ENTRETENIMIENTO
A los 87 años murió Nicky Jones, mítico cantante y compositor del ‘Club del Clan”
EDITOR -0
La
madrugada
trajo
una
triste
noticia,
que
para
quienes
vivieron
los
años '60
implicará
al
mismo
tiempo
recuerdos
maravillosos:
se
trata
de
la
muerte
del
cantante
Nicky
Jones,
una
figura
fundamental
del
legendario
del
Club
del
Clan,
el
grupo
de
cantantes
y
actores
que
marcó
una
etapa
en
el
espectáculo
argentino
e
integraban
junto
a
Nicky,
entre
otros,
Palito
Ortega,
Lalo
Fransen,
Violeta
Rivas,
Chico
Novarro,
Johnny
Tedesco
y
Rolo
Moreno.
Nicky
Jones
tenía
87
años,
y
el
deceso
lo
confirmó
en
redes
sociales
su
hija
Mariana
Jones:
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
“Queridos
amigos,
lamentablemente
tengo
que
avisarles
que
falleció
papá
Nicky”,
resumió
Mariana,
y
se
sumaban
los
comentarios
de
pesar
y
solidaridad.
Nicky
Jones
se
llamaba
Norberto
Camilo
Fago,
y
había
nacido
el
1
de
febrero
de
1938
en
Floresta.
Su
relación
con
la
música
lo
acompañó
todala
vida,
desde
los
coros
escolares,
hasta
que
empezó
con
el
jazz
y
el
bolerp,
para
recalar
finalmente
en
el
rock
&
roll,
un
ámbito
en
que
era
un
verdadero
showman.
Ricardo
Mejía,
productor
de
RCA
Víctor,
al
darle
forma
al
Club
del
Clan
lo
bautizó
Nicky
Jones,
tras
escucharlo
cantar
una
versión
de
“Fugitiva”,
de
Del
Shannon,
y
ese
éxito
no
solo
significó
su
ingreso
a
RCA,
y
a
éxitos
televisivops
como
La
Cantina
de
la
Guardia
Nueva
y,
especialmente,
El
Club
del
Clan,
el
programa
que
paralizaba
al
país
a
mediados
de
los '60
desde
Canal
13
y
donde
sus
camisas
extravagantes
y
coloridas
eran
su
marca
distintiva,
haciéndolo
el
favorito
del
publico
juven
"Corte
y
confección”
fue
uno
de
sus
más
grandes
éxitos,
y
siguieron "Papa
Ooh
Mon
Mon”,
“Corazones
tatuados”,
“Locomoción”
y "Sacate
los
ruleros”.
Luego
del
Club
de
Clan
viajó
a
España,
donde
trabajó
en
una
banda
con
su
amigo
Lalo
Fransen,
otro
ex
Club
del
Clan,
y
cuando
regresó
nunca
dejó
de
trabajar
como
cantante,
arreglador,
compositor
y
comediante.
Los
memoriosos
recuerdan
que
era
el
asesor
musical
del
ciclo
"Modart
en
la
noche",
que
auspiciaba
esa
célebre
sastrería
y
conducía
la
mágica
voz
de
Pedro
Aníbal
Mansilla.
Ha
muerto
Nicky
Jones,
el
joven
de
aquellas
camisas
hawaianas
que
alegraba
la
TV
en
años
felices,
y
muchos
que
disfrutaron
de
aquella
etapa
no
olvidarán.
NA/HB
ENTRETENIMIENTO
La China Suárez, ¿cada vez parecida a Wanda Nara?: ahora posó vestida similar a la ex de Mauro Icardi
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
Tomás Dente señaló que Nancy Pazos “tenía bigotes y se los maquillaba” y defendió a Andrea Taboada: “Es un sol de gente”
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
Hollywood
no
olvida,
pero
sí
perdona.
Al
menos
cuando
el
negocio
vuelve
a
verse
tentado
por
las
figuras
que
supo
repudiar.
El
regreso
de
Kevin
Spacey
—ahora
parte
del
elenco
del
thriller
conspirativo
“The
Awakening”,
en
plena
promoción
en
Cannes—
marca
un
nuevo
capítulo
en
la
compleja
relación
de
la
industria
del
entretenimiento
con
los
ídolos
caídos
en
desgracia
durante
la
era
del
#MeToo
y
la
cultura
de
la
cancelación.
Spacey,
que
en
2023
fue
absuelto
de
nueve
cargos
de
delitos
sexuales
en
el
Reino
Unido,
había
quedado
fuera
del
radar
comercial
estadounidense.
Su
nombre
se
volvió
“mancha
venenosa”,
incluso
cuando
aún
no
había
sentencia
judicial.
Las
acusaciones
bastaron
para
que
Netflix
lo
borrara
de
“House
of
Cards”
y
que
Ridley
Scott
lo
eliminara
digitalmente
de
una
película
ya
filmada.
Pero
el
tiempo,
el
desgaste
cultural
de
la
ola
woke
y
una
industria
que
comienza
a
revisar
sus
propios
excesos
lo
trajeron
de
vuelta.
Aunque
por
ahora
al
menos
al
margen
del
mainstream.
“The
Awakening”
no
es
precisamente
un
blockbuster.
Es
un
thriller
de
conspiraciones
filmado
en
Pinewood,
con
producción
europea,
actores
de
culto
(Peter
Stormare,
Alice
Eve)
y
un
tono
que,
paradójicamente,
resuena
con
la
narrativa
de
control
y
manipulación
que
suele
circular
en
los
márgenes
de
la
cultura
dominante.
¿Es
casual
que
Spacey
regrese
en
una
película
que
sugiere
una
verdad
oculta
tras
el
poder?
¿O
es,
acaso,
parte
de
una
revancha
simbólica
de
los
caídos
del
sistema?
Lo
cierto
es
que
Spacey
no
es
el
único.
Louis
C.K.
volvió
a
llenar
teatros.
