Desde
febrero
de
2023,
Felipe
Juan
Froilán
de
Marichalar
y
Borbón,
sobrino
del
rey
Felipe
VI
y
cuarto
en
la
línea
de
sucesión
al
trono
español,
hizo
de
Abu
Dabi
su
hogar.
Su
mudanza
a
los
Emiratos
Árabes
Unidos
no
solo
marcó
un
cambio
geográfico,
sino
también
un
nuevo
capítulo
en
su
vida
personal
y
profesional,
lejos
de
los
focos
mediáticos
que
siempre
lo
acompañaron
en
España.
La
decisión
de
trasladarse
a
Abu
Dabi
parece
haber
estado
motivada
por
el
deseo
de
estar
cerca
de
su
abuelo,
el
rey
Juan
Carlos
I,
quien
reside
en
el
país
árabe
desde
su
retiro
en
2020.
La
convivencia
con
el
monarca
emérito
le
permitió
a
Froilán
mantener
un
perfil
más
bajo
mientras
compagina
sus
estudios
de
posgrado
con
un
nuevo
puesto
de
trabajo.
Fuentes
cercanas
a
la
familia
aseguran
que
Froilán
encontró
en
Abu
Dabi
un
entorno
propicio
para
crecer
tanto
personal
como
profesionalmente.
Además,
su
presencia
junto
al
rey
emérito
ha
sido
interpretada
por
algunos
como
una
estrategia
para
colaborar
en
la
gestión
del
patrimonio
de
su
abuelo,
lo
que
también
podría
estar
preparándolo
para
futuras
responsabilidades
dentro
de
la
familia
real.
Froilán,
lejos
de
España
y
de
las
polémicas
La
decisión
de
Froilán
de
quedarse
en
Abu
Dabi
y
no
regresar
a
España
en
el
futuro
cercano
parece
haber
sido
tomada
con
firmeza.
Este
distanciamiento
geográfico
también
lo
aleja
de
las
polémicas
que
en
más
de
una
ocasión
lo
convirtieron
en
el
centro
de
atención
mediática
en
su
país
natal.
En
los
Emiratos
Árabes,
el
joven
logró
mantenerse
alejado
del
foco
mediático
constante
de
la
prensa
y
construir
una
rutina
más
estable.
El
hijo
de
la
infanta
Elena,
conocido
por
su
carácter
enérgico
y
su
presencia
en
la
vida
social
española,
parece
haber
encontrado
en
Abu
Dabi
un
espacio
para
reinventarse.
Según
allegados,
Froilán
está
plenamente
enfocado
en
sus
estudios
de
posgrado
y
en
las
responsabilidades
de
su
nuevo
empleo,
lo
que
demuestra
un
cambio
significativo
respecto
a
la
imagen
que
solía
proyectar
en
España.
¿Qué
hace
Froilán
en
Abu
Dabi?
Aunque
los
detalles
de
su
trabajo
no
se
han
hecho
públicos,
se
sabe
que
Froilán
está
involucrado
en
un
proyecto
profesional
que
le
permite
aplicar
sus
estudios
y
adquirir
experiencia
en
un
entorno
internacional.
Abu
Dabi,
conocido
por
ser
un
importante
centro
financiero
y
cultural,
ofrece
múltiples
oportunidades
que
el
nieto
de
Juan
Carlos
I
parece
estar
aprovechando
al
máximo.
Su
relación
con
su
abuelo,
es
clave
en
su
integración
a
la
vida
en
los
Emiratos.
VO
ENTRETENIMIENTO
¿Por qué la princesa Ana no dio títulos a sus hijos?: la verdadera historia
EDITOR -
La
princesa
Ana,
única
hija
de
la
reina
Isabel
II,
es
conocida
por
su
carácter
independiente
y
pragmático.
A
lo
largo
de
los
años,
la
royal
demostró
ser
una
figura
clave
dentro
de
la
familia
real
británica,
pero
también
alguien
que
tomó
sus
propias
decisiones
sobre
su
vida:
una
de
las
más
destacadas
fue
su
determinación
de
no
otorgar
títulos
reales
a
sus
hijos,
Peter
Phillips
y
Zara
Tindall.
Cuando
la
princesa
Ana
tuvo
a
sus
hijos,
en
1977
y
1981
respectivamente,
tomó
una
postura
firme
respecto
a
su
futuro.
Aunque,
por
protocolo,
Peter
y
Zara
podían
haber
recibido
el
tratamiento
de
“Alteza
Real”
y
ser
llamados
príncipes,
la
princesa
optó
por
no
hacerlo.
¿La
razón?
Según
ella,
su
decisión
estuvo
motivada
por
el
deseo
de
garantizar
que
tuvieran
una
infancia
más
sencilla
y
una
vida
menos
condicionada
por
las
obligaciones
y
expectativas
reales.
En
una
entrevista,
Ana
explicó:
“Creo
que
les
será
más
fácil
así,
y
creo
que
la
mayoría
de
la
gente
es
de
la
opinión
de
que
tener
títulos
tiene
sus
desventajas.
No
te
das
cuenta
de
eso
hasta
que
sos
mayor
y
tenés
hijos”.
Estas
palabras
reflejan
su
visión
moderna
de
la
crianza
dentro
de
una
institución
tan
tradicional
como
la
monarquía
británica.
La
decisión
de
la
princesa
Ana
La
determinación
de
Ana
de
hacer
más
sencilla
la
vida
de
sus
hijos
no
solo
rompió
con
una
costumbre
arraigada
en
la
Casa
de
Windsor,
sino
que
también
marcó
un
precedente
histórico.
Peter
y
Zara
se
convirtieron
en
los
primeros
nietos
legítimos
de
un
monarca
británico,
la
reina
Isabel
II,
que
no
ostentan
títulos
reales.
Esto,
sin
embargo,
no
fue
una
imposición
de
la
reina.
