Jacques
y
Gabriela,
los
hijos
mellizos
del
príncipe
Alberto
y
la
princesa
Charlene,
son
una
de
las
razones
por
las
cuales
el
principado
de
Mónaco
logró
fortalecer
su
imagen
pública.
Los
herederos
de
10
años
de
edad,
se
han
convertido
en
figuras
clave
para
la
continuidad
de
la
dinastía
Grimaldi.
Desde
su
nacimiento
el
10
de
diciembre
de
2014,
Jacques
Honoré
Rainier,
marqués
de
Baux
y
heredero
al
trono,
y
su
hermana
Gabriela
Theresa
Marie,
condesa
de
Carladés,
han
sido
el
centro
de
atención
en
Mónaco.
Su
llegada
fue
celebrada
con
euforia,
ya
que
la
continuidad
dinástica
del
pequeño
país
dependía
de
su
nacimiento.
Según
la
constitución
monegasca,
de
no
haber
descendencia
legítima,
el
principado
podría
ser
anexionado
a
Francia,
lo
que
habría
supuesto
un
cambio
histórico
para
la
nación.
Los
pequeños
príncipes
sorprenden
en
cada
aparición
pública
con
atuendos
que
combinan
la
elegancia
clásica
con
toques
modernos.
Además,
los
mellizos
han
adquirido
protagonismo
en
los
eventos
oficiales
del
principado,
como
el
Día
Nacional
de
Mónaco
y
la
tradicional
ceremonia
de
encendido
de
luces
navideñas.
Este
tipo
de
actos
refuerza
la
imagen
de
unidad
familiar
que
el
príncipe
Alberto
busca
proyectar
en
medio
de
las
constantes
especulaciones
sobre
su
matrimonio
con
Charlene,
quien
ha
pasado
largos
periodos
fuera
del
país
por
problemas
de
salud
y
otras
circunstancias.
Jacques
y
Gabriela,
un
papel
clave
en
la
estabilidad
de
la
Corona
Los
hijos
de
Alberto
y
Charlene
no
solo
representan
el
futuro
de
la
monarquía
monegasca,
sino
que
también
han
servido
como
un
factor
de
cohesión
para
la
familia
real.
Su
presencia
pública
contribuye
a
disipar
las
dudas
sobre
la
relación
de
sus
padres
y
a
reforzar
la
percepción
de
estabilidad
en
el
Principado.
En
un
principado
que
vive
de
su
imagen
y
del
turismo
de
lujo,
la
presencia
activa
de
los
mellizos
en
los
actos
oficiales
es
una
estrategia
clave
para
mantener
el
atractivo
de
la
familia
real.
Con
el
paso
de
los
años,
su
rol
solo
se
fortalecerá,
y
todo
indica
que
seguirán
los
pasos
de
sus
tías
Carolina
y
Estefanía,
quienes
en
su
juventud
también
fueron
protagonistas
del
glamuroso
universo
de
Mónaco.
A
medida
que
crecen,
Jacques
y
Gabriela
continúan
capturando
la
atención
del
público
y
los
medios,
consolidándose
como
los
verdaderos
herederos
del
legado
de
los
Grimaldi.
Sin
duda,
su
futuro
dentro
de
la
realeza
promete
estar
cargado
de
protagonismo
y
de
una
fuerte
influencia
en
la
historia
del
principado.
VO
Cuando
Charlene
Wittstock
y
el
príncipe
Alberto
de
Mónaco
hicieron
oficial
su
relación
en
2006,
pocos
imaginaban
que
esta
historia
de
amor
estaría
marcada
por
especulaciones,
distancias
y
persistentes
rumores
de
crisis.
A
punto
de
cumplir
14
años
de
casados,
su
matrimonio
es
objeto
de
atención
constante
por
parte
de
la
prensa,
poniendo
en
duda
en
múltiples
ocasiones
la
fortaleza
de
su
unión.
La
historia
entre
Charlene
y
Alberto
comenzó
en
el
año
2000,
cuando
la
nadadora
sudafricana
participaba
en
un
campeonato
deportivo
en
Mónaco.
Sin
embargo,
no
fue
hasta
dos
años
después
que
el
príncipe
se
atrevió
a
dar
el
primer
paso
y
pedirle
una
cita.
La
relación
avanzó
con
cautela,
en
gran
parte
debido
a
la
distancia:
mientras
ella
se
dedicaba
de
lleno
a
su
carrera
deportiva,
él
cumplía
con
sus
responsabilidades
reales.
Fue
en
los
Juegos
Olímpicos
de
2006
cuando
ambos
decidieron
hacer
pública
su
relación,
marcando
el
inicio
de
un
noviazgo
oficial.
El
camino
hacia
la
boda:
el
momento
en
que
los
rumores
comenzaron
En
2007,
Charlene
decidió
instalarse
definitivamente
en
el
Principado.
Allí
se
preparó
para
su
futuro
rol
como
princesa:
aprendió
francés,
tomó
clases
de
protocolo
y
se
familiarizó
con
la
historia
y
tradiciones
de
Mónaco.
Durante
esos
años,
se
la
vio
asistir
a
eventos
de
gran
relevancia,
como
el
Baile
de
la
Rosa
y
la
gala
de
la
Cruz
Roja,
consolidándose
poco
a
poco
dentro
de
la
familia
real.
Finalmente,
en
2010,
tras
superar
con
éxito
su
primera
gran
aparición
junto
a
la
realeza
en
la
boda
de
Victoria
de
Suecia,
Alberto
le
propuso
matrimonio.
La
boda,
celebrada
el
2
de
julio
de
2011,
fue
un
evento
majestuoso
con
un
costo
superior
a
los
45
millones
de
euros.
Sin
embargo,
lo
que
debía
ser
un
día
soñado
quedó
empañado
por
las
lágrimas
de
Charlene,
quien
lucía
visiblemente
seria
y
consternada,
lo
que
dio
pie
a
especulaciones
sobre
su
felicidad
en
el
matrimonio.
La
prensa
francesa
aseguraba
que
Charlene
intentó
huir
del
Principado
antes
de
la
boda
debido
a
supuestas
infidelidades
de
Alberto,
una
versión
que
el
Palacio
nunca
confirmó.
La
tristeza
que
mostró
en
su
gran
día
le
valió
el
sobrenombre
de
"la
princesa
triste".
La
distancia
entre
Charlene
y
Alberto
En
2014,
la
llegada
de
sus
hijos,
los
mellizos
Jacques
y
Gabriella,
pareció
traer
estabilidad
a
la
pareja,
pero
las
especulaciones
continuaron.
La
prolongada
ausencia
de
Charlene
en
2021,
cuando
permaneció
varios
meses
en
Sudáfrica
por
problemas
de
salud,
avivó
nuevamente
las
versiones
sobre
una
separación
inminente.
A
su
regreso,
se
mostró
distante
en
sus
apariciones
públicas,
alimentando
más
dudas.
Hoy,
a
punto
de
celebrar
su
14
aniversario
de
casados,
Charlene
y
Alberto
se
muestran
nuevamente
unidos
en
sus
compromisos
oficiales.
La
princesa
ha
retomado
sus
labores
públicas
y,
aunque
su
expresión
sigue
siendo
reservada,
su
presencia
al
lado
de
Alberto
sugiere
que
la
pareja
está
decidida
a
mantener
su
matrimonio.
VO
Lady
Di
no
solo
fue
una
de
las
figuras
más
queridas
de
la
realeza
británica,
sino
también
un
verdadero
icono
de
estilo
que
supo
adelantarse
a
su
tiempo.
Con
un
sentido
innato
de
la
moda,
Diana
Spencer
incorporó
en
su
guardarropa
prendas
y
tendencias
que,
años
después,
se
convirtieron
en
imprescindibles
en
las
pasarelas
y
el
street
style.
