«El oro de Febo»
Artemisis Center – Villa Carlos Paz
Miércoles 24 de junio de 2026
La madrugada se derrama sobre el espejo rizado del lago artificial más longevo de la américa surera. Desde el balcón inferior del edificio Artemisis Center, veo al primer rayo de Febo caer sobre el San Roque y convertir a las aguas en una inmensa lámina de oro líquido. El lago deja de ser lago por unos minutos y se vuelve magma, textura... promesa.
En medio de tanto brillo aparece una pequeña boya, casi escondida, solitaria, como si alguien la hubiera dejado allí para recordar la escala de las cosas. Rodeada de luz, sigue siendo apenas un punto y coma.
Los días comienzan a estirarse después del solsticio. Ganan algunos segundos de claridad cada amanecer. Pero el frío todavía manda. Es más: alcanza su expresión más dura justo cuando el sol asoma y parece prometer calor. Una vieja contradicción de junio.
El viejo pino enmarca la escena desde la orilla. Observa en silencio. Como si supiera que estos instantes duran poco y que, en unos minutos, el oro volverá a ser agua… y la ciudad se pone en acción.


























