
El
Flamengo
venció
este
domingo
por
0-1
al
Atlético
Mineiro
con
un
gol
del
ecuatoriano
Gonzalo
Plata
y
conquistó
la
Copa
do
Brasil,
que
representa
el
primer
título
del
exjugador
Filipe
Luís
en
su
flamante
papel
de
entrenador.
El
equipo
carioca
hizo
valer
su
victoria
por
3-1
en
la
ida
y
pese
a
la
ajustada
victoria
sufrió
en
casa
del
Atlético
Mineiro,
equipo
del
entrenador
argentino
Gabriel
Milito
que
podrá
buscar
consuelo
el
próximo
30
de
noviembre,
cuando
disputará
la
final
de
la
Copa
Libertadores
frente
al
también
brasileño
Botafogo.
Además
de
un
campeonato
que
salva
una
pobre
temporada,
Flamengo
también
se
aseguró
con
ese
título
una
plaza
en
la
Libertadores
de
2025,
que
aún
no
tiene
garantizada
en
la
Liga
brasileña,
en
la
que
está
en
quinto
lugar.
Un
logro
para
Filipe
Luís,
que
asumió
las
riendas
del
Flamengo
el
1
de
octubre,
hace
menos
de
mes
y
medio.
Sus
números,
eso
sí,
son
extraordinarios:
ha
dirigido
ocho
partidos
con
un
balance
de
seis
victorias,
un
empate
y
una
derrota.
Resulta
curioso.
Hasta
diciembre
pasado
era
un
jugador
más
en
el
equipo
yreemplazó
como
entrenador
al
exseleccionador
Tite,
con
quien
con
la
plantilla
más
cara
de
Brasil
había
perdido
la
alegría.
El
exlateral
del
Atlético
de
Madrid
ha
recuperado
al
Flamengo
con
un
fútbol
agresivo.
Marcajes
altos
y
recuperación
del
balón
para
lanzarse
a
atacar
en
forma
permanente
es
su
receta
básica.
Pero
también
sabe
adaptarse
a
las
circunstancias
y
este
domingo,
con
dos
goles
de
ventaja,
el
Flamengo
jugó
más
replegado,
tomó
sus
cuidados,
invitó
al
Mineiro
a
su
campo
y
buscó
el
contraataque.
El
equipo
de
Gabriel
Milito
asumió
sus
necesidades
y
presionó
desde
el
inicio,
pero
se
encontró
siempre
con
un
centro
del
campo
poblado
por
el
Flamengo.
Pudo
crear
algunas
oportunidades,
pero
Hulk
no
estaba
en
su
día,
Paulinho
tampoco
y
el
creativo
Scarpa
fue
anulado.
La
presión
era
inofensiva
y
cada
contra
del
Flamengo
causaba
zozobra
con
el
uruguayo
Giorgian
De
Arrascaeta,
Gerson
o
Gabigol,
sustituido
en
la
segunda
etapa
por
el
peligroso
Bruno
Henrique.
Impotente,
el
Mineiro
se
limitó
a
constantes
centros
al
área
contraria,
siempre
repelidos
y
seguidos
por
una
contra,
que
al
final
dio
resultado.
El
ecuatoriano
Plata,
que
había
entrado
por
Michael,
se
escapó
solo
y
superó
al
portero
Everson
con
una
medida
vaselina
cuando
faltaban
siete
minutos
para
el
final.
El
gol
terminó
de
derrumbar
al
Mineiro,
que
ahora
solo
piensa
en
la
final
de
la
Libertadores.





















