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ENTRETENIMIENTO

Andrew Bu-ckland ganó el Oscar a Mejor Edición por Ford versus Ferrari, la espectacular maravilla de James Mangold, el director con quien Buckland trabaja desde hace varios. Esa es solo la punta de un vínculo que ha generado películas poderosas como la reciente y subvalorada Indiana Jones y el dial del destino. Buckland es un editor que habla el idioma del cine, con pasión, considerando siempre el medio como un arte comunal, fascinado con procesos que después generar relatos más grandes que la vida. Eso es sin dudas Un completo desconocido, la biopic de Bob Dylan que Mangold dirige, Buckland editó y que acaba de sorprender por sus nominaciones (Mangold como director nominado es una bienvenida sorpresa). Por decirlo cortito y al pie: Buckland es uno de los mejores editores actuales de Hollywood y lo demuestra película a película. Pero como él mismo sostiene, la edición es un trabajo que “si está bien hecho, no lo notas, no tienes que notarlo: es un arte invisible”. ¿Qué ama Buckland de casi más de 20 años de carrera? Buckland: “Amo ver los resultados de mi trabajo, del hecho de unir todas estas pequeñas partes habiendo encontrado la manera de que sean coherentes una con otras. La manera en que te involucras con cada escena y la felicidad que te causa ver que funciona, que ayuda a que una determinada historia se pueda contar…realmente es algo que amo”. Y sigue: “Es algo que puede ser a veces difícil, que podría ser desafiante: dependiendo del material que tienes, que te dan. Para ser un gran editor tenes que ser flexible, porque tienes que encontrar diferentes formas de contar, de permitir al material que te hable. A veces el director o el guión te piden algo puntual, pero quizás cuando lo filman, por muchas razones, no se ve de esa forma. Y aún así te llega, y tenes que lograr que funciona, y me encanta eso, me encanta lograr que cuente lo que tiene que contar. Muchas veces los directores son muy agradecidos. Si el material quizás no funciona, no puedes decir “no funciona”. Tienes que encontrar una solución. Nunca quieres forzar nada, quieres encontrar la forma en que el material te hable. Ser parte del proceso creativo, trabajar a la par del director, y sí hay una buena relación y confianza, no hay nada mejor. Incluso te da libertad, te permite jugar con la escena. Siempre se convierte, en el mejor de los casos, en una conversación con el editor. — “Un completo desconocido, un momento en la vida de Bob Dylan”, ¿cómo se acercaron a esa idea desde el montaje y del tono general? —La película de James Mangold desde el título describe su tesis: Un completo desconocido. La idea es experimentar el mundo de Dylan, desde su música, y quién era él como persona en un momento de su vida durante cinco años en Nueva York. Dylan es un enigma y siempre lo será. Entonces lo mostramos en un momento junto a otros, Peter Seeger, Joan Baez, su novia Sylvia. Estos personajes son espejos para entender la forma en que la figura de Dylan se refleja y se divide. Es entender el momento en que este personaje desconocido cambia para siempre la música. Hay como 40 canciones en el film. Timothée Chalamet canta, todos cantan sus canciones. Todos están increíbles. Siempre nos interesó mucho cómo contarla, como respetar los momentos, que cada instante desembocará en otro, queríamos respetar una cadencia y que no se sienta como un listado de momentos. Queríamos encontrar la forma de entrar a cada escena lo más tarde posible y salir de ella lo antes posible. Ese siempre fue el desafío. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Cuánto ha cambiado la edición a partir de los efectos especiales digitales? —Bueno, no tanto como uno podría creer. Por ejemplo, las bases de la edición no cambian. Tenes más elementos con los cuales lidiar. Por ejemplo, en la última Indiana Jones lo hacen más joven o escenas con fondo verde. Nos mandaron el rodaje de cada día muy rápido, y eso nos ayudó en la edición. Por supuesto, una cara joven tiene otras expresiones que un hombre mayor. Pero como te decía no hay un cambio tan radical. —¿Cómo es trabajar, por ejemplo, en “Indiana Jones”, donde hay un lenguaje ya construído, que incluye a la edición? —Todos queríamos que fuera una película de James Mangold, así nos acercamos a ella de esa forma. Jim es muy específico con lo que quiere y con lo que espera. Todos sabíamos que era una película de Indiana Jones, y conocemos a todos, incluyendo a Steven Spielberg, que nos enamoró del cine a muchos de nosotros. Pero otra vez: era una película de Mangold, y él filma diferente, de otra forma. Estabámos lidiando con la franquicia y todo lo que eso implica. Steven Spielberg vino como tres o cuatro veces a la sala de edición y la verdad siempre aprobó lo que estabamos haciendo, siempre le dio el visto bueno. Sea un drama o sea una comedia, o sea una aventura o un musical: nunca quieres sentir que estás más tiempo del que deberías en la toma. Quieres entender la fecha de expiración de una escena. —Por ejemplo, en “Ford v Ferrari” es importante entender la velocidad, el amor por la velocidad, ese mundo. ¿Cómo se trabaja eso desde el montaje? —Lo importante siempre, y esto es fundamental para Jim, son los personajes, siempre el foco debe estar en ellos, su historia, y de ahí aparece el mundo de la película. No es tan el mundo, sus características, primero. Siempre son los personajes. Eso te permite experimentar de una manera más visceral lo que tus personajes están experimentando. Esa es siempre la idea de Jim. El mundo de una película se conecta a sus personajes, no viceversa. En el caso de esta película, de Bob Dylan, era importante que nada se sienta desconectado, que no sea como “momento de drama y ahora una canción”. La idea era que en la canción, en las canciones, hubiera fragmentos y acciones de los personajes. Hay una naturaleza orgánica en lograr que un personaje viva algo y que se sienta que no estás marcando el momento, pero que es lógico, que es de alguna forma inevitable. Tienes que sentir el sentimiento de la escena, nada más. No hay que telegrafiar los sentimientos o lo que la escena tiene que decir. Por eso editar es tan difícil de entender. —¿Qué descubriste del cine en estos años en la industria que no sabías antes? —Amo el cine, lo estudié de chico, lo adoro. Estudiarlo es muy diferente que hacerlo. Para mí, la lección es obvia, que todos dicen: menos es más. Pero cuando lo experimentas, cuando realmente aplica, es muy sorprendente. No necesito usar muchas cosas. Cuando sos joven queres usar todo. Cuando comenzas a entender la economía de los recursos, menos realmente es más. —¿Qué te fascina de contar una historia en un medio comunal como el cine? —Amo ser parte de un equipo. Hablar de lo que hacemos durante la película. En nuestro caso, venímos trabajando hace mucho todos juntos con James Mangold, entonces esos cilindros ya están muy aceitados. Tenemos muchas discuciones filosofícas sobre una determinada escena, o un momento. Quizás incluso sin Jim, quizás está filmando. Y tenemos el material del día, trato de entenderlo, y hablamos, porque a veces lo necesito. Tenemos grandes charlas sobre escenas puntuales, que significan en la película. Una de las cosas más complicadas de una película, por ejemplo, son las dos primeras escenas, las dos primeras versión. ¿Cómo entro a una escena? ¿Una plano general o corto? ¿Acompañando a un personaje o mostrando el lugar? A veces es simple, es fácil. Pero cuando es difícil, realmente implican una decisión. Cuando empiezan a llegar más escenas, más material, el panorama se aclara. O no.
