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ENTRETENIMIENTO

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Ni el dolor ni la oscuridad lograron apagar su belleza. Los rasgos, el pelo, la mirada, el porte, la voz están intactos. Ana Paula Dutil sigue siendo una mujer cautivante. “Soy una persona en recuperación. Es muy profundo lo que me pasa. Después de mi gran depresión, a la que se le sumaron mi separación y un proceso de duelo largo, una vez que pasó todo, empecé a disfrutarme y a prestarme atención, porque yo iba como en automático. Estoy sanando y recuperándome”, le cuenta a NOTICIAS. Ana Paula fue una reconocida modelo y hoy se dedica al diseño de interiores. Tiene cuatro hijos: Bautista (24) e India (19) - de su matrimonio con Emanuel Ortega, con el que estuvo casada dos décadas y se separó en 2020 - y Teo (28) y Noé (26), de su pareja con Fernando Ranuschio. Hubo un tiempo largo en el que la vida le dolió por demás. Un tiempo en que la depresión la tomó por completo. Hoy, en proceso de sanación, se anima a nombrar las cosas por su nombre. Cuenta sus experiencias en el excelente podcast “Las pibas dicen”, que diseñó junto a sus amigas Julieta Ortega, Rosario Ortega y Fernanda Cohen. Este año graban la cuarta temporada y suman la publicación de un libro. Por otro lado, a raíz de las numerosas consultas que recibió en sus redes sociales, creó “Hablemos”, dos encuentros mensuales que se realizaban en la Universidad de la Ciudad para hablar de temas de salud mental con asistencia de profesionales. Actualmente se hacen por Zoom hasta encontrar un nuevo espacio. Noticias: ¿Está contenta con la mujer que es? Ana Paula Dutil: Sí, falta mucho, pero estoy mucho mejor que antes. Estoy aprendiendo a salirme de las zanjas profundas y empezar a caminar, pero cuesta porque me vuelvo a caer en las zanjas de la que yo era antes, de todos los pensamientos, los mandatos que tenía. Estaba haciendo cosas porque había que hacerlas, pero no porque realmente las sentía.  Noticias: ¿Cuál es su mayor desafío? Dutil: Perdonarme cosas que tienen que ver con mis hijos. Es lo que más me está costando. Y me pregunto si algún día volveré a estar en pareja, porque lo estoy pasando muy bien sola. Otra cosa que me preocupa es que estoy en un momento económico de mucha incertidumbre. Estoy viviendo en un lugar prestado generosamente. Tengo 53 años y no tengo casa propia, me pesa y no entiendo por qué llegué a esta situación. No me llevo bien con el dinero, no sé cuidarlo, ahorrar y me cuesta ponerle precio a mi trabajo.  Noticias: ¿Sus fortalezas? Dutil: No me doy por vencida fácilmente. A pesar de que esté todo oscuro, trato de ver lo bueno que tengo y agarrarme de eso. Trato de que la ansiedad no me gane y estar conectada al presente. Es una fortaleza mía, estar presente, y la estoy mejorando cada día. Y soy una buena persona, creo que soy generosa.  Noticias: ¿Y sus puntos débiles? Dutil: La inseguridad. Soy muy insegura, soy mi peor enemiga, muy severa conmigo misma. Noticias: ¿A qué le tiene miedo? Dutil: A la inseguridad en la calle, estar en la calle sola de noche me da miedo. Eso nada más, con el resto no soy miedosa. Incluso, hace poco me tiré en paracaídas por primera vez.  Noticias: ¿Tiene un propósito de vida? Dutil: Sí. Sé que fui un desastre de madre, hay muchas cosas en las que me equivoqué y quisiera que fueran mejor ahora. En esta etapa, donde estoy mucho mejor y mis hijos me ven parada sobre mis piernas y contenta, quisiera poder maternar de otra manera. Cuando ellos eran bebés yo estuve muy presente, pero después no. Noticias: ¿Por qué un desastre?  Dutil: Porque mis hijos vivieron cosas muy difíciles conmigo. El alcohol, una madre que intentó suicidarse, son heridas que no van a sanar. Me gustaría que los haya afectado lo menos posible, pero siento culpa todavía. Noticias: ¿Por qué cayó en una depresión tan profunda? Dutil: En 2001 estaba en pareja con Emanuel, nació Bautista, y por trabajo de él nos fuimos a vivir a Miami. Mis dos hijos mayores se quedaron en Buenos Aires, eso no me hizo nada bien, y todo empezó ahí. Yo sabía que no estaba bien, pero iba por la vida y seguía y seguía, y mi depresión no fue diagnosticada a tiempo.  Noticias: ¿La tristeza no venía de antes? Dutil: Yo soy Cáncer con luna en Cáncer. Soy muy dramática, todo lo sufro, de toda la vida. Tuve una madre bastante ausente, que también tuvo problemas con el alcohol y de salud mental. Creo que eso también influyó, tuve una infancia difícil. Noticias: ¿Cuándo le diagnosticaron la depresión finalmente? Dutil: En 2022, viviendo en Buenos Aires. En el proceso fui con diferentes psiquiatras, terapeutas y estuve internada dos veces en Miami y una tercera aquí.  Noticias: Tuvo tres intentos de suicidio. ¿Por qué cree que llegó a ese punto? Dutil: La depresión te quita la voluntad, la empatía, ya no te importa el otro. Ni siquiera mis hijos me importaban. Son tantos pensamientos oscuros, no querés vivir. En cuanto abría los ojos a la mañana decía: “Otra vez, empezar este día con esta cabeza que me persigue, que me tortura”. No me lavaba los dientes, no me bañaba, no tenía ganas de moverme. Pasé meses en cama, sólo me levantaba para ir a comprar alcohol cuando me quedaba sola en casa. Te toma el cuerpo entero la depresión cuando es profunda.  