Home ENTRETENIMIENTO

ENTRETENIMIENTO

Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
En Quiero decir te amo, se destacan individualidades y una grupalidad. Por un lado, el estilo ya inconfundible y consagrado de la escritura dramatúrgica de Mariano Tenconi Blanco (autor de La vida extraordinaria y Las cautivas, entre otros éxitos). Por otro lado, las interpretaciones de las dos actrices de esta obra: Lucía Adúriz (impactante e histriónica participación en Pampa escarlata, los viernes a las 20 en Teatro El Extranjero) y de Violeta Urtizberea (presencia constante en televisión, cine y teatro desde muy pequeña, como miembro de una familia de artistas). Finalmente, la compañía Teatro Futuro, donde, desde 2013, siempre están el músico Ian Schifres y la productora Carolina Castro, junto a Tenconi Blanco, para proyectos de larga búsqueda y expansión nacional e internacional, como la reciente La mujer fantasma (que se vio en el Teatro San Martín, luego del estreno en Barcelona). Ahora, Teatro Futuro presenta Quiero decir te amo los sábados a las 19 y los domingos a las 21 en el Teatro Picadero (Pasaje E. Santos Discépolo 1857), y sus actrices así la analizan. —¿Cómo es su personaje en esta pieza? LUCÍA ADÚRIZ: Mi personaje es una mujer que estudió Letras, pero se dedica a ser ama de casa; está un poco harta de su matrimonio. Por un impulso, compra un diario íntimo y allí vuelca a todas sus desventuras, sus fantasías y sus reflexiones. Busca volver a ser alguien que supo ser y está deseosa de recuperarse. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. VIOLETA URTIZBEREA: Mi personaje es una chica, quizás de treinta y piquito. Su mamá se murió en el parto; vive con su papá, los dos solos. Se da a entender que nunca estuvo en pareja ni con nadie. Vive de ilusión y de imaginación, y no tanto de la concreción. Ella, en realidad, no ve al personaje de Lucía, no le escribe al personaje de Lucía, sino a un hombre que ella ve en un accidente de autos, en quien ve alguien como un príncipe azul, un héroe. Cuando él responde una de las cartas, a la altura de lo que ella imaginaba, una respuesta recontramelosa, ella se vuelve loca y eso le permite seguir armándose toda la historia —¿Cómo son los puntos de encuentro entre los dos personajes? L.A: Mi personaje va descubriendo a medida que lee las cartas de la otra mujer, a una persona con las características que ella desearía tener o recuperar en sí misma, pero no tiene: espontánea, ingenua, en contacto con el mundo, con fiebre por vivir. Termina por enamorarse de esas características y de esa persona construida del otro lado de la correspondencia. Si bien sabe todo el tiempo que es una mujer la que está del otro lado, muchas veces alude al enamorarse de una persona que no conoce, que ocupa todos sus pensamientos, ansias y la vuelve a hacer sentir viva. —Mariano Tenconi Blanco trabaja mucho con monólogos extensos y muy exigentes. ¿Cómo lo llevan adelante? L.A: Como monólogo, ha sido, sí, sin dudas, el trabajo más exigente que hice en todo mi camino como actriz. El trabajo sobre monólogos requiere mucha paciencia, tiene algo de nadar en aguas abiertas, donde no hay claramente horizonte. Hay que ir apostando al puro ritmo, a comprender la voz cuando está muy bien construida dramatúrgicamente. Ahí están los secretos para la muscularidad, esqueleto, formas de gesticular, tonos del personaje. Sigo el teatro de Mariano hace muchos años. Me siento muy feliz de que haya pensado en mí como una actriz posible para sumar a sus ya muy frondosos y bellos universos. V.U: Mariano tiene una gran facilidad para crear voces. Leyéndolo es posible ver cómo es el personaje, cómo piensa, cómo son sus rulos mentales. Lu escribe un diario íntimo y yo, cartas. Eso hace a la diferente manera de organizar las palabras, lo cual, para el juego actoral, es divino. Mariano es uno de los dramaturgos más importantes