ENTRETENIMIENTO
Exclusivo de “Te veo”: Ramiro San Honorio, coleccionista de “El Eternauta”, aseguró que “la serie no arranca igual que la historieta”
EDITOR -0
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
William pierde la paciencia: el príncipe prepara una nueva batalla legal contra los medios
EDITOR -
El
príncipe
William,
heredero
al
trono
del
Reino
Unido,
estaría
considerando
seriamente
iniciar
acciones
legales
contra
el
semanario
francés
Paris
Match
tras
la
publicación
de
imágenes
no
autorizadas
que
lo
muestran
junto
a
su
esposa,
Kate
Middleton,
y
sus
tres
hijos
durante
su
reciente
escapada
a
la
estación
de
esquí
de
Courchevel,
en
los
Alpes
franceses.
Las
fotos,
que
muestran
a
la
familia
real
británica
esquiando,
almorzando
y
compartiendo
momentos
en
la
nieve
como
cualquier
otra
familia,
encendieron
las
alarmas
en
el
Palacio
de
Kensington.
Aunque
a
simple
vista
podrían
parecer
imágenes
inocentes,
el
contexto
es
particularmente
sensible:
Kate
se
encuentra
en
plena
recuperación
de
su
tratamiento
contra
el
cáncer,
una
situación
que
llevó
a
los
príncipes
de
Gales
a
tomar
distancia
de
los
medios
para
proteger
la
salud
física
y
emocional
de
su
familia.
Según
informó
The
Telegraph,
el
príncipe
William
considera
que
la
publicación
constituye
una
grave
invasión
a
la
privacidad
y
estaría
evaluando
una
nueva
batalla
judicial
contra
la
prensa.
La
decisión
aún
no
fue
confirmada
oficialmente
por
la
Casa
Real,
pero
fuentes
cercanas
aseguran
que
el
equipo
legal
del
príncipe
ya
está
analizando
la
posibilidad
de
demandar
al
medio
por
violación
al
artículo
8
del
Convenio
Europeo
de
Derechos
Humanos,
que
protege
el
derecho
a
la
vida
privada
y
familiar.
Una
historia
que
se
repite:
William
y
el
mal
recuerdo
de
2012
Esta
no
sería
la
primera
vez
que
William
enfrenta
a
los
medios
en
los
tribunales.
En
2012,
la
revista
Closer
publicó
imágenes
de
Kate
tomando
sol
en
topless
durante
unas
vacaciones
privadas
en
la
región
francesa
de
Luberon.
Aquel
episodio
causó
revuelo
internacional
y
terminó
con
una
condena
para
la
publicación,
además
de
una
significativa
indemnización
para
los
entonces
duques
de
Cambridge.
Ahora,
trece
años
después,
el
heredero
al
trono
parece
dispuesto
a
repetir
la
estrategia.
La
diferencia,
sin
embargo,
es
que
esta
vez
no
se
trata
solo
de
la
privacidad
de
su
esposa,
sino
de
la
exposición
de
toda
su
familia,
incluyendo
a
sus
tres
hijos
menores
de
edad,
en
un
momento
particularmente
delicado.
Desde
su
juventud,
el
príncipe
William
mantuvo
una
postura
tajante
frente
al
acoso
mediático.
Su
madre,
la
recordada
princesa
Diana,
sufrió
en
carne
propia
los
excesos
de
la
prensa,
y
todo
indica
que
su
hijo
mayor
no
está
dispuesto
a
permitir
que
la
historia
se
repita
con
su
propia
familia.
A
esto
se
suma
el
paralelismo
con
su
hermano,
el
príncipe
Harry,
quien
recientemente
ganó
un
juicio
contra
The
Sun
por
prácticas
ilegales
de
recopilación
de
datos.
VO
ENTRETENIMIENTO
La Iglesia, en alerta por Leonor y Sofía: recurren a la reina Sofía para calmar las aguas
EDITOR -
En
medio
de
una
Semana
Santa
marcada
por
la
distancia
entre
la
familia
real
y
las
tradiciones
religiosas
españolas,
las
tensiones
entre
la
Iglesia
y
la
Casa
Real
están
en
su
pico
más
alto.
Esta
vez,
el
foco
está
puesto
en
la
princesa
Leonor
y
la
infanta
Sofía,
quienes,
a
pesar
de
sus
roles
en
la
línea
sucesoria,
parecen
cada
vez
más
alejadas
de
las
prácticas
católicas
que
históricamente
acompañaron
a
la
monarquía.
La
nueva
polémica,
que
involucra
a
las
hijas
de
los
reyes
Felipe
VI
y
Letizia
Ortiz,
se
dio
cuando
algunos
sectores
eclesiásticos
se
quejaron
por
escasa
participación
de
la
familia
real
en
los
actos
religiosos
de
estas
Pascuas.
Mientras
en
años
anteriores
los
reyes
habían
sido
vistos
en
procesiones
o
celebraciones
públicas,
en
esta
oportunidad
cada
integrante
tomó
su
propio
rumbo.
Letizia
fue
vista
el
viernes
en
León,
Felipe
VI
mantuvo
una
recepción
en
Zarzuela
el
lunes,
y
Leonor
continúa
su
formación
militar
a
bordo
del
buque
escuela
Juan
Sebastián
Elcano,
sin
posibilidad
de
asistir
a
ningún
acto.
Desde
sectores
de
la
Iglesia
no
ocultan
su
descontento.
Consideran
que
la
actitud
de
la
Casa
Real
no
es
simplemente
una
cuestión
de
agenda,
sino
una
decisión
política
y
cultural.
En
especial,
apuntan
contra
la
reina
Letizia,
a
quien
acusan
de
haber
“desarticulado”
los
vínculos
tradicionales
entre
la
monarquía
y
la
fe
católica.
Letizia,
quien
nunca
ocultó
su
condición
de
agnóstica,
habría
transmitido
esa
misma
postura
a
sus
hijas,
quienes,
según
fuentes
cercanas,
tampoco
comulgan
con
la
religión
ni
participan
de
prácticas
religiosas.