Noticias: ¿Y cuándo empezó con el alcohol? ¿En Miami? Dutil: Sí, en Miami. Era como tratar de anestesiarme. Noticias: ¿Cuándo empezó a sanar? Dutil: Igual, voy alerta, atenta porque siento que la depresión puede volver. No sé por qué. Empecé a sanar cuando la medicación me empezó a hacer efecto. Me devolvió la voluntad, las ganas de levantarme. Yo venía de varios terapeutas que no habían dado en la tecla con los tratamientos hasta que un amigo me recomendó a la psiquiatra Ana Rivera. No sé por qué le hice caso, porque no hacía caso a nadie, nada de lo que me decían lo hacía. Hacía la mía, que era dormir, estar en la cama todo el día. La llamé y fue bárbara. Una bendición haberla encontrado. Me salvó la vida. Noticias: ¿Quiénes fueron su sostén en todo este proceso? Dutil: Mis hijos. Teo vive en Barcelona y Noé en Los Ángeles, me llamaban, hablaban conmigo, a veces se enojaban. Mis hijos más chicos me acompañaban muchísimo también. Julieta (Ortega), Guillermina (Valdés), otra amiga Florencia, este amigo Ignacio, que me presentó a la psiquiatra. La familia, pero mis hijos principalmente. Ellos maternaron a su madre.  Noticias: ¿Y sus padres? Dutil: Hablo muy de vez en cuando, viven en La Plata, no los veo mucho. No tengo mucha relación. En un momento que estaba muy mal, fui a verlos y les conté lo que me estaba pasando. Lloré un montón. Fue un fin de semana, les pedí ir porque necesitaba que me cuidaran, y cuando me iba mi mamá me dijo: “Volvé cuando estés mejor”. Me dolió muchísimo. No estaba para que me dijeran eso y mi mamá, pobre, no lo pudo ver. Entonces, decidí tomar distancia. No quería más cosas que me hicieran daño.  Noticias: ¿Qué le enseñó el sufrimiento, el dolor? Dutil: Que nada es tan grave como yo pensaba. Nada de lo que me pasaba era tan grave como para no querer vivir. Entendí que estaba enferma y que esa enfermedad me tomaba todo y que por eso yo tomaba malas decisiones. Entendí también que siempre fui muy Susanita, pensaba que el amor era para toda la vida y no es así. Existen amores para toda la vida, pero a mí no me tocó. La separación también me ayudó a crecer. Noticias: ¿Cómo está hoy? ¿Está en tratamiento? Dutil: No estoy medicada para nada, pensé que no iba a poder, porque tomaba muchas pastillas para dormir, me automedicaba, pero dejé todo. Tengo una vida muy tranquila. Noticias: ¿Cómo es? Dutil: Como a las ocho y media de la noche y a las nueve y media ya estoy durmiendo. Me levanto a las seis de la mañana, veo el amanecer, me encanta. Estoy viviendo en una casa de huéspedes en Pilar, con mis gatos. Estoy soltera, salgo muy poco. Trabajo y veo a mis hijos todo el tiempo que puedo. Estoy viviendo mucho también la amistad. Siempre me enfoqué demasiado en mi familia, en mis parejas, y pensé que eso no se podía conjugar con los amigos. Sí, se puede, y es re importante la amistad.   Noticias: ¿Qué la hace sentir bien? Dutil: La música me encanta. Las pequeñas cosas, los días lindos, la lluvia también, no hay nada que no me ponga contenta en este momento, salvo una mala noticia. Después de pasar tanta oscuridad estoy disfrutando todo. Noticias: ¿Está de acuerdo con la frase “Si sucede, conviene”? Dutil: Sí. Cuando nos separamos, Emanuel se puso en pareja muy rápido y a mí me dolió. Era mi ego herido. Nosotros nos tendríamos que haber separado siete años antes y que él esté en una relación hizo que no volvamos a estar juntos más, porque íbamos y veníamos y siempre era yo la que insistía en que lo intentáramos una vez más. Agradezco que Emanuel haya encontrado a Julieta (Prandi) porque gracias a eso pudimos separarnos. Noticias: ¿Emanuel la acompañó en su proceso? Dutil: Desde el primer momento, incluso cuando ya estábamos separados y estando él en pareja, siempre estuvo presente. Hoy tenemos un vínculo excelente, nos llevamos muy bien.  Noticias: Se puede salir, entonces Dutil: Sí, se puede. No hay que tenerle miedo a las enfermedades mentales. Yo no me siento mal por nada de lo que me pasó porque gracias a eso hoy estoy donde estoy. Galería de imágenes En esta Nota
El fenómeno del true crime no detiene su avance en el streaming y ahora suma una nueva apuesta potente: Amazon Prime Video inició oficialmente el rodaje de Barreda, la serie inspirada en el estremecedor caso de Ricardo Barreda, el odontólogo que en 1992 asesinó a su esposa, su suegra y sus dos hijas en su casa de La Plata. El proyecto llega tras el éxito reciente de Nahir, la película de Zeppelin Studio, y del documental El Secreto de un Crimen, producidos alrededor del mediático caso de Nahir Galarza, y promete reabrir discusiones profundas sobre violencia, poder y la construcción de relatos en torno a los crímenes. Con dirección de un equipo de producción de primer nivel y el respaldo de Prime Video, Barreda contará con el primer actor Luis Machín (Mujeres Asesinas) en el rol protagónico. La elección de Machín refuerza el enfoque dramático y oscuro que tendrá la serie, que buscará más que la simple reconstrucción policial: intentará adentrarse en las complejidades psicológicas de un personaje que sigue generando controversias a más de tres décadas del hecho. El rodaje se está llevando adelante en el barrio de Pocitos, Montevideo, un entorno urbano con similitudes notables a la ciudad de La Plata, donde se desarrolló el caso real. La producción apostó a recrear la atmósfera de principios de los años '90 con gran nivel de detalle, en busca de una ambientación verosímil que sumerja al espectador en la época y en la cotidianeidad de un crimen que, en su momento, sacudió a toda la sociedad argentina. La trama se centrará en la figura de Ricardo Barreda, quien a los 59 años decidió poner fin a su vida familiar con una escopeta, en un episodio que dejó una