Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
Jey Mammón perdió el juicio contra Lucas Benvenuto por calumnias e injurias
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
Exit
puede
ser
una
palabra
asociada
al
éxito,
pero
en
inglés
se
usa
para
señalar
la
“salida”.
Esa
fue
la
intención
del
autor
catalán
Agustí
Franch
cuando
en
el
año
2017
estrenó
esta
comedia
con
solo
tres
personajes
y
una
voz
en
off.
Aquí
se
puede
ver
de
miércoles
a
domingo
en
el
Multiteatro
Comafi.
En
el
elenco
están
Nancy
Dupláa,
Juan
Pablo
Geretto
y
Fernanda
Metilli.
No
se
la
verá,
pero
ocupará
los
primeros
minutos
de
la
acción
una
grabación
que
la
tendrá
como
protagonista
a
Elizabeth
“la
Negra”
Vernaci.
La
dirección
y
adaptación
son
de
Corina
Fiorillo.
La
última
vez
que
se
vio
a
Nancy
Dupláa
en
el
teatro
fue
en
el
reemplazo
de
El
hijo
de
puta
del
sombrero,
en
Mar
del
Plata
(2012).
Más
cercanas
son
sus
actuaciones
para
el
cine
con
El
Retiro
y
No
me
rompan
y
en
El
reino
para
la
plataforma
Netflix.
Mientras
que
Fernanda
Metilli
acaba
de
encarnar
a
la
madre
en
el
musical
Matilda,
sin
olvidar
a
la
secretaria
Dorita
en
Buenos
chicos
para
ElTrece
y
Juan
Pablo
Geretto
además
de
sus
unipersonales
encarnó
el
primer
personaje
autista
que
se
vio
en
Buenos
Aires:
Rain
Man
(2012).
Hoy
los
tres
apuestan
a
una
comedia
que
plantea
cómo
se
elige
a
quien
deberá
ser
despedido,
tema
candente
si
los
hay,
pero
aquí
el
humor
imperará.
—¿Qué
relación
tuvieron
con
las
oficinas
de
personal,
hoy
llamadas
las
de
Recursos
Humanos?
DUPLÁA:
Poco
y
nada,
más
allá
de
ser
una
niña
que
acompañé
mucho
a
mis
papás
a
sus
trabajos.
Me
parece
que
no
existía
ese
nuevo
“actor”,
que
empezó
a
aparecer
en
las
oficinas.
Antes
era
todo
mucho
más
claro
y
llevadero.
Mi
mamá
es
enfermera,
desde
los
14
años
que
estudió
y
enseguida
empezó
a
trabajar.
A
mí
me
encantaba
acompañarla
porque
a
veces
estaba
en
la
parte
de
Traumatología,
otros
días
en
Otorrinolaringología.
Me
la
pasaba
viendo
distintos
instrumentales.
Mientras
que
mi
papá
siempre
fue
vendedor,
o
sea
que
era
el
tipo
que
andaba
por
las
calles.
Estar
con
él
era
para
mí
uno
de
los
mejores
planes
de
mi
vida,
porque
era
muy
divertido,
amigo
de
todos,
entonces
llegaba
la
nena
y
me
querían
y
cuidaban.
METILLI:
Trabajé
en
relación
de
dependencia,
mientras
hacía
mi
carrera
de
profesorado
de
arte
de
teatro
en
Tandil,
de
donde
soy.
Fui
empleada
en
un
local
de
ropa
durante
cinco
años.
Después
cuando
vine
a
vivir
a
Buenos
Aires
y
durante
el
primer
mes
y
medio
también
vendí
ropa
en
un
local.
No
tengo
mucha
familiaridad
con
Recursos
Humanos.
Me
acuerdo
de
pedir
cambio
de
día
porque
estudiaba
en
la
facultad
y
tenía
que
rendir
finales,
pero
no
era
un
multinacional,
como
lo
que
propone
el
espectáculo.
GERETTO:
Siempre
me
dediqué
a
la
autogestión
y
muy
pocas
veces
fui
empleado,
nunca
en
un
lugar
tan
grande
como
para
tener
un
Departamento
de
Recursos
Humanos.
Trabajé
durante
tres
años
en
una
imprenta,
después
en
una
empresa
de
limpieza,
pero
siempre
eran
negocios
chicos
y
familiares.
Pero
sí
tengo
amigos
que
trabajan
allí
y
me
han
contado
cómo
son
las
relaciones
humanas
y
de
eso
sí,
estoy
más
nutrido.
—¿Pueden
entablar
relación
con
algún
personaje
anterior?
D:
En
la
tira
La
Leona
el
personaje
de
Franco
Uribe
que
interpretaba
Pablo
(Echarri)
era
un
jefe
de
Recursos
Humanos
que
venía
a
desmantelar
la
fábrica
donde
mi
protagonista
trabajaba.
M:
En
la
tira
Buenos
chicos,
de
ElTrece,
hice
de
Dora
Funes
y
ahora
de
Maite,
ambas
tienen
bastante
desfachatez
e
ironía.
Pero
creo
que
mi
protagonista
en
Exit
es
más
dura
y
oscura.
G:
Me
parece
un
poco
como
un
Gran
Hermano,
donde
una
mente
superior
y
macabra
ve
cómo
se
divierte
con
las
miserias
ajenas.
Es
una
obra
muy
dinámica,
todos
somos
como
una
especie
de
tres
ratones
en
una
jaula,
donde
se
va
achicando
la
comida
o
los
recursos.
Los
ratoncitos
que
se
llevaban
bien,
al
final
se
terminan
tratando
de
comerse
unos
a
otros.
La
persona
que
viene
a
echar
gente
es
una
víctima
de
un
sistema
un
tanto
perverso,
que
goza
de
poner
incómoda
a
los
otros,
desestabilizar
y
ocultar
información.