Esta
situación
inquieta
a
los
sectores
más
conservadores
del
clero,
que
ven
en
Leonor
y
Sofía
una
generación
real
sin
vínculo
con
la
fe,
algo
inédito
en
la
historia
reciente
de
la
corona
española.
Si
bien
la
separación
Iglesia-Estado
está
consagrada
en
la
Constitución,
la
presencia
de
la
religión
en
los
actos
oficiales
siempre
fue
un
pilar
simbólico
del
rol
unificador
de
la
monarquía.
Hoy,
con
el
paso
de
una
generación
a
otra,
esa
tradición
parece
estar
en
peligro
de
extinción.
El
pedido
de
la
Iglesia
a
la
reina
Sofía
por
la
princesa
Leonor
y
la
infanta
Sofía
En
ese
contexto,
la
figura
de
la
reina
emérita
Sofía
se
vuelve
central.
A
sus
86
años,
sigue
siendo
la
representante
más
visible
de
la
Casa
Real
en
actividades
religiosas.
Esta
Semana
Santa,
participó
del
tradicional
concierto
de
Pascua
en
Palma
de
Mallorca
y
fue
vista
en
procesiones
en
Sevilla,
manteniendo
viva
la
relación
con
la
Iglesia.
Según
trascendió,
algunos
sectores
eclesiásticos
habrían
pedido
su
intervención
para "reencauzar"
a
las
nuevas
generaciones
reales
hacia
los
valores
católicos.
Por
ahora,
la
Casa
Real
no
ha
hecho
declaraciones
al
respecto,
pero
la
tensión
está
instalada.
Mientras
la
reina
Sofía
continúa
representando
a
una
monarquía
tradicional
y
piadosa,
sus
nietas
podrían
inaugurar
una
etapa
completamente
laica
en
la
historia
de
la
corona.
VO
Mucho
antes
de
ser
reina
consorte
de
España
y
convertirse
en
una
de
las
figuras
más
influyentes
de
la
realeza
europea,
Letizia
Ortiz
fue
simplemente
la
nieta
de
dos
personas
que
marcaron
su
vida
con
amor,
trabajo
y
determinación.
La
historia
que
se
oculta
detrás
de
su
linaje
paterno
está
teñida
de
logros
admirables
y
profundas
tragedias
que
siempre
causan
intriga
en
la
opinión
pública.
Lejos
de
los
protocolos
reales
y
las
cámaras
que
siguen
cada
uno
de
sus
pasos,
Letizia
proviene
de
una
familia
asturiana
común,
aunque
nada
ordinaria.
Su
abuela
paterna,
María
del
Carmen
Álvarez
del
Valle,
más
conocida
como
Menchu,
fue
una
de
las
voces
más
respetadas
del
periodismo
radial
en
Asturias.
Nacida
en
1928
en
Santander,
Menchu
se
instaló
en
Oviedo
siendo
apenas
una
adolescente.
Allí
conoció
a
su
gran
amor,
José
Luis
Ortiz
Velasco,
un
representante
de
la
firma
italiana
Olivetti.
Se
casaron
en
1949
y
juntos
construyeron
una
familia
que,
con
los
años,
tendría
un
destino
inesperadamente
vinculado
a
la
corona.
La
familia
de
Letizia
Ortiz
Letizia
creció
en
contacto
con
ese
universo
del
periodismo
y
la
ética
profesional.
No
es
casual
que
antes
de
ingresar
al
mundo
de
la
realeza,
ella
misma
se
desempeñara
como
periodista
y
conductora
de
informativos
en
televisión.
El
amor
por
la
comunicación
no
solo
lo
aprendió
de
su
abuela
Menchu,
sino
que
también
lo
vivió
desde
pequeña
en
los
pasillos
de
las
emisoras
que
frecuentaba
de
la
mano
de
su
familia.
Pero
no
todo
fue
éxito
y
vocación
en
la
historia
de
los
Ortiz
Álvarez.
También
hubo
capítulos
de
dolor
que
marcaron
a
Letizia
para
siempre.
Su
madrina
de
bautismo
y
tía,
Cristina
Ortiz,
falleció
en
2001
como
consecuencia
de
un
cáncer.
La
pérdida
fue
un
golpe
emocional
profundo
para
toda
la
familia,
especialmente
para
Menchu
y
José
Luis,
quienes
la
acompañaron
en
su
proceso
final
con
admirable
fortaleza.
La
tragedia
se
duplicó
apenas
unos
años
después.
A
José
Luis,
el
abuelo
de
Letizia,
le
diagnosticaron
también
cáncer.
Su
lucha
fue
larga
y
dolorosa,
marcada
por
tratamientos
intensivos
y
la
compañía
constante
de
su
familia.
Letizia,
ya
convertida
en
princesa
de
Asturias,
no
dudó
en
viajar
a
Oviedo
en
varias
ocasiones
para
estar
a
su
lado.
Finalmente,
José
Luis
Ortiz
falleció
en
marzo
de
2005,
a
los
82
años.
A
pesar
de
las
responsabilidades
que
implicaba
su
papel
en
la
familia
real,
Letizia
mantuvo
siempre
una
relación
muy
cercana
con
sus
abuelos.
Su
vínculo
con
Menchu
fue
especialmente
estrecho,
incluso
en
los
años
en
que
ya
estaba
instalada
en
la
Zarzuela.
Menchu
vivió
hasta
los
93
años
y
falleció
en
julio
de
2021,
en
medio
de
la
crisis
sanitaria
provocada
por
el
Covid-19.
Su
entierro
fue
íntimo
y
discreto,
y
llamó
la
atención
que
ni
Letizia
ni
el
rey
Felipe
VI
asistieran
al
funeral,
lo
que
generó
múltiples
especulaciones
en
la
prensa.
No
obstante,
allegados
a
la
familia
sostienen
que
se
trató
de
una
decisión
vinculada
a
razones
estrictamente
privadas
y
de
protocolo.
ENTRETENIMIENTO
Mirtha Legrand bloqueó a Pilar Smith en su celular: ¿cuál sería el motivo y qué otros periodistas no pueden comunicarse con ‘La Chiqui’?
