Cómo es el cruce entre Messi y Hollywood

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En
Estados
Unidos,
el
cruce
entre
Hollywood
y
la
arena
deportiva
se
ha
convertido
en
mucho
más
que
una
anécdota:
es
un
matrimonio
consagrado,
duradero
y
cada
vez
más
rentable.

Las
estrellas
del
cine
y
la
música
encontraron
en
el
deporte
un
vehículo
de
proyección
cultural
y
financiera,
mientras
que
los
grandes
atletas
han
aprendido
a
expandir
sus
carreras
hacia
el
espectáculo
audiovisual
y
la
gestión
empresarial.

Este
proceso
ha
generado
un
ecosistema
único
en
el
que
clubes,
ligas,
plataformas
de
streaming
y
agencias
de
representación
trabajan
en
sinergia.
El
resultado
es
un
mercado
en
el
que
los
partidos
se
transforman
en
series
documentales,
los
actores
se
convierten
en
dueños
de
equipos,
y
los
futbolistas
pasan
a
ser
productores
ejecutivos.


Hollywood
a
la
cancha

El
desembarco
de
celebridades
en
el
deporte
ya
no
se
limita
a
fotos
en
palcos
de
lujo.
Hoy
hablamos
de
participaciones
accionarias
que
redefinen
el
negocio.
Will
Ferrell
por
ejemplo,
celebra
los
títulos
de
Los
Angeles
FC
no
solo
como
hincha,
sino
como
copropietario:
recientemente
amplió
su
cartera
al
adquirir
una
participación
en
el
Leeds
United
inglés.

Deportes y espectáculo de la mano

Matthew
McConaughey,
además
de
su
devoción
por
la
Universidad
de
Texas,
fue
clave
en
el
lanzamiento
de
Austin
FC,
donde
se
lo
denomina
“ministro
de
cultura”.
Pero
el
fenómeno
más
comentado
sigue
siendo
el
de
Ryan
Reynolds
y
Rob
McElhenney
en
el
Wrexham
AFC:
lo
que
empezó
como
un
experimento
terminó
en
un
caso
de
estudio:
ascensos
deportivos,
valorización
de
casi
500
millones
de
dólares
y
un
éxito
mediático
global
gracias
a
Welcome
to
Wrexham,
la
docuserie
de
FX
que
exportó
la
historia
de
un
club
galés
a
las
pantallas
del
planeta
(acaban
de
presentar
una
camiseta
con
inspiranción
argentina
para
expandir
la
franquicia).

A
esa
lista
se
suman
Reese
Witherspoon
en
Nashville
SC;
Michael
B.
Jordan
en
Bournemouth;
Snoop
Dogg
en
Swansea
City;
Ed
Sheeran
en
Ipswich
Town;
Anne
Hathaway
en
la
vela
internacional
con
Red
Bull
Italy;
e
incluso
Drake
y
LeBron
James
como
inversores
en
el
Milan.
Se
trata
de
una
diversificación
que
convierte
a
los
clubes
en
marcas
internacionales
y
a
los
artistas
en
empresarios
de
la
pasión
deportiva.

Deportes y espectáculo de la mano


El
atleta
como
productor

En
paralelo,
la
industria
deportiva
experimenta
una
transformación
profunda.
Los
atletas
ya
no
se
limitan
a
contratos
millonarios
con
clubes
o
patrocinadores:
buscan
crear
sus
propias
productoras,
estudios
de
contenido
y
marcas.
LeBron
James
fue
pionero
al
fundar
SpringHill
Company
junto
con
Maverick
Carter,
una
productora
valorada
en
más
de
700
millones
de
dólares
y
responsable
de
títulos
como
“Hustle”
en
Netflix
o
“Space
Jam:
A
New
Legacy”,
la
reversión
de
la
película
de
Jordan
en
los
90
con
los
Looney
Toons.

Los
agentes
han
acompañado
y
potenciado
esta
tendencia.
CAA
Sports,
por
ejemplo,
representa
a
figuras
que
cierran
acuerdos
con
estudios
y
plataformas
de
streaming.
David
Gross,
Matt
Kramer,
Ross
Raphael
y
Tom
Young
lideran
esa
expansión,
conectando
atletas
con
producciones
documentales
y
docuseries.

Deportes y espectáculo de la mano

Gross
lo
resume
con
claridad:
“Las
series
y
películas
documentales
han
convertido
a
los
atletas
en
íconos
culturales.
Los
fans
ya
no
quieren
solo
jugadas:
buscan
profundidad,
historias
y
resonancia
emocional”.
La
competencia
entre
agencias
también
explica
el
dinamismo
del
sector.

UTA,
con
Ryan
Hayden
y
Jerry
Silbowitz,
fue
clave
en
la
integración
de
Barstool
Sports
a
Fox,
demostrando
que
el
entretenimiento
deportivo
ya
no
se
limita
a
ESPN
o
a
las
cadenas
tradicionales.
WME,
por
su
parte,
maneja
a
Serena
Williams,
Tom
Brady
y
Lionel
Messi
en
sus
proyectos
mediáticos,
mientras
que
Octagon
y
Wasserman
impulsan
a
Giannis
Antetokounmpo,
Patrick
Mahomes
y
Brittney
Griner
hacia
producciones
de
Amazon,
Netflix
y
ESPN.
El
nuevo
estándar
es
claro:
el
atleta
es
al
mismo
tiempo
jugador,
empresario
y
creador
de
contenido.

