ENTRETENIMIENTO
Exclusivo de “ISPA, Todo al revés”: Alex Caniggia pidió A24 baje la nota sobre él y su hija o “iniciaría acciones penales”
EDITOR -0
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
El día que Charlene de Mónaco desapareció de la escena pública y preocupó a todos
EDITOR -
Durante
años,
la
desaparición
de
Charlene
de
Mónaco
de
la
escena
pública
generó
todo
tipo
de
especulaciones.
Su
ausencia
en
eventos
clave
y
la
falta
de
información
clara
sobre
su
estado
de
salud
alimentaron
los
rumores
sobre
una
posible
crisis
matrimonial
con
el
príncipe
Alberto
II.
Sin
embargo,
la
princesa
sudafricana
ha
vuelto
a
ocupar
su
lugar
en
la
agenda
oficial,
dejando
atrás
una
etapa
de
incertidumbre
y
recuperación.
Todo
comenzó
en
2021,
cuando
Charlene
viajó
a
Sudáfrica
para
participar
en
una
campaña
contra
la
caza
furtiva
de
rinocerontes.
Lo
que
parecía
una
visita
temporal
se
extendió
por
meses
debido
a
una
grave
infección
otorrinolaringológica
que
la
dejó
imposibilitada
de
volar
de
regreso
a
Mónaco.
Durante
ese
tiempo,
la
princesa
tuvo
que
someterse
a
varias
cirugías
y
su
salud
se
convirtió
en
tema
de
debate
a
nivel
internacional.
La
prolongada
ausencia
generó
un
sinfín
de
versiones
sobre
su
situación:
desde
problemas
de
salud
mental
hasta
crisis
conyugales.
Aunque
el
príncipe
Alberto
desmintió
las
versiones
de
un
distanciamiento,
su
regreso
al
principado
en
noviembre
de
2021
no
fue
definitivo.
Poco
después,
la
princesa
ingresó
en
una
clínica
en
Suiza
para
continuar
su
recuperación.
El
alejamiento
de
la
princesa
dejó
en
evidencia
la
fragilidad
de
la
imagen
de
la
familia
real.
Durante
su
ausencia,
el
príncipe
Alberto
debió
asumir
numerosos
compromisos
en
solitario,
mientras
que
la
prensa
internacional
analizaba
cada
movimiento
de
la
pareja
en
busca
de
señales
de
tensión.
La
falta
de
una
figura
femenina
al
frente
del
principado
también
reavivó
el
recuerdo
de
la
princesa
Grace
Kelly,
cuya
presencia
fue
fundamental
en
la
consolidación
de
la
dinastía.
El
regreso
de
Charlene
de
Mónaco
y
el
nuevo
rol
en
la
familia
real
Tras
meses
de
tratamiento,
Charlene
volvió
a
Mónaco
y
poco
a
poco
retomó
su
vida
pública.
Su
reaparición
oficial
tuvo
lugar
en
abril
de
2022,
cuando
acompañó
a
su
familia
en
la
celebración
de
la
Pascua.
Desde
entonces,
su
presencia
en
actos
oficiales
ha
sido
constante,
aunque
con
un
perfil
más
discreto
que
antes
de
su
enfermedad.
Hoy,
la
princesa
parece
haber
encontrado
un
equilibrio
entre
sus
obligaciones
y
su
bienestar.
Se
la
vio
más
cómoda
en
eventos
relacionados
con
la
infancia
y
la
educación,
así
como
en
iniciativas
deportivas,
un
ámbito
que
siempre
fue
de
su
interés
por
su
pasado
como
nadadora
olímpica.
Queda
por
ver
si
su
participación
en
la
vida
pública
se
mantendrá
en
el
tiempo
o
si,
como
en
el
pasado,
optará
por
un
perfil
bajo.
Por
ahora,
su
reaparición
es
una
señal
de
que
Charlene
está
lista
para
retomar
su
papel,
aunque
a
su
propio
ritmo
y
bajo
sus
propias
condiciones.
VO
Si
hay
una
figura
en
la
realeza
europea
que
logra
brillar
con
luz
propia
más
allá
de
su
linaje,
es
sin
duda
Carlota
Casiraghi.
