleno de energía, talento y emotividad. Canciones como Me Hacés Falta, Una y Mil Veces, Qué Mierda el Amor, 2:50 Remix, Si Pudiera, Lunar y Blanco y Negro resonaron con fuerza en las voces de los fans, quienes con lágrimas y sonrisas vivieron una noche cargada de recuerdos y carisma. La banda que los acompañó en escena sumó a la magia de un show que quedó grabado en los corazones de todos sus seguidores. Aunque la despedida de MYA deja un sabor agridulce, Agustín y Maxi dejaron claro que este final no es un adiós definitivo, sino un hasta luego que abre las puertas a nuevos caminos y proyectos. Con dos fechas cargadas de pasión y emoción, MYA se despidió como siempre: entregando todo sobre el escenario y agradeciendo a sus fans por ser parte de esta inolvidable travesía.
Podríamos preguntarnos qué tienen en común un importante productor y cineasta como Juan José Campanella, un destacado infectólogo e investigador científico como Fernando Polack con Martín Crespo, VP de contenidos de Entretenimiento General para el Cono Sur y Colombia de Warner Bros Discovery. Desde el 3 de diciembre por Max se descubrirá este enigma mediante el documental titulado Alamesa. Subrayando que en la última edición, la número XIV de los Premios Perfil,​ Alamesa recibió un galardón como Mejor Aporte en Organizaciones de la Sociedad Civil. No fue casual la fecha del lanzamiento ya que se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. La pauta del restaurante Alamesa es que no hay ni fuego ni cuchillos en su cocina, los jóvenes no corren ningún peligro y también cuentan con un área de descanso. Es un proyecto que busca trabajar con personas neurodiversas. —¿Cómo se inicia esta historia de contar el proceso de un restaurante ubicado en Las Cañitas (Maure 1643) donde sus trabajadores son jóvenes con neurodiversidad? JUAN JOSÉ CAMPANELLA: Fernando (Polack) me mandó un WhatsApp cuando estaban promediando la construcción del restaurante y estaban practicando por afuera del lugar. Ahí nos conectamos y nos prendimos enseguida. Fuimos siguiendo todo el camino que por supuesto, como cualquier construcción no terminó cuando estaba planeada. Eso nos dio la oportunidad para interaccionar más con los chicos, conocer el sistema y pudimos alterar la historia completa. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Cuáles son las características de este documental?  J.J.C.: Lo definiría como un documental que al revés de la onda del “True Crime”, donde se muestra el lado oscuro de gente aparentemente normal, aquí mostramos el lado luminoso de gente aparentemente no normal. Es sanador: te hace ver la vida de otra manera. Los chicos muestran que no hay magia, sino que la verdad es muy transformadora.  —¿Cuántos jóvenes trabajan hoy y cómo fue la elección del chef? FERNANDO POLACK: Son cuarenta chicos, desde los que te toman el pedido, te traen la comida, también cocinan, te retiran las mesas, te cobran y te acompañan a la puerta. Sólo cerramos los lunes. Desde un inicio supe que quería darle al cliente una garantía de calidad en la comida. Hablando en el mundo gastronómico donde conocía muy poca gente empecé a escuchar y todos me hablaron de Takehiro Ohno, que viene de un restaurante tres estrellas Michelin en San Sebastián. Cuando lo llamé por teléfono me contó que había trabajado en Japón con chicos autistas. Enseguida aceptó el desafío. Para meterte en esta aventura, necesitás un equipo de buena gente, si no lo podés hacer.  —¿Por qué una plataforma incluye este tipo de documental en su programación? MARTÍN CRESPO: Decidimos apoyar al proyecto, ya que la idea que tuvieron de crear este restaurante y contar la historia, hizo que nos sumáramos como el espacio para difundirlo. En ese sentido fue nuestro equipo de desarrollo de documentales que sintió que nuestro aporte tiene que ver más con la discusión y no tanto con la creación, porque ya el documental estaba realizado. Nosotros desde Max tenemos la misión de divulgarlo para toda Latinoamérica y eso nos pone muy contentos. Tuvimos la suerte de haber recibido el documental y tener la oportunidad de sumarnos. —¿Estás preparado para transformarte en asesor a partir del 3 de diciembre? F.P.: La preocupación de casi todos los padres que tienen chicos con problemas es que viven con la obsesión de qué va a ser de ellos, cuando uno ya no esté. Cuando crecen y ya no tienen la estructura simbólica que es la escuela, surge un nuevo tema acuciante, que es el trabajo. Hay mucha gente en el equipo que tiene una experiencia parecida, desde el director del documental (Pablo Aulita) hasta quien está a cargo de las relaciones institucionales de Max (Alejandra Ferrari).   —¿Cómo un científico crea para este mundo gastronómico? F.P.: Soy ante todo un padre. La pregunta es cómo podría estar dedicándome a hacer un montón de cosas y no a mejorar el futuro de mis hijos. —¿Como director con tanta experiencia diste alguna indicación? J.J.C.: Nosotros veníamos trabajando ya desde hace varios años en algunos documentales que habíamos hecho para el Ministerio de Educación, cuando se le daba a los grupos crear una radio. Por lo cual, Pablo (Aulita) tenía mucha experiencia desde estos documentales en meterse en grupos de chicos y ser testigo sin llamar la atención, para que la gente se olvide que hay una cámara. Ya sabíamos la cuestión del documental, donde vas a recopilar material y después ves qué es lo que tenés, ya que no partís de un guión preestablecido. Hicimos un primer corte en donde el énfasis estaba puesto en los grandes, en cómo se hacía todo esto y había algo de los chicos, pero sobre el final apareció una de las chicas que tiene un testimonio, donde relata la diferencia que había sido para ella que le digan realmente que hacía las cosas bien. Ahí nos dimos cuenta de que debíamos darlo vuelta y que los protagonistas son los chicos. El momento de la revelación llegó cuando vimos todo el material. Después se podría haber editado de quince maneras distintas, con la misma potencia y emoción. —¿Los chicos nunca se sintieron invadidos por las cámaras? F.P.: El equipo estaba inmerso de alguna manera entre nosotros. Siempre pensé que lo más difícil iba a ser los chicos. El día que hablamos por primera vez a un grupo de padres y dijimos vamos a hacer esto, salí del lugar y pensé bueno, espero que los chicos el primer día no se me cuelguen dae las lámparas del local. Y lo más fácil fueron ellos: entraron en rol muy rápido, se hicieron amigos a las dos o tres semanas. Empezaron a salir juntos. Nunca enfrentamos dificultad con ellos, es el mejor grupo de empleados que tuve en mi vida, y trabajé con miles de personas en la vacuna de Pfizer. Nunca antes había tenido un equipo como este, que festeja todos los logros uniformemente, un lugar donde no hay ningún celo, donde existe una alegría genuina por el compañero y por la satisfacción del cliente. —¿Podrá haber más restaurantes en otros barrios? F.P: Posibilidad hay de hacer doscientos millones de restaurantes en todos los barrios de Latinoamérica, lo que tiene que haber es gente dispuesta a hacer lo mismo que hicimos nosotros. Estamos dispuestos a ayudar a decir los sí y los no de lo que nosotros hicimos, a transmitir la experiencia para contar el desarrollo y puede ser un restaurant o una verdulería o una farmacia o una heladería o un supermercado y tantas otras cosas. Pero nadie hace las cosas por vos en ningún lugar del mundo, hay que arremangarse y hacer pero hay que estar dispuestos. Es una experiencia sensacional y además es un cambio de vida, que es lo más importante, para mí como papá y para los demás padres. El documental es un gran catalizador para una persona que tiene un hijo con discapacidad porque lo que muestra es que hay una vida posible, que no sabías que era posible. No te vas a poner a llorar de pena, es emocionante saber que tu hijo tiene un destino que vos no creías que tenía y eso es lo más potente.  —Primero saldrá en Latinoamérica: ¿puede dar un pie para que vaya a otros lugares?  M.C.: Ojalá, Latinoamérica sea nuestro territorio, pero la idea es influenciar a otros mercados como el de Estados Unidos y países de Europa en el que también Max está presente.
