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ENTRETENIMIENTO

Ana García Moritán y Sarah Burlando protagonizaron su primera tapa de ensueño en revista CARAS. Las hijas de Pampita y Barby Franco posaron en una producción super adorable en donde lucieron distintos looks, entre ellos, los de unas bailarinas. " A falta de hermanitos de su edad, mi hija tiene a su vecina Sarah (viven a tres casas de distancia). Desde que nació le gusta venir a visitarla, y cuando ellos están de viaje, por ejemplo, nos pide si podemos llamarla a Sarah por Facetime. Aunque parezca de no creer, una vez que la vio por la pantalla se tranquilizó", contó Pampita en exclusivo para CARAS, dejando ver la fuerte conexión entre las pequeñas. La producción de las pequeñas fue un éxito, especialmente por sus looks de bailarinas, una tendencia que siempre está marcada entre las más pequeñas. Las hijas de Isabel Macedo lucieron trajes de bailarinas En sintonía con la producción que realizaron Ana y Sarah, Isabel Macedo compartió unas dulces fotos de sus hijas Belita y Julia, luciendo trajes de bailarinas. A través de su cuenta de Instagram, la actriz primero mostró a su hija menor y acotó: "Prinshesha". Luego, Isabel mostró otra imagen en donde se las podía ver a ambas niñas luciendo un tutú rosa con brillos y unas remeritas satinadas en el mismo tono. VO También te puede interesar
Christian Silvio, el hijo de Silvia Süller y Silvio Soldán, está dando de qué hablar. En una reciente entrevista, el joven empresario reveló detalles íntimos de su vida personal y profesional, sorprendiendo a más de uno con sus declaraciones sinceras y directas. Una de las revelaciones más impactantes que Christian hizo en una entrevista con La Nación fue la afirmación de que no mantiene relación con su mamá, Silvia Süller, aunque sí mantiene contacto con su hermana. Esta confesión, sin duda, ha generado especulaciones y comentarios sobre la relación familiar de los Soldán-Süller. Así es la vida del hijo de Silvia Süller Pero más allá de los aspectos personales, Christian Silvio también compartió con orgullo detalles sobre su vida profesional. El joven empresario es el fundador de una innovadora empresa que sostiene a 130 empleados.   Lo más llamativo es que Christian, de 32 años, se formó como pastelero y logró convertir su pasión en un exitoso negocio. Comenzó con un pequeño local y, gracias a su dedicación y visión empresarial, ha logrado expandirse y crear una cadena de negocios que no deja de crecer, según reportaron en “Socios del Espectáculo”. Mientras tanto, en el ámbito personal, Christian Silvio presentó a su novia por primera vez, mostrando una faceta más íntima y emocional de su vida. Aunque prefirió mantener en reserva detalles sobre su relación familiar, especialmente su tirante relación con Silvia Süller. VO También te puede interesar
Eva de Dominici celebró con mucha emoción un año más de vida. La actriz, que desde hace años está instalada en los Estados Unidos, compartió en sus redes detalles del festejo. En una publicación que realizó en Instagram, Eva mostró algunas imágenes del festejo que comenzó de forma sorpresiva cuando se encontraba almorzando junto a dos famosas estrellas de Hollywood con quienes está trabajando: Toni Colette y Andy García. La actriz recibió unas flores y una torta de cumpleaños en forma, mientras todos se unían para cantarle. Eva se encuentra en Puglia, Italia, filmando una cinta en donde interpretará a una joven mujer italiana, algo que le da mucho orgullo. "Hoy fue mi tercer día de rodaje para una nueva peli en la bella Puglia con mis ídolos absolutos (es un elenco hermoso). Como ítalo-argentina, interpretar a una chica italiana acá… los nonnos se pusieron las pilas", destacó. El festejo de Eva de Dominici con su familia Entre las imágenes que compartió Eva, resaltaron algunas fotos en donde se mostró paseando por las calles de Italia con su familia y su pareja, Eduardo Cruz. La artista fue pura sonrisa en el festejo con los suyos. Además, De Dominici lució distintos y llamativos outfits para la ocasión y posó con unas rosas. "Ayer cumplí 29, mi número de la suerte. Han sido días especiales para mí. Gracias por un año más", escribió junto a la publicación. VO   También te puede interesar
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.
