Home ENTRETENIMIENTO

ENTRETENIMIENTO

Petrona Jerez protagonizó una polémica escena dentro de la casa de Gran Hermano a darle un consejo a Martina Pereyra sobre cuanto comer. Esto causó un gran revuelo en redes sociales, ya que la joven se mostró muy afectada. ¿Qué le dijo Petrona a Martina en Gran Hermano? Mientras compartían un momento en el hidromasaje de la casa más famosa del país, la tucumana le aconsejó a su compañera que no coma dulce de batata porque “iba a engordar peor” durante el reality. Recordemos que Martina ya tuvo algunos problemas con respecto a su cuerpo, e incluso estuvo evitando meterse a la pileta para no mostrarse. Por eso, la joven se mostró muy afectada por el comentario de Petrona. Lourdes Ciccarone defendió a su compañera Lourdes al escuchar el polémico consejo de Petrona decidió defender a Martina al ver su reacción y la reto frente al resto de los participantes. “Pero es para el bien de ella”, se defendió la tucumana. Lourdes Ciccarone fue a consolar a su compañera, que para evitar que la vean afectada se metió en su cama y se tapó por completo. Por último, se la puede escuchar decirle a la hermanita que la defendió que los comentarios de Petrona le “rompen las pelotas”.
La edición 2025 de los Premios Carlos, los máximos galardones que distinguen a las obras teatrales de la temporada en Villa Carlos Paz, se encuentra envuelta en una fuerte polémica. La decisión de no incluir la categoría "Mejor Humorista" y reemplazarla por "Labor Humorística en Espectáculo" ha generado un masivo rechazo entre los artistas del género, quienes acusan un "ninguneo" hacia su trabajo y cuestionan la idoneidad del jurado. El detonante de la controversia fue el anuncio de Miguel Martín, el actor detrás del popular personaje El Oficial Gordillo, quien confirmó que no asistirá a la ceremonia de premiación. Martín, ganador del último "Carlos de la Gente", expresó su malestar por la decisión del jurado de eliminar la categoría "Mejor Humorista". "Es injusto y un ninguneo hacia nuestro trabajo", afirmó, marcando el tono de una ola de críticas que rápidamente se extendió entre sus colegas. Estos son los nominados a los Carlos 2025, los premios más esperados de la temporada por los artistas Camilo Nicolás fue uno de los primeros en sumarse al reclamo. A través de un contundente descargo en sus redes sociales, calificó como "una locura" la ausencia de una terna dedicada al humor. "Llevo 15 años laburando en contra del bajón", escribió, y señaló que esta decisión no solo lo afecta a él, sino también a otras figuras destacadas como Pablo Albella, Flaco Pailos, Pedro Alfonso, Gladys Florimonte, Nazarena Vélez, Pachu Peña y Lizi Tagliani. La indignación se profundizó con las declaraciones de Gladys Florimonte y Nazarena Vélez en el programa Intrusos. Florimonte criticó duramente la composición del jurado, afirmando que "hay tres personas que saben de teatro, pero los otros 15 no tienen idea". Vélez, por su parte, destacó la falta de reconocimiento a artistas como Fátima Flórez, Marcelo Polino y Camilo Nicolás, a pesar de su éxito en taquilla. Qué dijo el jurado Sonia Camps, presidenta del jurado, salió al cruce de las críticas en declaraciones a Telenoche. "Este jurado que hoy muchos odian es el mismo que el año pasado les dio premios a quienes están hablando mal", afirmó. Camps defendió la inclusión de la categoría "Labor Humorística en Espectáculo" y aseguró que los 37 ternas contemplan todos los géneros. Sin embargo, los artistas insisten en que la decisión de eliminar la categoría específica de humor es un desprecio hacia su labor. La polémica ha generado un clima tenso en la colonia artística de Villa Carlos Paz, con varios humoristas y actores anunciando su ausencia en la ceremonia de premiación. Mientras tanto, el debate sobre la idoneidad del jurado y la representación del humor en los premios sigue en aumento, dejando en evidencia una fractura entre los organizadores y los protagonistas de la temporada teatral.