—¿Por
qué
abandonaste
tus
unipersonales
(“Solo
como
una
perra”,
“Como
quien
oye
llover”
o
“Estrella”)
para
sumarte
a
un
elenco?
G:
Pospandemia
tenía
muchas
ganas
de
no
estar
más
solo
en
el
escenario.
Esta
obra
me
atrajo
mucho
por
el
elenco
y
la
producción.
Básicamente
sabía
que
eran
buena
gente
y
que
lo
íbamos
a
pasar
bien.
Es
una
comedia
plena,
divertida
y
también
es
un
desafío.
Estamos
los
tres
en
el
escenario
todos
juntos
y
lo
que
pasa
es
en
tiempo
real.
—¿Cómo
se
sienten
en
el
teatro
comercial?
M:
Hice
hasta
hace
poco
Matilda
y
me
encanta.
Amo
hacer
teatro
de
miércoles
a
domingo,
el
escenario
es
como
mi
casa.
Me
instalo
en
mi
camarín.
G:
Nunca
me
doy
cuenta,
porque
vivo
a
tres
cuadras
por
lo
cual
este
es
mi
barrio.
Entiendo
el
peso
que
tiene
la
avenida
Corrientes
para
quien
lo
mira
de
afuera
y
comprendo
la
relevancia
que
tiene
no
solo
en
Latinoamérica
sino
en
el
mundo
entero.
Buenos
Aires
es
una
de
las
tres
plazas
más
importantes
a
nivel
de
producciones
teatrales.
—¿Eligen
siempre
la
comedia?
D:
Me
siento
más
comediante
que
dramática,
lo
que
pasa
es
que
siempre
los
personajes
que
me
llegan
tienen
determinadas
características.
A
mí
me
encanta
la
comedia.
Aunque
el
papel
que
hice
en
El
reino
fue
espectacular,
sobre
todo
en
ese
contexto,
estar
al
lado
de
esos
monstruos
como
Morán
y
Peretti.
Hoy
siento
que
es
un
desafío,
ya
que
no
hacía
teatro
desde
hace
once
años.
No
le
daba
el
espacio
real
porque
hay
algo
de
esta
dinámica
que
a
mí
me
complicaba
teniendo
niños
chicos.
Siempre
tuve
el
privilegio
de
poder
elegir
y
me
quedaba
con
la
televisión,
porque
me
ordenaba
más
los
horarios
y
me
permitía
estar
con
mis
hijos
en
los
momentos
centrales.
M:
Nunca
hice
drama,
solo
en
la
facultad
cuando
estaba
estudiando.
La
verdad
es
que
siempre
hice
comedia.
Cuando
llegué
de
Tandil
con
mi
título
encontré
un
cartel
que
buscaban
“mujeres
que
hagan
humor”
y
un
email
del
canal
Utilísima
que
se
llamaba
Fox
life.
Escribí
y
me
convocaron.
Era
para
el
programa
que
se
llamaba
Vanessa
de
noche,
con
Vanessa
Miller,
una
comediante
chilena
hermosa
y
ahí
junto
a
Marcela
Mayoral
de
Buenos
Aires
hacíamos
un
sketch
de
humor.
Así
conocí
el
stand
up.
G:
Hay
ganas,
deseo,
bronca,
angustia
y
un
montón
de
cosas
por
las
cuales
uno
quiere
estrenar
una
obra
de
teatro
o
una
película.
Hacerla
y
llevarla
adelante
es
totalmente
contracorriente
siempre.
En
estos
tiempos
ya
es
una
lotería.
Vivimos
con
una
incertidumbre
constante,
que
también
la
sabemos
traducir
en
la
realidad.
Está
muy
bien
escrita
por
Agustí
Franch
y
es
muy
dinámica
—El
espectáculo
plantea
con
humor
una
realidad
cercana
a
muchos
argentinos:
los
despidos…
G:
Se
ve
el
capitalismo
salvaje.
Me
parece
que
la
obra,
busca
mostrar
cómo
se
selecciona
personal
o
cómo
se
lo
descarta.
Con
esta
inestabilidad
que
siempre
vivimos,
estamos
surfeando
la
ola
tsunami
argentina,
agarramos
uno
o
dos
trabajos.
Tenemos
varios
puestos,
somos
unos
trabajadores
incansables.
D:
El
conflicto
de
la
obra
obviamente
es
el
tener
que
despedir
a
alguien.
Lo
que
estamos
viviendo
en
Argentina
es
tremendamente
desesperante.
Estoy
amargada,
angustiada,
no
puedo
hacer
como
algunos
te
aconsejan,
no
mires
o
no
te
enteres.
No
soy
así,
no
podría
dormir
tranquila.
Probablemente
tenga
que
ver
con
mi
cuna,
porque
vi
siempre
a
mis
padres
trabajando,
nunca
dejaron
de
hacerlo
y
no
nos
faltó
lo
esencial.
Eran
y
son
muy
dignos,
siempre
pelearon
por
ciertas
cosas,
no
era
gente
tranquila,
ni
callada.
Seguramente
el
haber
mamado
eso
me
hizo
como
soy.
En
esta
Nota
Estrenaron
primero
en
Buenos
Aires,
luego
hicieron
una
exitosa
temporada
en
Villa
Carlos
Paz
y
ahora
regresan
a
la
misma
sala
donde
se
vio
a
este
nuevo
elenco.
Los
mosqueteros
del
rey,
de
Manuel
González
Gil,
está
de
jueves
a
domingos
siempre
en
el
teatro
Astral,
con
Nicolás
Cabré,
Jorge
Suárez,
Nicolás
Scarpino
y
Fredy
Villarreal.