Los habitantes tiene un origen audiovisual. Fue un guión de cine. Fueron guiones para una miniserie. Fue una serie con varias temporadas. Vibró con el deseo nuestro de contar esta historia. Durmió años adentro de un cajón. Desde el principio estaban los muertos que buscan justicia, que combaten un orden violento. Había una familia que había sido asesinada. Un matrimonio con un hijo. El hijo, muerto, descubría que podía ingresar en el cuerpo de los vivos, que podía habitar, y les enseñaba a sus padres a hacerlo. Ellos investigaban su propio crimen. Macbeth, en el tercer acto, se enfrenta al espíritu de Banquo, a quien él mandó a matar y dice: “Hubo un tiempo en que, saltados los sesos, el hombre moría, y ahí terminaba todo. Pero ahora los muertos resucitan con veinte heridas en la cabeza y nos arrojan de nuestros asientos”. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Los habitantes eran los muertos que interfieren en el mundo de los vivos. Los que luchan contra la injusticia, la brutalidad, la impunidad de los asesinos poderosos. Nos inspirábamos en Macbeth, en Antígona y el poder de los muertos insepultos contra los tiranos, en la fuerza de nuestros desaparecidos para tirar a los asesinos de sus asientos. La historia inicial sucedía en 1955, en Argentina. Luego, trabajamos la posibilidad de que hubiera habitantes en otras situaciones de matanzas, otros lugares, otras épocas, y que pudieran relacionarse entre sí. El proyecto circuló. Hubo reuniones, entusiasmo, críticas. Gustó, pareció caro. Hubieron promesas y rechazos, ilusiones y decepciones. Fue casi olvidado y durmió en un cajón. Hasta la pandemia. Joselo Bella hizo una propuesta. Hacer una obra de teatro, un unipersonal con Los habitantes. Me pareció algo remoto e impensado por las características fantásticas de la historia, la cantidad de lugares, escenas y personajes. Pero remota e impensada era nuestra situación en pandemia. La humanidad entera un año y medio al borde de la muerte. La cuarentena. El miedo a morir. El miedo al otro. De la pandemia surgió algo existencial. De ahí surgió este proyecto de Los habitantes. Me preguntaba qué teatro íbamos a hacer después de que la maquinaria teatral se frenara durante tanto tiempo. Hubo algo de lo impensado del proyecto, de lo incierto, que nos fue llevando hasta que la obra adquirió su forma. Un actor que cuenta la miniserie, con el lenguaje del guión. Con recursos mínimos. Un actor que busca evocar y dar vida en el escenario a la historia de Los habitantes. Nos inspiró un texto de Yo-shi Oida, un actor japonés de la compañía de Peter Brook. “El trabajo del actor no es mostrar lo bien que se actúa sino, a través de la actuación, ser capaz de dar vida al escenario. Una vez que esto ocurre, el público se deja llevar y entra en el mundo que recrea. El público siente que atraviesa un solitario desfiladero de la montaña, o que se halla en el centro de un campo de batalla, o en cualquier otro lugar posible del mundo. El escenario contiene todas esas posibilidades. Y es el actor quien es capaz de dar vida a todas ellas”. En la obra que vamos a estrenar con Joselo Bella mñana en el Espacio Callejón contamos el comienzo de Los habitantes. El primer habitante aparece en Rusia, en 1903, durante un pogrom, Isaac Shemtov, un carpintero judío. La historia sigue en España, en 1936, en Madrid, durante la Guerra Civil española. Los hermanos Justo, republicanos, muertos, van a habitar para intentar salvar a sus amigos Federico García Lorca, Carmen Luna y Antonio Machado. Van a enfrentarse con los falangistas, los soldados del general Franco. Queipo de Llano, general franquista, en un discurso en la radio, dice, “Los comunistas merecen ejemplares castigos y yo he de imponerlos de tal modo que hagan época. Si algún afeminado, algún invertido, se dedica a lanzar infundios alarmistas, no vaciléis en matarlo como a un perro o entregádmelo a mí, que yo se lo pegaré.” Discursos de violencia y exterminio, que resuenan en el clima de época, que se respira en el país y en otras partes del mundo. *Coautor de Los habitantes. La obra se podrá ver a partir de mañana los domingos a las 21 en el Espacio Callejón.
