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ENTRETENIMIENTO

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Antes que la ley, existe la Justicia”. Esta frase se escuchará los lunes y martes a las 20.15 hs en Multiteatro Comafi, desde el 1° de julio. Será dicha por Julieta Zylberberg y dirigida por Andrea Garrote. El unipersonal Prima Facie de la dramaturga austríaca Suzie Miller trae sobre sus hombros éxitos en Londres con Jodie Comer. (2022). El año pasado se conoció en Madrid con la actuación de Vicky Luengo y en este 2024 el argentino Daniel Veronese la dirigió en Santiago de Chile. Tanto Zylberberg como Garrote conocen los secretos de hacer unipersonales, vale recordar que la primera hizo La fiebre de Mariana Chaub desde el 2019 al 2020 y Andrea Garrote sigue representando su creación Pundonor, ahora en el Picadero. El mismo día de este reportaje se conoció el dictamen contra Juan Darthés en el caso de Thelma Fardin, por lo cual el acoso sexual y la Justicia cobraron un peso aún mayor. —¿Por qué hacer hoy este texto? Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. JULIETA ZYLBERBERG: Me pareció una obra necesaria en este momento, en este país y en esta sociedad. Tiene que ser mostrada y brindada al público como un acto político. Me encanta la obra y también trabajar con Andrea (Garrote). Para actuar es hermosa, porque lo que cuenta es necesario e importante. Es el mundo de la Justicia, un mundo masculino. El texto cuenta un poco ese vacío, ese hueco que queda. La falencia del sistema diseñado y manejado en su mayoría por hombres, por lo cual casos de violencia de género, de agresiones sexuales, violaciones y abusos no encuentran justicia. ANDREA GARROTE: Lo que muestra Prima Facie es que la Justicia en los casos de agresión sexual revictimiza a la persona que lo sufrió porque la pone en el centro, le pregunta y le repregunta. Muchas veces al victimario si se dice inocente puede no declarar y no está en el foco. Falta la sabiduría humanística. Por eso es importante la Justicia que se obtuvo y que le dio la razón a Thelma (Fardin). Lo más difícil de probar es el tema del consentimiento. Hoy algunos quieren creer que el feminismo abre una brecha entre hombres y mujeres y no es así. Creo que se beneficiarían todos, más que nada las instituciones que han sido pensadas por hombres. Deberían aplicarse cambios pensados a través de la experiencia de lo femenino. Básicamente es un grave error que las leyes de agresión sexual no hayan sido planeadas, ni pensadas a la luz de la experiencia de gente que ha sufrido agresiones sexuales. —¿Qué características particulares tiene este unipersonal y cómo fue la adaptación? GARROTE: Es un enorme desafío porque es un monólogo intenso con dos actos muy dinámicos, se pasa por varios espacios y lugares que ella va narrando. Entre la primera y segunda parte hay una gran transformación en la protagonista, ya que su punto de vista cambia y su visión del mundo se trastoca. El argentino siempre tiene que adaptar porque hay muchos tiempos verbales que nosotros no usamos. Casi naturalmente se cambian con los actores. La obra primero se hizo en Australia y después en Inglaterra, mantuvimos la idea de un jurado presente en este juicio, que serán los propios espectadores. Quitamos lo retórico y solemne.  —La Justicia está hecha por hombres… G: Hombres poderosos en general, que siempre están a favor del poder y terminan beneficiando al que lo tiene. Aunque quiera ser imparcial no lo es, aunque la democracia quiera ser democrática el sistema de juego hay que revisarlo. Si el teatro puede como batalla cultural, debe develar cómo son las reglas de juego de la Justicia, en un caso x. Una puede mirar en ese sistema lo que sirve y lo que falta, porque siempre falta algo.  