profunda marca en la memoria colectiva. Condenado a prisión perpetua en 1995, Barreda fue beneficiado en 2008 con la prisión domiciliaria, un dato que, en el contexto actual, resuena con fuerza a la luz de las nuevas miradas sobre los crímenes de género y la violencia patriarcal. Un espejo con el caso Nahir Galarza La llegada de Barreda a la pantalla no puede analizarse sin trazar paralelismos con el impacto social que generaron las producciones sobre Nahir Galarza, la joven condenada en 2018 por el homicidio de su novio Fernando Pastorizzo. Mientras la actriz Valentina Zenere dio vida a Nahir en la ficción, ahora Machín intentará captar los matices de un Barreda presentado históricamente como un "hombre común" convertido en asesino múltiple. El paralelismo no es casual. Ambos casos, aunque distantes en el tiempo y en los contextos socioculturales, exponen la tensión sobre la mirada judicial y mediática hacia hombres y mujeres acusados de crímenes violentos. Barreda, pese a la brutalidad de su acto, fue visto por ciertos sectores como un "pobre tipo" humillado por su entorno familiar, según describió el periodista y escritor Rodolfo Palacios en su libro Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres. Esa construcción social de "víctima" masculina contrastó con la figura demonizada de Nahir, quien a sus 19 años recibió la pena máxima de manera rápida, sin beneficios, en un proceso judicial que aún hoy es cuestionado. En ese sentido, el manager y autor Jorge Zonzini, quien acompañó mediáticamente a Nahir Galarza durante el proceso judicial, sostuvo: "Desde que ingresé a su celda siempre sostuve que Nahir no jaló el gatillo y que su padre la incitó a ser parte de un pacto de silencio. Estoy convencido que esa madrugada no solo se asesinó a un joven, sino que ocurrió algo más complejo. Allí se le disparó a su tío abusador, a los hijos del poder que la atacaron sexualmente a sus dieciséis años y al propio Pastorizzo que la trataba de zorra, estúpida y depresiva. En los cursos de violencia de género se cita a la respuesta tardía a los ataques. Esa noche se cerró toda una vida de daños que comenzó con los abusos sexuales intrafamiliares que Nahir padeció entre sus siete y catorce años de edad y que causaron la destrucción sistemática de su psique". Impacto cultural y nuevas preguntas Así como Nahir abrió la puerta a una discusión nacional sobre el rol de los medios, la violencia de género y el tratamiento de las adolescentes en el sistema judicial, Barreda promete poner sobre la mesa otra capa del mismo fenómeno, centrada en el cuestionamiento al patriarcado, a los privilegios masculinos en los procesos penales y a la construcción cultural del "monstruo" y del "víctima". Las diferencias en los caminos judiciales de Barreda y Galarza son elocuentes. Mientras el odontólogo logró cumplir parte de su condena en arresto domiciliario y murió en libertad condicional, Nahir Galarza sigue cumpliendo su pena de prisión perpetua en una cárcel común, a la espera de la revisión de su caso por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Este contraste volverá, seguramente, a ser foco de análisis cuando Barreda llegue a las pantallas. Todavía es pronto para saber si la serie logrará el mismo fenómeno de audiencia que las producciones sobre Nahir, pero algo es seguro: Barreda no será simplemente un producto de entretenimiento. Será, también, el disparador de nuevos debates sobre las violencias invisibles, los sesgos judiciales y el modo en que como sociedad elegimos a quién condenar y a quién perdonar. por R.N. Galería de imágenes En esta Nota
En una industria global que aún lucha por equilibrar visibilidad y diversidad, los Premios Platino emergen como una de las plataformas más poderosas para el cine y las series en español y portugués. Este domingo 27 de abril, en el Palacio Municipal Ifema de Madrid, tendrá lugar la duodécima edición de esta celebración que reúne a figuras de 23 países. Más que una gala de premiación, se trata de un gesto simbólico y concreto que afirma la potencia cultural de Iberoamérica y su capacidad para contar historias que trascienden fronteras. Es, como afirma Rafael Sánchez, vocero y responsable de relaciones institucionales de los premios, “la gran noche en la que toda Iberoamérica celebra unida la grandeza de su cultura y de su audiovisual”. PARTIDA. El recorrido de los Premios Platino comenzó en 2014, cuando aún eran una apuesta arriesgada. Desde entonces, se han consolidado como una cita imprescindible del calendario cultural, capaz de competir en impacto con las ceremonias de mayor tradición. En un panorama donde la circulación de las películas iberoamericanas se enfrentaba a barreras de distribución y escasa visibilidad fuera de sus fronteras, el nacimiento de estos premios significó una respuesta estratégica: generar una instancia que no solo premie, sino que haga viajar al cine, lo proyecte, lo ponga en boca del público, y cree un imaginario común. Y lo lograron. Hoy, los Premios Platino son transmitidos en más de 20 canales de televisión y alcanzan una audiencia potencial de cientos de millones. La incorporación este año de Telemundo para la transmisión en Estados Unidos es una muestra de su proyección creciente. La gala de esta noche no es simplemente un cierre de temporada. Es, en palabras de Sánchez, “el espacio común que ya hemos consolidado y que nos permite al talento iberoamericano poder estar en el mundo con el protagonismo que se merece”. Y este protagonismo se construye desde la diversidad: desde la Argentina de El jockey, de Luis Ortega, que compite con nueve nominaciones, hasta la nueva adaptación de Pedro Páramo por parte de Netflix, pasando por producciones brasileñas, chilenas, peruanas y colombianas. En total, 35 películas y 9 series fueron nominadas, evidenciando una producción rica en estéticas, temas y voces. Pero también un entramado de industrias que, con esfuerzo y muchas veces sin los grandes presupuestos de Hollywood, logran piezas de enorme calidad. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. El impacto de estos premios no es solo simbólico. Según los datos más recientes, la edición de 2024 generó un impacto publicitario de 261 millones de dólares, una cifra que habla de su poder para visibilizar el talento y multiplicar oportunidades. Desde su segunda edición en Marbella, cuando apenas se medía el impacto económico, hasta hoy, los Platino se han convertido en un motor de promoción y legitimación internacional. Es por eso que figuras del calibre de Pedro Almodóvar (La habitación de al lado), Walter Salles (Aún estoy aquí), o el propio Luis Ortega, encuentran en esta ceremonia un espacio legítimo de consagración y encuentro. Los Platino también se permiten gestos que trascienden lo artístico para subrayar lo social. El Platino de Honor de este año será entregado a Eva Longoria, en reconocimiento no solo a su carrera en cine y televisión, sino también a su incansable trabajo con la comunidad latina. En un contexto global donde la representación sigue siendo un tema urgente, Longoria encarna el valor de la visibilidad, el compromiso y el orgullo identitario. Su homenaje en la gala representa una declaración política sobre el tipo de voces que la industria iberoamericana desea celebrar y amplificar. La celebración deseada J.M.D Uno de los mayores logros de los Platino ha sido tender puentes entre los países participantes. Como explica Sánchez: “La simbiosis de dos países ayuda a que la película sea tremendamente rica en términos culturales y del patrimonio”. La consolidación de una identidad iberoamericana audiovisual no pasa solo por compartir idioma, sino por una voluntad política y estética de construir relatos comunes, con acentos propios pero objetivos convergentes: hablar de nosotros mismos al mundo. Más allá de los galardones, el verdadero valor de esta noche está en su función como vitrina. La gala del 27 de abril es el gran escaparate: que una producción gane un Platino no es solo una distinción: es una herramienta para seguir existiendo, viajando, resonando. Y es también una señal clara para plataformas de streaming, distribuidores, festivales y medios: aquí hay cine y series con voz, con mirada, con raíz. En tiempos donde las industrias culturales enfrentan profundas transformaciones –por la inteligencia artificial, las crisis económicas, la concentración mediática–, estos premios actúan como acto de resistencia y celebración. Resistencia porque afirman la necesidad de seguir produciendo desde el sur global con perspectiva propia. Hoy, cuando se enciendan las luces en Madrid y las cámaras se activen, no se tratará solo de nombres y estatuillas. Será, una vez más, el momento de recordarnos que el cine y las series iberoamericanas son mucho más que entretenimiento: son archivo cultural, relato político, ejercicio de belleza, verdad y comunidad. Los Premios Platino no premian una industria. Premian una forma de ver y contar el mundo.
El momento se siente enorme, gigante. Lo van a ver. Todos lo van a ver. Es él, Juan Salvo, listo para caminar como lo vamos a conocer por siempre: siendo El Eternauta. Un pequeño paso para Salvo, el paso más esperado en la historia de la ficción argentina. El Eternauta, esa obra que todo lo dice cada vez que se cuenta, finalmente es adaptada. El Eternauta, ese destello (de decenas) donde Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López fundaron el imaginario más imborrable, más aventurado y más sólido (por peso político, por peso de género, por confianza en las viñetas, por amor a Buenos Aires y por la posibilidad de ser un milagro de ciencia ficción). Años después –muchos–, producida por K&S y con el apoyo de Netflix, El Eternauta finalmente camina en otro medio. Ha sido un camino largo, arduo, difícil (¿qué ficción argentina no lo es?), pero El Eternauta es un camino de ida: lejos de la mezquindad actual del Incaa, se crea un sueño, se lo vive, se lo cuenta con alma, técnica, ideas y pasión. Se muestra todo lo que puede una pantalla argentina, y todo lo que puede soñarse cuando se cree en lo audiovisual como página en blanco antes que como un Excel berreta, mentiroso, resentido. El Eternauta de Bruno Stagnaro es una obra de amor. El Eternauta, con producción de Matías Mosteirín, Leticia Cristi y Hugo Sigman, es la épica de nunca rendirse. El Eternauta no podía tener otro rostro que el de Ricardo Darín, el hombre que le enseñó (con Fabián Bielinsky) a caminar de nuevo al cine argentino (entre muchos otros, claro). Es el mismo Darín, hoy Juan Salvo, quien entiende el acto de pasión que fueron todos esos meses de rodaje, de vestir a Buenos Aires de otra Buenos Aires, una invadida, rodeada, imposible de imaginar fuera de los dibujos: “No quiero hacer futurismo, pero siento que poder demostrar la calidad de nuestros colegas, de toda la gente del medio, de todos los involucrados… Todos se sumergieron sin medir consecuencias en esta tarea que no me da pudor clasificar de titánica. La serie no solo va a marcar un momento bisagra, mostrando