Johnny
Depp
pisó
Cannes
con
aplausos.
Armie
Hammer
prepara
su
propia
estrategia
de
redención.
La
industria,
que
hace
apenas
un
lustro
se
jactaba
de
su
purga
ética,
empieza
a
reincorporar
lentamente
a
sus
expurgados
por
la
puerta
trasera,
y
sin
pedir
disculpas.
Cancelaciones
Esto
no
significa
que
la
cultura
de
la
cancelación
haya
muerto,
pero
sí
que
su
hegemonía
tambalea.
El
péndulo
parece
estar
corrigiendo
su
curso.
Del
repudio
automático
se
pasó
a
una
zona
más
lógica,
en
la
que
el
veredicto
judicial
recupera
algo
de
peso
y
el
tiempo
atempera
los
escraches.
En
paralelo,
el
discurso
del
“anticancelado”
gana
espacio
en
sectores
del
espectáculo
que
acusan
a
Hollywood
de
haber
cedido
a
un
puritanismo
revanchero
disfrazado
de
justicia
social.
El
caso
Spacey
también
habla
del
desdoblamiento
entre
el
mercado
estadounidense
y
el
europeo.
Mientras
en
EE.UU.
su
figura
sigue
siendo
radioactiva,
en
Europa
encuentra
proyectos,
productores
y
salas
de
cine.
No
es
menor:
actores
e
industrias
se
están
reconfigurando
en
un
mapa
cultural
más
multipolar.
Donde
antes
solo
valía
el
aplauso
de
Hollywood,
ahora
hay
otros
escenarios
dispuestos
a
dar
una
segunda
oportunidad.
La
pregunta
que
flota
es
si
este
regreso
será
definitivo
o
solo
una
anomalía
aislada.
Pero
más
allá
del
destino
de
Spacey,
su
reaparición
visibiliza
una
tendencia:
Hollywood
ya
no
cancela
con
la
misma
fuerza
con
la
que
lo
hacía
en
2018.
Quizás
porque
entendió
que
la
moral
no
siempre
coincide
con
la
taquilla.
O
porque
el
fervor
woke,
cuando
se
convierte
en
espectáculo,
también
agota.
Otros
casos
James
Franco
representa
otro
perfil:
el
del
actor
que
se
autoimpuso
un
exilio.
Tras
ser
acusado
por
exalumnas
de
su
escuela
de
actuación
de
utilizar
su
rol
como
docente
para
propiciar
situaciones
sexuales,
Franco
reconoció
públicamente
parte
de
sus
errores.
Admitió
adicciones,
malas
decisiones
y
daños
causados.
A
diferencia
de
Spacey,
no
fue
perseguido
penalmente,
pero
su
amistad
y
alianza
profesional
con
Seth
Rogen
se
rompió,
dejando
en
claro
que
su
regreso
no
será
sencillo.
Desde
el
final
de
“The
Deuce”
en
2019,
no
ha
vuelto
a
la
pantalla,
pero
todo
indica
que
su
pausa
es
estratégica.
Armie
Hammer,
en
cambio,
sufrió
una
caída
rápida
y
escandalosa.
En
2021
fue
acusado
de
violación
y
de
sostener
fantasías
sexuales
con
referencias
caníbales.
Aunque
nunca
fue
imputado
formalmente
y
el
caso
fue
archivado
por
la
policía
de
Los
Ángeles,
el
daño
estaba
hecho.
Perdió
papeles
en
películas
importantes,
lo
borraron
de
campañas
promocionales
y
pasó
un
tiempo
en
una
clínica
de
rehabilitación.
No
obstante,
versiones
recientes
indican
que
estaría
evaluando
su
regreso.
Finalmente,
Matt
Damon
fue
protagonista
de
una
cancelación
mucho
más
leve,
pero
no
por
ello
irrelevante.
En
2021,
durante
una
entrevista
con
el
Sunday
Times,
reveló
que
su
hija
lo
había
reprendido
por
usar
un
insulto
homofóbico
en
el
marco
de
una
“broma”
familiar.
La
confesión,
que
pretendía
mostrar
un
proceso
personal
de
aprendizaje,
terminó
volviéndose
en
su
contra.
Damon
tuvo
que
salir
a
aclarar
que
nunca
usó
ese
término
de
manera
ofensiva,
pero
el
daño
reputacional
ya
estaba
instalado,
especialmente
entre
el
público
joven.
Regresos
Otras
figuras,
como
Gina
Carano,
encontraron
refugio
fuera
del
mainstream
progresista.
Despedida
por
Disney
tras
comparar
la
polarización
política
en
EE.UU.
con
la
persecución
nazi,
Carano
fue
abrazada
por
sectores
conservadores
que
rechazan
la
cultura
de
la
cancelación.
Su
nuevo
espacio
está
en
productoras
como
The
Daily
Wire,
donde
protagoniza
películas
de
bajo
perfil
pero
alto
impacto
simbólico.
La
narrativa
del
“castigado
por
pensar
diferente”
le
dio
un
lugar
en
un
circuito
alternativo
a
Hollywood.
Louis
C.K.,
por
su
parte,
es
uno
de
los
pocos
que
lograron
reconfigurar
una
carrera
luego
de
admitir
su
conducta
inapropiada.
Tras
perder
millones
en
contratos
cancelados
y
ver
su
película
“I
Love
You,
Daddy”,
retirada
antes
del
estreno,
se
reinventó
desde
los
márgenes:
volvió
al
stand-up,
produjo
sus
propios
especiales
y
vendió
entradas
en
teatros
pequeños
hasta
escalar
a
un
soldout
en
el
Madison
Square
Garden.
Incluso
ganó
un
Grammy.
Yaunque
sigue
fuera
del
radar
de
grandes
estudios,
su
público
fiel
le
permite
una
carrera
autónoma,
al
margen
de
las
decisiones
institucionales.