La infanta Sofía, hija menor de los reyes Felipe VI y Letizia, atraviesa un momento complicado en su paso por el UWC Atlantic College de Gales, donde cursa el segundo año del exigente Bachillerato Internacional. Aunque las expectativas hacia la joven no son tan altas como las que recaen sobre su hermana mayor, la princesa Leonor, los últimos reportes sobre su rendimiento académico generaron preocupación en Zarzuela, dejando al descubierto las dificultades que enfrenta en un entorno tan competitivo. La sombra de la comparación con su hermana Leonor, heredera al trono español, parece pesar cada vez más sobre Sofía. Mientras que Leonor dejó una huella destacable en el mismo colegio, con notas sobresalientes y un desempeño ejemplar, Sofía mostró un progreso más modesto. Si bien la infanta aprobó todas las materias, las notas fueron muy al límite, lo que contrasta con el brillante historial académico de su hermana mayor. Esta diferencia empezó a generar que se habló sobre cómo manejar las expetectativas dispares entre las dos hermanas. Tensiones en Zarzuela por el desempeño de la infanta Sofía La educación de los miembros de la realeza se considera un pilar esencial para mantener la imagen y legitimidad de la institución. En este sentido, a la infanta se la ve poco motivada académicamente, una percepción que inquieta a los miembros de la Casa Real. Sin embargo, desde el entorno familiar están evitando dramatizar la situación. A pesar de las preocupaciones, reconocen que Sofía aún tiene tiempo para redirigir su camino y adaptarse al riguroso sistema educativo internacional del UWC Atlantic College. Este proceso, aunque desafiante, también es visto como una oportunidad para que la joven desarrolle su propia identidad lejos de las constantes comparaciones que no solo recaen sobre Leonor. En la memoria de muchos está el caso de la infanta Elena, hermana del rey Felipe VI, quien también tuvo un desempeño académico discreto en su juventud. Este antecedente parece resurgir como un recordatorio de los riesgos de no cumplir con las expectativas que la sociedad y la institución monárquica imponen a sus miembros más jóvenes. No obstante, el caso de Sofía no es alarmante. Los informes indican que aprobará sus materias, aunque con notas que no son de excelencia. Pese a esto, el paso de la infanta Sofía por Gales está lejos de ser determinante para su futuro. Aunque los resultados actuales no cumplen con las expectativas, es innegable que aún tiene la oportunidad de demostrar su capacidad en otros aspectos. VO
Pampita Ardohain no deja de ser noticia, y esta vez su estilo volvió a captar todas las miradas. La modelo y conductora, conocida por su impecable gusto en la moda, sorprendió a sus seguidores con un vestido floral ideal para los días cálidos. Durante una salida junto a amigos, Pampita optó por una prenda que combinaba frescura, sofisticación y un toque romántico, reafirmando por qué es un referente de estilo en la Argentina. El vestido elegido por Pampita es de corte largo y estampado con flores en tonos pastel, predominando los rosas y verdes sobre un fondo claro. Con una silueta fluida y delicados volados en la falda, la prenda logra un balance perfecto entre comodidad y elegancia. Este diseño es ideal para eventos diurnos, ya sea una reunión al aire libre o un almuerzo casual, como el que protagonizó Pampita en compañía de amigos. Para complementar el vestido, Pampita apostó por un blazer negro de terciopelo, una pieza clásica que le dio un toque más formal al look sin restarle frescura. El contraste entre el estampado floral y el negro del blazer aporta profundidad al conjunto, mostrando que los básicos pueden ser grandes aliados para elevar cualquier outfit. El total look de Pampita que es perfecto para un evento formal Como es habitual en ella, la modelo cuidó cada detalle. Eligió unos lentes de sol de formato redondeado y una cadena dorada sencilla, que le dieron al conjunto un aire moderno. Su cabello suelto y liso, junto con un maquillaje natural que destacaba su sonrisa, completaron un look fresco y lleno de vitalidad. Los accesorios jugaron un papel clave, ya que Pampita optó por mantenerlos minimalistas, dejando que el vestido floral sea el verdadero protagonista. Este enfoque demuestra que no es necesario sobrecargar el look para llamar la atención, sino que la clave está en saber equilibrar cada elemento. El estilo de Pampita no solo refleja su personalidad, sino que también marca tendencia. Las prendas con estampado floral vuelven a ser protagonistas de la temporada, y la elección de la modelo resalta cómo este tipo de diseños pueden adaptarse a diferentes ocasiones. Los vestidos largos, especialmente aquellos con cortes ligeros y detalles románticos, son una opción ideal para quienes buscan lucir arregladas sin perder comodidad. Si estás buscando un outfit que combine frescura, romanticismo y sofisticación, el vestido floral que lució Pampita es el ejemplo perfecto. Ya sea con sandalias para un día relajado o con botas y un blazer para un toque más urbano, este tipo de prenda es un imprescindible en cualquier guardarropa de verano. VO