Desde
su
inigualable
vestido
de
novia
hasta
el
legendario "vestido
de
la
venganza",
cada
una
de
sus
elecciones
fashionistas
sigue
inspirando
a
diseñadores
y
celebridades.
A
continuación,
repasamos
algunos
de
sus
looks
más
icónicos
que
la
consagraron
como
un
referente
de
la
moda
atemporal.
El
vestido
nupcial
que
marcó
una
era
El
29
de
julio
de
1981,
millones
de
personas
en
todo
el
mundo
vieron
a
Lady
Di
caminar
por
la
catedral
de
San
Pablo
con
un
vestido
de
ensueño.
Diseñado
por
David
y
Elizabeth
Emanuel,
su
vestido
de
novia
era
una
pieza
dramática
con
mangas
farol,
un
cuerpo
encorsetado
y
una
falda
acampanada
con
una
cola
de
7,6
metros.
Este
diseño
marcó
un
antes
y
un
después
en
la
moda
nupcial,
inspirando
a
innumerables
novias
en
los
años
siguientes.
El
corte "wixie",
precursor
del
estilo
andrógino
Diana
también
fue
pionera
en
lo
que
respecta
al
cabello.
En
los
años
90,
lució
el
corte "wixie",
un
estilo
corto,
desfilado
y
con
textura,
que
combinaba
la
frescura
del
pixie
con
la
sofisticación
de
un
bob.
Hoy
en
día,
este
tipo
de
corte
sigue
siendo
tendencia
entre
quienes
buscan
un
look
moderno
y
versátil.
El "tenniscore",
un
look
deportivo
que
sigue
vigente
Antes
de
que
el "tenniscore"
se
convirtiera
en
una
de
las
tendencias
favoritas
del
street
style,
Lady
Di
ya
lo
había
llevado
en
los
años
90.
Sus
conjuntos
deportivos,
formados
por
polos,
mini
faldas
de
tablas,
zapatillas
blancas
y
cárdigans,
eran
la
combinación
perfecta
entre
comodidad
y
estilo.
Este
look
ha
sido
replicado
por
muchas
celebridades
actuales,
consolidándose
como
un
básico
en
los
guardarropas
modernos.
El
rosa,
el
color
que
redefinió
Lady
Di
La
princesa
de
Gales
fue
una
verdadera
pionera
en
cuanto
a
colores
y
estampas,
especialmente
al
lucir
lo
que
actualmente
ahora
se
conoce
como "barbiecore",
el
tono
rosa
fuerte
que
se
impuso
con
la
salida
del
filme
de
Barbie. En
el
caso
de
Lady
Di,
su
estilo,
que
incluía
colores
pastel,
siluetas
femeninas
y
accesorios
románticos,
sigue
inspirando
a
la
moda.
El
inolvidable "vestido
de
la
venganza"
Sin
duda,
uno
de
los
looks
más
icónicos
de
Diana
fue
el
famoso "vestido
de
la
venganza".
Diseñado
por
Christina
Stambolian,
este
ajustado
vestido
negro
de
escote
bardot
causó
revuelo
cuando
lo
lució
en
1994,
el
mismo
día
en
que
el
príncipe
Carlos
admitió
su
infidelidad
en
televisión.
Más
que
un
look,
este
vestido
se
convirtió
en
un
símbolo
de
empoderamiento
femenino
y
de
la
capacidad
de
Diana
para
reescribir
su
propia
narrativa.
El
impacto
de
Lady
Di
en
la
moda
es
innegable.
Su
capacidad
para
adelantarse
a
las
tendencias
y
llevarlas
con
una
naturalidad
impecable
la
convirtieron
en
un
referente
eterno.
A
décadas
de
su
partida,
su
estilo
sigue
siendo
una
fuente
inagotable
de
inspiración
para
diseñadores,
celebridades
y
amantes
de
la
moda
en
todo
el
mundo.
Sin
duda,
Lady
Di
no
solo
fue
la "princesa
del
pueblo",
sino
también
la
indiscutida
reina
del
estilo.
La
tercera
temporada
de
La
rueda
del
tiempo
llega
a
Prime
Video
el
13
de
marzo,
con
grandes
sorpresas
para
los
seguidores
de
la
serie
que
debería
ser
un
suceso
de
culto.
En
esta
nueva
entrega,
los
personajes
se
enfrentan
a
desafíos
aún
mayores
mientras
exploran
sus
propios
destinos
y
se
profundiza
en
sus
relaciones
más
complejas.
Con
una
acción
más
intensa
y
personajes
más
desarrollados,
la
tercera
temporada
promete
ser
una
de
las
más
impactantes
hasta
ahora.
Basada
en
la
exitosa
saga
de
Robert
Jordan,
ha
logrado
cautivar
al
público
con
su
intrincada
mezcla
de
magia,
política
y
luchas
épicas.
En
esta
nueva
entrega,
los
protagonistas
principales,
Lan
Mandragoran,
interpretado
por
Daniel
He-nney,
y
Siuan
Sanche,
interpretada
por
Sophie
Okonedo,
continúan
sus
intensos
viajes.
Los
actores
compartieron
en
una
entrevista
cómo
sus
personajes
evolucionan
y
cómo
la
serie
continúa
siendo
fiel
a
las
complejidades
de
los
libros,
al
mismo
tiempo
que
introduce
innovaciones
en
su
adaptación.
DESDE
ADENTRO.
Daniel
He-nney,
quien
interpreta
a
Lan
Mandragoran,
un
guerrero
conocido
por
su
destreza
con
la
espada
y
por
su
lealtad
a
Moiraine,
comentó
sobre
cómo
el
personaje
se
enfrenta
a
una
nueva
etapa
en
esta
temporada:
“Después
de
la
separación
en
la
temporada
2,
Lan
y
Moiraine
están
ahora
en
un
terreno
más
parejo,
lo
que
les
permite
reconstruir
su
vínculo.
Es
un
momento
de
redención
para
él,
al
poder
ayudarla
y
restablecer
el
lazo
entre
ellos.”
Sin
embargo,
su
relación
con
Nynaeve
también
toma
un
rumbo
interesante,
marcada
por
las
tensiones
entre
el
deber
y
el
amor.
Henney
añadió:
“Es
complicado,
pero
como
en
este
mundo,
siempre
se
elige
la
misión
y
el
bien
mayor
por
encima
del
bienestar
personal.”
Sophie
Okonedo,
quien
da
vida
a
Siuan
Sanche,
la
poderosa
Amyrlin
Seat,
destacó
el
crecimiento
de
su
personaje
en
esta
temporada.
“Mi
temporada
favorita
fue
esta
porque
pude
mostrar
más
de
Siuan
más
allá
de
su
rol
como
líder
de
las
Aes
Sedai.
Verla
más
humana,
vulnerable
y
en
diferentes
contextos
emocionales
le
da
más
capas
a
mi
personaje”,
explicó
Okonedo,
quien
también
reflexionó
sobre
la
tensa
relación
entre
su
personaje
y
Moiraine:
“El
amor
y
el
conflicto
entre
ellas
nunca
desaparecen,
pero
la
acción
no
nos
da
tiempo
de
quedarnos
en
ese
punto.
Sin
embargo,
está
siempre
presente
en
lo
que
Siuan
hace.”
TRANSFORMACIONES.
En
cuanto
a
Perrin
y
Mat,
personajes
interpretados
por
Marcus
Rutherford
y
Dónal
Finn,
la
tercera
temporada
también
los
lleva
a
explorar
más
profundamente
sus
propios
dilemas
internos.