Tanto
Peter
como
Zara
hubieran
podido
recibir
títulos
si
su
madre
lo
hubiera
solicitado,
pero
Ana
fue
contundente
en
su
postura.
En
lugar
de
otorgarles
un
título,
permitió
que
crecieran
fuera
del
foco
constante
de
la
atención
pública
y
sin
las
responsabilidades
asociadas
a
su
linaje.
Peter
y
Zara
se
han
mantenido
cerca
de
la
familia
real,
pero
con
total
autonomía.
Peter
Phillips
desarrolló
una
carrera
en
el
ámbito
empresarial,
mientras
que
Zara
Tindall
se
destacó
como
jinete
profesional
y
representó
a
Reino
Unido
en
competencias
ecuestres
de
alto
nivel,
incluida
la
obtención
de
una
medalla
de
plata
en
los
Juegos
Olímpicos
de
Londres
2012.
Ambos
disfrutan
de
una
libertad
que
difícilmente
hubieran
tenido
si
llevaran
un
título
nobiliario.
Sus
vidas,
aunque
vinculadas
a
la
realeza,
están
marcadas
por
un
enfoque
más
terrenal
y
menos
restrictivo.
VO
ENTRETENIMIENTO
Escandalosa acusación de Ulises Jaitt contra el Colectivo de Actrices Argentinas: “Natacha las llamó y ninguna la acompañó”
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
A
diferencia
de
otros
años,
la
pasada
edición
de
los
Golden
Globes
fue
una
verdadera
apertura
de
la
temporada
de
premios,
que
culmina
con
los
Oscar:
la
mayoría
de
los
ganadores
en
las
categorías
importantes
en
cine
repitió
su
premio
en
los
Oscar
(solía
ser
un
lugar
de
diferencias).
Este
año
hay
más
dudas
al
respecto.
Los
Golden
Globes
son
dados
por
la
Golden
Globe
Foundation,
integrada
por
periodistas
y
nacida
después
de
la
disolución
de
la
Hollywood
Foreign
Press,
una
avergonzada
asociación
que
anda
a
hurtadillas
en
los
nuevos
premios.
El
galardón
es
emitido
desde
hace
años
por
TNT
y
desde
hace
poco
en
la
plataforma
MAX
(son
un
preshow
en
la
alfombra
roja).
La
actriz
Viola
Davis
recibirá
el
premio
que
saluda
el
logro
en
el
cine,
el
Cecil
B.
DeMille
Award
(otro
gesto
de
corrección
política
que
no
le
quita
nada
a
Davis
como
productora
y
actriz,
pero
que
subestima,
a
su
torpe
manera,
la
historia
del
cine).
A
la
hora
del
novedoso
Carol
Burnett
Award,
que
saluda
a
leyendas
de
la
TV,
el
premio
lo
recibe
Ted
Danson,
el
actor
que
desde
Cheers
a
The
Good
Place,
ha
sido
parte
de
decenas
de
shows
clásicos
de
la
televisión
norteamericana.
A
la
hora
del
cine,
Emilia
Perez,
el
musical
francés
hablado
en
español
e
inglés,
tiene
10
nominaciones
y
es
seguido
por
The
Brutalist,
con
7
nominaciones.
El
oso
sigue
siendo
la
serie
celebrada
a
la
hora
de
los
premios,
aunque
sus
cinco
nominaciones
corren
riesgo
frente
a
shows
como
Shogun.
La
conductora
es
Nikki
Glaser
y
es
la
primera
mujer
en
conducir
en
singular
la
ceremonia.
El
show
es
famoso
por
sus
conductores
(Ricky
Gervais,
o
la
inmejorable
dupla
entre
Tina
Fey
y
Amy
Poehler)
y
casi
queda
sin
conductor
tras
el
fracaso
resonante
de
Jo
Koy
el
año
pasado.
En
un
año
de
pocos
films
populares,
queda
ver
si
los
ratings
acompañan
al
agonizante
premio.
Una
muerte
silenciosa,
de
Sebastián
Schindel,
es
el
primer
lanzamiento
grande
del
cine
argentino
en
2025.
Filmada
en
San
Martín,
Neuquén,
y
protagonizada
por
Joaquín
Furriel,
Víctor
Laplace
y
Alejandro
Awada,
la
película
tiene
a
Soledad
Villamil
en
un
rol
jugado,
tenso,
que
demuestra
lo
que
es
obvio:
hace
rato,
Villamil
es
un
rostro
y
una
presencia
que
nuestro
cine,
nuestras
tablas,
deben
cuidar,
y
es
alguien
que
vive
la
cultura
como
pocos
nombres
públicos.
Su
entrega,
su
versatilidad,
son
la
prueba
de
alguien
que
se
entrega
a
los
relatos.
Su
papel
como
Bea
en
Una
muerte
silenciosa
es
una
prueba
más:
Villamil
es
una
actriz
de
oro,
que
hace
cosas
que
no
muchos
pueden
hacer.
En
su
mirada
hay
cine
clásico,
hay
modernidad;
en
sus
palabras,
todo
un
mundo.
Villamil
recuerda
sobre
Una
muerte
silenciosa
y
su
rodaje
en
el
sur
argentino:
“Creo
que
lo
que
recuerdo
en
mi
experiencia,
en
el
cuerpo,
lo
que
quedó
muy
pregnado
es
el
lugar:
la
naturaleza.
Fue
una
experiencia
muy
intensa
filmar
en
la
Patagonia
y
en
esas
condiciones
climáticas
que
son
todo.
Condiciones
que
tienen
un
peso
enorme.
Fue
hermoso.
Para
mí
fue
un
rodaje
espectacular.
Era
muy
fácil
entrar
en
el
modo
de
la
película
e
imaginar
las
condiciones
en
que
vivían
esos
personajes.
Imaginar
lo
hermoso
y
lo
sórdido.
La
película
retrata
muy
bien
eso:
no
está
romantizado
eso,
está
la
sordidez
de
eso”.
