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ENTRETENIMIENTO

Este año se conocerá a Adrián Suar como director teatral. Eligió para este estreno en el ámbito comercial un texto de una autora y actriz rosarina, Ariadna Asturzzi y convocó a tres intérpretes muy conocidas por él no tan sólo como actor sino también como productor. Ellas son: Julieta Díaz, Soledad Villamil y Pilar Gamboa. Irán de jueves a domingo en el Teatro Maipo para contar esta historia de tres hermanas bien distintas a las de Chéjov. —Se nota la escritura femenina de Ariadna Asturzzi, quien además es actriz (se la vio en el escenario en “Inmaduros”)… JULIETA DÍAZ: Es una mirada femenina. Creo que el que sea actriz la debe haber ayudado a comprender algunos rasgos de los personajes y de poder entenderlos. Son tres hermanas y suma el vínculo con su madre, o sea, son cuatro mujeres. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. SOLEDAD VILLAMIL: La mirada femenina está en muchos aspectos, como por ejemplo en la vivencia, la sensibilidad y también en la complejidad del vínculo madre e hijas. Hay una propuesta que tiene que ver con que Ariadna es actriz, piensa y escribe en esos términos. Esa conversación entre hermanas, que por momentos se superponen, que cambian de tema sin avisar, eso es algo muy femenino. PILAR GAMBOA: Es un tema bastante universal, pero hay algo de lo femenino que se nota en la escritura. Siento que la historia va a conmover tanto a hombres como a mujeres, porque muestra cuándo los padres empiezan a ponerse grandes y esto nos pasa más allá del género que habitamos. —¿Cómo vivieron el debut teatral de Suar como director? J.D: Muy bien, creo que era lo único que me faltaba hacer con Adrián. Trabajé muchos años con él como productor, después empezamos a ser compañeros de elenco en dos películas, en una serie y en una obra de teatro. Son veintisiete años de compartir la profesión, casi treinta. Adrián sabe escuchar y es muy actor, por eso es cuidadoso. Siempre es una alegría trabajar con él, porque además es cariñoso. Trabajó con las tres y eso hizo que tuviéramos confianza. Yo había actuado junto a Soledad (Villamil) en Locas de amor, pero con Pilar (Gamboa) nunca se nos había dado. S.V: Cuando me llamó para proponerme este proyecto me pareció muy interesante la combinación. La obra toca de una manera sensible y profunda, sin ser solemne una temática de peso. La relación entre hermanas y a la vez con su madre, que está envejeciendo. Todos temas muy interesantes y complejos, pero a su vez con una cuota de humor importante que creo que él como director le está sabiendo explorar. Me parece que es el contrapeso perfecto. Tiene un termómetro muy preciso en relación al equilibrio entre que sea algo muy verosímil con momentos de humor, casi te diría disparatado. Esto lo tiene el texto, pero él está muy atento y es preciso para darle forma. P.G: Hice la primera película de Suar como director de cine (30 noches con mi ex) y ahora su primera obra de teatro. Para mí trabajar con él es muy ameno, llevadero, porque al ser actor conoce mucho los tiempos y procesos de los intérpretes, pudiendo leer y entender en qué momento estás. Sabe cuándo debe entrar el humor, que es un poco su hábitat natural. Sobre todo es una persona muy empática y luminosa para trabajar. Éste será mi debut en el teatro comercial. —El tema de la enfermedad de la madre: ¿cómo creés que lo tomará el público? J.D: Hoy es un tema que nos atraviesa muchísimo o por lo menos a las generaciones de 40 años para adelante, inclusive hay gente más joven que también tiene los padres enfermos. Porque no tiene que ver solamente con el Alzheimer. Adrián la definió como “comedia emocional” y coincido ya que esta enfermedad es sólo un disparador. El tema es qué pasa cuando se empiezan a intercambiar los roles, cuando un padre empieza también a necesitar a los hijos o a las hijas para que lo cuiden. Nos vamos a identificar todos. S.V: A mí me parece que la obra va a interpelar, generando empatía e identificación, porque la enfermedad de la madre está en los cuerpos de cada una de sus hijas. En ese sentido la dramaturgia va muy a favor, muestra que cada una tiene una posición muy diferente con respecto a esa