Perrin,
quien
regresa
a
las
Dos
Ríos,
se
enfrenta
a
un
pueblo
que
ha
cambiado
irreparablemente,
y
Rutherford
mencionó
cómo
esto
afectó
su
interpretación:
“Fue
un
momento
emocionalmente
poderoso
regresar
a
ese
lugar
después
de
tanto
tiempo.
No
solo
el
cambio
físico
del
pueblo,
sino
la
evolución
personal
que
hemos
vivido
todos
desde
la
primera
temporada.”
Por
otro
lado,
Mat
sigue
luchando
con
su
identidad
y
su
destino.
Finn
comentó
sobre
cómo
Mat
comienza
a
aceptar
su
papel
de
héroe,
aunque
aún
no
se
siente
cómodo
con
él:
“Mat
no
cree
ser
un
héroe,
pero
al
ser
nombrado
uno
de
los
Héroes
del
Cuerno,
tiene
que
enfrentarse
a
esa
realidad.
Es
un
proceso
de
aceptación
que
le
cuesta,
pero
es
interesante
ver
cómo
la
serie
lo
lleva
a
evolucionar.”
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
LO
NUEVO.
Rafe
Judkins,
showrunner
de
la
serie,
también
compartió
detalles
sobre
cómo
la
tercera
temporada
se
aleja
de
las
convenciones
previas
para
ofrecer
algo
fresco:
“Queríamos
empezar
con
una
secuencia
de
acción
intensa
que
sumergiera
a
los
espectadores
de
inmediato,
dejando
de
lado
los
habituales
resúmenes
de
lo
que
ha
pasado.
La
dinámica
de
la
temporada
es
más
rápida
y
menos
centrada
en
los
respiros
entre
momentos,
lo
que
cambia
la
percepción
del
público.”
Judkins
también
explicó
cómo
se
reconfiguraron
algunos
aspectos
de
los
personajes
para
mejor
reflejar
el
mundo
de
La
rueda
del
tiempo:
“Nosotros
queríamos
asegurarnos
de
que
los
personajes
más
icónicos
como
Mat
se
desarrollaran
de
forma
más
compleja.
A
veces,
ciertos
cambios
en
la
adaptación
permiten
explorar
dimensiones
más
profundas
sin
perder
la
esencia
de
los
libros.
Hasta
el
momento,
la
serie
ha
sido
un
viaje
apasionante
lleno
de
giros
inesperados.
Tras
el
final
de
la
segunda
temporada,
la
separación
de
Moiraine
y
Siuan
dejó
a
muchos
fans
expectantes
por
saber
cómo
se
resolverían
las
tensiones.
Ahora,
con
nuevos
personajes
y
alianzas,
la
tercera
temporada
se
presenta
como
el
comienzo
de
una
fase
crucial
en
la
historia.
Las
batallas,
los
traiciones
y
los
descubrimientos
personales
serán
clave
para
definir
el
rumbo
de
los
elegidos
y
el
futuro
del
mundo”.
Intriga,
magia
y
conflicto
J.Z.
El
elenco
de
la
serie
regresa
con
figuras
clave
como
Daniel
Henney,
quien
interpreta
a
Lan
Mandragoran;
Sophie
Okonedo,
como
Siuan
Sanche;
Marcus
Rutherford,
en
el
papel
de
Perrin
Aybara;
y
Dónal
Finn,
quien
toma
el
lugar
de
Barney
Harris
como
Mat
Cauthon.
A
ellos
se
suman
nuevos
rostros,
como
Shohreh
Aghda-shloo,
quien
dará
vida
a
Elaida
do
Avriny
a’Roihan,
y
Olivia
Williams
como
la
Reina
Morgase
Trakand.
Además,
Zoe
Robins
vuelve
como
Nynaeve,
con
una
narrativa
que
sigue
su
evolución
como
una
poderosa
Aes
Sedai.
A
lo
largo
de
los
episodios,
la
serie
aborda
temas
de
representación,
integrando
con
sensibilidad
nuevos
personajes
dentro
de
este
mundo
de
fantasía.
En
cuanto
a
los
efectos
especiales,
el
equipo
logró
una
mejora
significativa
en
la
calidad
visual,
con
escenas
de
acción
y
magia
que
sumergen
al
espectador
en
un
universo
aún
más
impresionante.
Con
una
narrativa
más
ambiciosa
y
personajes
que
enfrentan
su
destino
con
valentía
y
sacrificio,
la
tercera
temporada
de
La
rueda
del
tiempo
se
perfila
como
una
de
las
entregas
más
emocionantes
de
la
serie,
llevando
a
la
historia
a
nuevas
alturas
de
intriga,
magia
y
conflicto.
Más
allá
de
su
éxito
en
la
pantalla,
la
obra
original
creó
una
comunidad
global,
uniendo
a
personas
de
diferentes
culturas
que
comparten
su
fascinación
por
los
personajes
y
el
mundo
que
Robert
Jordan
ideó.
La
fuerza
del
show
no
solo
radica
en
su
intrincada
trama,
sino
en
cómo
ha
logrado
conectar
con
una
base
de
fans
apasionados
que
encuentran
en
cada
episodio
un
reflejo
de
sus
propias
luchas
y
aspiraciones.
Después
de
un
largo
período
sin
giras,
la
banda
francesa
de
rock
Last
Train
regresa
con
su
nuevo
álbum
III,
un
disco
que
refleja
una
energía
más
cruda
y
directa
en
comparación
con
sus
trabajos
anteriores.
Grabado
en
un
castillo
en
plena
temporada
invernal,
este
álbum
es
una
declaración
de
intenciones:
un
regreso
a
la
esencia
del
rock
con
una
intensidad
que
se
siente
en
cada
acorde.
PERFIL
habló
con
Jean-Noël
Scherrer,
líder
de
la
banda,
sobre
el
proceso
de
creación
de
III,
su
pasión
por
los
escenarios
y
sus
planes
para
llevar
su
música
a
nuevos
territorios.
Desde
el
impacto
del
frío
extremo
en
la
grabación
hasta
su
deseo
de
tocar
en
América
Latina,
la
banda
nos
comparte
su
visión
sobre
la
evolución
de
su
sonido.
—El
nuevo
álbum
de
Last
Train,
“III”,
es
un
logro
incluso
dentro
de
su
estilo.
¿Cómo
te
sentís
respecto
del
nuevo
disco?
—La
verdad,
todos
nos
sentimos
aliviados
con
el
lanzamiento
de
este
nuevo
álbum
porque
significa
que
podemos
volver
a
salir
de
gira.
Han
pasado
dos
años
desde
la
última
vez
que
hicimos
una,
ya
que
decidimos
enfocarnos
en
trabajar
en
dos
álbumes
diferentes.
Ahora
los
comentarios
sobre
III
han
sido
geniales,
así
que
nuestro
enfoque
está
en
ofrecer
los
mejores
shows
que
se
vienen.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—¿Cómo
te
has
sentido
la
conexión
de
los
fans
con
el
álbum
hasta
ahora?
—Estamos
muy
emocionados
por
la
respuesta
del
público.
Este
álbum
es
más
rockero
y
quizás
más
salvaje
que
lo
que
solíamos
hacer.
Antes
escribíamos
canciones
largas,
tal
vez
más
melancólicas.
Esa
vibra
sigue
ahí,
pero
en
III
hay
una
especie
de
rabia
que
nos
motivó.
No
sé
exactamente
de
dónde
vino,
pero
queríamos
escribir
algo
más
crudo
y
frío
en
comparación
con
lo
que
habíamos
hecho
antes.
Estamos
muy
contentos
con
cómo
lo
ha
recibido
la
audiencia
y
definitivamente
sabemos
que
estas
canciones
funcionarán
muy
bien
en
vivo.
—Grabaron
“III”
en
un
castillo
sin
calefacción
en
pleno
invierno
en
Francia.
