Home ENTRETENIMIENTO

ENTRETENIMIENTO

La madrugada trajo una triste noticia, que para quienes vivieron los años '60 implicará al mismo tiempo recuerdos maravillosos: se trata de la muerte del cantante Nicky Jones, una figura fundamental del legendario del Club del Clan, el grupo de cantantes y actores que marcó una etapa en el espectáculo argentino e integraban junto a Nicky, entre otros, Palito Ortega, Lalo Fransen, Violeta Rivas, Chico Novarro, Johnny Tedesco y Rolo Moreno. Nicky Jones tenía 87 años, y el deceso lo confirmó en redes sociales su hija Mariana Jones: Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. “Queridos amigos, lamentablemente tengo que avisarles que falleció papá Nicky”, resumió Mariana, y se sumaban los comentarios de pesar y solidaridad. Nicky Jones se llamaba Norberto Camilo Fago, y había nacido el 1 de febrero de 1938 en Floresta. Su relación con la música lo acompañó todala vida, desde los coros escolares, hasta que empezó con el jazz y el bolerp, para recalar finalmente en el rock & roll, un ámbito en que era un verdadero showman. Ricardo Mejía, productor de RCA Víctor, al darle forma al Club del Clan lo bautizó Nicky Jones, tras escucharlo cantar una versión de “Fugitiva”, de Del Shannon, y ese éxito no solo significó su ingreso a RCA, y a éxitos televisivops como La Cantina de la Guardia Nueva y, especialmente, El Club del Clan, el programa que paralizaba al país a mediados de los '60 desde Canal 13 y donde sus camisas extravagantes y coloridas eran su marca distintiva, haciéndolo el favorito del publico juven "Corte y confección” fue uno de sus más grandes éxitos, y siguieron "Papa Ooh Mon Mon”, “Corazones tatuados”, “Locomoción” y "Sacate los ruleros”. Luego del Club de Clan viajó a España, donde trabajó en una banda con su amigo Lalo Fransen, otro ex Club del Clan, y cuando regresó nunca dejó de trabajar como cantante, arreglador, compositor y comediante. Los memoriosos recuerdan que era el asesor musical del ciclo "Modart en la noche", que auspiciaba esa célebre sastrería y conducía la mágica voz de Pedro Aníbal Mansilla. Ha muerto Nicky Jones, el joven de aquellas camisas hawaianas que alegraba la TV en años felices, y muchos que disfrutaron de aquella etapa no olvidarán. NA/HB
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Hollywood no olvida, pero sí perdona. Al menos cuando el negocio vuelve a verse tentado por las figuras que supo repudiar. El regreso de Kevin Spacey —ahora parte del elenco del thriller conspirativo “The Awakening”, en plena promoción en Cannes— marca un nuevo capítulo en la compleja relación de la industria del entretenimiento con los ídolos caídos en desgracia durante la era del #MeToo y la cultura de la cancelación. Spacey, que en 2023 fue absuelto de nueve cargos de delitos sexuales en el Reino Unido, había quedado fuera del radar comercial estadounidense. Su nombre se volvió “mancha venenosa”, incluso cuando aún no había sentencia judicial. Las acusaciones bastaron para que Netflix lo borrara de “House of Cards” y que Ridley Scott lo eliminara digitalmente de una película ya filmada. Pero el tiempo, el desgaste cultural de la ola woke y una industria que comienza a revisar sus propios excesos lo trajeron de vuelta. Aunque por ahora al menos al margen del mainstream. “The Awakening” no es precisamente un blockbuster. Es un thriller de conspiraciones filmado en Pinewood, con producción europea, actores de culto (Peter Stormare, Alice Eve) y un tono que, paradójicamente, resuena con la narrativa de control y manipulación que suele circular en los márgenes de la cultura dominante. ¿Es casual que Spacey regrese en una película que sugiere una verdad oculta tras el poder? ¿O es, acaso, parte de una revancha simbólica de los caídos del sistema? Lo cierto es que Spacey no es el único. Louis C.K. volvió a llenar teatros. Johnny Depp pisó Cannes con aplausos.  