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
El fuerte mensaje que compartió Morena Rial junto a una foto con su hijo Amadeo: “Te vas a arrepentir”
EDITOR -
Morena
Rial
está
protagonizando
un
gran
escándalo
mientras
la
justicia
continúa
investigando
los
presuntos
robos
domiciliarios
que
habría
realizado.
Ahora,
la
mediática
sorprendió
a
sus
seguidores
al
compartir
dos
filosas
historias.
¿Qué
compartió
Morena
Rial
en
sus
historias
de
Instagram?
Primero,
la
hija
de
Jorge
Rial
decidió
usar
su
cuenta
oficial
de
Instagram
para
compartir
un
fuerte mensaje
sobre
un
fondo
negro:
“Te
vas
a
arrepentir
de
todo,
esperá
sentad…”,
además
agregó
emojis
de
besos
y
una
carita
riéndose.
La
primera
historia
que
compartió
Morena
Rial.
Después,
Morena
Rial
compartió
videos
de
cómo
salió
a
bailar
junto
a
sus
amigas
tras
su
ruptura
con
Eric.
Por
último,
la
joven subió
una
foto
abrazando
a
su
hijo
Amadeo,
fruto
de
su
relación
con
Matías
Olga,
y
escribió
debajo
de
la
misma: “Sigan
hablando”.
La
foto
de
Morena
Rial
junto
a
Amadeo.
¿Qué
confesó
Morena
Rial
sobre
distintas
celebridades?
Recordemos
que
la
joven
mediática
decidió
recientemente
comenzar
a
compartir
distintos
chismes
desde
sus
cuentas
oficiales
y
uno
tuvo
que
ver
con
L-Gante,
a
quien
señaló
por
una
supuesta
infidelidad
a
Wanda
Nara
con
una
ex
Patito
Feo.
Pero
eso
no
fue
todo,
ya
que
Morena
Rial
también
compartió
en
sus
redes
sociales
que
Yanina
Latorre
habría
engañado
a
su
esposo
al
ir
a
comprar
en
un
reconocido
supermercado.
En
un
mundo
saturado
de
series
que
intentan
decir
demasiado
sin
decir
nada,
“The
White
Lotus”
apareció
como
una
anomalía.
Una
miniserie
de
HBO
filmada
en
plena
pandemia,
en
un
resort
de
lujo
en
Hawái,
con
apenas
seis
episodios
y
un
presupuesto
contenido,
casi
minimalista.
Nadie
esperaba
mucho,
ni
siquiera
sus
propios
protagonistas,
algunos
de
los
cuales
confesaron
haber
aceptado
los
papeles
simplemente
“porque
tenían
tiempo
libre
durante
el
confinamiento”.Sin
embargo,
lo
que
nació
como
una
sátira
sobre
el
turismo
de
privilegio
terminó
escalando
posiciones
en
la
conversación
pública
como
una
bola
de
nieve.
Críticos,
influencers,
académicos
y
usuarios
anónimos
de
TikTok
comenzaron
a
diseccionar
cada
plano
y
cada
diálogo
de
Jennifer
Coolidge,
convertida
hoy
en
una
especie
de
gurú
generacional
sin
proponérselo.Estrenada
en
julio
de
2021,
la
serie
creada
por
Mike
White
(actor
de
“School
of
Rock”
y
ex
participante
de
“Survivor”),
tenía
una
premisa
tan
sencilla
como
incómoda:
familias,
parejas
e
individuos
de
clase
alta
que
llegan
a
un
resort
de
lujo
para
desconectar
de
un
mundo
que
se
encapricha
en
no
dejarlos
en
paz.
Racismo
estructural,
microviolencias,
hipocresía
progresista,
narcisismo
millennial
y
neurosis
de
clase
alta,
todo
tamizado
con
una
banda
sonora
que
mezcla
cantos
tribales
con
tensión
hitchcockiana.
Éxito
repentino.
La
primera
temporada
cosechó
una
audiencia
inesperada
para
un
producto
tan
ácido.
Según
datos
de
HBO,
el
final
de
temporada
fue
visto
por
más
de
10
millones
de
espectadores
en
su
primer
mes,
entre
transmisiones
en
vivo
y
streamings,
multiplicando
por
cinco
la
audiencia
del
episodio
uno.
La
segunda
temporada,
ambientada
en
Sicilia,
fue
aún
más
explosiva:
15
millones
de
visualizaciones
globales
y
una
lluvia
de
comentarios
en
redes
que
hicieron
de
cada
domingo
un
evento
mundial.Por
su
parte,
Instagram
se
llenó
de
memes
de
todos
sus
protagonistas.
Los
de
Tanya
(Jennifer
Coolidge)
disparando
desde
un
yate
en
movimiento
como
si
fuera
Lara
Croft
bajo
efectos
tranquilizantes
picaron
en
punta.
Twitter
(hoy
X)
también
explotó
con
teorías
conspirativas
sobre
“quién
iba
a
morir
esta
vez”
y
en
TikTok
los
videos
de
usuarios
imitando
los
gestos
de
otra
de
su
protagonista,
Aubrey
Plaza,
se
volvieron
virales.
En
un
mundo
donde
las
series
duran
lo
que
un
algoritmo
dicta,
“The
White
Lotus”
logró
el
milagro
de
mantener
la
atención
sostenida
semana
tras
semana.
Claves.
El
suceso
de
la
serie
se
debe
en
gran
parte
al
aura
de
Jennifer
Coolidge,
cuya
interpretación
de
Tanya
McQuoid
le
valió
un
Emmy,
un
Globo
de
Oro
y
una
especie
de
consagración
emocional
por
parte
de
una
generación
que
la
adoptó
como
ícono
pop.
Cuando
subió
al
escenario
a
recibir
su
premio,
no
solo
confirmó
que
el
personaje
era
un
reflejo
amplificado
de
sí
misma,
sino
que
convirtió
su
discurso
en
una
pieza
viral
que
circuló
incluso
entre
quienes
jamás
vieron
la
serie.