A partir del 4 de diciembre, Luzu TV estrenará semanalmente y en vivo los episodios de Somos, que hacen a la producción original de Flixxo, la plataforma de streaming, producción y exhibición que busca alterar las fórmulas que definen a la creación local. Es Adrián Garelik, CEO de Flixxo, quien habla de la creación con episodios dirigidos por Rocío Blanco, Agustina Gatto, Mey Scápola, Pedro Levati, Julieta Otero y Agustina Levati: “La pregunta que queríamos responder con Somos fue si se podrían crear esquemas de producción para la industria tradicional, pero más dinámicos que los que plantea la industria tradicional”. Las historias de Somos, sus seis episodios de 30 minutos, están basadas en obras de teatro de corta duración que nacieron enMicroteatro Buenos Aires. Suma Garelik: “Hoy la tendencia está en TikTok y las temáticas llegan dos años tarde a las plataformas. Nos impusimos el desafío de encontrar un punto medio y tomamos obras teatrales que la rompieron en microteatro para hacer una serie de formato tradicional, con buen valor de producción y talentos reconocidos, y la tuvimos terminada en menos de tres meses. Desde la luz verde al proyecto, al shooting del primer episodio (Tres Dias al Año, que se rodó en San Martín de los Andes) pasaron solo tres semanas. Con el estreno en Luzu TV, el canal de streaming más popular de la Argentina, cerramos un círculo impresionante en donde también demostramos que hay nuevas maneras de estrenar y distribuir contenidos, llegando a audiencias jóvenes en y de un modo que nos permite recibir muchísimo feedback. Cada historia, cada episodio, tiene su tiempo de debate dentro de los programas de Luzu, volviendo a la serie una experiencia participativa. Para mí Somos marca un hito en la industria, que por ahí todavía no se ve porque la industria es lenta, pero que va a imponer nuevos esquemas de financiación, producción y distribución”. —¿Por qué apoyar a esta propuesta por encima de otras? —Porque nos dio la posibilidad de experimentar y de empujar a creadoras independientes super talentosas que no hubieran podido llevar sus historias al audiovisual de otra manera. Trabajando en un formato más tradicional, enseguida conseguimos el apoyo de actrices y actores de mucha visibilidad, de mucha trayectoria, lo que ayuda a que estas historias despierten el interés de una gran audiencia. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Este año empezaron a trabajar con distintos formatos de ficción, ¿cual fue el resultado final? —Este año arrancamos sumando cortometrajes a la plataforma y ya tenemos más cortos que series. El corto nos permitió llegar a una comunidad muy grande de creadores, de talentos y nuevas voces. Hubo grandes hits, que tuvieron mucha visibilidad en la plataforma, como Noctilucas de Diego Parra, protagonizada por Enzo Vogrincic que venía de protagonizar La Sociedad de la Nieve. Hace unos meses hicimos una alianza con el 7SIFF, y adaptamos la plataforma para tener cortos de 7 segundos que se consumen casi como reels de Instagram. Además, la serie Somos y el largometraje de La Frecuencia Kirlian nos permitieron experimentar con formatos más cercanos a la industria. Terminamos el año como hosts de lo mejor del Buenos Aires Rojo Sangre, y proyectamos los mejores cortos de terror de los 25 años del Festival, más las producciones independientes del concurso “Fin de Semana Sangriento”. El resultado final fue una convivencia de formatos, géneros e historias tremendamente diversas, casi un antídoto contra el algoritmo.   Un 2024 de proyectos —¿Que sienten que representa todo lo que ha mostrado Flixxo en el 2024? —Que la industria audiovisual tiene mucho para aprender, que hay mucho camino para la experimentación. Que  la audiencia reclama nuevos formatos, nuevas maneras de contar historias y que lo que venimos proponiendo y construyendo durante los últimos años tiene mucho sentido para este momento. Desde nuevas maneras de financiar a través de comunidades, nuevas maneras de producir con esquemas más dinámicos y la irrupción de nuevas tecnologías, y nuevas maneras de distribuir a través de canales que se salen de los tradicional o herramientas tecnológicas como el ticket 3.0 que nos permiten transformar el acceso a los contenidos en experiencias que exceden las pantallas. —¿Cómo vienen los próximos meses y cuales seran las próximas producciones originales? —Lo próximo que se viene es la película de La Frecuencia Kirlian, financiada con una herramienta web3. Una película muy esperada por todos los fans de la serie y del director, Cristian Ponce. Además, estuvimos incursionando en herramientas de IA generativa en video y ya tenemos la primera serie que combina inteligencia artificial y creatividad humana, en donde actores reales nos permitieron jugar con la digitalización. También lanzamos una herramienta que le permite a los usuarios crear pesadillas completas a través de un solo prompt, lo que nos permite experimentar aún más con la IA para entender cómo transformarla en una herramienta para potenciar a la industria.
