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ENTRETENIMIENTO

Lo primero: Matías Martin (por todos conocido) y Victoria De Masi, periodista autora de una biografía de Karina Milei, fueron pareja durante nueve meses. El final y la duración del vínculo se conocieron públicamente de forma abrupta cuando Romina Manguel, ignorante de la situación, le dijo al aire a De Masi que le mandara un beso a Matías Martin. De Masi le respondió que no había problema en mandarle el beso, pero le aclaró que no estaban juntos hacía “largos meses”. La siguiente escena es en la calle, con un cronista de América TV abordando a Matías Martin para preguntarle por la separación. Nada del otro mundo. Sin mucho deseo pero tratando de cumplir con la pregunta, al conductor le salió tirarle un “palito” conjunto a su colega y a su ex. "¿Fue a lo de Manguel? Pobre, tuvo que ir a lo de Manguel… Está bien, es periodista y tiene que ir a todos los programas. Por ahí va a otros lugares mejores, no sé", tiró.. Enseguida se acomodó y dijo que la autora de “Karina” seguía siendo un persona importante en su vida. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. 3% viral: Lluvia de memes y videos contra Karina Milei por el escándalo de las coimas Algo similar a lo que había dicho De Masi sobre él, con Manguel en Radio con Vos: "Está todo bien, lo quiero muchísimo. Lo respeto mucho, me parece un tipo brillante, tiene una familia hermosa, y eso no es posible si no sos buena persona. Tuve una relación de pareja muy linda con él. Hace tiempo se terminó. No pasó nada grave". Eso parecía ser todo. No para Manguel, que arremetió contra Matías. "No sé por qué pomo se calentó Matías Martín. Ella habló muy bien de él, pero el tema no era ese. Le van a hacer una nota porque muchos no sabían y se enteraron porque ella lo contó. No le veo ninguna historia, no entiendo cómo llegan a hacerle una nota a Matías...", arrancó. Hasta ahí, eso. Pero siguió: "¿Cómo la ligué yo? Sos un mala leche, Mati. ¿Quedaron cuentas pendientes entre nosotros que no recuerde? La verdad que no. Agredir a tu expareja y decirle: 'pobre, tuvo que ir a ese lugar', vino porque eligió venir acá. Ese nivel de agresión… No sabía que tenía ese problemón conmigo. Es el problema de los cagones, que cuando te ven te saludan. Podés no saludarme y estaría bien, pero enterarte así… esa es la gente que tiene doble cara". Y cerró: "Desmerecer el laburo mío, de mis compañeros, de Radio con Vos. ¿Pobre? ¿Qué quisiste decir? ¿Qué te enojó tanto? Fue una sorpresa. Tampoco es que acá nadie va a poder dormir, pero no sé. ¿Tenés algún problema conmigo, con la radio, con mis compañeros, con el operador? ¿Cómo desmerecés un espacio así? Cagón. Si no te gustó, llamala a ella. Tan resuelto no lo deben tener". LT/ff
Ya lo dice la canción: “Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir, ¡honrar la vida!”. Y Raúl Lavié lo sabe muy bien. Lo aprendió desde que era Raúl Alberto Peralta, un pibe dotado con una voz dispuesta a cumplirle todos los sueños.  Se lo encuentra entusiasmado, palpitante y ansioso por su show en el Teatro Broadway el 29 de agosto, bautizado “88 años de honrar la vida”. Una velada para gozar de recuerdos envueltos en grandes canciones y después comer unos ñoquis por algún restaurante céntrico que abra hasta tarde. Conmemora 88 de vida y 73 de carrera, ocasión ideal para dialogar con NOTICIAS, en una charla para transitar por una trayectoria inabarcable. Noticias: ¿Es verdad que su nombre artístico fue idea de Antonio Carrizo? Raúl Lavié: Sí, de Antonio Carrizo y de Víctor Buchino. Yo llegué desde Rosario, allí cantaba en una orquesta muy importante, pero al director no le gustaba mi estilo y me echó. Antes de buscar trabajo allá decidí venir una semana a Buenos Aires y eso selló mi vida, yo no creo mucho en las casualidades, creo en el destino, para mí está escrito el camino que debemos recorrer. Acá me crucé con un amigo rosarino que me armó una reunión con Víctor Buchino, en ese entonces director de la Orquesta Estable de Radio El Mundo y con Antonio Carrizo que era el director artístico de