En
total,
la
serie
ha
ganado
10
premios
Emmy,
incluyendo
Mejor
Miniserie
y
Mejor
Guión,
además
de
dos
Globos
de
Oro
y
una
decena
de
nominaciones
a
los
SAG
Awards,
los
Premios
del
Sindicato
de
Actores
de
Estados
Unidos.
Pero
más
allá
de
los
galardones,
su
impacto
real
está
en
cómo
logró
reconfigurar
el
formato
de
serie-evento
sin
necesidad
de
cliffhangers
desesperados,
sino
con
un
humor
negro
genuino,
que
gusta
y
repele
a
la
vez.
Desubicación
real.
Como
todo
fenómeno
cultural
que
se
precie
de
tal,
la
serie
fue
blanco
de
parodias
y
reinterpretaciones
más
o
menos
fallidas.
Pero
ninguna
tan
despiadada
como
la
que
le
dedicó
el
programa
norteamericano
“Saturday
Night
Live”,
con
un
sketch
que
se
volvió
viral
al
instante.
En
él,
la
comediante
Chloe
Fineman
ofreció
una
imitación
de
Tanya
que
lograba
el
milagro
de
ser
ridícula
y
conmovedora
al
mismo
tiempo,
con
sus
frases
entrecortadas,
su
andar
errático
y
esa
voz
de
mujer
eternamente
perdida.
El
sketch
no
escatimó
en
referencias:
la
música
de
la
intro,
las
caminatas
por
pasillos
blancos,
los
discursos
existencialistas
sin
destinatario
y
la
presencia
de
Bowen
Yang
como
un
nuevo
“conserje
manipulador”
que
guiaba
a
los
huéspedes
a
su
propio
colapso
emocional.El
sketch
superó
los
4
millones
de
visualizaciones
en
una
semana
y
fue
compartido
por
actores
del
elenco
real,
que
no
solo
se
rieron
del
chiste,
sino
que
lo
asumieron
como
una
especie
de
certificado
de
culto
pop.
Pero
no
todas
las
reacciones
fueron
positivas
ni
igual
de
entusiastas.
Esta
semana,
en
otra
parodia
llamada "The
White
Potus",
la
actriz
británica
Aimee
Lou
Wood
expresó
su
incomodidad
luego
de
ser
ridiculizada
por
la
humorista
Sarah
Sherman
de
manera
cruel
e
innecesaria.
Los
cibernautas
también
lo
señalaron
como
hiriente
y
fuera
de
tono.
Así,
el
programa
demostró
que
su
sátira
no
siempre
logra
el
delicado
equilibrio
entre
humor
y
homenaje.Con
la
tercera
temporada
ya
estrenada,
esta
vez
ambientada
en
Tailandia,
entre
templos
budistas
y
turistas
occidentales
buscando
redención
en
retiros
espirituales
de
5
mil
dólares
la
noche,
la
serie
consolidó
su
lugar
entre
las
preferencias
del
público.
Desde
su
estreno
el
16
de
febrero
de
este
año,
cada
capítulo
fue
acompañado
en
simultáneo
por
millones
de
mensajes
en
redes
sociales
como
Instagram,
X
y
TikTok.En
una
época
en
que
las
series
nacen
para
ser
olvidadas
en
dos
semanas,
“The
White
Lotus”
logró
lo
contrario:
crecer,
incomodar,
hacer
reír
con
culpa,
y
quedar
flotando
en
la
memoria
cultural
colectiva
como
un
perfume
caro
y
ligeramente
venenoso.
No
es
solo
una
serie.
Es
un
espejo.
Uno
caro,
decorado
con
bambú
y
con
vista
al
mar,
pero
espejo
al
fin.
Galería
de
imágenes
En
esta
Nota
Comencemos
con
una
pregunta
simple:
¿para
qué
sirven
los
premios?
El
pasado
domingo
en
Madrid,
durante
la
entrega
de
los
Platino
–la
doceava
edición
de
este
galardón
que
busca
unir
y
celebrar
a
la
industria
de
América
Latina,
Portugal
y
España–,
la
respuesta
fue
clara,
urgente,
elegante
y
poderosa:
para,
precisamente,
dar
un
sentido
de
industria.
Detrás
y
delante
de
la
alfombra
roja,
con
nombres
como
la
celebrada
Eva
Longoria,
Natalia
Oreiro,
Griselda
Siciliani,
Lux
Pascal,
Karla
Sofía
Gascón
y
así
la
lista,
la
sensación
era
una
sola:
el
profesionalismo
de
los
premios
creados
por
Egeda,
que
cuentan
con
una
apuesta
fundamental
de
Madrid
(su
alcaldía
y
varias
agencias
vinculadas
a
la
promoción
cultural
e
industrial)
y
de
México
(recordemos
que,
en
su
joven
vida,
los
premios
cruzan
el
charco
una
vez
por
año),
es
el
perfecto
marco
de
contención
para
una
idea.
Sí,
hay
protocolos,
pero
también
una
política
cultural
que
puede
andar
sobre
alfombras
rojas,
y
que
la
hace
diferente
de
otros
premios:
se
busca
una
unión,
se
busca
crear
una
familia
de
producciones
diversas
como
El
jockey,
la
gran
nominada
argentina,
o
la
serie
Cien
años
de
soledad
(una
de
las
grandes
ganadoras
de
la
noche),
un
universo
donde
entra
Reas,
de
Lola
Arias
–una
propuesta
radicalmente
distinta
a
la
hora
del
documental–
o
Aún
estoy
aquí,
la
brasileña
ganadora
del
Oscar
que
se
alzó
con
el
premio
a
Mejor
Ficción
Iberoamericana
(con
la
ausencia
de
su
director
y
de
su
actriz).
En
esa
variedad,
lo
que
hacen
los
Platino
–y
lo
que
hicieron
el
pasado
domingo,
con
aciertos,
tropiezos
y
lo
que
gusten
ver–
es
generar
un
espíritu
comunal,
algo
que
potencian
desde
sus
otras
actividades:
nadie
piensa
el
cine
de
nuestra
región
como
los
Platino.
Entonces,
en
esa
aventura
se
entiende
que
no
hay
solo
un
gesto.