Z: Es un tema muy interesante, porque no trata de un accidente de tránsito, éste es un crimen contra una persona y en cierto punto es invisible. Una de cada tres mujeres está agredida sexualmente. Es un número aterrador, cruel y real que evidentemente atraviesa de forma transversal a toda la sociedad. Por eso este texto fue estrenado en tantos países. —Sos madre de dos varones: ¿cómo los educás? Z: Creo que como madre de una nueva generación es nuestro deber educar a una mejor gente, lo intento permanentemente y a veces soy muy pesada. Sobre todo con el mayor (Luis Ernesto, 11 años) le marco “esto no se dice”. También nosotras, las mujeres, fuimos criadas en un sistema patriarcal y machista, hay que formar a las nuevas y es nuestra responsabilidad sacarlas de esa zona y educar a otra generación. —¿Se nota que está escrito por una mujer? G: Sí, por la consistencia del mundo que plantea, sabe de lo que habla, pero también podría haber sido escrito por un hombre que hubiera investigado. Siempre le digo a mis alumnos de dramaturgia que los autores tenemos la obligación de investigar sobre otros mundos. El teatro se come a sí mismo, por eso necesita alimento, requiere que tomemos un argumento o un campo de conocimiento. Hay tantos temas interesantes para llevar al escenario, ya que es un gran constructor de realidades y también de la deconstrucción. —¿Podrías relacionar a esta abogada con aquella María Teresa de “La mirada invisible”? Z: Desde que somos niñas, todas las mujeres estamos atravesadas, atemorizadas y alertas, en un mundo violento. Vivimos pensando en eso desde que somos muy chicas y es terrible. Todo el tiempo y permanentemente te enterás de alguna amiga o alguna conocida que fue agredida sexualmente, violentada, violada o que tuvo alguna situación y esto no cambia. —¿Cómo se encara un unipersonal? Z: Me la dieron al poco tiempo de ser madre por segunda vez. En un momento que es muy difícil fantasear con otra cosa que no sea la maternidad. Tenés la cabeza en otro lado, pero la verdad es que el texto me arrasó por completo. Hacer un unipersonal es un infierno, que después se disfruta un montón. Pero hasta estrenar y hacer funciones, es un padecimiento. Después es encantador lo que sucede, pero muy exigente y mucha soledad arriba del escenario. Al mismo tiempo es lindo el viaje que emprendés con vos misma. —¿Creen que en una cartelera plagada de comedias esta propuesta puede encontrar su propio público? G: Iremos solamente los lunes y martes. Multiteatro quiere empezar a tener una programación distinta esos días, algo que se inauguró con el espectáculo Las cosas maravillosas de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe, que dirige Mey Scapola. Creo que Prima Face va a motivar a que la gente piense más en el tema de la Justicia y en los delitos sexuales. Si el espectáculo tiene un buen boca a boca le irá bien. En definitiva el tema es importante, pero aún más la teatralidad que tiene, casi de rito. Hay un público de teatro impresionante, muy formado y habitué. En este caso tenemos un texto maravilloso y a Julieta encarnándolo. Z: Con tantas comedias ésta es una propuesta diferente y creo que encaja en un momento del país. Digo necesaria y muy atractiva, por supuesto sin ser una comedia. Espero que al público le pase lo mismo que me pasó a mí cuando la leí y que salgan conmovidos. Es un espectáculo movilizante, que compromete al espectador y abre debate, sobre todo por esta ausencia de mujeres en el mundo de la justicia. —¿Y la cultura en la Argentina? G: La cultura es una cápsula dentro de la realidad argentina. Soy el legado de esa clase media ilustrada, hoy venida a menos. No pertenezco a una burbuja rara pero dentro de la cultura busco cierta riqueza en el campo simbólico, que permita que la cabeza no sea acotada. Me parece que podemos ir un poco más allá y esa es la función de la cultura. En esta Nota
El 22 de junio de 1949 nació Mary Louise “Meryl”  Streep, actriz estadounidense. Mary Louise Streep, más conocida como Meryl Streep,  nació el 22 de junio de 1949. Estudió actuación en la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York, donde recibió una formación sólida en teatro. Hizo su debut en Broadway en la década de 1970 y pronto llamó la atención por su habilidad para asumir una amplia gama de roles y por su notable capacidad para transformarse en diferentes personajes. Su primera gran oportunidad en el cine llegó con "The Deer Hunter", donde interpretó a la novia del personaje de Robert De Niro. Esta película le valió su primera nominación al Oscar como Mejor Actriz de Reparto.  A partir de entonces, su carrera en el cine despegó con una serie de actuaciones memorables.  Fue en películas como "Kramer vs. Kramer", donde ganó su primer Oscar como Mejor Actriz, y "The French Lieutenant's Woman" , que le valió otra nominación a este premio.  