Una gran gala de ballet clásico regresa a Argentina

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El
renombrado
Moscow
State
Ballet
desembarca
en
Argentina
en
abril
de
2025
con
una
espectacular
gira
que
presentará
una
“Gran
Gala”
con
fragmentos
inolvidables
de
clásicos
como
El
Lago
de
los
Cisnes,
Don
Quijote
y
El
Cascanueces.
El
público
argentino
tendrá
la
oportunidad
de
disfrutar
de
noches
de
danza
rusa
de
primer
nivel
en
escenarios
clave
de
Mendoza,
Rosario,
Paraná,
Córdoba
y
Buenos
Aires.
Liudmila
Titova,
directora
del
Moscow
State
Ballet,
sostiene:
“Siempre
nos
basamos
en
el
legado
y
los
cánones
del
ballet
clásico
ruso.
Nuestra
escuela
es
única
e
inimitable,
y
nuestro
repertorio
refleja
esa
tradición”.

En
Argentina,
las
funciones
serán
entre
el
9
y
el
13
de
abril,
culminando
con
una
“Gran
Gala”
en
el
emblemático
Teatro
Gran
Rex
de
Buenos
Aires.
La
“Gala
de
Primeras
Figuras”
incluirá
momentos
culminantes
de
obras
maestras
como
El
Lago
de
los
Cisnes,
El
Corsario,
Don
Quijote,
Carmen,
Scheherezade
y
El
Cascanueces,
entre
otras.

—¿Qué
representa
el
Moscow
State
Ballet
en
este
momento
de
su
vida?

Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios

El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.

—Es
mi
hijo
crecido,
talentoso,
brillante,
ambicioso
y
realizado
en
todos
los
ámbitos.
Es
el
líder
de
todos
los
teatros
itinerantes
de
Moscú
y
un
emblema
de
la
excelencia
en
la
danza
clásica.
Siempre
es
una
de
las
giras
más
especiales
la
visita
de
América
Latina.
Los
países
latinoamericanos
no
nos
son
tan
familiares
como
Europa,
pero
su
clima,
su
mentalidad,
sus
tradiciones,
su
gastronomía
y
todo
lo
que
los
distingue
del
resto
del
mundo
no
dejan
de
maravillarnos.

—¿Qué
papel
cree
que
tiene
el
ballet
en
el
contexto
político
actual
de
Rusia
y
el
mundo?

—Soy
una
mujer
del
mundo.
Soy
una
artista
y
me
dedico
al
arte.
Y
como
sabemos,
la
belleza
salvará
al
mundo.
Para
mí,
el
ballet
y
el
arte
son,
en

mismos,
una
forma
de
política.
El
arte
es
vida.
Es
algo
que
no
se
puede
transmitir
de
ninguna
otra
forma
que
no
sea
viéndolo
en
persona.
Nadie
podrá
reemplazar
jamás
a
un
pintor,
a
una
pintura
real,
a
un
actor
dramático,
a
un
cantante
de
ópera
o
a
un
bailarín
de
ballet.
Y
lo
más
importante:
el
arte
es
el
gran
sanador
del
alma
humana.
Por
eso
lo
que
hacemos
tiene
un
lugar
especial
en
aquello
que
puede
verlo:
logran
entrar
en
contacto
con
algo
que
tiene
años
de
vida,
decenas
de
años
de
práctica,
que
han
bailado
miles
y
miles
de
personas.
Todo
eso
hace
acto
de
presencia
en
escena,
quiera
uno
o
no.
Y
es
mágico
y
es
una
responsabilidad.