La
hija
de
la
princesa
Carolina
de
Mónaco
y
nieta
de
la
icónica
Grace
Kelly
se
consolidó
como
un
referente
indiscutible
de
la
moda
y
la
elegancia,
combinando
su
herencia
aristocrática
con
un
estilo
contemporáneo
que
ha
conquistado
a
diseñadores
y
marcas
de
prestigio
en
todo
el
mundo.
Desde
pequeña,
Carlota
estuvo
rodeada
de
glamour
y
distinción.
Con
una
madre
reconocida
por
su
exquisito
gusto
y
una
abuela
que
pasó
de
ser
una
estrella
de
Hollywood
a
convertirse
en
princesa
de
Mónaco,
el
estilo
es
casi
un
legado
familiar.
Sin
embargo,
lejos
de
vivir
a
la
sombra
de
sus
predecesoras,
Carlota
supo
construir
su
propia
identidad
dentro
del
mundo
de
la
moda,
apostando
por
looks
que
combinan
la
elegancia
clásica
con
toques
modernos
y
arriesgados.
Su
vínculo
con
la
moda
no
es
casualidad.
Desde
hace
años,
es
musa
y
embajadora
de
grandes
firmas
como
Gucci
y,
más
recientemente,
Chanel,
con
quienes
logró
forjar
una
relación
especial.
La
maison
francesa
la
convirtió
en
una
de
sus
principales
embajadoras,
una
alianza
que
refuerza
su
imagen
de
sofisticación
sin
esfuerzo
y
que
la
coloca
en
primera
fila
de
los
eventos
más
exclusivos
del
mundo
fashionista.
Las
claves
de
su
estilo
inconfundible
de
Carlota
Casiraghi
Lo
que
distingue
a
Carlota
Casiraghi
de
otras
royals
es
su
capacidad
para
hacer
que
la
moda
se
adapte
a
ella
y
no
al
revés.
No
sigue
tendencias
pasajeras
ni
se
rige
por
estrictos
protocolos
de
vestimenta,
sino
que
desarrolló
un
estilo
propio
basado
en
la
naturalidad
y
la
atemporalidad.
La
princesa
apuesta
por
prendas
de
cortes
clásicos
y
líneas
depuradas,
evitando
excesos
innecesarios.
Vestidos
de
silueta
minimalista,
blazers
bien
estructurados
y
pantalones
de
corte
recto
forman
parte
de
su
guardarropa
habitual.
Aunque
respeta
la
tradición,
Carlota
no
teme
modernizar
piezas
icónicas.
Un
traje
sastre
con
zapatillas
o
un
vestido
de
tweed
con
accesorios
contemporáneos
son
ejemplos
de
cómo
combina
lo
mejor
de
ambos
mundos.
En
cuanto
a
sus
accesoris,
en
lugar
de
optar
por
piezas
ostentosas,
prefiere
joyas
discretas
pero
con
un
toque
personal.
Collares
con
dijes
simbólicos,
anillos
delicados
y
carteras
de
diseño
exclusivo
son
parte
de
su
sello
distintivo.
Además
de
su
influencia
en
el
mundo
fashion,
Carlota
es
una
mujer
con
múltiples
facetas.
Licenciada
en
Filosofía,
demostró
interés
por
la
literatura,
el
arte
y
el
pensamiento
crítico,
participando
activamente
en
conferencias
y
proyectos
culturales.
Su
carisma
y
compromiso
con
causas
sociales
la
convierten
en
una
figura
admirada
no
solo
por
su
belleza
y
estilo,
sino
también
por
su
intelecto
y
sensibilidad.
A
medida
que
los
años
pasan,
Carlota
Casiraghi
sigue
consolidándose
como
un
referente
de
la
elegancia
contemporánea,
demostrando
que
la
verdadera
sofisticación
no
está
en
seguir
modas,
sino
en
saber
llevarlas
con
autenticidad.
VO
Charlene
de
Mónaco
es
una
de
las
figuras
más
enigmáticas
de
la
realeza
europea.
Nacida
el
25
de
enero
de
1978
en
Bulawayo,
Zimbabue,
la
exnadadora
sudafricana
pasó
de
brillar
en
las
competencias
deportivas
a
convertirse
en
un
símbolo
de
elegancia
y
discreción
en
el
Principado
de
Mónaco.
Su
historia,
marcada
por
el
sacrificio,
la
resiliencia
y
los
desafíos
de
la
vida
pública,
ha
capturado
la
atención
del
mundo
entero.