enfermedad. Tengo la sensación de que va a haber mucha identificación con ellas, son arquetipos, muy reconocibles y creo que en todas las familias existen, más allá de este caso puntual. —Nuestra sociedad: ¿cómo trata a los adultos mayores? J.D: Y es difícil, creo que todos estamos empezamos a tomar conciencia de ese espacio cuando ya somos más grandes y vemos que nuestros padres están mayores. Me parece que hay una gerontofobia, una fobia hacia la gente grande. Una también le teme a la propia vejez. Nunca sentí que los tratáramos muy bien a los ancianos, pero en este momento es muy doloroso lo que está pasando, que no viene de ahora, pero sí es una decisión de las personas que tienen el poder en sus manos. Que los jubilados estén pidiendo que les aumenten unos míseros pesos para poder pagarse los remedios y las personas que tienen que votar por eso se aumenten el sueldo sin pudor es muy triste… da miedo. Ojalá que los senadores voten bien. S.V: Se puede ver claramente dónde hay síntomas, de lo disociados que estamos, justamente por cómo tratamos a los mayores. Veo lo mal que vivimos al no poder hacerles un lugar. Seguramente el miedo de la muerte estará ahí dando vueltas en todos nosotros. Hay una hipervaloración en relación a la juventud, a lo nuevo. Despreciamos al que vivió y que tiene experiencia. P.G: Mal. Los mayores nunca tuvieron una época de gloria en este país. Me parece que siempre terminaron siendo el último orejón del tarro, ya sea en la política como incluso también en la sociedad misma. El ritmo que esta sociedad nos exige tener todo el tiempo, no coincide con el de la gente mayor. Cambiaron los paradigmas y me los cambiaron a mí que tengo 45 años, me imagino a una persona de 80. Me parece que en el eslabón de la cadena fueron los menos mirados y hubo una injusticia, en este país. No está bueno jubilarse, es como otra etapa de angustia la que te viene. —¿Les da miedo la vejez? J.D: Un poco sí y la de mis padres, me duele. Es una responsabilidad muy grande que a veces una puede, quiere y a veces no quiere o no puede. De esto también habla la obra. Muchas personas no aceptan el paso del tiempo. Me doy cuenta porque hoy las chicas muy jóvenes se ponen botox o se operan la nariz o la boca… es muy fuerte. S.V: No me da miedo, pero sí lo pienso. Siento que me importa, como momento de la vida. Luego de la adultez va a estar la vejez y será parte de mi biografía, vendrán preguntas y temáticas. Hay que darle dimensión sin obsesionarse porque creo que también justamente está el misterio y la pregunta de cómo será, en cada una. La vejez estará ahí, esperándonos, en el mejor de los casos. P.G: No sé si miedo, pero es un lugar desconocido, como de sufrimiento físico, ya que se empieza a apagar la máquina. Tal vez tu cabeza te dé para mucho, pero tu cuerpo no te dé para tanto. Ese desfasaje de las líneas me aterra un poco, aunque creo que una construye lo que imagina de su vejez. Vivir de lo que me gusta, lo agradezco y lo siento como un privilegio absoluto. Agradezco mucho el haber encontrado lo que me gusta ser en la vida, porque eso creo que también para adelante va a arrastrar cosas buenas. La máquina se apaga y eso es lo inevitable, lo que da pánico es que se apague el entusiasmo. Intento militar la vida que tengo para que esa vejez sea un poco más llevadera.
Disparatada y con el espíritu humorístico de la serie JONAS, en noviembre llegará a Disney + la primera película navideña protagonizada por los Jonas Brothers: Una Navidad muy Jonas Brothers se rodó en el estado de Nueva York, en le norte de los Estados Unidos. La trama presenta a tres famosos hermanos y cantantes que enfrentan obstáculos en un viaje de Londres a Nueva York para estar en casa con sus familias en Navidad. Este proyecto marca el regreso de los Jonas Brothers a Disney, donde ya habían protagonizado éxitos como la película Camp Rock y la mencionada serie de espías.  La peli está dirigida por Jessica Yu, que dirigió episodios de Only Murders in the Building y 13 Reasons Why, entre otros programas. No esperen mucho más que una típica película navideña de gente intentando llega a tiempo para celebrar con sus seres queridos. Llegará a Disney + el 14 de noviembre, mucho antes de Navidad!