Mi primer contacto es muy famoso: yo entré en el Teatro Colón y me puse a llorar” dice Zoe Zeniodi, la directora  orquestal griega que posee más de 40 años de carrera y que hoy es la batuta titular de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, junto a Beatrice Venezi. Zeniodi posee un sentido fuera de la norma del candor y de la genialidad: ha colaborado con la LA Lyric Opera de Chicago, la Ópera de Queens, la Ópera de Nueva Zelanda, la Florida Grand Ópera, la Orquesta Philharmonia, la Orquesta de París, la Orquesta de Cámara de París y la Orquesta de Castilla, entre otras. Ha estado al frente de orquestas como la Auckland Philarmonia, la Sinfónica de Queensland, la Orquesta Nacional de Colombia, la Filarmónica de Bogotá, la Sinfónica de Palm Beach, la Filarmónica de Brno y la Orquesta Nacional de Vietnam. La lista es gigante y aún así, Zeniodi cuenta de aquel encuentro: “Lo he contado a todo el público del Colón en mi primer concierto. El Colón tiene una energía que es muy difícil de explicar. Fue muy impresionante la manera en que sentí la energía de un teatro. Ha pasado por ahí tanta gente, tantos nombres, tantos bailarines, tantos directores de orquesta, tantos músicos. Es un templo de arte fenomenal. Entonces, entré en el escenario y empecé a llorar y eso no ha pasado nunca en mi vida, en ningún teatro.  —¿Qué hizo que se genere esa sensación en vos?,¿qué sospechás? —No era ninguna creación, ni consumo previo de material del Colón. Sabía, claro, que el Colón era un teatro grande. Fue una sorpresa total para mí esa emoción. Claro que sabía del mismo, por mi trabajo, por ser griega, porque María Callas cantó ahí, sabía de la grandeza del lugar. Pero no tenía ninguna relación antes de mi primer concierto, cuando me invitó por primera vez la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Estaba en el hotel enfrente, y lo veía. Pero nunca sospeché que iba a sentir esa sensación, sentía que me hablaban las butacas. No son metafísica o nada. Lo digo de verdad. Sentí toda la energía, todo el aura de la historia del Colón. Me enamoré apenas pusé un pie en el Colón. Era tan grande la sensación. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Qué te conmueve de tu trabajo como directora de orquesta? —La sensación de sentirme viva, sensación de inspiración y conexión que me da el contacto con la música. Me siento muy afortunada que ésta sea mi vida, que mi vida es arte. Y no porque es algo bello, si no porque es algo importante. Es algo que te concentra, que por supuesto es bello, pero que es muy importante para uno y también para el público. Cuando me siento sola a estudiar con una partitura, me siento muy especial. entre un mundo que es mío y el compositor, y los músicos; puedo crear la música, puedo crear la sensación de música, puedo escucharla, puedo ver su forma y su arquitectura, y los colores. Todo está dentro de mi cabeza y de mi cuerpo: eso es algo del director, que es algo muy holístico, porque usas el cuerpo, el alma si existe y el cerebro. Poder analizar, y después de analizar,y después ponerlo todo junto para crear la obra con una interpretación que estará siempre lo más cerca posible del compositor. Este mundo en soledad es fenomenal.  —¿Qué cambia cuando eso sale al mundo? —El contacto con los seres humanos, con esa energía que va y viene: lo importante es crear un tiempo y un espacio, para los músicos, pero también para el público. Siempre elevar el nivel de la música que tocamos: ser libres en su trabajo, poder expresar todo lo que sienten con libertad y con la dirección y la misma libertad que el director puede hacer. Para hacer arte en un nivel altísimo. Disfruto este contacto con la gente y poder crear todos juntos. Entender la música, ser capaz de escuchar una bella línea de flauta, algo natural dentro de la sinfonía: es importante poder aceptar este sonido y después crear la obra, todos juntos. El trabajo de un director es compartir la música, compartir el arte todos juntos. Es para mí una de las cosas más importantes. Eso es lo que disfruto y quiero seguir. —¿Es difícil llegar a la honestidad?  —Para mí no es difícil. Pero sí veo que en el mundo del arte en este momento, en la industria del arte en este momento, todo va mucho dentro de las redes sociales, de la fuerza de la imágenes para hacerse presente en su trabajo. En el momento en que alguien hace su trabajo de verdad, debe ser honesto, y eso se ve muy rápido. Es como estar en una góndola de mercado: te das cuenta si algo no funciona bien. Todos saben si alguien es honesto o no en el arte, porque la música es tan grande, que quita todos los filtras: quedas desnudo, estás en el centro de tu existencia. Para dejar la música pasar por tu cuerpo, debes tenes un nivel de honestidad que permita ver esa libertad a todos.  —¿Ha cambiado el público que hoy asiste a la música académica durante tu carrera? —Todos hablan de problemas de público, y problemas sobre cómo el público joven no viene a conciertos. La música clásica ha demostrado que todavía está viva después de 500 años. Estamos hablando de formas de música que vamos a perder, formas que no vivirán o han vivido más que algunas décadas. Lo clásico está vivo, porque todavía suena. El público ha cambiado un poco, porque hoy son otros los consumos, consumos más rápidos, todos necesitan hacer cosas rápidas. Todos quieren fragmentos, trozos, cosas pequeñas. Eso está bien, es esta época. Pero necesitamos entender que hay historias largas, que no hemos llegado aquí con una autonomía. Y eso aparece enseguida con el público, no es necesario hacer pop (por supuesto puedes hacerlo para llevar más gente). Lo importante es ser honesto, que vengan a ver piezas contemporanéas, de compositores que están aquí con nosotros, si podemos cambiar el estilo con el cual hablamos al público. Podemos explicar porqué estamos aquí y que estamos haciendo. Estar cerca de la época es importante, ser relevante. Es mi meta en todo lo que estoy haciendo, ser relevante en la cultura de la Ciudad de Buenos Aires, compartir el arte con más gente. Van a ver nuevos programas, piezas clásicas, vistas de nuevas maneras. —¿Qué implica este nuevo rol en el Colón y cómo ves el futuro dentro de la institución? —Estoy entusiasmada: estoy feliz, estoy contenta. Primero por la confianza que me ha dado la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Después de evaluarlo tanto tiempo, y la química entre nosotros era tan fuerte, tan poderosa, que me ofrecieron este puesto. Agradezco mucho la confianza de Gerardo Grieco, de Gabriela Ricardes, la ministra de Cultura. La calidad de los músicos de la Orquesta Filarmónica es excepcional. Vamos a trabajar con un muy alto nivel y la cosa más importante para mí es hacer esta orquesta excepcional, todavía más. Pero también queremos que salga a la Ciudad, que vaya a lugares diferentes. Elevar el nivel, tener excelencia artística, convocar a los mejores músicos, ésta es la orquesta más importante de Argentina. Yo sé qué necesito hacer para elevar el nivel, pero mi rol no es tanto de guía o líder, si no dirigir y ser parte del equipo general para llevar la música a todos lados, queremos ser relevantes para nuestra época, queremos ofrecer cosas a la Ciudad y a su cultura a Buenos Aires en este momento. Además de nuestro público fiel, quiero invitar a nuestro público joven, a quienes nunca vinieron, a que vean esta nueva etapa.
