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ENTRETENIMIENTO

A principios de 2023 encontré un tuit del escritor Guille Félix (@guiflixx) que decía: “Carlos Correas escribió y publicó ¡en 1959! un cuento en el que relata una jornada de cruising, roces de cuerpos y citas fugaces por la Ciudad de Buenos Aires. Me acuerdo de él de vez en cuando, y cuando me acuerdo quiero que todos lo lean”. Yo estaba trabajando en un proyecto que al final quedó en la nada sobre una parte de mi propia historia homosexual. Procrastiné y le dediqué un rato a la lectura de “La narración de la historia”, el cuento prohibido que Carlos Correas publica en la revista Centro –de la Facultad de Filosofía y Letras– y por el que fue condenado junto a su editor a seis meses de prisión en suspenso por el solo hecho de escribir un relato homosexual de calidad inusual. Todo ese episodio lo iba a marcar de por vida. Tenía 28 años. A partir de entonces, Correas vivió una vida de ostracismo, apuros económicos y autoexilio de un medio que nunca lo aceptó del todo. Huyó de la literatura y también de la homosexualidad. Su vida terminó en un diminuto departamento del barrio de Balvanera a los 69 años con un episodio violento y anunciado en diciembre de 2000. Hubo muchos Correas. Para empezar, un trabajo silencioso como traductor, prologuista, cronista y narrador. Su libro más hermoso, Los reportajes de Félix Chaneton (1984), fue casi completamente ignorado. Después publicó una especie de vendetta pública con La operación Masotta (1991), un ensayo biográfico de su amigo Oscar Masotta, compañero de aventuras existencialistas de Correas y Juan José Sebreli en la década del 50. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. El resto de su obra se publicó con cuentagotas o post mortem. Cuando Paraíso Club me convocó a estrenar un trabajo escénico en 2024 volví a Correas y me lancé a la lectura del resto de sus libros, sin saber bien del todo en qué terminaría la obra que, sin dudas, iba a tratar sobre él. En la obra Ha muerto un puto no hay nadie que lo personifique ni lo interprete. Su elenco, María Laura Alemán, Vero Gerez y David Gudiño, son tres artistas que pueden comprenderlo desde sus propias experiencias y, de alguna manera, alimentar la fantasía de vengar su memoria. Las composiciones musicales de María Laura suenan en un piano de cola, la voz de Vero derrite la sala de Arthaus, David enarbola la figura marrón del “cabecita negra” como una bandera de deseo revolucionario invocada por el propio escritor. El clima de la obra conjuga la amabilidad del music-hall con la atmósfera lujuriosa de un cine de los márgenes de Buenos Aires, hirviente de posibilidad y encuentro. La acción transcurre entre una gran pantalla y un piano. En el medio la vida de Correas transformada en un espectáculo de cabaret de los que solía frecuentar. Es, sin duda, un ejercicio arbitrario de imaginación escénica que también funciona como improbable documento de una vida y su narración provisoria. Es inevitable reparar en este presente de regreso de una homofobia alentada desde instituciones públicas. Desde el Estado, y en su derrame a la calle y las redes sociales, se vuelve a cuestionar la cara pública de nuestra sexualidad: somos respetables mientras estamos encerrados. No marchando, no publicando, fuera de la vista. Es la masificación de ese desprecio. Como está diluido en medio de otros tantos, vivimos en el peligro de declararlo irrelevante. O inevitable, como un fenómeno meteorológico. Por eso en la obra hablamos Correas, bailamos Correas, incluso lo cantamos. Es una invitación a sumarse a una de sus caminatas infatigables, anfetamínicas. Chismes, malicia, humor, alcohol, amistad y escarceos sexuales inesperados. Con la prohibición de aquel cuento, Correas protagonizó una página oscura de la historia judicial argentina. Hoy, la experiencia de su lectura sigue siendo fascinante y embriagadora. Y volviendo al deseo plasmado en el tuit de Guille Félix, el comentario que se suele escuchar a la salida de cada función es: “no lo conocía… Qué ganas de leerlo.” *Guionista y director. Ha muerto un puto se puede ver sábados y domingos a las 20:30 en Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434 - CABA).