Ya se puede ver en los cines la última creación del cineasta Benjamín Ávila quien vuelve a entablar dupla con una de sus protagonistas preferidas: Natalia Orero, luego de trabajar juntos en Infancia clandestina (2012). Ahora presenta una nueva película titulada La mujer de la fila. Está basada en una historia real: lo que le sucedió a Andrea Casamento, creadora de la Asociación Civil de Familiares de Detenidos (Acifad). Transcurre en el año 2004, fecha real de lo sucedido y que se mantuvo en la ficción. En el elenco también participan familiares de detenidos junto a Amparo Noguera, Alberto Ammann, Federico Heinrich, Marcela “Tigresa” Acuña y Lide Uranga, entre otros nombres. El guión fue compartido por Ávila junto a Marcelo Müller. —¿Habías entrado a las cárceles? NATALIA OREIRO: Si había estado en las de mujeres para la proyección de Gilda e Infancia clandestina. Pero ésta es la primera película que se filma en la cárcel de hombres. Igualmente es otro contexto, en general cuando se hacen proyecciones de cine, siempre se hace con las que tienen mejor conducta. Después pedí conocer la parte de cuidados mentales y eso me impactó mucho. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —¿Cómo te llega esta historia real? BENJAMÍN ÁVILA: Los productores ven una entrevista que le hace Andy Kusnetzoff a Andrea Casamento en la radio. Hace 8 años que empezaron a trabajar y por mi parte me sumé a los 4 años. Les di mi mirada y les interesó. Nos vinculamos con ella y con la Acifad, asociación que no sabía que existía. Espero que la película traiga un poco de luz no sólo sobre los presos, sino también sobre los familiares. Por lo general se muestra el lado oscuro de la sociedad de la cárcel, bueno, éste es el lado oscuro de los familiares, algo de lo que nunca se habla. Son generalmente mujeres quienes visitan las cárceles, madres, esposas, novias y poca gente conoce las condiciones a las que se exponen. —¿Qué buscaste mostrar? B.A: Es una película que viene a abrir puertas y no a marcar con el dedo. Básicamente lo que queremos es mostrar la perspectiva humana de esta problemática. Que es un poco lo que Acifad trae. Aprender de lo que ha sucedido en nuestra historia con otros organismos como Abuelas de Plaza de Mayo, que también tiene una visión donde se trata con amor y se busca integrar. No venimos a acusar ni al Servicio Penitenciario, ni a la Justicia, necesito que nos sentemos y hablemos porque somos parte del mismo problema. Esta filosofía es la que tiene Andrea y lo que viene a promover la película. La mujer de la fila no busca denunciar, sino abrir las puertas para poder mirarnos en esta problemática humana, que es muy compleja. No hay razones y nadie tiene una, sino que hay muchas del por qué cada uno está ahí y eso lo puede cambiar a todos. —¿Qué fue lo que más te interesó del guión? N.O: La película hace foco en que “a mí no me va a pasar”. Me impactó cuando la conocí a Andrea Casamento. Se muestra el prejuicio de la sociedad y creo que es lo más interesante que tiene. Se ve a una mujer de clase media que siente que su realidad la puede controlar, se junta con sus amigas y de pronto se encuentra en una situación absolutamente distinta. Tiene que hacer la misma fila que hace el resto de las mujeres, gritando que su hijo es inocente. La película busca crear un diálogo con la parte de la sociedad que cree que los familiares tienen la culpa, porque eso les pasa a muchos. Aparecen las mujeres reales, no son actrices y aceptaron ser filmadas. Fue hermoso, las venía conociendo desde hacía mucho tiempo antes, fui a reuniones y las escuché. Esto le da una verdad absoluta. Te enterás que no quieren contar en sus trabajos que tienen un hijo preso, por miedo a perderlo y a ser juzgadas. Además del dolor que les causa tener a un familiar en la cárcel, hay que sumar la estigmatización. —El hablar con Andrea: ¿te ayudó a construir tu personaje? N.O: Sí, con Andrea y con las otras mujeres. Ella es sin duda el corazón y el motor de esta película. Es una mujer con mucha personalidad, temperamento y convicción. Cambió su manera de ver el mundo. Va a haber un monitoreo del impacto social que va a tener esta película, con un QR la gente que vaya al cine podrá saber más sobre Acifad (Asociación Civil de Familiares de Detenidos en Cárceles) conocerlos y colaborar. Me parece maravilloso cómo desde el arte y desde el cine podemos transformar y colaborar con la sociedad. Visibilizar situaciones, pero también dar herramientas para que puedan acompañar. Vi tantas realidades, sufrimiento y alegría, porque terminan siendo amigas. Vi cómo dentro del dolor pueden sonreír o festejar. —¿Qué fue lo más difícil para la actriz? N.O: No hay algo que me haya costado en forma particular. Al interpretar a una mujer que públicamente no es conocida tuve la libertad de poder ponerle la impronta necesaria a mi Andrea. Con los años de alguna manera abracé la idea de encontrar dentro mío a los personajes y no tratar de generar en un exterior, porque eso no traspasa la pantalla. La película trabaja sobre el prejuicio general, pero también sobre la mirada materna, porque ella se convierte en una madre leona. Entramos a la cárcel con un equipo de trabajo muy unido. Todos sabíamos que estábamos haciendo algo luminoso, aunque fuera oscuro y creo que eso se ve. —¿Cómo pasás de las comedias como “Campamento con mamá” o comedias negras como “Casi muerta” a estas historias? N.O: Es una búsqueda y una elección. Si hiciera siempre drama me pesaría, a mí me cuesta mucho salir después. Entonces, siempre que hago un drama voy a una comedia. También filmé La noche