lo que se puede hacer, sino que va a generar un empuje, un estímulo, para que otros se atrevan, se animen. Por supuesto, para que algo así suceda necesitás una serie de factores que hoy son muy difíciles de juntar. Me parece que va a ser un antes y un después, y no hablo solo del resultado: hablo de la demostración de capacidades. Dejamos la piel en esto”. —¿Cómo fue estar por primera vez dentro del traje, antes de filmar esa primera vez del Eternauta? —Sentí una gran emoción. Fue el momento en que más emoción sentí, más allá de que por cuestiones técnicas, preparación y demás, hay muchas instancias previas. Llega ese instante –y si tenés la suerte que tenemos los que actuamos, de estar a cargo del personaje–, el juego se nutre de eso: de intentar sentir lo que sentiría el personaje. A pesar de todo lo que planeamos, discutimos –y quizás venía de comerme una medialuna con un café–, en el momento en que las chicas de vestuario y los de utilería estaban midiendo el tema de la máscara... En el instante en que Bruno (Stagnaro) dijo: “Vamos a hacer la salida de Salvo al exterior”, realmente me sentí muy emocionado. Sentí que ese paso que daba Salvo tenía mucha envergadura. Al no saber de qué se trata, cómo te va a ir, si esto que planeamos con este traje improvisado va a funcionar o no, me pareció que eso era justamente lo que tenía que sentir Salvo en ese momento. El tema no es no tener miedo, es tener miedo y poder encararlo. La valentía y el coraje no anulan el miedo; a lo mejor, se nutren de él. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Cuál creés que es el poder de las historias? —El contenido tiene múltiples y posibles elementos de impacto dependiendo de las audiencias. Creo que mostrar los distintos obstáculos, tratar de contar esos conflictos que enfrentan los seres humanos –por no decir la humanidad– tiene la capacidad de dialogar con el espectador y hacerlo sentir dentro de una historia. En ese rubro, no necesariamente tienen que ser historias gigantescas, pueden ser mínimas. Si están bien contadas, tocan la fibra de la sensibilidad humana. Me parece que cuando eso pasa, estás en condiciones de creer que tenés una historia entre manos que funciona, que va a encontrar buenos receptores. —¿Qué historias sentís que te salvaron a vos, en cualquier momento de tu vida? —Te rescatan las historias, claro que sí. Las de superación, las que te hacen creer que, más allá del contexto, la atmósfera, las circunstancias, los seres humanos –con todo lo positivo y negativo que nos define–, tenemos alguna chance de sobrevivirlas. Atravesar situaciones de dolor que tienden a opacarte la mirada al futuro, y poder contarlas en una historia de superación, es algo que inevitablemente despierta una forma de identificación, de universalidad, que toca una fibra personal. Yo he atravesado, atravesamos, atravesamos todos situaciones difíciles. A mí muchas historias me han rescatado en momentos determinados. Pero también me ocurre mucho en el día a día, en la calle: de golpe alguien te detiene, y si tenés la chance de escucharlo un par de minutos, eso genera una energía de intercambio que muchas veces te ayuda a sentirte rescatado. Y lo digo sin ánimo de nada. Yo también he sentido la posibilidad de extenderle una mano a alguien en esos encuentros. A veces las personas atraviesan situaciones verdaderamente difíciles, agobiantes, que te encierran, no te dejan mirar para adelante… y el solo hecho de que alguien te escuche, poder ponerlo en palabras, hace que uno tenga la posibilidad de revisarse y salir para adelante. Yo eso lo he sentido muchas veces, más allá de las historias. —¿Cómo viviste ese trabajo titánico que fue el rodaje? —La realización de esta primera temporada de El Eternauta fue, en el amplio sentido del término, una aventura. Todos los días nos encontrábamos con cosas nuevas, nos sorprendía el diálogo que se tenía que generar entre lo real y lo técnico. Llegar a las locaciones y encontrarte con el trabajo que habían hecho los chicos de efectos especiales, los diferentes tipos de nieve… Yo los vi dejar la piel en eso, y eso te empuja. A veces llegás cansado, con muchos días de trajín encima, y ves a estos chicos desde las 3 o 4 de la mañana armando un set para que vos camines una cuadra… eso fue una inyección de energía muy difícil de agradecer. No alcanza. Ellos se merecen un altísimo reconocimiento. Fueron condiciones muy exigentes. Hay mucho de entrega en ese trabajo, estuvimos muy codo a codo en eso. —En ese codo a codo, y aunque todo audiovisual en Argentina sea una cruzada, acá se veía a Matías Mosteirín, uno de los productores, emocionado cada vez que hablaba, o a gente creando formas de usar programas para contar mejor. ¿Se vivió así? —Todos pusieron mucho corazón. Todos. Nunca se habla de los extras, por ejemplo, y acá hablamos de cientos y cientos de extras haciendo un trabajo donde yo los cargaba, porque es la forma de mantener la energía viva, pero estaban horas y horas tirados en el suelo. En las mejores condiciones posibles, claro, pero seguían siendo horas en el suelo. Me gusta el diálogo, el chiste, y valoro mucho el trabajo de los extras. Tantas horas al servicio de un plano, tapados de nieve, días de frío… Toma a toma, sacarle la nieve, ponerle mantas. Y después, otra vez. Todos trabajando juntos.No lo puedo evitar: me conmueve la entrega, la devoción. Es un ejemplo de todo el corazón que se puso. Esta historia tiene mucho corazón, y va a tocar los corazones de quienes tengan la suerte de verla.