Carolina de Mónaco, uno de los miembros más discretos y longevos de la familia real monegasca, se mantiene alejada del bullicio mediático que siempre rodea a la Casa Real. A lo largo de los años, la hija de Rainiero III y Grace Kelly fue un pilar fundamental de la monarquía, pero su carácter reservado la llevó a buscar un refugio alejado de la atención pública. Ese lugar no es otro que la lujosa mansión Le Clos-Saint Pierre, ubicada en el exclusivo Mónaco Ville, un lugar en el que la princesa ha encontrado la paz y la privacidad que tanto anhelaba. La villa, que fue un regalo de su padre, Rainiero III, en 1978, tiene una gran carga simbólica para Carolina. Además de su evidente valor sentimental, la residencia es un claro reflejo del estilo y la elegancia que caracterizan a la familia Grimaldi. Le Clos-Saint Pierre, construida siguiendo el diseño clásico de la Belle Époque, se distingue por su fachada de tono pastel, columnas de mármol, y detalles arquitectónicos que transmiten sofisticación. Con ventanales de gran tamaño que permiten una iluminación natural impresionante, la residencia ofrece vistas espectaculares hacia la bahía de Mónaco y el majestuoso mar Mediterráneo. Esta ubicación privilegiada, en pleno corazón de Mónaco, no impide que la mansión goce de una tranquilidad que solo unos pocos afortunados pueden experimentar. Uno de los aspectos más destacados de la mansión es su jardín, cuidadosamente adornado con una variedad de flores que incluyen geranios, rosas, magnolias y buganvillas. Este espacio privado, alejado de miradas curiosas gracias a un muro exterior que lo resguarda, es el lugar perfecto para la princesa para desconectar y disfrutar de la belleza de la naturaleza. En el centro del lugar se encuentra una piscina privada, un espacio ideal para relajarse durante los calurosos días de verano en Mónaco. Los detalles que no pasan desapercibidos de la lujosa casa de Carolina De Mónaco El interior de la mansión es igualmente impresionante, aunque muy reservado. La princesa decoró cada rincón de Le Clos-Saint Pierre con un gusto impecable, combinando muebles clásicos con toques modernos que aportan una atmósfera sofisticada. La mansión cuenta con seis amplias habitaciones, tres salones y varias salas de estar, todas diseñadas para ofrecer máxima comodidad. Sin embargo, es la biblioteca la que se lleva las palmas. Con una selección de los libros más importantes de la literatura mundial, este espacio refleja la pasión de Carolina por la lectura. Le Clos-Saint Pierre no solo es un hogar para Carolina de Mónaco. También fue el escenario de momentos cruciales de su vida familiar. Fue en esta residencia donde la princesa compartió su historia de amor con Stefano Casiraghi, y donde crió a sus tres hijos: Andrea, Carlota y Pierre Casiraghi. VO
Las redes sociales no dejan de sorprender con hallazgos inesperados y, en esta ocasión, el asombro llegó de la mano de dos jóvenes que dejaron a los seguidores de la realeza española sin palabras. Se trata de dos chicas que podrían pasar fácilmente por la princesa Leonor y la infanta Sofía, generando una auténtica revolución en TikTok. El impacto fue tal que miles de usuarios aseguraron haber confundido a estas dobles con las verdaderas hijas del rey Felipe VI y la reina Letizia. De hecho, uno de los videos que más repercusión tuvo en TikTok fue el de una joven polaca llamada Liara, quien, con un simple baile, logró engañar a miles de usuarios. La confusión fue tal que muchos creyeron que la propia infanta Sofía había roto el protocolo real al abrirse un perfil en la plataforma. Con una melena rubia larga y una forma de maquillarse muy similar a la de la infanta, Liara logró captar la atención del público, acumulando millones de reproducciones en su video. Los comentarios no se hicieron esperar: "Pensé que Sofía se había vuelto tiktoker", "Tuve