La historia de Estefanía de Mónaco y Daniel Ducruet marcó una época en el pequeño pero glamoroso principado de Mónaco. Este romance, que desató controversias y ocupó los titulares de los años noventa, no solo capturó la atención mediática por la naturaleza del vínculo, sino también por las tensiones que generó dentro de la familia Grimaldi. A comienzos de los años noventa, Estefanía de Mónaco sorprendió al mundo al enamorarse de Daniel Ducruet, un joven francés que había llegado a Mónaco como agente de policía y se desempeñaba como guardaespaldas de la familia real. Ducruet, que había trabajado en empleos tan diversos como pescadero y dependiente en una tienda de mascotas, no encajaba en el perfil que se esperaba para la princesa rebelde. Sin embargo, entre cenas en la Gran Manzana y encuentros durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, nació una atracción que pronto se convirtió en un romance. En marzo de 1990, los rumores comenzaron a cobrar fuerza, y Estefanía pidió personalmente que Ducruet se uniera a su equipo de seguridad durante la gira promocional de su disco Stéphanie. Así, el vínculo entre ambos dejó de ser un secreto. Tres años después, el amor se formalizó con el nacimiento de su primer hijo, Louis, en noviembre de 1992, seguido por Pauline en 1994. La traición que impactó en Estefanía de Mónaco Contra todas las expectativas y la aparente desaprobación del príncipe Rainiero, padre de Estefanía, la pareja se casó el 1 de julio de 1995 en el Ayuntamiento de Mónaco. Por un breve período, parecía que el escándalo había quedado atrás, y los monegascos comenzaron a aceptar la relación. Sin embargo, la felicidad duró poco. Un año después, en agosto de 1996, el matrimonio se desmoronó tras la publicación de unas fotografías que mostraban a Daniel Ducruet en un momento comprometedor con una reina de belleza belga, Muriel de Mol-Houtteman. Aunque las primeras imágenes tomadas en un autódromo parecían inofensivas, las posteriores dejaron poco a la imaginación. Las declaraciones de Ducruet, que intentó asumir la culpa públicamente, no fueron suficientes para reparar el daño. “Me siento avergonzado, yo soy el culpable. He traicionado a Estefanía y a mis hijos”, afirmó. Tras la ruptura, Estefanía pasó meses recluida en el Palacio de Mónaco, enfrentando el juicio de la opinión pública y tratando de superar el golpe emocional. Aunque el romance con Ducruet había llegado a su fin, la princesa rebelde intentó rehacer su vida con otros amores, incluyendo otro guardaespaldas, Jean Raymond Gottlieb. Décadas más tarde, los hijos de Estefanía y Daniel lograron construir un puente entre las familias Grimaldi y Ducruet. Henri Ducruet, padre de Daniel y abuelo de Louis y Pauline, fue un pilar importante para los nietos y bisnietos, manteniéndose siempre alejado de los reflectores. Su funeral, celebrado en enero de 2024, reunió a ambas familias en un acto de reconciliación simbólica.
El apellido Urdangarin, asociado históricamente con el éxito deportivo gracias a la brillante trayectoria de Iñaki Urdangarin, sigue siendo una carga pesada para Pablo Urdangarin. A pesar de su dedicación y esfuerzo, el joven de 22 años enfrenta la frustración de no lograr consolidarse como una figura clave en el básquetbol. Tras un año de preparación intensa, las pruebas para entrar en la Selección Española no dieron el resultado esperado, dejando al hijo de la infanta Cristina fuera de las competiciones internacionales. El objetivo de Pablo era claro: representar a España en torneos de prestigio como los Juegos Olímpicos de París 2024 o el Campeonato Mundial de Básquetbol Masculino 2025. Sin embargo, ese sueño parece cada vez más lejano. Pese a haber pasado por equipos como el FC Barcelona y el Granollers FC, su desempeño no fue suficiente para garantizarle un lugar en el equipo nacional. "Me preparé durante meses con la esperanza de estar en la lista de convocados", habría confesado el joven royal a su entorno cercano, según fuentes allegadas. Su esfuerzo incluyó entrenamientos extenuantes y sacrificios personales que, finalmente, no le dieron la recompensa esperada. Pablo Urdangarin bajo la sombra de su padre A la frustración deportiva se suma una percepción inquietante para Pablo Urdangarin: la sensación de que hay factores externos que limitan su carrera. En el entorno del joven se comenta que la Casa Real, encabezada por sus tíos Felipe VI y la reina Letizia, podría estar influyendo para que no gane protagonismo mediático. Esta teoría surge del deseo, según él, de la institución por mantener un perfil bajo en torno a su figura, debido a los problemas legales que afectaron a su padre, Iñaki