Por
último,
el
caso
de
Will
Smith
tiene
otra
tonalidad:
no
fue
cancelado
por
una
denuncia
sexual,
sino
por
un
acto
de
violencia
en
plena
transmisión
global.
La
bofetada
a
Chris
Rock
durante
los
Oscar
de
2022
le
valió
una
sanción
inédita:
la
Academia
lo
vetó
por
diez
años.
Aun
así,
Smith
conserva
parte
de
su
estructura
de
poder.
No
perdió
a
su
agencia,
ni
fue
abandonado
por
todos
sus
proyectos.
La
industria
le
dio
una
reprimenda,
pero
no
una
excomunión.
Pero
también
deberá
remar
su
vuelta
desde
los
márgenes.
Antecedentes
Con
el
paso
del
tiempo
y
el
atractivo
innegable
que
sus
nombres
aún
generan,
ciertos
intérpretes
que
parecían
sepultados
han
comenzado
a
reescalar
posiciones.
Uno
de
los
casos
más
notables
es
el
de
Mel
Gibson.
Tras
una
sucesión
de
escándalos
personales,
acusaciones
de
violencia
doméstica
y
declaraciones
antisemitas,
volvió
con
películas
menores
como
“Get
the
Gringo”
y
roles
secundarios
en
franquicias
como
“The
Expendables”
o
“Boss
Level”,
que
lo
mantuvieron
a
flote,
mientras
que
su
dirección
en
“Hacksaw
Ridge”
—nominada
al
Oscar—
reinsertó
su
nombre
en
conversaciones
de
prestigio.
Hoy
no
ocupa
los
lugares
que
tuvo
en
los '90,
pero
ha
vuelto
a
ser
convocado
con
cierta
regularidad
y
sin
el
repudio
abierto
de
sus
colegas.
Otro
ejemplo
es
Casey
Affleck,
cuyo
ascenso
con
“Manchester
by
the
Sea”
coincidió
con
el
resurgimiento
de
viejas
acusaciones
de
acoso
sexual
durante
un
rodaje
en
2010.
A
pesar
de
que
nunca
enfrentó
cargos
penales
y
llegó
a
acuerdos
extrajudiciales,
su
consagración
con
el
Oscar
se
vio
ensombrecida.
Luego
optó
por
el
bajo
perfil,
participando
en
películas
más
modestas
o
experimentales,
hasta
volver
a
aparecer
en
la
superproducción
“Oppenheimer”
en
un
rol
menor
pero
simbólicamente
significativo.
Su
caso
demuestra
que
el
sistema
de
castigo
no
es
uniforme,
y
que
un
regreso
parcial
es
posible
si
se
combina
discreción
con
talento
probado.
En
todos
estos
ejemplos,
el
patrón
que
se
repite
es
la
resiliencia
de
figuras
con
capital
simbólico
o
artístico.
Algunos
actores
logran
regresar
por
la
puerta
de
atrás,
reinventándose
en
otros
registros
o
abrazando
plataformas
alternativas.
En
tiempos
donde
el
olvido
digital
es
cada
vez
más
veloz
y
el
escándalo
tiene
fecha
de
caducidad.
por
R.N.
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Nota
ENTRETENIMIENTO
Exclusivo ‘Te veo’: un periodista de Campana denunció que los centros de evacuación abrieron tarde y hubo “desorganización”
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ENTRETENIMIENTO
Fuertes chicanas entre Pilar Smith y Tomi Dente a las que se sumaron Daniel Casalnovo y Andrea Bisso: “Las cosas como son”
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Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
El
nombre
de
Nicolás
Repetto
se
asocia
con
éxitos
televisivos,
títulos
como
Fax,
que
quedaron
en
la
memoria
popular.
Pero
ahora
debutó
en
el
teatro
como
autor
y
director
en
la
avenida
Corrientes.
Sólo
los
miércoles
presenta
Sala
de
espera
con
Pablo
Rago
y
Diego
Cremonesi,
más
la
participación
de
Barbi
Siom.
Pablo
Rago
está
por
terminar
una
larga
y
exitosa
temporada
con
Esperando
la
carroza
y
lo
lamenta,
ya
que
vivió
las
funciones
como
una
fiesta
no
sólo
por
la
cantidad
de
espectadores
que
convocó
el
espectáculo
sino
también
por
sus
compañeros
de
elenco
y
un
director
de
lujo:
Ciro
Zorzoli.
Anticipa
que
ya
confirmó
su
participación
en
la
ficción
sobre
Yiya
Murano
junto
a
Julieta
Díaz
y
Cristina
Banegas.
Mientras
que
Diego
Cremonesi
comparte
las
funciones
de
Reverso,
los
martes
también
en
La
Plaza
y
espera
el
estreno
de
El
tiempo
de
las
moscas,
en
Netflix,
más
Hija
del
fuego
con
China
Suárez,
Eleonora
Wexler
y
Jero
Bosia
y
Los
mufas
con
Daniel
Hendler
ambas
para
Disney,
sin
olvidar
otra
serie,
Inadaptada,
para
Paramount.
—¿Cómo
decidiste
escribir
teatro?
NICOLÁS
REPETTO:
No
es
que
tuve
que
tomar
ninguna
decisión,
a
mí
me
gusta
escribir.
Empecé
con
un
diálogo
entre
dos
personajes
que
podían
ser
amigos
y
fue
creciendo.
Busqué
un
contexto
donde
unir
las
escenas
y
salió
esta
idea
de
sala
de
espera.
Amigos
que
se
encuentran
en
una
especie
de
purgatorio
y
empiezan
a
reflexionar
sobre
qué
valió
la
pena
haber
vivido,
lo
que
les
dejó
la
vida
y
el
vértigo
que
puede
pasar
cuando
acabamos
de
vivir.
Después
se
la
mostré
a
Pablo
Rago
que
le
gustó
y
convocamos
a
Diego
Cremonesi.
