“La paso muy bien trabajando con amigos”

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Ya
estrenaron
en
el
Centro
Cultural
Chauvin
de
Mar
del
Plata
el
unipersonal
Caer
(y
levantarse)
de
Patricio
Abadi
y
Nacho
Ciatti,
la
obra
interpretada
por
Luciano
Castro
y
con
dirección
de
Mey
Scápola.
Con
funciones
los
lunes,
sábados
y
domingos
a
las
22.
Scápola
seguirá
este
2025
dirigiendo
Las
cosas
maravillosas
en
Buenos
Aires,
propuesta
que
cada
tres
o
cuatro
meses
cambia
de
intérprete
obligando
a
nuevos
ensayos
y
que
viene
siendo
un
éxito.

—¿Te
especializás
en
unipersonales?
¿
“Las
cosas
maravillosas”
fue
tu
primera
dirección?

—Se
fue
dando.
En
el
2008
me
había
convocado
Matías
Federman
para
la
dirección
de
actores
de
The
Pillowman.
Más
tarde
dirigí
algunas
propuestas
en
Microteatro,
donde
también
hice
la
curaduría
y
la
producción.

Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios

El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.

—¿Cómo
fue
pasar
de
compartir
el
mismo
elenco
en
“Desnudos”
junto
a
Luciano
Castro
a
convertirse
en
su
directora?

—La
idea
era
volver
a
hacer
algo
juntos.
Después
de
Desnudos
filmamos
la
serie
El
buen
retiro
para
Flow.
Somos
con
Luciano
muy
amigos
y
quisimos
seguir
trabajando.
Me
gusta
mucho
trabajar
con
amigos.
De
hecho,
el
año
pasado
convoqué
para
Las
cosas
maravillosas
a
Andy
Kusnetzoff,
a
quien
conozco
desde
hace
veinte
años.
Tengo
la
misma
rigurosidad
con
los
actores
y
paciencia.
Trabajar
con
quien
conocés
mucho
está
bueno,
porque
sabés
los
lugares
a
donde
va
siempre,
sus
tensiones
y
resulta
más
fácil
ensayar
y
ayudar.

—¿Te
acercaste
al
mundo
del
boxeo?

—La
parte
de
boxeo
podría
decir
que
fue
a
través
de
todo
lo
que
me
contaba
Luciano.
Este
es
un
trabajo
que
hicimos
casi
durante
un
año.
Mucho
de
lo
que
se
relata
en
la
obra
lo
vivió
él.
El
boxeo
y
Mar
del
Plata
son
sus
dos
amores
y
también
los
del
personaje.
Luciano
tenía
materiales,
escuchamos
un
montón
de
audios
de
peleas.
Le
pedimos
a
Osvaldo
Príncipi
que
nos
grabara
un
relato
y
también
se
escuchan
combates.
Se
sumó
Nacho
(Ciatti)
a
quien
le
encanta
el
boxeo
y
aportó
toda
la
parte
de
ficción
junto
a
Patricio
Abadi.

—¿Harán
temporada
solo
en
Mar
del
Plata?

—La
idea
es
poder
hacer
funciones
en
Buenos
Aires,
pero
después
que
Luciano
estrene
en
el
Teatro
San
Martín
una
obra
que
ya
hizo
hace
muchos
años,
de
Gonzalo
Demaría,
pero
ahora
con
la
dirección
de
Emiliano
Dionisi.
Buscaremos
días
alternativos.
También
queremos
hacer
giras
por
el
país
y
en
el
exterior.

—Para
las
plataformas
lo
último
que
hiciste
fueron
ficciones
junto
a
tu
mamá
(Mercedes
Morán):
“Norma”
y
“Elena
sabe”.
¿Te
sentís
independiente
de
ella?

