“‘III’ es más crudo y salvaje que lo que solíamos hacer musicalmente”

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Después
de
un
largo
período
sin
giras,
la
banda
francesa
de
rock
Last
Train
regresa
con
su
nuevo
álbum
III,
un
disco
que
refleja
una
energía
más
cruda
y
directa
en
comparación
con
sus
trabajos
anteriores.
Grabado
en
un
castillo
en
plena
temporada
invernal,
este
álbum
es
una
declaración
de
intenciones:
un
regreso
a
la
esencia
del
rock
con
una
intensidad
que
se
siente
en
cada
acorde.
PERFIL
habló
con
Jean-Noël
Scherrer,
líder
de
la
banda,
sobre
el
proceso
de
creación
de
III,
su
pasión
por
los
escenarios
y
sus
planes
para
llevar
su
música
a
nuevos
territorios.
Desde
el
impacto
del
frío
extremo
en
la
grabación
hasta
su
deseo
de
tocar
en
América
Latina,
la
banda
nos
comparte
su
visión
sobre
la
evolución
de
su
sonido.

—El
nuevo
álbum
de
Last
Train,
“III”,
es
un
logro
incluso
dentro
de
su
estilo.
¿Cómo
te
sentís
respecto
del
nuevo
disco?

—La
verdad,
todos
nos
sentimos
aliviados
con
el
lanzamiento
de
este
nuevo
álbum
porque
significa
que
podemos
volver
a
salir
de
gira.
Han
pasado
dos
años
desde
la
última
vez
que
hicimos
una,
ya
que
decidimos
enfocarnos
en
trabajar
en
dos
álbumes
diferentes.
Ahora
los
comentarios
sobre
III
han
sido
geniales,
así
que
nuestro
enfoque
está
en
ofrecer
los
mejores
shows
que
se
vienen.

Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios

El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.

—¿Cómo
te
has
sentido
la
conexión
de
los
fans
con
el
álbum
hasta
ahora?

—Estamos
muy
emocionados
por
la
respuesta
del
público.
Este
álbum
es
más
rockero
y
quizás
más
salvaje
que
lo
que
solíamos
hacer.
Antes
escribíamos
canciones
largas,
tal
vez
más
melancólicas.
Esa
vibra
sigue
ahí,
pero
en
III
hay
una
especie
de
rabia
que
nos
motivó.
No

exactamente
de
dónde
vino,
pero
queríamos
escribir
algo
más
crudo
y
frío
en
comparación
con
lo
que
habíamos
hecho
antes.
Estamos
muy
contentos
con
cómo
lo
ha
recibido
la
audiencia
y
definitivamente
sabemos
que
estas
canciones
funcionarán
muy
bien
en
vivo.

—Grabaron
“III”
en
un
castillo
sin
calefacción
en
pleno
invierno
en
Francia.
¿Cómo
influyó
ese
entorno
en
la
música?
¿Crees
que
ayudó
a
definir
la
intensidad
del
álbum?

—Sí,
definitivamente.
No
fue
intencional
elegir
un
castillo
por
su
atmósfera
fría
o
aterradora,
simplemente
tuvimos
la
oportunidad
de
grabar
ahí.
Es
un
lugar
hermoso,
pero
no
es
como
Versalles,
lleno
de
luces
y
lujos.
Es
un
gran
castillo
al
que
nuestro
productor,
Rémi,
solía
ir
cuando
era
niño.
Tenía
el
sueño
de
grabar
un
álbum
ahí
desde
hace
años,
y
cuando
se
presentó
la
oportunidad,
la
tomamos.

—Después
de
su
álbum
“The
Big
Picture”
(2019),
en
vez
de
volver
directamente
a
hacer
un
álbum
de
rock
después
de
la
pandemia,
lanzaron
“Original
Motion
Picture
Soundtrack”,
una
reinterpretación
de
sus
canciones
con
orquesta.
¿Por
qué
salió
primero
ese
álbum?
¿Fue
una
forma
de
procesar
todo
antes
de
regresar
al
rock?

—Nos
dimos
cuenta
de
que
tal
vez
era
el
momento
de
dejar
las
guitarras
de
lado
por
un
rato
y
sumergirnos
en
algo
nuevo
que
realmente
queríamos
experimentar.
Así
nació
Original
Motion
Picture
Soundtrack,
y
el
proceso
fue
increíble.
Pudimos
escribir
música
con
instrumentos
que
nunca
habíamos
usado.
Fue
una
experiencia
de
aprendizaje
enorme
y,
al
final,
lo
que
más
nos
dejó
fue
el
deseo
de
volver
a
hacer
rock.
Después
de
esa
etapa,
todo
lo
que
queríamos
era
tocar
rock
and
roll
juntos
otra
vez.

—Las
letras
de
Last
Train
siempre
han
sido
en
inglés,
a
pesar
de
ser
una
banda
francesa.
¿Han
sentido
la
tentación
de
incorporar
el
francés
en
su
música?
¿Podrían
experimentar
con
eso
en
un
futuro?

—No
lo
creo.
Elegimos
hacerlo
en
inglés,
porque
todo
lo
que
hemos
escuchado
cuando
éramos
niños
estaba
cantado
en
inglés
y
no
tenemos
esa
cultura
de
cantar
en
francés.
Sabíamos
que
teníamos
que
cantar
en
inglés.
Es
uno
de
nuestros
sueños
como
banda
llegar
a
la
mayor
cantidad
de
lugares.

Otro
camino
creativo

J.M.D.

“Siempre
fui
un
contador
de
historias,
primero
con
la
música
y
luego
con
la
animación”,
dice
Jean-Noël
Scherrer,
cuyo
recorrido
profesional
es
tan
inusual
como
fascinante.
Antes
de
fundar
la
productora
Take
it
Easy,
Scherrer
formó
parte
de
la
escena
musical
suiza
como
integrante
de
The
Animen,
banda
con
la
que
recorrió
Europa
y
lanzó
varios
discos.
Durante
esos
años,
además
de
componer
y
tocar,
comenzó
a
interesarse
por
la
narrativa
visual,
explorando
la
relación
entre
sonido
e
imagen
en
videoclips
y
cortometrajes
experimentales.

Su
creciente
pasión
por
la
animación
lo
llevó
a
crear
Take
it
Easy
en
2017,
con
la
intención
de
desarrollar
proyectos
innovadores
y
arriesgados.
Desde
entonces,
produjo
cortometrajes
y
series
reconocidos
en
festivales
como
Annecy
y
Berlín,
apostando
por
talentos
emergentes
y
explorando
nuevas
formas
de
contar
historias.
“Para
mí,
la
animación
es
una
forma
de
libertad
absoluta.
Puedes
contar
cualquier
historia,
sin
límites”,
explica.
Bajo
su
liderazgo,
la
productora
se
ha
consolidado
como
un
referente
en
la
industria
europea,
con
un
enfoque
que
combina
experimentación
visual
y
un
fuerte
compromiso
con
la
calidad
narrativa.
Entre
sus
próximos
proyectos,
se
encuentra
una
serie
que
fusiona
técnicas
tradicionales
con
inteligencia
artificial.
Scherrer
también
planea
expandir
sus
colaboraciones
con
artistas
de
distintos
medios
para
seguir
explorando
nuevas
fronteras
creativas.
“Lo
importante
es
no
dejar
de
sorprenderse,
porque
de
ahí
nace
lo
verdaderamente
innovador”,
concluye.