Cuando
teníamos
a
los
dos
actores,
fui
a
buscar
una
sala
y
mandé
el
texto
a
La
Plaza
y
nos
dieron
los
miércoles.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—¿Por
qué
asumiste
la
dirección?
N.R:
Quería
defender
el
texto.
No
es
una
obra
de
teatro
con
un
esquema
clásico,
de
hecho
ni
tiene
escenografía.
Quise
ir
con
lo
mío
entero.
Después
si
gusta
o
no
gusta,
veremos,
pero
por
lo
menos
la
hice
como
la
escribí
y
la
sentí.
No
es
lo
mismo
cuando
la
leés
que
cuando
la
escuchás
en
los
actores,
ahí
sentís
que
hay
reiteraciones.
Los
intérpretes
son
como
un
instrumento
y
de
acuerdo
a
cómo
lo
sentían
ellos
fui
adaptándome.
Me
entretuve
mucho,
es
un
trabajo
que
me
movilizó.
Es
una
obra
más
que
nada
de
diálogos,
básicamente
existencialista
y
con
todo
el
humor
posible,
que
es
lo
que
a
mí
me
divierte
cuando
escribo.
Me
pasa
con
la
música
y
a
veces
me
embarco
con
ella.
También
me
apasionan
la
arquitectura
y
la
construcción.
La
verdad
es
que
siempre
estoy
haciendo
algo
para
no
aburrirme.
—Está
el
tema
de
la
muerte:
¿qué
te
llevó
a
escribir
sobre
ella?
N.R:
Cuando
estás
a
una
altura
de
la
vida
empezás
a
pensar
cómo
te
organizarías,
tus
hijos,
en
mi
caso
también
en
Florencia
(N.d.R:
Raggi
es
su
esposa).
Un
poco
para
prever
qué
pasaría
y
a
lo
mejor
supongo
que
eso
puede
haber
sido
el
disparador.
No
lo
sé,
tampoco
me
lo
cuestioné.
No
es
que
estoy
teniéndole
miedo
a
la
muerte.
De
hecho
hay
mucho
humor
en
la
obra.
—¿Hay
riesgo
en
debutar
en
la
avenida
Corrientes
como
autor
y
director?
N.R:
Es
parte
de
la
emoción,
encima
tengo
dos
actores,
con
mucho
recorrido.
Era
un
desafío
muy
grande,
pero
todo
es
cuestión
de
criterio
de
lo
que
uno
quiere.
Parte
de
lo
divertido
es
esta
toma
y
daca
con
los
intérpretes.
Quisiera
que
el
público
no
se
aburra,
que
sea
entretenido,
que
la
pasen
bien.
—¿Por
qué
aceptaron
sumarse
a
“Sala
de
espera”?
PABLO
RAGO:
Cuando
me
llamó
y
me
dijo,
voy
a
escribir
y
dirigir
una
obra
le
dije:
“¿Por
qué
vas
a
hacer
eso?”.
Pero
Nicolás
(Repetto)
es
un
tipo
que
toma
desafíos,
siempre
lo
fue,
lo
hizo
toda
su
vida
en
la
televisión.
Está
convencido
de
que
tiene
que
ir
para
ese
lugar
y
eso
nos
da
mucha
seguridad,
tanto
a
Diego
Cremonesi
como
a
mí,
que
somos
los
protagonistas
de
esta
obra.
Al
principio
me
pareció
demasiado,
es
una
obra
muy
compleja.
Tengo
un
monólogo
largo,
casi
diez
minutos,
nunca
antes
lo
experimenté.
Estoy
como
a
una
altura,
una
época
de
mi
vida
y
de
mi
carrera
que
me
merezco
ponerme
este
desafío.
DIEGO
CREMONESI:
Vengo
de
hacer
dos
películas
con
directores
noveles.
A
mí
me
gusta
entregarme
a
miradas
diferentes,
creo
que
es
parte
de
ser
actor
profesional.
Hay
que
trabajar
con
personas
que
no
son
de
tus
círculos.
Y
en
ese
sentido
fue
una
sorpresa
la
convocatoria
que
me
hizo
Nicolás
(Repetto),
pero
a
la
vez
no
está
haciendo
una
obra
de
teatro
que
le
es
ajena,
no
está
dirigiendo
Chéjov.
Es
un
texto
de
él
muy
personal,
con
una
mirada
propia
muy
fuerte.
Éste
es
un
material
muy
auténtico
y
eso
para
mí
también
como
actor
es
bárbaro.
Si
él
estuviese
haciendo
algo
que
le
sea
ajeno,
a
mí
me
daría
más
inseguridad,
pero
estoy
entregándome
a
su
mirada
en
un
universo
que
le
es
propio.
—¿Cómo
es
actuar
una
vez
por
semana?
P.R:
Nunca
antes
lo
hice,
será
la
primera
vez
que
lo
hago.
Debe
ser
rarísimo,
siempre
trabajé
de
miércoles
a
domingo
o
de
jueves
a
domingo.
La
función
seguida
te
da
la
oportunidad
de
probar
al
día
siguiente
inmediatamente
lo
que
te
gustó
y
lo
que
no
te
gustó.
D.C:
Creo
que
no
es
para
la
obra
lo
mejor,
porque
siempre
está
bueno
el
día
a
día,
porque
empezás
a
tenerlo
más
a
mano
y
a
generar
un
vínculo
más
cotidiano
con
el
material.
Te
requiere
otro
tipo
de
concentración
para
no
perder
lo
que
lograste
de
una
semana
a
la
otra.
Pensamos
reunirnos
un
día
antes
y
pasar
la
obra.
—¿Podrían
definir
a
sus
personajes?
P.R:
El
mío
se
hace
un
replanteo
sobre
la
vida
que
yo
nunca
me
hice.
No
soy
alguien
en
la
vida
real
que
piensa
demasiado
en
el
futuro,
ni
tampoco
en
el
pasado,
Este
tipo
sí
piensa
y
se
replantea
muchas
cosas
de
su
vida
pasada.