y más interesantes de la escena teatral de este momento. Hace diez años, hicimos Las lágrimas en el Centro Cultural de la Cooperación. Él me mandó el texto y apenas empecé a leer la obra, me voló la cabeza: un material tan distinto, con una voz tan particular. Así que, cuando me volvió a llamar para actuar, fue un sí rotundo. Me siento muy honrada. —Esta obra, como otras de Tenconi, sigue buceando en mundos íntimos. En este caso, aparecen cartas y diarios personales. ¿Cómo analizan la intimidad y estos géneros discursivos? L.A: Muchas novelas han incluido cartas y diarios íntimos, que son formas de hacer hablar a los personajes, en primera persona, con un punto de vista inmediato. Es una forma muy teatral también. A mí me gustan mucho las cartas, escribo cartas, me han escrito muchas cartas. La era del chat recuperó algo de la idea de carta, de cómo uno escribe para ser leído. Las cartas son un precioso método de comunicación que permite elegir qué vas a decir y cómo decirlo. Esto es la columna vertebral de la obra: dos personas se encuentran, y el motor y la fragua donde el amor va a nacer es a través de leerse. V.U: Cuando uno escribe de la mejor manera posible para que el otro también tenga la sensación de estar leyendo algo bello, es como un regalo hacia la otra persona. Yo he escrito cartas, sobre todo de amor. Conservo cartas que me han escrito. Las leo y me dan mucha ternura. Mi personaje, desbordado, escribe cartas, donde ella se desborda también. —¿Creen que hay en la actualidad permisos y espacios para emociones genuinas y la comunicación de esas expresiones? L.A: En las redes sociales, hay algo de la cultura del yo, del yo expositivo. En principio, eso da una apariencia de explosión de libertades. Creo que, al revés de eso, vivimos una época en donde la experiencia o la lectura sobre la propia emocionalidad se estandariza, se tipifica; todo se homogeneiza para ser entendido mejor, vendido mejor y puesto en el algoritmo de manera más fácil, lo cual elimina lo poderoso y hermoso de la singularidad humana. El campo emocional es algo más bien insondable. V.U: Los pibes están comunicándose mucho por una vía virtual y no tanto en vivo. Entonces, eso genera más distancia con el otro. Tampoco me gusta pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Pero pareciera que estamos un poco menos comunicados. —¿Qué les genera la idea, la palabra “amor”? L.A: El amor es la energía más poderosa del mundo. Lo que se hace por amor y con amor perdura, sana, multiplica, salva, sutura, acerca. Sentirse amado, sentirse observado con amor, es una forma de vivir la vida que hace que valga la pena. Las formas de amor son múltiples; una de sus variantes es el amor romántico. Después, en los grandes discursos colectivos, el amor está en retirada. La obra dice en un momento: “El amor es creer en algo, porque también es un acto de fe el amor. El amor es creer en algo, en un mundo en el que no creen nada”. Pareciera ser que este es un mundo en el que la diferenciación, la separación, el desprecio, la competencia por el progreso personal van en detrimento del amor, pero creo que igual siempre resiste. V.U: Yo vivo para el amor. Amo las historias de amor. Le pido a la gente que me cuente sus historias de amor, me las acuerdo. El amor es un sentimiento maravilloso y también de mucha exposición, que te deja el corazón en la mano. Creo mucho en que hay que abrirse al amor. También, me generan una contradicción las mujeres en este tema. La obra dice: “Solo una mujer sabe lo que eso (te amo) significa”. Nosotras fuimos criadas para amar y para casi nada más. Entonces, cuando mi vida gira demasiado en torno al amor, a veces digo: “Bueno, tranqui, pensemos en otras cosas”. En esta Nota