la emisora, fue en el 55. Dí una prueba, veía que tardaban mucho, hablaban entre ellos, no sabía qué pasaba, estuve como una hora cantando. Finalmente me pidieron que los acompañara a la Dirección de la radio, el interventor de la radio me puso un papel delante y me dijo: “Pibe, ¿cuánto querés ganar?” Yo quedé estático, pensé que estaba soñando. Con la firma del contrato llegó el cambio de apellido, antes se estilaba mucho lo del nombre artístico. Noticias: ¿Siempre tuvo tan buena voz o la fue desarrollando a través del tiempo? Lavié: La tengo desde la cuna. Y otra vez volvemos a las cuestiones del destino. Yo trabajaba desde que terminé la primaria a los 12 porque mis abuelos dependían de mí. Era cadete, me la pasaba arriba de la bicicleta, no iba a la secundaria pero mi manera de estudiar era leer la enciclopedia “El tesoro de la juventud”, en esa época no existía la televisión, solo la radio. Vivíamos en una casa que compartíamos con otras tres familias, nuestro lugar era el garage que tenía una puerta de hierro, ¡hacía un calor tremendo en verano y un frío de locos en invierno! A los 14 conocí a un muchacho, Carlos Lila, gran admirador de Gardel, que vino de Pergamino a estudiar canto, nos hicimos amigos y me pidió que lo acompañara a hacer una prueba en el Instituto Musical Serafino. El profesor que tomaba la audición me vio ahí y me preguntó qué iba a cantar. Le respondí que solo estaba acompañando y me dijo: “Tenés muy buena voz. Deberías estudiar canto“.  Noticias: ¿Y lo convenció en ese momento? Lavié: ¡Yo no quería saber nada! El hombre era tajante, muy serio. Me preguntó dónde vivía y dos días después fue a casa a hablar con mi mamá, nosotros éramos una familia muy humilde, parecía imposible tomar clases, pero el profesor le dijo: “Yo no le pedí dinero, solamente quiero que aprenda a cantar”. Y así fue, a raíz de eso empecé a entrar en el ambiente de la música, primero en el Coro del Conservatorio, después en la Orquesta Juvenil y me propusieron cantar profesionalmente a los 15. Viajaba los fines de semana a hacer shows por todos los pueblos vecinos. Noticias: ¿Para alguien tan chico la noche era peligrosa  Lavié: No había demasiado peligro para los chicos, era otra época, había ciertos códigos que no se rompían a pesar de que ladrones hubo siempre. Ya de muy pibe me contrataron para hacer bailes en Rosario y era muy conocido. Todo el dinero que hacía trabajando se lo daba a mis abuelos, ellos se encargaban de mi alimentación y de comprarme alguna ropita, hasta que a los 15 ya me mandé a hacer un traje con pantalones largos. Con el primer contrato en Buenos Aires empezó otra etapa artística, la de Lavié, ahora te cuento completo por qué fue lo del cambio de apellido... Noticias: ¿Más allá de los usos de la época había un motivo entonces? Lavié: Sí, mi apellido Peralta sonaba más relacionado al folklore. Yo cantaba un tango un poco distinto, los arreglos espectaculares eran de Víctor Buchino al estilo de Michel Legrand que era un músico y compositor de cine famosísimo, se cantaban tangos muy selectos, con una gran riqueza poética, pero no había bandoneón sino piano. Fue un boom total y el nombre acompañó muy bien. Querían algo distintivo, la voz en francés es “la voix”, se pronuncia “lavuá” y quedó “Lavié”. Noticias: Demos un pequeño salto y hablemos de “El Club del Clan”. Ahí ya se asoma a otro tipo de música, ¿no? Lavié: Yo tenía 18 años y se estaba produciendo un cambio generacional en el mundo, se perfilaba otro rumbo. Alejandro Romay ya me había ofrecido antes una gira más una hora de aire en Radio Libertad, así surgió “El show de Raúl Lavié”. Les pedí una mano para promocionar las nuevas voces y fue un éxito, varios empezaron a grabar y a vender discos, ahí surgieron algunos celos porque ellos se volvían figuras y no querían ir a un programa que se llamara “El show de Raúl Lavié”. Me preguntaron si podían cambiarle el nombre, yo inocentemente acepté y le pusieron “Ritmo y juventud”. Ahí debutó Palito Ortega, por ejemplo, ese fue el inicio de la nueva ola. Más tarde nos fuimos a Canal 11 con ese mismo formato más el agregado de que además se comía. Cuando nos llamaron de Canal 13 para continuar con otro programa estaban dubitativos con el título “El club del clan”, mientras nos reuníamos les propuse tomar algo con los muchachos y dije: “¡Vamos el clan!”