Una de las características más destacadas de Streep es su increíble versatilidad. Ha interpretado una amplia variedad de roles, desde dramas intensos hasta comedias ligeras, y ha demostrado una habilidad excepcional para adoptar diferentes acentos y dialectos. Esta versatilidad le ha valido el reconocimiento de sus compañeros de la industria y de críticos de cine en todo el mundo. Streep trabajó con algunos de los directores más respetados de la industria.Entre ellos Martin Scorsese, Steven Spielberg, Robert Altman y Clint Eastwood, entre otros. Compartió pantalla con actores de renombre y demostró su capacidad para brillar tanto en papeles principales como de reparto. Fuera de su carrera en el cine, Streep ha sido una voz destacada en la lucha por la igualdad de género y otros problemas sociales importantes. Utilizó su plataforma para abogar por la igualdad salarial, los derechos reproductivos de las mujeres y la representación de las mujeres en la industria del cine. Meryl Streep es una figura destacada en el mundo del cine, admirada tanto por su talento actoral como por su compromiso con causas sociales importantes. El 22 de junio de 1949 nació Mary Louise “Meryl”  Streep, actriz estadounidense. La historia también es noticia en Radio Perfil. Guion de Sebastián Rojas y locución de Pita Fortín.  por Radio Perfil Galería de imágenes En esta Nota
Cuando se le pide que se defina Justina Bustos sólo elige: “actriz y productora”. Nacida y criada en Córdoba, más precisamente en Unquillo, se la podría considerar por las experiencias que vivió una ciudadana del mundo. Ahora los viernes y sábados se la puede ver en las dos responsabilidades que eligió en el espectáculo Al borde del mundo, que dirigieron Ana Kowalczuk y Camilo Polotto, en la sala B del Centro Cultural San Martín a las 21. No está sola: actúa junto a Paula Kohan, Laila Maltz, Ailin Salas y Margarita Páez, quien hace su debut teatral.  Anticipó que en agosto se la podrá ver en los cines en la última creación escrita, dirigida e interpretada por Valeria Bertuccelli: Culpa cero, donde comparte elenco con Cecilia Roth y Fabiana Cantilo. —¿Cómo nació “Al borde del mundo”? Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Se gestó por una imagen que tuve en mi cabeza hace como siete años. Es el fruto de hacer muchos viajes en remise desde mi casa a la de mis amigas. Vivía en un pueblo –Unquillo–, y todos estaban en Córdoba capital, por lo cual el trayecto era muy largo. Muchas veces mis padres no me podían llevar y entonces aparecían “ellos”: los remiseros. Estando en sus autos durante una hora más o menos, escuchaba lo que salía desde su radio, donde aparecían los pedidos. Me empezó a intrigar esas voces y ese mundo. Las que tomaban los mensajes eran mujeres, quienes muchas veces cambiaban sus voces porque llegaba un punto, que entre ellas se empezaban a divertir y también con el conductor. Veía esa gracia y complicidad. El año pasado le conté a Ana (Kowalczuk) y a Camilo (Polotto), quienes son los directores de la obra y decidimos escribirla. A ellos los conocía ya que había visto un espectáculo suyo. Pedimos una pasantía en el Centro Cultural de San Martín, convocamos a las actrices y todas pudieron. Empezamos a improvisar en base a una remisería donde había cinco chicas con teléfonos. Así armamos este universo, durante cuatro meses.  —¿Por qué la ubican en diciembre del 2001 con patacones incluidos? —Creo que la idea fue de Javier Furgang, productor y mi representante. Él vio que el contexto era caótico, lo propuso y la dirección lo aceptó. Hoy en día se vive algo muy parecido a ese momento, por lo cual dijimos juguemos un poco. El proyecto tuvo justo un año de gestación. Se sumó Francisco Olavarría, que es un productor chileno. —Este año presentaste tu documental “Sola en el paraíso”, dos días en el Bafici: ¿volverá? —Estando tanto tiempo en el Centro Cultural San Martín conseguí que me habiliten un espacio, gracias a Fernanda Rotondaro, Agustina Malfitano y Chiara Scozafa. Será para el mes de julio en alguna de las salas de cine que tienen. Así la gente va a poder verla por un precio bastante lógico. Si todo sale bien, después va a ir a una plataforma. Mi idea es compartirlo con cuantas más personas mejor. —¿Por qué filmaste?  —Me quedé encerrada por el covid-19, en una sala de un hospital en la isla Mauricio, en Sudáfrica. Empecé a filmar la experiencia porque me parecía bastante surreal y quería tenerlo en otro plano. Fue bastante atípico lo que me sucedió, para compararlo con las cosas que me habían pasado en mi vida. Estaba junto a tres mujeres de la India, muy interesantes y empecé a filmar el intercambio entre nosotras. Después le mostré este material a Isabel Coixete, que es una directora catalana, que admiro mucho y quien me dice “aquí tenés algo interesante, te pongo un equipo”. Ahí empezó a tomar forma de documental, luego lo presentamos a varias plataformas, pero como estábamos todavía con la pandemia nadie estuvo interesado. —¿Tuviste más ayudas? —Sí, la dirección la compartí con Victoria Comune, pero no la hubiera podido realizar sin la ayuda de Hernán Casciari, él consiguió que su productora Orsai me lo produjera. Fue el primer documental. Invitaron a la gente para que fueran socios. Empezamos a hacer notas y recibimos apoyos desde Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y muchísimos lados. Hernán me hacía preguntas en la radio y ahí invitábamos a los oyentes a que la produzcan, dando plata. Cuando llegamos al monto que nos propusimos iniciamos el armado y en la sala de edición nos dimos cuenta que nos habíamos quedamos cortos con lo documental y decidí sumar otro material, abrir más mundos, así sumamos a Mariano Saborido, Camilo Polotto, Yolanda Ramos y Nora Moseinco. Hicimos una especie de constelación, escenificamos momentos, sensaciones y emociones que no estaban plasmados en la primera filmación. Se abrió todo un mundo del teatro y después hicimos otro universo, con mis archivos. Les pedí material a mis padres y lo pasé todo a digital. Así se fue tejiendo. —¿Por qué fuiste a esa isla? —Fui a filmar una película de Netflix original de España, en el 2020. En ese momento vivía en París y cuando llegamos a la isla a mí me agarró covid-19. Me llevaron a un hospital donde estuve durante treinta y tres días. Fue bastante hostil, porque no permitían abrir las ventanas a más de treinta grados. Mi piel no podía sentir el sol, sólo mi mano. Resultó una experiencia muy fuerte, de esas que una puede capitalizar en la vida.  —Filmaste con Gael García Bernal en el rol de director: ¿qué te dejó esa experiencia? —Esa fue una sorpresa muy linda. Fue un proyecto bastante loco, la película se tituló Madly donde varios directores se propusieron contar historias sobre el amor. Me presenté a la prueba y quedé. El capítulo es El amor de mi vida y lo filmé junto a Martín Seijo. Hoy día tengo muy buena onda con Gael y con su hermano Darío. —¿Es cierto que llegaste desde Córdoba para estudiar Historia del Arte? —Soy muy inquieta y desde los seis años quería vivir en Buenos Aires, ya que me brindaba algo más eléctrico y otras opciones. También me gustaba tomar clases de baile. Me conecté con la esencia de esta capital, pero siempre necesito el pasto verde y las montañas, para conectarme conmigo misma y eso me lo da Córdoba. —¿Cómo te llevás con la popularidad? —Siempre digo que soy conocida, aunque no famosa. Me saludan, pero no es el agobio de no poder ir a comprar una hamburguesa porque tardás tres horas. Lo que sienten por mí es más un cariño y está lindo. En esta Nota
Cuando se le pide que se defina Justina Bustos sólo elige: “actriz y productora”. Nacida y criada en Córdoba, más precisamente en Unquillo, se la podría considerar por las experiencias que vivió una ciudadana del mundo. Ahora los viernes y sábados se la puede ver en las dos responsabilidades que eligió en el espectáculo Al borde del mundo, que dirigieron Ana Kowalczuk y Camilo Polotto, en la sala B del Centro Cultural San Martín a las 21. No está sola: actúa junto a Paula Kohan, Laila Maltz, Ailin Salas y Margarita Páez, quien hace su debut teatral.  Anticipó que en agosto se la podrá ver en los cines en la última creación escrita, dirigida e interpretada por Valeria Bertuccelli: Culpa cero, donde comparte elenco con Cecilia Roth y Fabiana Cantilo. —¿Cómo nació “Al borde del mundo”? Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Se gestó por una imagen que tuve en mi cabeza hace como siete años. Es el fruto de hacer muchos viajes en remise desde mi casa a la de mis amigas. Vivía en un pueblo –Unquillo–, y todos estaban en Córdoba capital, por lo cual el trayecto era muy largo. Muchas veces mis padres no me podían llevar y entonces aparecían “ellos”: los remiseros. Estando en sus autos durante una hora más o menos, escuchaba lo que salía desde su radio, donde aparecían los pedidos. Me empezó a intrigar esas voces y ese mundo. Las que tomaban los mensajes eran mujeres, quienes muchas veces cambiaban sus voces porque llegaba un punto, que entre ellas se empezaban a divertir y también con el conductor. Veía esa gracia y complicidad. El año pasado le conté a Ana (Kowalczuk) y a Camilo (Polotto), quienes son los directores de la obra y decidimos escribirla. A ellos los conocía ya que había visto un espectáculo suyo. Pedimos una pasantía en el Centro Cultural de San Martín, convocamos a las actrices y todas pudieron. Empezamos a improvisar en base a una remisería donde había cinco chicas con teléfonos. Así armamos este universo, durante cuatro meses.  —¿Por qué la ubican en diciembre del 2001 con patacones incluidos? —Creo que la idea fue de Javier Furgang, productor y mi representante. Él vio que el contexto era caótico, lo propuso y la dirección lo aceptó. Hoy en día se vive algo muy parecido a ese momento, por lo cual dijimos juguemos un poco. El proyecto tuvo justo un año de gestación. Se sumó Francisco Olavarría, que es un productor chileno. —Este año presentaste tu documental “Sola en el paraíso”, dos días en el Bafici: ¿volverá? —Estando tanto tiempo en el Centro Cultural San Martín conseguí que me habiliten un espacio, gracias a Fernanda Rotondaro, Agustina Malfitano y Chiara Scozafa. Será para el mes de julio en alguna de las salas de cine que tienen. Así la gente va a poder verla por un precio bastante lógico. Si todo sale bien, después va a ir a una plataforma. Mi idea es compartirlo con cuantas más personas mejor. —¿Por qué filmaste?  —Me quedé encerrada por el covid-19, en una sala de un hospital en la isla Mauricio, en Sudáfrica. Empecé a filmar la experiencia porque me parecía bastante surreal y quería tenerlo en otro plano. Fue bastante atípico lo que me sucedió, para compararlo con las cosas que me habían pasado en mi vida. Estaba junto a tres mujeres de la India, muy interesantes y empecé a filmar el intercambio entre nosotras. Después le mostré este material a Isabel Coixete, que es una directora catalana, que admiro mucho y quien me dice “aquí tenés algo interesante, te pongo un equipo”. Ahí empezó a tomar forma de documental, luego lo presentamos a varias plataformas, pero como estábamos todavía con la pandemia nadie estuvo interesado. —¿Tuviste más ayudas? —Sí, la dirección la compartí con Victoria Comune, pero no la hubiera podido realizar sin la ayuda de Hernán Casciari, él consiguió que su productora Orsai me lo produjera. Fue el primer documental. Invitaron a la gente para que fueran socios. Empezamos a hacer notas y recibimos apoyos desde Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y muchísimos lados. Hernán me hacía preguntas en la radio y ahí invitábamos a los oyentes a que la produzcan, dando plata. Cuando llegamos al monto que nos propusimos iniciamos el armado y en la sala de edición nos dimos cuenta que nos habíamos quedamos cortos con lo documental y decidí sumar otro material, abrir más mundos, así sumamos a Mariano Saborido, Camilo Polotto, Yolanda Ramos y Nora Moseinco. Hicimos una especie de constelación, escenificamos momentos, sensaciones y emociones que no estaban plasmados en la primera filmación. Se abrió todo un mundo del teatro y después hicimos otro universo, con mis archivos. Les pedí material a mis padres y lo pasé todo a digital. Así se fue tejiendo. —¿Por qué fuiste a esa isla? —Fui a filmar una película de Netflix original de España, en el 2020. En ese momento vivía en París y cuando llegamos a la isla a mí me agarró covid-19. Me llevaron a un hospital donde estuve durante treinta y tres días. Fue bastante hostil, porque no permitían abrir las ventanas a más de treinta grados. Mi piel no podía sentir el sol, sólo mi mano. Resultó una experiencia muy fuerte, de esas que una puede capitalizar en la vida.  —Filmaste con Gael García Bernal en el rol de director: ¿qué te dejó esa experiencia? —Esa fue una sorpresa muy linda. Fue un proyecto bastante loco, la película se tituló Madly donde varios directores se propusieron contar historias sobre el amor. Me presenté a la prueba y quedé. El capítulo es El amor de mi vida y lo filmé junto a Martín Seijo. Hoy día tengo muy buena onda con Gael y con su hermano Darío. —¿Es cierto que llegaste desde Córdoba para estudiar Historia del Arte? —Soy muy inquieta y desde los seis años quería vivir en Buenos Aires, ya que me brindaba algo más eléctrico y otras opciones. También me gustaba tomar clases de baile. Me conecté con la esencia de esta capital, pero siempre necesito el pasto verde y las montañas, para conectarme conmigo misma y eso me lo da Córdoba. —¿Cómo te llevás con la popularidad? —Siempre digo que soy conocida, aunque no famosa. Me saludan, pero no es el agobio de no poder ir a comprar una hamburguesa porque tardás tres horas. Lo que sienten por mí es más un cariño y está lindo. En esta Nota