Margarita Bali, una de las figuras que ha definido, fuertemente desde la década del 80, el micromundo de la danza contemporánea en la Argentina, continúa produciendo. Y también continúa siendo ella intérprete. Bajo algunos prejuicios sobre lo que supuestamente es y puede ser un cuerpo a los 81 años, podría sorprender que ella, a esa edad, esté haciendo funciones de jueves a domingo (a las 18). Sin embargo, con naturalidad ella realiza las funciones de Juego del tiempo, el espectáculo que construyó junto al coreógrafo Gerardo Litvak, y que se ve en el Teatro Nacional Cervantes. En esta propuesta, Bali interactúa con registros de su propia trayectoria, en la que hay piezas surgidas en el marco del grupo Nucleodanza, y también videodanza, videoinstalaciones y videomapping, parte de lo cual se vio, por ejemplo, cuando, en 2005, utilizó toda la fachada del Palacio Pizzurno para proyectar imágenes. Ahora, en la sala Luisa Vehil y hasta el 22 de septiembre, el cuerpo presente de Bali danza su hoy y dialoga con su propio pasado artístico. Completan el equipo de la obra: Gabriel Gendin (composición musical y diseño sonoro), Eli Sirlin (iluminación), Mónica Toschi (vestuario) y Graciela Galán (escenografía). —¿Cómo te toma este estar en el escenario, con cuatro funciones semanales, y cómo es la reacción del público? —Estoy muy sorprendida. Si bien nosotros planificamos la obra como un relojito, es muy emotiva y la gente sale muy emocionada. Para mí es una especie de contradicción, pero se da eso. Yo no sé si tiene que ver con mi edad. Viene gente que nunca me vio antes, que no me conoce, que no sabe mucho de danza. Es raro, pero sumamente gratificante. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Retomo lo que decías: ¿creés que la gente se sorprende por la edad a la que estás bailando? —Supongo que sí. No he visto mucha gente de mi edad bailando. Si en este momento bailara Ana María Stekelman, Oscar Araiz, o algún otro referente mío, yo también me emocionaría. Gerardo tuvo la idea de hacer una retrospectiva de mi obra; yo iba a caminar y a hacer gestos. Cuando me dijo “Acordate de cómo eran tus primeros solos”, tuve que, como es lo único que no tengo filmado, recurrir a la sensación. Saqué algunos movimientos y los empecé a hacer frenando, pensando, intercalando otros. Así se fue formando la primera escena. —¿Cuándo y dónde fueron esos solos? —El primer solo lo hice en Estados Unidos, en 1973, en un teatro. Tenía música de Janis Joplin y de un compositor muy contemporáneo: Morton Subotnick. Yo recién empezaba y fue un éxito allá. Después volví a la Argentina y ahí se sucedieron varios más. Uno se llama Pulsos, que llevé a Europa en el 75 y el 76, ya cuando armé el grupo con Susana Tambutti y Ana Deutsch. Esa obra, la bailé mucho, pero aun así no me acuerdo exactos los pasos. —¿Qué les dirías a las personas que piensan en categorías como vejez, o tercera edad, y además, las asocian con la idea de estar quietos? —Lo que pasa es que yo nunca paré. La gente que tiene un trabajo normal dice: “65 años” y entonces se jubila, se va a su casa y no sabe qué hacer. Yo nunca me jubilé. Nunca dejé de tener proyectos. Termino un proyecto y ya estoy pensando en otro. Ahora mismo estoy con este espectáculo, pero mi cabeza está pensando en algo en una sala inmersiva del CCK y en un video que filmé en febrero y para el que todavía no tuve tiempo de editar. Yo puedo seguir filmando, editando, haciendo instalaciones. Lo inusual de esto es haber metido el cuerpo. —¿Cómo te sentís corporalmente? —Fue interesante cuánto pude recuperar de la musculatura, que me la está cobrando, porque dolores tengo: no todo es gratis. Me levanto a la mañana y me duele y hago una serie de ejercicios. Pero creo que recuperé el 70%. También está el goce de interpretar, la parte de sorpresa de estar en el escenario y estar inventando, en parte, ahí en ese momento. —¿Cómo caracterizarías la danza contemporánea en la década del 80? —Los ochenta fueron muy vitales para mí, porque, con el grupo Nucleodanza, hicimos muchas