Vuelvo:
hay
un
intento
de
algo
que
ni
los
diferentes
institutos
de
cine
han
logrado;
una
épica
inversión
que
entiende
al
cine
como
industria,
como
espacio
comunal,
como
mercado
que
debemos
cuidar
puertas
adentro,
desafiando
sistemas
de
distribución,
modelos
de
exhibición
y
formas
de
comunicar.
Desde
el
más
obvio
de
los
lujos
–un
premio
con
alfombra
roja,
celebridades
y
actividad
incluso
de
beneficencia
alrededor
de
esos
días–,
la
misión
es
más
urgente
que
un
lujo.
En
este
caso,
el
lujo
no
es
vulgaridad:
es
una
declaración
de
principios
con
una
misión
necesaria,
fundamental,
en
tiempos
de
institutos
de
cine
congelados,
audiencias
en
baja:
conocer
otros
nombres,
celebrarlos.
Seguro,
que
una
celebridad
española
o
mexicana
no
logre
aunar
a
diferentes
públicos
en
Brasil,
Chile
o
Argentina
–por
ejemplo,
la
mexicana
Aislín
Derbez
y
el
español
Asier
Etxeandía
conducían
la
ceremonia–
no
es
un
error.
Son
pasos,
pequeños,
gigantes,
de
inversiones
considerables
para
lograr
un
mercado
común,
algo
cuyo
primer
paso
de
siete
leguas
son
los
Platino.
No
hay
que
confundir
profesionalismo
con
pomposidad:
si
bien
toda
la
etiqueta
del
premio
se
vivió
y
se
vio
en
pantalla,
a
diferencia
de
otros
premios,
aquí
los
cruces
son
propiciados
(entrevistas
con
directores,
productores,
guionistas,
films
no
estrenados
en
nuestro
territorio
y
más).
Volvemos:
los
Platino
son
tremendamente
importantes,
y
mucho
de
ello
no
se
ve
en
la
ceremonia.
Por
eso,
seguro:
larga
vida
a
los
Platino.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
La
fiesta.
Los
Platino
tienen
12
años
de
historia.
Han
celebrado
con
Platinos
a
Ricardo
Darín,
a
Javier
Bardem,
a
Carmen
Maura
y
a
otros
nombres.
Hoy
son
uno
de
los
pocos
lugares
donde
hay
una
memoria
colectiva
de
las
películas
y
series
que
se
estrenaron
en
los
últimos
años.
¿Un
Platino
local
ayudaría?
¿Festivales
de
Cine
y
Series
Platino
que
lleven
a
pantalla
lo
que
después
va
a
la
alfombra?
También.
Pero
pedir
es
fácil.
Por
ejemplo,
ver
la
emoción
genuina
de
Eva
Longoria,
la
gran
celebrada
de
la
ceremonia,
sea
en
una
conferencia
de
prensa
o
en
la
misma
gala
(con
su
amiga
Sofía
Vergara
presentando
el
premio),
es
algo
diferente:
Hollywood
posee
cientos
de
discursos,
pero
pocas
acciones,
muy
pocas.
Longoria,
productora,
directora,
hito
de
la
TV
cuando
la
TV
no
generaba
hitos
al
ritmo
de
hoy,
decía
y
repitió
en
la
ceremonia:
“Para
mí
es
un
gran
orgullo,
como
nacida
en
Texas,
que
se
reconozca
mi
trabajo”.
Sumaba
algo
emocionante:
“Cuando
empecé,
era
muy
latina
para
roles
americanos,
y
no
hablaba
español
de
una
forma
que
me
pudieran
llamar
para
roles
solo
en
español”.
Poco
importaba
su
spanglish;
sí
importaba
su
esfuerzo
por
hablar
español,
su
emoción:
eso
solo
puede
suceder
en
un
lugar
donde
la
identidad
latina,
hispanohablante,
tenga
un
peso.
Los
Platino,
en
sus
categorías,
buscan
eso.
Pasan
por
allí
Ana
María
Orozco,
famosa
por
Betty
la
fea,
y
celebra
su
obra
de
teatro
en
Argentina;
pasa
Mariela
Garriga,
hoy
parte
de
Misión:
Imposible,
y
canta
canciones
de
Cris
Morena;
pasa
Úrsula
Corberó
y
confiesa
que
quiere
seguir
trabajando
con
Luis
Ortega;
pasa
Natalia
Oreiro
y
cuenta
cómo
veía
comedia
clásica
en
una
tele
verde
y
gris.
Seguro,
son
momentos
de
color,
pero
son
nuestros
momentos
de
color:
fuera
de
la
urgencia
de
TikTok,
la
TV,
el
chiste
rápido
y
viral
(fundamentales,
seguro),
se
respira
en
los
Platino
una
identidad.En
un
Partido
de
las
Estrellas
–evento
donde
celebridades
como
Karla
Sofía
Gascón
juegan
contra
Juampi
Sorín–
hay
un
idioma
común.
Seguro,
hay
frivolidad,
pero
incluso
Karla
puede
ese
día
responder
las
insoportables
preguntas
sobre
Hollywood
y,
en
la
alfombra
roja,
confesar
que
lloraba
cada
vez
que
avanzaba
en
su
lectura
de
Las
malas.
Era
un
ser
humano,
no
alguien
que
tenía
que
ser
noticia.
Los
Platino
también
cuidan
a
su
industria,
en
todos
los
sentidos.
Otra
vez,
es
difícil
lograr
que
el
público
argentino
se
fascine
con
nombres
que,
aunque
gigantes
–como
los
Derbez–,
pierden
peso
a
la
hora
del
rebote.
Es
un
balance
complejo,
que
puede
ser
definido,
por
ejemplo,
en
sus
actos
musicales:
Prince
Royce
y
Pablo
Alborán
tocaron
en
vivo,
y
la
ausente
fue
María
Becerra,
por
razones
de
público
conocimiento.
Los
Platino
merecen
respeto,
ideas,
cariño,
lograr
que
nuestra
calidez
–diferente
en
el
escenario
a
la
americana–
juegue
más.
No
es
una
crítica:
los
Platino
pelean
solos
una
batalla
que
parece
fácil
y
es
colosal.