. El productor lo escuchó y reconoció al instante que ese era el título. Era muy joven e ingenuo, después cuando comenzó la industria del “Club del Clan” me di cuenta de que me fue quitado el formato, pero igualmente le fui fiel al canal. Eso tuvo una recompensa, cuando se terminó el “Club del Clan”, El Trece me contrató en exclusividad para otro programa y gané muchísimo dinero haciendo televisión y shows. Noticias: ¿Recorrer el mundo lo convirtió en un bon vivant? Lavié: Sí, fui un negro exigente, me adapté mucho a los cambios, a la nueva ropa, al buen vestir y al buen beber. También me han gustado mucho los autos de colección, tuve dos Jaguar, un  XJ8 y un MK10. Uno de ellos también me sirvió para cambiarlo por un barco que fue donde conocí a Laurita, mi mujer. Mi carrera fue in crescendo, yo debo ser el artista de más edad que está vigente y trabajando todas las semanas, parece que fuera normal porque me ven bien, ¡pero hay que subirse al escenario con 88 años! Noticias: Justamente dentro de poco volverá a hacerlo con su show “88 años Honrar la Vida”, ¿nos puede adelantar algo? Lavié: Se van a encontrar con un show igual al que hacía en mis mejores momentos, te lo puedo asegurar, y eso que hice musicales donde fui el Quijote, Zorba, El Violinista en el Tejado, dos personajes en Víctor Victoria y el transformista de “La jaula de las locas”. No hago nada de taquito, sigo amando lo que hago, cuidándome, rodeado de mi familia y mis amigos. El escenario es mágico, subís y te olvidás de todos los dolores y este espectáculo será muy importante. Cuando cumplí 80 armé un show con mis amigos Valeria Lynch, Patricia Sosa, Jairo… Esta vez voy a invitar a jóvenes que están luchando por crecer como artistas. Una de ellas es Antonella Fernández, una mujer muy hermosa que canta extraordinariamente y a la que apoyo como alguna vez lo hice con Abel Pintos. También estará mi hijo Gastón que sigue con una impronta de música electrónica, el grupo Pampas Bravas y mi Quinteto. Te cuento algo, en diciembre tal vez haré por primera vez teatro para niños con una obra de Disney llamada “Navidad en las películas”. Nunca he pensado en parar, me gustaría terminar la vida en un escenario. También te puede interesar Galería de imágenes En esta Nota
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La música argentina vive un presente en ebullición. Nuevos proyectos, nuevas voces y nuevas sonoridades reconfiguran un mapa que parecía estancado antes de la pandemia. En medio de esa transformación surge Hora Cero Records, un sello fundado y dirigido por Estanislao López, productor, ingeniero y músico que desde hace años viene trabajando con algunas de las bandas más interesantes de la escena independiente. Con el lanzamiento del primer single de Lisa María en mayo de 2025, el sello terminó de consolidarse como un espacio curado desde la sensibilidad de López y con la ambición de construir comunidad. “Dentro del mar de superficialidad e hiperconectividad extrema en la que vivimos, el sello busca conectar con el público de una manera más honesta, más genuina”, explica. Desde esa premisa, Hora Cero Records se posiciona como un registro vivo del presente y una declaración de principios sobre lo que puede ser la música alternativa en la Argentina. —Hora Cero Records nace como un proyecto curado desde tu propia sensibilidad sonora. ¿Qué tipo de búsqueda estética atraviesa al sello y qué lo diferencia de otras propuestas dentro de la escena alternativa? —Por un lado, lo que intentamos mostrar es que existe algo mucho más profundo en lo artístico que lo que nos rodea últimamente. Hay historias que contar, cosas para decir y formas menos superficiales que las que se limitan a buscar engagement en redes o a performar algo solo para llamar la atención. Por otro lado, el sello busca darle una estructura organizada a bandas que necesitan dar un paso más en su camino. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. —Este año editarás los álbumes debut de Lisa Cerati, El Nota, Las Tussi y el tercer disco de El Club Audiovisual. ¿Qué te atrajo de sus proyectos y qué une a artistas tan distintos bajo el mismo paraguas? —Me atrajeron porque son artistas increíbles, sensibles y humanos, algo que siento que cada vez escasea. Son grandes compositores y tienen canciones que se sostienen por sí solas. Todos son buscadores de algo más profundo y tienen personalidades muy marcadas. Eso me entusiasma: no se parecen a nada. En un mundo en el que las canciones tienden a sonar iguales, tener una identidad artística honesta y escribir buenas canciones es, casi, un acto revolucionario. —Tu trayectoria como músico, ingeniero y productor cruza décadas de evolución estética en el rock argentino. ¿Cómo influye esa experiencia en tu rol? —Creo que influye de manera positiva, siempre que uno conserve memoria para recordar de dónde venimos y así sembrar un presente fértil que apunte a un futuro mejor. Aprendí muchísimo tocando tango y jazz, y también de las noches en Los Ángeles en 2015, cuando giraba y convivía con la escena garage y psych rock. Conocí músicos y productores increíbles. Una noche terminé compartiendo con Daniel Lanois, productor de Dylan, Neil Young y U2. Esas experiencias, que parecen impensadas, no solo me marcaron, también cambiaron mi manera de ver la vida y el trabajo. —Tu producción siempre parece moverse entre el caos y la belleza. ¿Hora Cero también nace desde esa tensión? —Sí, totalmente. Esa tensión es la vida misma. Los riesgos que asumo son casi todos, porque no apuntamos a la música que uno llamaría “comercial”. Vamos detrás de algo más profundo y más complejo. No seguimos tendencias ni dependemos del challenge de TikTok. No renegamos de las herramientas, pero la idea es darles otra vuelta, transformarlas, volverlas más humanas. Hora Cero ya es una comunidad. Las bandas que forman parte están conectadas, tocan juntas, recorren caminos distintos, pero lo hacen de manera compartida. Esa camaradería es clave: entender que si a uno le va bien, eso también ayuda a los demás. Es un sistema de retroalimentación. La comunidad es lo más importante si queremos expandir esta escena. Más que un sello, una comunidad J.M.D. Desde sus inicios, Hora Cero Records se concibió como algo más que un catálogo de artistas. Para Estanislao López, la apuesta es construir un ecosistema en el que los músicos puedan desarrollarse sin depender únicamente de la lógica de la industria tradicional. Esa visión se traduce en vínculos horizontales, colaboración entre bandas y un espíritu de comunidad que atraviesa al sello. Los artistas que forman parte de Hora Cero no solo comparten un espacio editorial, sino que también se acompañan en escenarios, giras y procesos creativos. Lisa María, El Nota, Las Tussi y El Club Audiovisual representan estilos distintos, pero encuentran un punto en común en esa necesidad de expresarse desde un lugar genuino. Esa diversidad dentro de un mismo paraguas refuerza la idea de un movimiento más amplio que busca posicionar a la música alternativa en el centro de la conversación cultural. La comunidad que se está gestando alrededor de Hora Cero no se limita a músicos: productores, ingenieros de sonido, diseñadores y comunicadores también son parte activa del proyecto. Para López, el futuro de la música independiente requiere de ese entramado colectivo que permita sostenerse en un contexto cada vez más difícil. “Si a uno le va bien, eso beneficia al otro”, resume, convencido de que la retroalimentación es el motor para que una escena crezca. Lejos de limitarse a editar discos, Hora Cero Records se consolida como un espacio de resistencia y creación, un laboratorio sonoro que entiende al arte como herramienta para sensibilizar y comunicar. En tiempos donde la industria musical parece regirse por la inmediatez de los algoritmos, el sello propone detenerse, escuchar y construir comunidad. Un gesto que, más que un reinicio, busca ser un nuevo comienzo.