obras, muchas temporadas en el Teatro Alvear. Después de hacer El exilio de Gardel, iniciamos, a partir del 87, una sucesión de diez años de giras afuera. Fue súper vital, porque estábamos casi como obligadas a generar, producir obras nuevas, para cambiar el repertorio, y porque además era muy excitante. —¿Podrías comparar ese panorama, con el actual? —Compararlo con el panorama de ahora me resulta muy difícil. No estoy tan embebida. Veo que hoy está mucho más disperso; hay tanto más, hay tantos grupos jóvenes. De alguna manera, la existencia de la universidad, de la UNA , ha generado un movimiento de semillero, de gente nueva continuamente. Sé que les es difícil, pero algunos logran seguir adelante y mostrar sus obras. —¿Cómo fuiste resolviendo el financiamiento de tus proyectos? —Fue paulatino. En los 70, no se hablaba de dinero. La gente se juntaba porque quería bailar y bailaba. El bordereau era ínfimo. En los 80, yo hice Ráfagas y Biósfera y Susana Tambutti hizo Living Room. Había obras con ocho, diez bailarines: del bordereau, sacaban alguito para el transporte. Cuando empezamos con giras al interior con Nucleodanza, sustentadas por Fundación Antorchas, comenzó a entrar cierto dinero. Con las giras a Europa, ahí, sí, se pagaban quinientos y mil dólares por función. Después es difícil volver atrás: el bailarín es un profesional que cobra por hacer las funciones y los ensayos. —Y más allá de tu recorrido personal, ¿cómo ves el proceso de profesionalización de la danza, para la que has colaborado también en su construcción colectiva? —Desde Cococa en los 90, se gestionó mucho para llegar a conseguir Prodanza en 2000. Tuve mucho que ver con esa lucha. Fue crucial en que finalmente naciera y exista un ente estatal que subvencionara proyectos de danza. Con el tiempo, se fue distorsionando, ya que los montos de las ayudas siempre fueron tan magros, que no solucionaban el mantenimiento de un grupo de danza con trayectoria en el tiempo. Ese había sido el objetivo inicial de los 25 coreógrafos que nos habíamos convocado en 1997. Terminaron siendo ayudas, pequeñas, como para empezar un proyecto, pero nunca cubrían los verdaderos gastos de un espectáculo de danza. Prodanza, Mecenazgo y Fondo de las Artes están actualmente a una distancia realmente sideral de cómo se subvencionan a las compañías grandes y a los grupos más pequeños de danza en Europa (Francia, Alemania, Gran Bretaña, España). —¿De qué manera fue apareciendo, como parte importante de tu trayectoria, la asociación danza y tecnología? —No es que yo me lo propuse. Primero me metí con el video, en el famoso curso de Jorge Coscia. Ahí decidí que, si yo quería filmar, tenía que estudiar más. Me anoté en la escuela de Rodolfo Hermida; me enseñaron a editar en la época de la edición analógica con casettes VHS. Después vino la edición por computadora. Yo fui acompañando el proceso que naturalmente se fue dando. Aprendí a editar con manuales. Vino el Final Cut Pro y después, el Premiere. A medida que los programas avanzaban y cambiaban, yo también. Y tomé unos cursos de interactividad y me saqué una beca en Antorchas para irme a Estados Unidos y participar en una universidad en Arizona. Ahí terminé haciendo la primera obra interactiva escénica que fue Ojo al zoom. Después me fui hacia el área de las artes plásticas, las videoinstalaciones y los mappings. Eso terminó siendo la obra Hombre rebobinado, con ocho proyectores simultáneos. En esta Nota