Sabes cómo lo llamó yo? Elegancia punk…” dice Mina Serrano, y habla sobre Cris Miró, la artista trans que pateó el tablero en Argentina a la hora de percepción de género, tanto en el espectáculo como en la sociedad. La serie Cris Miró (Ella) acaba de estrenar en MAX y Flow, y es una sensación. La misma Serrano insiste: “Hay algo que desde la extrema elegancia, corrección, e inteligente, se atrevía a voltear el tablero y decir ¿por qué yo no puedo estar aquí? ¿Por qué no puedo conseguir esto? Y eso es lo fundamental en Cris, esa osadía, pero esa osadía desde la apertura, de la gracia”. De hecho, es la misma Serrano la que ha sabido capturar algo en que estaba en los ojos de Miró, que logran iluminar como grandes eternos nombres de espectáculo siempre fueron rancios medidores de cierta intencional mediocridad (la verdad de verdad algunas de nuestras divas: son formas ancianas, incluso cuando eran jóvenes, de percibir el mundo, reafirmando siempre el status quo, el populismo que tanto desprecian, desde la homogeneización de ideas siempre peligrosas, siempre al borde de imponer algo sobre determinado segmento de la sociedad). Serrano sostiene: “Lo de la mirada es un poco un trabajo invisible, que no lo focalice en la mirada como tal: simplemente trate de respirar como ella, más bien en estar en una esencia próxima a ella. Esto que se dice de la mirada se traduce en ello. ¿Quieres que te diga una cosa? Las otras personas que me han dicho eso son su familia y su mejor amiga. Es algo que no se puede explicar. Creo que tiene que ver con estar en sintonía con su esencia”. —¿Qué recordás de la primera escena que filmaste? —La primera escena fue una escena muy sencilla, en la casa familiar. No es del capítulo 1. La última escena que grabé es del capítulo 1 y es cuando me como un bocadillo. Es un final apoteósico. Y el único bocadillo que me comí en todo el rodaje, porque estaba a dieta.  Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Qué sentís diferencia a Cris Miró? —Ella es la que trascendió. La llaman la primera. No es así. Hubo otras vedettes trans antes, y personas trans en los medios que trascendieron antes que ella, como Vanesa Show. No porque las otras no la tuviesen, pero Cris tenía una capacidad o una forma de abordar las situaciones que la hacía entrar en el corazón de la gente y la hiciese empatizar con ella. Y creo que tiene que ver con esto que hablamos, con esta tranquilidad, con esta calma, que desprendía, con esta inteligencia, con este saber estar que tenía. También con su humor. Ella era sensible, era vulnerable, era transparente: eso es difícil de hacer. Cuando eres una persona que representa una minoría en los medios, recibes tanto rechazos que lo mejor es blindarse, estar a la defensiva. El hecho de estar abierta y estar transparente a la mirada de la gente es un acto muy difícil. Eso es lo que hizo que la gente conectasé con ella y espero que haga que la serie sea vista por gente que esta ajena a la temática, que quizás no sean parte de la comunidad LGBT. Todos van a conectar.    —¿Qué llevaste a tu Cris? —Es una cualidad que ella tenía, pero que en mí, por el contexto en que nací, por el contexto en que he vivido, es una relación en cuanto a nuestra identidad muy natural, muy fluida, muy orgánica. A mí me gustaba que tenía una relación con la belleza, con la feminidad, muy tranquila, muy orgánica. No estaba obsesionada por un canón concreto, sino que ella aceptó su cuerpo. Estaba muy en contacto con su cuerpo tal y como era. Creo que en mí eso se manifiesta más. No todas las transiciones son de a a b, de la noche al día. También hay gente que somos más graduales, más fluidas, y vemos la identidad de esa manera. Está bien mostrar esa diversidad, y que cada persona vea que una puede ser como lo ve y como lo siente. En esta Nota