¿Cómo
influyó
ese
entorno
en
la
música?
¿Crees
que
ayudó
a
definir
la
intensidad
del
álbum?
—Sí,
definitivamente.
No
fue
intencional
elegir
un
castillo
por
su
atmósfera
fría
o
aterradora,
simplemente
tuvimos
la
oportunidad
de
grabar
ahí.
Es
un
lugar
hermoso,
pero
no
es
como
Versalles,
lleno
de
luces
y
lujos.
Es
un
gran
castillo
al
que
nuestro
productor,
Rémi,
solía
ir
cuando
era
niño.
Tenía
el
sueño
de
grabar
un
álbum
ahí
desde
hace
años,
y
cuando
se
presentó
la
oportunidad,
la
tomamos.
—Después
de
su
álbum
“The
Big
Picture”
(2019),
en
vez
de
volver
directamente
a
hacer
un
álbum
de
rock
después
de
la
pandemia,
lanzaron
“Original
Motion
Picture
Soundtrack”,
una
reinterpretación
de
sus
canciones
con
orquesta.
¿Por
qué
salió
primero
ese
álbum?
¿Fue
una
forma
de
procesar
todo
antes
de
regresar
al
rock?
—Nos
dimos
cuenta
de
que
tal
vez
era
el
momento
de
dejar
las
guitarras
de
lado
por
un
rato
y
sumergirnos
en
algo
nuevo
que
realmente
queríamos
experimentar.
Así
nació
Original
Motion
Picture
Soundtrack,
y
el
proceso
fue
increíble.
Pudimos
escribir
música
con
instrumentos
que
nunca
habíamos
usado.
Fue
una
experiencia
de
aprendizaje
enorme
y,
al
final,
lo
que
más
nos
dejó
fue
el
deseo
de
volver
a
hacer
rock.
Después
de
esa
etapa,
todo
lo
que
queríamos
era
tocar
rock
and
roll
juntos
otra
vez.
—Las
letras
de
Last
Train
siempre
han
sido
en
inglés,
a
pesar
de
ser
una
banda
francesa.
¿Han
sentido
la
tentación
de
incorporar
el
francés
en
su
música?
¿Podrían
experimentar
con
eso
en
un
futuro?
—No
lo
creo.
Elegimos
hacerlo
en
inglés,
porque
todo
lo
que
hemos
escuchado
cuando
éramos
niños
estaba
cantado
en
inglés
y
no
tenemos
esa
cultura
de
cantar
en
francés.
Sabíamos
que
teníamos
que
cantar
en
inglés.
Es
uno
de
nuestros
sueños
como
banda
llegar
a
la
mayor
cantidad
de
lugares.
Otro
camino
creativo
J.M.D.
“Siempre
fui
un
contador
de
historias,
primero
con
la
música
y
luego
con
la
animación”,
dice
Jean-Noël
Scherrer,
cuyo
recorrido
profesional
es
tan
inusual
como
fascinante.
Antes
de
fundar
la
productora
Take
it
Easy,
Scherrer
formó
parte
de
la
escena
musical
suiza
como
integrante
de
The
Animen,
banda
con
la
que
recorrió
Europa
y
lanzó
varios
discos.
Durante
esos
años,
además
de
componer
y
tocar,
comenzó
a
interesarse
por
la
narrativa
visual,
explorando
la
relación
entre
sonido
e
imagen
en
videoclips
y
cortometrajes
experimentales.
Su
creciente
pasión
por
la
animación
lo
llevó
a
crear
Take
it
Easy
en
2017,
con
la
intención
de
desarrollar
proyectos
innovadores
y
arriesgados.
Desde
entonces,
produjo
cortometrajes
y
series
reconocidos
en
festivales
como
Annecy
y
Berlín,
apostando
por
talentos
emergentes
y
explorando
nuevas
formas
de
contar
historias.
“Para
mí,
la
animación
es
una
forma
de
libertad
absoluta.
Puedes
contar
cualquier
historia,
sin
límites”,
explica.
Bajo
su
liderazgo,
la
productora
se
ha
consolidado
como
un
referente
en
la
industria
europea,
con
un
enfoque
que
combina
experimentación
visual
y
un
fuerte
compromiso
con
la
calidad
narrativa.
Entre
sus
próximos
proyectos,
se
encuentra
una
serie
que
fusiona
técnicas
tradicionales
con
inteligencia
artificial.
Scherrer
también
planea
expandir
sus
colaboraciones
con
artistas
de
distintos
medios
para
seguir
explorando
nuevas
fronteras
creativas.
“Lo
importante
es
no
dejar
de
sorprenderse,
porque
de
ahí
nace
lo
verdaderamente
innovador”,
concluye.
Como
todos
los
años,
pasaron
los
Oscar
y,
como
todos
los
años,
hay
tanta
alegría
como
descontento.
Alguna
vez
habría
que
tomárselos
de
modo
más
liviano:
después
de
todo,
el
arte
no
es
deporte
y
las
grandes
películas
lo
son
gracias
al
paso
del
tiempo.
Cualquiera
puede
hacer
el
ejercicio
de
tomar
la
lista
de
ganadoras
principales
a
través
de
la
historia
y
ver
cuáles
coinciden
con
lo
mejor
del
cine.
No
haga
la
cuenta:
el
10%,
tome
el
criterio
que
tome
para
“mejor
del
cine”.
Dicho
esto,
suele
ser
una
tribuna
y
un
diagnóstico
de
lo
que
el
mundo
del
espectáculo
piensa
de
sí
mismo
y
ocasión
para
muchos
famosos
de
justificar
ser
millonarios
adhiriendo
a
causas
nobles.
Pero
algo
pasó
esta
vez:
incluso
si
el
tout-Hollywood
suele
identificarse
con
el
Partido
Demócrata,
y
después
de
un
año
donde
agotaron
todo
el
diccionario
de
insultos
hacia
Donald
Trump,
fue
muy
poco
lo
que
hubo
de
política,
protesta
o
(¡ay,
el
término!)
“wokismo”.
Spoiler:
nuestra
hipótesis
al
respecto,
al
final
de
esta
nota.
La
entrega
2025,
para
los
estándares
abúlicos
de
esta
clase
de
ceremonia,
fue
entretenida,
bien
conducida
por
Conan
O'Brien,
y
con
un
par
de
momentos
de
verdad
purísima
que
vale
la
pena
destacar,
como
cuando
Mick
Jagger
dijo
que
las
mejores
canciones
del
año
estaban
en
Un
completo
desconocido,
a
la
vez
reconocimiento
de
lo
grande
que
es
Bob
Dylan
y
de
lo
chiquititas
que
son
las
canciones
actuales
(ganó
una
cosa
horrible
llamada
adecuadamente
“El
Mal”,
de
Emilia
Pérez).
Hubo
homenajes
más
o
menos
bien
llevados,
un
par
de
cuadros
musicales
como
la
gente
y
algunos
clips.
Uno
de
ellos,
contraproducente:
el
compilatorio
de
secuencias
de
la
saga
Bond
demostró
que
hay
mucho
más
cine
e
imaginación
en
esas
películas
“de
entretenimiento”
que
en
la
mayoría
de
las
nominadas.
Pero
lo
que
todos
esperábamos
era
que
el
Mundo
del
Espectáculo
reaccionara
ante
el
vértigo
político
de
la
administración
Trump.
Este
escriba
anotó
cuidadosamente
cuántas
veces
se
pronunció
el
nombre
o
el
apellido
del
mandatario
en
la
noche
tribunera
de
Hollywood.
Cero.
Ni
siquiera
Elon
Musk,
nuevo
espantapájaros
de
la
corrección
política,
fue
criticado
o
mencionado.