Desde mayo y de miércoles a domingos se podrá ver a Julio Chávez en su nueva caracterización. Será Charlie en La ballena de Samuel D. Hunter junto a Laura Oliva, Carolina Kopelioff, Máximo Meyer y Emilia Mazer, con la dirección de Ricky Pashkus. Estarán en la sala Pablo Picasso de La Plaza. —Tus anteriores estrenos te tuvieron como autor y director junto a Camila Mansilla: ¿por qué el cambio? —No tengo un compromiso establecido. Tengo el gusto, pero también puedo hacer otros materiales, como pasó muchas veces, así hice Red, Yo soy mi propia mujer, Ella en mi cabeza o La gaviota, por nombrar sólo algunos. Nunca establecí la decisión de hacer solo materiales míos. Puedo dirigir o ser dirigido. Me siento comprometido a hacer lo que me gusta. Las circunstancias de la vida son muy fortuitas. Intentás establecer algo y de golpe la vida te trae una situación determinada y hago otra cosa. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Qué te interesó de “La ballena”? ¿Viste el film de Darren Aronofsky por el que el actor Brendan Fraser ganó el Oscar? —No tuve contacto con la producción cinematográfica. Me pareció apasionante como hecho teatral, por lo que plantea y me gustó mucho como situación mágica del teatro que un intérprete pueda construir en el imaginario esta situación que es la obesidad. Siento que requiere de la voluntad del público de jugar a este fenómeno, con la complicidad de un actor. Es atractiva como experiencia humana lo que atraviesa Charlie en estos últimos días de su vida. Tiene que ver con la intención de reparar un daño no voluntario. La vida está llena de cosas con las que nos dañamos y no voluntariamente aunque están las otras, las voluntarias. Los primeros son producto de la inevitable situación fallida que tenemos los seres humanos, sobre todo cuando tenemos que relacionarnos. —¿Hicieron cambios respecto al texto norteamericano? —Nosotros no tenemos el vínculo con los mormones como lo tienen los norteamericanos. Lo que a mí me parece interesante es que la obra plantea que en la naturaleza humana no hay una institución que la pueda comprender en su totalidad por más positiva que intente ser, la religiosa, la del psicoanálisis, la sexología o la de los nutricionistas. Todas buscan cerrar en un entendimiento la complejidad que tenemos los seres humanos y por eso fracasan. —¿Hay discriminación? —Creo que la llamamos en nuestra contemporaneidad discriminación. Pero si ser discriminado es no poder responder a los pedidos sociales en su totalidad, todos vamos a ser discriminados en un momento, por algo o por alguien. No existe el ser humano que pueda completar el formulario de la totalidad con la diversidad de pedidos que hay. En La ballena se plantea que inclusive la medicina va a tener un límite. Mi protagonista, Charlie dice: “No voy a los hospitales, no me voy a atender.” Él va en contra de una institución que dice que lo más importante es vivir. —Tu protagonista, por su exceso de obesidad, tiene casi inmovilidad escénica: ¿cómo lo resuelven? —Aquí hay una inmovilidad física, pero que está muy equilibrada con una movilidad de vínculos, con lo que está sucediendo, pasando y los otros se mueven. Es una circunstancia muy importante en Charlie esta dificultad de poder transportarse y es muy atractivo para mí indagarla. Porque nosotros nos movemos mucho, pero nuestra personalidad se mueve poco. Estamos tan quietos como Charlie. Uno cree que va para acá y para allá, pero en verdad estamos también encerrados en una circunstancia determinada que nos permite una aparente movilidad. Si fuese así, uno no podría entender la reflexión que puede hacer una persona que está en la cárcel y allí puede llegar a comprender algo de la vida. —Obesidad y homosexualidad son dos temas que se tocan frecuentemente… —No hay ni un solo momento en el que se queje. No estamos frente a un ser humano que está a disgusto con sus circunstancias, tampoco está contento, No es un ser que se auto compadece. Pide perdón, porque él se considera una persona terrible, porque entiende la dificultad que plantea, que le trae problemas a los otros, pero no pide perdón por la circunstancia de su situación mórbida. En todo caso es el perdón que pide cualquier ser humano frente a su límite. Es un ser que está lleno de culpa, de remordimiento, de responsabilidad y de fracaso porque es un ser religioso que en un punto ha fracasado. Es alguien que ha sido seguramente un hombre de fe y hay algo que se la ha quitado. Todos nos hacemos mucho los cancheros creyendo que estamos más allá de los valores y minimizamos lo que es el respeto, el afecto, la fidelidad y hasta la vida y después tenemos que pagar por eso, que hemos creído que estamos por encima de ese valor. —¿Cómo es ser dirigido nuevamente por Pashkus, sinónimo de musicales, quien te dirigió en “Sweeney Todd” en el Maipo (2010)? —Ricky es mi hermano, mi amigo del alma y de toda la vida. Es muy atractivo porque ser amigo no significa coincidir constantemente o tener las mismas metodologías o las mismas formas. En ese sentido, a mí me parece que lo que tiene de hermoso nuestro oficio es que vos tenés tu manera, pero siempre tenés que estar preparado para que un otro cocinero entre en tu cocina y te enseñe otra cosa. Eso hace honor a lo que entendemos que es el oficio, que también es no saber y aprender. No son aquellas cosas que uno resuelve, sino otras donde uno es ignorante, cuando hay que preguntarse y descubrir. Trabajar con Ricky en esta experiencia es sin lugar a dudas poner mi oficio, porque a veces lo desconozco. Con la particularidad de que tenemos observadores que es todo el elenco que de golpe miran un vínculo diferente, pero también forma parte del oficio que ellos van a tener que armar. —¿Qué se siente al actuar con ese enorme traje? —Está hecho como los dioses por gente especializada. Ensayo desde el primer día con él. Es fundamental, casi un protagónico, esta falsa gordura es una circunstancia que hace que yo y mis compañeros nos relacionemos de otra manera. No lo uso en todos los ensayos, porque es complicado estar ahí adentro cinco horas. La credibilidad es muy importante y a los actores nos ayuda mucho el vestuario. El teatro tiene esas cuestiones y códigos que hacen que el otro se ponga algo que ayuda a la imaginación. —En esta temporada se están dando obras de teatro que luego fueron películas como “Druk”, “El jefe del jefe”, ahora “La ballena”. ¿Qué explicación le encontrás? —Me parece que si hay algo que no nos faltan son dramaturgos. Por el contrario, creo que si ves la cantidad de obras con dramaturgia, inclusive de gente joven en el teatro independiente o como quieras llamarlo me parece que hay una mezcolanza interesante. Discutible como toda mezcolanza y está muy bien, porque el teatro es un espacio de discusión. Hoy la pregunta de qué es el teatro es muy variable. Cuando era chico, el teatro era el San Martín, el Cervantes, el Blanca Podestá, el Teatro del Pueblo eran esas instituciones que decían: “Nosotros somos al teatro.” Hoy cualquiera se transforma en su propia institución y dice: “Yo soy el teatro.” Hace un espectáculo, lo muestra en la casa del primo, con veinte asientos y nadie puede decir: “Esto no es teatro.” En todo caso, va a tener que pasar por una discusión. Me parece que es muy atractivo porque eso produce que muchos hechos se vuelvan muy teatrales y personales, que han surgido de la no necesidad de ser legitimado por grandes instituciones y que en algunos casos se transforman en instituciones.