LA
EMOCIÓN
ARGENTINA.
Adriana
Barraza,
leyenda
de
la
actuación
y
adoradora
de
los
relatos
argentinos
y
latinos,
busca
a
un
periodista
argentino.
Lo
abraza.
Y
habla
libremente.
Habla
de
Pompeyo
Audivert,
de
cuántas
veces
vio
Habitación
Macbeth,
habla
de
Daniel
Fanego
y
de
que
hablará
sobre
el
fallecido
enorme
actor
argentino.
Esos
instantes,
de
alfombra
roja,
son
pequeñas
perlas
de
esa
identidad
que
los
Platino
generan.
Seguro,
hay
miradas
para
cuidar
qué
preguntas
se
hacen
–lógico–,
pero
hay
improvisación,
hay
libertad,
hay
ganas
de
hablar
de
admiraciones,
de
pasados
comunes.
No
se
siente
la
tensión
de
una
alfombra
roja
de
Hollywood
o
de
una
industria
gigante.
Sí
el
profesionalismo.Por
eso,
la
ausencia
de
figuras
ganadoras
habla
más
de
una
mala
lectura
de
los
premios
y
su
importancia
que
en
contra
de
los
mismos
(claro,
hay
problemas
personales,
pero
fue
considerable
la
ausencia
de
Walter
Salles,
director
de
Aún
estoy
aquí:
se
sabe
que
la
carrera
al
Oscar
es
agotadora,
pero
los
Platino
merecen
todo
lo
que
buscan
generar).
Nuestro
pequeño,
enorme
momento
fue
la
victoria,
precisamente,
de
Daniel
Fanego
por
El
jockey,
que
recibió
Manu
Fanego,
su
hijo,
haciendo
una
feliz
broma
pero
recordando
después
que
su
padre
hubiera
aprovechado
para
decir
“varias
verdades
incómodas”.
Los
argentinos,
todos,
hablaron
preocupados
por
nuestro
cine.
Por
suerte,
rincones
como
los
Platino
cuidan
a
todos
los
cines
de
la
forma
que
pueden.
Por
eso,
larga
vida
a
los
Platino
es
gritar
larga
vida
a
finalmente
crear
una
unidad
en
un
medio
siempre
a
forma
del
fenómeno
y
del
knockout.
Se
sabe
que
el
cine
lleva
mucho
tiempo,
pero
en
el
caso
de
la
película
Mensaje
en
una
botella
la
preparación
previa
que
decidió
tener
su
director
y
guionista,
Gabriel
Nesci,
asombra.
Dice:
“Estudié
durante
dos
años
en
una
escuela
(CAVE/Colegio
Argentino
de
Vinos
y
Espirituosas),
para
investigar
a
la
hora
de
escribir
el
guión
de
esta
película.
Me
pareció
que
era
la
forma
más
auténtica
de
hablar
del
tema”.
Luego
de
las
películas
Días
de
vinilo
y
Casi
leyendas,
Nesci
hoy
descubre
el
proceso
creativo
de
ésta
su
tercera
ficción:
“Empecé
a
escribir
en
el
2009,
año
en
el
cual
empecé
a
estudiar.
La
primera
versión
de
guiones
es
del
2015
e
inicié
el
camino
de
la
producción
en
el
2018.
Después
la
pandemia
puso
todo
un
poco
en
stand
by.
Pero
hace
quince
años
que
el
proyecto
está
dando
vueltas
por
mi
cabeza”.
Se
la
puede
en
las
pantallas
grandes
con
un
elenco
que
encabezan
Luisana
Lopilato,
Benjamín
Vicuña,
Benjamín
Amadeo
acompañados
por
Luciano
Cáceres,
Rafael
Spregelburd,
Marina
Bellati,
Valeria
Lois,
Belén
Chavanne,
más
las
participaciones
especiales
de
Luis
Machín,
Eduardo
Blanco,
Gabriel
Corrado
e
Inés
Estévez.
—¿Te
inspiraste
en
la
película
norteamericana
de
1999…?
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
NESCI:
No,
ese
film
titulado
Message
in
a
Bottle,
protagonizado
por
Kevin
Costner,
fue
traducido
aquí
como
Mensaje
de
amor.
Nuestra
película
se
llama
Mensaje
en
una
botella
básicamente
porque
tiene
muchísima
alusión
al
mundo
del
vino,
pero
también
al
de
la
música.
El
personaje
que
interpreta
Eduardo
Blanco,
que
es
el
padre
de
Denise
(Luisana
Lopilato)
es
un
melómano
absoluto.
Quería
que
eso
estuviera
representado
en
el
título
y
por
eso
la
canción
de
The
Police,
que
también
está
en
la
película
en
su
versión
original.
La
protagonista
usa
las
botellas
para
enviarse
a
sí
misma
mensajes
al
pasado,
pero
también
habla
del
mundo
del
rock.
Ponerle
un
nombre
a
una
película
es
algo
que
es
muy
difícil.
A
mí
me
cuesta
mucho,
pero
en
este
caso
sentí
que
sintetizaba
todo.
—El
personaje
del
padre
(Eduardo
Blanco)
es
un
melómano:
¿es
tu
álter
ego?
N:
Podría
serlo.
Estoy
convencido
de
que
cuando
uno
escribe
sobre
algo
que
le
apasiona
es
donde
salen
un
poco
las
obras
más
genuinas.
A
mí
me
apasiona
el
mundo
de
la
música
y
particularmente
la
melomanía,
la
colección
de
la
música
en
su
formato
físico,
desde
discos
de
vinilo
hasta
CD.
Me
gustó
la
idea
de
que
un
padre
intente
de
algún
modo
trascender
más
allá
de
sus
días
en
este
mundo
regalándole
a
su
hija
aquello
que
lo
hizo
feliz
y
en
este
caso
es
la
música.
—¿Por
qué
filmar
en
Mendoza?
N:
Me
pareció
que
el
personaje
de
Denise
(Lopilato)
tenía
que
provenir
de
Mendoza,
porque
es
la
capital
del
vino.
Amo
a
esa
provincia
y
la
conozco
mucho.