El
personaje
de
Villamil
vive
un
momento
siempre
considerado
de
los
más
difíciles
para
atravesar
en
una
ficción:
“Era
un
desafío,
y
lo
fuimos
buscando.
Estaba
escrito
en
el
guion
y
hubo
que
buscarle
una
forma.
Lo
trabajamos
mucho
con
el
director,
Sebastián,
y
con
Joaquín
Furriel.
También
con
Víctor,
claro.
Para
mí
era
muy
importante
que
se
contara
esa
sensación
de
Bea:
la
sensación
de
abismo,
de
no
me
voy
a
poder
mover
de
acá
nunca
más.
Ese
dolor,
esa
sensación
de
que
se
terminó
todo.
Lo
fuimos
buscando,
ensayando,
y
para
mí
fue
entregarme
a
esa
emoción”.
—¿Qué
te
gusta
de
contar
en
el
cine?
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—Contar
una
historia
en
el
cine
es
la
posibilidad
de
contar
a
través
de
todos
los
sentidos.
O
de
casi
todos
los
sentidos.
El
cine
tiene
esa
magia
envolvente
que
te
permite,
que
nos
permite,
una
conexión
total,
una
entrega
muy
grande
y
plena
a
la
historia,
al
menos
cuando
funciona.
A
mí
me
pasa
como
espectadora
de
cine,
que
me
abstraigo
del
tiempo
y
espacio,
que
estoy
ahí
una
hora
y
media
o
el
tiempo
que
sea
y
estoy
ahí
entregada
en
cuerpo
y
alma
al
relato.
Eso
me
parece
alucinante.
—¿Qué
implica
estrenar
una
película
en
este
momento
del
cine
argentino?
—Para
mí
siempre
tiene
un
valor
extra
estrenar
una
película,
es
un
acontecimiento
emocionante.
Es
algo
bastante
dicho,
pero
hay
muchísimo
trabajo
detrás
de
una
película.
Es
un
momento
de
mucha
celebración,
porque
toda
esa
gente
detrás,
todo
ese
esfuerzo
que
hizo
que
la
película
fuera
posible
se
va
concretado
en
la
pantalla,
se
ve
su
laburo,
y
es
hermoso.
Pero
creo
que
en
este
momento,
con
el
cine
nacional
tan
cuestionado,
tan
jaqueado,
tan
puesto
en
duda,
tiene
un
valor
extra.
—¿Qué
te
llama
de
un
papel
en
este
momento?
—A
mí
me
resulta
muy
significativo
cuando
leo
un
guion
y
me
conmueve,
me
conmueve
como
lectora
y
como
personaje.
Cuando
encuentro
algo
que
me
conmueve
por
fuera
del
personaje,
algo
más
relacionado
al
relato.
Ese
sería
el
hilo
rojo
que
une
los
papeles
que
cuento.
—¿Cómo
vivís
tu
camino
como
artista,
entre
el
contar
y
el
cantar?
¿Qué
dice
de
vos
tu
profesión
en
este
momento?
—Difícil
decir
para
mí.
Es
una
buena
definición
el
pensarme
como
persona
inquieta,
curiosa,
interesada
en
muchas
cosas.
Obviamente,
he
ido
focalizando
mi
vida
en
torno
a
esto,
a
contar
historias.
Me
parece
que
ese
es
un
común
denominador
de
lo
que
hago,
ya
que
puede
ser
a
través
de
una
canción
o
de
una
ficción
en
la
que
actúo.
Siempre
es
esta
idea
de
la
intérprete,
de
la
transmisión.
De
alguien
que
toma
un
material,
lo
interpreta,
lo
comunica
al
que
va
a
escuchar,
al
que
va
a
ver,
al
que
recibe.
Creo
que
hay
algo
de
mi
naturaleza
que
se
fue
manifestando
y
expresando
para
ese
lugar,
para
ser
alguien
que
cuenta
historias.
La
pasión
por
las
historias
¿de
dónde
me
viene?
Bueno…
soy
geminiana.
Hay
algo
de
la
comunicación
mercurial,
de
Mercurio,
que
llevaba
las
historias
entre
los
dioses
y
los
hombres,
que
es
parte
de
encontrar
algo
que
a
mí
me
conmueve
y
transportarlo,
de
hacer
ese
puente.
Después,
no
sé,
algo
que
tuvo
bastante
peso
en
mi
vida
fue
haber
vivido
en
una
familia
interesada
en
el
arte,
en
la
música.
Algo
de
eso
obviamente
vino
conmigo,
y
encontró
un
espacio
para
poder
desarrollarse.
Nunca
me
pasó
que
mi
entorno
o
mi
padre
me
dijera:
¿cómo
vas
a
dedicarte
a
ser
actriz?,
¿cómo
vas
a
dedicarte
al
arte?
Siempre
me
sentía
habilitada
por
mí
misma
y
por
el
entorno,
a
probar,
a
jugar
y
hacer
eso.
—¿Qué
define
la
cultura
en
términos
de
acción
política?
—Hoy
más
que
nunca
poder
hacer
una
película
argentina,
poder
contar
nuestras
historias,
nuestros
paisajes,
nuestro
país,
nuestro
modo
de
ver
el
mundo
para
mí
es
un
acto
casi
revolucionario.
Qué
mal
estarán
las
cosas,
o
qué
condiciones
se
darán
para
que
las
cosas
se
sientan
así.
No
es
solo
en
este
país,
pero
acá
lo
estamos
viviendo
con
mucha
crudeza
porque
hay
una
situación
muy
concentrada
en
relación
con
la
posibilidad
de
producir,
cada
vez
es
más
difícil
producir
para
los
que
no
estamos
en
el
centro
del
mundo,
con
lo
cual
contar
y
producir
desde
la
Argentina
es
vital.
Si
nosotros
no
contamos
nuestras
historias,
¿quién
las
va
a
contar?
—¿Te
preocupa
en
términos
de
los
trabajos
que
se
generan
dentro
de
la
industria?