Sí
hubo
quienes
dijeron
o
hicieron
algo
(justo
o
no).
El
guionista
de
Cónclave
llevaba
una
cinta
con
los
colores
de
Ucrania
en
la
solapa;
el
ganador
del
Oscar
de
vestuario
recordando
que
era
el
primer
afroamericano
en
ganar
tal
premio;
Daryl
Hannah
levantó
los
dedos
en
V
por
el
país
de
Volodimir
Zelensky;
Zoe
Saldaña
recordó
que
es
hija
de
inmigrantes
latinos
(y
su
abuela
dominicana
de
nombre
Argentina,
que
encendió
un
fugaz
nacionalismo
en
redes);
un
chiste
de
Conan
O´Brien
sobre
Anora
y
los
rusos
que
aludía
lateralmente
a
la
administración
Trump;
y
el
discurso
de
Adrien
Brody
que
condenó
el
antisemitismo.
El
único
momento
realmente
político
fue
el
discurso
de
los
realizadores
de
No
other
land,
el
documental
ganador,
donde
se
pidió
parar
la
“limpieza
étnica”
en
Gaza,
aplaudido
de
pie.
Después
de
las
atrocidades
de
Hamás,
algo
por
lo
menos
irresponsable.
Pero
se
sabe:
“La
Paz”
es
una
buena
coartada
para
que
incluso
una
comunidad
frívola
se
sienta
justificada.
Y
nada
más.
Revisados
los
premios,
fue
bastante
justo
todo.
Pero
lo
más
interesante
fue
la
destrucción
de
Emilia
Pérez,
que
se
llevó
los
únicos
premios
que
podía
ganar.
El
de
canción,
discutible.
El
de
Zoe
Saldaña
es
una
prueba
perfecta.
La
protagonista
de
la
película,
Karla
Sofía
Gascón,
era
la
gran
esperanza
blanca:
la
primera
actriz
trans
capaz
de
llevarse
el
premio
mayor
en
su
categoría.Pero
ya
saben:
salieron
tuits
antiguos
condenando
al
Islam
radical
y
comenzó
una
caza
de
brujas.
Gascón
no
sólo
tenía
que
ser
trans,
sino
woke
también.
Eso
destruyó
sus
chances
y,
consecuentemente,
las
de
la
película.
Que
ganara
Saldaña
(que
no
la
mencionó
en
su
agradecimiento)
fue
un
poco
“salvemos
a
una
de
las
nuestras
del
incendio”.
Fue
digno
que
Gascón
acudiera
a
la
gala
y
se
bancara
el
chiste
que
le
hizo
Conan
O'Brien
sobre
los
tuits
(eso
es
una
gran
tradición
americana,
el
“roast”,
la
burla
al
famoso,
nada
de
qué
ofenderse)
porque
no
cabía
no
mencionar
al
elefante
en
la
sala.
Pero
al
mismo
tiempo,
mostró
el
agotamiento
del
discurso
woke,
que
cae
en
contradicciones
por
su
propio,
inflexible
peso.
Dijimos
que
había
hipótesis
respecto
de
por
qué
tan
poca
reacción
cuando
la
comunidad
artística
pasó
un
año
entero
demonizando
a
los
gritos
(si
tienen
o
no
razón,
es
otro
cantar)
al
actual
presidente
-no
mencionado
ni
siquiera
por
la
nominación
actoral
de
Sebastian
Stan,
que
lo
interpreta
en
El
Aprendiz.
La
respuesta
está
en
los
números
y
en
un
reflejo
que
tienen
no
los
artistas
sino
los
ejecutivos.Si
Hollywood
permanece
como
el
mayor
proveedor
de
entretenimiento
audiovisual
del
mundo,
es
porque
sus
popes
desarrollaron,
desde
principios
del
siglo
XX,
un
reflejo
de
sincronía
con
lo
que
piden
y
buscan
las
audiencias.
Y
han
leído
correctamente
un
cambio
en
ellas.
Además,
2024
fue
un
año
malo:
después
de
una
recuperación
casi
segura
después
de
la
pandemia,
el
paro
de
actores
y
guionistas
de
2023
arruinó
el
paisaje
el
año
pasado
(que
tuvo
una
caída
de
espectadores
interanual
en
torno
al
5%,
pero
llegó
al
26%
en
plena
“temporada
alta”).
Las
películas
son
muy
caras,
se
requiere
quedar
bien
con
todo
el
mundo,
y
la
ultracorrección
política
ya
no
es
un
atractivo
para
el
público.
¿Otra
prueba?
Es
el
tercer
año
consecutivo
que
ni
Disney
ni
su
subsidiaria
Pixar
ganan
el
premio
de
animación:
en
2022
ganó
el
Pinocho
de
Guillermo
del
Toro
(Netflix);
en
2023,
El
niño
y
la
garza,
de
Hayao
Miyazaki;
y
este
año
la
perfecta
Flow,
obra
maestra
lituana
hecha
con
menos
de
la
décima
parte
de
lo
que
vale
un
tanque.
Demi
Moore
era
la
gran
candidata
para
ganar
el
premio
a
Mejor
Actriz
Protagónica
por
su
comentado
trabajo
en
la
película
“La
Sustancia”.
Ya
se
había
consagrado
en
la
premiación
de
los
Globos
de
Oro,
la
antesala
de
los
Oscar.
Pero
no
pudo
ser:
la
ganadora
resultó
una
actriz
de
25
años,
Mikey
Madison,
contra
los
62
que
tiene
Moore.
La
expresión
de
su
rostro
demostró
lo
decepcionante
que
fue
para
Demi
Moore
no
quedarse
con
el
premio. La
ironía
es
que,
como
en
“La
Sustancia”,
la
industria
del
espectáculo
otra
vez
se
inclinó
por
una
chica
más
joven.
Una
fuente
cercana
a
la
actriz
comentó
al
sitio
norteamericano
Page
Six
que
Moore
estaba
“destrozada”,
como
su
personaje. “Demi
está
asimilando
esta
derrota
con
mucha
dificultad
porque
sentía
que
esta
era
su
oportunidad",
dijo.
Así
que,
por
primera
vez
en
mucho
tiempo
y
aunque
lo
anterior
muestra
que
hay
aún
rémora
política
(que
no
desaparecerá
ya
desde
que
se
instaló
en
los
años
setenta),
se
habló
de
cine.
Sólo
en
redes
algún
trasnochado
se
dedicó
a
decir
que
Demi
Moore
perdió
ante
Mikey
Madison
porque
se
repite
la
historia
de
La
Sustancia
sobre
la
glorificación
de
la
juventud,
pasando
por
alto
que
las
dos
tienen
trabajos
excelentes
pero
que
Anora
además
es
una
gran
película
y
La
Sustancia,
un
pastiche
ya
visto
y
subrayado
(¿recuerdan
La
muerte
le
sienta
bien?).
Y
que
el
mejor
discurso
lo
dio
Sean
Baker,
justísimo
ganador
de
Anora,
pidiendo
que
se
piense
en
hacer
películas
para
ver
en
el
cine,
que
los
papás
lleven
a
los
chicos
a
experimentar
la
pantalla
grande.
Sí,
lo
más
subversivo
de
la
noche
fue
hablar
de
cine
que,
aunque
se
olvide,
es
la
razón
por
la
que
existen
los
Oscar.
Por Leonardo
D'Espósito,
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ENTRETENIMIENTO
Walter Salles dio a Brasil su primer Oscar y reabrió debate sobre el pasado reciente
EDITOR -
Las
tres
nominaciones
a
los
Oscar
de
Aún
estoy
aquí,
del
director
brasileño
Walter
Salles,
hacían
de
la
categoría
mejor
película
extranjera
un
voto
cantado.