Miguel Ángel Solá, uno de los mejores intérpretes argentinos de su generación, representa la novena generación de actores de una familia de larga vinculación con el teatro. Su madre era la destacada artista Paquita Vehil, su padre fue jefe de boletería del Maipo. Cuando aún no había cumplido dos años, debutó en “El carro de la basura”, junto a Narciso Ibáñez Menta y Luisa Vehil, su legendaria tía. Le siguió “Ana de los milagros”, de la que recuerda: “Me torturó mi tía. Me gritaba desesperada: ‘Más Miguel, más’. Me lo decía para que pudiera, a través de la voz, transmitir el dolor y los sentimientos del personaje”, rememora de su segunda labor teatral. En su juventud no tenía demasiado interés en la profesión, pero decidió presentarse al casting de “La noche de los ratones crueles”. Fue elegido y su vida dio un vuelco importante al comenzar a trabajar con continuidad. A lo largo de su prolífica carrera artística realizó destacados y recordados trabajos en teatro, cine, televisión, radio y música. Imposible consignarlos todos en estas líneas. En la escena, fue el mozo de establo que ciega los caballos en “Equus” y John Merrick, una persona con malformaciones en su rostro y cuerpo, en “El hombre elefante”. En la pantalla grande, el asesino y ex policía de “Asesinato en el Senado de la Nación” y el doctor Salvador Mazza de “Casas de fuego”. En la TV se destacó en “Atreverse”, en el capítulo “Damas y caballeros”, adelantado a su época, en que personificó a una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre. La música tampoco le es ajena, pues formó parte de "La Típica en Leve Ascenso", grupo multimediático con el que grabó un disco y construyó la sala “El callejón de los deseos”, en Abasto. Radicado desde hace varios años en España, regresó a Buenos Aires para el estreno de “Mi querido presidente”, la obra, producida por Gustavo Yankelevich, en la que personifica al singular terapeuta que debe atender a un electo jefe de Estado. En la intimidad de su camarín, cálido, con voz pausada, conversó con NOTICIAS. Noticias: ¿Para qué se hace teatro? Miguel Ángel Solá: Es una cosa que viene de las cavernas. Alguien tenía que contarle a la gente que estaba adentro, que afuera estaba la vida. Venía este señor que había estado en la caza y que de repente había visto las dimensiones de un mamut. Contar cómo era el olor del miedo. Además, sin vocabulario (gesticula y emite onomatopeyas). Tenía que reflejarle al otro la vida, la muerte, la esperanza, contar cómo se iba un espíritu del cuerpo. Por eso siento que lo único importante es pasar los hechos de la realidad por la imaginación. La única manera de poder transmitir algo desde un escenario es pasar el tamiz de la realidad por la inteligencia. Si no pasa eso es simplemente naturalismo.  Noticias: La actuación no fue la primera opción en su vida Solá: Es que no quería saber nada. Lo tomaba como un hecho normal por mi familia, pero el teatro me ha sacado muchas horas a mi mamá. Entonces al teatro lo quería cagar a trompadas (sonríe). Pero estaba lo otro, cuando volvían y con mi hermana Mónica, esperábamos despiertos. Venía el café con leche con las medialunas que compraba papá. A veces la charla familiar era aburridísima porque no entendíamos nada, pero otras, llegaba una noticia que era como estar en la caverna, alrededor de la hoguera. Era maravilloso. Noticias: ¿Alguna vez tuvo temor o ansiedad en un estreno? Solá: No, para nada. Nunca tuve miedo. Nunca tendré miedo en mi casa que es el teatro. Noticias: ¿Qué significó “Equus”, en su carrera, junto a Duilio Marzio? Solá: Duilio fue un maravilloso compañero de trabajo, hermoso, magnífica persona, generoso. Un buen ser humano, un caballero. Trabajamos muy bien juntos. Hubo una época donde él no la estaba pasando bien con su salud porque tenía problemas de estómago. Pobrecito, cuando salía del escenario, entre escenas, vomitaba y luego seguía con la actuación como si no tuviera nada. De él aprendí mucho. Noticias: ¿También de Cecilio Madanes, el director? Solá: Con él no tuve una muy buena relación porque era (piensa las palabras) no lo sé. Imaginate, yo era un potro salvaje, un animal, con un físico poderosísimo y una capacidad de atracción que me daba cuenta lo que generaba afuera del escenario. Sé lo que necesita el espectador, sé dónde están mirando, dónde va la atención. No era una puesta original, sino una reposición. Se vendían los derechos y había que respetar la puesta. La estructura ya venía hecha y no se podía generar nada. Quizás eso influyó en la relación con Cecilio. Yo me lanzaba, me iba más allá todo el tiempo y cambiaba las palabras porque nacen, no se doman. La traducción era muy bonita literariamente, pero llevarla al cuerpo del actor es otra cosa.  