Desde
temprana
edad,
Charlene
Wittstock
mostró
una
gran
aptitud
para
la
natación,
un
talento
que
heredó
de
su
madre,
instructora
de
este
deporte.
A
los
18
años,
ya
se
había
consagrado
como
campeona
sudafricana,
lo
que
le
permitió
representar
a
su
país
en
múltiples
competencias
internacionales.
En
los
Juegos
Olímpicos
de
Sidney
2000,
formó
parte
del
equipo
de
relevos
de
4x100
estilos
de
Sudáfrica,
logrando
una
destacada
actuación
al
finalizar
en
la
quinta
posición.
Sin
embargo,
su
prometedora
carrera
deportiva
se
vio
truncada
en
2007
debido
a
una
lesión
en
el
hombro
que
la
obligó
a
retirarse
antes
de
lo
esperado.
Este
giro
inesperado
en
su
vida
la
llevó
a
explorar
nuevos
caminos,
y
sin
saberlo,
la
preparó
para
el
papel
más
desafiante
de
su
vida:
convertirse
en
princesa.
Charlene
y
su
llegada
al
mundo
de
la
realeza
El
destino
de
Charlene
cambió
radicalmente
cuando
conoció
al
príncipe
Alberto
II
de
Mónaco
durante
los
Juegos
Olímpicos
de
Sidney
en
2000.
Su
relación
no
se
hizo
pública
hasta
2009,
y
un
año
después,
el
anuncio
de
su
compromiso
la
catapultó
al
centro
de
la
escena
mediática.
En
julio
de
2011,
la
pareja
contrajo
matrimonio
en
una
lujosa
ceremonia
en
el
Palacio
Grimaldi,
consolidando
su
vínculo
con
la
monarquía
monegasca.
Desde
entonces,
Charlene
asumió
su
rol
como
princesa
consorte
con
gran
dedicación,
aunque
su
expresión
solemne
generó
especulaciones
sobre
su
felicidad
dentro
de
la
familia
real.
Su
apodo
de "la
princesa
triste"
la
acompaña
durante
años,
en
contraste
con
la
imagen
más
espontánea
y
radiante
de
otras
royals
como
Máxima
de
Holanda.
Los
últimos
años
han
sido
especialmente
difíciles
para
Charlene.
En
2021,
una
grave
infección
otorrinolaringológica
la
obligó
a
permanecer
varios
meses
en
Sudáfrica,
lejos
de
su
familia.
Su
prolongada
ausencia
generó
rumores
sobre
su
estado
de
salud
y
su
matrimonio
con
Alberto
de
Mónaco.
A
su
regreso
a
Europa,
tuvo
que
ser
internada
en
Suiza
para
continuar
su
recuperación
física
y
mental.
Tras
una
larga
temporada
fuera
de
la
vida
pública,
en
abril
de
2022
reapareció
en
un
evento
oficial
junto
a
su
esposo
y
sus
hijos,
Jacques
y
Gabriela.
Desde
entonces,
retomó
su
agenda
con
cautela,
asistiendo
a
actos
como
el
Día
Nacional
de
Mónaco
en
noviembre
de
ese
año,
donde
deslumbró
con
un
elegante
traje
blanco.
No
obstante,
desde
diciembre
de
2022,
su
ausencia
volvió
a
despertar
especulaciones
sobre
su
estado
de
salud
y
su
papel
dentro
de
la
monarquía.
Charlene,
una
figura
enigmática
y
solidaria
A
pesar
de
los
desafíos
personales,
Charlene
tiene
un
fuerte
compromiso
con
causas
benéficas.
Su
Fundación
Princesa
Charlene
de
Mónaco
trabaja
activamente
en
la
educación
y
la
seguridad
acuática
para
niños
en
riesgo,
una
causa
que
le
resulta
cercana
por
su
trayectoria
en
la
natación.
Su
personalidad
reservada
y
su
aparente
fragilidad
contrastan
con
la
determinación
con
la
que
viene
enfrentando
los
desafíos
de
su
vida.
Hoy,
Charlene
de
Mónaco
sigue
siendo
una
figura
de
gran
interés
para
la
prensa
internacional,
ya
sea
por
su
estilo
impecable
o
por
los
misterios
que
rodean
su
vida
personal.
VO
El
13
de
septiembre
de
1982,
un
accidente
automovilístico
sacudió
a
la
realeza
europea
y
al
mundo
entero.
