ULTIMO MOMENTO


DEPORTES
ENTRETENIMIENTO
Star Trek y su histórica serie de televisión
Durante tres temporadas, se lograron ver las primeras aventuras interestelares del Capitán Kirk, y su tripulación a bordo de la nave Enterprise. Además de...
Salió a la luz el diagnóstico de Jamaica, la hija de L-Gante y Tamara...
L-Gante
y
Tamara
Báez
viven
momentos
de
preocupación
luego
de
que
se
revelara
el
diagnóstico
de
salud
de
su
hija,
Jamaica
Valenzuela.
Desde
el
pasado
viernes,
la
pequeña
se
encuentra
hospitalizada
debido
a
un
malestar
abdominal
y
fiebre
persistente.
En
una
reciente
entrevista
en
el
programa "Socios
del
Espectáculo",
el
periodista
Matías
Vázquez
compartió
detalles
sobre
el
estado
de
salud
de
la
niña,
revelando
que
los
estudios
médicos
confirmaron
que
padece
dengue.
Según
lo
informado,
Jamaica
está
recibiendo
tratamiento
con
antibióticos,
lo
cual
inicialmente
se
había
administrado
antes
de
conocer
el
diagnóstico
preciso.
El
periodista
explicó
que
la
confusión
inicial
puede
complicar
la
recuperación,
pero
ahora
que
se
confirmó
el
dengue,
se
están
tomando
las
medidas
necesarias.
La
situación
llevó
a
que
la
hija
de
L-Gante
y
Tamara
Báez
permanezca
bajo
estricto
reposo
en
el
Hospital
Garrahan.
Actualmente,
la
niña
se
encuentra
en
una
unidad
de
terapia
intermedia,
recibiendo
los
cuidados
médicos
adecuados
para
su
pronta
recuperación.
La
internación
de
Jamaica,
la
hija
de
L-Gante
y
Tamara
Báez
Durante
su
internación, Jamaica ha
recibido
el
cariño
y
la
compañía
de
sus
familiares,
quienes
han
compartido
momentos
de
juego
y
diversión
para
mantenerla
animada.
Tamara agradeció
especialmente
a
su
pareja, Thiago
Martínez,
por
su
constante
apoyo
y
dedicación
durante
este
difícil
momento.
A
pesar
de
la
preocupación,
Tamara
compartió
con
sus
seguidores
que
Jamaica
está
recuperando
las
ganas
de
jugar
y
hacer
travesuras,
lo
que
brinda
un
rayo
de
esperanza
en
medio
de
la
incertidumbre.
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Una comedia cruzada con pesadillas
Me
crié
teatralmente
en
Timbre
4.
Fue
el
patio
de
mi
casa,
de
la
casa
de
un
montón.
Yo
nací
en
La
Plata
en
el
78
y
empecé
a
estudiar
teatro
en
Andamio
90
a
finales
de
los
noventa.
Finalicé
el
colegio,
estudiaba
arquitectura
en
mi
ciudad,
tenía
novia,
y
las
postrimerías
de
los
noventa
no
arrojaban
horizontes
de
prosperidad.
Con
mis
amigos
hablábamos
de
guerra
civil,
de
quién
se
iba
a
ir
del
país,
de
quién
se
iba
a
quedar.
Estábamos
perdidos.
Había
estado
cerca
de
ser
padre
por
ese
tiempo.
Pero
no
sucedió.
Después,
un
agujero.
Casi
de
un
día
para
el
otro
empecé
a
estudiar.
Por
intuición.
Por
una
fuerza
sin
nombre.
Todos
los
sábados,
me
iba
a
la
estación
lleno
de
expectativas,
me
tomaba
el
tren,
llegaba
a
la
Capital,
tomaba
el
102,
y
al
mediodía
llegaba
puntualmente
a
Andamio
90.
Luego
de
cuatro
horas
de
taller,
donde
pasaba
de
todo,
el
camino
inverso.
Volvía
de
noche
lleno
de
preguntas,
de
imágenes,
de
sensaciones.