Deportes y espectáculo de la mano


Messi
y
el
modelo
integral

El
caso
del
astro
argentino
cristaliza
esta
evolución.
La
llegada
de
Lionel
Messi
al
Inter
Miami
en
2023
fue
un
hito
para
la
MLS,
pero
sobre
todo
una
operación
de
ingeniería
mediática
y
empresarial.
El
contrato
incluyó
un
salario
deportivo
competitivo,
pero
lo
realmente
novedoso
fueron
las
alianzas
estratégicas:
beneficios
por
suscripciones
al
MLS
Season
Pass
en
Apple
TV+,
acuerdos
de
largo
plazo
con
Adidas
y
participación
en
la
valorización
de
la
propia
liga.

La
llegada
de
Messi
multiplicó
los
ingresos
del
club
y
de
la
MLS:
estadios
agotados,
ventas
récord
de
camisetas,
y
un
documental
exclusivo
producido
por
Apple
TV+
que
convirtió
su
desembarco
en
narrativa
global.
El
efecto
no
fue
casual.
Detrás
operó
una
red
de
representantes
y
consultores
con
capacidad
de
leer
el
mercado.

Fotogaleria El delantero argentino del Inter Miami, Lionel Messi, celebra el segundo gol de su equipo durante el partido de la temporada regular de la Major League Soccer (MLS) entre el Inter Miami CF y el LA Galaxy

Su
círculo
íntimo,
encabezado
por
Jorge
Messi,
ha
ido
de
la
mano
con
agencias
de
peso
en
Estados
Unidos
como
WME,
que
ha
asesorado
al
argentino
en
proyectos
audiovisuales.
Jason
Hodes,
Jill
Smoller
y
Lee
White,
entre
otros
agentes
de
la
firma,
han
trabajado
en
el
desarrollo
de
documentales
y
producciones
que
expanden
la
marca
Messi
más
allá
del
campo
de
juego.

La
lógica
que
guía
esta
estrategia
es
la
misma
que
definió
a
LeBron
James:
consolidar
al
deportista
como
un
conglomerado
de
negocios
que
incluye
streaming,
cine,
moda
y
patrocinios.
Messi
no
es
solo
el
mejor
jugador
de
fútbol
de
su
generación:
es
también
una
plataforma
que
Apple,
Adidas
y
la
MLS
utilizan
como
ancla
para
construir
audiencia
y
fidelizar
consumidores.

Deportes y espectáculo de la mano

El
contraste
con
otros
deportistas
subraya
la
magnitud
del
fenómeno.
Mientras
Bryson
DeChambeau
reinventó
su
imagen
en
el
golf
con
contenido
viral
en
TikTok,
Messi
opera
en
otra
escala:
su
marca
genera
un
ecosistema
que
combina
deporte,
entretenimiento
y
negocios
globales.
El
capitán
argentino
no
solo
inspira
en
la
cancha,
sino
que
también
redefine
cómo
se
gestiona
una
carrera
en
la
era
del
espectáculo
total.


Nuevo
espectáculo
global

La
consolidación
de
este
matrimonio
entre
Hollywood
y
el
deporte
está
redefiniendo
el
mapa
cultural.
Para
las
celebridades,
poseer
una
parte
de
un
club
ya
no
es
un
capricho,
sino
una
estrategia
de
diversificación
que
amplifica
su
proyección
internacional.
Para
los
atletas,
contar
con
managers
capaces
de
negociar
producciones
audiovisuales,
alianzas
tecnológicas
y
contratos
multimillonarios
fuera
de
la
cancha
es
tan
importante
como
el
entrenamiento
diario.

El
fenómeno
también
responde
a
una
demanda
del
público.
Las
plataformas
como
Netflix,
Amazon
y
Apple
descubrieron
que
los
documentales
deportivos
generan
tanta
o
más
fidelidad
que
las
series
de
ficción.
“The
Last
Dance”
sobre
Michael
Jordan,
“Quarterback”
con
Patrick
Mahomes
o
“Simone
Biles
Rising”
son
ejemplos
de
cómo
los
fanáticos
quieren
consumir
no
solo
goles
o
puntos,
sino
también
historias
de
vida,
dilemas
personales
y
procesos
de
superación.

Deportes y espectáculo de la mano

El
deporte,
en
definitiva,
se
ha
convertido
en
una
narrativa
global
que
Hollywood
sabe
empaquetar
y
vender.
Y
los
atletas,
de
Messi
a
Mahomes,
de
LeBron
a
Serena
Williams,
se
han
transformado
en
protagonistas
de
ese
guion
compartido.

El
cruce
entre
Hollywood
y
el
deporte
ya
no
es
un
experimento:
es
una
industria
consolidada.
Lo
que
antes
eran
universos
paralelos
hoy
es
un
sistema
integrado
de
inversión,
relato
y
consumo
cultural.
Actores
que
levantan
copas
como
dueños
de
clubes,
deportistas
que
estrenan
sus
propias
series,
agentes
que
negocian
con
plataformas
globales
y
ligas
que
entienden
que
vender
partidos
ya
no
alcanza.
El
matrimonio
está
sellado,
y
como
en
las
grandes
franquicias
de
cine,
promete
múltiples
secuelas.
Lo
que
sucede
en
la
cancha
es
solo
el
primer
acto:
la
verdadera
función
continúa
en
la
pantalla.

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