Casi
con
cuarenta
años
de
teatro
profesional
sobre
sus
hombros,
Jorge
Suárez
es
un
referente
de
actor
dúctil,
ya
que
encarnó
tanto
a
Sigmund
Freud
como
a
Homero
Manzi
en
el
teatro,
pero
también
a
Vicente
Sánchez
en
Sandro
de
América
(Telefe)
o
Adolfo
Rodríguez
Saá
en
Diciembre
2001,
para
Star+.
—¿Fue
tu
primera
temporada
teatral
en
Villa
Carlos
Paz?
—Sí
y
fue
una
fiesta.
No
conocía
a
ese
público,
creí
que
tenía
un
teatro
más
frívolo,
pero
descubrí
que
aceptan
otro
tipo
de
propuestas.
Toda
la
provincia
de
Córdoba
es
muy
teatrera
y
a
lo
largo
de
la
temporada
tuvimos
mucho
público.
Nos
llevamos
muy
bien
como
elenco
y
pude
viajar
con
toda
mi
familia,
incluso
fueron
mis
dos
hijos.
Sólo
tengo
palabras
de
agradecimiento
para
la
producción.
—¿Por
qué
aceptaste
volver
a
hacerla
en
Buenos
Aires?
—Soy
muy
afortunado,
porque
me
convocan
para
nuevas
propuestas,
pero
cuando
uno
es
feliz
haciendo
lo
que
hace,
y
le
va
bien
en
esta
realidad
que
nos
rodea,
no
me
parecía
bien
bajarme
de
este
éxito.
Siento
que
es
el
mejor
lugar
donde
puedo
estar.
—¿Alguna
vez
te
bajaste
de
un
éxito?
—No.
A
nosotros
en
el
Conservatorio
nos
educaban
con
algunas
consignas:
al
teatro
sólo
se
falta
muerto
y
nunca
hay
que
bajarse
de
un
éxito,
pase
lo
que
pase.
Para
mí
el
escenario
es
un
lugar
sagrado,
en
donde
se
intenta
–no
importa
si
se
logra–
el
juego
de
generar
un
mundo
donde
la
gente
pueda
por
esta
hora
y
media
o
dos
irse
de
este
plano
y
disfrutar.
El
nuestro
es
un
trabajo
comunitario
y
me
emociona
pensar
que
cuando
hacemos
teatro
hay
un
montón
de
personas
que
están
trabajando
y
eso
me
hace
feliz.
—Durante
2003/2004
hiciste
el
unipersonal
muy
exitoso
“Novecento”,
de
Alessandro
Baricco,
con
dirección
de
Francisco
Javier,
sin
embargo
nunca
más
lo
repusiste…
—Durante
dos
años
interpreté
Novecento
y
para
mí
fue
suficiente.
Tengo
una
manera
de
trabajar
por
la
cual
no
me
gusta
volver
a
repetir
lo
que
ya
hice.
Necesito
dejarlo
a
un
lado
y
enfrentarme
a
nuevos
desafíos.
También
hice
La
última
sesión
de
Freud
por
dos
temporadas
y
durante
once
años
me
pedían
que
volviera
a
hacerla,
pero
no
quise.
Por
suerte
hoy
la
interpreta
maravillosamente
bien
Luis
Machín
junto
a
Javier
Lorenzo.
Con
Manzi,
la
vida
en
orsai
me
pasó
lo
mismo.
Son
ciclos,
pero
me
gustaría
dirigir
Novecento,
aunque
eso
sería
hacerla
desde
otro
lugar.
—¿Te
cambiaron
mucho
los
tres
bypass?
—(Se
ríe).
Me
cambió
la
vida
momentáneamente.
Me
ayudaron
a
poder
seguir
y
se
lo
agradezco
a
mis
médicos.
Fueron
seis
horas
de
operación
y
ya
hace
nueve
años
que
pasó.
—Hiciste
muchos
textos
clásicos:
¿no
volvieron
a
proponértelos?
—Estuve
casi
diez
años
consecutivos
trabajando
en
el
teatro
San
Martín
y
me
dejaron
una
enseñanza
inmensa.
Para
mí
las
dos
salas
-Martín
Coronado
y
Casacuberta-
son
mi
casa.
Allí
estrené
obras
de
Griselda
Gambaro
y
Mauricio
Kartún.
Hice
dos
veces
El
inspector
de
Gorki
con
directores
distintos.
Hay
algo
del
San
Martín
que
le
agradezco
mucho
a
Kive
Staiff
porque
confío
en
mí
y
no
paraba
de
llamarme.
Son
períodos,
ciclos,
pero
no
quiero
volver.
Hoy
haría
un
clásico
solamente
si
me
gusta,
ya
se
hicieron
muchos
y
muy
bien.
¡Quién
te
dice
cuando
sea
mayor
quisiera
hacer
alguno,
pero
no
lo
nombro
porque
no
lo
quiero
quemar!
“Busqué
transformarme
lo
más
posible”
Jorge
Suárez
estrenó
numerosas
piezas
en
estos
años
de
profesión,
pero
también
lo
convocaron
para
la
televisión,
cuando
se
hacían
ficciones
y
ahora
las
plataformas.
Cuando
se
le
pregunta
por
cómo
reacciona
la
gente,
asegura:
“Saben
que
soy
actor
y
me
lo
dicen.
Me
saludan
y
muchas
veces
no
me
dejan
pagar
un
café
diciendo
que
me
invita
la
casa.
Pero
no
es
un
tema
que
me
ocupe.
Por
el
contrario,
me
preocupé
toda
la
vida
para
que
la
gente
no
me
conozca.
Busqué
transformarme
lo
más
posible.
A
mí
no
me
importa
si
se
dan
cuenta
que
hice
Freud,
Manzi
u
Otelo.