sin mí de María Laura Berch y Laura Chiabrando, que se presentó en el Bafici y es una película muy asfixiante. Trato de ponerle luz hasta a los personajes oscuros, porque es parte de mi personalidad. Me gusta el humor, la comedia y cantar. Aquí en La mujer de la fila interpreto “Canción de las simples cosas” de Mercedes Sosa y Ricardo (Mollo, su pareja) toca la guitarra y me acompaña en los coros. —La película no tiene golpes bajos… B.A: Mi cine no es de golpes bajos. Esos recursos son de narrativa, por mi parte prefiero complejizar, porque justamente el golpe bajo nos ancla en una sola mirada. En cambio, cuando empezás a ver la manera de los otros y que cada uno tiene sus razones, ahí me parece que se aporta algo más a la temática, que es muy dura. Buscamos mostrar el lado oscuro de la sociedad. Lo que nadie quiere mirar, ni la política. La cárcel es muy difícil, no solo adentro, sino también afuera. Siento que nuestra sociedad toma a la prisión con mucha liviandad. Se dice que se entra y se sale y eso no es verdad. La cárcel es un prejuicio, un miedo, es algo que no se quiere ver por temor. La idea fue mostrar que hay otra manera de mirar esta problemática. —¿Hoy hay más odio y violencia? B.A: Creo que los prejuicios nos llevan al odio y éste nos lleva a separarnos. Prefiero ver la vida de otra manera, somos humanos, que podemos cometer errores, algunos muy graves. La sociedad pone un castigo, pero que no sea para empeorar, sino para construir algo nuevo para nosotros. En general, la cárcel destruye a las personas que están adentro, no las prepara para que cuando salgan puedan tener mejor condiciones. Sobre todo que tengan una mirada de sí mismos distintos. Hay un problema, la gente que cae primero a la cárcel el 95% es de clase social baja.
Enciendo el televisor. Un canal argento. Paso a otro, de los de la vereda de enfrente. Salto a los internacionales. Me horrorizo. Gaza, Sudán, una patera hundiéndose en el Mediterráneo. Tiempo de distopía. ¿Cómo llegamos a esto? Mejor me limito a hablar de mi mundo. Soy un jubilado. Nombre: Nathán. Apellido: Cusnir. Nací en 1941, cuando… ¿Qué estoy haciendo? Nadie está interesado en mi vida. No fui, ni soy, Picasso, ni tampoco uno de los famosos Carlitos (Darwin, Chaplin o Gardel. Marx, lo siento, pero mejor no lo incluyo.) Soy el pasado. El presente solo me es útil para recordar. Mis abuelos proletarios: uno, peón de finca en San Juan, el otro colchonero. Mis padres, pequeños burgueses. Eran otros tiempos, la movilidad social esperaba a la vuelta de la esquina. Arranqué con ventajas. Techo, comida, salud y educación garantizada. Luego ingeniero recibido, buenas notas en la universidad, trabajando aquí y allá, en ambos lados del Atlántico. En pocos años me convertí en un exitoso empresario Pyme, de esos que manejan el destino de decenas de personas. En mi acotado universo yo era la mismísima encarnación del poder. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Entre Pyme y Pyme fui funcionario público. Solo un año y medio. Me fui cuando Alfonsín perdió las elecciones de medio término. Por mi oficina desfilaban importantes empresarios, los locales y los que hablaban otros idiomas. Discurso único: “Queremos venderle al Estado”. En simultáneo la ola de las privatizaciones, que no se concretaron en aquel momento. Sí después, durante el menemato. Hoy abro los diarios y compruebo que casi todas esas empresas, las que desfilaban, aún existen y gozan de muy buena salud. El otro yo del doctor Merengue. ¿Escucharon hablar de él? (Si no, es cuestión de googlearlo). No podía ser menos, yo también tengo mi otro yo: un dramaturgo, así con minúsculas, casi desconocido, pero dramaturgo al fin. Dramaturgo: ¡Eh, Poder! ¿Cómo se ve todo esto desde ahí arriba? Poder: ¡Joder! Tú lo sabes y si no lo sabes, investiga. Observa a mis subordinados. Y así nació @Los_engranajes (lo de @ y _ no es para parecer original, sino porque Los engranajes a secas ya estaba registrado). Nació con dos nombres. El otro: L’ opera dei pupi (teatro de marionetas, en siciliano.). Luego decidí que un nombre era más que suficiente y elegí. (Todos saben lo qué es un engranaje y muy pocos entienden siciliano) Mucho no tuve que investigar, soy honesto. Lo viví o vi como otros los vivieron. Medio vaso de realidad al cual agregué medio vaso de ficción/realidad. Lo agité muy bien y lentamente, espolvoreé tres cucharaditas de verdad y otras tres de posverdad (de esas que andan dando vuelta por ahí en las redes). Para terminar, le sumé ironía y humor. El resultado: ustedes lo juzgarán. @Los_engranajes salta entre continentes. Finalmente vivimos en un mundo globalizado ¿Leyeron? “Multa millonaria a las seis mayores constructoras por pactar contratos públicos durante 25 años. Las empresas se reunían semanalmente para concertar miles de licitaciones públicas destinadas a la edificación y obra civil de infraestructuras, como hospitales, carreteras o aeropuertos”. Esto fue en España. (Diario El País, 7 de julio de 2022). También la corrupción parece estar globalizada y la mostramos. @Los_ engranajes es una metáfora sobre los empleados de cuello blanco (los administrativos, los profesionales que forman parte de cualquier organización empresaria), pero también sobre los de cuello azul (los obreros). De sus esfuerzos para mantenerse y escalar en la pirámide, de sus logros y de sus resbalones, de sus alegrías y de sus tristezas, de sus lealtades y de sus traiciones. Al escribirla me acordé de Bertolt Brecht, que sostenía: “Las cosas son así, pero podrían ser diferentes”. Yo también lo creo. *Autor y director de Los engranajes.