En el cine conforman una de las duplas más conocidas: ellos son Mariano Cohn y Gastón Duprat. Sus películas lo confirman: “El hombre de al lado”, “Mi obra maestra” y “4X4”. Desde hace muy poco sumaron un nuevo título: “Homo Argentum”, con Guillermo Francella, uno de sus intérpretes fetiches, ya que con él también filmaron la serie “El Encargado” que va por la cuarta temporada, próxima a estrenarse. Hablaron antes del estreno con PERFIL. —Se dijo en un comienzo que habían sido cuarenta historias las de “Homo Argentum” para quedar sólo con dieciséis. ¿Por qué? ¿Cuáles descartaron? GASTÓN DUPRAT: Algunas empezaron por los personajes y otras por las propias historias. Después cuando las bajás más a tierra y se escriben los diálogos, ahí ya se puede dimensionar la duración. Terminamos eligiendo una cantidad representativa y que haga que el metraje de la película sea razonable. Quedaron un montón de guiones que no es que eran peores, sino que tocaban el mismo tema. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. MARIANO COHN: Recuerdo que me encantaba una historia que era de un taxista, que se aprovechaba de unos turistas. Pero elegimos la secuencia del arbolito por ser sintética, tenía un paisaje, un decorado más bonito como es la calle Florida y resultaba más característico. Había temas repetidos y fuimos eligiendo. A veces priorizábamos la cuestión de qué género y cómo queríamos filmar, porque hay algunas historias que apelan más a la emoción. Todas las temáticas nos son propias. Son universos, ambientes con los que convivimos y a la vez dialogan con nuestras obras anteriores. Dijimos vamos a hacer este tono de comedia incómoda, social, que interpela y emociona. Tiene formato de largometraje, pero son viñetas o episodios y eso fue un desafío muy grande. —Figura como colaborador autoral Mario Mactas: ¿es el periodista que falleció? G.D: Sí, él colaboraba con nosotros, también en la serie “El encargado”. Aquí la historia del cura villero es de Mactas. Hay varios periodistas que integran el equipo de guionistas, que además son escritores como Horacio Convertini, Juan José Becerra y Leonardo Despósito. Como era tanto el caudal de historias, venía bien tener otras voces para hacer esta comedia incómoda, social, que interpela, emociona, ayuda a debatir y reflexionar. —¿Cuál es la ventaja o desventaja de trabajar con el mismo actor? G.D: No siempre trabajamos con Guillermo. Él es el número uno en este tono de comedia sarcástica, dramática o negra. Sí te confieso que escribimos el guión y le dijimos “son dieciséis historias” y él respondió: “bueno, yo hago alguna.” Le subrayamos “son todos varones de tu misma edad”. Ahí dudó, pero aceptó. Después fue muy audaz y se lanzó. Hay que tener agallas para hacer esto que hizo. M.C: La ventaja es que hemos hecho un montón de trabajos en conjunto con Guillermo y ya funcionamos como un equipo. Hay muchas decisiones que tienen que ser compartidas para que el actor sienta el personaje y él es muy exhaustivo. Necesita tener la seguridad y la comprensión plena de lo que va a actuar. Solo se puede hacer trabajando en conjunto, conociéndose, compartiendo gustos también y maneras de ver el mundo, con humor. Son solo ventajas, desventajas no le encuentro. Hay películas episódicas como Los nuevos monstruos que fue una referencia para Guillermo y para nosotros, pero estaba apoyada en dos o tres actores, era más coral. En este caso, Guillermo carga con la responsabilidad de hacer dieciséis personajes diferentes. Aparte con muy poca intervención sobre la caracterización. Nosotros queríamos que se siga viendo al actor, pues de nada serviría disfrazarlo. Él tiene la genialidad para ejecutar ese tono de comedia que interpela y creo que es consagratorio. Nunca antes vi a un actor ejecutando