Grace
Kelly,
la
icónica
actriz
de
Hollywood
convertida
en
princesa
de
Mónaco,
perdió
la
vida
tras
un
siniestro
en
el
que
también
viajaba
su
hija
menor,
Estefanía
de
Mónaco.
Lo
que
debería
haber
sido
un
trágico
episodio
familiar
se
transformó
en
un
escándalo
mediático
cuando
comenzaron
a
circular
teorías
que
culpaban
a
la
joven
de
17
años
del
suceso.
Durante
años,
Estefanía
tuvo
que
cargar
con
el
peso
de
la
sospecha
y
la
culpa
impuesta
por
la
opinión
pública.
Grace
Kelly
y
su
hija
Estefanía
salieron
aquella
mañana
desde
Roc
Agel,
la
residencia
campestre
de
la
familia
real
monegasca,
con
destino
a
Mónaco.
Aunque
el
chofer
de
la
princesa
ofreció
conducir,
Grace
insistió
en
manejar
ella
misma
el
Land
Rover,
a
pesar
de
que
no
era
una
conductora
frecuente.
A
pocos
kilómetros
de
su
destino,
en
una
curva
peligrosa
cerca
de
La
Turbie,
el
vehículo
perdió
el
control,
se
estrelló
contra
un
muro
y
cayó
por
un
barranco
de
más
de
30
metros.
Mientras
que
Estefanía
sobrevivió
con
lesiones,
Grace
sufrió
heridas
graves
y
falleció
al
día
siguiente
en
el
hospital
Princess
Grace.
Las
teorías
de
la
conspiración
y
la
carga
sobre
Estefanía
Desde
el
principio,
las
circunstancias
del
accidente
generaron
controversia.
Un
testigo,
Sesto
Lequio,
aseguró
haber
visto
a
Estefanía
salir
por
la
puerta
del
conductor,
lo
que
desató
la
versión
de
que
ella
iba
al
volante.
Además,
el
hermetismo
de
la
familia
real
y
la
personalidad
rebelde
de
la
princesa
joven
contribuyeron
a
alimentar
las
especulaciones.
Durante
años,
se
habló
de
supuestas
discusiones
entre
madre
e
hija
antes
del
accidente,
incluso
de
que
Grace
Kelly
habría
intentado
impedir
que
Estefanía
se
casara
con
su
novio
de
entonces,
Paul
Belmondo.
Sin
embargo,
la
realidad
distaba
de
estas
teorías.
En
2002,
Estefanía
rompió
el
silencio
en
una
entrevista
con
Paris
Match
y
desmintió
las
acusaciones.
Explicó
que,
tras
el
impacto,
ella
fue
lanzada
dentro
del
vehículo
y
terminó
en
el
asiento
del
conductor
porque
su
puerta
quedó
bloqueada.
También
afirmó
que
su
madre
había
perdido
la
consciencia
momentos
antes
del
accidente,
lo
que
podría
haber
causado
que
confundiera
los
pedales.
Pese
a
las
especulaciones,
el
análisis
de
los
técnicos
de
Land
Rover
concluyó
que
los
frenos
del
auto
funcionaban
correctamente.
No
obstante,
Carolina
de
Mónaco,
hermana
de
Estefanía,
reveló
que
su
madre
había
repetido
en
pánico "No
puedo
frenar"
antes
del
impacto,
sugiriendo
que
un
problema
de
salud
pudo
haber
sido
el
desencadenante
del
accidente.
Posteriormente,
los
médicos
confirmaron
que
Grace
Kelly
había
sufrido
un
derrame
cerebral
leve
antes
del
siniestro,
lo
que
podría
explicar
la
pérdida
de
control.
El
propio
príncipe
Rainiero
expresó
su
indignación
por
las
acusaciones
contra
su
hija
menor: "Hicieron
todo
lo
posible
para
alimentar
la
historia
de
que
Estefanía
conducía,
a
pesar
de
que
sabían
que
no
era
cierto".
Sin
embargo,
el
peso
de
los
rumores
afectó
profundamente
a
la
princesa,
quien
tuvo
que
recibir
ayuda
psicológica
para
sobrellevar
el
trauma
y
la
culpa
impuesta
por
la
sociedad.
Para
Estefanía,
el
accidente
marcó
un
antes
y
un
después
en
su
vida.