El Banff Mountain Film Festival World Tour, el festival de cine aventura del mundo, regresa a la Ciudad de Buenos Aires para celebrar su 25ª Edición ininterrumpida en la Argentina. Las funciones se realizarán del 8 al 10 de septiembre en el Teatro Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125, CABA), con los mejores cortos de cine aventura, cultura de montaña, deportes de acción, conservacionismo y naturaleza. Con 25 años ininterrumpidos en el país, traerá una selección de cortometrajes y documentales que invitan a reflexionar y explorar la conexión entre el ser humano y la naturaleza.  Nacido en 1976 en el pueblo canadiense de Banff, el festival creció año tras año hasta convertirse en un fenómeno global, recorriendo más de 40 países y 550 ciudades. Su éxito radica en su capacidad para transmitir valores de respeto por el entorno, resiliencia y superación, a través de historias de vida y expediciones en los paisajes más salvajes y remotos del planeta. Desde 2001 llega al país el Tour Mundial del Banff, transformándose en un punto de encuentro para una comunidad amante de la montaña, la aventura y el cuidado del medio ambiente. Programación internacional y talento argentino Tras proyectarse en Villa La Angostura, Bariloche, Esquel, Neuquén y San Martín de los Andes, en Buenos Aires se exhibirán 14 films internacionales de países como Francia, Austria, Islandia, Australia, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá, durante dos noches. La selección incluye expediciones épicas, historias de vida conmovedoras y la adrenalina de los deportes de acción en ambientes naturales. Como cada año, el Banff también suma las películas del Festival Nacional de Cine de Aventura (FNCA), con un programa que incluye 6 cortos documentales inéditos de realizadores argentinos sin estreno comercial, finalistas de una convocatoria previa realizada a nivel nacional. De esta forma, el FNCA se consolida como una plataforma clave para que cineastas locales reflejen la esencia de la aventura, la cultura de montaña y los deportes extremos con una mirada propia. Durante esta edición también se llevará a cabo la Semana de la Aventura. Este evento, con entrada libre y gratuita previo a la función de cine, incluye la presencia de deportistas y fotógrafos, siempre relacionados con el mundo de la aventura: Lunes 8/9. 18 h: “Más allá de la superficie”. Charla con Mati Acuña, fotógrafo subacuático. Martes 9/9. 18 h: “Camino al sueño”. El montañista Germán Frassia relata su ascenso al Everest. Miércoles 10/9. 18 h: “Experiencias. Vení a buscar tu próxima aventura”. Los operadores Destino Naturaleza, Más Expediciones y Expediciones Fotográficas recomiendan sus mejores viajes. Al final de las funciones, habrá sorteos con importantes regalos de los sponsors, incluido un kayak MG y una bicicleta Polygon. La gira aniversario del Banff continuará por las siguientes ciudades del país: Ciudad de Mendoza: 12 y 13 de septiembre - 20 hs. - Nave UNCUYO. Ciudad de San Juan: 2 y 3 de octubre - Museo Prov. de Bellas Artes Franklin Rawson. Galería de imágenes
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En Estados Unidos, el cruce entre Hollywood y la arena deportiva se ha convertido en mucho más que una anécdota: es un matrimonio consagrado, duradero y cada vez más rentable. Las estrellas del cine y la música encontraron en el deporte un vehículo de proyección cultural y financiera, mientras que los grandes atletas han aprendido a expandir sus carreras hacia el espectáculo audiovisual y la gestión empresarial. Este proceso ha generado un ecosistema único en el que clubes, ligas, plataformas de streaming y agencias de representación trabajan en sinergia. El resultado es un mercado en el que los partidos se transforman en series documentales, los actores se convierten en dueños de equipos, y los futbolistas pasan a ser productores ejecutivos. Hollywood a la cancha El desembarco de celebridades en el deporte ya no se limita a fotos en palcos de lujo. Hoy hablamos de participaciones accionarias que redefinen el negocio. Will Ferrell por ejemplo, celebra los títulos de Los Angeles FC no solo como hincha, sino como copropietario: recientemente amplió su cartera al adquirir una participación en el Leeds United inglés. Matthew McConaughey, además de su devoción por la Universidad de Texas, fue clave en