La joyería contemporánea argentina no  dejó de crecer en los últimos años. Sus dos vertientes principales (que son, a grandes rasgos, la joyería de diseño y la joyería de arte, con todos los entrecruzamientos posibles con las artesanías, los oficios, los procesos industriales, y tantas otras posibles intersecciones) experimentaron un desarrollo exponencial, tanto en número de creadores como en calidad y profundidad de las propuestas. Dentro de la joyería de diseño –piezas fácilmente portables, que se pueden integrar a propuestas de indumentaria, se pueden seriar y vender a precios accesibles– muchos diseñadores apuestan por materiales que amplían las características del metal: plásticos, fibras naturales o sintéticas, en muchos casos materiales reciclados, maderas, etc.  La joyería de arte extiende todos los límites, aborda materiales impensados, se permite cuestionar la portabilidad, la belleza, el formato, experimenta libremente y aunque el cuerpo humano es su punto de partida, la relación que establece con él es abierta. El concepto, en sentido amplio, es parte fundamental de la joyería entendida como obra de arte.  Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Joyeros Argentinos, el espacio que compartimos desde 2008 creadores que creemos en la colaboración y la colectividad como único camino, ha sido uno de los más importantes agentes de visibilización a través de acciones que ponen en contacto a los joyeros contemporáneos entre sí, y a la joyería contemporánea con el público y con distintas instancias estatales. Accedimos a museos y centros culturales, nuestros artistas han participado de salones de arte con piezas de joyería, obtuvimos créditos y subsidios para la creación, la formación, la enseñanza, la difusión.    La Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea es la iniciativa que viene consolidando nuestra joyería contemporánea en relación con la joyería latinoamericana. Tuvo tres ediciones con centro en Buenos Aires y en este momento está realizando su cuarta edición con sede central en Chile y con circuitos de exposiciones en Buenos Aires (Circuito Buenos Artes), Santiago, distintas ciudades de Latinoamérica y también exposiciones virtuales. Estos y otros impulsos que de distintas maneras aportan al crecimiento de la joyería contemporánea argentina (escuelas, simposios, talleres, etc.) son siempre de carácter autogestivo. No existen políticas públicas específicas para nosotros, ni siquiera para la joyería contemporánea de diseño, que tiene todo para ser un generador de trabajo y exportación. En años anteriores, pudimos acceder a políticas públicas de modo lateral, adaptando nuestras necesidades a propuestas más generales que de alguna manera podían incluirnos: fondos de fomento al diseño o a espacios culturales, por ejemplo, o categorías como “espacio no disciplinario” o “arte textil” dentro del Salón Nacional de Artes Visuales. Entendimos esos primeros pasos como el inicio de procesos que tenían que madurar: nada de todo esto nos representaba específicamente, pero nos abría puertas. Aspirábamos a más, y teníamos un largo listado de ambiciones. Hoy el Gobierno ha declarado a la cultura como uno de sus enemigos principales. Decretó el cierre de museos que eran nuestra casa, eliminó o redujo a su mínima expresión presupuestos que sostenían políticas culturales, espacios y trabajadores. Hoy, no tenemos ninguna expectativa. Sin embargo, la siembra nunca es en vano. En este momento, el Circuito Buenos Artes se está desarrollando en CABA en espacios públicos y privados que reconocen nuestra joyería contemporánea, un conjunto de propuestas de alta calidad artística y profundo compromiso que necesita ser visibilizada, que conmueve y provoca de distintas maneras a quienes se acercan a ella, genera nuevas relaciones con el público y amplía las posibilidades de expresiones identitarias argentinas. Así que no bajamos los brazos, continuamos en la autogestión, la creación, la investigación, la búsqueda de sostenibilidad, enmarcándonos con orgullo en la cultura, el arte, el diseño, la artesanía, y por lo tanto, en la exigencia sostenida e inclaudicable de políticas públicas que sostengan la cultura en general, las industrias creativas y el arte en particular, y, específicamente, nuestra joyería contemporánea. *Joyera integrante del colectivo Joyeros Argentinos, co organizadora de la IV Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea y del Circuito Buenos Artes. Más info en www.labienal.ar