Armie Hammer prepara su propia estrategia de redención. La industria, que hace apenas un lustro se jactaba de su purga ética, empieza a reincorporar lentamente a sus expurgados por la puerta trasera, y sin pedir disculpas. Cancelaciones Esto no significa que la cultura de la cancelación haya muerto, pero sí que su hegemonía tambalea. El péndulo parece estar corrigiendo su curso. Del repudio automático se pasó a una zona más lógica, en la que el veredicto judicial recupera algo de peso y el tiempo atempera los escraches. En paralelo, el discurso del “anticancelado” gana espacio en sectores del espectáculo que acusan a Hollywood de haber cedido a un puritanismo revanchero disfrazado de justicia social. El caso Spacey también habla del desdoblamiento entre el mercado estadounidense y el europeo. Mientras en EE.UU. su figura sigue siendo radioactiva, en Europa encuentra proyectos, productores y salas de cine. No es menor: actores e industrias se están reconfigurando en un mapa cultural más multipolar. Donde antes solo valía el aplauso de Hollywood, ahora hay otros escenarios dispuestos a dar una segunda oportunidad. La pregunta que flota es si este regreso será definitivo o solo una anomalía aislada. Pero más allá del destino de Spacey, su reaparición visibiliza una tendencia: Hollywood ya no cancela con la misma fuerza con la que lo hacía en 2018. Quizás porque entendió que la moral no siempre coincide con la taquilla. O porque el fervor woke, cuando se convierte en espectáculo, también agota. Otros casos James Franco representa otro perfil: el del actor que se autoimpuso un exilio. Tras ser acusado por exalumnas de su escuela de actuación de utilizar su rol como docente para propiciar situaciones sexuales, Franco reconoció públicamente parte de sus errores. Admitió adicciones, malas decisiones y daños causados. A diferencia de Spacey, no fue perseguido penalmente, pero su amistad y alianza profesional con Seth Rogen se rompió, dejando en claro que su regreso no será sencillo. Desde el final de “The Deuce” en 2019, no ha vuelto a la pantalla, pero todo indica que su pausa es estratégica. Armie Hammer, en cambio, sufrió una caída rápida y escandalosa. En 2021 fue acusado de violación y de sostener fantasías sexuales con referencias caníbales. Aunque nunca fue imputado formalmente y el caso fue archivado por la policía de Los Ángeles, el daño estaba hecho. Perdió papeles en películas importantes, lo borraron de campañas promocionales y pasó un tiempo en una clínica de rehabilitación. No obstante, versiones recientes indican que estaría evaluando su regreso. Finalmente, Matt Damon fue protagonista de una cancelación mucho más leve, pero no por ello irrelevante. En 2021, durante una entrevista con el Sunday Times, reveló que su hija lo había reprendido por usar un insulto homofóbico en el marco de una “broma” familiar. La confesión, que pretendía mostrar un proceso personal de aprendizaje, terminó volviéndose en su contra. Damon tuvo que salir a aclarar que nunca usó ese término de manera ofensiva, pero el daño reputacional ya estaba instalado, especialmente entre el público joven. Regresos Otras figuras, como Gina Carano, encontraron refugio fuera del mainstream progresista. Despedida por Disney tras comparar la polarización política en EE.UU. con la persecución nazi, Carano fue abrazada por sectores conservadores que rechazan la cultura de la cancelación. Su nuevo espacio está en productoras como The Daily Wire, donde protagoniza películas de bajo perfil pero alto impacto simbólico. La narrativa del “castigado por pensar diferente” le dio un lugar en un circuito alternativo a Hollywood. Louis C.K., por su parte, es uno de los pocos que lograron reconfigurar una carrera luego de admitir su conducta inapropiada. Tras perder millones en contratos cancelados y ver su película “I Love You, Daddy”, retirada antes del estreno, se reinventó desde los márgenes: volvió al stand-up, produjo sus propios especiales y vendió entradas en teatros pequeños hasta escalar a un soldout en el Madison Square Garden. Incluso ganó un Grammy. Yaunque sigue fuera del radar de grandes estudios, su público fiel le permite una carrera autónoma, al margen de las decisiones institucionales. Por último, el caso de Will Smith tiene otra tonalidad: no fue cancelado por una denuncia sexual, sino por un acto de violencia en plena transmisión global. La bofetada a Chris Rock durante los Oscar de 2022 le valió una sanción inédita: la Academia lo vetó por diez años. Aun así, Smith conserva parte de su estructura de poder. No perdió a su agencia, ni fue abandonado por todos sus proyectos. La industria le dio una reprimenda, pero no una excomunión. Pero también deberá remar su vuelta desde los márgenes. Antecedentes Con el paso del tiempo y el atractivo innegable que sus nombres aún generan, ciertos intérpretes que parecían sepultados han comenzado a reescalar posiciones. Uno de los casos más notables es el de Mel Gibson. Tras una sucesión de escándalos personales, acusaciones de violencia doméstica y declaraciones antisemitas, volvió con películas menores como “Get the Gringo” y roles secundarios en franquicias como “The Expendables” o “Boss Level”, que lo mantuvieron a flote, mientras que su dirección en “Hacksaw Ridge” —nominada al Oscar— reinsertó su nombre en conversaciones de prestigio. Hoy no ocupa los lugares que tuvo en los '90, pero ha vuelto a ser convocado con cierta regularidad y sin el repudio abierto de sus colegas. Otro ejemplo es Casey Affleck, cuyo ascenso con “Manchester by the Sea” coincidió con el resurgimiento de viejas acusaciones de acoso sexual durante un rodaje en 2010. A pesar de que nunca enfrentó cargos penales y llegó a acuerdos extrajudiciales, su consagración con el Oscar se vio ensombrecida. Luego optó por el bajo perfil, participando en películas más modestas o experimentales, hasta volver a aparecer en la superproducción “Oppenheimer” en un rol menor pero simbólicamente significativo. Su caso demuestra que el sistema de castigo no es uniforme, y que un regreso parcial es posible si se combina discreción con talento probado. En todos estos ejemplos, el patrón que se repite es la resiliencia de figuras con capital simbólico o artístico. Algunos actores logran regresar por la puerta de atrás, reinventándose en otros registros o abrazando plataformas alternativas. En tiempos donde el olvido digital es cada vez más veloz y el escándalo tiene fecha de caducidad. por R.N. Galería de imágenes En esta Nota
Perfil.com - Editorial Perfil S.A. | © Perfil.com 2006-2025 - Todos los derechos reservados.Editor responsable: Carlos Piro.Registro de la propiedad intelectual RL-2024-31002957-APN-DNDA#MJ Dirección: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina | Teléfono: (+5411) 7091-4921 / (+5411) 7091-4922 | E-mail:
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
El nombre de Nicolás Repetto se asocia con éxitos televisivos, títulos como Fax, que quedaron en la memoria popular. Pero ahora debutó en el teatro como autor y director en la avenida Corrientes. Sólo los miércoles presenta Sala de espera con Pablo Rago y Diego Cremonesi, más la participación de Barbi Siom. Pablo Rago está por terminar una larga y exitosa temporada con Esperando la carroza y lo lamenta, ya que vivió las funciones como una fiesta no sólo por la cantidad de espectadores que convocó el espectáculo sino también por sus compañeros de elenco y un director de lujo: Ciro Zorzoli. Anticipa que ya confirmó su participación en la ficción sobre Yiya Murano junto a Julieta Díaz y Cristina Banegas. Mientras que Diego Cremonesi comparte las funciones de Reverso, los martes también en La Plaza y espera el estreno de El tiempo de las moscas, en Netflix, más Hija del fuego con China Suárez, Eleonora Wexler y Jero Bosia y Los mufas con