No
solo
perdió
a
su
madre
en
trágicas
circunstancias,
sino
que
también
fue
víctima
de
un
juicio
público
que
la
señaló
sin
pruebas.
Con
el
tiempo,
logró
superar
parte
del
dolor
y
continuar
con
su
vida,
pero
aún
evita
pasar
por
la
carretera
donde
ocurrió
la
tragedia.
VO
ENTRETENIMIENTO
Los mitos y verdades sobre la relación de Grace Kelly y el príncipe Rainiero
EDITOR -
El
18
de
abril
de
1956,
el
mundo
presenciaba
lo
que
parecía
ser
el
cuento
de
hadas
perfecto:
la
boda
entre
Grace
Kelly
y
el
príncipe
Rainiero
de
Mónaco.
Con
una
carrera
en
la
cumbre
de
Hollywood
y
una
belleza
etérea
que
la
convertía
en
un
icono
de
la
elegancia,
la
actriz
estadounidense
dejaba
el
cine
para
convertirse
en
princesa.
Sin
embargo,
detrás
del
esplendor
de
la
ceremonia
y
la
vida
de
la
realeza,
se
escondía
una
historia
de
sacrificios,
infidelidades
y
tensiones
familiares
que
marcarían
el
resto
de
su
vida:
la
exigencia
de
una
dote
millonaria,
la
renuncia
a
su
exitosa
carrera
y
la
constante
vigilancia
de
la
prensa
hicieron
que
su
llegada
a
Mónaco
no
fuera
tan
placentera
como
había
imaginado.
Por
qué
el
matrimonio
de
Grace
Kelly
y
Rainiero
estuvo
cargado
de
conflictos
El
matrimonio
entre
la
estrella
y
el
príncipe
estuvo
plagado
de
conflicto
desde
sus
inicios.
Para
empezar,
su
suegra,
la
princesa
Carlota,
nunca
aceptó
del
todo
a
la
estrella
de
Hollywood,
considerándola
una
extranjera
sin
raíces
nobiliarias.
En
sintonía
con
esto,
la
relación
con
su
cuñada,
la
princesa
Antonieta,
también
estuvo
marcada
por
la
hostilidad.
En
un
ambiente
sofocante
y
bajo
la
estricta
etiqueta
de
la
realeza,
Grace
pronto
descubrió
que
había
cambiado
la
presión
de
los
estudios
de
cine
por
las
exigencias
del
protocolo
monárquico.
El
abandono
de
su
carrera
cinematográfica
fue
una
de
las
decisiones
más
difíciles
que
tomó.
Como
musa
de
Alfred
Hitchcock,
había
brillado
en
clásicos
como "La
ventana
indiscreta"
y "Crimen
perfecto".
El
director
británico
intentó
recuperarla
en
1962
para
el
papel
protagónico
de "Marnie",
pero
Rainiero
y
la
opinión
pública
de
Mónaco
la
presionaron
para
que
se
negara.
"Echo
de
menos
actuar",
confesó
en
una
entrevista
en
1964.
Sin
embargo,
las
pocas
oportunidades
que
tuvo
para
expresarse
artísticamente
fueron
minimizadas
o
ignoradas
por
su
esposo,
quien
incluso
prohibió
la
emisión
de
sus
películas
en
el
principado.
Infidelidades
y
desencanto
La
relación
con
Rainiero
tampoco
fue
el
idilio
que
el
mundo
imaginaba.
A
menos
de
un
mes
de
la
boda,
el
príncipe
ya
había
sido
vinculado
sentimentalmente
con
otras
mujeres.
Lejos
de
ser
ajena
a
esta
situación,
Grace
era
consciente
de
los
engaños
de
su
esposo,
lo
que
la
sumió
en
una
profunda
tristeza.
En
respuesta,
se
dice
que
encontró
consuelo
en
viejas
relaciones
como
las
que
había
tenido
con
Marlon
Brando
y
Frank
Sinatra.
Grace
tuvo
tres
hijos
con
Rainiero:
Carolina,
Alberto
y
Estefanía.
Aunque
intentó
ser
una
madre
cercana,
la
rigidez
de
la
realeza
y
su
propia
formación
la
llevaron
a
delegar
la
crianza
en
niñeras.
A
pesar
de
su
innegable
elegancia
y
carisma,
su
vida
en
Mónaco
fue
cada
vez
más
solitaria.
