El
primer
ministro
israelí,
Benjamin
Netanyahu,
expresó
este
jueves
su
“profundo
pesar”
por
el
bombardeo
que
alcanzó
la
Iglesia
de
la
Sagrada
Familia
en
Gaza,
el
único
templo
católico
en
el
enclave
palestino,
y
que
dejó
al
menos
cuatro
muertos
y
más
de
diez
heridos,
según
fuentes
locales.
En
una
declaración
oficial,
Netanyahu
afirmó
que
el
impacto
se
debió
a
“municiones
perdidas”
durante
una
operación
militar
y
añadió:
“Cada
una
de
las
vidas
inocentes
perdidas
son
una
tragedia.
Compartimos
el
dolor
de
las
familias
y
de
los
fieles”.
El
Ministerio
de
Relaciones
Exteriores
de
Israel
señaló,
a
través
de
un
mensaje
en
la
red
social
X,
que
las
Fuerzas
de
Defensa
de
Israel
(FDI)
están
“examinando
este
incidente,
cuyas
circunstancias
aún
no
han
sido
aclaradas”,
y
prometió
que
los
resultados
de
la
investigación
se
darán
a
conocer
“de
manera
transparente”.
La
Iglesia
de
la
Sagrada
Familia,
ubicada
en
la
ciudad
de
Gaza,
hasta
ahora
no
había
sufrido
ataques
directos
desde
el
inicio
del
conflicto.
Según
el
Ministerio
de
Sanidad
de
Gaza,
unas
400
personas
se
encontraban
refugiadas
en
el
templo
al
momento
del
bombardeo.
El
sacerdote
a
cargo
de
la
parroquia,
el
argentino
Gabriel
Romanelli,
resultó
con
heridas
leves
y
fue
atendido
en
un
centro
de
salud
local.
Por
su
parte,
el
expresidente
estadounidense
Donald
Trump
se
comunicó
telefónicamente
con
Netanyahu
tras
enterarse
del
ataque.
“Fue
un
error
de
los
israelíes
atacar
esa
iglesia
católica,
eso
fue
lo
que
el
primer
ministro
le
comunicó
al
presidente”,
declaró
a
la
prensa
Karoline
Leavitt,
portavoz
del
candidato
republicano.
La
comunidad
católica
internacional
ha
manifestado
su
consternación
por
el
ataque.
Se
espera
que
en
las
próximas
horas
el
Vaticano
emita
un
comunicado
oficial.





