Me
significa
un
placer
más
inmenso
estar
arriba
de
un
escenario.
Por
ahí
no
es
fácil
de
explicar,
pero
el
reconocimiento
está
en
cada
noche,
cuando
la
gente
te
aplaude
y
se
divierte”.
Durante
2023
se
lo
pudo
ver
en
Diciembre
2001
y
en
la
película
Doble
discurso
junto
a
Diego
Peretti,
Rafael
Ferro
y
Julieta
Cardinali.
Confiesa:
“Mi
relación
con
el
mundo
audiovisual
es
más
o
menos
como
fue
toda
la
vida,
siempre
está
en
un
lugar.
Para
decirlo
delicadamente,
me
dedico
al
teatro
y
éste
me
exige
mucho
compromiso,
horas
de
trabajo
y
sobre
todo
no
existen
las
noches.
Mientras
que
en
el
cine
casi
todo
se
graba
de
noche.
Hoy
es
muy
difícil
porque
aparte
hay
tres
ficciones
en
este
momento,
una
que
está
terminando,
otra
andan
por
el
medio
y
se
empezará
una
tercera.
No
podría
vivir
de
esas
ficciones
o
la
estaría
pasando
muy
mal.
Mi
prioridad
es
el
teatro
y
son
cinco
noches
que
le
dedico
y
mi
representante
no
siempre
consigue
que
filme
a
la
mañana”.
En
esta
Nota
El
estreno
de
Recuerdos
mortales
implica
el
retorno
del
thriller,
de
un
género
que
ha
sido
descartado
por
las
grandes
ligas
y
solo
respira,
a
regañadientes,
en
las
plataformas.
La
llegada
de
un
thriller
con
nombres
como
Russell
Crowe
y
Karen
Gillan
sacude
una
cartelera
que
ya
no
recibe
novedades
de
género
como
estas.
Su
director
es
Adam
Cooper,
un
nombre
con
un
vasto
historial
como
guionista
y
habló
en
exclusiva
con
PERFIL.
Cooper
entiende
perfectamente
de
donde
sale
su
urgencia
por
filmar:
“Siempre,
no
importa
la
ocasión,
se
trata
del
personaje.
¿No
es
así?
Nunca
tiene
que
ver
con
ninguna
otra
cosa.
La
historia
no
es
interesante
si
no
posee
un
punto
de
vista
que
nazca
de
la
naturaleza
de
una
personajes.
El
punto
de
vista
es
siempre
un
personaje,
su
viaje,
su
pelea
contra
algo
nuevo
que
aparece,
su
experiencia
en
crisis,
algo
que
logra
tensar
un
cable
en
lo
que
vos
sentís
es
tu
experiencia
de
vida.
No
es
necesario
que
eso
tenga
que
ver
con
la
identificación.
Pasa
por
otro
lugar,
por
entender
a
cualquier
personaje
y
darle
una
oportunidad
de
ser
acompañado.
Siempre
es
el
personaje
lo
que
importa,
siempre
es
su
crisis.
Sea
financiera,
espiritual,
moral,
económica,
religiosa,
romántica,
o
sea
de
la
naturaleza
que
sea:
esa
crisis
es
siempre
importante,
es
siempre
fundamental.
Esas
crisis,
y
el
viaje
que
sigue,
hacen
a
los
personajes
más
completos,
no
siempre
es
algo
bueno,
pero
al
final
del
camino
las
partes
que
estaban
rotas,
para
bien
o
mal,
vuelven
a
estar
juntas”.
—¿Cómo
viviste
vos
el
arte
de
contar
de
chico?
¿Qué
anécdota
recordás
que
te
haya
llevado
a
esta
vida
en
el
medio?
—La
película
que
siempre
recuerdo
es
la
película
de
Hal
Ashby,
Desde
el
jardín.
Protagonizada
por
Peter
Sellers.
Esta
película
define
muchas
cosas
de
las
que
he
hecho
a
la
largo
de
mi
carrera.
Han
existido
muchas
imitaciones
de
esa
película,
intencionales
y
no,
y
las
ha
habido
desde
el
primer
momento
que
existieron.
Este
personaje
de
Peter
Sellers
es
como
un
niño,
y
debido
a
circunstancias
que
se
acaban,
él
ha
podido
vivir
toda
su
vida
de
una
forma
donde
vivía
protegido
del
mundo.
Esa
vida
infantil,
y
ese
final
de
esa
vida,
es
algo
en
lo
que
pienso
siempre
cuando
trabajo
contando
una
historia.
—Has
sido
guionista
toda
tu
vida,
¿qué
descubriste
que
querías
contar
en
tu
debut
como
director?
—Sé
que
hay
gente
que
son
autores,
que
buscan
crear
desde
la
autoría,
desde
una
mirada
donde
lo
personal
aparece
hasta
en
la
pantalla,
en
los
planos.
Yo
no.
Yo
quise
contar,
y
siempre
necesité
a
otros.
Siempre
escribía
solo,
o
con
alguien.
Pero
aquí
descubrí,
o
sentí
más
en
evidencia,
la
naturaleza
comunicativa
del
medio.
Creo
que
más
allá
de
como
siga
está
película
su
camino,
lo
que
me
voy
a
llevar
es
la
experiencia
que
logre
generar
con
otos
artistas,
las
amistades
que
se
formaron.
Redescubrir
la
naturaleza
colectiva
de
este
medio,
que
es
diferente
de
otras
artes
individuales,
como
la
pintura,
el
escribir.
—¿Qué
apareció
en
la
película
que
quizás
no
creías
que
iba
a
estar
y
terminó
apareciendo?
—Sí,
la
película
va
quemando,
en
el
mejor
sentido,
de
una
forma
lenta,
bien
contada.