Creo que estos relatos, esta saga llena de fans, hoy puede decir mucho sobre todo lo que sucede en el mundo”, comenta Jonathan Nolan a PERFIL. Habla sobre la nueva gran producción de Prime Video, Fallout, inspirada en la clásica serie de videogames que aprovechaba el imaginario de un desastre nuclear para dotarlo de un universo visual poderoso. Así, los diferentes episodios de Fallout, como clásico gamer, se han sucedido. Y ahora llega esta serie, producción de los showrunners Jonathan Nolan y Lisa Joy (sí, el guionista de Batman junto a su hermano Christopher Nolan). Después del fiasco de Westworld, la serie cancelada antes de su final, Nolan ahora genera una serie con una ferocidad fuera de borda, que se sume al lomo de la comedia y de la acción a la Mad Max para, precisamente, contar cosas de este mundo desde uno ubicado 200 años después de un desastre nuclear global. Uno de sus grandes actores, Kyle MacLachlan, un mito de la actuación en Hollywood, le sigue los pasos a Nolan: “Es una serie que trata sobre la familia, suena raro considerando que hay mutantes, diferentes castas, masacres, secuencias musicales con evisceraciones, pero se trata de encontrar una nueva familia en un nuevo escenario, y como esa unidad, sea el vínculo sanguíneo o no, vuelve a parece. También muestra otra cosa más difícil de ver: en cualquier escenario, siempre aparece la violencia, la idea de clase, la búsqueda de la ventaja; siempre aparecen nuestros peores instintos. Por suerte Nolan es alguien que sabe contar muchas cosas al mismo tiempo”.  El actor Walton Goggins es otro nombre gigante de la serie, crucial en clásicos como Justified, se sonríe: “Es impresionante como en todo momento de la humanidad, incluso considerando la historia de esta serie, aparece la comedia. Lo que quiero decir es que estoy seguro que incluso en el peor de los escenarios, dos cosas aparecen: la comedia y la violencia. Pero aquí, esa comedia, esa sonrisa, esa construcción de una alteración de la realidad te muestra eso. Claro que el mundo vive un momento horrible, y es muy fácil tomar este fin del mundo como parámetro. Muchos de nosotros nos levantamos algunos días pensando: ¿pasará algo así? Es un comfort, uno simple, entender que comedia va a definir siempre algo de nosotros”.  Se suma Graham Wagner, uno de los productores ejecutivos: “En un mundo de adaptaciones de franquicias, realmente queríamos hacer algo especial y distintos. Para eso conseguimos un cast con estos nombres, pero también buscamos un tono puntual, particular, que no hubiera tenido lugar sin el apoyo de Prime Video. Esa es la locura de este momento: hacer una serie sobre el fin del mundo, un fin del mundo, donde todo se acaba por culpa de las corporaciones, que deciden quien se salva, que provocan el fin, financiada, por supuesto, por una de las corporaciones más grandes del planeta. Claramente eso es una señal de algo, pero no sabría decir exactamente una señal de que”. Nolan vuelve sobre esas palabras: “Las ficciones actuales no pueden no estar marcadas por el presente. Claro, cuando presentan un infierno en vida, una fantasía que es remota pero que su génesis hoy no parece tan remota, todas las alertas se disparan. Pero por eso estas ficciones permiten, sin querer serlo, un espejo. Acá tenemos una comedia negra, acción salvaje, un milagro del diseño, y por suerte una de las mejores series que van a ver en el 2024. Es un lujo celebrar el legado de un videogame clásico de esta manera”.    Esto no le gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. La mirada desde adentro La actriz Ella Purnell, famosa por su rol en Yellowjackets, es una de las protagonistas del show, y ella cuenta: “Era impresionante el set, era impresionante ver ese universo visual, tan clásico, con sus colores, con sus diseños. Verlo ahí, frente a nosotros era muchísimo. Hay una construcción aquí como no hay hace rato en una serie, y eso es aprovechado siempre. Siempre quedamos muy impresionados por todo lo que Jonathan Nolan quería filmar, y una vez que pudimos ver los episodios, no pudimos creer lo que estábamos viendo. Realmente es una serie que ve como pocas cosas”. Se suma Aaron Clifton Moten, otro de los actores protagonistas: “Cuando