Urdangarin. No obstante, los especialistas el deporte opinan que la falta de resultados también es un factor clave. A pesar de los apellidos y su participación en clubes de renombre, la competitividad en la élite del básquet español es feroz. Los técnicos priorizan el rendimiento y la consistencia, y Pablo aún no demostró ser indispensable en el campo. A pesar de los contratiempos, Pablo Urdangarin no parece estar dispuesto a rendirse. Su compromiso con el básquetbol sigue intacto, y está decidido a continuar trabajando en su desarrollo como deportista. "Esto no termina aquí", aseguran que comentó a sus más cercanos. El camino hacia el éxito está lleno de obstáculos, y Pablo lo sabe bien. Quizás el tiempo y la perseverancia le den una nueva oportunidad de brillar, lejos de las sombras de su apellido y de los rumores que rodean su vida. VO
JENNIE generó entusiasmo en la red al publicar un adelanto de "Love Hangover", tema de prelanzamiento de su esperado álbum debut en solitario "Ruby". Después de tomar a todos por sorpresa con el inesperado lanzamiento del video musical "ZEN" como el primer evento previo a su gran regreso, la artista all rounded, miembro de BLACKPINK, reveló una nueva imagen teaser titulada "Love Hangover". El tema será estrenado el 31 de enero. La imagen presenta una lápida en forma de corazón rodeada de flores azules, color favorito de Jennie, lo que despertó intriga de forma inmediata. LOVE HANGOVER Los fans -BLINK por BLACKPINK y Jensetters, su fandom personal- rápidamente relacionaron el teaser con una foto que Jennie había compartido anteriormente en su cuenta de Instagram, en la que se veía una tumba desde la tierra mirando para el cielo. Las flores azules a juego tanto en la imagen del teaser como en la instantánea anterior parecen confirmar la conexión.   LOVE HANGOVER Jennie también sorprendió con un fragmento de la canción en su sitio web oficial, ofreciendo un adelanto de lo que está por venir. ¿Cuándo sale el álbum de Jennie? El primer álbum en solitario de Jennie, 'Ruby', contendrá un total de 15 pistas, con artistas como Childish Gambino , Doechii , Dominic Fike , Dua Lipa , FKJ y Kali Uchis, se lanzará el 7 de marzo. Ya se puede hacer el Pre-Order en la página oficial de Jennie: Jennie.Ink.to/ruby Jennie lanzará una "versión de audio sólo de Jennie", por lo que se obtendrán las 15 canciones y, además, las 6 colaboraciones con artistas destacados grabadas sólo con la voz de Jennie.
Será muy difícil no asociar al actor colombiano Andrés Parra con la serie El patrón del mal. Llega a Buenos Aires para presentar su unipersonal Venga que si es pa´eso. Una invitación a despertar, sólo el martes 4 de febrero, en una única función que hará en el Teatro Broadway a las 20.30. Tiene una formación actoral que incluye su paso por Londres y una larga lista de estrenos teatrales, donde se ven títulos de tragedias griegas y también clásicos de William Shakespeare. En cine fue muy importante la película que estrenó en el año 2009: La pasión de Gabriel de Luis Alberto Retrepo —¿Por qué presentarte en Buenos Aires y qué características tiene tu espectáculo? —Estamos muy felices y emocionados y a mí me hace mucha ilusión presentarme en Argentina, ya que nunca he hecho teatro allá. Sé a lo que me enfrento, pero es curioso porque lejos de darme susto estoy muy emocionado. Siento que vamos a tener un gran show en la Argentina, conozco a los argentinos y sé que nos vamos a enamorar. La característica más importante es que es un experimento, crear un espectáculo en el que el público se sienta en la sala de mi casa. Voy a contar la historia de mi tránsito por la miseria, por el miedo, la angustia, los complejos, mis inseguridades y mis heridas de infancia. Pensé que el éxito iba a llenar ese vacío y no fue así, esto enmarcado con mucho humor. Creo que tengo una capacidad para burlarme de mí mismo muy bacana. Es un show mal hablado, grosero y confrontador, en un momento se pone muy incómodo porque hago preguntas a la gente. Cuestiono un poco las cosas que normalizamos: el mal vivir, como seguir en un matrimonio en el que ya no deseamos o estar en un trabajo en el que ya no queremos estar y termino convertido en una montaña rusa porque el show da mucha risa, pero también angustia. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Ya lo estrenaste frente a otros públicos? —Sí. Ya estuvimos en varias ciudades de Estados Unidos, como Boston, Orlando, Miami, Nueva York, también en otros países como Ecuador y Perú. En todas partes ha sido el mismo efecto: la gente sale muy conmocionada. El éxito del show es que la gente se identifica, le estás hablando de cosas por las que hemos pasado todos. Creo que las personas están un poco hartas del éxito, por eso decidí apostar a compartir la oscuridad, ésta es mi zona oscura. Es de lo que yo no debería hablar, ni mostrar. —¿Cómo convivís con el éxito de la serie Pablo Escobar? Incluso te compararon por esa actuación con Marlon Brando... —Eso creo que lo dijo un borracho y alguien lo anotó. (Risas). Ahora vengo a hablar de mí, no de mis personajes, cuento mi historia. —¿Eras consciente cuando la filmabas? —No, no pensé que fuera a pasar lo que pasó. No le tenía tanta fe. —¿Qué explicación le encontrás a ese éxito? —No le tengo una explicación. Es un fenómeno que pasa muy poco. Me atrevería a decir que se convirtió en una serie de culto. No sé cuáles son los factores que tienen que juntarse ahí para que pase. Pero me siento muy privilegiado y agradecido porque pasa muy poco y que a mí me haya pasado, eso fue una bendición, no es normal, son muy pocas las series. Creo que pensando en Colombia me atrevería a decir que le pasó a Betty, la fea y a Escobar: El patrón del mal, no más. Son dos las mundialmente famosas, íconos, no creo que haya otras. —¿Qué recuerdo te dejó la filmación de la película La Odisea de los giles? —Quise conocer a Ricardo Darín y verlo trabajar. Terminé pudiendo ver a todos esos “monstruos” que estaban en la película. Fue para mí un taller muy bonito. Lo sufrí mucho, porque el acento me costó trabajo, hablar en argentino es muy difícil de hacer. Pero me lo disfruté. —¿Qué piensa un colombiano del teatro argentino? —Sabemos que el argentino es un gran consumidor de teatro, ve mucho y bueno. Tiene un humor muy fino. Será como torear en Madrid. —¿Estarás solo en el escenario, con un texto que escribiste y también dirigís? —Sí. Dándole mí cuento. Llorándole ahí. Cuando uno se dedica al arte, hay una cosa que se supone que uno tiene algo para decir. Siento que este show es lo que yo como artista tenía y quería, por eso lo hace el proyecto más importante de mi vida. Esto sí es de lo quería hablar y lo tenía que escribir y también dirigir. Lo presenté en febrero del 2024, ya hice más de veinte funciones y ha crecido un montón, ya no es el que había estrenado. —¿Esta propuesta es el resultado de la pandemia? —No me tocó, la pandemia la pasé muy suave. Es el resultado de un colapso que tuve en el 2022. Enfrenté el mayor de mis miedos, curiosamente estaba en Buenos Aires cuando me pasó. Y fue lo mejor que me pudo haber pasado y el show tiene esa intención. Mucha gente que está estancada por miedo, tratando de evitar un dolor que sabe que los va a matar. Pero no somos muy conscientes de lo que pasa cuando usted se muere. El show es una invitación a lanzarse a ese dolor, rendirse y morirse. A veces hay que morirse y está bueno. Pero como estamos en esta cultura del no me duela nada, puede incomodar y es muy difícil a veces dar el paso. Yo no lo dí, la vida me empujó. Una amiga me dijo: “Sos un hombre de fe”. —¿Qué sería la fe? —Creer en un Dios. Soy un hombre que se dio cuenta de que Dios estaba, pero adentro, no afuera. Entonces creo mucho en ese Dios, en mi sabiduría interna, que la tenemos todos, está ahí y ha estado siempre, pero no hemos hecho contacto, seguimos demasiado distraídos consiguiendo prestigio, fama, reconocimiento, plata familia, esposa, hijos y auto nuevo. Y con esta imagen de un Dios por allá, lejísimo, inalcanzable al que hay que rendirle culto y además un poco castigador y vengativo, elijo tener una enorme fe en el Dios que me habita. El problema es darse cuenta. Usted tiene una sabiduría interna que tiene la respuesta a todas sus preguntas, ahí está. Ahora hay que hacer contacto y el dolor es el que lo produce, cuando uno colapsa todo se abre, ésta es una ruta. —¿Cómo ves hoy a América Latina y su presente? —Viviendo el proceso que tiene que vivir. Hay un escritor colombiano muy importante, Mario Mendoza, quien dice: “América Latina toda la vida quiso ser el primer mundo, queríamos ser Nueva York, París, Europa y la historia ha demostrado que pasó al revés, el primer mundo se volvió el tercer mundo y en eso América Latina tiene más experiencia”. Eso nos pone en un lugar muy privilegiado, nadie se volvió primer mundo, éste es el tercer mundo. Pero nosotros ya sabemos cómo es y ellos no. Estados Unidos y Europa están destrozados, la inmigración, la pobreza, la falta de agua, la locura y la guerra, pero nosotros llevamos así toda la vida, entonces eso nos pone por delante. —¿Y cómo sigue tu gira? —Es probable que vayamos a Uruguay y México, vamos a visitar más ciudades de Colombia y de Estados Unidos. Estamos apenas empezando, mi plan es que el show ruede hasta que ya no vaya la gente. —¿En estos momentos es igual filmar que el escenario? —Hacía diez o doce años que no hacía teatro. Toda la vida había querido tener un espectáculo personal, pero no tenía el tema y cuando aparece lo sigo disfrutando mucho. Si me das a elegir entre hacer el show o hacer una película, prefiero seguir en el escenario los próximos años. Acabo de hacer otra serie, sigo trabajando igual, pero en este momento la prioridad es el espectáculo y si me dan los tiempos filmo.