Descubre
que
está
muerto.
Ahora
estoy
como
empezando
a
pensar
cosas,
debe
ser
porque
voy
a
cumplir
53
años,
estoy
más
cercano.
Hay
algo
que
por
ahí
uno
ni
quiere
tomarlo
en
cuenta,
pero
sabemos
que
nos
vamos
a
morir,
en
algún
momento,
más
tarde
o
más
temprano.
D.C:
Mi
personaje
es
otro
muerto.
Soy
muy
bueno
haciendo
muertos.
De
hecho,
me
muero
mucho
en
el
cine,
incluso
en
un
peaje
(N.d.R:
Vive
en
La
Plata)
la
chica
me
dice:
“¿Vos
sos
ese
actor
que
matan
siempre?”.
Este
amigo,
que
falleció
hace
unos
años,
es
un
tipo
que
me
es
completamente
ajeno
porque
viene
de
una
familia
aristocrática,
que
se
crió
con
exceso
de
recursos,
algo
que
a
mí
no
me
tocó
ni
de
cerca.
Tiene
una
forma
de
ver
y
de
pensar
muy
diferentes
a
la
mía,
lo
cual
me
significó
un
gran
desafío.
No
hay
juzgar
al
personaje,
para
darle
vida
y
defenderlo.
—¿Qué
recuerdo
te
dejaron
otros
directores
de
teatro?
P.R:
Vengo
de
trabajar
con
el
mejor
director
que
me
tocó
en
la
vida,
que
es
Ciro
Zorzoli.
Es
un
fuera
de
serie,
nunca
había
trabajado
con
alguien
como
él,
hasta
estas
últimas
funciones
está
presente
sugiriendo
mejoras,
dándonos
indicaciones,
pero
siempre
con
mucho
amor
y
cuidado.
Me
hubiera
gustado
trabajar
con
Agustín
Alezzo
y
Augusto
Fernandes.
—¿Pensaste
en
dirigir?
D.C:
Dirigí
en
el
circuito
más
independiente
un
espectáculo
mío
titulado
Mala
madera
y
tengo
ganas
de
volver
a
hacerla.
También
me
gustaría
dirigir
cine,
tengo
un
par
de
proyectos
que
me
quisiera
desarrollar,
pero
este
momento
no
es
el
ideal.
—Para
algunos
sos
el
actor
fetiche
de
los
Premios
Oscar:
¿te
sentís
así?
P.R:
(Se
ríe)
Mientras
piensen
así
no
tengo
problema
y
que
me
sigan
llamando
para
películas.
Pero
no
es
cierto.
Estuve
de
casualidad
en
La
historia
oficial,
cuando
era
muy
chico
y
después
actué
ya
de
más
grande
en
El
secreto
de
tus
ojos.
Ambas
ganaron
el
Oscar
representando
a
la
Argentina.
Me
alegra
mucho,
pero
fue
sólo
una
casualidad.
ENTRETENIMIENTO
Agustín “Rada” Aristarán: “No me quiero quedar con las ganas de otras cosas”
EDITOR -
Es
músico,
actor
y
mago
y
difícil
de
encasillar
a
Agustín
“Rada”
Aristarán.
Sus
primeros
espectáculos
fueron
junto
a
una
banda
musical,
pero
hubo
un
antes
y
un
después
en
su
carrera
con
el
musical
Matilda.
Ahora
se
lo
puede
ver
en
el
Teatro
Metropolitan
con
Chanta
de
Mariano
Cohn,
Gastón
Duprat
y
Juan
José
Becerra,
con
dirección
de
Marcelo
Caballero.
—¿Empezaste
en
el
año
2000
en
tu
ciudad
que
es
Bahía
Blanca?
—En
realidad
arranqué
bastante
antes
del
2000,
a
fines
de
los
noventa.
Me
inicié
en
fiestas
infantiles
siendo
muy
chico,
haciendo
shows
de
magia
y
también
espectáculos
callejeros.
Cruzábamos
la
gorra
con
amigos
malabaristas.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—¿Ese
contacto
con
la
gente
en
la
calle
te
marcó?
—Muchísimo.
Es
al
día
de
hoy
que
siento
que
fue
mi
escuela
más
importante.
Lo
que
tiene
el
arte
callejero
es
la
falta
de
convención
que
hay
con
el
espectador.
Nadie
compra
una
entrada,
sino
que
se
sientan,
te
ven
y
hay
que
convencerlos
para
que
pongan
algo
en
la
gorra.
Se
debe
tener
los
sentidos
muy
agudos
y
afilados
para
entretener
al
público.
—Estuviste
en
“Aladdin”,
“Matilda”
y
“School
of
Rock”:
¿te
modificó
actuar
en
estos
grandes
musicales?
—No
sé
si
me
modificó,
por
supuesto
me
desafió,
pero
los
encaré
como
a
todos
los
proyectos
que
hago.
El
sumarme
a
esas
grandes
producciones
me
dio
algo
de
tranquilidad
porque
ya
no
dependía
todo
de
mí,
ni
de
mi
equipo
solamente.
También
tuve
la
suerte
de
estar
en
proyectos
muy
grandes
y
de
forma
independiente,
como
fue
hacer
un
Luna
Park
con
el
espectáculo
Revuelto.
—Y
en
el
caso
de
“Chanta”:
¿cuánto
es
tu
responsabilidad
y
cuánto
la
compartís?
—Ahí
creo
que
se
juntó
todo,
aparte
de
ser
el
protagonista
de
un
unipersonal
tan
potente,
hay
una
gran
escenografía.
Hay
una
responsabilidad
compartida.
Tuve
mucha
libertad
por
parte
de
los
autores,
que
eso
se
los
agradezco
siempre
que
puedo
y
gracias
al
director,
Marcelo
Caballero
pude
jugar.
Me
gusta
estar
cambiando
todo
el
tiempo.
Pego
volantazos
y
pruebo.
No
me
quiero
quedar
con
las
ganas.