—Me
preocupa
muchísimo.
Me
preocupa
por
mí,
por
mis
compañeros,
porque
es
difícil
de
dimensionar
para
un
espectador
lo
que
implica.
La
cantidad
de
gente
que
trabaja
y
no
solo
a
nivel
fuente
de
trabajo
sino
también
la
especificidad
y
los
años
de
formación
que
esa
gente
tiene.
Todos,
el
vestuario,
el
que
hace
foco,
todo
tienen
una
especificidad
en
su
artesanía
y
oficio
que
si
esto
se
corta,
¿qué
hacemos?
Esto
se
establece
mucho
en
la
práctica.
Es
un
oficio,
que
se
aprende
de
quien
hizo
veinte
películas
antes,
y
todas
las
aréas
pasamos
por
eso.
Es
crucial
la
continuidad
de
la
industria.
Me
gustaría
seguir
haciendo
películas
que
nos
cuenten
a
nosotros.
Enloquecido”
dice
Juan
José
Campanella.
Y
recién
estabámos
a
comienzos
de
diciembre.
Lo
cierto
es
que
al
momento
de
hablar
con
PERFIL
el
ganador
del
Oscar
estaba
en
pleno
ensayo
de
su
próximo
estreno
teatral,
Empieza
con
D,
siete
letras,
y
en
esos
mismo
días
daba
pasos
gigantes
en
el
trabajo
que
viene
llevando
a
cabo
con
su
100
Bares
a
la
hora
de
la
serie
animada
de
Mafalda,
el
proyecto
que
Netflix
anunció
en
2024
y
que
todavía
no
se
sabe
cuándo
verá
la
luz.
Más
allá
de
la
expresión,
Campanella
transmitía
calma.
Estaba
sentado
su
Politeama,
el
teatro
que
define
“el
sueño
de
mi
vida:
el
cine
propio”.
Allí
es
donde
el
10
de
enero
llegará
su
nueva
creación
teatral,
protagonizada
por
Eduardo
Blanco,
su
actor
siempre
elegido,
y
Fer
Metilli,
acompañados
por
Gastón
Cocchiarale.
Campanella
prepara
la
película
de
Parque
Lezama,
también
para
Netflix.
¿Qué
implica
su
nueva
obra
Empieza
con
D,
siete
letras?
Campanella:
“Para
mí
es
la
primera
obra
nueva
original
desde
El
cuento
de
las
comadrejas,
entonces
en
ese
sentido
lo
siento
como
una
película,
un
estreno
absoluto.
A
mí
es
una
de
esas
obras
que
me
permite
volver
al
espirítu
de
El
mismo
amor,
la
misma
lluvia,
con
comedia,
con
emoción,
con
cosas
de
vida.
A
mi
me
gusta
mucho,
la
trabajamos
mucho
con
Cecilia
Monti,
me
gusta
que
sea
un
banquete”.
¿Qué
implica
la
idea
de
“banquete”
al
hablar
de
una
historia
de
amor
entre
dos
generaciones
muy
diferentes?
Campanella:
“Hay
veces
que
uno
hace
algunas
cosas
de
género.
Una
picada,
una
parrilla,
una
pasta.
Esto
es
picada,
vermut,
entrada,
mesa
de
quesos,
más
picada,
dos
platos,
postre,
café.
Un
banquete.
Me
gusta
porque
los
actores
pasan
por
un
rango
de
emociones
y
es
algo
que
a
veces
me
da
muchas
ganas
de
buscar
en
lo
que
cuento”.
—¿Cómo
vivís
lo
que
contás
en
este
momento
de
tu
vida?
—Divido
un
poco
en
dos
las
cosas
que
hago:
las
obras
de
teatro
o
las
películas
son
como
una
sinfonía,
tienen
varios
movimientos,
tienen
varios
estilos,
llevan
mucho
más
tiempo,
son
menos,
y
en
la
tele,
cómo
se
trabaja
con
el
género,
con
el
episodio,
son
como
canciones
o
sonatas.
Me
gustan
las
dos
cosas,
incluso
como
espectador.
A
veces
no
estoy
para
una
película
llena
de
emociones
o
de
cosas,
si
no
para
una
sola
emoción:
suspenso
o
reírme.
Así
las
divido.
Y
así
se
fue
dando,
cada
cuatro
o
cinco
años,
una
película
o
una
obra,
y
en
el
medio
muchas
cosas
de
televisión
o
trabajar
para
otro,
que
a
veces
te
permite
descansar
la
cabeza
de
la
parte
de
escribir,
que
puede
ser
muy
cansadora.
Me
abre
a
otros
estilos
que
a
uno
no
se
le
ocurre.
Esto
que
hacemos
ahora
es
otra
sinfonía.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—Vuelvo
entonces:
¿qué
define
lo
que
querés
contar,
es
decir,
qué
te
lleva
a
esta
historia?
—Empezó
como
El
mismo
amor,
la
misma
lluvia.
Siempre
conté
esto:
dirigí
allá
durante
20
años,
allá
empecé
mi
carrera,
El
primer
día
de
ese
rodaje
me
dije:
esta
es
mi
voz,
acá
me
entiendo
y
lo
disfruto.
Aquel
es
mi
trabajo,
esta
es
mi
obra.
Yo
incluso
siempre
escribo
con
otra
gente,
porque
me
gusta
ese
retorno.
En
el
caso
de
El
secreto
de
sus
ojos,
el
texto
era
de
Eduardo
Sacheri.
En
este
caso
fue
Cecilia
la
que
empezó
con
esta
historia,
pero
me
encuentro
siempre
con
gente
que
piensa
de
la
misma
manera.
No
es
urgente,
eso
no.
Pero
así
es
una
necesidad.
Si
fuera
urgente
haría
una
todos
los
años,
es
tomarme
ese
tiempo
para
hacer
esa
cosa
que
me
gusta
ver
a
mi,
que
se
puede
decir
que
es
antigua,
pero
es
que
de
tan
antigua
que
es
pasa
a
ser
rara
y
original:
que
te
haga
reír
y
que
te
emocione.