vi esas construcciones, esos trajes, esos diseños, realmente nos emocionamos mucho. Ahora cuando empiezas a usarlos, cuando vez el maquillaje del personaje de Goggins, cuando vez ese mundo salvaje, fuera de la norma, empiezas a sentir que podés ser parte de algo grande, de algo que casi nunca se vio de esta manera en la televisión. Y ahí es donde te ponés tan orgu-lloso como nervioso. Sobre todo sabiendo todos los fans que hay, sabiendo como todos siguen a este juego, como quieren que esta versión diferente a todo lo hecho sea el nuevo juego. Es mucho, y la verdad no puedo sentir más que orgullo de estar ahí. Queremos crear un nuevo clásico del sci-fi moderno, que entiende todo lo que se ha hecho y que ahora busca contar algo radical. Tenemos la base perfecta. Esperamos que todos adoren lo que hicimos”. En esta Nota
Parecería que cada dos años Julio Chávez siente la necesidad de mostrar sus creaciones. En el 2020 estrenó Después de nosotros, en el 2022 llegó su debut como guionista y director cinematográfico con la película Cuando la miro y ahora presenta su último espectáculo teatral Lo sagrado, escrito junto a Camila Mansilla. Chávez además de encabezar el elenco asume la dirección. Está acompañado por Rafael Federman, Eugenia Alonso y Claudio Medina. Hacen funciones desde el 12 de este mes en La Plaza e irán de viernes a domingo.  Protagonizó ficciones importantes para la televisión abierta, como Epitafios, Tratame bien, El puntero, Signos, El Maestro y la última El tigre Verón (2019/21). Su filmografía también cuenta con títulos inolvidables como La película del rey, El custodio o El oso rojo.  —Tanto en el cine como en tus últimas obras teatrales aparece la relación hijo padres. ¿Por qué te interesa ese vínculo? Esto no le gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Son vínculos muy importantes en la vida. Son generaciones distintas, inicios y finales de procesos que también son históricos, en los cuales se pueden depositar ciertos pensamientos o preguntas. En este caso en Lo sagrado la pregunta es sobre la ética. ¿Qué es para vos lo sagrado?: ¿Cuál es el objeto sagrado de cada época? Elegimos con Camila (Mansilla) no situarla en el 2024 sino en la década de los sesenta, para alejarnos de la contemporaneidad y de ciertos elementos como los celulares. No queríamos distracciones ante estas preguntas.  —¿Y qué es lo sagrado? —En una tribu como la nuestra que ya no tiene cosas sagradas, puede ser perder el celular, o que no se te corte la red. Antes las instituciones para bien o para mal determinaban qué era lo sagrado, así la familia, la misa del domingo o ir al templo. No mentir, o ser un buen maestro, ciudadano, en fin siempre hubo épocas que han modificado y cambiado los lugares de lo que se consideraba sagrado. Hoy estamos en una situación donde las instituciones no tienen respuestas, ni para bien, ni para mal. —¿La ética hoy está en crisis? —La humanidad está muy enferma y entre otras cosas por un problema ético, de gran confusión y depresión. Algo se está haciendo cargo de nosotros: la técnica, el sistema capitalista, la inteligencia artificial o las redes. ¿Y nosotros, los seres humanos qué vamos a hacer? En nuestro material diría que se ve el vínculo, entre una generación que se inicia y otra que está dando sus últimos escritos. Ahí nosotros preguntamos si el arte tiene derecho a todo, si es ilimitado en nombre de que es un hecho artístico o filosófico. La pregunta sería: ¿se puede hacer cualquier cosa con la vida de otro? Esa es una pregunta ética. En una Bienal una mujer presentó jabones hechos con piel humana y despertó una gran polémica. En la obra intentamos hacer un señalamiento acerca de lo despiadado que puede llegar a ser la mirada de un joven. "Hoy estamos en una situación donde las instituciones no tienen respuestas" —¿Cómo ves a la sociedad actual? —Hay como una absoluta amnesia, sin meterme clínicamente, pero noto que no se registra al otro. Antes si decías que una persona era una porquería, lastimabas su honor y tenías que dar pruebas de eso, hoy no sucede. Todos en un punto o muchos seres humanos podemos advertir, que lo que uno dice puede ser una herramienta que el otro utiliza. Nosotros tenemos una enfermedad inmunodeficiente, ya que nos pueden atacar de cualquier manera y no hay forma que el organismo, o sea, un ser humano tenga la posibilidad de defenderse, de decir: “esto no está bien”. —¿Cuánto hay de Camila Mansilla y cuánto de Chávez en “Lo sagrado”?  —Es un equipo que por el momento funciona y no se aviene a los porcentajes. Trabajo con Camila con absoluta confianza y te diría que el material es sin lugar a dudas de los dos. Todo se discute y se pone sobre la mesa, incluso a una semana de estrenar.  Reconocemos el proceso creativo juntos, nos sentimos con identidad y sabemos de dónde viene lo que hicimos. —Empezaste como actor, luego llegó ¿el dramaturgo o el director? —Fui actor, luego apareció el dramaturgo y después el director. Para mí es muy difícil pensar en la dramaturgia, sin imaginar acción o espacio escénico. Escribo un material en este caso junto con Camila y es inevitable que lo imagine en el escenario. Cuando estoy dirigiendo de alguna manera también escribo, sabemos muy bien que no es literatura. En el momento en el que dirijo puedo darme cuenta, o soy muy intenso o sensible a que todavía hay algo de literatura en una frase que dice un actor o actriz y que se pierde organicidad, entonces hay que cambiarla. —Estudiaste con docentes como Agustín Alezzo, Augusto Fernandes, Carlos Gandolfo, pero también te dirigió José María Vilches, un actor español… —Tenía diecinueve o veinte años y era un gran ignorante. A nosotros no nos enseñaron a hablar en el Conservatorio. Pertenezco a una época donde casi te diría que hablar mal era natural. Por suerte esas cosas fueron modificándose, pero en esos años construir pausas arbitrarias era buscado, aprendíamos a ser “naturales” como si eso fuese signo de verdadero. Cuando apareció Vilches me habló de las comas, los puntos, en ese momento lo tomé como algo viejo o muerto, pero también lo admiraba porque no lo tenía. Creo que no lo valoricé en su tiempo, pero cuando empecé a ejercitarme más como actor noté un valor diferente en mí y lo sentí como un precursor. —No te vimos en ninguna plataforma. Lo último fue “El tigre Verón” por ElTrece. ¿Por qué estás ausente? —Soy convocado, pero no me interesa lo que me ofrecen. Como no tengo necesidad, porque tengo muchas otras cosas de qué preocuparme y no para estar en el ruedo. Voy a estar cuando se me convoque para algo que tenga ganas de hacer y no por estar presente. Estuve durante veinte años seguidos con programas televisivos, casi te diría que me podría jubilar de los medios audiovisuales. Seguiré haciendo teatro y seguramente también filmando como director. Si apareciese un proyecto que tenga ganas de hacer, lo haría, pero no tengo esa necesidad para estar o para que no se olviden de mí. No hay que buscar lo que no se necesita. He hecho mucho y tranquilamente puedo estar un par de años sin aparecer. Tengo la dicha de poder escribir, dirigir y conseguir producción que ponga en escena un espectáculo nuestro. Tampoco hoy estamos hablando de un mundo audiovisual que explota. "Hacemos un señalamiento de lo despiadado que puede ser la mirada de un joven" —Nunca abandonás la docencia. ¿En qué cambiaron los alumnos? —No, ni la escritura, ni mi taller como como pintor, ni mi trabajo como actor. Estoy justamente agradecido de que estoy en una situación privilegiada de pensar qué quiero hacer y hoy día es muy importante no estar pensando cómo hacer para comer mañana.   Había fe de trabajo. A nosotros nos mandaban a ver a actores como Miguel Ligero y Osvaldo Terranova. Nos decían que ese era el regalo cuando uno persistía, el oficio, pero en la actualidad el regalo es tener trabajo. No se señala el futuro como obsequio. Cuando hablás de entrenamiento hay ciertos aspectos que se adquieren con el trabajo, o sea que dentro de cinco, seis, siete u ocho años y eso no lo quiere esperar nadie. No quieren invertir tiempo y eso cambió. Tuve maestros a los que he visto iluminarse la cara cuando hablaban de Ibsen, como si fuera la tierra prometida y yo creo que la hay, no la necesito ver, porque tengo fe. Por eso me preocupa un poco que de golpe se use el término actor o actriz de una manera tan vulgar y superficial. Nuestro trabajo es muy serio, cuidado y ahí también está lo sagrado. En esta Nota