Ya volvió a los escenarios Gonzalo Heredia con La mentira de Florian Zeller, aunque con un cambio: ahora está en el Teatro Astros siempre junto a Eleonora Wexler, Lautaro Delgado Tymruk y Alexia Moyano, con dirección de Nelson Valente. Las funciones son de viernes a domingo a las 21. —¿Cómo fue el paso de El Picadero al Astros? —Nunca había estado en este teatro, tampoco en El Picadero, con su público. Lo vivo con incertidumbre, en aquel momento porque no era un ámbito absolutamente comercial, y no sabíamos qué iba a pasar con el público, que nos acompañó. Ahora creo que va a ser una etapa diferente. El Astros está construyendo una cartelera hace ya un par de años muy novedosa, particular y exclusiva, porque no la tienen otros teatros, además es el último de la avenida Corrientes al 750. De alguna forma tiene una identidad propia. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Tu primera novela se llamó Construcción de la mentira. ¿Te especializás en la mentira? —Esa novela trata de un actor que tiene una especie de crisis existencial. Me llama mucho la atención y me gusta el tema de qué es la ficción y qué es verdad. En esta obra de teatro se habla desde otro lugar, un poco más sobre los vínculos amorosos y amistosos. Los relatos que construimos para los demás y los que armamos para nosotros mismos. ¿Existe la verdad? ¿Todo está teñido por la mentira? Son preguntas bastante existenciales. Tampoco tengo tan clara la respuesta, para mí no hay algo muy concreto de que solo existe la verdad o solo existe la mentira. Ni una es totalmente blanca y ni la otra es totalmente negra. —¿Cómo sentís que juega en la sociedad actual? —Creo que estamos viviendo en una era de posverdad. Son tiempos de fake news, con la inteligencia artificial donde podés ver a personas fallecidas besándose, es entre brutal y demencial, y a la vez también un poco mágico. Soy de la generación que fue testigo de toda la evolución digital desde el celular con un mensaje de texto hasta las redes sociales. Pasé por absolutamente todo. En ese sentido creo que estamos viviendo esta era en donde hay un consumo irónico, en donde todo parece estar a tu alcance. Tengo hijos de trece y siete años, pero mis padres no se podían comunicar, había mucho secreto. Mientras que nosotros estamos hipercomunicados. —¿Creés en la mentira piadosa? —Hay diferentes puntos de vista. Me parece que la mentira piadosa puede estar relacionada con la omisión, con el no decir o evitar decir y creo que eso lo hacemos a diario. Desde el Ratón Pérez hasta los Reyes Magos construís toda esa ficción. Nacimos con eso y se termina chocando con el mundo real. Creo que la mentira tiene mal marketing. Si un amigo médico se pone a pintar a los cincuenta años y es horrible, no se lo decís. —Estudiaste actuación con Rubens Correa, Julio Chávez y Raúl Serrano. ¿Quién te marcó más? —Raúl Serrano sin lugar a dudas. Pasé tres años en su escuela y el último lo daba él en persona. Recuerdo cómo descubrí el ser dirigido, el que te lleven a un lugar que vos desconocés dentro tuyo. Fue muy generoso conmigo. —¿Te arrepentís de algo? Estuviste en un reality… —(Se ríe) Tenía diecinueve años. No, para nada me arrepiento. Ni siquiera de haber hecho Lobo en ElTrece. Hay muchos trabajos que no veo, porque me da mucha vergüenza y pudor. Fue el camino que necesitaba transitar o por lo menos pasar en esos momentos. Me río un poco de ese personaje público o de ese galán. Hace poco hicimos un streaming que se llamaba Galanes en temporada baja. —¿Cómo te afecta el éxito y el fracaso? —Uno empieza como a relegar en el sentido de que sabés que no te va a suceder. Fantaseabas cuando eras más joven y ahora hay un poco más de serenidad. Para mí el éxito es escribir una buena