¿Cómo se crea una obra? ¿Cómo se materializa el imaginario del artista en la escena? Cada quien busca su metodología, sus modos, sus recetas, que son, a su vez, constantemente transformadas por las experiencias que transitamos. Las ideas, imaginarios e inspiraciones son disparadores que llevamos a la “cocina” de una nueva obra, donde la investigación, el trabajo en equipo, la prueba y error hacen brotar el material que se selecciona, emprolija y rompe hasta completar el proceso con la mirada del espectador. Un arduo sendero de búsqueda, juego, trabajo, frustración y alegría. UOW es una empresa con la que creamos espectáculos junto a Santiago Castello (director técnico) desde hace muchos años.  En 2007, las ganas de probar nuevos sistemas de poleas y vuelos nos llevaron al inicio de un proceso creativo. La diversión y el juego se apoderaron de nosotros con el devenir de situaciones ingrávidas, vuelos y saltos como los de las películas orientales de artes marciales, que nos motivaron a seguir probando ideas, secuencias y otros sistemas con nuevos elementos y posibilidades. De a poco, las ganas de materializar este juego artesanal artístico-técnico en una muestra se apoderaron de mí, lo que me llevó a otros interrogantes: ¿cómo se construye una dramaturgia con este material? ¿Cómo se organiza un argumento teatral con esto que nos apasiona y divierte? En este caso la inspiración fue el trabajo en sí, el ensayo, las ganas de jugar con estos elementos afines a nosotros por el mundo de la técnica teatral y del alpinismo. Pero como estudiante de teatro y acróbata, mis inquietudes artísticas de ese entonces me llevaban a tener que justificar todo con una línea argumental. El proceso tuvo la intermitencia propia de un proyecto artístico sin financiación, pero esos intervalos ocupados por proyectos laborales, viajes, obligaciones, etcétera, eran una excusa para seguir ahondando en un posible hilo conductor. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. En 2010, con el esfuerzo y trabajo de muchos amigos, hicimos la primera muestra de Vigilias. La primera edición del Mercado de Industrias Culturales (MICA) me facilitó ofrecer el material a un productor que lo ve como novedoso, disruptivo, justo lo que estaba buscando. En 2012, el estreno de la obra se hizo en la apertura del Festival Internacional de Nuevo León, Monterrey, México, para luego llegar a El Galpón de Guevara, donde hicimos dos temporadas seguidas, sumando al director de circo Mariano Pujal para que acompañe a seguir trabajando el material. Y así, en intervalos de proyectos laborales, Vigilias tuvo sus giras por el interior hasta su última función en el Festival Internacional del Mercosur en Córdoba 2017. Vigilias se desarrolla en un tiempo y espacio incapturables, plantea interrogantes sobre la existencia, los sueños, la soledad, la salud mental; hace convivir los recursos técnicos con el movimiento para desafiar los planos del espacio, cuerpo y gravedad, creando magia en la simpleza, valiéndose de mecanismos artesanales y la fisicalidad del intérprete. Actualmente, mayo de 2024, diecisiete años después de esos primeros juegos aéreos; luego del tiempo y las experiencias; trabajos aquí y en el exterior; pandemia, penas y alegrías; en este momento tan difícil para el arte y la cultura, para nuestro oficio, volvemos a elegir jugar a lo que sabemos hacer, darle valor a la investigación artesanal, reformular material de antes, pero con lo que nos mueve hoy, sin que pierda su esencia, una vez más saltar al vacío de la escena, de la única forma que conocemos: en equipo y con amigos. Las y los espero para vivir y conocer esta experiencia que combina teatro aéreo, físico, danza y elementos circenses, a partir del domingo 9 de junio, todos los domingos de junio y julio a las 20 en El Galpón de Guevara, ubicado en Guevara 326, en el barrio de Chacarita. * Artista escénico, director, docente, director e intérprete de Vigilias. En esta Nota
En una iniciativa que fusiona estilo, sostenibilidad y glamour, Cande Tinelli organizó una feria americana que dejó a todos con la boca abierta. Con prendas de marcas icónicas como Gucci, Zara y Diesel, la feria se convirtió en un evento exclusivo que atrajo a fashionistas y seguidores de la influencer. Cande, conocida por su estilo único y su audaz sentido de la moda, decidió darle un giro a su guardarropa y compartir su exquisita colección con el público. Las exclusivas prendas que Cande Tinelli vende en su feria En sus historias de Instagram, Cande Tinelli mostró a sus seguidores una probadita de lo que sería el evento, generando expectativa y entusiasmo entre sus fans. “Empiezo a mostrar data de todo lo que van a encontrarse”, comentó la hija de Marcelo Tinelli y compartió varias de las prendas que estarán en la feria desde bolsos Diesel, hasta ropa deportiva de Adidas pasando por prensas exclusivas de Gucci y otras firmas que ama. Las piezas de Gucci, Zara y Diesel no fueron los únicos atractivos de la feria. La curaduría de Cande incluyó prendas de diseñadores emergentes y accesorios únicos, creando una oferta variada y atractiva para todos los gustos. VO También te puede interesar