La película argentina Un buen día se estrenó en 2010 y tuvo un efímero paso por los cines. Dirigida por Nicolás del Boca –padre de Andrea del Boca y director de telenovelas–, sigue a Fabiana y Manuel, dos argentinos en Long Beach (Estados Unidos). Ellos se encuentran, se conocen y conversan, en una especie de Antes del amanecer condensada, escrita y producida por Enrique “Quique” Torres –yerno del director–, que quiso “hacer un guion de solo dos personajes y ver si no se me caía”, en sus palabras. En BAFICI: Quique Torres, Gonzalo Córdoba, Néstor Frenkel, Aníbal Garisto, y Andrés Doudchitzky. Un buen día está protagonizada por Lucila Solá, Aníbal Silveyra y Andrea del Boca, en un papel secundario, aunque con el tiempo, ni una sola escena de esta película sería secundaria. Y todo fue gracias a un análisis cinematográfico exhaustivo que se hizo el Grupo de Apreciación de Un buen día, una comunidad de Facebook. En 2000, en rodaje de "Un buen día": Aníbal Silveyra, Lucila Solá, y el director Nicolás del Boca. Allí, y durante mucho tiempo, se compartieron material, lecturas e interpretaciones de esta película que repentinamente se volvió de culto. Luego se realizó un fan film, producto del entusiasmo activo con el que se veía y compartía dicha cinta. Luego empezaron las proyecciones, que despertaron el interés del cineasta Néstor Frenkel, quien terminó realizando Después de un buen día, que presentó ayer viernes en el BAFICI, antes de su estreno comercial en junio. Esto no le gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. "Me parece una tarea idiota hacer una película para burlarte" Hay equipo. Frenkel es un documentalista que tiene una preferencia casi instintiva por historias que parecen difíciles de contar por su compacta densidad. Construcción de una ciudad, El gran simulador, El coso, Amateur, Buscando a Reynolds, Todo el año es Navidad son algunos de sus trabajos. “Suelo tratar temas de nicho de los que se habla en algunos lugares”, define en diálogo con PERFIL. En este caso, aborda la realización de Un buen día, por parte de Quique Torres, insigne guionista de televisión de, entre otras, Muñeca brava, Cebollitas, Perla negra, entre otras. A través de él, describe algunos núcleos narrativos de su vida y, en paralelo, se acerca a lo que generó el “exitoso fracaso” que fue su famosa película. BAFICI 2024: Anabella del Boca y Quique Torres en el estreno de "Después de un buen día". Al animador y escritor Mario González siempre le gustó el trabajo de Frenkel. Además de ser uno de los miembros más activos del Grupo de Apreciación, organizaba las proyecciones de Un buen día. En el documental se lo presenta como una especie de museo de la película. Un día Mario acudió a un taller de análisis para proyectos documentales que daba Néstor con una idea. En contrapartida, este le propuso que hiciera un documental sobre las proyecciones de Un..., pero él sentía que era un tema demasiado personal. “Y ahí entré yo”, dice Frenkel. “La historia estaba buenísima, estaba documentada y tenía un final genial. Para ese entonces, yo todavía no había visto la película”. —¿Y cuándo la viste? —Cuando el proyecto estaba muy adelantado. Lo postergué porque me parecía importante mantener mi punto de entrada, que era el fenómeno más que el objeto en sí mismo. En cierto momento me di cuenta de que ya era momento de verla, para incorporarla a mi trabajo. —¿Qué sentiste al verla? —Creo que soy el espectador más extraño que puede tener la película, porque tenía muchísima información. Y no me parece para nada la peor película y tampoco me parece espectacular. Es única, anómala, excéntrica, difícil de comparar con otras. Es un objeto único y eso no es algo fácil de encontrar, porque hay miles de películas. Algo que mueva cosas dormidas en gente tan distinta, nos hace creer que existe la magia. —¿“Un buen día” tiene magia? —Hay una alquimia que conmueve, y no sabés por qué; es difícil que la película despierte indiferencia. A la gente le pasan cosas y necesita decirlas, volver a verla. Y hay mucha, no necesariamente del grupo (de apreciación) que la ven una vez por mes, aunque sea algunas escenas. Es una mezcla de ingredientes que da como