Noticias: A pesar del éxito hubo inconvenientes… Solá: Bueno, empezamos en el Ateneo y fuimos felices actuando. Pero de pronto, por el éxito, pasamos a El Nacional donde había que hacer una cantidad de funciones que eran una tortura. Un teatro de novecientas personas y sin micrófono, todo el tiempo a los gritos. La empecé a pasar mal porque me lastimaba cada dos por tres y siempre estaba Romay. Él era una persona muy (pausa extensa) bah, que en paz descanse. Noticias: ¿Tuvo dos juicios con él? Solá: Y le gané los dos. Tenía cosas de maldad al pedo, la verdad. Con todo lo bien que iba, no se conformaron e hicieron una segunda compañía paralela con otros actores para sacarla en gira y ahí yo me planté, le dije no. Es uso y costumbre del teatro que, si vos haces un éxito y se decide llevarla a todo el país, tenés que hacerla vos. A menos que no puedas o no quieras. El otro juicio fue por falta de pago cuando grabé “Leandro Leiva, un soñador”, de Alberto Migré, para canal 9. Noticias: ¿Sufrieron un atentado en La Plata? Solá: Una bomba. Noticias: ¿Por qué fue? ¿Alguien se lo adjudicó? Solá: No sé los motivos que alguien pueda tener para poner una bomba en mi camarín. Llamó Romay indicando que levantaran la función por amenaza de bomba. La hicieron estallar en el camión de explosivos. Eso fue en el ’76, épocas muy difíciles. Noticias: En el ’99, antes de irse a España, recibió amenazas de muerte contra su hija. ¿Llegó a saber de dónde provenían? Solá: A ver, los hijos de puta no necesitan excusas. Hacen lo que hacen y no tienen por qué. No hay justificación alguna para que haya amenazas. Son cerdos. Todo vuelve y entonces terminarán reventando de lo mismo que generan.  Noticias: ¿Cómo ve la televisión actual? Solá: Es una porquería. No tengo lo que quiero ver en televisión. No me conformo ni me adoceno ni voy diciendo: “Ah, pero este era bueno, pobrecito, nació en una villa y mirá a lo que llegó, ahora es rapero”. No puedo, tengo otras expectativas en la vida. Creo en el mérito y en la capacidad. Creo que uno no es dueño del talento, pero sí portador. Por eso mismo le debe un respeto enorme. Creo en la gente buena leche, después todo lo demás, es lo de menos. Noticias: ¿Alguna sugerencia para los jóvenes interesados en su profesión? Solá: No, me siento el viejo vizcacha (sonríe). Lo que yo viví no lo van a vivir ellos. No van a tener gente que se ocupe, que quieran verlos crear. Gente que los apañe, los cuide, los quiera, los impulse. Lo van a tener quizás en sus casas. Un papá o una mamá o un hermano que le va a dar este aliento y vuelo. Lo que viví es una época maravillosa con la creación de los canales, la tevé blanco y negro, la llegada del color. Lo que existe ahora son ano contra natura de la profesión de actor. Da mucha vergüenza. Para los que hemos vivido la verdad, no nos conforma la mentira. Noticias: ¿La vara de la excelencia ha caído? Solá: Sigo creyendo en eso. Será por eso que la gente de teatro que viene a ver lo que estoy haciendo, recuerda trabajos míos. ¿Quién se acuerda de un trabajo tan raro como este que es efímero? Hace que vos que pagaste una entrada estás llorando o te estás riendo. Creo que esa conciencia que hemos tenido de tener en cuenta la inteligencia, la capacidad, las emociones, va a empezar a golpear las puertas.  Noticias: ¿Alguna vez lo llamaron del San Martín o el Cervantes? Solá: Kive Staiff, quería que hiciera Hamlet. A mi Shakespeare me gusta leerlo, pero no hacerlo. Le propuse hacer “Galileo Galilei” de Bertolt Brecht, pero no se concretó. Noticias: ¿De dónde saca fuerza de voluntad para seguir adelante? Solá: Tengo una mala salud de hierro (sic). Me gustaría descansar, pero tengo que seguir trabajando. Me gusta trabajar y tengo que aceptar lo que ofrecen. No puedo darme el gusto de decir no. Salvo “Mi querido presidente”, hace cinco años que hago cosas que no hubiese hecho nunca en mi vida. Ni siquiera me hubiese tomado el trabajo de pensarlas. Llega un momento en que tenés que aceptar papeles pequeñitos y cositas en el cine y la televisión porque si no, no comes. Hay que sobrevivir y sigo teniendo esperanza.  Noticias: ¿Pensó en escribir sus memorias o dejar testimonio de sus trabajos? Solá: No (categórico). Escribo poesía, canciones, sobre las cosas que veo de la vida, pero lo mío es ser un actor de teatro que además hace cine, televisión y también radio porque me gusta el sonido de la voz. Noticias: ¿Cómo ve la situación actual del país? Solá: Dame tres meses más y te contesto la pregunta. 