Generalmente
ahora
en
televisión
hay
mucho
género.
Personajes
como
El
Pingüino,
personajes
de
la
CIA,
personajes
que
hoy
son
más
bien
perversos,
casi
universales,
son
los
que
hacen
a
las
series
hoy.
A
mi
me
gusta
hacer
eso,
hacerlo
y
consumirlo.
Pero
también
me
gusta
hablar
de
nosotros.
Todas
las
películas
que
hice,
menos
El
secreto
de
sus
ojos
quizás,
están
inspiradas
en
gente
muy
cercana,
son
cosas
muy
personales.
El
secreto…
es
la
única
inspirada
en
otro
mundo.
La
épica
del
hombre
común
es
lo
que
me
gusta,
más
urbano
que
argentino.
Sé
que
mis
cuentos
han
funcionado
así
en
París,
Madrid,
Rosario
y
muchos
otros
lugares.
—¿Por
qué
teatro
en
este
momento
de
tu
vida?
—Al
trabajar
con
humor,
la
risa
de
una
sala
llena
es
droga.
Es
algo
que
vengo
diciendo
desde
Luna
de
Avellaneda:
es
el
sonido
más
hermoso
que
hay.
En
el
cine
ya
no
existe
la
sala
llena.
La
sala
de
cine
vacía
me
genera
crisis
más
grande
de
mi
vida.
Hace
más
de
10
años
que
no
la
veo,
y
sí
la
veo,
la
veo
en
un
mega
evento.
Siento
que
esa
posibilidad
te
la
da
hoy
el
teatro:
tener
a
700
personas
largando
carcajadas
al
unísono.
Es
una
droga,
y
lo
es
para
es
el
espectador,
para
el
que
la
recibe,
para
mí,
para
los
actores,
para
todos
los
involucrados.
—¿Cómo
es
intentar
contarles
a
generaciones
más
lejanas
a
consumos
que
definieron
por
ahora
lo
que
era
más
popular
a
la
hora
de
los
relatos
o
lo
audiovisual?
—Es
este
momento
es
exactamente
igual
que
todos
los
otros
momentos,
sobre
todo
en
lo
que
me
interesa
contar,
que
tiene
que
ver
con
las
relaciones,
con
amigos,
familiares,
afectos
y
las
broncas.
No
tiene
que
ver
con
el
momento
político,
local,
o
internacional,
no
tiene
que
ver
tampoco
con
las
nuevas
tendencias
a
la
hora
de
consumir
lo
audiovisual.
Hablo
de
las
nuevas
generaciones.
Bueno,
de
hecho,
de
eso
sí
hablo
en
esta
obra.
¿Cuál
es
el
agregado
de
esta
época?
Es
una
desconexión
en
la
manera
de
vincularse,
entre
mi
generación
y
quizás
la
tuya,
ni
hablar
la
de
mis
hijos.
Acá
hay
un
encuentro
generacional
en
la
manera
de
vincularse
que
me
interesa
mucho.
—¿Hay
algo
de
hacer
la
serie
animada
de
“Mafalda”
que
tiene
que
ver
con
hablar
con
una
nueva
generación?
—Es
un
gran
equipo,
sí,
del
cual
soy
el
showrunner.
Lo
que
tenemos
que
hacer
no
es
trasladar
las
tiras
de
Quino
a
la
animación,
sino
sintetizar
su
esencia,
tenemos
que
hacer
las
cosas
acorde
a
otros
medios.
Las
experiencias
anteriores
que
fueron
adaptar
las
tiras,
ya
pasaron
por
eso.
Fue
un
problema
de
lenguaje.
Nosotros,
nuestro
desafío
más
grande,
y
ahí
es
donde
los
herederos,
como
Guillermo
Lavado,
su
sobrino,
nos
acompañan,
es
entender
cómo
escribiría
hoy,
de
que
hablaría
Quino
hoy.
Muchos
temas
de
los
que
hablamos
estarían
presentes,
pero
obviamente
los
personajes
no
van
a
tener
Instagram,
ni
celular.
Primero,
porque
son
chiquitos,
y
porque
tienen
la
magia
de
su
universo.
Tiene
otra
dinámica,
tiene
otra
dinámica
que
la
historieta.
Este
es
el
desafío,
como
somos
muchos
los
fanáticos,
yo
sé
que
todo
el
mundo
va
a
tener
una
opinión,
y
una
opinión
efusiva.
Yo
creo
que
hay
cosas
como
las
voces
donde
todos
tienen
algo
para
decir,
pero
hicimos
un
casting
de
más
de
mil
personas.
—¿Cómo
ves
lo
que
pasa
institucionalmente
con
la
cultura
en
Argentina?
—En
términos
instutcionales
es
muy
complejo,
hay
mucho
para
contar:
lo
dije
antes
y
lo
digo
ahora,
Argentina
no
es
para
motosierra,
es
para
bisturí.
No
quiero
hablar
de
la
película.
Está
tan
mezclado
lo
bueno
de
lo
malo,
que
es
difícil
separar
la
maleza
del
trigo.
Si
arrasamos
con
todo,
y
sacamos
el
trigo
también,
nos
va
a
quedar
un
campo
vacío.
Eso
de
lo
institucional
es
muy
complejo,
y
hay
disciplinas
de
las
que
no
sé
nada.
Creo
que
la
cultura
tiene
que
ver
con
la
educación,
la
educación
en
Argentina
ha
caído
y
se
nota
mucho.
Estamos
exportando
cultura
como
nunca
antes,
pero
cuando
no
se
exportaba
tanto
era
mucho
más
fuerte
para
nosotros.
El
tango
lo
hicieron
para
nosotros,
el
cine
nunca
fue
más
fuerte
que
cuando
teníamos
nuestros
cómics.