Tienen
un
programa
de
incentivo
para
la
producción
audiovisual
del
que
fuimos
parte.
Sé
que
se
va
a
enojar
la
gente
de
San
Juan
y
los
salteños,
quienes
también
tienen
vinos
tremendos.
—¿Cómo
ven
al
cine
argentino?
N:
Se
ve
un
poco
con
preocupación.
La
sensación
es
que
desde
ciertas
políticas
que
vienen
de
algunas
áreas
del
gobierno
se
lo
menosprecia.
Cuando
el
cine
argentino
que
nos
identifica
es
nuestro
espejo
y
nos
lleva
como
país
a
lugares
increíbles
del
mundo.
Llegamos
a
los
festivales,
obtuvimos
el
Oscar
y
es
una
fuente
de
trabajo
para
muchísimas
personas.
Además
es
una
tremenda
expresión
cultural
que
es
apreciada
por
muchísimos
países
y
que
justo
en
el
nuestro
se
menosprecie
es
duro.
De
todos
modos
me
parece
que
es
el
momento
de
hacerlo
con
más
fuerza,
resistir
y
seguir
contando
historias
con
los
recursos
que
tengamos,
cuando
es
posible
hacerlo
a
lo
grande,
como
en
este
caso,
genial,
pero
cuando
solamente
sea
con
un
celular
hay
que
hacerlo
también.
VICUÑA:
Sabemos
del
potencial
que
tiene
el
cine
argentino
y
también
las
dificultades
que
hoy
está
atravesando
la
industria,
pero
no
queda
más
que
por
un
lado
resistir,
ser
crítico,
pero
también
optimista,
porque
hay
un
desafío.
Con
esta
película
deseamos
poder
convocar
nuevamente
a
la
familia
argentina
para
que
vaya
a
las
salas.
La
gente
necesita
ver
cine
para
conversar,
debatir
y
enriquecerse.
—¿Qué
los
llevó
a
aceptar
hacer
la
película?
LOPILATO:
Nunca
había
hecho
una
película
con
viajes
en
el
tiempo,
de
ciencia
ficción.
Me
parecía
interesante
como
actriz
poder
contar
diferentes
etapas
de
un
mismo
personaje.
Son
como
quince
o
doce
años
que
se
cuentan
en
la
vida
de
Denise.
Ella
descubre
un
método
para
mandarse
mensajes
al
pasado
y
cambiar
algunas
cosas
para
que
su
presente
sea
diferente.
En
estos
cambios
al
pasado
se
encuentra
con
muchas
relaciones
que
tuvo,
las
quiere
cambiar
para
no
volver
a
repetir
el
mismo
error.
Para
mí
una
de
las
relaciones
más
lindas
que
ella
tiene
es
con
su
padre,
que
lo
interpreta
Eduardo
Blanco.
Cuando
termina
la
película
te
deja
un
lindo
mensaje.
¿A
quién
no
le
gustaría
cambiar
algo
de
su
pasado?
V:
Un
guión
espectacular
que
no
solo
entretiene,
sino
que
interpela
a
esa
fantasía
que
tenemos
todos
de
viajar
en
el
tiempo.
Luego
trabajar
con
Gabriel
(Nesci)
que
es
un
supe
director.
También
un
elenco
muy
interesante.
Me
divierte,
me
genera
un
vértigo
y
un
desafío
poder
convocar
nuevamente
y
reconstruir
el
hábito
de
que
la
gente
vaya
a
las
salas
de
cine
y
disfruten
de
las
buenas
ficciones
argentina
AMADEO:
Me
entusiasmó
mucho
la
convicción
del
director
Gabriel
Nesci
con
la
que
me
fue
revelando
esta
historia,
que
a
priori
suena
como
un
enorme
desafío.
Disfruté
de
su
descripción
de
la
película
y
como
él
la
iba
a
filmar.
No
hay
nada
mejor
que
un
director
que
filma
sus
guiones,
porque
te
da
la
tranquilidad
de
que
sabe
muy
bien
lo
que
está
haciendo.
Me
gustó
el
desafío
de
hacer
un
personaje
que
se
mantiene
en
todo
el
recorrido
de
la
película,
tuve
que
mantener
una
misma
conducta
y
en
un
mismo
lugar.
—Sorprende
verte
sin
tu
cabellera
rubia:
¿Hubo
más
cambios?
L:
Fue
una
decisión
del
director
y
me
pareció
bien.
Al
ser
una
película
con
viajes
en
el
tiempo
era
imposible
no
usar
pelucas.
Tuve
que
estudiar
como
si
fuese
una
sommelier,
desde
cómo
se
abre
la
botella,
cómo
se
agarra
hasta
cómo
se
sirve.
Aprendí
mucho.
Viajé
a
Mendoza
con
toda
la
familia,
somos
muy
pegados.
Y
viajo
con
una
maestra
para
que
mis
hijos
no
pierdan
los
estudios.
Ahora
empiezo
a
filmar
La
pistolera
(la
leyenda
de
Pepita),
de
Lucía
Puenzo.
—¿Cuál
es
la
relación
que
tienen
con
el
vino?
N:
El
universo
del
vino
me
encanta.
Quería
que
la
película
funcionara
en
muchos
sentidos
y
que
estuviera
apta
para
que
la
vea
un
sommelier
o
un
enólogo
y
que
la
información
que
se
transmitiera
sobre
el
mundo
del
vino
fuera
real
y
fidedigna.
Quise
hablar
de
vinos
con
conocimiento,
porque
todos
los
personajes
citan
cepas
reales.
No
hay
ningún
dato
que
no
sea
preciso,
exacto.
Me
pareció
importante
que
hubiera
una
película
argentina
que
realmente
aborde
el
tema
del
vino,
más
allá
de
que
es
una
comedia
y
que
hay
una
historia.
Quería
que
haga
honor
a
la
bebida
nacional,
que
es
el
vino.
V:
Imagínate,
soy
chileno.
(Risas)
Me
encanta
y
me
parece
que
el
vino
es
la
sangre
de
esta
película.
Es
por
donde
circula
la
fantasía,
los
recuerdos
y
los
olores.