“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”, Jorge Luis Borges. Me gusta partir de esa imagen: la memoria como “un montón de espejos rotos”. Como de algo que fue y sigue siendo, pero de otra forma, de otra manera. En la obra de teatro Memoria de un poeta, Eduardo decide tomar la Biblioteca Popular de su barrio para poder recordar a Elvira, su amiga bibliotecaria a la que vio por última vez en 1978. A Elvira se la llevaron. Después de 45 años, él quiere escribirla, retratarla, ponerla en palabras. Un concurso es la excusa para recordarla, para traerla. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. En una época en la que la tecnología nos permite almacenar casi todo y hasta se puede jugar con la inteligencia artificial para traer aquello que ya no está. Eduardo busca en su mundo analógico momentos  (imágenes) compartidos en esa biblioteca de Avellaneda rodeados de libros, en una foto escondida entre papeles, en alguna canción... Es ese mundo analógico el que nos dice que los recuerdos solamente son posibles mientras haya un presente en el que los estemos construyendo. Somos presente y pasado a la vez. La memoria es justamente eso, la capacidad o facultad de retener y recordar algo, la memoria es habitada por pedazos de historia, de vidas pasadas, de vidas vividas con otros… como ese montón de espejos rotos a los que refiere Borges. ¿Cómo recordamos?, se pregunta Eduardo. ¿Qué hacemos con esa masa amorfa de imágenes que se nos aparecen desordenadas y nos traen casi de manera inconsciente aquello que ya no está? “¿Qué tortura más al corazón (…) la nitidez del recuerdo o la amnesia?”. A veces me pregunto si la memoria es aleatoria en la selección de recuerdos. Si podemos hacer algo para que algunos momentos estén tan nítidos y otros se nos vuelvan más difusos. ¿Somos lo que recordamos o también aquello que olvidamos? Quizás, como en la película El Gran Pez de Tim Burton, recordemos todos (o casi todos) los momentos de nuestra vida y hasta algunos necesitemos añadirle alguna característica fantástica para que sobrevivan. Probablemente, aquello que amamos o nos dolió con fuerza no lo olvidemos nunca más, y quede ahí, grabado en nuestra memoria. En Argentina, la palabra “memoria” tiene un significado aún más profundo, hablamos de una memoria colectiva, una memoria en plural. Cada 24 de marzo –y siempre– decimos Nunca más, Memoria, Verdad y Justicia. Es la construcción de esa memoria la que nos permite no repetir algunos de los hechos más dolorosos de nuestra historia como país. Eduardo también quiere sanar lo que no pudo hacer en ese momento. Lo que calló o lo que no pudo decir. Cuando se la llevaron ni siquiera pudo llorar, tocarle la puerta a su madre y darle un abrazo; solo lo invadía el miedo y la tristeza. En Memoria de un poeta se fusiona la memoria colectiva y la memoria individual en la que todos –Eduardo, Rita y Tito– intentan pensar y recordar su pasado. Su infancia, sus pérdidas, sus deseos… eso que vamos construyendo casi sin darnos cuenta, pero que en definitiva estará acompañándonos ahí, por siempre. Casi al final de la obra, Eduardo le dice a Rita y a Tito que van a tener que dejar la Biblioteca porque estaban todos los vecinos en la vereda y se dieron cuenta de que estaban ahí. Ante la pregunta de ellos, sobre qué les dijo, él les responde: “hacemos memoria, les dije que hacemos memoria”. Esa memoria que hoy más que nunca tenemos que seguir manteniendo viva en este presente y contexto actual que estamos viviendo. *Dramaturga y directora. En esta Nota
El cuarteto alemán, con dos integrantes viviendo en Los Angeles, se decidió a salir de gira nuevamente y, después de los pedidos de los fans argentinos, vendrán al país. Cuando ya pensábamos que la Argentina no iba a ser parte de la gira Beyonf The World que los sacó del ostracismo de hacer su reality y que los llevaba a México, Chile y Brasil, Tokio Hotel acaba de anunciar que debido a los pedidos de los fans sumaron una fecha en Buenos Aires! La cita será el 14 de diciembre en el Complejo C (Av. Corrientes 6271, CABA) y las entradas salen a la venta el lunes 9 de septiembre! Pensar que los conocimos así de chiquitos! Qué alegría volver a tener a Bill, Tom, Georg y Gustav entre nosotros y cantar con ellos a viva voz! Ya nos aseguramos de que vienen, ahora a calentar las gargantas!