—¿Qué
te
motivó
a
interpretar
a
este
Julio
Ballesteros?
—Creo
que
lo
que
más
me
interesó
fue
el
desafío
de
tener
que
interpretar
a
una
persona
en
las
diferentes
etapas
de
su
vida,
en
distintas
edades.
Son
ocho
momentos
de
un
mismo
personaje.
En
cada
edad
nosotros
vamos
cambiando
mucho
a
través
de
la
vida,
pero
mantenemos
cosas
constantes
que
hacen
a
nuestra
identidad
y
forma
de
ser.
Me
parecía
un
gran
desafío
tener
que
interpretar
a
este
Julio
Ballesteros,
que
arranca
siendo
muy
simpático,
como
casi
todo
viejo
y
esconde
una
oscuridad,
eso
me
desafiaba
mucho.
En
muchas
cosas
este
personaje
es
mi
opuesto.
Nunca
tendría
ese
tipo
de
actitudes
y
nunca
las
tuve.
—¿Creés
que
tenés
tu
propio
público
o
te
siguen
por
el
recuerdo
de
los
musicales?
—Creo
que
tengo
un
público
y
también
porque
es
muy
atractiva
la
propuesta.
Hay
un
boca
a
boca
muy
potente
que
está
pasando.
Nuestro
país
es
maravilloso
y
único.
Hay
pocos
lugares
con
calles
repletas
de
teatro
como
Corrientes
y
con
gente
en
sus
salas,
a
pesar
de
la
crisis
económica.
—¿Llegaste
a
la
televisión
de
la
mano
de
Jorge
Guinzburg?
—Sí,
hace
mucho
tiempo.
Después
pasé
a
Telefe
y
más
tarde
volví
a
ElTrece.
Me
llamaron
otras
veces,
pero
no
me
convencía
lo
que
me
ofrecían,
ahora
volveré,
porque
la
propuesta
me
interesa,
aunque
aún
no
la
pueda
contar.
La
TV
abierta
sigue
siendo
masiva
por
más
de
que
digan
que
no,
y
marca
agenda,
porque
está
en
los
hogares,
por
supuesto
de
una
generación
diferente.
Y
un
poco
de
miedo
me
da
la
masividad
que
tiene.
Trabajar
en
el
mundo
audiovisual
A.S.
Fue
el
hermano
cómplice
en
la
serie
sobre
Cris
Miró,
también
participó
de
El
Reino
integrará
la
tercera
temporada
de
Envidiosa.
Aunque
no
puede
decirlo,
se
sabe
que
se
sumará
al
elenco
de
la
versión
cinematográfica
de
Parque
Lezama
de
Juan
José
Campanella,
con
Luis
Brandoni
y
Eduardo
Blanco.
Cuando
se
le
pregunta
cómo
se
adapta
a
las
cámaras
afirma:
“Voy
aprendiendo
de
rodaje
en
rodaje,
buscando
y
formándome
siempre,
estoy
en
constante
cambio,
porque
la
voz
es
distinta
y
el
cuerpo
también.
Siempre
me
acuerdo
de
las
indicaciones
de
Marcelo
Piñeyro
en
El
Reino
para
que
bajase
mi
gesticulación”.
Ya
tiene
una
heredera
en
su
hija,
Bianca,
quien
está
estudiando
arte
dramático
y
también
se
la
pudo
ver
como
integrante
del
ensamble
de
Matilda.
Confiesa
con
orgullo:
“Está
súper
embalada
con
su
vida
y
va
de
un
lado
a
otro.
El
futuro
que
le
veo
es
maravilloso,
como
padre
quiero
lo
mejor.
No
me
importa
si
quiere
ser
actriz,
música
o
abogada,
lo
importante
es
que
encontró
su
vocación”.
Cuando
se
le
recuerda
su
ciudad
natal
Bahía
Blanca
y
la
última
tragedia
vivida,
dice:
“Trabajé
muchísimo
en
la
difusión
para
que
los
medios
ayudaran.
Estuve
en
el
Movistar
con
Ciro
y
los
Persas
para
recaudar
fondos.
Fui
promotor
en
todos
los
programas
de
TV
que
me
convocaron,
para
poder
difundir
el
trabajo
que
estaba
haciendo
la
Fundación
Civil
Manu
Ginóbili,
que
es
un
capo
total.
Hubo
muchas
personalidades
ayudando,
desde
Ginóbili,
Pepe
Sánchez
hasta
Lautaro
Martínez.
Se
hicieron
grandes
medidas
solidarias,
en
muchos
casos
de
manera
silenciosa.
No
me
gusta
cuando
se
hace
publicidad
de
uno
mismo”.
Nestór
Mazzini
termina
la
trilogía
Autoengaño
contando
un
final,
uno
posible,
cotidiano,
demoledor
en
La
mujer
del
río,
la
película
por
la
que
César
Troncoso,
hoy
reconocible
de
inmediato
por
su
Favalli
en
El
Eternauta
y
Andrea
Carballo
ganaron
el
premio
de
actuación
en
la
Competencia
Argentina
de
la
última
edición
de
Bafici.
Troncoso,
un
hombre
con
años
de
historias,
un
uruguayo
que
ha
sabido
dejar
su
marca
en
el
cine
local
deja
en
claro
a
la
hora
de
los
años
que
llevó
la
mentada
trilogía
que
va
mostrando
la
progresiva
destrucción
de
una
familia
por
una
violencia
que
no
frena
ni
el
sistema
judicial
ni
nadie:
“Hay
un
esfuerzo
muy
fuerte,
independiente,
comprometido
y
lo
que
uno
busca
en
definitiva
es
que
después
de
lo
trabajado
la
película
sea
vista”.
—¿Qué
significó
para
ustedes,
Andrea
Carballo
y
vos,
el
Premio
que
ganaron
en
Bafici
por
“La
mujer
del
río”?