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La princesa Leonor inició una de las etapas más exigentes de su formación militar a bordo del Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de la Armada española. Como parte de su instrucción en la Escuela Naval de Marín, la heredera al trono se embarcó en esta travesía de seis meses, un desafío que también enfrentaron su padre, el rey Felipe VI, y su abuelo, Juan Carlos I. Sin embargo, la experiencia de Leonor está siendo condicionada por una situación inesperada: la presencia de una embarcación privada que viene siguiendo la misma ruta desde su partida en Cádiz. La noticia encendió las alarmas en la seguridad de la Casa Real, ya que el barco en cuestión, propiedad de un empresario madrileño, transporta a un grupo de pasajeros que también planificaron un recorrido paralelo al del buque escuela. Aunque las autoridades descartaron una amenaza directa, el seguimiento de cerca generó preocupación, especialmente por el riesgo de que se filtren imágenes no autorizadas de la princesa y sus compañeros guardiamarinas. El viaje de la princesa Leonor bajo máxima seguridad El Elcano, considerado un emblema de la formación naval española, ofrece a sus tripulantes un ambiente de disciplina y aprendizaje. Durante su travesía, Leonor recorrerá ocho países y, en cada puerto donde desembarque, será recibida con los honores propios de su estatus. No obstante, a bordo, su tratamiento es el mismo que el del resto de los alumnos, sin privilegios ni distinciones. En su primera semana en alta mar, la princesa enfrentó dificultades comunes entre los marinos novatos: el mal de tierra. Los mareos y náuseas la obligaron a ausentarse de algunas actividades, aunque pronto logró adaptarse a la vida en altamar. A pesar de estos desafíos, el viaje transcurre con normalidad, aunque la presencia de la embarcación sospechosa obligó a reforzar las medidas de seguridad. Fuentes cercanas a la Casa Real confirmaron que el barco en cuestión mantiene una distancia prudencial respecto al Elcano, pero su constante presencia hizo que la Armada tome precauciones, recordando a los responsables de la embarcación los protocolos de seguridad y las restricciones de acercamiento al buque escuela. Este episodio deja en evidencia el interés constante que despierta Leonor en la opinión pública y la dificultad de garantizar su privacidad incluso en un entorno tan controlado como el de un buque escuela. Mientras la travesía continúa, la atención sigue puesta en la heredera al trono de España y sus actividades. VO
El nombre de Jaime del Burgo sigue sonando con fuerza en el corazón de la realeza española. El abogado y expareja de Telma Ortiz, hermana de la reina Letizia, sacó a la luz lo que, según él, es una verdad oculta durante décadas: la existencia de un supuesto hermano de la princesa Leonor y la infanta Sofía. El detonante de esta polémica se originó en 2024 tras la publicación de un libro de Jaime Peñafiel, un veterano periodista especializado en la realeza, en el que se mencionaban detalles de la vida de la reina Letizia. Sin embargo, según Del Burgo, lo publicado apenas es una parte de lo que realmente había ocurrido. Insatisfecho con la falta de profundidad del libro, decidió tomar cartas en el asunto y prometer una serie documental que revelaría toda la verdad. Desde entonces, las acusaciones contra Letizia escalaron de manera alarmante. Del Burgo afirma que posee una gran cantidad de pruebas, incluyendo mensajes, videos y audios, que demostrarían no solo su relación sentimental con la reina en el pasado, sino también episodios que la Casa Real habría intentado borrar. El supuesto embarazo de Letizia y su relación con David Tejera Uno de los temas más explosivos que han surgido en esta controversia es la afirmación de que Letizia habría quedado embarazada antes de casarse con Felipe VI. Según Del Burgo y otros periodistas como José María Arrabal, este embarazo se habría interrumpido antes de que la noticia llegara a la opinión pública. Se especula que en esa época, la actual reina mantenía una relación con el periodista David Tejera, lo que habría generado un triángulo amoroso antes de su compromiso con el entonces príncipe de Asturias. La teoría de que Letizia pasó por dos abortos antes de su matrimonio con Felipe VI ha sido mencionada en varias ocasiones por expertos en la Casa Real. Incluso se sostiene que el rey Juan Carlos I habría intervenido para evitar que cualquier información al respecto saliera a la luz, protegiendo la imagen de la futura reina. La situación alcanzó un punto crítico con las afirmaciones de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) habría intervenido en la residencia de Jaime del Burgo en Ginebra con la intención de confiscar documentos que podrían comprometer a la familia real. Según el abogado, todas sus pruebas están resguardadas de manera segura en un banco y pronto serán expuestas al mundo a través de la serie documental que prepara. A la espera del estreno de la serie, las especulaciones continúan creciendo. De confirmarse las declaraciones de Del Burgo, podría tratarse de uno de los mayores escándalos en la historia reciente de la realeza española. Sin embargo, hasta el momento, todas estas revelaciones carecen de pruebas concretas más allá de las palabras del abogado.