La
narrativa
del
detective
siempre
implica
ir
aprendiendo
la
historia
desde
el
detective,
y
pensé
que
esa
lente
iba
a
ser
más
complicada
o
más
rancia.
Pero
funcionó
muchísimo
y
eso
es
algo
que
me
pone
muy
contento.
Es
algo
que
quizás
desde
mi
inseguridad
no
esperaba
que
funcione
tan
bien,
y
logramos
algo
todos
juntos
de
lo
que
hoy
me
siento
muy
orgulloso.
Russell
crowe
y
la
pandilla
—¿Qué
buscabas
de
los
actores
considerando
que
fuiste
guionista?
—Considerando
que
trabajaba
con
una
leyenda
como
Russell
Crowe,
y
varias
otras,
no
había
mucho
que
yo
pudiera
enseñarle
a
los
actores.
Pero
más
allá
de
la
broma,
tenía
eso
muy
claro.
Entonces
era
importante
no
meterme
en
su
camino,
pero
al
mismo
apuntalar
la
película,
ir
guiando
a
donde
queríamos
que
fuera.
Nunca
le
iba
a
enseñar
nada
a
Crowe,
más
allá
de
pensar
cómo
explicarle
que
quería
trabajar.
Eso
aplica
a
todos
los
actores.
Entonces,
lo
único
que
puedo
preguntarme
es:
¿cuentan
algo
que
se
siente
verdadero?
Esa
búsqueda
de
verdad
es
lo
único
que
nos
guía
a
todos,
y
es
nuestro
objetivo
común.
Eso
es
lo
que
puede
definir
la
cruzada,
y
los
momentos
donde
te
animas
a
levantar
la
mano,
tienen
que
ver
con
que
sentís
que,
por
alguna
y
otra
razón,
esa
verdad
falta
en
el
set.
Esa
sí
que
es
una
verdad,
valga
la
redundancia,
que
cualquier
película
busca
lograr,
que
cualquier
película
logre
que
se
respire
cuando
se
la
mira.
Eso
es
a
lo
único
que
apuntaba
y
realmente
conseguimos,
como
ya
dije,
todos
juntos
avanzar
hacía
adelante.
Eso
volví
a
descubrir,
cuanto
el
cine
necesita
que
busquemos
la
verdad,
que
busquemos
juntos,
como
equipo,
como
público,
mucho
más
que
la
moda,
que
busquemos
la
verdad,
aquello
que
tiene
el
cine
que
lo
hace
mejor
que
muchos
otros
tipos
de
relatos.
Por
eso
siempre
aunque
soy
inseguro,
tuve
mucha
fe
en
lo
que
estábamos
contando,
porque
creo
en
el
cine,
porque
creo
en
su
poder,
porque
creo
en
lo
que
puede
hacer
cuando
lo
vemos.
Y
nunca
voy
a
dejar
de
creerlo.
En
esta
Nota
Marcelo
Subiotto
tiene
una
prolífica
carrera
como
actor.
Pero,
desde
el
año
pasado,
su
cara
ha
empapelado
abundantes
espacios
físicos
y
digitales,
a
raíz
de
estar
en
los
afiches
del
éxito
cinematográfico
de
Puan
(de
María
Alché
y
Benjamín
Naishtat).
Allí,
junto
a
Leonardo
Sbaraglia,
se
plantea
una
disputa
académica
entre
dos
profesores
de
la
Facultad
de
Filosofía
y
Letras
de
la
UBA,
que
deja
al
descubierto
la
vida
cotidiana,
vista
con
mucho
humor,
de
la
prestigiosa
institución,
que,
en
la
ficción
y
en
la
realidad,
ha
sufrido
y
sufre
diversos
ataques.
El
film
ha
recibido
numerosos
reconocimientos,
entre
ellos,
estuvo
nominado
como
Mejor
Película
Iberoamericana
en
los
Premios
Goya,
y
se
llevó
el
de
Mejor
Protagonista
para
el
propio
Subiotto,
en
el
Festival
de
San
Sebastián
2023.
Asimismo,
actualmente
el
actor
sostiene
una
obra
de
teatro,
él
solo
en
el
escenario,
Los
pájaros.
Escrita
por
Juan
Ignacio
González,
quien
también
la
dirige
junto
a
Ignacio
Torres,
se
ve
los
domingos
a
las
20,
en
el
Teatro
del
Pueblo
(Lavalle
3636).
En
la
pieza,
el
personaje
de
Aldo
va
dando
cuenta
de
su
mundo
interior,
atravesado
por
sus
viajes
en
moto
y
la
observación
de
las
aves.
—¿Qué
te
interesó
de
este
proyecto
teatral?
—Los
pájaros
es
una
obra
muy
especial.
Lo
que
más
me
interesó
fue
el
mundo
de
Aldo,
alguien
que
me
parecía
cercano
a
un
roquero
de
los
setenta,
un
personaje
de
la
contracultura
en
tiempos
de
las
redes
sociales
y
las
trampas
del
algoritmo.
Tiene
una
inocencia
y
una
apertura
a
las
experiencias
del
mundo,
muy
atractivas.
Cuando
empezamos
a
ensayar
con
Juan,
la
experiencia
se
potenció
muchísimo.
—¿Qué
te
genera
sostener
el
escenario
solo?
—Estar
en
un
formato
unipersonal
de
teatro
extrema
las
condiciones
en
las
cuales
sucede
el
encuentro
dramático.
En
el
teatro,
hay
un
encuentro,
una
ceremonia,
un
presente
del
que
no
se
puede
escapar
ni
eludir.
Hay
algo
de
formato
antiguo
que
te
obliga
a
una
conexión
primaria,
donde
no
media
nada
entre
vos
y
el
espectáculo.