el lanzamiento de Austin FC, donde se lo denomina “ministro de cultura”. Pero el fenómeno más comentado sigue siendo el de Ryan Reynolds y Rob McElhenney en el Wrexham AFC: lo que empezó como un experimento terminó en un caso de estudio: ascensos deportivos, valorización de casi 500 millones de dólares y un éxito mediático global gracias a Welcome to Wrexham, la docuserie de FX que exportó la historia de un club galés a las pantallas del planeta (acaban de presentar una camiseta con inspiranción argentina para expandir la franquicia). A esa lista se suman Reese Witherspoon en Nashville SC; Michael B. Jordan en Bournemouth; Snoop Dogg en Swansea City; Ed Sheeran en Ipswich Town; Anne Hathaway en la vela internacional con Red Bull Italy; e incluso Drake y LeBron James como inversores en el Milan. Se trata de una diversificación que convierte a los clubes en marcas internacionales y a los artistas en empresarios de la pasión deportiva. El atleta como productor En paralelo, la industria deportiva experimenta una transformación profunda. Los atletas ya no se limitan a contratos millonarios con clubes o patrocinadores: buscan crear sus propias productoras, estudios de contenido y marcas. LeBron James fue pionero al fundar SpringHill Company junto con Maverick Carter, una productora valorada en más de 700 millones de dólares y responsable de títulos como “Hustle” en Netflix o “Space Jam: A New Legacy”, la reversión de la película de Jordan en los 90 con los Looney Toons. Los agentes han acompañado y potenciado esta tendencia. CAA Sports, por ejemplo, representa a figuras que cierran acuerdos con estudios y plataformas de streaming. David Gross, Matt Kramer, Ross Raphael y Tom Young lideran esa expansión, conectando atletas con producciones documentales y docuseries. Gross lo resume con claridad: “Las series y películas documentales han convertido a los atletas en íconos culturales. Los fans ya no quieren solo jugadas: buscan profundidad, historias y resonancia emocional”. La competencia entre agencias también explica el dinamismo del sector. UTA, con Ryan Hayden y Jerry Silbowitz, fue clave en la integración de Barstool Sports a Fox, demostrando que el entretenimiento deportivo ya no se limita a ESPN o a las cadenas tradicionales. WME, por su parte, maneja a Serena Williams, Tom Brady y Lionel Messi en sus proyectos mediáticos, mientras que Octagon y Wasserman impulsan a Giannis Antetokounmpo, Patrick Mahomes y Brittney Griner hacia producciones de Amazon, Netflix y ESPN. El nuevo estándar es claro: el atleta es al mismo tiempo jugador, empresario y creador de contenido. Messi y el modelo integral El caso del astro argentino cristaliza esta evolución. La llegada de Lionel Messi al Inter Miami en 2023 fue un hito para la MLS, pero sobre todo una operación de ingeniería mediática y empresarial. El contrato incluyó un salario deportivo competitivo, pero lo realmente novedoso fueron las alianzas estratégicas: beneficios por suscripciones al MLS Season Pass en Apple TV+, acuerdos de largo plazo con Adidas y participación en la valorización de la propia liga. La llegada de Messi multiplicó los ingresos del club y de la MLS: estadios agotados, ventas récord de camisetas, y un documental exclusivo producido por Apple TV+ que convirtió su desembarco en narrativa global. El efecto no fue casual. Detrás operó una red de representantes y consultores con capacidad de leer el mercado. Su círculo íntimo, encabezado por Jorge Messi, ha ido de la mano con agencias de peso en Estados Unidos como WME, que ha asesorado al argentino en proyectos audiovisuales. Jason Hodes, Jill Smoller y Lee White, entre otros agentes de la firma, han trabajado en el desarrollo de documentales y producciones que expanden la marca Messi más allá del campo de juego. La lógica que guía esta estrategia es la misma que definió a LeBron James: consolidar al deportista como un conglomerado de negocios que incluye streaming, cine, moda y patrocinios. Messi no es solo el mejor jugador de fútbol de su generación: es también una plataforma que Apple, Adidas y la MLS utilizan como ancla para construir audiencia y fidelizar consumidores. El contraste con otros deportistas subraya la magnitud del fenómeno. Mientras Bryson DeChambeau reinventó su imagen en el golf con contenido viral en TikTok, Messi opera en otra escala: su