Me
gustaría
que
se
hagan
cosas
populares
y
de
calidad,
que
haya
más
Discepolos,
grandes
cómics,
grandes
dramaturgos.
Cuando
en
2017
Attaque
77
anunciaba
su
disolución
después
de
treinta
años
de
carrera,
Luciano
Scaglione
ya
sabía
que
no
iba
a
quedarse
estancado
en
el
duelo.
Muy
pronto
empezó
a
pensar
en
cómo
seguir
con
la
música
pero
no
tardó
en
llegar
la
pandemia
y
trastocó
unos
cuantos
planes.
Finalmente,
en
2023
apareció
un
disco
cuyo
título
revela
el
espíritu
con
el
que
el
que
este
bajista
de
51
años
afrontó
sus
nuevos
desafíos:
Hágalo
usted
mismo,
una
cita
al
famoso
axioma
punk
que
sintetiza
bien
esta
nueva
etapa,
que
conserva
vínculos
con
sonidos
e
influencias
de
toda
la
vida
pero
ya
no
el
contexto
de
un
proyecto
grupal
sino
en
plan
un
poco
más
individual.
Aunque
Lucho
al
Attaque,
el
nombre
artístico
con
el
que
apareció
en
plataformas
digitales
ese
álbum
con
diez
temas,
puede
presumir
de
la
colaboración
generosa
de
muchos
compañeros
de
ruta
(Leo
De
Cecco
–el
baterista
de
Attaque–,
Gori
(Fantasmagoria),
Juanchi
Baleirón
(Los
Pericos),
Baltasar
Comotto,
Jorge
Serrano,
Sergio
Rotman
y
Kolo
Taccone.
Las
amistades
estuvieron
en
la
grabación
del
disco
y
en
su
presentación
oficial
hace
unas
semanas
en
The
Roxy,
con
mucha
carga
energética,
esa
que
siempre
fue
condimento
esencial
de
los
shows
de
Attaque
77.
“Attaque
se
tomó
un
descanso
indefinido
–dice
Lucho–.
Cuando
terminó
la
pandemia
nos
reunimos
y
las
energías
estaban
muy
dispersas.
Mariano
trabajando
mucho
con
Valeria
Lynch
y
yo
con
muchas
ganas
de
tocar
después
de
los
dos
años
de
encierro.
No
quería
esperar
la
agenda
de
nadie,
entonces
me
armé
este
proyecto
paralelo
que
recorre
y
representa
mis
más
de
treinta
años
en
Attaque.
Era
difícil
despegarse
totalmente
de
un
grupo
después
de
todo
ese
tiempo.
Toda
la
vida
me
van
a
pedir
en
los
shows
temas
de
Attaque”.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
En
ese
escenario,
Scaglione
tomó
lo
que
él
describe
como
“el
camino
más
directo”.
La
única
exigencia
que
se
puso,
explica,
fue
tener
temas
nuevos.
“No
podés
vivir
de
las
glorias
pasadas
–apunta–.
Y
este
proyecto
es
honesto,
cae
bien,
gusta…
Los
bajistas
y
los
bateristas
quedamos
un
poco
culo
para
arriba
cuando
se
disuelve
una
banda,
así
que
traté
de
reaccionar
rápido.
Por
algunos
problemas
de
salud
que
tuvo
Mariano
yo
ya
había
tenido
que
cantar
en
shows
de
Attaque
Europa,
Estados
Unidos
y
México.
Y
me
empezó
a
gustar
ese
lugar”.
El
repertorio
de
Lucho
al
Attaque
es
un
muestrario
amplio
de
los
gustos
del
por
ahora
exbajista
de
Attaque
(no
se
descarta
un
regreso
de
la
banda).
“A
mí
me
gustan
el
rock
y
todos
sus
aledaños
–pop,
alternativo,
grunge,
punk,
ska,
reggae,
hard
rock,
heavy
metal–.
Me
gustan
mucho
las
baladas
ramoneras
tipo
Baby,
I
Love
You.
Y
hago
temas
que
vengo
manoseando
hace
quince
años,
algunos
que
quedaron
afuera
del
proyecto
con
Attaque
incluso.
Son
canciones
que
me
representan.
Las
terminé
con
Gori,
que
me
ayudó
mucho
en
la
composición”.
Scaglione
no
se
ve
mucho
con
Mariano
Martínez
ahora
mismo,
pero
siempre
estuvo
cerca
de
Leo
De
Cecco.
Se
conocen
desde
los
13
años,
se
los
suele
ver
en
Strummer
Bar,
la
sala
de
conciertos
que
tienen
en
Palermo,
y
esa
relación
estrecha
induce
a
pensar
en
un
retorno
en
algún
momento.
“No
hablo
hace
tiempo
con
Mariano
pero
está
todo
bien
–remarca
Luciano–.
Todos
nos
tomamos
bien
lo
que
elige
el
otro.
Esto
se
habló
de
frente,
y
a
mí
de
todas
formas
me
da
igual
lo
que
digan
los
demás.
Más
con
la
edad
que
tengo.
Yo
respeto
mucho
la
historia
de
Attaque,
no
quiero
ocupar
un
lugar
que
nunca
voy
a
poder
ocupar
solo”.
Un
vínculo
sano
“Todo
ha
sido
muy
sano
en
nuestro
vínculo.
Pero
la
historia
de
un
grupo
siempre
tiene
muchos
matices.
La
mayoría
de
las
bandas
tienen
un
funcionamiento
parecido
al
de
una
familia,
con
sus
blancos,
sus
negros
y
sus
grises”,
explica
Luciano
Scaglione
cuando
se
le
consulta
por
una
futura
reunión
de
Attaque.
“Se
produce
un
desgaste
que
es
lógico,
las
relaciones
van
mutando,
hay
cosas
que
ya
no
te
gustan
y
no
querés
tolerar…
Es
muy
difícil
combinar
todo
para
que
el
funcionamiento
de
un
grupo
sea
perfecto.