En
el
unipersonal,
al
estar
solo
frente
al
público,
eso
se
potencia.
Esperamos
generar
en
el
espectador
una
invitación;
no
es
una
propuesta
para
seducir.
Es
una
propuesta
para
el
encuentro;
no
se
trata
de
gustar,
sino
de
conectar
con
el
otro.
—“Puan”
es
una
película
que
habilita
inmediatamente
una
lectura
política.
Tomando
este
punto
de
partida,
¿qué
pensás
acerca
de
la
relación
entre
arte
y
política?
—Cuando
se
cuenta
una
historia,
el
lugar
donde
sucede
la
trama
hace
visibles
las
condiciones
en
las
que
los
personajes
viven,
se
vinculan,
se
relacionan
con
sus
problemas,
y
a
la
vez,
a
esos
personajes
uno
puede
reconocerlos
en
su
propio
cotidiano.
Entonces,
hay
una
instancia
de
lo
político
que
se
manifiesta.
Entiendo
que
el
99
%
de
las
historias
tienen
esos
ingredientes,
aunque
se
trate
de
La
guerra
de
las
galaxias
o
de
Los
Simpson.
Creo
que
lo
político,
muchas
veces
está
en
el
espectador,
en
su
capacidad
de
interpretar
lo
que
ve.
Es
verdad
que
muchas
veces
un
material
puede
ser
abordado
desde
su
creación
sin
ningún
tipo
de
intento
de
dar
una
mirada
política,
pero
eso
no
lo
deja
fuera
de
la
posibilidad
de
leerlo
en
esos
términos
desde
quien
es
espectador.
Puan
es
una
película
a
la
cual
la
coyuntura
política
le
subrayó
esa
instancia,
una
problemática
que
está
relacionada
con
la
educación
pública
y
que
la
hace,
digamos,
política,
en
el
sentido
de
que
quien
la
ve
saldrá
de
la
sala
con
preguntas
o
con
algún
tipo
de
posición
tomada
respecto
a
esa
situación
que
la
película
plantea.
Yo
encuentro
a
Puan
mucho
más
amplia,
pero
las
circunstancias
en
las
que
una
película,
una
canción,
un
poema,
una
escultura
son
recibidas
por
el
público
en
determinado
momento
histórico
les
dan
una
relectura
que
excede
a
sus
autores.
Eso
me
parece
maravilloso.
—¿Cómo
te
repercuten
los
premios
que
“Puan”
va
recibiendo
y
qué
lugar
ocupa
en
tu
trayectoria?
—Puan
es
hoy
parte
de
mi
presente,
está
sucediendo
aún,
con
lo
cual
me
es
un
poco
difícil
decir
qué
lugar
ocupa,
justamente
porque
aún
está
en
proceso.
Los
premios
y
nominaciones
que
la
película
está
recibiendo
me
dan
mucha
alegría,
porque
hay
un
reconocimiento
desde
diferentes
miradas,
diferentes
lugares
del
mundo,
que
hacen
sospechar
que
la
película
tocó
una
fibra
muy
particular,
como
suele
decirse,
algo
universal,
algo
profundamente
humano.
El
cine
es
una
potencia
colectiva
activa,
y
lo
que
al
público
le
pasa
lleva
esa
potencia
a
dimensiones
bellísimas.
—¿Cómo
es
tu
personaje
en
la
serie
“El
eternauta”?
¿Qué
podés
adelantar
al
respecto?
—Aún
no
puedo
decir
cuál
es
mi
personaje.
Sí
puedo
decir
que
fue
una
experiencia
hermosa,
dirigida
por
Bruno
Stagnaro,
director
increíble,
y
con
un
elenco
impecable.
Es
una
serie
sobre
un
cómic
icónico.
Espero
que
no
sea
devorada
por
esta
imposibilidad
que
tenemos
como
sociedad
de
estar
metidos
en
una
mirada
de
blanco
o
negro,
donde
las
formas
de
mirar
y
vincularnos
con
lo
nuestro
están
determinadas
por
el
color
de
la
lente
que
portamos.
—¿Y
qué
mirada
tenés
sobre
el
panorama
actual
del
teatro
independiente,
circuito
al
cual
perteneció,
por
ejemplo,
Puerta
Roja,
teatro
que
gestionaste?
—El
teatro
independiente
es
por
naturaleza
un
teatro
fuera
del
mercado,
rebelde
a
todo
tipo
de
intento
de
convertirlo
en
un
simple
producto
para
el
consumo.
Es
el
ADN
que
se
manifiesta
a
lo
largo
de
su
historia
y
se
ha
hecho
un
lugar
en
el
mundo.
Son
formas
de
búsqueda
en
lo
estético,
en
lo
narrativo,
que
no
sólo
escapan
de
la
norma,
sino
que
discuten
con
ella.
Las
políticas
culturales
tienen
que
estar
allí
donde
están
los
esfuerzos
por
multiplicar
miradas,
por
manifestar
las
voces
de
los
márgenes,
por
enfrentar
a
discursos
hegemónicos.
Una
sociedad
capaz
de
tener
frente
a
sí
muchas
manifestaciones
de
diversos
sectores
tiene
herramientas
para
una
real
capacidad
de
transformación.
Los
teatros
independientes
ocupan
y
materializan
todo
eso.
Tuve
la
oportunidad
de
ser
parte
de
Puerta
Roja.
Lo
abrimos
con
Adrián
Canale
en
2002
y
duró
un
poco
más
de
diez
años.
Funcionaba
donde
hoy
se
ha
refundado
el
Teatro
del
Pueblo.