que leer el nombre porque mi cerebro explotó" y "¿Desde cuándo la infanta Sofía tiene TikTok?", fueron algunas de las reacciones. Sin embargo, a pesar del revuelo, la joven no hizo declaraciones sobre su parecido con la infanta, prefiriendo continuar con su contenido habitual en redes sociales, que por lo general son bailes virales con las canciones de moda. El clon de Leonor que también generó controversia Pero la infanta Sofía no es la única que tiene una doble en TikTok. Hace unos meses, también se volvió viral el parecido entre la princesa Leonor y Emma van Vollenhoven, una joven miembro de la realeza holandesa. A diferencia del caso de Liara, el parecido de Emma con la heredera al trono dividió opiniones. Emma van Vollenhoven y la princesa Leonor Emma, nieta de Margarita de los Países Bajos y sobrina de la reina Beatriz, comparte con Leonor su melena rubia, ojos claros y una sonrisa discreta. Además, ambas coincidieron en su educación, ya que estudiaron en el exclusivo UWC Atlantic College, aunque en diferentes sedes: Leonor en Gales y Emma en Singapur. La aparición de estas dobles puso nuevamente de manifiesto el enorme interés que despiertan Leonor y Sofía en la opinión pública. Desde su nacimiento, ambas han crecido bajo la atenta mirada de la prensa y el pueblo español, lo que ha hecho que cualquier detalle sobre ellas se convierta en noticia. VO
La figura de la reina Letizia siempre fue motivo de debate desde su llegada a la Casa Real. Al principio, su fuerte carácter, su independencia y su origen alejado de la aristocracia despertaron recelo en algunos sectores. Sin embargo, con el paso de los años, su capacidad de adaptación y su cercanía con la gente la consolidaron como un pilar fundamental en la monárquica española. Según la periodista y experta en realeza María Manjavacas, el impacto de Letizia en la Corona fue tan profundo que pasó de ser considerada una amenaza a convertirse en un factor clave para su estabilidad. "Lo que parecía que iba a desmontar la monarquía, la está salvando", aseguró en un reciente análisis sobre su papel en la institución. La influencia de Letizia Ortiz en la monarquía española Uno de los grandes cambios en Letizia fue su capacidad para conectar con el pueblo. A diferencia de la rigidez habitual en la realeza, la reina mostró una espontaneidad y cercanía que calaron hondo. Un claro ejemplo de esto fue su reciente participación en un acto con niños, donde se la vio tirada en el suelo, leyendo cuentos y compartiendo un momento distendido con los más pequeños. Manjavacas atribuye esta habilidad comunicativa a la trayectoria periodística de Letizia. "Esa cercanía la ha cultivado cuando era reportera y estaba a pie de calle. La Casa Real ha ganado mucho teniéndola a ella", afirmó la experta. Su pasado en los medios le permitió a Letizia entender mejor cómo dirigirse a la gente. Otro de los gestos por el que fue aplaudida recientemente, fue su visita a la sede de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), la reina llegó bajo una lluvia intensa y, en vez de preocuparse solo por ella, compartió su paraguas con una de las presentes, protegiéndola del agua. La evolución de Letizia: de plebeya a reina Letizia no solo cambió su imagen, sino también su rol dentro de la monarquía. En sus primeros años, muchos la veían restringida, sin margen de acción. Sin embargo, esto cambió en los últimos años: "Al principio estaba constreñida, pero ahora salió la profesional que lleva dentro. Está muy ubicada y segura de sí misma", explicó Manjavacas. La evolución de la reina Letizia demuestra que la monarquía puede adaptarse a los tiempos modernos sin perder su esencia. Su capacidad para reinventarse y conectar con la sociedad ha resultado clave en la estabilidad de la institución, y su papel seguirá siendo determinante en el futuro de la Corona española.