Daniel Hendler ambas para Disney, sin olvidar otra serie, Inadaptada, para Paramount. —¿Cómo decidiste escribir teatro? NICOLÁS REPETTO: No es que tuve que tomar ninguna decisión, a mí me gusta escribir. Empecé con un diálogo entre dos personajes que podían ser amigos y fue creciendo. Busqué un contexto donde unir las escenas y salió esta idea de sala de espera. Amigos que se encuentran en una especie de purgatorio y empiezan a reflexionar sobre qué valió la pena haber vivido, lo que les dejó la vida y el vértigo que puede pasar cuando acabamos de vivir. Después se la mostré a Pablo Rago que le gustó y convocamos a Diego Cremonesi. Cuando teníamos a los dos actores, fui a buscar una sala y mandé el texto a La Plaza y nos dieron los miércoles. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Por qué asumiste la dirección? N.R: Quería defender el texto. No es una obra de teatro con un esquema clásico, de hecho ni tiene escenografía. Quise ir con lo mío entero. Después si gusta o no gusta, veremos, pero por lo menos la hice como la escribí y la sentí. No es lo mismo cuando la leés que cuando la escuchás en los actores, ahí sentís que hay reiteraciones. Los intérpretes son como un instrumento y de acuerdo a cómo lo sentían ellos fui adaptándome. Me entretuve mucho, es un trabajo que me movilizó. Es una obra más que nada de diálogos, básicamente existencialista y con todo el humor posible, que es lo que a mí me divierte cuando escribo. Me pasa con la música y a veces me embarco con ella. También me apasionan la arquitectura y la construcción. La verdad es que siempre estoy haciendo algo para no aburrirme. —Está el tema de la muerte: ¿qué te llevó a escribir sobre ella? N.R: Cuando estás a una altura de la vida empezás a pensar cómo te organizarías, tus hijos, en mi caso también en Florencia (N.d.R: Raggi es su esposa). Un poco para prever qué pasaría y a lo mejor supongo que eso puede haber sido el disparador. No lo sé, tampoco me lo cuestioné. No es que estoy teniéndole miedo a la muerte. De hecho hay mucho humor en la obra. —¿Hay riesgo en debutar en la avenida Corrientes como autor y director? N.R: Es parte de la emoción, encima tengo dos actores, con mucho recorrido. Era un desafío muy grande, pero todo es cuestión de criterio de lo que uno quiere. Parte de lo divertido es esta toma y daca con los intérpretes. Quisiera que el público no se aburra, que sea entretenido, que la pasen bien. —¿Por qué aceptaron sumarse a “Sala de espera”? PABLO RAGO: Cuando me llamó y me dijo, voy a escribir y dirigir una obra le dije: “¿Por qué vas a hacer eso?”. Pero Nicolás (Repetto) es un tipo que toma desafíos, siempre lo fue, lo hizo toda su vida en la televisión. Está convencido de que tiene que ir para ese lugar y eso nos da mucha seguridad, tanto a Diego Cremonesi como a mí, que somos los protagonistas de esta obra. Al principio me pareció demasiado, es una obra muy compleja. Tengo un monólogo largo, casi diez minutos, nunca antes lo experimenté. Estoy como a una altura, una época de mi vida y de mi carrera que me merezco ponerme este desafío. DIEGO CREMONESI: Vengo de hacer dos películas con directores noveles. A mí me gusta entregarme a miradas diferentes, creo que es parte de ser actor profesional. Hay que trabajar con personas que no son de tus círculos. Y en ese sentido fue una sorpresa la convocatoria que me hizo Nicolás (Repetto), pero a la vez no está haciendo una obra de teatro que le es ajena, no está dirigiendo Chéjov. Es un texto de él muy personal, con una mirada propia muy fuerte. Éste es un material muy auténtico y eso para mí también como actor es bárbaro. Si él estuviese haciendo algo que le sea ajeno, a mí me daría más inseguridad, pero estoy entregándome a su mirada en un universo que le es propio. —¿Cómo es actuar una vez por semana? P.R: Nunca antes lo hice, será la primera vez que lo hago. Debe ser rarísimo, siempre trabajé de