A horas del debut de la Selección Argentina en la Copa América 2024, Rodrigo de Paul protagonizó un emotivo momento que compartió con sus seguidores en redes sociales. El mediocampista de La Scaloneta, uno de los pilares del equipo liderado por Lionel Scaloni, publicó una tierna postal junto a sus hijos, Bautista y Francesca, en la previa del esperado encuentro contra Canadá. El encuentro entre Rodrigo de Paul y sus hijos El jueves 20 de junio, la Selección Argentina se enfrentará a Canadá en el partido inaugural de la Copa América 2024. El plantel albiceleste se encuentra en Estados Unidos, preparándose para el cruce que iniciará a las 21 horas en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. En medio de los preparativos y la concentración, el equipo recibió la grata sorpresa de una visita familiar. Rodrigo de Paul, siempre activo en sus redes sociales, no dudó en compartir este especial encuentro. A través de sus historias de Instagram, el exnovio de Tini Stoessel mostró una conmovedora imagen en la que se lo ve en la habitación del hotel donde se hospeda junto al resto del equipo. En la fotografía se pueden ver a Bautista y Francesca, los hijos que tuvo junto a Camila Homs, abrazando cariñosamente a su papá. También te puede interesar
Kiefer Sutherland publicó un sentido posteo tras la muerte de su padre, el gran Donald Sutherland, cuya histórica carrera en Hollywood abarcó seis décadas y que es mejor conocido por sus papeles en "M*A*S*H", "Ordinary People" y "Los Juegos del Hambre"​, entre otros tantos títulos. "Con el corazón encogido, les comunico que mi padre, Donald Sutherland, ha fallecido", escribió el actor Kiefer Sutherland en X. "Personalmente, creo que ha sido uno de los actores más importantes de la historia del cine. Nunca se amilanó ante un papel, fuera bueno, malo o feo. Amaba lo que hacía y hacía lo que amaba, y nunca se puede pedir más que eso. Una vida bien vivida", escribió el mayor de los hijos del fallecido intérprete canadiense. El mensaje de Kiefer Sutherland por la muerte de su padre Donald ¿Cuándo murió Donald Sutherland? La noticia de la muerte de Donald Sutherland fue confirmada por la Agencia de Artistas Creativos (CAA) el jueves 20 de junio de 2024. El ganador del Oscar Honorífico 2017 también es el padre del actor de 24 ganador del Emmy Kiefer Sutherland y del veterano ejecutivo de CAA Media Finance Roeg Sutherland. El mayor de los Sutherland tenía una mirada inconfundible -y unos ojos penetrantes- que aportaban profundidad y misterio a la enorme variedad de papeles que interpretó a lo largo de medio siglo en la gran pantalla. Interpretó tanto a galanes como a antihéroes y villanos, y más recientemente se dio a conocer entre una nueva generación de fans como el malvado Presidente Snow en la franquicia de "Los Juegos del Hambre". Después de lo que él mismo denominó un comienzo "serpenteante" de su carrera como actor, Donald Sutherland saltó a la fama en "The Dirty Dozen", de Robert Aldrich, en la que 12 convictos reciben el encargo de llevar a cabo lo que parece ser una misión suicida en la Francia ocupada. Protagonista junto a luminarias como Charles Bronson, Lee Marvin y Telly Savalas, los pícaros encantos de Sutherland llamaron la atención de los productores de "M*A*S*H". La sofisticada sátira de la guerra de Vietnam, en la que actuó junto a Elliott Gould, convirtió a Sutherland en un nombre muy conocido en los Estados Unidos de los años setenta y le abrió las puertas a una carrera duradera en la que trabajaría con algunos de los nombres más importantes del mundo del espectáculo. Sus extensos créditos televisivos incluyen también The Undoing, Trust, Dirty Sexy Money y The Pillars of the Earth, entre muchas otras. Le sobreviven su esposa Francine Racette, sus hijos Roeg, Rossif, Angus y Kiefer, su hija Rachel y cuatro nietos. La familia celebrará un funeral privado. También te puede interesar

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