—Recibir
un
premio
siempre
es
muy
halagador,
muy
agradable,
porque
uno
trabaja
siempre
con
la
mayor
de
las
energías,
tratando
de
responder
a
los
requerimientos
del
director
y
a
las
necesidades
de
la
película
que
lleva
adelante.
Entonces,
recibir
un
premio
es
muy
halagador,
y
es
una
marca
de
que
hiciste
las
cosas
de
la
manera
correcta.
En
el
caso
de
la
trilogía,
de
La
mujer
del
río,
la
tercera
y
última
película,
además
del
halago
está
el
broche
de
oro
a
un
trabajo
que
duró
ocho
años,
al
que
ambos
nos
comprometimos.
Cierra
el
trabajo
que
hicimos
como
actores,
y
el
trabajo
que
hizo
todo
el
equipo.
Es
un
muy
lindo
impulso
para
la
trilogía,
para
La
mujer
del
río
en
particular,
y
para
que
la
película
sea
vista,
sea
considerada,
atendida,
como
merece.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—¿Qué
implica
este
proyecto,
su
duración
en
el
tiempo,
el
hecho
de
que
se
haya
podido
llevar
a
cabo,
a
nivel
personal
y
profesional
para
vos?
—Nunca
estuve
embarcado
en
un
proyecto
de
este
porte.
Hice
siete
meses
de
trabajo
en
El
Eternauta,
trabajé
nueve
meses
en
una
novela
en
Brasil.
Pero
un
proyecto
como
este
me
genera
un
compromiso
muy
grande.
Es
un
proyecto
de
ocho
años.
Yo
vi
crecer
a
Matilde,
la
niña
que
hace
de
nuestra
hija:
empezó
con
4
años
y
terminó
teniendo
12.
Hay
un
compromiso
personal
con
Paulina
Zoboli,
con
Néstor
Mazzini,
y
hay
una
aproximación
al
personaje
que
va
sumando.
Cuando
hice
la
primera
película,
36
horas,
no
sabía
dónde
iba
a
terminar
el
personaje
de
Pedro.
Son
cosas
que
se
fueron
sumando,
que
fueron
apareciendo,
que
fuimos
naturalizando.
Pusimos
cada
vez
más
organicidad
en
los
personajes.
Yo
creo
que
la
tercera
película
es
la
mejor.
Es
motivo
de
orgullo
la
trilogía:
por
cómo
la
hicimos,
por
cómo
se
vio,
por
las
condiciones
de
trabajo,
por
lo
difícil
que
era
posicionarla.
Ganó
el
Premio
de
la
Crítica
en
Bafici,
premios
de
actuación
Andrea
y
yo.
Me
da
mucha
tranquilidad
haber
llegado
adonde
llegamos.
—La
saga
termina
siendo,
la
trilogía,
algo
urgente
que
no
ha
perdido
ni
una
pizca
de
valor.
¿Cómo
trabajaron
a
lo
largo
del
tiempo?
—Es
increíble
que
las
películas
no
hayan
perdido
su
valor.
Estamos
metidos,
el
individuo
digo,
en
un
viaje
muy
enloquecedor,
que
sin
darnos
cuenta
nos
lleva
a
territorios
bastante
oscuros
y
terribles.
Lo
que
se
ve
en
Pedro,
de
alguna
forma,
es
a
una
persona
tomada
por
su
tiempo,
con
un
destino
trágico,
pero
construido
desde
lo
que
una
sociedad
compleja,
poco
solidaria,
poco
atenta
a
los
individuos,
va
generando.
Uno
hubiera
querido
que
después
de
ocho
años
la
primera
película
no
tuviera
sentido,
pero
tiene
más
que
nunca.
Las
historietas
y
los
nuevos
caminos
J.M.D.
—¿Qué
representa
para
vos
ser
parte
de
una
saga
como
“El
Eternauta”
y
con
un
personaje
tan
icónico?
—Trabajar
en
la
serie
es
un
increíble
motivo
de
orgullo.
Todavía
estoy
cayendo,
día
a
día
caigo
en
el
trabajo
que
hicimos.
En
la
importancia
que
tiene
volver
a
contar
esta
historieta
de
Oesterheld
y
de
Solano
López.
Para
mí
es
además
un
motivo
personal.
Siento
que
mi
participación
en
El
Eternauta
es
bastante
natural,
bastante
justa.
Me
pasé
los
años
80
leyendo
historietas
argentinas,
en
la
revista
Fierro.
Ellos
sacaban
unos
libros
y
uno
de
ellos
está
completamente
dedicado
a
Héctor
Germán
Oesterheld.
Después
me
compré
un
librito
del
Sgto.
Kirk,
de
Ernie
Pike,
el
del
Che.
Antes
de
que
existiera
esa
posibilidad,
era
como
el
fin
del
camino
que
venía
haciendo:
hacer
El
Eternauta.
Trabajar
con
Stagnaro,
con
Ricardo,
con
KyS,
con
Netflix
como
plataforma...
Todo
es
motivo
de
orgullo
absoluto.
Ahora
estoy
esperando
que
el
resultado
sea
visto
por
los
espectadores.
—¿Hay
algo
que
hayas
descubierto
de
“El
Eternauta”
al
filmarla?
—Lo
que
descubrí
es
que
ese
slogan,
“Nadie
se
salva
solo”,
le
cae
muy
bien
a
esta
historia
de
invasión
y
de
sobrevivientes.
Es
la
historia
de
todos,
y
es
la
historia
de
la
serie.
Cuando
pensás
en
cómo
se
hizo
la
serie,
el
“nadie
se
salva
solo”
apareció.
El
trabajo,
la
calidad,
es
el
resultado
de
cada
uno
de
los
tipos
que
participó
en
los
diferentes
roles.
Desde
el
tipo
que
hizo
postproducción
con
tecnología
de
punta
hasta
el
que
vaciaba
la
bolsa
de
sal
en
el
piso
para
crear
la
nieve.