miércoles a domingo o de jueves a domingo. La función seguida te da la oportunidad de probar al día siguiente inmediatamente lo que te gustó y lo que no te gustó. D.C: Creo que no es para la obra lo mejor, porque siempre está bueno el día a día, porque empezás a tenerlo más a mano y a generar un vínculo más cotidiano con el material. Te requiere otro tipo de concentración para no perder lo que lograste de una semana a la otra. Pensamos reunirnos un día antes y pasar la obra. —¿Podrían definir a sus personajes? P.R: El mío se hace un replanteo sobre la vida que yo nunca me hice. No soy alguien en la vida real que piensa demasiado en el futuro, ni tampoco en el pasado, Este tipo sí piensa y se replantea muchas cosas de su vida pasada. Descubre que está muerto. Ahora estoy como empezando a pensar cosas, debe ser porque voy a cumplir 53 años, estoy más cercano. Hay algo que por ahí uno ni quiere tomarlo en cuenta, pero sabemos que nos vamos a morir, en algún momento, más tarde o más temprano. D.C: Mi personaje es otro muerto. Soy muy bueno haciendo muertos. De hecho, me muero mucho en el cine, incluso en un peaje (N.d.R: Vive en La Plata) la chica me dice: “¿Vos sos ese actor que matan siempre?”. Este amigo, que falleció hace unos años, es un tipo que me es completamente ajeno porque viene de una familia aristocrática, que se crió con exceso de recursos, algo que a mí no me tocó ni de cerca. Tiene una forma de ver y de pensar muy diferentes a la mía, lo cual me significó un gran desafío. No hay juzgar al personaje, para darle vida y defenderlo. —¿Qué recuerdo te dejaron otros directores de teatro? P.R: Vengo de trabajar con el mejor director que me tocó en la vida, que es Ciro Zorzoli. Es un fuera de serie, nunca había trabajado con alguien como él, hasta estas últimas funciones está presente sugiriendo mejoras, dándonos indicaciones, pero siempre con mucho amor y cuidado. Me hubiera gustado trabajar con Agustín Alezzo y Augusto Fernandes. —¿Pensaste en dirigir? D.C: Dirigí en el circuito más independiente un espectáculo mío titulado Mala madera y tengo ganas de volver a hacerla. También me gustaría dirigir cine, tengo un par de proyectos que me quisiera desarrollar, pero este momento no es el ideal. —Para algunos sos el actor fetiche de los Premios Oscar: ¿te sentís así? P.R: (Se ríe) Mientras piensen así no tengo problema y que me sigan llamando para películas. Pero no es cierto. Estuve de casualidad en La historia oficial, cuando era muy chico y después actué ya de más grande en El secreto de tus ojos. Ambas ganaron el Oscar representando a la Argentina. Me alegra mucho, pero fue sólo una casualidad.
Es músico, actor y mago y difícil de encasillar a Agustín “Rada” Aristarán. Sus primeros espectáculos fueron junto a una banda musical, pero hubo un antes y un después en su carrera con el musical Matilda. Ahora se lo puede ver en el Teatro Metropolitan con Chanta de Mariano Cohn, Gastón Duprat y Juan José Becerra, con dirección de Marcelo Caballero. —¿Empezaste en el año 2000 en tu ciudad que es Bahía Blanca? —En realidad arranqué bastante antes del 2000, a fines de los noventa. Me inicié en fiestas infantiles siendo muy chico, haciendo shows de magia y también espectáculos callejeros. Cruzábamos la gorra con amigos malabaristas. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Ese contacto con la gente en la calle te marcó? —Muchísimo. Es al día de hoy que siento que fue mi escuela más importante. Lo que tiene el arte callejero es la falta de convención que hay con el espectador. Nadie compra una entrada, sino que se sientan, te ven y hay que convencerlos para que pongan algo en la gorra. Se debe tener los sentidos muy agudos y afilados para entretener al público. —Estuviste en “Aladdin”, “Matilda” y “School of Rock”: ¿te modificó actuar en estos grandes musicales? —No sé si me modificó, por supuesto me desafió, pero los encaré como a