Javiera Mena dice que su primera conexión con la música fueron sus abuelos. La abuela le silbaba para acostarla y cuando caminaba al centro, sus tacos repetían un patrón rítmico que llamaba la atención de la futura cantautora. El abuelo, por su lado, era melómano y en un buen sistema, que Javiera describe como “power”, ponía discos variados. Los mejores álbumes de rock latino según Rolling Stone. En 2006, lanzó Esquemas Juveniles, que significó algo inusual, casi contraintuitivo: un primer disco consagratorio. Su manera de vincular los sonidos electrónicos con la canción romántica constituyó una síntesis que se venía palpitando. El disco se editó en Chile, de la mano del sello Quemasucabeza y en Argentina, con el sello Índice Virgen. Esa co-edición representó, de inmediato, una conexión con el público argentino, que la escucha desde ese entonces y la espera con intensidad cada vez que viene. Esta vez, la cita es el 25 de octubre, en el Margarita Xirgu. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Vos siempre estuviste muy vinculada a la Argentina. —Sí, y de hecho ahora estoy trabajando con el sello argentino Geiser. La relación con este país viene desde antes de hacer mi música. Cuando empecé a componer empecé a venir a Argentina, la primera vez en bus, a los 19 años. Me encontré con una escena muy rica: Miranda, los DJ Pareja, Leo García, las letras de Pablo Schanton, Rosario Bléfari entre tantos otros. Me di cuenta que había una escena más desarrollada que la chilena y me inspiré mucho de ella. Veo a Argentina como un hogar, como ser humano más que como artista. —¿En Chile era muy distinto? —Creo que la gran diferencia estaba marcada por los espacios, que te dan el medio para desarrollarte como artista. Es otra historia que la Argentina, donde siempre abundaron las discotecas, los festivales y donde siempre proliferó mucho la cultura. No hay que olvidar que la dictadura en Chile todavía es reciente. Venimos de un desierto que recién empezó a mutar en los años ‘90.  Creo que la conectividad vino a emparejar un poco más la cosa. Javiera Mena lanzó como adelanto 'Volver a llorar', corte de su nueva producción. A su debut discográfico le siguieron Mena (2010), Primeras Composiciones 2000-2003 (2013), Otra Era (2014),  Espejo (2018) y Nocturna (2022). La órbita se presenta regular: cada tres o cuatro años la artista presenta un nuevo trabajo. Y hace unas semanas vio la luz Volver a llorar, el primer adelanto de su próximo álbum, que salió acompañada de un video dirigido por Joseph Ros, en donde la artista encarna a una vampiresa. Allí, el yo lírico entona: "Y volver a sangrar y la sangre chupar”. Como si se tratara de una lectura literal del verso, la pieza audiovisual profundiza la posibilidad de no tenerle miedo a las heridas abiertas. Es una canción que invita a conectar con la pena. De alguna manera, está dirigida a alguien que que no puede llorar, que está desconectado de la pena. Concretamente, la invitación es a llorar. Creo que llorar es una especie de curación. —Nos da miedo encarar el sufrimiento. —Sí. Por eso diría que esta es una invitación a aceptar la pena, sabiendo que nos cuesta mucho asumir la pérdida. A veces no se supera el amargor de la vida. Entonces hay que saborearlo. Es incómodo pasarla mal, al punto de que cuesta nombrar esas sensaciones. Pero no por eso dejan de estar presentes. "En Argentina siempre proliferó mucho la cultura", dice Javiera Mena. —¿En qué momento está tu show en vivo? —Me preocupa que haya un hilo conductor en el espectáculo. Y, por otro lado, estoy presentando una transición entre lo que estoy haciendo ahora y el disco. Canciones nuevas, además de nuevas versiones de canciones de antes. —¿En qué sentido es una transición? —A mí el show en vivo me enseña a tantear lo que estoy componiendo. Es una instancia para masticar algunas canciones nuevas. A veces sacás un disco y al tocarlo en vivo te das cuenta de que podrías haber tomado otras decisiones. —Antes la banda salía a tocar y luego salía el disco. —Sí. Los discos eran una acumulación de singles. A mí me gusta la era de los singles. Yo empecé a subir mi música a MySpace: en aquella época nadie compraba discos, pero todavía el streaming no se había institucionalizado. Entonces, es como si esa era, que en su momento había vuelto, ahora se vuelve a imponer. Y a mi me parece muy bien. En esta Nota
