Zito y el romance del año: Me casé con una therian

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Aquí estoy de nuevo, después de mucho tiempo y sin abundar en detalles sobre mi comportamiento elusivo que me lleva a desaparecer durante meses y de pronto volver a querer llamar la atención de todos ustedes, mis lectores.

Ya lo decía mi exmona, Carencia de Fuentes, que no falleció ni nada que se le parezca; sucede que me gusta hablar de ella en pasado porque si no, si la nombro en presente, me da miedo, creo que va a aparecer en cualquier momento. “Zito, no existís”; soltaba antes de arrancar con una larga perorata de palabras terminadas en udo, jero, arió y lora. Lora no es una terminación, es una palabra en sí misma y, a su vez, un hermoso pajarito verde.

Bueno, la cosa es que estoy acá para desmitificar a esos personajes que aparecen ahora en los medios de comunicación masivos, ya sea radios, televisoras, propaladoras y peluquerías; los monos como yo vivimos en esta región desde hace cientos de años y yo casi fui mono-intendente de este pueblo pero perdí por dos bananas y media. Eso es lo que le pagó de más el otro candidato al fiscal de mesa que me dio vuelta la elección con los sufragios de toda su familia: tenía como 15 hijos el mono-cristiano ese.

Para no irme por las ramas, algo que me resulta habitual ya que soy un mono, lo que me llama a la palabra y a volver al ruedo de la escritura es la aparición de estos personajes que se autoperciben perros, gatos y hasta monos. ¿Lo pueden creer?

Yo quiero decir una cosa: acá el único mono famoso es Zito Fuentes, el primer pseudo-gorila de Carlos Paz, otrora peronista, que ahora se autopercibe libertario porque es lo que va.

En eso estamos alineados con mi prócer, mi guía espiritual, el que me señala el camino, aunque tenga a veces que andar adivinando, el intendentísimo Estebanisimo Aníbal, que esta a punto de meterse un implante para peluquearse el marulo a lo Javo.
La cosa es que el hombre la vio, así como yo la vi con los therians.

Yo nunca lo conté y estoy queda entre nosotros: después de separarme de Carencia de Fuentes, tuve un amorío con una chica que se autopercibía mona. El tema es que yo me la creí y estaba tan bien armado el disfraz que le di para adelante como chancho a los melones. Pero no era mona, no, no, no señores y señoras, no therians hembras, therians machos y therians con therians: era un señorita hecha y derecha y guay el susto que me pegué cuando me di cuenta de lo que había hecho. Me casé con una therian.

Porque aunque ustedes no lo crean, los monos nos gustamos entre nosotros.

Lo difícil vino después, porque atrás de la therian llegó su ex que se autopercibia Dogo pero no por therian si no por rugbier: era el pilar del equipo de rugby que representa a Córdoba en el campeonato sudamericano. Me agarró la cara de tambor y quedé dando vueltas como un pupinauta borracho (jóvenes y therians: la tarea es buscar la palabra pupinauta en Google).

Así las cosas, reafirmo mi condición de primer trabajador peronista libertario y seguidor número 2 de Estebanísimo Aníbal, y pido por favor a la teleaudiencia que no desviemos la atención de los temas importantes, trascendentes y reales. Si no va a aparecer Carencia de Fuentes y nos va a decir: “No existís!”. Y capaz que lo creemos.

Nota del editor: Zito es un personaje de ficción y todo lo que dice es en formato de humor.