El
motor
que
nos
movía
era
justamente
el
de
crear
un
espacio
donde
las
teatralidades
alternativas
eran
su
incentivo;
algunas
veces
estaba
lleno
y
otras
veces
éramos
cuatro,
pero
no
era
el
número
el
que
le
daba
entidad
a
esas
experiencias,
sino
lo
que
sucedía
en
esos
encuentros.
Las
instituciones
como
el
INT
son
fundamentales
para
que
todos
estos
espacios
sigan
generando
ese
movimiento
tan
vital,
por
el
cual
el
teatro
argentino
es
reconocido
y
admirado
en
muchos
lugares
de
Europa
y
América.
—¿Cómo
llegó
el
teatro
a
tu
vida
y
qué
momentos
profesionales
te
marcaron?
—El
teatro
llegó
a
mí
un
poco
de
casualidad.
Iba
a
un
club
de
la
colectividad
yugoslava,
y
un
día
apareció
un
taller
de
teatro.
Aunque
yo
estaba
más
inclinado
hacia
la
música,
todos
los
sábados,
asistía
a
ese
taller
de
teatro.
Al
cerrar
el
año
se
hizo
una
muestra.
Esa
experiencia
fue
muy
potente
para
mí.
Cuando
volvía
a
mi
casa,
me
parecía
que
flotaba
en
el
aire,
y
me
dije:
“Esto
es
lo
que
quiero
hacer
el
resto
de
mi
vida”.
Y
así
fue.
Desde
entonces,
muchos
momentos
me
marcaron
a
lo
largo
de
estos
años:
los
grupos
de
teatro
independiente,
los
viajes
por
las
provincias
que
generaban
sus
festivales,
las
experiencias
en
salas
como
la
Coronado
del
San
Martín.
Y
en
cine,
filmar
La
luz
incidente,
de
Ariel
Rotter,
y
Los
siete
locos,
de
Spiner
y
Pitterbag
fueron
muy
importantes
en
las
experiencias
del
audiovisual.
Y
siempre,
la
curiosidad
por
lo
que
viene,
lo
que
no
sé,
lo
que
siempre
va
delante
de
uno,
invitándote
a
dar
otro
paso.
En
esta
Nota
“En
la
ausencia
del
otro,
la
conciencia
y
su
objeto
no
son
más
que
uno.
El
otro
ya
no
está
constituyendo
el
tribunal
de
toda
realidad,
para
discutir,
invalidar
o
verificar
lo
que
yo
creo
ver.
Faltando
en
su
estructura,
deja
a
la
conciencia
adherirse
o
coincidir
con
los
objetos
en
un
eterno
presente”.
Tal
es
la
distorsión
en
la
percepción
por
la
ausencia
de
un
otro
internalizado
como
estructurante
para
la
vida
en
el
mundo
que
describe
Gilles
Deleuze
en
Lógica
del
sentido,
en
el
capítulo
“Michael
Tournier
y
El
mundo
sin
el
otro”.
Y
suma:
“La
estructura
del
Otro
organiza
la
profundidad
y
la
pacífica.
Los
trastornos
de
esa
estructura
implican
un
enloquecimiento
del
fondo,
de
la
profundidad,
retorno
agresivo
del
sin
fondo
que
no
se
puede
conjurar.
Todo
pierde
su
sentido,
todo
se
convierte
en
simulacro
y
vestigio,
incluso
los
objetos
de
trabajo,
incluso
el
ser
amado,
el
mundo
en
sí
mismo
y
el
yo
en
el
mundo”
(...)
“El
otro
es
la
expresión
de
un
mundo
posible
y
si
no
está
en
el
mundo
de
lo
perceptible,
entonces
lo
percibido
y
lo
no
percibido,
lo
sabido
y
lo
no
sabido,
se
enfrentan
de
manera
absoluta
sin
matices.
Todo
es
implacable,
la
realidad
ya
no
se
pliega
en
relación
a
unos
otros,
se
alza
amenazante.
Descubrimos
entonces
maldades
que
no
son
ya
del
hombre”.
Este
es
el
mundo
que
veo
levantarse
entre
los
textos
de
Saverio
el
cruel,
obra
de
Roberto
Arlt.
Un
grupo
familiar
acostumbrado
a
organizar,
bromas
macabras,
“cachadas”,
a
personas
ajenas
a
su
núcleo,
decide
embaucar
esta
vez,
a
uno
de
sus
proveedores
de
alimentos.
Manipulándolo
con
el
argumento
de
que
su
participación
en
una
“corte
de
opereta”
será
la
cura
para
la
enfermedad
mental
de
una
de
las
mujeres
de
la
familia,
el
trabajador
accede.
Actuará
de
coronel
en
una
farsa.
Saverio
encarna
al
dictador.
La
crueldad
en
el
grupo
de
cachadores
es
hábito,
costumbre,
en
el
modo
de
vinculación
con
el
mundo,
incluso
entre
ellos
y
ellas.
Dentro
del
núcleo,
la
manipulación
y
la
tendencia
a
la
exclusión
forman
parte
del
modo
de
relación.
Roberto
Arlt
muestra
estos
afectos
miserables
con
humor.
Es
admirable
como
patetiza
en
esta
trama
lo
siniestro
del
sin
fondo,
el
ascenso
en
superficie
de
lo
horroroso
de
la
manipulación.
Hace
que
el
sentido
se
retuerza,
mostrando
un
lado
y
el
otro
de
la
trama
a
la
vez.
A
veces
me
parece
que
el
mismo
autor
nos
hace
una
broma
monumental
con
esta
obra.
La
empatía
respecto
de
los
personajes
salta
de
unos
a
otros
a
otras,
como
si
pudiéramos
reconocernos
por
momentos
en
cada
uno,
una,
un
poco.
El
sin
fondo
emerge
como
locura
en
superficie
en
la
obra
Saverio
el
cruel.