media página en una mañana, porque me hace estar muy bien conmigo mismo, me siento muy feliz y completo. O ir a nadar, a mí me da mucha felicidad. El éxito se construye todos los días. —Hiciste El montaplatos de Pinter, Julio César de Shakespeare. ¿Querés volver a algún clásico? —No tengo mucha fantasía con respecto a interpretar un protagonista. Nos divertimos mucho, la pasamos muy bien, me gusta abordar mi personaje, contar su arco dramático cómo empieza y termina. Pero no es algo que me apasiona actuar, no tengo la fantasía o el deseo de estar en el San Martín o en el Cervantes o que me llame Almodóvar para hacer una serie o una película. Sinceramente me gustan los proyectos, contar historias y muchas veces escribirlas o adaptarlas. —¿Qué balance hacés de tu estreno como dramaturgo con Cómo provocar un incendio? —Fue una primera experiencia con un texto por lo menos a mí entender muy lindo. Estoy muy contento cómo quedó la obra y que también fue desde otro lugar en el sentido de poner el cuerpo y conocer cómo el texto empieza a tener vida propia y también muchas veces es muy maltratado. Desde la alegría de haber terminado de escribir hasta la incertidumbre de construir el elenco, el trabajo con la directora y con la palabra. Los ensayos y las primeras lecturas, donde cada uno le ponía cuerpo a esos personajes y cómo se iban construyendo las interpretaciones. Me dio un poco de vértigo sinceramente cuando había mucha gente metida en la obra. —¿Repetirás la experiencia de dramaturgo? —Estoy con un proyecto que me gusta mucho que es una adaptación teatral de una película que se llama Coherence dirigida por James Ward Byrkit (2013). No es tan conocida, tuvo muy buenos comentarios, pero pasó casi inadvertida. Desde que la vi la imaginé para teatro, espero poder estrenarla antes de fin de año. Pertenece a un género que no consumimos mucho, tiene algo de thriller con ciencia ficción. —¿Te tienta dirigir? —Por ahora no, aunque seguramente en algún momento lo haré. —¿Seguís escribiendo novelas? —Sí. Este año en mayo saldrá Extranjera y es la primera vez que abordo el universo femenino, las protagonistas son dos mujeres, una abuela, inmigrante de Siria que cuenta su llegada a la Argentina a principios del 1900 y paralelamente es la voz de esta nieta que va la va a visitar, acompañando a su papá. Son dos temporalidades que se van intercalando y construyendo para armar el relato. Mi familia vino de Siria, y aparte investigué, somos descendientes de españoles y árabes. —Escribir sobre el mundo femenino es complejo para un hombre… —Apareció la voz de los personajes, la abuela se llama Ema y Eleonora su nieta. Empecé escribiendo como Ema, una primera persona bastante profunda, reflexiva y me sentí increíblemente cómodo. Leí mucho a Héctor Tizón, él describe mucho a su provincia, Jujuy, y su naturaleza, las escenografías están muy presentes en los colores y aromas. —¿Quién es tu primer lector o lectora? —Brenda (Gandini/su esposa, también actriz) y mi padre. Uno de mis últimos trabajos en la vida real, antes de ser actor fue en el taller mecánico de él. Él es de una generación que leer es no hacer nada, cree en el hacer físico. Cuando empecé con el hábito y a construir la disciplina de la lectura de todos los días, me empezó a pedir que le recomendara libros. Por eso le doy lo que escribo, tiene una mirada de “me gusta o no me gusta”. mientras que Brenda puede estar teñida por lo intelectual. —Se cree que el trabajo del escritor es muy solitario… —Sí, pero tengo también algunos colegas con los que nos pasamos los manuscritos. Por ejemplo, ahora con Extranjera se la pasé a una escritora tucumana, que se llama María Lobo. Nos intercambiamos y leemos. Es maravilloso porque estás menos solo.