Zaira Nara siempre marca tendencia con su estilo fresco y natural, y en su última escapada paradisíaca no fue la excepción. A través de sus redes sociales, la modelo compartió imágenes disfrutando de unos días de relax en Cancún, pero lo que realmente llamó la atención de sus seguidores fue su look veraniego: un jardinero de denim con detalles vintage que ya se perfila como una de las prendas estrella de la temporada. Zaira apostó por un jardinero de jean claro, con un diseño relajado y toques de encaje en los bolsillos frontales, dándole un aire romántico y bohemio. Lo combinó con un bikini de estampado floral y un collar de tiras de cuero con dije metálico, logrando un equilibrio perfecto entre comodidad y sofisticación playera. Zaira Nara y la vuelta del jardinero: de los '90 a la actualidad El jardinero de jean es una prenda que supo reinventarse con el paso del tiempo. Ícono de los años '90, su regreso en los últimos años ha sido impulsado por celebridades y referentes del street style que lo incorporan en sus outfits diarios. Zaira Nara se suma a esta tendencia con un modelo que combina el encanto del denim desgastado con detalles artesanales, recordando la esencia boho chic que tanto la caracteriza. Además de su estética retro, el jardinero destaca por su comodidad y versatilidad. Se puede combinar con bikinis y crop tops en los días de calor, o con remeras básicas y camisas para un look más urbano. En el caso de Zaira, su elección de accesorios y su peinado descontracturado potencian la frescura del outfit, ideal para unas vacaciones de ensueño. No es la primera vez que Zaira Nara marca tendencia con sus elecciones de moda. La modelo suele inclinarse por prendas cómodas, pero con detalles que las hacen únicas. En cada una de sus apariciones, demuestra que se puede lucir sofisticada sin necesidad de atuendos recargados. Su apuesta por el jardinero de jean confirma que esta prenda continuará en auge durante el verano. Con su toque vintage y su facilidad para adaptarse a distintos estilos, es una opción ideal para quienes buscan estar a la moda sin sacrificar comodidad. Si bien el jardinero de Zaira es una pieza con detalles únicos, su elección demuestra que la moda vintage sigue pisando fuerte y que los clásicos siempre encuentran la manera de reinventarse. VO
En los últimos años, Miguel Urdangarin atravesó una de las etapas más complejas de su vida. Con un entorno familiar expuesto a la opinión pública y un estilo de vida sin grandes restricciones, el joven experimentó problemas de adicción que lo llevaron a necesitar tratamiento especializado. Sin embargo, hoy parece haber encontrado un rumbo más estable, con el apoyo de su círculo más cercano y nuevas decisiones que lo alejan de los excesos del pasado. Desde su adolescencia, Miguel Urdangarin había una vida con cierta libertad y pocas responsabilidades. Pero esa comodidad pronto se transformó en una desorientación que, sumada a ciertas amistades y hábitos perjudiciales, terminó afectando su bienestar. El punto de quiebre llegó en 2024, cuando una lesión lo obligó a tomarse un año sabático. En ese momento, decidió instalarse en Zarzuela junto a su abuela, la reina emérita Sofía. Sin embargo, lo que parecía ser un tiempo de descanso y recuperación se convirtió en un período de descontrol, donde las salidas nocturnas y el consumo de sustancias comenzaron a marcar su rutina. En Madrid, Miguel se integró a un grupo de jóvenes que, al igual que él, disfrutaban de un estilo de vida sin responsabilidades laborales o académicas. Los bares y fiestas se volvieron parte de su día a día, situación que preocupó a su familia. Su hermana Irene, quien también atravesaba un período de incertidumbre tras su fracaso académico en Ginebra, compartía parte de este círculo de amistades, lo que agravó la preocupación de sus allegados. Cómo logró recuperarse Miguel Urdangarin Con el paso del tiempo, Miguel tomó conciencia de la necesidad de un cambio. La intervención de su familia y el tratamiento psicológico que ya venía realizando desde hacía años fueron clave para que lograra distanciarse de los hábitos nocivos que lo habían afectado. El respaldo de su madre, la infanta Cristina, y de su abuelo, el rey Juan Carlos I, fue determinante en su proceso de recuperación. Además, su relación con su novia, Olympia Beracassa, ha jugado un papel positivo en su vida, ya que juntos han encontrado actividades y proyectos que lo mantienen alejado de los excesos del pasado. Actualmente, Miguel redujo drásticamente su contacto con su antiguo grupo de amigos y comenzó a adoptar un estilo de vida más saludable. Si bien el camino no fue fácil, el joven parece estar enfocándose en reconstruir su vida con mayor estabilidad y responsabilidad.