La Casa Real española vuelve a estar en el ojo de la tormenta debido a la preocupación que generan algunos de sus jóvenes integrantes. Si en el pasado las actitudes de Froilán, el hijo mayor de la infanta Elena, dieron más de un dolor de cabeza a los reyes Felipe VI y Letizia, ahora la historia parece repetirse con otro de sus sobrinos, lo que encendió las alarmas dentro de Zarzuela. En esta ocasión, el foco de preocupación se centra en los hijos de la infanta Cristina y, en particular, en Miguel e Irene Urdangarin. Ambos tomaron caminos que distan mucho de las expectativas de la familia real y, según fuentes cercanas, su actitud comienza a ser vista como un problema dentro de la institución monárquica. Irene Urdangarin: un futuro incierto El año pasado, Irene Urdangarin intentó ingresar a la Universidad de Lausana, pero no logró aprobar los exámenes de acceso. En lugar de buscar otras opciones académicas o laborales, la joven optó por trasladarse a Madrid y vivir en el Palacio de la Zarzuela junto a su abuela Sofía. Esta decisión generó incomodidad dentro de la familia real, especialmente porque su presencia en la residencia oficial de la Corona podría alimentar aún más la tensión entre Felipe VI y su entorno más cercano. Por otro lado, la actitud de Irene fue comparada con su primo Froilán, quien en su momento también fue considerado una "piedra en el zapato" para la monarquía debido a sus reiterados escándalos y comportamientos poco acordes con su posición. La preocupación por Miguel Urdangarin Mientras tanto, su hermano Miguel Urdangarin tampoco parece seguir un camino definido. Aunque se mantuvo alejado de los escándalos mediáticos, su falta de compromiso con la vida académica y laboral ha llamado la atención de los miembros más estrictos de la familia real. Desde Zarzuela se espera que los nietos de los reyes eméritos sigan trayectorias responsables y productivas, algo que en este caso no está ocurriendo. Según fuentes cercanas, tanto Felipe VI como Letizia estarían presionando para que los jóvenes de la familia Urdangarin se alejen de Zarzuela y eviten generar más daños a la imagen de la monarquía. Este pedido ya habría sido hecho también a la infanta Cristina, a quien le han sugerido que sus hijos busquen estabilidad fuera de los círculos monárquicos. Mientras tanto, la prensa sigue de cerca los movimientos de los jóvenes Urdangarin y no sería extraño que en los próximos meses surjan nuevas polémicas en torno a su futuro. En Zarzuela, por ahora, la paciencia parece estar agotándose. VO
La nueva temporada de “Envidiosa” ya está disponible en Netflix y como sucedió con su primera entrega, promete entretener y continuar con el debate que se instaló fuerte en las redes sociales y la posicionó como una de las series más buscadas por el público argento. Previo a su estreno en la plataforma, Revista CARAS habló con Pilar Gamboa, quien le da vida a Carolina, la hermana de Vicky (Griselda Siciliani), este personaje que aprendimos a querer y del que nos sentimos identificadas pese a que no queramos reconocerlo. En la segunda temporada, “Envidiosa” continúa con la premisa de mostrar a su protagonista lidiando con los mandatos sociales que las aqueja, y también con los propios, de los que no puede deshacerse. En este malestar interno que enfrenta Vicky siempre aparece Carolina, su hermana, quien, junto con su psicóloga, se convierte en un cable a tierra necesario. “En esta temporada se nota que es como un vínculo entre Vicky y Caro de muy amigas, desde la infancia, con esos vínculos de hermandad muy constituidos un poco en la carencia de esa madre que tenía que trabajar y un poco ellas estuvieron ahí medio solas con un padre ausente. Entonces hay algo de ese entendimiento de la de la supervivencia que es un poco lo que con Griselda siempre hablamos en relación al vínculo que se va profundizando en la temporada dos y sobre todo mi personaje, digo, que queda embarazada con todo lo que ella pensaba sobre la maternidad y finalmente decide que va a tener ese bebé y entonces todo lo que le pasa a ella en relación a esa decisión que tomó”, comienza diciendo Pilar Gamboa de cara a todo lo que se pone en juego en esta nueva entrega. “Para mí fue como re interesante también como la línea de poder, si querés, no romantizar la maternidad…en contraposición a lo que le pasa a Vicky que tiene