El
13
de
septiembre
de
1982,
su
historia
tuvo
un
trágico
desenlace
cuando
sufrió
un
accidente
automovilístico
en
las
carreteras
del
principado.
Su
hija
Estefanía
viajaba
con
ella
y
sobrevivió,
pero
Grace
falleció
al
día
siguiente.
VO
ENTRETENIMIENTO
Exclusivo de Te veo: Beto Casella dijo que Ari Paluch tiene un “humor especial” y que “a veces se va al pasto” Fuente: www.canalnet.tv
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
ENTRETENIMIENTO
Alberto de Mónaco y el escándalo de la paternidad: la historia detrás de sus hijos extramatrimoniales
EDITOR -
El
príncipe
Alberto
II
de
Mónaco,
antes
de
consolidar
su
matrimonio
con
Charlene
Wittstock
y
formar
una
familia
con
sus
mellizos
Jacques
y
Gabriella,
tuvo
una
vida
amorosa
marcada
por
el
escándalo
y
la
controversia.
A
lo
largo
de
su
juventud,
el
hijo
de
Rainiero
III
y
Grace
Kelly
fue
protagonista
de
numerosos
romances
que
alimentaron
las
portadas
de
los
medios
europeos.
Sin
embargo,
hay
dos
nombres
que
se
destacan
en
su
historia
sentimental:
Jazmin
Grace
Grimaldi
y
Alexandre
Grimaldi-Coste,
sus
hijos
extramatrimoniales.
Quiénes
son
los
hijos
extramatrimoniales
de
Alberto
de
Mónaco
Jazmin
Grace
Grimaldi
nació
en
1992,
fruto
de
una
fugaz
relación
que
Alberto
mantuvo
con
Tamara
Rotolo,
una
camarera
estadounidense
a
quien
conoció
durante
unas
vacaciones
en
la
Costa
Azul.
Lo
que
parecía
ser
un
romance
pasajero
terminó
en
una
batalla
legal
de
11
años,
en
la
que
Rotolo
luchó
para
que
el
príncipe
reconociera
su
paternidad.
Finalmente,
en
2006,
una
prueba
de
ADN
confirmó
que
Jazmin
era
su
hija,
y
desde
entonces
es
parte
de
la
vida
del
soberano
monegasco.
A
pesar
de
haber
pasado
su
infancia
alejada
del
Principado,
la
relación
entre
padre
e
hija
creció
con
el
tiempo.
Jazmin,
que
se
crio
en
Estados
Unidos,
mostró
su
cercanía
con
Alberto
en
eventos
oficiales
e
incluso
a
través
de
redes
sociales,
donde
no
duda
en
compartir
momentos
especiales
con
su
progenitor.
Su
vida,
sin
embargo,
ha
tomado
un
rumbo
independiente:
con
inclinaciones
artísticas,
ha
incursionado
en
el
canto
y
la
actuación,
además
de
llevar
adelante
diversas
iniciativas
filantrópicas.
Unos
años
después
del
nacimiento
de
Jazmin,
en
2003,
llegaría
al
mundo
Alexandre
Grimaldi-Coste,
hijo
de
Nicole
Coste,
una
azafata
de
origen
togolés
que
mantuvo
una
relación
con
Alberto
durante
siete
años.
A
diferencia
del
caso
de
Jazmin,
esta
historia
se
tornó
aún
más
polémica,
ya
que
el
reconocimiento
de
Alexandre
ocurrió
en
un
momento
delicado
para
la
familia
Grimaldi:
el
fallecimiento
del
príncipe
Rainiero
en
2005.
Nicole
tuvo
que
recurrir
a
acciones
legales
para
que
el
entonces
heredero
del
trono
aceptara
públicamente
la
paternidad
de
su
hijo,
lo
que
finalmente
sucedió
en
2005.
Desde
entonces,
Alexandre
lleva
el
apellido
Grimaldi
y,
aunque
no
tiene
derechos
sucesorios,
mantiene
una
relación
cercana
con
su
padre.
Su
vida
transcurre
en
un
perfil
más
reservado
que
el
de
su
media
hermana,
pero
su
presencia
en
eventos
familiares
y
en
redes
sociales
deja
en
claro
que
el
vínculo
con
su
padre
está
consolidado.
Grace
Kelly
era
una
de
las
actrices
más
aclamadas
de
la
época
cuando
conoció
a
Rainiero
III
en
el
Festival
de
Cannes
de
1955.