La historia de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina está marcada por escándalos, traiciones y secretos que poco a poco han ido saliendo a la luz. A pesar de haber sido un matrimonio sólido de cara a la opinión pública, lo cierto es que las infidelidades del exduque de Palma eran un secreto a voces dentro de su círculo más cercano. Ahora, a tres años de su separación definitiva, se revelaron detalles sobre los métodos que utilizaba Urdangarin para comunicarse con sus amantes y cómo, lejos de mantener la discreción, se burlaba de la madre de sus hijos en esos intercambios privados. Mensajes comprometedores de Iñaki Urdangarin Desde hace tiempo, se sabe que Urdangarin mantenía relaciones con otras mujeres mientras seguía casado con la hermana del rey Felipe VI. Pero lo que sorprende es la frialdad con la que hablaba de su esposa en sus correos electrónicos y mensajes secretos. Según trascendió, Iñaki se refería a la infanta Cristina con un mote despectivo: “el marcaje”, haciendo alusión a su carácter celoso y su constante vigilancia sobre sus movimientos. En uno de los correos filtrados, el exduque escribía: "He pensado que quizá sería un buen momento para vernos, pero… cuántos problemas. Sitio, hora, trabajo, niños, el marcaje… seguro que es imposible. Otra ocasión que pasa. (…) No sé ni cómo ni cuándo, pero no pierdo la esperanza. No la pierdas y pensemos que tenemos que ingeniar algo sofisticado, porque sino, estamos abocados a la depresión”. Estos mensajes no solo dejan en evidencia su infidelidad, sino también el menosprecio con el que hablaba de su entonces esposa ante sus amantes. Desde el inicio de su historia de amor con la infanta Cristina, Urdangarin supo jugar sus cartas. Antes de casarse con la hija del entonces rey Juan Carlos I, el exdeportista mantenía una relación con Carme Camí, con quien estaba profundamente enamorado. Sin embargo, la oportunidad de entrar en la familia real pesó más en su decisión, y no dudó en dejar atrás su romance para embarcarse en un matrimonio que le garantizaría poder e influencia. Con el tiempo, la verdad fue saliendo a la luz. La infanta Cristina sospechaba de sus engaños y, según fuentes cercanas, llegó a pedir a su padre, el rey Juan Carlos, que el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) investigara a su marido. A pesar de las advertencias de su familia, decidió apostar por su matrimonio hasta que las pruebas fueron irrefutables.
Desde su nacimiento, la princesa Leonor estuvo destinada a ocupar un lugar privilegiado en la historia de España. Sin embargo, la presión por convertirse en la futura reina y su intensa formación militar parecen estar pasando factura. Según fuentes cercanas a la Casa Real, la hija de Felipe VI y Letizia pidió un seguimiento psicológico constante, un apoyo que se ha intensificado en las últimas semanas, generando preocupación en su entorno más cercano. Leonor, de 18 años, se encuentra actualmente inmersa en la segunda fase de su formación militar. Tras haber completado su preparación con el Ejército de Tierra en la Academia General Militar de Zaragoza, ahora afronta el desafío de la Armada Española a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano. Durante seis meses, recorrerá un total de ocho países en una travesía que no solo pondrá a prueba su resistencia física, sino también su fortaleza mental. A pesar de haber demostrado disciplina y compromiso, el proceso no está siendo fácil para ella. La princesa no contaba con la condición física ideal al inicio de su formación, lo que la obligó a someterse a un entrenamiento riguroso con preparadores especializados. Además, necesitó sesiones de terapia para gestionar la ansiedad y la presión mediática que conlleva su rol dentro de la monarquía. Letizia, preocupada por la princesa Leonor Fuentes cercanas a la familia real aseguran que la reina Letizia está siguiendo de cerca el estado de salud de Leonor e insistió en que reciba el acompañamiento psicológico necesario. La reina, quien siempre mostró un fuerte compromiso con la salud mental, considera fundamental que su hija cuente con herramientas emocionales