un poco como idealizado todo ese mandato de tener hijos. Entonces, se le hace carne la hermana que no tiene para nada idealizado eso”, explica Pilar sobre la clave de su personaje en esta nueva entrega. “Lo que yo quise más o menos trabajar en relación al personaje y con lo que me divertí, digamos, fue en ver cómo esta chica recontra mega común y sin aspiración de nada, más allá de digo de estar en el mundo con lo poco sin el consumismo, qué le pasa con la llegada de ese bebé”, agrega la actriz. -Creo que hacen como un balance también ahí la voz de Carolina la voz de la psicóloga (Lorena Vega), cómo que de alguna manera son esa voz de la conciencia de Vicky o cable a tierra... -Yo también siento que el personaje de Lore Vega y el mío generan en ella, no sé si una voz de la conciencia, porque ya ni sé cuál sería la conciencia de Vicky, pero sí está bueno esto del cable a tierra como de la voz más del sentido común, como de tratar de que ella vaya como con sentido común a su deseo, que se conozca, ¿no? Cuestionándole toda esa especie de ansias que tiene ella por cumplir todos los mandatos posibles. Estos personajes le vienen a decir para qué, por qué. ¿Quién sos? ¿Qué querés? Siempre está bueno tener en la vida gente cercana que te pregunte esas cosas. Los dos personajes, el de la psicóloga y el de la hermana, la pueden hacer frenar, como ella va como una especie de tren bala que no para, y se topa con dos personajes que le dicen a dónde vas. Y eso me parece que ahí genera puntos de inflexión interesantes en la serie, porque ella no es que que los deja pasar. Se le nota que algo de esas conversaciones la empiezan a modificar. -De alguna manera podemos ver esta cara de Vicky que ella busca ocultar y que su hermana y su psicóloga exponen… -A mí me parece que hay algo del vínculo de los hermanos, yo tengo una hermana también y hay algo del vínculo de los hermanos que solo te pueden decir determinadas cosas que los amigos no se animan a decirte. Entonces con Gri un poco siempre hablábamos de eso como entre hermanos hay algo que se dice así casi al hueso y apuntar a la carne viva del otro, porque hay toda una historia en común y porque son los verdaderos testigos de tu propia existencia. Con Griselda hablábamos de eso, cómo Carolina le puede decir cosas que las amigas se las dicen de manera más maquillada. A mí es eso me identifica bastante, pienso mucho en el vínculo con mi hermana también, como mi hermana me dice cosas que yo a veces no quiero escuchar, pero lo hace porque hay toda una red de confianza y de vida en común que lo permite y hay algo de eso que a mí me identifica y también me divierte mucho pensar en esta manera de ser de Carolina de poder decir así las cosas casi sin anestesia. Esa dinámica de ellas que me gusta actuarla e investigarla. La maternidad y los mandatos: el debate que sigue vigente en “Envidiosa” Uno de los aspectos más potentes de “Envidiosa” es su mirada sobre la maternidad y los mandatos sociales que la rodean. A través del personaje de Vicky, la ficción plantea un dilema que muchas mujeres enfrentan al llegar a los 40 años: ¿qué pasa con la maternidad? "Hay algo de la maternidad que la mujer sí o sí se lo tiene que plantear en algún momento", afirmó la actriz. Según Gamboa, la presión social y médica empiezan a manifestarse desde los 35 años, cuando muchas mujeres comienzan a escuchar preguntas como: ¿Pensaste en congelar óvulos?, ¿Vas a ser madre?, o advertencias como Si querés hacerlo, tenés que apurarte. La serie no solo expone este mandato, sino que también lo contrapone con otro: la construcción de una vida sin pareja ni hijos. En el caso de Vicky, su hermana le recuerda constantemente que es una mujer exitosa, independiente y que tiene una vida plena sin necesidad de ajustarse a los modelos tradicionales de familia. "De verdad querés eso, ¿o sentís que lo necesitás porque te lo impusieron?", es la pregunta que ronda durante gran parte de la trama. Gamboa, que fue madre a los 40 y a los 42 años, se sintió identificada con este dilema: “Es angustioso. Las que desde chicas saben que no quieren ser madres tienen el camino más claro, pero si estás en duda, es un momento difícil”. La serie logra abordar esta realidad con un tono fresco y humorístico, sin perder de vista la carga emocional que conlleva. “Envidiosa” ya está disponible en Netflix.