En
los
premios
previos
a
los
que
otorga
la
Academia
de
Hollywood,
dicho
film
había
sido
aclamado,
entre
otras
cosas
por
su
enfoque
sobre
la
dictadura
militar
brasileña,
que
duró
de
1964
a
1985.
Además,
Fernanda
Torres,
protagonista
de
Aún
estoy
aquí,
había
ganado
como
mejor
actriz,
una
semana
antes,
en
los
Golden
Globe.
Y
aunque
no
se
llevó
el
Oscar,
en
Brasil
su
nominación
fue
celebrada
tanto
como
el
premio
que
ganó
Walter
Salles.
¿Por
qué
Jair
Bolsonaro
odia
el
éxito
mundial
de
la
película
de
Walter
Salles?
Durante
la
temporada
de
premios,
la
película
sobresalió
por
su
mensaje
político
y
su
calidad
cinematográfica,
y
hubo
un
elemento
fundamental
para
entender
su
importancia.
A
diferencia
de
la
cinematografía
de
Argentina,
Chile
y
Uruguay,
por
mencionar
tres
ejemplos
cercanos,
Brasil
no
cuenta
con
una
tradición
audiovisual
que
se
haya
permitido
la
lectura
de
su
pasado
político
reciente.
Y
los
gobiernos
de
facto
de
la
región,
cada
uno
distinto
en
sus
respectivos
procesos
de
violencia,
represión
y
tortura
en
la
clandestinidad,
han
sido
siempre
un
obstáculo
transversal
para
pensar
la
identidad
y
las
deudas
del
Estado
y
la
democracia.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
Consultado
sobre
ese
preciso
matiz
de
diferencia,
Walter
Salles
explicó:
“Hubo
películas
que
ofrecieron
un
reflejo
de
ese
período,
pero
quizá
no
por
el
ángulo
que
propone
Aún
estoy
aquí,
que
es
a
través
del
microcosmos
de
una
familia.
Lo
tenés
en
La
historia
oficial
(de
Luis
Puenzo);
en
Argentina,
1985
(de
Santiago
Mitre);
en
Machuca
(de
Andrés
Wood),
o
en
No
(Pablo
Larraín).
Nuestra
película
nos
permitió
entender
lo
que
es
la
pérdida
pero
también
lo
que
puede
ser
la
reacción
a
esa
pérdida.
Una
mujer
que
decide
no
claudicar
ante
un
Estado
autocrático
y
establecer
sus
propias
formas
de
resistencia.
En
ese
sentido,
me
parece
un
personaje
absolutamente
increíble,
necesario,
porque
no
tiene
una
percepción
binaria
del
mundo.
Al
contrario,
es
mucho
más
complejo.
Pienso
que
Aún
estoy
aquí
es
una
película
sobre
la
pérdida
y
sobre
la
vida,
sobre
la
importancia
de
abrazar
la
vida
y
sobrevivir
a
la
pérdida”.
Acusado
de
pro-golpe
de
Estado,
Bolsonaro
quiere
que
Trump
declare
a
Lula
dictador.
Recorrido.
En
el
caso
de
Brasil,
la
dictadura
militar
comenzó
en
1964,
por
un
golpe
de
Estado
que
derrocó
al
presidente
João
Goulart,
y
se
fue
volviendo
cada
vez
más
tétrica
y
sórdida.
Aún
estoy
aquí
está
basada
en
el
libro
homónimo
de
Marcelo
Rubens
Paiva,
escritor
y
periodista
brasileño,
hijo
de
Rubens
Paiva,
ingeniero
civil
y
legilador
detenido
y
asesinado
por
la
dictadura
militar
de
Brasil
en
1971.
En
una
entrevista
reciente,
Walter
Salles
comentó
que
“proponer
más
reflexiones
sobre
este
período
parecía
vital
para
comprender
mejor
el
trauma
vivido
y
no
repetir
los
mismos
errores
del
pasado”.
Antes
de
Aún
estoy
aquí,
Salles
ya
era
famoso
por
Diarios
de
motocicleta,
basada
en
los
diarios
del
viaje
que
Ernesto
“Che”
Guevara
emprendió
con
su
amigo
Alberto
Granado
por
América
del
Sur;
o
por
Estación
Central,
donde
Salles
y
Fernanda
Montenegro
–madre
de
Fernanda
Torres–
estuvieron
nominados
a
los
Oscar
1999
por
mejor
película
y
mejor
actriz
respectivamente.
Su
acercamiento
a
la
política
tiene
varias
aristas,
pero
es
importante
recalcar
que
conocía
a
la
familia
Paiva
desde
finales
de
los
años
sesenta,
y
que
pasó
parte
de
su
juventud
en
la
casa
de
ellos.
En
más
de
una
oportunidad
declaró
que
los
Paiva
fueron
fundamentales
en
su
desarrollo
político
y
artístico.
Todos
los
ganadores
de
premios
Oscar
2025.
Aún
estoy
aquí
desencadenó
grandes
emociones
en
Brasil.
Su
éxito
se
volvió
motivo
de
orgullo
porque
es
el
primer
Oscar
que
gana
ese
país,
pero
antes
de
su
obtención
más
de
cuatro
millones
de
espectadores
ya
la
habían
visto
en
las
salas
de
cine.
Y
la
noche
del
Oscar
fue
celebrada
en
vivo
por
las
setenta
mil
personas
que
estaban
en
el
Sambódromo
de
Río
de
Janeiro.
Aún
estoy
aquí
hizo
que
la
Corte
Suprema
del
Brasil
aprobara
investigar
las
circunstancias
del
secuestro
y
desaparición
de
Rubens
Paiva,
y
reabrió
el
debate
sobre
la
ley
de
amnistía
de
1979,
que
salvó
del
juicio
y
castigo
a
la
dictadura,
responsable
de
202
muertos,
232
desaparecidos
y
miles
de
víctimas
de
torturas
y
detenciones
ilegales,
según
datos
oficiales.
También,
en
enero
último,
el
Registro
Civil
de
Brasil
cambió
el
certificado
de
defunción
de
Rubens
Paiva,
que
había
sido
emitido
recién
en
1996,
a
pesar
de
que
lo
secuestraron
en
1971
y
su
cuerpo
nunca
fue
encontrado.
En
la
primera
versión,
emitida
tras
una
incansable
lucha
de
su
viuda
Eunice
(papel
que
en
la
película
interpreta
Fernanda
Torres),
el
exdiputado
figuraba
como
desaparecido.
En
la
nueva
versión,
tras
la
película,
se
establece
que
su
muerte
fue
“no
natural,
violenta,
causada
por
el
Estado
brasileño
en
el
contexto
de
la
persecución
sistemática
a
la
población
identificada
como
disidente”.
“Hacer
una
película
sobre
una
familia
que
se
sobrepone
a
la
memoria
colectiva
de
un
país
fue
para
nosotros
un
acto
necesario,
sobre
todo
por
lo
que
vivimos
entre
2018
y
2022”,
afirmó
Salles
en
obvia
referencia
al
gobierno
de
Bolsonaro.
“Hoy
es
el
día
para
sentirse
aún
más
orgulloso
de
ser
brasileño;
orgullo
de
nuestro
cine,
de
nuestros
artistas
y,
sobre
todo,
de
nuestra
democracia”,
posteó
Lula.
Con
AFP
Oz
Rodríguez
formó
parte
de
Saturday
Night
Live,
fue
director
de
algunos
segmentos,
y
hoy
es
uno
de
los
codirectores
de
uno
de
los
festejos
del
famoso
show:
Ladies
&
Gentlemen...50
Years
of
SNL
Music,
parte
de
las
celebraciones
disponibles
en
Universal
+
por
los
50
años
del
mítico
show
que
alteró
para
siempre
la
cultura,
primero,
norteamericana
y,
con
el
tiempo,
la
global.