esta cantidad de personajes. —¿Cómo decidieron las caracterizaciones? G.D: Fue un trabajo muy arduo y audaz al que se sometió Guillermo (Francella) de caracterización porque no queríamos taparlo con máscaras o prótesis. Buscamos que tuviera la capacidad gestual en su rostro, por eso pelucas o calvicie. Llevó mucho tiempo, horas preparando y algunas historias fueron sólo de un día de rodaje. O sea que al siguiente tenía que caracterizarse de otra manera y a los otros dos días de otra y de otra. Fue mucho compromiso por parte de él y de una gran audacia porque tenía que cambiar su impronta actoral. —¿Los influyó el cine italiano? M.C: Creo que hay cosas en común, una afinidad salvando las distancias. Esos grandes directores intentaron retratar o decir algo sobre la realidad, con humor y en tono de comedia. En esa Italia se vivía un momento de ebullición, discusión constante, una crisis. Me parece que en algún punto también hay alguna similitud con este momento de la Argentina. Me parece bueno, porque es un ámbito para que las cosas se discutan, se debatan y reflexionar. Cómo queremos ser y cómo nos vemos, que a veces no es lo mismo. Una cosa es cómo uno dice qué es y otra cosa es cómo te ven los demás. La película tiene esa búsqueda, no es que uno intente subestimar al público, ni querer retratar lo argentino o la argentinidad, para nada. Lo que hacemos es un recorte de unos retratos de personajes, estereotipos, situaciones e idiosincrasias que a nosotros nos parecen que valen la pena mostrar y que el espectador después debe completar eso que ve. —No quedamos muy bien parados… M.C: Eso depende, quizás no te gusta lo que te devuelve el espejo. Estamos invitando a reflexionar al público. No es una película que venga con moño cerrada, es más, todos los finales tienen algún tipo de búsqueda como nuestros trabajos anteriores. Hay que hacer cierto ejercicio, no termina con la proyección de la película, sino después cuando vas a comer una pizza, charlar con amigos y te quedás pensando. —¿Cómo fue la elección del elenco? G.P: Fuimos pensándolos. Fue el debut cinematográfico de Milo J, quien resultó muy buen actor. Tiene un tono muy austero y seco, además es sumamente expresivo. Elegimos los que creíamos que eran ideales para cada rol, algunos no son decididamente actores, como es el caso de Migue Granado, pero los ayudamos a que puedan construir estos personajes. Eva de Dominici vino especialmente desde Los Ángeles para grabar. A Guillermo Arengo lo elegimos porque tiene un modo de actuación muy cálido y con Guillermo sincronizan mucho y ya se conocían. —¿Cuál es la forma de trabajar, se dividen tareas o se complementan? G.D: En una película o una serie hay muchísimos roles. En general un director toma algunos porque no puede tomar todos. Al ser dos podemos asumir más roles, estar con los actores, en la fotografía y en lo técnico. De todas maneras, nos dividimos algunas tareas, a veces estoy más con el guión. En una película tan compleja como ésta si hubiésemos sido tres también hubiese estado bueno. —Para el episodio del festival y el director de cine ¿se inspiraron en Pedro Almodóvar? M.C: No, es un Frankenstein. Nosotros ya teníamos cierta experiencia en retratar a un director de cine ya que lo hicimos en la película Competencia oficial. Algunos dicen que tiene algo de Almodóvar, otros dicen que tiene algo de Doria, también debe tener algo mío y de Gastón. Me parece que es una reflexión necesaria, pues si uno se toma todo en serio se cae a pedazos, no resiste. El director manda y todo el resto obedece, nosotros a veces al ser dos tomamos cierta distancia. Tenés que debatir y nos gusta trabajar de otra manera, pero no dejamos de ser sommeliers de actores y de directores de cine porque tenemos muchas horas de vuelo.