La infanta Cristina es una de las figuras más enigmáticas de la realeza española. Su vida estuvo marcada por el hermetismo, especialmente tras su escandaloso divorcio de Iñaki Urdangarin, con quien compartió más de dos décadas de matrimonio y cuatro hijos. Sin embargo, recientes rumores sobre su pasado la volvieron a poner en el centro de la polémica. A pesar de haber mantenido un perfil bajo tras su separación de Urdangarin, Cristina nunca dejó de estar bajo el ojo público. Aunque oficialmente sigue soltera, su entorno dio indicios de una vida social activa, en la que se la ha visto compartiendo con amigos cercanos. Sin embargo, nunca fue vista en actitudes que confirmen una relación sentimental. Antes de su matrimonio, la infanta protagonizó varias relaciones con figuras destacadas del deporte y la aventura. Su primer amor conocido fue Fernando León, un joven regatista con quien compartía su pasión por la vela. Más tarde, inició una relación más formal con Álvaro Bultó, un aventurero con quien vivió una historia intensa, pero que terminó tras tres años debido a sus diferentes estilos de vida. La tragedia tocó a su expareja en 2013, cuando Bultó falleció en un accidente practicando wingfly en los Alpes suizos. Otro nombre que apareció en su vida fue el de Jesús Rollán, una leyenda del waterpolo español. Su amistad con la infanta fue muy estrecha, aunque nunca llegó a concretarse en una relación sentimental. Los rumores de embarazos de la infanta Cristina antes de Urdangarin A lo largo de los años, diversos rumores sugieren que la infanta Cristina podría haber sido madre antes de casarse con Urdangarin. Se especula que tuvo al menos dos embarazos que no llegaron a término. En aquel entonces, la presión de la Corona era extrema, y se dice que su padre, el rey Juan Carlos I, no estaba dispuesto a permitir que su hija tuviera un hijo fuera del matrimonio. Este tipo de decisiones no eran inusuales dentro de la familia real. De hecho, se rumorea que la reina Letizia también habría atravesado situaciones similares antes de conocer a Felipe VI. Esta realidad subraya las estrictas reglas a las que estaban sometidas las mujeres de la Casa Real en aquellos tiempos. La infanta Cristina siempre fue considerada la más independiente de los hijos de Juan Carlos y Sofía. Fue la primera en abandonar el Palacio de la Zarzuela para mudarse a Barcelona, donde intentó llevar una vida más libre y alejada del protocolo. Sin embargo, su destino terminó atado a la monarquía y a sus exigencias. VO
La icónica cazadora de vampiros está de vuelta. Después de días de especulaciones sobre la posibilidad de verla en la pantalla chica, Sarah Michelle Gellar sorprendió a sus seguidores al confirmar oficialmente el regreso de "Buffy, la cazavampiros", una de las series más influyentes de los años 90. A través de un emotivo mensaje en sus redes sociales, la actriz expresó su entusiasmo por el proyecto, asegurando que esta nueva etapa de la historia será para los fans que nunca dejaron de pedir su regreso. Sarah Michelle y el regreso inesperado de Buffy, la cazavampiros Desde hace tiempo circulaban rumores sobre un posible revival de la serie, pero hasta ahora no había nada concreto. Sin embargo, la confirmación llegó de la mano de la propia Gellar, quien reveló que el proyecto está en marcha y que se encuentra profundamente involucrada en él. "Hace tres años, recibí una llamada de mi querida amiga y mentora, Gail Berman. Me dijo que quería que me reuniera con Chloé Zhao para hablar sobre un posible renacimiento de 'Buffy'", contó la actriz en su cuenta de Instagram. Si bien en un principio no estaba convencida de retomar la historia, Gellar explicó que la pasión y la visión de Zhao terminaron por convencerla. "Siempre había pensado que la serie no podía volver a existir de la misma manera, pero esta vez escuché algo diferente. Nuestro café de veinte minutos se convirtió en una conversación de cuatro horas llena de risas, lágrimas y sobre todo, amor por este universo", agregó la actriz. ¿Cómo será la nueva "Buffy"? Aunque todavía no hay una fecha de estreno confirmada, se sabe que la plataforma Hulu está detrás del proyecto y que la historia girará en torno a una nueva Cazadora. A diferencia de la serie original, esta vez Sarah Michelle Gellar no será la protagonista principal, sino que tendrá un rol recurrente. El guion y la dirección estarán en manos de Nora y Lilla Zuckerman, quienes ya han trabajado en exitosas producciones televisivas. Por otro lado, la ganadora del Oscar, Chloé Zhao, será la productora ejecutiva junto con su compañía Book of Shadows. Gellar también se desempeñará como productora ejecutiva junto a Gail Berman, lo que garantiza que el espíritu de la serie original se mantendrá intacto. Para los seguidores de "Buffy, la cazavampiros", la confirmación de esta secuela es un sueño hecho realidad. Durante años, la serie se convirtió en un fenómeno cultural que marcó a varias generaciones, gracias a su mezcla de acción, humor y tramas profundas. También gracias a que el rol de Gellar como una mujer aguerrida y empoderaba dejaba un mensaje fuerte para las jóvenes que crecieron viéndola pelear en la pantalla chica. "Siempre escuché a los fans y sé cuánto quieren revisitar este mundo. Este fue un proceso largo, pero lo estamos haciendo con el máximo respeto y amor. Solo lo haremos si estamos seguros de que será algo grandioso", expresó Gellar, dejando en claro que el regreso de Buffy no es un simple intento de capitalizar la nostalgia.