El
teatro
me
empezaba
a
constituir.
De
Andamio
a
Timbre
fue
un
paso
natural.
‘Timbre’
allá
por
el
2001
ya
empezaba
a
hacer
ebullición.
Pasaron
los
años,
las
obras.
Fiestas.
Amores.
Madrugadas
de
ensayos.
Hicimos
Jamón
del
Diablo,
un
obrón.
Hicimos
otras.
Me
fui,
volví
como
docente
un
tiempo.
Una
exalumna,
ahora
ya
actriz,
y
tres
actores
más,
me
vinieron
a
proponer
que
los
dirija
en
esta
obra.
El
grupo
ya
la
conocía,
la
habían
leído,
querían
hacerla.
Estaban
conmovidos
con
el
texto.
Conocían
también
a
Marta
Arán,
que
había
venido
a
un
encuentro
en
Timbre
4.
Marta
es
la
autora
de
La
chica
de
la
lámpara.
Una
comedia
impiadosa.
Atrapante.
Cruel.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
La
obra
es
una
comedia
cruzada
con
pesadillas.
Marta
escribe
un
universo
paradójico
y
complejo,
lleno
de
detalles
de
humanidad,
de
una
sensibilidad
que
me
despertó
recuerdos
e
imágenes
olvidadas.
El
universo
de
su
protagonista,
embarazada
de
algunos
meses,
quien
tiene
el
objetivo
de
ser
la
nueva
directora
artística
de
una
importante
galería,
es
exquisito.
Ella
tiene
culpa
de
sentir
lo
que
siente.
Arán
ubica
a
su
protagonista
entre
dos
precipicios.
Es
un
juego
endiablado.
“Alba”
se
llama
ella.
Está
muy
perdida.
Y
es
apasionada.
Una
combinación
letal.
Perdió
a
su
madre
recientemente
por
enfermedad.
Su
hermana
acaba
de
regresar
por
la
herencia.
Su
pareja
sólo
piensa
en
una
cosa:
La
chica
de
la
lámpara,
su
instalación
artística
que
está
decidido
a
presentar
en
la
Feria
Nacional
y
con
la
que
piensa
combatir
la
censura
que
impone
la
moral
de
la
época.
“Una
mujer
desnuda,
con
una
lámpara
en
la
cabeza,
y
un
hilo
que
sale
de
su
entrepierna
del
que
se
prende
y
se
apaga
la
luz”.
“Provocar’”
proclama
a
los
gritos,
“lo
políticamente
correcto”.
Y
en
silencio,
sigilosa
y
cordial,
la
nueva
empleada
teje
desde
su
eficiencia
y
sus
relaciones
sociales,
su
propio
camino.
Todos
los
personajes
están
llegando
a
sus
treinta
años,
y
perciben
atravesar
un
umbral
donde
todo
se
acaba:
becas
artísticas,
viajes
por
el
mundo,
la
posibilidad
de
destacarse,
de
“ser
alguien”,
de
tener
un
nombre,
de
realizarse.
Para
todos,
es
“ahora
o
nunca”.
La
puesta
que
se
presenta
en
El
excéntrico
de
la
18
refuerza
los
rasgos
de
una
generación
que
compite
todo
el
tiempo
por
todo,
que
corre
hacia
no
sabe
dónde,
que
no
persigue
sueños,
persigue
metas.
Solo
creen
en
lo
que
ven.
Todos
tienen
una
mira
telescópica
montada
sobre
un
individualismo
impiadoso.
Y
mientras
tanto,
alguien
está
por
nacer.
Se
va
a
llamar
“Alien”
dice
Alba,
y
su
hermana
sonríe,
extrañada.
“Tal
vez
lo
quiera”.
“Tal
vez
en
algún
momento
me
sienta
como
mamá”.
Para
mí,
dirigir
esta
obra
es
muy
especial.
Siento
que,
como
diría
Monti,
se
configuran
un
montón
de
hechos
que
me
sucedieron
en
la
vida.
El
teatro,
las
pérdidas,
las
ausencias,
los
deseos.