En
mi
caso
también
me
hace
acordar
a
mis
paisajes,
a
mi
viejo,
porque
me
funciona
como
un
vehículo
a
momentos
de
mi
vida.
A:
Disfruto
de
ese
universo
maravilloso,
infinito
y
muy
profundo.
Es
como
un
orgullo
también,
sobre
todo
con
ciertas
cepas.
El
vino
nos
representa
y
también
hace
que
sea
una
película
bien
argentina,
lo
que
me
gusta
mucho.
Me
gustaría
contar
cómo
nace
esta
trilogía
que
hoy
se
cierra
con
Devorando
el
vacío.
Allá
por
2016,
la
Compañía
Demasiado
Gorda
inauguraba
la
escena
con
su
primer
obra
Carne
picada.
Honestamente
en
esa
instancia,
como
directora
no
tenía
en
mente
nada
en
relación
a
darle
continuidad
a
ese
primer
trabajo.
Allí
deposité
todo
lo
que
vivía
y
sentía
mi
imaginario.
Con
la
premisa
de
transformar
lo
horroroso
en
belleza
y
utilidad,
en
esta
obra
irrumpen
por
primera
vez
los
personajes
de
El
Oso
y
la
mujer
que
se
desespera
por
comer
frutillas
sin
poder
lograrlo.
Pasaron
varios
años
en
donde
se
sucedieron
otras
creaciones
escénicas,
hasta
que
llegó
El
filo
de
las
cosas.
La
segunda
obra
de
la
trilogía,
donde
cuento
la
historia
de
esta
mujer-oso.
Totalmente
autobiográfico,
el
unipersonal
evoca
diferentes
momentos
desde
el
nacimiento,
hasta
la
madurez
de
ese
personaje
(que
soy
yo,
ja).
Una
obra
exacerbada
de
emotividad.
Devorando
el
vacío,
la
última
creación
de
la
compañía
es
una
obra
mucho
más
cruda.
La
trilogía
se
cierra
con
la
puesta
en
escena
de
la
relación
entre
la
enfermedad
y
la
mujer
oso.
De
cómo
la
patología
(TCA)
domina
y
de
cómo
de
alguna
manera
es
dominada;
de
cómo
las
diferentes
entidades
que
conviven
y
conforman
a
la
mujer
oso,
finalmente
llegan
a
un
acuerdo,
dado
que
van
a
convivir
por
siempre.
De
cómo
esta
mujer
oso
logra
ser
la
protagonista
de
su
vida.
Creo
que
Devorando
el
vacío
es
lo
que
faltaba
contar
de
la
historia.
La
palabra
“gorda”
siempre
tuvo
un
peso
importantísimo
durante
toda
mi
vida,
jamás
dejó
de
ser
un
detonante
de
millones
de
cosas
que
jamás
hubiera
elegido
para
mí.
Cuando
pensé
en
el
nombre
de
la
compañía
quise
ser
irónica
conmigo
misma,
transgredir
mis
propias
creencias,
jugar
a
olvidar
lo
que
para
mí
siempre
fue
la
palabra
gorda.
Así
nace
Demasiado
Gorda,
aludiendo
a
algo
demasiado
grande,
demasiado
bueno,
gorda
de
creatividad,
enorme
de
contenido
y
desbordado
en
escena.
Prácticamente
todas
las
obras
que
yo
cree
tienen
alguna
referencia
que
conecta
con
algo
de
mi
historia.
Quizá
la
imagen
de
un
recuerdo
detona
el
inicio
de
un
proceso
de
creación.
Con
los
años
el
lenguaje
particular
que
fuimos
construyendo
se
afianzó.
Y
si
bien
los
que
integramos
la
compañía
somos
acróbatas
y
bailarines,
en
lo
personal,
las
artes
visuales
y
la
escenografía
siempre
fueron
un
soporte
fundamental.
El
collage,
lo
exacerbado,
la
saturación
son
conceptos
que
me
vienen
a
la
mente
cuando
pienso
en
nuestra
estética.
Y
los
elementos
aéreos
que
utilizamos
son
en
función
de
lo
que
queremos
contar.
No
me
puedo
imaginar
un
‘’número
acrobático”
de
manera
aislada.
Tengo
que
fundamentar
la
presencia
de
cada
uno
de
los
objetos
para
que
conformen
un
todo
con
un
sentido
específico.
Nos
enmarcamos
dentro
del
circo
contemporáneo
porque
somos
una
combinación
de
muchas
disciplinas:
El
teatro
físico,
la
danza,
la
oratoria,
el
teatro,
la
música,
lo
audiovisual,
artes
visuales
varias,
todo
aparece
en
cada
una
de
nuestras
creaciones.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
Todo
lo
que
llevó
a
escena
en
esta
trilogía
es
autobiográfico.
Quizá
como
recurso
apeló
a
la
metáfora,
a
la
poesía.
Siempre
tuve
la
premisa
de
poder
contar
algo
en
principio
trágico
y
por
momentos
desagradable,
de
una
manera
que,
aun
teniendo
estas
características,
sea
un
relato
sensible
con
imágenes
repletas
de
belleza.
Conmover
a
les
espectadores
es
uno
de
mis
mayores
intereses
a
la
hora
de
escribir
obras.
Creo
que
aquí
no
hay
ficción.
La
disociación,
estas
múltiples
personalidades
realmente
existen.
Lo
anecdótico
realmente
ocurrió.
Y
aseguro
que
estuve
tan
gobernada
por
la
enfermedad
como
también
puedo
asegurar
que
hoy
la
que
decide
soy
yo.
Devorando
el
vacío
es
un
salto
de
fe,
repleto
de
danza,
acrobacia,
música,
climas
e
imágenes
sensoriales
que
intervienen
y
contienen
el
relato
desde
el
principio
al
fin.
Con
Iván
Carmona
y
Paula
Palomo
en
el
escenario,
Devorando
el
vacío
se
presenta
los
sábados
de
mayo
en
la
sala
La
Central
(Villa
Crespo).
*Autora,
directora
y
coprotagonista
de
Devorando
el
vacío.





