Desde su infancia, la infanta Sofía mostró un carácter que la distingue dentro de la familia real española. Mientras que su hermana, la princesa Leonor, es percibida como disciplinada y meticulosa, Sofía se ganó la simpatía del público por su naturalidad y frescura. Sin embargo, esta actitud espontánea también fue motivo de preocupación para los reyes Felipe VI y Letizia, quienes intervinieron en más de una ocasión para corregir ciertos comportamientos de la joven. Su estilo relajado quedó en evidencia en eventos oficiales como la jura de la Constitución de su hermana o la conmemoración del décimo aniversario de la proclamación de Felipe VI. En estas apariciones, la infanta se alejó en varias ocasiones del protocolo, algo poco frecuente en la estricta etiqueta monárquica. Mientras que el público celebra su frescura y autenticidad, sus padres consideran necesario un mayor control sobre su imagen pública. La infanta Sofía y una historia que se repite Los problemas de la infanta Sofía con la disciplina y la concentración ya se conocen perfectamente dentro de Zarzuela, ya que su padre, Felipe VI, también se manejaba de la misma forma durante su juventud. Mientras que Leonor demostró un desempeño académico impecable, Sofía tuvo más dificultades, especialmente en materias relacionadas con los números. Fuentes cercanas a la familia real aseguran que sus calificaciones son justas y que necesitó esfuerzos adicionales para aprobar sus asignaturas. El internado UWC Atlantic College en Gales, donde estudia Sofía, envió informes a la Casa Real que indican que, aunque pudo mantener un rendimiento aceptable, su falta de puntualidad y algunos episodios de comportamiento fuera del aula fueron motivo de advertencias. Según trascendidos, la infanta protagonizó escapadas con amigos a pueblos cercanos donde compraban alcohol y organizaban pequeñas fiestas, lo que generó que Felipe VI y Letizia le llamaran la atención. Si bien los reyes intentan manejar estas situaciones con discreción, se sabe que Sofía recibió un fuerte llamado de atención durante el verano. Sus padres le insistieron en la importancia de mejorar su actitud para cerrar su etapa académica con éxito y evitar situaciones que puedan dañar la imagen de la monarquía. A pesar de estas advertencias, Sofía sigue siendo una de las figuras más queridas por el público. Su carácter fresco y cercano contrasta con la rigidez de la institución monárquica, lo que la convierte en un punto de interés constante para los medios y seguidores de la Casa Real. VO
Si algo caracteriza a la reina Sofía, además de su discreción y su compromiso con la monarquía, es su particular manera de llevar la vida diaria. A sus 86 años, la madre del rey Felipe VI sigue imponiendo sus propias normas en la Zarzuela, algunas de las cuales sorprenden hasta a los empleados más veteranos. Entre ellas, destaca una muy peculiar: la reina emérita se niega a usar agua de la canilla para bañarse o beber. Según fuentes cercanas a su entorno, la reina Sofía pidió instalar descalificadores en las canillas de la Zarzuela para asegurarse de que el agua que usa en su higiene personal esté libre de cal y sarro, ya que considera que el agua corriente afecta negativamente su piel y cabello, dejándolos secos y causando molestias. Esta obsesiva preocupación por la pureza del agua también se extiende a la que consume, ya que prefiere beber exclusivamente agua embotellada o purificada bajo estrictos controles. El riguroso protocolo que sigue la reina Sofía en Zarzuela Pero esta no es la única excentricidad de la reina emérita. Su meticulosidad y exigencia con los detalles convirtieron a la Zarzuela en un espacio donde todo debe seguir un protocolo riguroso. Por ejemplo, según relatan quienes trabajaron a su servicio, si una prenda no está perfectamente planchada, no duda en tirarla al suelo para que se corrija inmediatamente. Estas actitudes, que algunos describen como señales de perfeccionismo extremo, han sido motivo de tensión dentro de su entorno laboral. Otra de sus más llamativas normas de higiene es su rechazo absoluto a utilizar baños públicos. Siempre que debe viajar o asistir a eventos fuera de Zarzuela, su equipo de confianza se encarga de limpiar y desinfectar cualquier inodoro antes de que ella lo utilice. Se trata de una medida que, aunque para muchos pueda parecer exagerada, responde a su temor de contraer infecciones o encontrarse con situaciones poco higiénicas. Si bien las manías de la reina Sofía pueden resultar sorprendentes, no son un caso aislado dentro de la realeza. A lo largo de la historia, monarcas de distintas casas han sido conocidos por sus rigurosas demandas personales. Isabel I de Rusia, por ejemplo, exigía que su ropa se cambiara varias veces al día, mientras que el actual rey Carlos III de Inglaterra prefiere que su personal le exprima manualmente la pasta de dientes. VO

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