—Desde
hace
catorce
años
fui
bastante
independiente.
No

si
alguna
vez
me
sentí
pegada.
Obviamente
sos
la
hija
de
un
familiar
mucho
más
conocido
que
vos.
Cuando
nací,
mi
mamá
ya
hacía
teatro
desde
mucho
tiempo.
Pero
particularmente
nunca
sentí
que
alguien
me
daba
trabajo
por
eso.
De
hecho,
creo
que
las
únicas
dos
películas
son
éstas.
Cuando
me
llamaron
para
Norma
era
un
proyecto
que
tenía
más
de
diez
años,
pero
se
concretó
justo
el
mismo
año
de
Elena
sabe,
de
casualidad.

—“Rancho
(una
historia
aparte”)
fue
tu
espectáculo
quiebre:
¿hubo
un
antes
y
un
después?

—Sí,
pero
para
todos,
incluso
hasta
Julio
(Chávez)
como
director.
Empezó
como
un
ejercicio
en
su
taller,
creció
hasta
que
vio
un
ensayo
Kive
Staiff
y
nos
invitó
a
la
reapertura
de
la
Sala
Cunill
Cabanellas,
en
el
2004.
Hicimos
tres
temporadas
teatrales
y
en
el
2007
estrenamos
la
película.

—¿Elegís
la
actuación
o
la
dirección?

—La
verdad
es
que
me
gustan
mucho
las
dos,
todo
depende
del
proyecto.
Ahora

tengo
un
par
que
me
interesan
de
actuación,
que
aún
no
firmé.
Pero
cada
vez
más
valoro
dirigir
y
o
actuar,
pero
no
cualquier
cosa.

La
espectadora
profesional

Actriz,
productora,
gestora
cultural
y
directora
parecería
que
falta
la
dramaturgia.
Mey
Scápola
confiesa:
“Siento
que
es
la
pata
que
más
me
cuesta.
Puedo
integrar
un
proceso
de
escritura
como
en
Caer
(y
levantarse)
pero
tanto
Nacho
(Ciatti)
como
Pato
(Abadi)
fueron
fundamentales
para
armar
lo
que
quería.
Para

es
muy
importante
el
equipo,
por
eso
la
iluminación
de
Matías
Sendón
y
la
escenografía
de
Gonzalo
Córdoba
Estévez
como
la
música
y
diseño
sonoro
de
Nicolás
Bari
y
Matías
Niebur
también
fueron
fundamentales”.
La
actriz
Scápola
dice:
“Me
gustaría
hacer
algún
autor
clásico,
como
Chéjov,
Ibsen,
pero
revisionado,
como
lo
hacía
Daniel
Veronese.
Meterme
en
la
boca
esos
textos
enormes
y
hermosos”.

Es
muy
frecuente
cruzarse
con
ella
en
las
plateas
viendo
teatro
y
afirma:
“Siento
que
es
un
momento
donde
la
gente
tiene
muchas
ganas
o
por
lo
menos
el
año
pasado
de
ver
espectáculos,
pero
pequeños,
como
de
uno
a
uno,
más
analógicos
y
artesanales,
aunque
siempre
están
los
tanques
de
los
musicales
y
los
disfruto.
Soy
fanática
de
todo
tipo
de
teatro.
Siento
que
en
lo
chiquito
hay
mucho
más
riesgo.
El
unipersonal
te
da
la
posibilidad
de
ha-cer
cosas
que
no
hiciste
nunca
antes,
si
tienes
un
buen
texto
y
un
buen
intérprete.
Luciano
a

me
parece
un
gran
actor.
Me
acuerdo
que
lo
vi
en
la
TV
en
la
serie
de
ficción
de
Telefe
El
primero
de
nosotros
(2022)
y
me
acuerdo
que
lo
llamé
por
teléfono
y
le
dije;
‘vi
una
escena
tuya
donde
te
despedías
de
Benjamín
Vicuña
tremenda’.
En
este
unipersonal
Luciano
descubre
una
sensibilidad
y
una
profundidad
que
creo
que
no
le
vieron
nunca
antes”.