La
estrella
de
Hollywood,
que
ya
había
ganado
un
Oscar,
parecía
tenerlo
todo:
talento,
belleza
y
una
prometedora
carrera
en
la
industria
del
cine.
Sin
embargo,
pocos
meses
después,
anunciaba
su
compromiso
con
el
príncipe
de
Mónaco,
una
decisión
que
sorprendió
al
mundo
y
que
marcó
un
punto
de
inflexión
en
su
vida.
El
casamiento,
celebrado
el
15
de
abril
de
1956,
fue
seguido
por
millones
de
espectadores
a
través
de
la
televisión.
La
boda
real
de
la
década
quedó
grabada
en
la
historia
como
la
unión
entre
la
realeza
y
el
glamur
de
Hollywood.
Pero
detrás
de
la
pompa
y
la
alegría
del
evento,
comenzaba
una
realidad
mucho
menos
idílica
para
Grace,
ya
que,
detrás
de
la
apariencia
de
un
cuento
de
hadas,
el
matrimonio
estuvo
marcado
por
la
tristeza,
la
soledad
y
las
intrigas.
Grace
Kelly
y
una
vida
de
soledad
y
restricciones
La
transición
de
actriz
a
princesa
no
fue
fácil
para
Grace
Kelly.
Debió
abandonar
su
carrera,
aprender
francés
y
adaptarse
a
un
estricto
protocolo.
Acostumbrada
a
la
libertad
y
el
reconocimiento
de
Hollywood,
se
encontró
atrapada
en
un
papel
donde
su
individualidad
quedaba
relegada
a
un
segundo
plano.
Su
vida
se
convirtió
en
una
sucesión
de
actos
oficiales,
eventos
benéficos
y
representaciones
diplomáticas.
Pero
lo
más
difícil
de
sobrellevar
para
la
princesa
fue
la
frialdad
de
la
corte
monegasca.
Desde
el
principio,
fue
vista
como
una
forastera.
Las
familias
aristocráticas
del
principado
la
consideraban
demasiado
americana
y
nunca
la
aceptaron
del
todo.
A
eso
se
sumó
la
hostilidad
de
dos
mujeres
clave
en
la
familia
Grimaldi:
su
suegra,
la
princesa
Carlota,
y
su
cuñada,
la
princesa
Antoinette.
La
princesa
Carlota,
madre
de
Rainiero,
fue
una
figura
distante
y
crítica
con
Grace.
Jamás
le
demostró
afecto
y,
a
su
muerte
en
1977,
dejó
sus
joyas
a
su
nieta
Carolina,
ignorando
a
su
nuera.
Por
otro
lado,
la
princesa
Antoinette,
hermana
del
príncipe,
fue
una
opositora
constante,
ya
que
pretendía
que
su
propio
hijo
heredara
el
trono.
Durante
años,
tejía
conspiraciones
en
su
contra
y
propagaba
rumores
para
desprestigiarla.
Aunque
finalmente
fue
exiliada
por
Rainiero,
nunca
dejó
de
interferir
desde
la
distancia.
El
cine,
la
gran
renuncia
de
Grace
Kelly
Uno
de
los
grandes
sacrificios
que
tuvo
que
hacer
la
princesa
de
Mónaco
fue
abandonar
su
pasión
por
la
actuación.
A
pesar
de
que
Alfred
Hitchcock
quiso
que
protagonizara "Marnie"
en
1962,
la
presión
de
la
familia
real
y
la
opinión
pública
le
impidieron
regresar
al
cine.
Rainiero
no
se
opuso
directamente,
pero
permitió
que
la
crítica
y
la
polémica
la
desalentaran.
Con
el
paso
del
tiempo,
Grace
se
refugió
en
la
jardinería,
la
literatura
y
el
trabajo
benéfico.
En
sus
últimos
años,
se
trasladó
a
la
casa
de
campo
de
Roc
Agel,
donde
encontraba
paz
lejos
de
la
presión
de
la
corte.
El
14
de
septiembre
de
1982,
Grace
Kelly
falleció
en
un
trágico
accidente
automovilístico.
Se
especula
que
sufrió
un
infarto
al
volante,
lo
que
provocó
que
perdiera
el
control
del
vehículo
y
cayera
por
un
barranco.