todos los proyectos que hago. El sumarme a esas grandes producciones me dio algo de tranquilidad porque ya no dependía todo de mí, ni de mi equipo solamente. También tuve la suerte de estar en proyectos muy grandes y de forma independiente, como fue hacer un Luna Park con el espectáculo Revuelto. —Y en el caso de “Chanta”: ¿cuánto es tu responsabilidad y cuánto la compartís? —Ahí creo que se juntó todo, aparte de ser el protagonista de un unipersonal tan potente, hay una gran escenografía. Hay una responsabilidad compartida. Tuve mucha libertad por parte de los autores, que eso se los agradezco siempre que puedo y gracias al director, Marcelo Caballero pude jugar. Me gusta estar cambiando todo el tiempo. Pego volantazos y pruebo. No me quiero quedar con las ganas. —¿Qué te motivó a interpretar a este Julio Ballesteros? —Creo que lo que más me interesó fue el desafío de tener que interpretar a una persona en las diferentes etapas de su vida, en distintas edades. Son ocho momentos de un mismo personaje. En cada edad nosotros vamos cambiando mucho a través de la vida, pero mantenemos cosas constantes que hacen a nuestra identidad y forma de ser. Me parecía un gran desafío tener que interpretar a este Julio Ballesteros, que arranca siendo muy simpático, como casi todo viejo y esconde una oscuridad, eso me desafiaba mucho. En muchas cosas este personaje es mi opuesto. Nunca tendría ese tipo de actitudes y nunca las tuve. —¿Creés que tenés tu propio público o te siguen por el recuerdo de los musicales? —Creo que tengo un público y también porque es muy atractiva la propuesta. Hay un boca a boca muy potente que está pasando. Nuestro país es maravilloso y único. Hay pocos lugares con calles repletas de teatro como Corrientes y con gente en sus salas, a pesar de la crisis económica. —¿Llegaste a la televisión de la mano de Jorge Guinzburg? —Sí, hace mucho tiempo. Después pasé a Telefe y más tarde volví a ElTrece. Me llamaron otras veces, pero no me convencía lo que me ofrecían, ahora volveré, porque la propuesta me interesa, aunque aún no la pueda contar. La TV abierta sigue siendo masiva por más de que digan que no, y marca agenda, porque está en los hogares, por supuesto de una generación diferente. Y un poco de miedo me da la masividad que tiene. Trabajar en el mundo audiovisual A.S. Fue el hermano cómplice en la serie sobre Cris Miró, también participó de El Reino integrará la tercera temporada de Envidiosa. Aunque no puede decirlo, se sabe que se sumará al elenco de la versión cinematográfica de Parque Lezama de Juan José Campanella, con Luis Brandoni y Eduardo Blanco. Cuando se le pregunta cómo se adapta a las cámaras afirma: “Voy aprendiendo de rodaje en rodaje, buscando y formándome siempre, estoy en constante cambio, porque la voz es distinta y el cuerpo también. Siempre me acuerdo de las indicaciones de Marcelo Piñeyro en El Reino para que bajase mi gesticulación”. Ya tiene una heredera en su hija, Bianca, quien está estudiando arte dramático y también se la pudo ver como integrante del ensamble de Matilda. Confiesa con orgullo: “Está súper embalada con su vida y va de un lado a otro. El futuro que le veo es maravilloso, como padre quiero lo mejor. No me importa si quiere ser actriz, música o abogada, lo importante es que encontró su vocación”. Cuando se le recuerda su ciudad natal Bahía Blanca y la última tragedia vivida, dice: “Trabajé muchísimo en la difusión para que los medios ayudaran. Estuve en el Movistar con Ciro y los Persas para recaudar fondos. Fui promotor en todos los programas de TV que me convocaron, para poder difundir el trabajo que estaba haciendo la Fundación Civil Manu Ginóbili, que es un capo total. Hubo muchas personalidades ayudando, desde Ginóbili, Pepe Sánchez hasta Lautaro Martínez. Se hicieron grandes medidas solidarias, en muchos casos de manera silenciosa. No me gusta cuando se hace publicidad de uno mismo”.