resultado algo explosivo. ¡Y ahí funciona la magia! Por otro lado, está la potencia de Quique Torres: una fuerza, una energía, una confianza, un talento, una mirada que genera cosas muy fuertes. Exposiciones, charlas, cine: recomendados de la semana en la Ciudad de Buenos Aires —En tu película, un crítico dice que “es cine en una etapa prehistórica: el cine antes del cine”. —Sí, y es peyorativo, pero al mismo tiempo es arte puro. —¿Quique Torres se entusiasmó con “Después de un buen día”? —Sí; le puso una energía que se ve en su obra. Es un hombre acostumbrado al éxito y Un buen día es su gran fracaso que se convirtió en un éxito por otros medios. Y consiguió otra forma de reconocimiento y de distinción. —¿Y en cuanto a Aníbal Silveyra, el protagonista? —Sabía que era el más damnificado por ser quien puso la cara. Y quedó muy marcado, por su imagen. Fue fuerte para él y yo tenía miedo de que no quisiera participar. Pero aceptó enseguida y fue supergenuino y generoso compartiendo lo que pudo procesar y lo que no. Puso sus alegrías y sus tristezas frente a la cámara. Mostró una verdad, que potencia cualquier forma de trabajo documental. Y creo que para él fue un momento catártico. Tener que enfrentarse a eso lo hizo reflexionar y en las sucesivas veces que lo vi, me di cuenta de que había estado reflexionando sobre el proceso. —Testimoniar en un documental obliga a una síntesis y a expresar una verdad.  —La verdad..., en ese momento. El documental tiene el riesgo de que las cosas se cristalizan. Pero la que se cristalizó fue la de ese momento. —Solo faltó Lucila Solá, la otra protagonista. —No quiso y es más que respetable, y no hubo ningún conflicto alguno. También faltó el director, Nicolás, que falleció, pero pudimos tenerlo con archivo. Se estrenó Blue Lizard Effect, el nuevo documental que explora la isla más feliz del mundo —¿Qué es para vos “Un buen día” y el fenómeno que la rodea? —Me acerqué con distancia y eso me ayuda a no sacar conclusiones, aunque al mismo tiempo, la película es la conclusión. Hay muchas ideas posibles porque se trata de algo inmaterial que no se puede controlar y que confirma que las obras son más grandes que los artistas. —Y este es el caso paradigmático. —Cuanto más interesante sea la verdad que uno tiene para proponer, más va a conmover. —Es como si el Grupo de Apreciación... hizo una gesta contra el snobismo. —Esas gestas a veces pueden dar la vuelta y volverse snobs; no fue el caso; fue algo genuino. Quique Torres hizo la película que quiso, con su plata y con la gente que quería. Por eso hay algo de grito de libertad en la búsqueda del grupo: déjennos disfrutar de lo que queremos sin decirnos lo que está mal. Ahí entran esos conceptos resbalosos –que no me gustan–como son placer culposo y consumo irónico. En esta Nota
La película argentina Un buen día se estrenó en 2010 y tuvo un efímero paso por los cines. Dirigida por Nicolás del Boca –padre de Andrea del Boca y director de telenovelas–, sigue a Fabiana y Manuel, dos argentinos en Long Beach (Estados Unidos). Ellos se encuentran, se conocen y conversan, en una especie de Antes del amanecer condensada, escrita y producida por Enrique “Quique” Torres –yerno del director–, que quiso “hacer un guion de solo dos personajes y ver si no se me caía”, en sus palabras. En BAFICI: Quique Torres, Gonzalo Córdoba, Néstor Frenkel, Aníbal Garisto, y Andrés Doudchitzky. Un buen día está protagonizada por Lucila Solá, Aníbal Silveyra y Andrea del Boca, en un papel secundario, aunque con el tiempo, ni una sola escena de esta película sería secundaria. Y todo fue gracias a un análisis cinematográfico exhaustivo que hizo el Grupo de Apreciación de Un buen día, una comunidad de Facebook. En 2000, en rodaje de "Un buen día": Aníbal Silveyra, Lucila Solá, y el director Nicolás del Boca. Allí, y durante mucho tiempo, compartieron material, lecturas e interpretaciones de esta película que repentinamente se volvió de culto. Luego se realizó un fan film, producto del entusiasmo activo con el que se veía y compartía dicha cinta. Luego empezaron las proyecciones, que despertaron el interés del cineasta Néstor Frenkel, quien terminó realizando Después de un buen día, que presentó ayer