Su
muerte
conmocionó
al
mundo
y
dejó
un
vacío
irremplazable
en
la
historia
del
principado.
VO
ENTRETENIMIENTO
Las mejores películas de Grace Kelly: la estrella que conquistó a Hitchcock
EDITOR -
La
historia
del
cine
está
repleta
de
leyendas,
pero
pocas
han
dejado
una
marca
tan
imborrable
como
Grace
Kelly.
Su
carrera
en
la
gran
pantalla
fue
breve,
pero
intensa,
con
un
legado
de
interpretaciones
memorables
que
la
convirtieron
en
una
de
las
actrices
más
icónicas
de
Hollywood.
Kelly
debutó
en
la
película
Catorce
horas
(1951)
con
un
pequeño
papel
que
bastó
para
captar
la
atención
de
la
crítica.
Poco
después,
su
primer
gran
rol
llegó
con
Solo
ante
el
peligro
(1952),
donde
interpretó
a
la
joven
esposa
del
sheriff
encarnado
por
Gary
Cooper.
Su
actuación
discreta,
pero
efectiva,
mostró
su
talento
para
el
drama
y
le
abrió
las
puertas
a
proyectos
más
ambiciosos.
En
1953,
la
actriz protagonizó
Mogambo
bajo
la
dirección
de
John
Ford.
En
esta
película,
compartió
escena
con
Clark
Gable
y
Ava
Gardner
en
un
triángulo
amoroso
ambientado
en
la
exótica
selva
africana.
Su
papel
le
valió
una
nominación
al
Oscar
y
demostró
su
capacidad
para
encarnar
personajes
complejos.
La
química
que
logró
en
pantalla
con
Gable
y
la
intensidad
de
su
actuación
la
consagraron
como
una
de
las
actrices
más
prometedoras
del
momento.
El
encuentro
de
Grace
Kelly
con
Hitchcock:
una
alianza
legendaria
La
carrera
de
Grace
Kelly
cambió
radicalmente
cuando
Alfred
Hitchcock
la
eligió
como
protagonista
de
Crimen
perfecto
(1954).
En
esta
película,
interpretó
a
una
mujer
de
la
alta
sociedad
cuya
vida
se
ve
amenazada
por
un
marido
manipulador.
La
sofisticación
y
la
elegancia
natural
de
Kelly
encajaron
a
la
perfección
con
la
visión
de
Hitchcock,
quien
la
consideraba
la
encarnación
de
la "rubia
perfecta"
que
tanto
admiraba.
Ese
mismo
año,
la
actriz
brilló
en
La
ventana
indiscreta,
donde
compartió
pantalla
con
James
Stewart.
Su
papel
como
la
novia
inteligente
y
valiente
de
un
fotógrafo
obsesionado
con
un
crimen
la
consolidó
como
una
estrella
indiscutida.
En
1955,
Hitchcock
volvió
a
contar
con
ella
en
Atrapa
a
un
ladrón,
una
película
que,
además
de
su
trama
de
intriga
y
romance,
fue
crucial
en
la
vida
de
Kelly,
ya
que
durante
el
rodaje
en
la
Costa
Azul
conoció
al
príncipe
Rainiero
de
Mónaco.
El
Oscar
y
la
despedida
del
cine
El
talento
de
Grace
Kelly
fue
reconocido
con
un
Premio
Oscar
a
Mejor
Actriz
por
su
actuación
en
La
angustia
de
vivir
(1954),
donde
encarnó
a
la
esposa
de
un
cantante
alcohólico
interpretado
por
Bing
Crosby.
Su
desempeño
emotivo
y
profundo
fue
clave
para
que
la
Academia
la
premiara
sobre
otras
grandes
actrices
del
momento.
Sus
últimas
dos
películas,
Alta
sociedad
(1956)
y
El
cisne
(1956),
marcaron
el
fin
de
su
carrera
en
Hollywood.
Mientras
rodaba
esta
última,
Rainiero
III
de
Mónaco
le
propuso
matrimonio,
lo
que
llevó
a
Kelly
a
retirarse
del
cine
para
asumir
su
papel
como
princesa
de
Mónaco.
Su
despedida
de
la
pantalla
grande
fue
digna
de
una
reina,
dejando
un
legado
cinematográfico
que
sigue
cautivando
al
público.
VO





