Hasta
hace
cinco
minutos
la
aparición
de
la
motosierra
que
Milei
le
regaló
a
Elon
Musk
era
algo
que
veíamos
en
nuestro
noticieros.
Ese
es
el
rebote
de
SNL.
Los
50
años
del
show
que
vio
nacer
a
Adam
Sandler,
Chevy
Chase,
Will
Ferrell,
Kristen
Wig,
Tina
Fey,
Chris
Rock
y
decenas
de
nombres
cruciales
de
la
comedia
audiovisual
delante
y
detrás
de
la
pantalla
(el
reciente
conductor
del
Oscar
Conan
O’Brien
fue
parte
y
el
cocreador
de
Seinfeld,
Larry
David,
también).
Las
celebraciones
implicaron
un
especial,
ya
disponible.
Los
otros
contenidos
que
acompañan
la
fiesta
son
el
especial
SNL
50:
The
Homecoming
Concert,
y
dos
documentales
con
material
inédito
que
resaltan
el
legado
de
Saturday
Night
Live
en
la
televisión,
Ladies
&
Gentlemen…50
Years
of
SNL
Music
y
SNL
50:
Beyond
Saturday
Night,
ambos
disponibles
desde
ayer
en
Universal
+.
Junto
a
Queslove,
Oz
Rodriguez
tuvo
que
ver
horas
y
horas
de
materiales,
para
crear
un
material
de
tres
horas
que
da
cuenta
de
cómo
SNL
también
ha
sido
fundamental
en
la
identidad
musical
de
Estados
Unidos.
La
pregunta
era
básica:
¿cómo
cubrir
50
años
de
shows,
con
dos
canciones
por
programa?
La
respuestas
eran
muchas,
cuenta
el
mismo
Oz:
“Muchas
conversaciones
sobre
que
mostrar.
La
música
es
algo
muy
personal,
la
historia
de
la
música
depende
de
quién
es
algo
personal
(aunque
se
crea
que
no).
Entonces,
el
equipo
de
producción
comenzó
con
esas
conversaciones:
su
canción
favorita,
su
performance
favorita,
un
momento
importante
más
allá
del
gusto.
Había
que
ponerse
anteojos
de
documental
para
un
fenómeno
difícil
de
abarcar.
Por
ejemplo,
muy
bien
que
te
guste
Pearl
Jam,
pero
¿qué
historia
había
ahí
y
en
su
presencia
en
Saturday
Night
Live?
Entonces
ahí
empezaron
a
aparecer
momentos,
canciones,
instantes
que
además
de
tener
peso
musical
tenga
algo
que
contar,
que
era
espejo
de
ese
momento
en
el
show,
en
Estados
Unidos
o
incluso
en
el
mundo”.
Y
suma:
“Había
cosas
obvias
como
la
performance
más
famosa
de
la
historia
en
SNL
que
es
cuando
cantó
Sinead
O’Connor
y,
sin
que
nadie
lo
supiera,
sacó
una
foto
del
papa
Juan
Pablo
Segundo
y
la
rompió
a
la
mitad.
Ese
momento
es
un
ejemplo
claro
de
lo
que
buscamos.
Por
supuesto,
lo
queríamos
abarcar.
Pero
también
hubo
cosas
que
se
fueron
dando
en
el
proceso
del
documental.
Por
ejemplo,
Bad
Bunny
fue
invitado
en
el
proceso.
Fue
invitado
como
host
y
número
musical,
entonces
lo
sumamos
desde
mucho
más
de
lo
que
esperábamos.
Vimos
la
semana
entera
de
trabajo
en
SNL.
En
un
comienzo
SNL
era
una
cápsula
de
la
música
británica
y
norteamericana
y
con
el
tiempo
se
ha
dado
cuenta
de
su
propia
entidad
y
rebote
a
nivel
internacional.
Entonces,
Bad
Bunny
es
un
claro
botón
de
muestra
de
eso.
Ahora
estuvieron
Bad
Bunny,
Karol
G,
incluso
los
chicos
de
BTS.
Fue
una
conversación
que
tuvimos
con
el
equipo
hasta
el
último
día,
buscando
las
mejores
historias”.
—¿Qué
sentís
que
dice
entonces
“Saturday
Night
Live”
como
lugar
que
voluntaria
o
involuntariamente
se
ha
convertido
en
una
forma
de
leer
la
historia
de
la
música?
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—Creo
que
dice
que
vive
en
el
presente,
que
deja
en
claro
que
cada
paso
es
un
riesgo
creativo,
que
demuestra
lo
que
sucede
en
este
momento.
Por
eso
todavía
sigue,
porque
no
se
ha
quedado
estancado
en
el
grunge,
o
el
heavy
metal.
Te
enseña
todo.
Al
estar
tan
pendiente
de
la
música
que
viene
por
ahí,
siempre
está
un
paso
adelante.
Sea
en
su
elección
o
en
la
forma
en
que
muestra
a
un
nombre
clásico.
Atiende
que
se
hace
popular:
por
ejemplo,
pienso
en
The
Strokes,
que
después
de
su
presentación
ahí,
siendo
bien
jovencitos,
pegan
un
salto
de
la
popularidad
que
podría
decirse
fue
fundamental
para
la
fama
global
que
tienen.
Todavía
sabemos
quienes
son
The
Strokes
y
que
son
importantes
hasta
el
día
de
hoy.
Eso
se
ha
dado
con
mucho,
muchísimos,
nombres.
—¿Qué
encontraste
en
el
camino
que
te
generó
una
real
sorpresa,
que
te
genera
una
nueva
lectura
de
algo?
—Por
ejemplo,
Adele.
Esa
historia
es
muy
interesante.
Adele
llega
como
una
chica
británica,
con
una
voz
muy
increíble
y
cuando
se
va
es
Adele.
No
me
sabía
esa
historia
entera.
O
la
historia
de
Nirvana
cuando
se
les
rompe
el
drumstick,
el
palito.
Yo
trabajé,
yo
edité,
el
capítulo
de
Kayne
West,
y
en
la
edición
encontré
varias
cosas.
Por
ejemplo,
el
momento
en
que
el
integrante
del
elenco
Kenan
Thompson
a
la
hora
de
saludo
final
donde
cómics
y
músicos,
e
invitados
se
unen
en
el
escenario,
ve
que
Kayne
West
tiene
el
gorro
de
MAGA,
(Make
America
Great
Again).
La
impresión
en
el
rostro
de
Kenan
es
algo
que
encontramos
en
la
edición
y
que
yo
no
sabía
que
existía.
Jack
White
era
fanático
de
Nirvana,
y
estaba
muy
emocionado
cuando
sabía
que
iban
a
tocar
en
SNL,
siendo
él
mucho
más
chico.
Quería
verlo,
cuenta,
para
aprender
las
canciones.
Es
decir,
un
fanatismo
como
uno.
Yo
era
fan
de
Nirvana
y
por
eso
vi
Saturday
Night
Live.
Ahí
me
convertí
el
fan
del
show.
Ese
gancho,
ese
público
que
traen
los
músicos
es
algo
de
lo
que
también
hablamos.
—¿Crees
que
“SNL”
es
más
un
gran
museo
de
la
música
o
un
lugar
de
vanguardia?
—Son
las
dos
cosas.
Es
una
cápsula
de
la
música,
que
tiene
momentos
de
gigantes
grabados
en
la
TV.
Famosos
en
todo
el
mundo.
Ha
tocado
todo
el
mundo.
Creo
que
la
única
persona
integral
de
la
historia
de
la
música
de
Estados
Unidos
que
no
tocó
es
Michael
Jackson.
el
resto,
creo
que
todos
tocaron.