marca genera un ecosistema que combina deporte, entretenimiento y negocios globales. El capitán argentino no solo inspira en la cancha, sino que también redefine cómo se gestiona una carrera en la era del espectáculo total. Nuevo espectáculo global La consolidación de este matrimonio entre Hollywood y el deporte está redefiniendo el mapa cultural. Para las celebridades, poseer una parte de un club ya no es un capricho, sino una estrategia de diversificación que amplifica su proyección internacional. Para los atletas, contar con managers capaces de negociar producciones audiovisuales, alianzas tecnológicas y contratos multimillonarios fuera de la cancha es tan importante como el entrenamiento diario. El fenómeno también responde a una demanda del público. Las plataformas como Netflix, Amazon y Apple descubrieron que los documentales deportivos generan tanta o más fidelidad que las series de ficción. “The Last Dance” sobre Michael Jordan, “Quarterback” con Patrick Mahomes o “Simone Biles Rising” son ejemplos de cómo los fanáticos quieren consumir no solo goles o puntos, sino también historias de vida, dilemas personales y procesos de superación. El deporte, en definitiva, se ha convertido en una narrativa global que Hollywood sabe empaquetar y vender. Y los atletas, de Messi a Mahomes, de LeBron a Serena Williams, se han transformado en protagonistas de ese guion compartido. El cruce entre Hollywood y el deporte ya no es un experimento: es una industria consolidada. Lo que antes eran universos paralelos hoy es un sistema integrado de inversión, relato y consumo cultural. Actores que levantan copas como dueños de clubes, deportistas que estrenan sus propias series, agentes que negocian con plataformas globales y ligas que entienden que vender partidos ya no alcanza. El matrimonio está sellado, y como en las grandes franquicias de cine, promete múltiples secuelas. Lo que sucede en la cancha es solo el primer acto: la verdadera función continúa en la pantalla. Galería de imágenes En esta Nota
Durante las décadas del ochenta y el noventa Gustavo Bermúdez fue uno de los galanes de la televisión abierta, con novelas que tuvieron mucho rating: Nano, Celeste, Antonella, Sheik y la lista sigue. Pero le fue bastante esquivo al teatro, ahora volvió y se lo puede ver de jueves a domingo en el escenario de El Nacional compartiendo escenas con Martín Bossi y Laura Fernández en La cena de los tontos, en el mismo papel que estrenó Mike Amigorena. Llega antes a la cita y despliega con sinceridad una cordialidad poco habitual hacia la gente con la que se cruza. No evita ninguna pregunta y no hace críticas, por el contrario entrega una mirada comprensiva hacia muchas situaciones. —¿Cómo fue reemplazar a Mike Amigorena? Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —No siento que haya sido un reemplazo, fue como una renovación. Estaba apalabrado para hacer la temporada de Mar de Plata en el 2026, pero como se le vencía el contrato a Mike los productores me pidieron si me animaba a arrancar en Buenos Aires. Dudé un poco hasta que acepté. —Conseguiste no competir con Martín Bossi en el escenario… —Somos una dupla y ahí está el contraste. Es como en las comedias americanas, un juego como Jerry Lewis y Dean Martin. Mi personaje tiene toda una transición que empieza a disfrutarlo hasta que se le complica cada vez más la vida y termina perdiendo todo. —¿Creés que es una comedia con moraleja? —Total y muy actual como lo es el tema del bullying. Este fue uno de los motivos por los cuales acepté, además fue la comedia con la que más me reí. La vi cuando la hicieron Adrián Suar en mi papel y Guillermo Francella en el de Martín Bossi. Ahora sintiéndolo arriba del escenario digo: “qué efectiva que es y qué buen guión”. No es fácil encontrar un texto hoy así, por eso que a pesar de los años sigue siendo efectiva. —¿Por qué hiciste “Romeo y Julieta” de Shakespeare al año siguiente de tu éxito televisivo con “Nano”? —Fue una idea de mi hermano (Gabriel). La hicimos primero en Mar del Plata y después en Buenos Aires. Fue una jugada muy audaz llevar Shakespeare a Mar del Plata. Teníamos miedo, aunque contábamos con un gran elenco: Ulises Dumont, Dora Baret, Perla Santalla y Fernanda Mistral. Para el papel de Julieta se hizo un casting y quedó Mara Bestelli. Tenía mucha tecnología, idea del director Héctor