A partir del 4 abril y luego de cuatro funciones de pre-estrenos, la Comedia Nacional Uruguaya presenta en la Sala Principal del Teatro Solís de Montevideo una de las obras más sobresalientes de Tenessee Williams Dulce pájaro de juventud. Estrenada en 1.959 en el teatro con Geraldine Page y Paul Newman fue llevada dos años después a la pantalla por Richard Brooks con el mismo dúo protagónico que lo realizó en la escena. La obra se adelanta a su tiempo en el trato descarnado de algunos temas que no eran abordados por la dramaturgia y menos aún por el cine: las adicciones, la prostitución masculina, la corrupción del poder. Todo ello bajo el friso de la angustia existencial que provoca el paso del tiempo, la pérdida de la juventud que en algunos casos es el comienzo de la decadencia. “Yo no era vieja, ya no era joven”, expresa la protagonista femenina de la obra, Alexandra del Lago, una estrella de cine convencida que su estelaridad estaba íntimamente vinculada a su juventud. Pero la obra de Williams aborda también el tema del poder despótico representado en el caudillo llamado “Jefe Finley” que a partir de creencias teológicas ejerce el poder con despotismo, corrupción y violencia. El repudio a lo extranjero, la pureza de la sangre, la violencia sobre los cuerpos juveniles, la despiadada incongruencia entre el discurso y los actos aparecen en la obra como un preludio de lo que aún más grotescamente las nuevas derechas del mundo ejercen, también algunos autopercibidos progresismos. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Para la dirección de la puesta fue convocado Alejandro Tantanian, experto en el autor y con una mirada sobre sus textos que se aleja del código realista con el que habitualmente se lo interpreta y representa. Williams toma ese género que era el que estaba en boga en el teatro de la época, principalmente en su país, pero a la vez se fuga hacia el lirismo y permite una representación que abandone dichos códigos. El realismo es para Williams una máscara que le permite triunfar en el mundo del teatro y el cine. Con ese instrumento nos lega un conjunto de obras que integran la cumbre creativa del siglo XX. Pero Tantanian no llegó a Uruguay solo sino con su pareja creativa, Oria Puppo, que conjuntamente construyen una visión que integra el texto, el espacio escénico, el vestuario, la música. Como recientemente crearon para el Complejo Teatral Buenos Aires la impactante versión de Eduardo II, de Marlowe, hoy en el teatro público más importante dependiente de la capital vecina pero tan distinta crean un espectáculo con ribetes operísticos en el uso del espacio escénico y sonoro. La pareja mítica de la obra la integran Alejandra Woolf, actriz de destacada trayectoria dentro de la Comedia Nacional y una cantante muy conocida como solista y exintegrante del grupo musical La Tabaré y Enzo Vogrincic, actor invitado, célebre hoy en Iberoamérica por su rol protagónico en La sociedad de la nieve, película del español Juan Antonio Bayona, que lo llevó a estar presente en los Goya, ganar el Platino y participar de la ceremonia de los Oscar, pero que antes había tenido un recorrido teatral en Montevideo. Ambos desafían el reto que supone encarnar roles que fueron interpretados y difundidos auidiovisualmente por grandes figuras internacionales como los ya nombrados Geraldine Page y Paul Newman, pero también por Elizabeth Taylor, Claudia Cardinale, Álvaro de Luna, entre otros. El “Jefe Finley” está a cargo de Mario Ferreira, integrante del elenco y director artístico de la compañía en varios períodos, que acerca al personaje creado hace sesenta años a la figura de varios líderes políticos que lamentablemente hoy gobiernan y desestabilizan la democracia que logramos conquistar con tanto esfuerzo por varias décadas. Su hija, víctima y frustrada novia del protagonista está interpretado por Dulce Marighetti, joven actriz que se incorporó al elenco luego del concurso de 2023. Los restantes roles lo desempeñan actrices y actores que integran la Comedia y que en cada temporada asumen desafíos de extensión diversa, pero que la genialidad de Williams y la certera conducción de Tantanian les permiten el lucimiento individual y colectivo. Stefanie Neukritz, Natalia Chiarelli, Rosario Martínez, Leandro Nuñez, Pablo Mussetti, Luis Martínez, Diego Arbelo, Pablo Varahillon permiten con su talento que el espectáculo tenga una potencia dramática coral que impactó al público asistente a las primeras funciones. El teatro provoca el desplazamiento de personas de un sitio a otro. Esta obra es una buen motivo para que se trasladen a Montevideo a ver un espectáculo teatral que une el talento de personas de diferentes países, con un espectáculo de riesgo y calidad que demuestra la potencia creativa de nuestras comunidades. *Gestor cultural.