Hasta
Bob
Dylan,
alguien
que
uno
se
imagina
que
no
sale
de
la
casa.
Por
eso,
ves
un
programa
de
SNL
entero
y
sabes
que
estaba
pasando
esa
semana,
por
el
contexto
que
te
da
el
show.
Ellos
siempre
quieren
presentar
algo
que
viene
nuevo
a
la
hora
de
la
música.
Es
un
gran
balance
de
la
historia
de
la
música
y
de
lo
que
viene
en
el
futuro.
Creo
que
por
eso
ha
seguido
este
programa.
En
lo
musical,
siempre
hay
algo
interesante.
Cuando
se
presenta
a
alguien
nuevo,
y
tiene
una
buena
performance,
se
genera
un
público
nuevo
para
esa
persona.
—¿Qué
descubriste
de
la
curación
a
la
hora
de
los
shows?
—Si
te
fijas,
ellos
siempre
quieren
presentar
una
persona
nueva,
un
talento
o
banda
nueva,
pero
tienen
cuidado.
No
quieren
presentar
a
una
persona
que
no
tenga
la
suficiente
experiencia
en
vivo.
Si
hay
un
artista
que
ha
tocado
en
un
programa,
les
conviene,
porque
saben
que
tiene
la
experiencia
de
las
cámaras.
Eso
lo
necesitan.
No
se
arriesgan
tanto,
o
son
inteligentes
para
ver
qué
programar.
Quieren
algo
que
esté
a
punto
de
estallar
a
la
hora
de
lo
nuevo,
entonces
tratar
de
lograr
ese
momento
exacto
entre
la
fama
global
y
una
fama
relativa,
que
te
pone
en
radar.
El
programa
tiene
un
olfato
para
eso,
para
entender
el
potencial
de
algo.
Y
eso
ha
quedado
demostrado
a
lo
largo
del
tiempo
y
de
los
diferentes
momentos.
De
vuelta,
si
ves
los
nombres,
son
muchos,
muchísimos,
y
haber
logrado
que
nos
den
tres
horas
para
contar,
cuando
inicialmente
eran
dos,
para
nosotros
es
una
alegría
gigante.
Creemos
que
este
documental
es
un
registro
importante
de
un
show
como
ningún
otro
ha
existido
en
la
faz
de
la
tierra.
Y
solo
basta
con
ver
una
performance
musical
para
sentir
eso.
Así
de
contundente
es
Saturday
Night
Live.
Sentirse
un
ciudadano
implica
formar
parte
de
una
comunidad.
Además,
todo
ciudadano
tiene
derechos,
conocer
cuáles
son
esos
derechos
permite
fortalecernos,
potenciar
nuestras
capacidades
y
reflexionar
cómo
impactan
las
representaciones
simbólicas,
políticas,
culturales
o
sociales
justamente
dentro
de
esa
comunidad.
Las
reflexiones
sobre
la
ciudadanía
están
siempre
vinculadas
a
los
grandes
cambios
asociados
a
los
efectos
de
la
globalización
en
los
mundos
cosmopolitas
y
a
las
nuevas
diversidades
dentro
de
las
sociedades.
El
mundo
de
lo
virtual
ha
generado
una
mutación
cultural
muy
grande
y
los
espacios
comunitarios
comienzan
a
desdibujarse
por
la
desterritorialización
que
vive
el
propio
ciudadano,
la
falta
de
identidad
o
de
sentido
de
la
pertenencia.
Se
hace
necesario
establecer
nuevas
cartografías
que
permitan
una
nueva
integración
espacial,
temporal
e
identitaria
con
su
propio
barrio,
comuna
o
provincia.
Por
eso
es
tan
importante
que
las
propias
instituciones,
el
Estado,
las
organizaciones
comunitarias
en
general,
reconozcan
al
ciudadano
y
que
el
ciudadano
a
la
vez
se
reconozca
dentro
de
su
propia
comunidad.
Por
eso,
dentro
de
estos
procesos
de
reconocimientos
al
ciudadano,
debemos
resaltar
especialmente
que
la
Legislatura
de
la
Ciudad
de
Buenos
Aires
ha
impulsado
distinciones
especiales
para
quienes
se
destacan
en
el
trabajo
cultural.
En
esta
oportunidad,
por
iniciativa
del
legislador
Juan
Manuel
Valdés,
me
ha
tocado
a
mí
recibir
este
premio
que
valoro
especialmente.
Luego
de
53
años
de
dedicarme
a
la
poesía,
el
periodismo,
al
trabajo
editorial,
la
política,
la
gestión
cultural,
uno
siente
que
el
camino
recorrido
ha
dado
sus
frutos.
Ser
reconocido
Ciudadano
Ilustre
de
la
Cultura
se
lo
debo
también
al
conjunto
de
artistas,
intelectuales,
trabajadores
de
la
cultura
que
me
acompañaron
en
esta
gran
tarea
colectiva.
Pero
quiero
destacar,
a
la
vez,
que
este
reconocimiento
se
produce
el
viernes
28
de
marzo,
día
en
que
voy
a
reestrenar
La
Celebración.
Una
comedia
para
los
que
vendrán
en
el
Centro
Cultural
de
la
Cooperación.
Esta
es
una
obra
que
representa
la
tertulia,
los
históricos
lugares
donde
los
artistas,
los
escritores,
los
intelectuales
se
reunían
para
debatir,
intercambiar,
polemizar,
sobre
diversos
temas
asociados
a
la
cultura,
a
la
vida
social
o
política.
Las
tertulias,
las
reuniones,
siempre
nos
permitieron
abordar
las
grandes
conversaciones,
donde
también
estaban
presentes
el
juego,
la
irreverencia,
el
silencio
poético,
el
ritual
de
la
música,
el
canto,
el
debate
político.
Toda
reunión
que
se
precie
de
tal
permite
reconocer
actuaciones,
representaciones,
personajes,
puestas
en
escena,
diversos
estados
teatrales.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
Con
Manuel
Santos
Iñurrieta
abordamos
en
común
la
dramaturgia
de
esta
obra
desde
dos
perspectivas
generacionales
distintas,
pero
que
se
complementan
en
un
sentido
histórico
y
con
las
formas
de
reconocer
los
rituales
del
presente.
A
su
vez
los
actores
Irene
Almus,
Diana
Kamen,
Alfredo
Castellani,
Eduardo
Calvo,
Sergio
Lumbardini
y
la
música
Martina
Greiner,
asumen
esa
múltiple
representación.
Ninguno
de
los
actores
necesariamente
encarnan
ningún
personaje
en
particular,
pero
a
la
vez
representan
diversas
figuras
del
mundo
artístico
del
pasado
y
del
presente.
Son
personajes,
cada
uno,
creados
por
ellos
mismos
en
función
de
esa
diversidad
artística
y
social.
La
Celebración.
Una
comedia
para
los
que
vendrán,
es
de
hecho,
un
estado
de
representación
múltiple,
donde
mágicamente
se
espera
la
llegada
de
los
otros
ciudadanos
para
ingresar
y
multiplicarse
dentro
de
un
teatro.
Desde
la
dirección
general
de
Manuel
Santos
Iñurrieta
coloca
a
esta
obra
dentro
de
la
escena
contemporánea,
porque
La
Celebración
es
también
una
tertulia,
un
encuentro,
una
reunión,
para
los
que
vendrán
y
a
la
que
están
todos
invitados.
Los
esperamos
desde
el
viernes
28
de
marzo
a
las
20.
*
Director
artístico
del
Centro
Cultural
de
la
Cooperación.
ENTRETENIMIENTO
Jorge Rial espera que su hija Morena “recapacite” y “cambie”, según el Tarot
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.





