Nestór Mazzini termina la trilogía Autoengaño contando un final, uno posible, cotidiano, demoledor en La mujer del río, la película por la que César Troncoso, hoy reconocible de inmediato por su Favalli en El Eternauta y Andrea Carballo ganaron el premio de actuación en la Competencia Argentina de la última edición de Bafici. Troncoso, un hombre con años de historias, un uruguayo que ha sabido dejar su marca en el cine local deja en claro a la hora de los años que llevó la mentada trilogía que va mostrando la progresiva destrucción de una familia por una violencia que no frena ni el sistema judicial ni nadie: “Hay un esfuerzo muy fuerte, independiente, comprometido y lo que uno busca en definitiva es que después de lo trabajado la película sea vista”. —¿Qué significó para ustedes, Andrea Carballo y vos, el Premio que ganaron en Bafici por “La mujer del río”? —Recibir un premio siempre es muy halagador, muy agradable, porque uno trabaja siempre con la mayor de las energías, tratando de responder a los requerimientos del director y a las necesidades de la película que lleva adelante. Entonces, recibir un premio es muy halagador, y es una marca de que hiciste las cosas de la manera correcta. En el caso de la trilogía, de La mujer del río, la tercera y última película, además del halago está el broche de oro a un trabajo que duró ocho años, al que ambos nos comprometimos. Cierra el trabajo que hicimos como actores, y el trabajo que hizo todo el equipo. Es un muy lindo impulso para la trilogía, para La mujer del río en particular, y para que la película sea vista, sea considerada, atendida, como merece. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Qué implica este proyecto, su duración en el tiempo, el hecho de que se haya podido llevar a cabo, a nivel personal y profesional para vos? —Nunca estuve embarcado en un proyecto de este porte. Hice siete meses de trabajo en El Eternauta, trabajé nueve meses en una novela en Brasil. Pero un proyecto como este me genera un compromiso muy grande. Es un proyecto de ocho años. Yo vi crecer a Matilde, la niña que hace de nuestra hija: empezó con 4 años y terminó teniendo 12. Hay un compromiso personal con Paulina Zoboli, con Néstor Mazzini, y hay una aproximación al personaje que va sumando. Cuando hice la primera película, 36 horas, no sabía dónde iba a terminar el personaje de Pedro. Son cosas que se fueron sumando, que fueron apareciendo, que fuimos naturalizando. Pusimos cada vez más organicidad en los personajes. Yo creo que la tercera película es la mejor. Es motivo de orgullo la trilogía: por cómo la hicimos, por cómo se vio, por las condiciones de trabajo, por lo difícil que era posicionarla. Ganó el Premio de la Crítica en Bafici, premios de actuación Andrea y yo. Me da mucha tranquilidad haber llegado adonde llegamos. —La saga termina siendo, la trilogía, algo urgente que no ha perdido ni una pizca de valor. ¿Cómo trabajaron a lo largo del tiempo? —Es increíble que las películas no hayan perdido su valor. Estamos metidos, el individuo digo, en un viaje muy enloquecedor, que sin darnos cuenta nos lleva a territorios bastante oscuros y terribles. Lo que se ve en Pedro, de alguna forma, es a una persona tomada por su tiempo, con un destino trágico, pero construido desde lo que una sociedad compleja, poco solidaria, poco atenta a los individuos, va generando. Uno hubiera querido que después de ocho años la primera película no tuviera sentido, pero tiene más que nunca. Las historietas y los nuevos caminos J.M.D. —¿Qué representa para vos ser parte de una saga como “El Eternauta” y con un personaje tan icónico? —Trabajar en la serie es un increíble motivo de orgullo. Todavía estoy cayendo, día a día caigo en el trabajo que hicimos. En la importancia que tiene volver a contar esta historieta de Oesterheld y de Solano López. Para mí es además un motivo personal. Siento que mi participación en El Eternauta es bastante natural, bastante justa. Me pasé los años 80 leyendo historietas argentinas, en la revista Fierro. Ellos sacaban unos libros y uno de ellos está completamente dedicado a Héctor Germán Oesterheld. Después me compré un librito del Sgto. Kirk, de Ernie Pike, el del Che. Antes de que existiera esa posibilidad, era como el fin del camino que venía haciendo: hacer El Eternauta. Trabajar con Stagnaro, con Ricardo, con KyS, con Netflix como plataforma... Todo es motivo de orgullo absoluto. Ahora estoy esperando que el resultado sea visto por los espectadores. —¿Hay algo que hayas descubierto de “El Eternauta” al filmarla? —Lo que descubrí es que ese slogan, “Nadie se salva solo”, le cae muy bien a esta historia de invasión y de sobrevivientes. Es la historia de todos, y es la historia de la serie. Cuando pensás en cómo se hizo la serie, el “nadie se salva solo” apareció. El trabajo, la calidad, es el resultado de cada uno de los tipos que participó en los diferentes roles. Desde el tipo que hizo postproducción con tecnología de punta hasta el que vaciaba la bolsa de sal en el piso para crear la nieve. Lo que sí reafirmé es el “nadie se salva solo”, y que yo ya sabía respecto del audiovisual, donde todos los roles son necesarios.