Ya
no
es
como
en
la
adolescencia:
hay
hijos,
parejas,
los
padres
que
empiezan
a
irse…
La
vida
misma”.
Scaglione
sostiene
que
la
vida
del
rock
es
menos
glamorosa
que
lo
que
muchos
imaginan:
“Viajás
mucho,
dormís
mal,
comés
mal,
hay
mucho
vicio,
muchas
situaciones
peligrosas
desde
el
punto
de
vista
físico
y
psicológico.
No
es
todo
alucinante
como
se
suele
suponer.
Por
eso
existe
el
famoso
club
de
los
27”,
agrega
el
músico
en
referencia
a
esse
grupo
de
grandes
músicos
que
murieron
a
esa
temprana
edad
(Jim
Morrison,
Jimi
Hendrix,
Kurt
Cobain,
Amy
Winehouse,
entre
otros).
“Salvo
que
seas
una
gran
estrella,
no
es
una
vida
fácil
–argumenta
el
músico–.
Hay
vaivenes,
malos
momentos
y
están
los
buenos
que
pueden
causar
vértigo.
Mucha
gente
cree
que
vivís
la
vida
de
un
famoso
millonario,
cuando
en
realidad
sobrevivís.
Pero
también
la
música
es
salvadora,
es
mágica,
al
menos
para
mí.
Fue
así
desde
que
toqué
a
fines
de
los
años
80
en
el
Festival
Exterminio
en
Cemento
con
Attaque,
hasta
ahora”.
Miguel
Urdangarin,
el
sobrino
de
Felipe
VI,
decidió
iniciar
una
nueva
etapa
en
su
vida
y
trasladarse
a
Madrid
después
de
años
viviendo
en
distintas
ciudades
de
Europa.
Según
reveló
la
revista
Semana,
el
joven
de
24 años,
conocido
por
su
pasión
por
la
biología
marina
y
el
esquí,
ahora
reside
en
el
Palacio
de
la
Zarzuela
junto
a
su
abuela,
la
reina
Sofía.
Este
cambio
marca
un
importante
punto
de
inflexión
en
la
vida
del
nieto
de
los
reyes
eméritos,
quien
busca
nuevos
horizontes
tanto
académicos
como
personales.
Miguel
Urdangarin
está
acostumbrado
desde
chico
a
los
constantes
cambios
de
residencia.
Pasó
gran
parte
de
su
infancia
y
adolescencia
en
Ginebra,
donde
su
madre,
la
infanta
Cristina,
decidió
establecerse
tras
la
separación
de
Iñaki
Urdangarin.
Allí
estudió
en
el
prestigioso
colegio
Ecolint,
el
mismo
al
que
asistieron
sus
hermanos.
Posteriormente,
el
joven
se
mudó
a
Reino
Unido
para
perseguir
su
sueño
de
convertirse
en
biólogo
marino,
obteniendo
una
licenciatura
en
Ciencias
de
la
Naturaleza.
Tras
finalizar
sus
estudios
universitarios,
Miguel
regresó
a
Suiza,
no
solo
para
estar
más
cerca
de
su
madre,
sino
también
para
explorar
otra
de
sus
grandes
pasiones:
el
esquí.
Durante
su
estadía
en
Europa
Central,
el
nieto
de
Juan
Carlos
I
comenzó
un
curso
de
instructor
de
esquí,
una
disciplina
que
practica
desde
niño.
Sin
embargo,
un
accidente
en
su
rodilla
derecha
lo
obligó
a
pausar
su
formación
y
a
replantear
su
futuro.
El
accidente
que
marcó
un
antes
y
un
después
en
la
vida
de
Miguel
Urdangarin
El
incidente
que
sufrió
mientras
tomaba
clases
de
esquí
cambió
el
rumbo
de
los
planes
de
Miguel.
Tras
ser
operado,
los
médicos
le
informaron
que
necesitaría
al
menos
seis
meses
de
rehabilitación
antes
de
poder
retomar
su
vida
normal.
Este
contratiempo,
lejos
de
desanimarlo,
lo
motivó
a
dar
un
giro
y
ampliar
sus
conocimientos
en
el
ámbito
de
las
ciencias
naturales.
Madrid
se
presentó
como
la
opción
ideal
para
esta
nueva
etapa.
Con
múltiples
instituciones
académicas
de
renombre
y
oportunidades
profesionales,
la
capital
española
ofrece
un
escenario
propicio
para
que
Miguel
continúe
su
formación.
Pese
a
ser
miembro
de
una
de
las
familias
más
visibles
de
España,
Miguel
Urdangarin
mantiene
un
perfil
bajo.
Al
igual
que
sus
hermanos,
evita
exponerse
al
ojo
público
y
prioriza
su
privacidad.
No
obstante,
su
conexión
con
la
Casa
Real
hace
que
cada
uno
de
sus
movimientos
genere
interés
mediático.
El
hijo
de
la
infanta
Cristina
se
perfila
como
un
ejemplo
de
cómo
equilibrar
la
responsabilidad
de
pertenecer
a
una
familia
tan
mediática
con
el
deseo
de
construir
un
camino
propio.
VO
Pablo
Urdangarin
de
Borbón,
el
hijo
de
la
infanta
Cristina
e
Iñaki Urdangarin,
vive
una
vida
relajada,
tratando
de
alejarse
de
las
polémicas
mediáticas.
El
joven,
nacido
en
Barcelona,
decidió
volver
e
instalarse
en
la
ciudad
en
donde
creció
y
vivió
momentos
clave
de
su
infancia
junto
a
sus
padres
y
sus
hermanos.
A
pesar
de
haber
pasado
por
otras
ciudades
como
Washington
D.C.,
el
joven
decidió
regresar
tras
alcanzar
la
mayoría
de
edad,
reafirmando
su
vínculo
con
esta
emblemática
ciudad
catalana
que
tanto
lo
marcó
en
su
niñez.