Una tarde, Francisco “Paco” Ramos, director de Netflix Latinoamérica le soltó a Alex García López: “¿Te acordás de Cien años de soledad?”. Y este realizador argentino, director de episodios de The Witcher, Cowboy Bepop, Star Wars-The Acolyte, entre varias otros títulos, respondió: “Claro que me acuerdo”. Alex García López (ctro,) en Macondo,ese lugar donde transcurre Cien años de soledad. Lo que no esperaba, es que la pregunta no era inocente, y Ramos lo sorprendió: “Tengo los derechos de Cien años de soledad. ¿La querés hacer?”.Palabras más, palabras menos, ese fue el diálogo que dio origen a una de las producciones audiovisuales latinoamericanas más grandes hasta la fecha, la adaptación de Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que retrata la vida de la familia Buendía, en Macondo. En agosto nos vemos, novela inédita –y póstuma– de Gabriel García Márquez. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. La charla entre Paco Ramos y el director argentino venía hace tiempo. “Él me preguntaba cada tanto si tenía ganas de encarar alguna producción latinoamericana”, recapitula Alex García López, en diálogo con PERFIL. “Y yo le decía que sí, pero que no fuera sobre narcotráfico o dictaduras, que es un tipo de historias que se ve mucho. Pasaron unos años y justo antes de la pandemia apareció esta oportunidad”. —¿Qué sentiste cuando viste que el tema iba en serio?—Al principio fue un shock a todo mi sistema. Un honor acompañado de un incipiente miedo. Pero en la llamada me tiré al vacío, sin pensar en cómo iba a hacer. El actor Claudio Castaño como Aureliano Buendía, el personaje central de Cien años de soledad. Megaproducción. La adaptación de Cien años de soledad requirió una estructura faraónica: una finca de doce mil hectáreas, un equipo de construcción de trescientas personas, otras mil personas en preproducción de arte, y cien en el departamento de vestuario, quinientos en dirección y producción, y también, doscientos macondinos extras. Alex García López da indicaciones al elenco en una escena con muchos extras.  “Eran cuatro Macondo”, describe a PERFIL Alex García López. El primero, más humilde; luego el segundo y el tercero, que corresponden a etapas de desarrollo del territorio; y finalmente el gran Macondo. Yo trabajé en cosas grandes, pero el “Macondo Etapa Cuatro” es lo más grande que experimenté”. La novela de Gabriel “Gabo” García Márquez, publicada por primera vez en la editorial Sudamericana, bajo el mando de Paco Porrúa en 1967, fue uno de los bastiones de la explosión editorial conocida como boom latinoamericano. Cien años... fue un éxito de ventas: vendió más de cincuenta millones de ejemplares y fue traducida a cuarenta idiomas. Además de una obra que cosechó el respeto y la admiración del mundo de las letras, y habilitó que la literatura latinoamericana se difundiera en todo el mundo. Las doce frases peregrinas de Gabriel García Márquez. Miedo superado. “Después de aceptar la propuesta fui a comprar el libro; hace mucho que no lo leía”, explica García López. “Y me pareció una obra tan auténtica, que es tantas cosas a la vez. Logra capturar la historia colombiana, y de América Latina, pero también de la humanidad. Y es bíblica y shakespiriana, y todo con el tamiz del realismo mágico. Bueno… ahí entré en pánico”. El personaje central de Cien años de soledad, Aureliano Buendía, en acción durante el rodaje. —¿Qué te dio miedo?—Lo primero fue la pregunta: ¿Cómo logro adaptar un libro con tan poco diálogo? En ese entonces el equipo era chico: Paco Ramos, José Rivera –el primer escritor–, Eugenia Caballero, encargada del diseño de producción y yo. Y cuando me llegó el guión, no podía abrirlo, no lo quería leer. Porque si no era bueno no sé qué íbamos a hacer. Pero cuando logré leer las primeras páginas me surgió una inspiración y unas ganas incontenibles. Diez curiosidades de Cien años de soledad, la novela que vendió 50 millones de ejemplares. Cien años de soledad es una novela importante por varias razones. Además de exponente del realismo mágico, el tono que encontró su autor es una construcción decantada a lo largo de muchos años. Gabo rumió la historia desde el comienzo de su carrera como escritor, asentando las bases de su inventado Macondo –“más que un lugar, un estado de ánimo”, dijo alguna vez–, en cuentos y novelas breves. En un libro que es también una íntima conversación sobre el proceso creativo con su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, titulado El olor de la guayaba, Gabo describe la importancia del tono de su abuela para encontrar el propio: “Narrar las historias más extraordinarias, inverosímiles y conmovedoras con la cara de palo con que las contaba ella”. En esa misma conversación, Gabo confiesa que cuando escribió la primera oración de la novela no tenía mucha idea de qué vendría después. Es decir que, más allá de la intención de contar la historia de una estirpe y de su pueblo, él solamente tenía un tono. Es lícito pensar que, quizá, ni siquiera él sabía exactamente quién era su narrador, develado hacia el final de la novela. Por eso, es importante la decisión que tomó el guionista José Rivera, de comenzar la historia con un narrador contándola. Otra escena del rodaje de Cien años de soledad. “Desde ese entonces cambiamos muchas cosas, pero el prólogo quedó intacto”, cuenta García López. “La maniobra de José (Rivera) fue clave: dejar al narrador, que no es más que un personaje que se pone a leer ese gran libro escrito en sánscrito y que cuenta la historia de su familia. Y ahí me di cuenta de que teníamos oro”. —¿Por qué?