¿Quién
es
el
loco?
hace
que
nos
preguntemos
el
autor.
¿Dónde
empieza
y
termina
la
farsa
y
dónde
la
realidad?
¿Dónde
está
el
límite
entre
los
cuerpos
cuando
el
estado
es
de
manipulación,
dominación
por
la
creación
de
una
realidad
que
reemplaza
a
la
real?
Esta
obra
de
Roberto
Arlt
es
anterior
al
hecho
de
que
en
nuestra
realidad
social
se
instalara
la
crueldad
de
la
discriminación
y
la
exclusión
social
explícita.
Pero
el
autor
la
escribió,
no
casualmente,
en
la
década
de
los
años
treinta,
la
llamada
década
infame
en
la
Argentina
fue
el
contexto
desde
donde
surge
Saverio
el
cruel.
El
dramaturgo
porteño
observó
cómo
se
rompían
los
lazos
sociales
y
se
disolvía
la
solidaridad
entre
sujetos
de
la
misma
clase.
Él
pudo
ver
la
crueldad
en
las
miradas
emergiendo
desde
el
sin
fondo,
desde
las
profundidades
de
la
inhumanidad
acechante
siempre.
Pudo
ver
las
miradas
de
los
que
perciben
a
los
otros
y
las
otras
como
esas…
cosas,
que
insisten
con
ser
reales.
Creo
que
hoy
resuena
Saverio
el
cruel,
desde
la
espectacularidad
de
una
farsa
que
reemplaza
a
la
realidad
a
fuerza
de
obscenidad
y
sin
sentido.
El
otro,
las
cosas,
los
grupos,
las
instituciones,
la
potencia
creadora
de
las
personas
se
perciben
como
amenazantes,
así
mismo
la
historia
y
las
construcciones
sociales.
“Asistimos
al
ocaso
de
la
piedad”,
dice
Roberto
Arlt.
Esto
sucede
en
Saverio
el
cruel.
*Directora
de
Saverio
el
cruel.
La
obra
se
presenta
todos
los
sábados
a
las
18.30
en
el
Teatro
Payró (San
Martín
766).
En
esta
Nota
ENTRETENIMIENTO
Gino Bogani reveló en +Caras que Susana Giménez lució un vestido de su marca en su debut televisivo
EDITOR -
Gino
Bogani,
un
ícono
de
la
moda
nacional
e
internacional,
pasó
por
+Caras,
por
Caras
Tv,
y
contó
que
Susana
Giménez
eligió
lucir
un
traje
diseñado
por
él
para
su
primer
programa
en
la
televisión
nacional.
El
lanzamiento
de
este
tipo
de
vestidos
fue
en
un
desfile
de
1984,
acontecimiento
que
durante
la
entrevista
utilizó
el
diseñador
para
contar
que
la
diva
seleccionó
el
vestido
azul
para
el
estreno
de "Hola
Susana".
Susana
Giménez.
"Había
como
veinte
de
ese
estilo,
de
diferentes
colores",
complementó
Gino
en
relación
al
vestido
que
popularizó Susana
en
su
estreno
como
conductora.
Por
último,
dio
mayores
precisiones
sobre
esta
prenda
de
color
azul
y
comentó
que "eran
bodies
sobre
polleras
que
iban
arriba".
Gino
Bogani
y
el
paso
previo
a
que
su
vestido
sea
furor
El
diseñador
habló
sobre
el
éxito
del
vestido
que
lució
Susana
y la
popularidad
que
vino
luego
de
que
la
diva
lo
luciera
ante
todo
el
país.
Susana
Giménez.
"'¿Usted
está
seguro'?
Me
preguntaban como
diciendo '¿quién
los
va
a
comprar?'
y
mi
pensamiento
era 'y
bueno,
no
se
venderán'",
confesó
Gino
Bogani
en
+Caras,
por
Caras
Tv.
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Gino Bogani habló del vestido de novia que Juana Viale usó en su desfile y reveló el pacto secreto que tuvieron
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Gino
Bogani,
ícono de
la
moda
local
e
internacional,
estuvo
en
+Caras,
por
Caras
Tv donde contó un
detalle
desconocido
sobre la
participación
de
Juana
Viale en
una
de
las
últimas
presentaciones
que
hizo
su
marca.
El
diseñador
habló
del
vestido
que
lució
la
nieta
de
Mirtha
Legrand yconfesó
que
nadie
sabía
acerca
de
una
posible
aparición
de
la
conductora
en
el
desfile.
Juana
Viale.
"No
sabían
ni
Mirtha,
ni
Marcela
(Tinayre),
nadie",
expresó
entre
sonrisas
Gino
en
relación
a
la
sorprendente
aparición
de
Juana
Viale.
Por
último,
contextualizó
diciendo
que "fue
en
el
Malba
(Museo
de
Arte
Latinoamericano
de
Buenos
Aires)
en
el
homenaje
que
se
me
hizo
en
la
semana
de
la
alta
costura 2022),
organizado
por
Elina
Constantini".
El "arreglo"
que
hizo Gino
Bogani
para
que
Juana
Viale
participe
de
su
presentación
El
diseñador
le
contó
a
Héctor
Maugeri,
conductor
de
+Caras,
que
dejó
que
Juana
Viale
sea
parte
del
desfile
con
una
sola
obligación.
Juana
Viale.
"¿Te
animás
a
cerrar
el
desfile?
Con
la
condición
de
que
no
lo
sepan
ni
tu
madre
ni
tu
abuela,
nadie.
Y
así
quedamos",
recordó
Gino
Bogani.
Para
concluir,
también
manifestó
que
la
bajada
de
la
escalera
mecánica
fue
totalmente
improvisada
y
que,
a
diferencia
de
las
otras
modelos,
no
había
practicado.
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