Berra, con vestuario del Colón. La puesta de luces fue de Juan Carlos Baglietto, quien viajó a los Estados Unidos para traer equipos nuevos. Podría haber ido a hacer temporada con una comedia, pero nos embarcamos en ese desafío. —¿Qué te motivó a dejar todo para irte a vivir a San Martín de los Andes? —Empecé a priorizar a la familia, venía con un trabajo muy fuerte en la televisión. Ahí nació mi segunda hija y quise dedicarme a recuperar un poquito el tiempo perdido con la más grande y abocarme mucho a la crianza de ellas. —¿Creés que volverá la televisión abierta? —Puede volver tranquilamente, en otros países funciona bien. También es una expresión de deseos, pero creo que si se lo proponen tranquilamente tendrían números más importantes que los que tienen ahora. No necesariamente tiene que volver como en otras épocas. Si se lo propusieran los dueños de los canales lo hacen en un año. —¿Cuál es el motivo de que no haya hoy ficciones en la televisión abierta? —Es un tema de desinterés. Podrían rearmar presupuestos, que dicen que es costoso, pero compran formatos caros como La Voz o Gran hermano. Hay publicidades que se fueron a las plataformas, pero la televisión tiene otro sello. No es lo mismo lo que pasa ahí que en las redes. La televisión es palabra mayor. Un canal pasa a ser parte de la familia. Lo veo con el público de hace muchos años, hay una fidelidad muy grande. Esa fidelidad: ¿quién me la dio? La televisión abierta. Eso no te lo dan las plataformas. —Tu hija mayor (Camila) se recibió en diseño e imagen, la menor (Manuela) va a ser nutricionista y las dos estudiaron en la UBA: ¿tuviste algo que ver con que eligieran la educación pública? —Nunca me metí y la mamá tampoco, todo lo decidieron ellas. Nosotros tratamos de acompañar, el que hayan elegido una universidad pública me puso muy orgulloso. —Estuviste en Roma con el papa Francisco y subiste imágenes del encuentro: ¿qué recordás? —No lo conocía de aquí, como otra gente. Fui con mis hijas, cuando pasa frente a todos, se detiene y me dice “¿qué haces acá?”. La menor me mira sorprendida y exclama: “El Papa te conoce”. Fue un encuentro muy lindo y lo pude ver en acción. Vi cómo se detenía con cada persona, atendiendo a uno por uno, a todas las madres que llevaban chicos con problemas de salud y observé el tiempo que les dedicaba. A nosotros al despedirse también nos dijo su frase: “Recen por mí.” Y me abrazó, lo tengo en mi corazón. Siento una gran admiración, tanto por él como por todas las personas a las que noto coherentes, piensan, hablan y actúan igual. Observé cómo vivía en el Vaticano, sin lujos y cercano a la gente. —En tu Instagram hay una foto de Rosa de Luxemburgo con su frase: “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”. ¿Por qué? —Estoy totalmente de acuerdo con esa frase. Adhiero a ese pensamiento de igualdad, de tratar a todo el mundo igual, porque somos iguales, aunque lo estamos olvidando. No soy muy canchero en subir fotos, lo hago en determinadas ocasiones, como cuando murió Carlín Calvo o Diego Maradona. También tengo fotos con Messi. Siento un gran respeto por Diego, con sus cosas buenas y también con sus errores. Fue un tipo que nunca le sacó el pecho a sus equivocaciones. Antes de juzgar, criticar o censurar, hay que andar en los zapatos del otro. Soy una persona que trabaja sobre sí mismo, quiero ser cada vez mejor persona. Elijo irme de este mundo habiendo dicho: “me esforcé para ser un mejor hijo, padre, amigo, hermano y ahora mejor abuelo”. —¿Cómo se mantiene una amistad de cuarenta años con Adrián Suar? —(Risas) Hay que tener mucha paciencia. Ya somos como familia, nos queremos y peleamos, cada uno conoce los huecos del otro y podemos ser sinceros y auténticos. Me parece que es lo que hay que tener todos los días cuando nos levantamos: agradecimiento y paciencia. —¿Esa es tu filosofía de vida? —Trato de que cada año que pasa de mi vida estar mejor, pensar mejor y hacer mejor a la gente que me quiere y a los que me conocen. Intento devolverle al público el afecto que me da, por eso a la salida del teatro me tomo el tiempo de saludar a quienes me esperan. Trato de ponerme en el lugar del otro. A veces viene gente de otros lugares e hicieron un esfuerzo para comprar la entrada y seguro se quedaron para sacarse una foto.

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