Ahora,
con
24
años
y
una
carrera
en
ascenso
como
jugador
profesional
de
basquetbol,
Pablo
Urdangarin
continúa
escribiendo
su
historia
en
Barcelona,
instalado
en
el
exclusivo
barrio
de
Pedralbes,
una
zona
que
le
resulta
más
que
familiar.
Pedralbes
fue
el
barrio
donde
vivió
durante
años
junto
a
su
familia
en
una
lujosa
vivienda
que
se
volvió
famoso
por
ser
testigo
de
algunos
de
los
momentos
más
difíciles
de
los
Urdangarin.
Ahora,
el
joven
regresa
a
un
entorno
lleno
de
recuerdos,
pero
con
la
mirada
puesta
en
el
futuro.
El
nuevo
hogar
de
Pablo
cuenta
con
150
metros
cuadrados,
tres
dormitorios,
dos
baños,
una
amplia
cocina,
jardín
y
piscina.
Aunque
inicialmente
compartía
un
piso
con
dos
compañeros
de
equipo,
Artur
Parera
y
Roberto
Domenech,
ambos
se
trasladaron
a
otras
ciudades
tras
fichar
por
nuevos
equipos,
lo
que
llevó
al
joven
a
buscar
un
espacio
más
acorde
a
sus
necesidades
actuales.
El
básquet,
la
pasión
de
Pablo
Urdangarin
en
Barcelona
El
deporte
es
una
constante
en
la
vida
de
Pablo,
quien
siguió
los
pasos
de
su
padre,
Iñaki
Urdangarin,
como
jugador
de
basquetbol.
Actualmente,
el
joven forma
parte
del
Fraikin
BM
Granollers,
donde
demostró
un
compromiso
absoluto
con
su
carrera.
"He
aprendido
mucho
de
mi
padre,
de
querer
ser
el
mejor",
comentó
Pablo
Urdangarin
en
una
entrevista
reciente
sobre
la
influencia
de
Iñaki
en
su
amor
y
dedicación
por
este
deporte.
La
estabilidad
en
su
vida
personal
y
profesional
parece
ser
la
clave
del
éxito
de
Pablo
Urdangarin,
quien,
a
pesar
de
los
constantes
focos
mediáticos,
sigue
apostando
por
mantener
un
perfil
discreto
al
igual
que
el
resto
de
sus
hermanos,
Juan,
Miguel
e
Irene
Urdangarin,
quienes
lograron
continuar
su
propio
camino
a
pesar
de
formar
parte
de
una
de
las
familias
más
buscadas
de
España
y
ser
sobrinos
del
rey
Felipe
VI.
VO
Pablo
Urdangarin,
el
segundo
hijo
de
la
infanta
Cristina
e
Iñaki
Urdangarin,
construyó
una
vida
que
mezcla
academia,
deporte
y
amor
en
Barcelona.
A
sus
24
años,
el
joven
encontró
un
equilibrio
entre
sus
estudios
en
Sports
Management
y
su
carrera
como
jugador
de
basquetbol en
el
Fraikin
BM
Granollers,
equipo
de
la
Liga
Asobal.
En
paralelo,
el
joven
comparte
su
día
a
día
con
su
novia,
Johanna
Zott,
quien
estudia
Medicina
en
la
misma
ciudad.
Pablo
Urdangarin,
un
futuro
ligado
al
mundo
del
deporte
Estudiante
de
Sports
Management
en
la
prestigiosa
EU
Business
School
de
Barcelona,
Pablo
se
prepara
para
un
futuro
en
el
ámbito
de
la
gestión
deportiva.
Esta
carrera,
que
se
imparte
en
inglés,
combina
conceptos
de
Administración
de
Empresas
con
un
enfoque
especializado
en
el
mundo
del
deporte.
La
elección
de
esta
formación
no
sorprende,
considerando
su
pasión
por
el
básquet
y
la
herencia
deportiva
de
su
padre,
quien
fue
un
destacado
jugador
de
esta
disciplina
y
representó
a
España
en
los
Juegos
Olímpicos.
Mientras
cursa
sus
estudios,
Pablo
aplica
en
la
práctica
lo
aprendido
en
el
aula.
Como
miembro
del
Fraikin
BM
Granollers,
se
enfrenta
a
exigentes
competencias
en
la
Liga
Asobal,
consolidándose
como
un
deportista
dedicado.
A
pesar
de
la
presión
académica
y
deportiva,
el
joven
mantiene
una
actitud
comprometida
y
un
bajo
perfil,
a
pesar
de
los
escándalos
familiares
que
lo
rodean.
Barcelona,
la
ciudad
que
eligió
Pablo
Urdangarin
para
instalarse
Barcelona
fue
testigo
del
crecimiento
de
Pablo,
no
solo
como
deportista
y
estudiante,
sino
también
como
individuo.
La
ciudad,
que
ha
sido
un
punto
central
en
su
vida
desde
la
infancia,
es
ahora
el
lugar
donde
construye
su
futuro.
Ahí,
comparte
su
vida
con
Johanna
Zott,
su
pareja,
quien
también
mantiene
un
perfil
discreto,
alejado
del
foco
mediático.
La
pareja
logró
acomodar
sus
agendas,
priorizando
el
apoyo
mutuo
en
sus
respectivas
trayectorias.
Ya
es
costumbre
verla
a
Johanna
en
los
juegos
de
Pablo,
apoyando
desde
las
gradas
al
hijo
de
la
infanta
Cristina.
Con
estudios
en
una
carrera
que
combina
su
pasión
por
el
deporte
con
habilidades
empresariales,
una
prometedora
trayectoria
en
el
básquet
y
una
vida
estable
en
Barcelona
junto
a
su
pareja,
Pablo
Urdangarin
parece
tener
claro
hacia
dónde
quiere
dirigirse.
El
joven
demuestra
que,
más
allá
de
los
apellidos,
el
éxito
está
en
el
esfuerzo
y
la
determinación
personal.
VO





