Durante años, nadie preguntó por ella ni por sus hijas fílmicas. Nadie llamó, nadie tocó una puerta. Las Furias (1960) y Las Modelos (1963), las dos únicas películas de Vlasta Lah –la primera mujer en dirigir largometrajes sonoros en el cine argentino– seguían ahí. Guardadas. Apiladas en un rincón de la Fundación Cinemateca Argentina (FCA). Sobrevivieron a mudanzas, a derrumbes, al olvido. Hasta que una biografía, una investigación y un documental corrieron la piedra. Detrás, imágenes. Con el sonido separado del cuerpo. Vida esperando ser devuelta. Ahí entramos nosotros. Desde Fundación Gotika comenzamos el rescate. Porque alguien tenía que hacerlo. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Si bien las copias se preservaron en óptimas condiciones desde su ingreso a la FCA, el almacenamiento previo –y el hecho de que eran copias de exhibición– dejó cicatrices: saltos de emulsión por fricción mecánica en proyectores, perforaciones rotas, grasitud. Y el ácido acético, el temido “síndrome de vinagre”. Aun así, conservaban algo más valioso que la forma: su voz. No la física, sino la del gesto. Esa manera de mirar el mundo con ojos que no pedían permiso. Se digitalizaron ambas películas cuadro por cuadro, a la máxima resolución posible, para rescatar su textura original. No queremos pulir lo que Vlasta filmó con crudeza, ni hacerlas parecer recién hechas. Queremos que vuelvan a respirar. En el caso de Las Furias, el proceso de conformado –el ensamblaje de todas las digitalizaciones en un premáster para restauración– fue casi un homenaje a Mary Shelley. Reconstruirla fue un acto frankensteiniano: unir partes de distintas copias para crear la mejor versión posible. Con los premásteres generados, comenzó la restauración de imagen y sonido. Para la imagen usamos el mismo software que emplea la Cineteca di Bologna: Phoenix, de Filmworkz. Y nuestra arma secreta: Gabriela Plazas, cocreadora de Fundación Gotika y responsable de resucitar cientos de películas. Ella trabaja cuadro por cuadro: estabiliza fotogramas deformados, corrige flicker, reconstruye cuadros ausentes, empata texturas entre rollos distintos. Cada fotograma pasa por sus manos. En las películas de Vlasta, las rayas son una sinfonía: largas, cortas, verticales, transversales, blancas, negras. No hay automatismo que alcance. Exigen trabajo manual, mirada paciente. A eso se suman hongos de todos los tamaños y colores, que deben ser removidos digitalmente. También hay pelos, puntos, huellas dactilares, manchas grandes y pequeñas, empalmes sucios, cortes, rayones profundos. Gabriela corrige problemas de luminancia: blancos quemados, negros enterrados, contrastes fuera de rango. Cada toma se empata con la siguiente. Y ella cuida el grano. Porque el grano no estorba: es la respiración del celuloide. Evita reductores que le roban el alma a la imagen. Las películas se restauran respetando su piel, su tiempo y su temperatura. El sonido tampoco se queda atrás. Ahí también trabaja un restaurador experimentado. Se limpia sin borrar. Se reduce el ruido sin desfigurar voces ni ambientes. La restauración sonora busca que vuelva a sonar como era. Solo que ahora… se escucha. Restaurar no es embellecer. Es resucitar sin mentir. Y hacerlo con respeto. Este proceso es técnico. Pero también es amoroso. Y justo. Durante décadas, nadie quiso mirar lo que una mujer había filmado. Ahora que esas imágenes reaparecen, no las mostramos como curiosidad arqueológica, sino como lo que son: una voz que gritó, que narró el mundo con su propia gramática, que no pidió permiso. El reencuentro será pronto. Las Furias y Las Modelos serán reestrenadas en la nueva sección Mar del Plata Classics durante la 40ª edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Vuelven al cine, como debe ser: a oscuras y en pantalla grande. Gracias al trabajo de Fundación Gotika, Vlasta Lah no solo vuelve a proyectarse. Vuelve a tener cuerpo. Vuelve a existir. *Cocreador de Fundación Gotika.

Latest Posts