Cuando estrenamos El último, diatriba de amor por mensaje de audio hace un par de años, yo venía particularmente afectado por dos crímenes que rebotaban en mi cabeza sin parar. Uno era el caso de Enzo Aguirre, un pibe de 23 años que laburaba como taxi boy y que había sido asesinado al final de la pandemia, en un hotel a la vuelta de mi casa, en el microcentro porteño. El crimen de Enzo me dejó profundamente afectado no solo por la proximidad geográfica, sino porque nos cruzábamos en aplicaciones de citas y charlábamos. Era un pibe hermoso, simpático y pobre. Enzo fue la primera persona a quien yo conocía que había sido asesinada por razones de género. El otro caso era el de Fabiana Luna, una joven de 25 años a quien mataron en un camino rural de Rafaela, mi ciudad de origen. Trabajadora sexual, madre de tres criaturas y también pobre. Murió estrangulada con un cordón de zapatillas, en manos de un chabón que se aprovechó de la precariedad de las condiciones de su trabajo y de su condición de mujer. Su femicidio resonó profundamente, impulsado por los grupos feministas de Rafaela que rápidamente salieron a las calles a reclamar justicia. La muerte de Enzo me había empujado a escribir la obra. La de Fabiana confirmó que era necesario y urgente generar conversaciones sobre el trabajo sexual, la violencia de género y las raíces de estas violencias: las formas en las que somos educados en el amor. El estreno en Rafaela, mi tierra, adquirió fuerza y sentido. Su asesinato era una herida abierta en una comunidad donde los comentarios fachos y las justificaciones de la maquinaria neoliberal erizan la piel. Allí, como en tantas localidades pequeñas, el chisme doloroso se convierte en sentencia: “¿A qué se dedicaba? ¿Cómo estaba vestida? ¿Por qué estaba en ese lugar? ¿Era buena madre?”. Esas preguntas que no buscan justicia, por supuesto, sino culpar a las víctimas, invisibilizar el contexto y perpetuar prejuicios. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. A mí me interesaba corrernos del enfoque binario. En El último, quise explorar la violencia que atraviesa el vínculo entre un señor con recursos que se obsesiona con un pibe más chico y pobre. Dos formas opuestas de encarar la vida, la relación con el dinero y el amor, que no tarda en transformarse en tragedia. Pero en un debate posterior a la función, alguien afirmó que la obra no hablaba de violencia de género porque no era de un hombre ejerciéndola sobre una mujer. Esa afirmación reveló las limitaciones del enfoque binario y, al mismo tiempo, la necesidad urgente de la obra. El teatro ocurre donde es necesario, y El último era urgente y necesaria en mi tierra. Hoy, solo un par de años después, el escenario nacional ha cambiado drásticamente. El contexto de las “malas víctimas” se ha profundizado bajo un gobierno libertario que recorta derechos, desmantela políticas de género y abandona a las personas más vulnerables. La validación de discursos de odio consolidan un retroceso alarmante. Nunca imaginamos que la extrema derecha ganaría el centro de la escena sociopolítica, y que volverían al imaginario colectivo los fantasmas del medievo, aquellos que justifican desde el poder el uso de la violencia sobre quienes intentan decidir sobre sus cuerpos. Tampoco pensamos que frases como “tu cuerpo, mi decisión” se convertirían en consignas virales, con millones de likes y comentarios de odio, legitimando una crueldad que antes se ocultaba y hoy se ostenta como bandera. Los casos de Enzo y Fabiana resuenan en triste sintonía con las trescientas víctimas de violencia de género que son asesinadas cada año en Argentina. Una cada 20 horas en lo que va de 2025. En “El último”, estas historias encuentran eco en los personajes que habitan el escenario: cuerpos atravesados por el deseo y la violencia, relaciones marcadas por el abuso de poder y la precariedad, voces que resuenan desde los márgenes para cuestionar un sistema que perpetúa las mismas injusticias. La obra no da respuestas ni afirma verdades; intenta abrir preguntas y confrontar al espectador con las ausencias que solemos ignorar. Desde el teatro periférico seguimos insistiendo en contar estas historias. Historias que parecieran no interesarle ni al teatro oficial ni al comercial, preocupados por otros menesteres. Nuestro teatro no cambiará nada, pero sentimos que es vital compartirnos algunas preguntas. ¿Qué hacemos con estas ausencias? ¿Cómo enfrentamos un sistema que se sostiene en nuestro silencio? ¿Cómo respondemos cuando callar ya no es una opción? *Autor y director de El último, diatriba de amor por mensaje de audio. La obra se presenta los sábados de febrero y marzo a las 20 en El Extranjero Teatro.

Latest Posts