para afrontar la exigente preparación que le espera. Sin embargo, lo que más preocupa a la monarca es la distancia. Leonor se encuentra navegando en alta mar y, salvo situaciones extraordinarias, no regresará a Zarzuela hasta junio, lo que complica cualquier tipo de seguimiento presencial. Letizia estaría considerando viajar para encontrarse con su hija en alguna de sus paradas oficiales. A diferencia de otras monarquías europeas, donde los herederos cuentan con un margen más amplio de tiempo para asumir responsabilidades, en España se sigue por una estrategia de formación intensiva para la futura reina. Este enfoque dio buenos resultados en términos de imagen pública, consolidando la figura de Leonor como una líder preparada y comprometida. No obstante, la exigencia también tiene un costo. A la presión institucional y mediática se suma la carga emocional de una joven que, a su corta edad, tuvo que renunciar a muchas experiencias comunes de su generación. Luego de completar su etapa en la Armada, Leonor deberá enfrentarse a su último año de formación militar con el Ejército del Aire. Posteriormente, iniciará su etapa universitaria, aunque todavía no se ha definido con exactitud qué carrera estudiará ni en qué institución lo hará. Mientras tanto, la atención sigue puesta en su bienestar. VO
El pasado lunes, los reyes de España, Felipe VI y Letizia, asistieron a la conmemoración de los 80 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau, un evento cargado de simbolismo en memoria de las víctimas del Holocausto. La ceremonia reunió a monarcas de distintas casas reales europeas, pero entre las múltiples personalidades presentes, Letizia Ortiz volvió a ser el centro de la atención, no solo por su presencia, sino también por sus exigencias y su tensa relación con otras reinas. La conmemoración se llevó a cabo en el mismo campo de concentración de Auschwitz, con la participación de líderes mundiales y miembros de la realeza, entre ellos Carlos III de Reino Unido, los reyes Felipe y Matilde de Bélgica, Federico y Mary de Dinamarca, el príncipe Haakon de Noruega y la princesa Victoria de Suecia. Además, los reyes Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda asistieron junto a su hija, la princesa Amalia. Pese a la solemnidad del acto, la presencia de Letizia generó controversia, no solo por su carácter distante con otras monarcas, sino por una serie de exigencias que habrían puesto en jaque el protocolo del evento. Los pedidos especiales de Letizia para Auschwitz Según fuentes cercanas a la Casa Real, Letizia solicitó conocer de antemano cómo irían vestidas las demás reinas y princesas para asegurarse de no coincidir en el estilismo y, sobre todo, destacar en la ceremonia. La monarca española es reconocida por su meticulosa atención a la moda y su constante interés en sobresalir, lo que habría generado molestias en otras casas reales. Pero la cuestión estética no fue su única preocupación. También habría pedido acceso anticipado a la lista de invitados y exigió que su ubicación en la ceremonia fuera privilegiada, lo que habría generado roces con los organizadores y otros miembros de la realeza. La relación de Letizia con otras monarcas nunca fue muy fluida. Desde hace tiempo, se comenta su distanciamiento con Mary de Dinamarca, con quien llegó a estar años sin dirigirse la palabra. Su vínculo con Máxima de Holanda también estuvo marcado por varios desencuentros, incluso en eventos oficiales donde se las ha visto con actitudes frías y poco amigables. Mientras Felipe VI mantiene una estrecha amistad con Guillermo Alejandro de Holanda, Letizia no parece tener la misma sintonía con Máxima y la princesa Amalia, lo que quedó en evidencia durante la ceremonia. La visita de los monarcas españoles a Auschwitz-Birkenau en 2020 ya había estado marcada por la atención mediática en torno a Letizia, y este año no fue la excepción. A pesar de la importancia del acto, su figura volvió a acaparar titulares, no solo por su vestimenta, sino también por sus exigencias y su tensa relación con otras monarcas. VO

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