Los creadores de la serie de Jeffrey Dahmer vuelven a la pantalla de Netflix con una continuación de sus ficciones antológicas sobre crímenes reales. Se trata de “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”, un proyecto que revive el estremecedor caso de los reconocidos hermanos Menéndez, quienes fueron condenados en 1996 por el asesinato de sus padres, un hecho que conmocionó a Estados Unidos y que volvió a estar en el centro de la atención mediática tras el anuncio del estreno. El caso se volvió conocido debido a las peculiares características que rodeaban la muerte de José y Mary Louise "Kitty" Menéndez. Mientras que la fiscalía argumentó que Lyle y Erik mataron a sus padres para heredar la fortuna familiar, los hermanos insistieron en que sus acciones fueron un acto desesperado causado por años de abusos físicos, emocionales y sexuales sufridos a manos de sus progenitores.  A pesar de ello, la Justicia de Estados Unidos los encontró culpables del asesinato a quemarropas de sus adinerados padres y fueron condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Además, las autoridades los enviaron a prisiones separadas por el riesgo de que al estar juntos planearan escaparse.  Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Nicholas Alexander Chavez, Cooper Koch y Javier Bardem como Lyle, Erik y José Menéndez, respectivamente. ¿De qué trata la serie “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”? Según se puede ver en el tráiler revelado por la plataforma, la serie recorre la historia de los hermanos Menéndez desde la convivencia con sus padres hasta el juicio por el asesinato de ambos. En principio, se muestra la vida de lujo y aparente perfección que rodeaba a la familia y como, desde la perspectiva de los jóvenes, sufrieron abusos y violencia por parte de sus progenitores.  En el adelanto también se puede ver la noche fatídica del 20 de agosto de 1989 cuando Lyle y Erik, interpretados por Nicholas Alexander Chavez y Cooper Koch respectivamente, ingresaron a su mansión armados con dos escopetas y descargaron una ráfaga de disparos sobre José y Mary Louise "Kitty" Menéndez. “Erik y yo matamos juntos a nuestros padres. Yo diría que eso nos convierte en personas muy unidas”, comienza diciendo el personaje de Lyle en una sesión de terapia. Acto seguido, el clip saltea al momento previo al juicio en el que repite que “estarían muy orgullosos”, dejando la duda de si se refiere a sus progenitores.  Acciones de Netflix tocaron su máximo histórico gracias a cambios para reactivar ventas “Pensé que deshacerme de ellos me iba a hacer sentir mejor, pero tengo todas estas pesadillas”, exclamó Erik en otro momento mientras lloraba. En este constante contraste entre la culpa y el motivo detrás del asesinato, Lyan lo animó mientras se revelaban imágenes de su padre abofeteando al joven.  “Nuestra vida era así, y decidimos que ya no íbamos a soportarlo más”, sostuvo el joven. Sin embargo, también agregó: “Es un nuevo comienzo… vamos a exprimirle más a la vida. Y entiende que las cosas ya cambiaron”.  El trailer también muestra a Nathan Lane, en el rol del periodista de investigación Dominick Dunne, quien examinó el terrible crimen y mencionó sus dudas sobre el móvil del parricidio. “No asesinas a tus padres de esa manera. Literalmente desfigurándolos. Eso no se trata de dinero. Se trata de algo más profundo y oscuro”, señaló.  ¿Cuándo se estrena “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”? La serie se estrena el jueves 19 de septiembre y ofrece una mirada profunda y provocadora sobre el miedo, la manipulación y la compleja dinámica familiar de los Menéndez. A través de un enfoque narrativo que no busca redimir ni condenar, “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez” invita a la audiencia a reflexionar sobre el detrás de uno de los crímenes más conocidos de Estados Unidos. Además de Nicholas Alexander Chavez y Cooper Koch como los reconocidos hermanos, el elenco cuenta con la participación de Javier Bardem como José Menéndez y Chloë Sevigny como Mary Louise “Kitty” Menéndez. Junto a ellos, un reparto de talentosos actores como Nathan Lane y Ari Graynor completa el cuadro de una serie que no solo reconstruye los hechos, sino que también explora el impacto de los mismos en la vida de todos los involucrados. Chloë Sevigny como Mary Louise “Kitty” Menéndez y Javier Bardem como José Menéndez. La producción ejecutiva estuvo en manos de un equipo estelar encabezado por Ryan Murphy e Ian Brennan, creadores de la exitosa serie “Dahmer”, junto a Alexis Martin Woodall. Además, la dirección corrió a cargo de reconocidos directores como Max Winkler, Paris Barclay y Carl Franklin, en un guión escrito por Murphy, David McMillan y Todd Kubrak. Con una puesta en escena cuidada y actuaciones poderosas, “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez” promete ser más que una simple crónica de un crimen, posicionándose como un examen crítico de la naturaleza humana y los límites de la justicia. La serie no solo está destinada a los amantes del true crime, sino también a quienes buscan comprender las complejidades de un caso que sigue fascinando al público décadas después.  En esta Nota

Latest Posts