viernes en el BAFICI, antes de su estreno comercial en junio. Esto no le gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. "Me parece una tarea idiota hacer una película para burlarte" Hay equipo. Frenkel es un documentalista que tiene una preferencia casi instintiva por historias que parecen difíciles de contar por su compacta densidad. Construcción de una ciudad, El gran simulador, El coso, Amateur, Buscando a Reynolds, Todo el año es Navidad son algunos de sus trabajos. “Suelo tratar temas de nicho de los que se habla en algunos lugares”, define en diálogo con PERFIL. En este caso, aborda la realización de Un buen día, por parte de Quique Torres, insigne guionista de televisión de, entre otras, Muñeca brava, Cebollitas, Perla negra, entre otras. A través de él, describe algunos núcleos narrativos de su vida y, en paralelo, se acerca a lo que generó el “exitoso fracaso” que fue su famosa película. BAFICI 2024: Anabella del Boca y Quique Torres en el estreno de "Después de un buen día". Al animador y escritor Mario González siempre le gustó el trabajo de Frenkel. Además de ser uno de los miembros más activos del Grupo de Apreciación, organizaba las proyecciones de Un buen día. En el documental se lo presenta como una especie de museo de la película. Un día Mario acudió a un taller de análisis para proyectos documentales que daba Néstor con una idea. En contrapartida, este le propuso que hiciera un documental sobre las proyecciones de Un..., pero él sentía que era un tema demasiado personal. “Y ahí entré yo”, dice Frenkel. “La historia estaba buenísima, estaba documentada y tenía un final genial. Para ese entonces, yo todavía no había visto la película”. —¿Y cuándo la viste? —Cuando el proyecto estaba muy adelantado. Lo postergué porque me parecía importante mantener mi punto de entrada, que era el fenómeno más que el objeto en sí mismo. En cierto momento me di cuenta de que ya era momento de verla, para incorporarla a mi trabajo. —¿Qué sentiste al verla? —Creo que soy el espectador más extraño que puede tener la película, porque tenía muchísima información. Y no me parece para nada la peor película y tampoco me parece espectacular. Es única, anómala, excéntrica, difícil de comparar con otras. Es un objeto único y eso no es algo fácil de encontrar, porque hay miles de películas. Algo que mueva cosas dormidas en gente tan distinta, nos hace creer que existe la magia. —¿“Un buen día” tiene magia? —Hay una alquimia que conmueve, y no sabés por qué; es difícil que la película despierte indiferencia. A la gente le pasan cosas y necesita decirlas, volver a verla. Y hay mucha, no necesariamente del grupo (de apreciación) que la ven una vez por mes, aunque sea algunas escenas. Es una mezcla de ingredientes que da como resultado algo explosivo. ¡Y ahí funciona la magia! Por otro lado, está la potencia de Quique Torres: una fuerza, una energía, una confianza, un talento, una mirada que genera cosas muy fuertes. Exposiciones, charlas, cine: recomendados de la semana en la Ciudad de Buenos Aires —En tu película, un crítico dice que “es cine en una etapa prehistórica: el cine antes del cine”. —Sí, y es peyorativo, pero al mismo tiempo es arte puro. —¿Quique Torres se entusiasmó con “Después de un buen día”? —Sí; le puso una energía que se ve en su obra. Es un hombre acostumbrado al éxito y Un buen día es su gran fracaso que se convirtió en un éxito por otros medios. Y consiguió otra forma de reconocimiento y de distinción. —¿Y en cuanto a Aníbal Silveyra, el protagonista? —Sabía que era el más damnificado por ser quien puso la cara. Y quedó muy marcado, por su imagen. Fue fuerte para él y yo tenía miedo de que no quisiera participar. Pero aceptó enseguida y fue supergenuino y generoso compartiendo lo que pudo procesar y lo que no. Puso sus alegrías y sus tristezas frente a la cámara. Mostró una verdad, que potencia cualquier forma de trabajo documental. Y creo que para él fue un momento catártico. Tener que enfrentarse a eso lo hizo reflexionar y en las sucesivas veces que lo vi, me di cuenta de que había estado reflexionando sobre el proceso. —Testimoniar en un documental obliga a una síntesis y a expresar una verdad.  —La verdad..., en ese momento. El documental tiene el riesgo de que las cosas se cristalizan. Pero la que se cristalizó fue la de ese momento. —Solo faltó Lucila Solá, la otra protagonista. —No quiso y es más que respetable, y no hubo ningún conflicto alguno. También faltó el director, Nicolás, que falleció, pero pudimos tenerlo con archivo. Se estrenó Blue Lizard Effect, el nuevo documental que explora la isla más feliz del mundo —¿Qué es para vos “Un buen día” y el fenómeno que la rodea? —Me acerqué con distancia y eso me ayuda a no sacar conclusiones, aunque al mismo tiempo, la película es la conclusión. Hay muchas ideas posibles porque se trata de algo inmaterial que no se puede controlar y que confirma que las obras son más grandes que los artistas. —Y este es el caso paradigmático. —Cuanto más interesante sea la verdad que uno tiene para proponer, más va a conmover. —Es como si el Grupo de Apreciación... hizo una gesta contra el snobismo. —Esas gestas a veces pueden dar la vuelta y volverse snobs; no fue el caso; fue algo genuino. Quique Torres hizo la película que quiso, con su plata y con la gente que quería. Por eso hay algo de grito de libertad en la búsqueda del grupo: déjennos disfrutar de lo que queremos sin decirnos lo que está mal. Ahí entran esos conceptos resbalosos –que no me gustan–como son placer culposo y consumo irónico. En esta Nota
Uno de los protagonistas de Breaking Bad reveló que había planeado su asesinato para ayudar económicamente a su familia. Se trata de Giancarlo Esposito, que también actuó en The Mandalorian, The Boys y The Gentlemen. Para el actor la serie protagonizada por Bryan Cranston fue su particular "luz al final del túnel". Antes de interpretar a Gustavo Fring, Esposito estaba tan apremiado económicamente que llegó a pensar en contratar a alguien para que lo asesinara y lograr que así sus hijos pudiesen cobrar el seguro de vida.  Un año antes de interpretar al mítico personaje de Breaking Bad, en 2008, el actor se encontraba en bancarrota y en un episodio reciente del show Jim & Sam le preguntaron al intérprete cómo lidió con la situación y allí hizo la fuerte revelación. Esto no le gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. "En mi cabeza la única salida fue: 'Oye, ¿te dan un seguro de vida si alguien se suicida? ¿Consiguen el pan?' Mi mujer no tenía ni idea de por qué preguntaba estas cosas. Empecé a maquinar. Si conseguía que alguien me matara, muerte accidental, cobrarían el seguro. Tenía cuatro hijos. Quería que tuvieran una vida. Fue un momento difícil", reconoció. De todos modos, Esposito le dio vueltas al asunto y recapacitó porque su muerte implicaría no estar para sus hijos. "Empecé a pensar que eso no era viable porque el dolor que les causaría sería de por vida", sinceró. Al final, "la luz al final del túnel fue Breaking Bad". Madonna apoyó a su hijo Rocco Ritchie en su primera expo en Miami  Esposito se sumó a Breaking Bad en la temporada 2, en 2009 y aunque su participación se terminaba en la cuarta temporada de la serie, el actor volvió a interpretar al metódico capo en el spin-off Better Call Saul. La última ficción protagonizada por Esposito es Parish y, también aparecerá en los filmes MaXXXine, Please Don't Feed the Children y Megalópolis de Francis Ford Coppola.   RB / Gi  En esta Nota
Prolífica como pocos artistas, Taylor Swift acaba de presentar su nuevo álbum, que tiene por nombre The Tortures Poets Department. El video musical oficial de Fortnight (feat. Post Malone) se acaba de estrenar y lo podés ver acá: Allí está acompañada por un seleccionado de caras conocidas, además de Post, como Ethan Hawke y Josh Charles, y está dirigido por Rodrigo Prieto con una estética buenísima, no te parece? Estas son las canciones del disco: Side A: Fortnight (feat Post Malone), The Tortured Poets Department, My Boy Only Breaks His Favorite Toys y Down Bad. Sode B: So Long, London, But Daddy I Love Him, Fresh Out the Slammer y Florida!!! (feat Florence + the Machine). Side C: Guilty as Sin?, Who’s Afraid of Little Old Me?, I Can Fix Him (No Really I Can) y loml. Side D: I Can Do It With a Broken Heart, The Smallest Man Who Ever Lived, The Alchemy y Clara Bow.

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