Siento
que
dirigir
es
mirar
para
construir
mirada.
Siento
que
esta
obra
es
un
epitafio
de
la
posmodernidad.
Y
que
mientras
algo
muere,
algo
siempre
está
naciendo
al
mismo
tiempo.
La
obra
germina
en
el
fondo
de
una
grieta.
*Director
de
La
chica
de
la
lámpara.
Todas las propuestas para los niños
Este año las vacaciones de invierno serán desde el 19 hasta el 30 de este mes. El teatro solía ser la salida ideal para...
Reina Letizia: análisis de su cambio de firma y lo que revela sobre ella
Desde
hace
dos
décadas,
la
imagen
de
Letizia
Ortiz
forma
parte
del
imaginario
de
la
realeza
europea.
Durante
todos
estos
años,
el
mundo
la
ha
visto
en
mil
gestos:
seria,
sonriente,
relajada,
incómoda,
protectora.
Pero
hay
más
detalles
que
conocer
en
la
reina
consorte.
Una
de
las
herramientas
más
curiosas
para
conocer
la
personalidad
de
figuras
públicas
es
la
grafología,
ciencia
que
estudia
la
escritura
para
analizar
rasgos
psicológicos.
La
experta
grafóloga
Liliana
Garza
se
encargó
de
estudiar
los
trazos
de
la
monarca
y
llegó
a
conclusiones
reveladoras
sobre
su
personalidad.
“Letizia
tiene
una
marcada
necesidad
de
reconocimiento”,
afirmó.
Según
la
especialista,
su
escritura
muestra
una
búsqueda
constante
por
destacarse,
por
hacer
bien
las
cosas
y
ser
valorada
por
eso,
tanto
en
su
vida
institucional
como
en
lo
personal.
Esto
no
sorprende,
ya
que Letizia
fue
una
periodista
reconocida
antes
de
convertirse
en
parte
de
la
familia
real,
y
siempre
se
dijo
que
su
transición
a
la
monarquía
no
fue
sencilla.
El
análisis
de
su
firma
parece
confirmarlo:
hay
un
alto
grado
de
autoexigencia,
de
deseo
de
superación
y
de
compromiso
con
el
rol
que
le
tocó
desempeñar.
Tenaz,
resiliente
y
muy
selectiva:
las
características
de
Letizia
Ortiz
Otro
rasgo
que
destaca
del
estudio
grafológico
es
la
fuerte
determinación
que
se
percibe
en
sus
letras.
Según
Garza,
Letizia
enfrenta
los
desafíos
con
una
actitud
firme,
perseverante
y
resiliente.
En
cuanto
a
lo
social,
hay
un
aspecto
que
llama
la
atención:
la
reina
es
extremadamente
selectiva
a
la
hora
de
confiar.
“Su
letra
indica
una
desconfianza
selectiva
en
sus
vínculos
personales.
Elige
con
mucho
cuidado
quién
forma
parte
de
su
círculo
íntimo”,
asegura
la
grafóloga.
Este
rasgo
podría
estar
influenciado
por
el
rol
público
que
desempeña
desde
hace
años,
pero
también
podría
ser
una
característica
que
ya
estaba
presente
antes
de
en
miembro
de
la
Corona
española.
Quizás
uno
de
los
aspectos
más
valorados
de
Letizia
es
su
capacidad
comunicativa
y
esto
también
se
percibe
en
su
firma.
“Tiene
una
gran
habilidad
para
expresar
ideas
con
claridad
y
abordar
situaciones
complejas
con
inteligencia
emocional”,
indicó
Garza.
No
es
un
detalle
menor:
Letizia
es
reconocida
por
su
capacidad
oratoria
y
por
su
forma
directa
y
empática
de
dirigirse
al
pueblo
español.
Además,
su
letra
revela
una
personalidad
guiada
tanto
por
la
experiencia
como
por
la
intuición,
lo
que
la
convierte
en
una
líder
con
visión
estratégica,
pero
también
sensible
a
las
situaciones
que
la
rodean.
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