“Se fue 'Yuyito' y arrancó la sucesión”, lanzó Franco Lindner en alusión a la ruptura de la relación que mantenían el presidente de la Nación Javier Milei y Amalia González. En esa línea, los periodistas del programa "Desde el canil" observaron que la diputada nacional Lilia Lemoine se habría "candidateado" para volver con el presidente, horas después de que la ruptura con 'Yuyito' tomó estado público. Franco Linder retomó declaraciones hechas durante la semana por la diputada en las que ella misma manifestó que Milei fue "el amor de su vida", aunque no correspondido por el libertario en los mismos términos. Es de conocimiento público que ambos vivieron un romance cuando Milei ni siquiera tenía en mente aspirar a la presidencia de la Nación. Según Lindner, la relación que hubo entre Milei y Lemoine tiene secretos, por ejemplo, un video que la diputada tendría guardado "bajo siete llaves". Se trataría de una filmación de la intimidad del ahora presidente, aunque lo habría mostrado con reservas a determinadas personas de quienes la identidad no trascendió. El contenido del video, cuya existencia misma no está confirmada, incluiría una escena donde podría verse a Javier Milei bajo los efectos de una mezcla de somníferos con una bebida energética mientras insiste en “dolarizar” lo que lo rodea. “Ese televisor lo voy a dolarizar. Este control remoto no funciona porque no está dolarizado”, habría dicho, seguido de un supuesto diálogo místico con Dios. El posteo de Lilia Lemoine luego de que gasearan al diputado Vilca en la marcha por los jubilados: "Era con agua y jabón" En relación con el presunto video, la diputada Marcela Pagano, enemistada con Lemoine, tiempo atrás la acusó de filmar material privado y de utilizarlo como herramienta de presión. “Anda vociferando lo que tiene”, escribió la legisladora en redes, en alusión directa a Lemoine. Los celos también formaron parte del relato de Lindner. Según el periodista, cuando Milei inició su relación con Fátima Florez, Lemoine reaccionó con furia. En el cierre de campaña de octubre de 2023 en el Movistar Arena, la diputada evitó subir al escenario por su pelea con la actriz, según contó el periodista. Minutos después, Lemoine salió disparada hacia un programa de televisión para dar una nota cargada de escándalo. LB / FPT En esta Nota
Netflix finalmente anunció el regreso de Merlina, la exitosa serie protagonizada por Jenna Ortega que conquistó al público con su tono gótico, humor negro y una mirada renovada sobre los personajes de Los locos Addams. La segunda temporada llegará en dos tandas: la primera parte se estrenará el 6 de agosto de 2025 y la segunda el 3 de septiembre, ambas con nuevos capítulos, más oscuridad y una sorpresa que promete sacudir a los fans. Tras el furor que generó su primera temporada, donde Merlina Addams dejó de ser un personaje secundario para convertirse en el centro de una historia propia, esta nueva entrega busca ir por más. Bajo la dirección creativa de Tim Burton, la serie redobla la apuesta con un enfoque menos romántico, más sombrío y cargado de misterio. Netflix ya liberó un primer tráiler que muestra el tono más siniestro que tendrá esta segunda entrega. Y como si eso fuera poco, también reveló Lady Gaga hará una aparición estelar. Una Merlina más intensa, menos sentimental y con nuevos misterios por resolver La primera temporada combinó el suspenso con el coming-of-age, explorando la adaptación de Merlina a la Academia Nunca Más, una escuela para estudiantes con habilidades especiales. En esta segunda entrega, la historia retoma ese universo, pero con un nuevo misterio sobrenatural, nuevas amistades, rivalidades y un ambiente más turbio. Además de Jenna Ortega, también vuelven Catherine Zeta-Jones y Luis Guzmán como Morticia y Gómez Addams, junto con Emma Myers en el rol de Enid Sinclair, la carismática compañera lobo de Merlina. Entre los nuevos rostros destacan Steve Buscemi, que interpretará al nuevo director de la Academia, Barry Dort, y Thandie Newton, que se sumará como la abuela Addams. El reparto se completa con nombres como Billie Piper, Haley Joel Osment, Noah Taylor, y hasta Christopher Lloyd, recordado por interpretar al Tío Lucas en las películas clásicas de los '90. La gran sorpresa fue que Lady Gaga se sumará al elenco, y aunque no se conocen detalles sobre su papel, se sabe que será una aparición especial en modo “cameo”. La cuenta regresiva ya comenzó. Agosto marcará el regreso de Merlina Addams y sus dilemas oscuros a la pantalla de Netflix, y todo indica que la reina del sarcasmo viene más afilada que nunca. VO
La fachada de armonía que por años intentó sostener la familia real británica está tambaleando. La relación entre Kate Middleton, el rey Carlos III y Camilla Parker Bowles está en su peor momento y el distanciamiento de los reyes con la princesa de Gales es evidente en cada aparición conjunta. Ahora, con la enfermedad de Carlos en a mira y el exigente tratamiento que aún atraviesa la princesa de Gales tras entrar en remisión, la relación se sigue tensando y ninguna de las partes está dispuesta a revertir la situación. Kate Middleton incomoda a sus suegros Desde su ingreso en la familia real, Kate Middleton se convirtió en una figura adorada por los británicos. Su estilo sobrio, su comportamiento siempre correcto y su cercanía con la gente la posicionaron como la heredera natural del legado de Diana. Esa identificación del pueblo con Kate fue, desde el inicio, un problema para Camilla Parker Bowles, quien nunca logró conquistar a la opinión pública y arrastra hasta hoy el estigma de haber sido “la otra” en la relación de Carlos con Lady Di. Si bien Camilla fue reconocida oficialmente como reina consorte tras la ascensión de Carlos al trono, el afecto popular siempre estuvo del lado de Kate, sobre todo tras conocerse su delicado estado de salud. Esta situación no hizo otra cosa que tensar el vínculo conflictivo entre la princesa y la reina, generando un quiebre entre sus relaciones personales. En medio de esta situación, el rey parece haber optado por desentenderse de los conflictos internos. En pleno tratamiento médico, su energía está puesta en preservar el equilibrio institucional más que en reconstruir vínculos de su familia. El gesto que confirmó el distanciamiento entre Camilla Parker Bowles y los príncipes de Gales La ausencia de los príncipes de Gales en la misa de Pascua de este año, uno de los eventos más emblemáticos del calendario real, fue leída por muchos como un punto de ruptura sin retorno. Aunque el año pasado su ausencia fue atribuida al estado de salud de Kate, esta vez no hubo justificación oficial clara, lo que alimentó aún más los rumores de una ruptura interna. Según medios británicos, fue la propia Kate quien habría decidido no asistir, cansada de tener que mantener una imagen de unidad que ya no siente genuina. De hecho, todo indica que ya no hay intención de recomponer el vínculo por parte de Middleton. VO

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