—Porque también teníamos la voz de Gabo, su poesía, su prosa, su energía, su humor. Y eso nos dio un hilo conductor y un tono etéreo y divertido, con esa hermosa tonalidad caribeña que nos va guiando. Casi siempre en las películas y series, el narrador conoce el comienzo y el final de la historia que está contando. En este caso, el narrador va descubriendo la historia al mismo tiempo que la audiencia. Laura Mora (ctro.)la realizadora chilena que dirigió tres capítulos de Cien años de soledad. —¿Y eso cómo dialoga con el lenguaje audiovisual?—Bueno, ahí se me ocurrió que cuando escuchamos al narrador, la cámara tiene que ir buscando la historia. Por eso, la cámara sobrevuela la casa de los Buendía. De repente busca a Úrsula Iguarán, pero ella sigue caminando y la perdemos, porque está hablando alguien en otro cuarto. Entonces la cámara, nuestra herramienta visual, busca a esa persona. Así logramos una fluidez y un sentido mágico que para nosotros era muy importante y que nos distancia de las formas más europeas. Factoría Colombia. En la comunicación oficial, Rodrigo García, hijo de Gabo, sostiene que su padre “en vida, decía que, si se pudiera filmar Cien años... en muchas horas, en español y en Colombia, quizás lo consideraría”. “Fue muy bonito encontrarme con un equipo colombiano, concluye García López. “Le pusieron pasión, dedicación, sudor, orgullo nacional y cultural. Y estamos hablando de días de trabajo de 40° C . El equipo lo dio todo durante un año y medio; eso dice mucho de su talento. Y demuestra que Colombia es una cultura especial, rica, que merece ser mostrada y que va más allá del narcotráfico y la violencia.
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La influencer y modelo Stephanie Demner volvió a robarse todas las miradas al lucir un icónico vestido para su boda civil con el tenista Guido Pella. La pareja, que lleva años compartiendo su amor en redes sociales, celebró su unión en un entorno íntimo, pero lleno de detalles sofisticados que reflejaron la personalidad de ambos. Para esta ocasión tan especial, Stephanie optó por un vestido corto en color blanco, de estilo lencero, que destacó por su elegancia moderna y femenina. Con un diseño ajustado al cuerpo, detalles bordados y tirantes delgados, este traje realzó su figura y confirmó su impecable gusto por la moda. Este tipo de vestidos, inspirados en la tendencia slip dress, sigue marcando pauta entre las celebridades que buscan alternativas frescas y elegantes para su gran día. El estilismo se complementó con joyería minimalista: una pulsera fina, aros delicados y un collar que aportaron el toque justo de brillo. Su melena suelta con ondas naturales y un maquillaje luminoso reflejaron un look fresco, ideal para la ceremonia civil. Stephanie Demner y Guido Pella, la combinación perfecta Para acompañar el estilismo de su pareja en este gran día, el tenista apostó por un traje claro en tonos beige, acompañado de una camisa blanca sin corbata, logrando una apariencia relajada, pero sofisticada que contrastó armoniosamente con el atuendo de Stephanie. El lugar elegido para la ceremonia civil fue decorado con un arco floral compuesto por rosas y otras flores de colores vibrantes, creando un ambiente romántico y alegre. Los pétalos de corazones que cayeron durante la celebración añadieron un toque mágico al evento, resaltando aún más la felicidad de los novios. “Sí, quiero”, escribió la modelo en su cuenta de Instagram en donde compartió con alegría la imagen de este gran momento en la vida de ambos luego de años en pareja y una hija en común. El look de Stephanie no solo fue el centro de atención, sino que también marcó tendencia. En una época donde cada vez más novias eligen estilos fuera de lo tradicional para sus bodas civiles, el traje de la influencer se suma a la lista de opciones inspiradoras para aquellas que buscan algo diferente, pero igual de memorable. Además, el uso de tonos naturales y la apuesta por la comodidad combinada con el glamour refuerzan la importancia de adaptarse a la ocasión sin perder el estilo personal. Stephanie y Guido comienzan una nueva etapa en sus vidas con una celebración que dejó impresionados a sus fans. VO

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