Lo
que
sí
reafirmé
es
el
“nadie
se
salva
solo”,
y
que
yo
ya
sabía
respecto
del
audiovisual,
donde
todos
los
roles
son
necesarios.
Durante
años,
nadie
preguntó
por
ella
ni
por
sus
hijas
fílmicas.
Nadie
llamó,
nadie
tocó
una
puerta.
Las
Furias
(1960)
y
Las
Modelos
(1963),
las
dos
únicas
películas
de
Vlasta
Lah
–la
primera
mujer
en
dirigir
largometrajes
sonoros
en
el
cine
argentino–
seguían
ahí.
Guardadas.
Apiladas
en
un
rincón
de
la
Fundación
Cinemateca
Argentina
(FCA).
Sobrevivieron
a
mudanzas,
a
derrumbes,
al
olvido.
Hasta
que
una
biografía,
una
investigación
y
un
documental
corrieron
la
piedra.
Detrás,
imágenes.
Con
el
sonido
separado
del
cuerpo.
Vida
esperando
ser
devuelta.
Ahí
entramos
nosotros.
Desde
Fundación
Gotika
comenzamos
el
rescate.
Porque
alguien
tenía
que
hacerlo.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
Si
bien
las
copias
se
preservaron
en
óptimas
condiciones
desde
su
ingreso
a
la
FCA,
el
almacenamiento
previo
–y
el
hecho
de
que
eran
copias
de
exhibición–
dejó
cicatrices:
saltos
de
emulsión
por
fricción
mecánica
en
proyectores,
perforaciones
rotas,
grasitud.
Y
el
ácido
acético,
el
temido
“síndrome
de
vinagre”.
Aun
así,
conservaban
algo
más
valioso
que
la
forma:
su
voz.
No
la
física,
sino
la
del
gesto.
Esa
manera
de
mirar
el
mundo
con
ojos
que
no
pedían
permiso.
Se
digitalizaron
ambas
películas
cuadro
por
cuadro,
a
la
máxima
resolución
posible,
para
rescatar
su
textura
original.
No
queremos
pulir
lo
que
Vlasta
filmó
con
crudeza,
ni
hacerlas
parecer
recién
hechas.
Queremos
que
vuelvan
a
respirar.
En
el
caso
de
Las
Furias,
el
proceso
de
conformado
–el
ensamblaje
de
todas
las
digitalizaciones
en
un
premáster
para
restauración–
fue
casi
un
homenaje
a
Mary
Shelley.
Reconstruirla
fue
un
acto
frankensteiniano:
unir
partes
de
distintas
copias
para
crear
la
mejor
versión
posible.
Con
los
premásteres
generados,
comenzó
la
restauración
de
imagen
y
sonido.
Para
la
imagen
usamos
el
mismo
software
que
emplea
la
Cineteca
di
Bologna:
Phoenix,
de
Filmworkz.
Y
nuestra
arma
secreta:
Gabriela
Plazas,
cocreadora
de
Fundación
Gotika
y
responsable
de
resucitar
cientos
de
películas.
Ella
trabaja
cuadro
por
cuadro:
estabiliza
fotogramas
deformados,
corrige
flicker,
reconstruye
cuadros
ausentes,
empata
texturas
entre
rollos
distintos.
Cada
fotograma
pasa
por
sus
manos.
En
las
películas
de
Vlasta,
las
rayas
son
una
sinfonía:
largas,
cortas,
verticales,
transversales,
blancas,
negras.
No
hay
automatismo
que
alcance.
Exigen
trabajo
manual,
mirada
paciente.
A
eso
se
suman
hongos
de
todos
los
tamaños
y
colores,
que
deben
ser
removidos
digitalmente.
También
hay
pelos,
puntos,
huellas
dactilares,
manchas
grandes
y
pequeñas,
empalmes
sucios,
cortes,
rayones
profundos.
Gabriela
corrige
problemas
de
luminancia:
blancos
quemados,
negros
enterrados,
contrastes
fuera
de
rango.
Cada
toma
se
empata
con
la
siguiente.
Y
ella
cuida
el
grano.
Porque
el
grano
no
estorba:
es
la
respiración
del
celuloide.
Evita
reductores
que
le
roban
el
alma
a
la
imagen.
Las
películas
se
restauran
respetando
su
piel,
su
tiempo
y
su
temperatura.
El
sonido
tampoco
se
queda
atrás.
Ahí
también
trabaja
un
restaurador
experimentado.
Se
limpia
sin
borrar.
Se
reduce
el
ruido
sin
desfigurar
voces
ni
ambientes.
La
restauración
sonora
busca
que
vuelva
a
sonar
como
era.
Solo
que
ahora…
se
escucha.
Restaurar
no
es
embellecer.
Es
resucitar
sin
mentir.
Y
hacerlo
con
respeto.
Este
proceso
es
técnico.
Pero
también
es
amoroso.
Y
justo.
Durante
décadas,
nadie
quiso
mirar
lo
que
una
mujer
había
filmado.
Ahora
que
esas
imágenes
reaparecen,
no
las
mostramos
como
curiosidad
arqueológica,
sino
como
lo
que
son:
una
voz
que
gritó,
que
narró
el
mundo
con
su
propia
gramática,
que
no
pidió
permiso.
El
reencuentro
será
pronto.
Las
Furias
y
Las
Modelos
serán
reestrenadas
en
la
nueva
sección
Mar
del
Plata
Classics
durante
la
40ª
edición
del
Festival
Internacional
de
Cine
de
Mar
del
Plata.
Vuelven
al
cine,
como
debe
ser:
a
oscuras
y
en
pantalla
grande.
Gracias
al
trabajo
de
Fundación
Gotika,
Vlasta
Lah
no
solo
vuelve
a
proyectarse.
Vuelve
a
tener
cuerpo.
Vuelve
a
existir.
*Cocreador
de
Fundación
Gotika.




