Con una combinación explosiva de nombres propios, herencias escénicas y comedia negra, se estrena Tirria en el Teatro Metropolitan. O mejor dicho, el regreso de Diego Capusotto al teatro de texto en un hito que trasciende el hecho escénico: por primera vez, el actor cultor del absurdo y referente del humor popular y político compartirá escenario con su hija Eva Capusotto. La obra, escrita por Lucas Nine y Nancy Giampaolo, y dirigida por el reconocido Carlos Branca –quien vuelve al país tras años de residencia en el exterior–, se adentra en una zona poco explorada del teatro comercial actual: el grotesco con tintes góticos, la crítica social filtrada por lo grotesco, y la tradición de las comedias del cine argentino de los años treinta reconfigurada para el presente. En Tirria, Capusotto encarna a uno de los integrantes de los Sobrado Alvear, una familia patricia en decadencia que finge pasar sus veranos en Europa, pero que en realidad se encierra durante tres meses en los baúles de su propia mansión, alimentándose de arroz con leche y sobreviviendo a fuerza de recuerdos y ficciones. En ese delirio aristocrático, donde el pasado sigue pesando más que el presente, se recorta la figura de Hilario, el fiel sirviente (¿o carcelero?) que se convierte en siniestro garante del honor familiar. Además del dúo Capusotto padre e hija, el elenco suma a Andrea Politti y a su hijo Galo Politti, a Rafael Spregelburd –dramaturgo y actor con vasta trayectoria–, Daniel Berbedes y Juano Arana. La puesta, producida por Damián Sequeira, apuesta a una estética de cine dentro del teatro, con guiños a la comedia de “teléfono blanco” y al cine mudo, pero también a la tradición popular del grotesco criollo. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. LA IDEA DETRÁS DE LA OBRA. Lucas Nine y Nancy Giampaolo cuentan que la chispa inicial fue íntima: “En principio, la idea fue divertirnos a través de una historia que nos contábamos a nosotros mismos, pero nos fuimos dando cuenta que lo que iba saliendo podía divertir a más gente. Nos parece que una de las cosas más interesantes que tiene Tirria es ser una obra hecha por argentinos sobre temas muy específicamente argentinos que, a la vez, son accesibles para casi todo el mundo”. Ese cruce de lo particular y lo universal funciona como base de una obra que, aunque enraizada en la tradición del grotesco criollo, se abre a una lectura contemporánea y global. EL REGRESO DE CAPUSOTTO. Para Capusotto, Tirria representa la posibilidad de volver al teatro desde una clave inesperada: “Por ser una versión que homenajea y distorsiona ese lenguaje”, dice sobre las comedias de “teléfono blanco” del cine argentino. El actor, cuya marca personal transformó el humor en la Argentina, encuentra aquí un espacio para correrse del sketch televisivo y sumergirse en una obra coral que combina corrosión y delicadeza. Su presencia en el escenario condensa buena parte de su potencia actoral: histrionismo, manejo de la gestualidad exagerada y una capacidad poco común para hacer convivir lo patético y lo sublime. En Tirria no se trata de un unipersonal ni de un texto escrito a su medida, sino de un proyecto colectivo que potencia su singularidad desde el contrapunto. LA MIRADA DEL DIRECTOR. Carlos Branca, de vasta trayectoria y con experiencia en ópera lírica y drama, explica: “La construcción de una obra es en parte un trabajo artístico pero fundamentalmente es un trabajo técnico. Mi función es considerar todos los lenguajes que intervienen en la realización de una obra, darles relieve y que todos confluyan en un concepto. Detrás de una comedia como en este caso existe un concepto de antaño que se contamina con las cuestiones humanas del presente. Actuación, texto, escenografía, luz, vestuario confluyen en lo que la obra necesita ser narrado. Y por suerte esa narración viene completada por el público”. Branca apuesta a que esa tensión entre pasado y presente sea visible en escena, con una estética que dialoga con la historia del teatro y del cine argentino. EL APORTE DE SPREGELBURD. Rafael Spregelburd celebra el encuentro: “Todo elenco es una pluralidad. Éste no es la excepción. Creo que los productores quisieron reunir matices de varias tradiciones teatrales para esta obra del dúo Nine/Giampaolo porque tiene un lenguaje muy peculiar, que trasciende los supuestos de un teatro meramente comercial. También se ve que quisieron privilegiar un ambiente de mucho amor, casi una familia. A veces esa es la mejor manera de hacer que las cosas funcionen”. El dramaturgo y actor reconoce que aceptó de inmediato: “Mi interés fue inmediato cuando me propusieron trabajar junto a Diego. Desde el primer ensayo sentí el privilegio de esta experiencia. Diego es un actor magnético, generoso, irrepetible. Con inteligencia e incómoda ironía, es un ícono popular que no cede a devaluaciones. Para cada situación de la vida hay un meme o un gif con Capusotto como médium de algo que los argentinos compartimos sin tener que decir nada más”. EL LUGAR DE LA COMEDIA HOY. La famosa conductora y actriz Andrea Politti destaca el rol de la comedia en el presente: “Creo que la comedia tiene un lugar muy particular dentro del teatro argentino, y poder jugar con sus formas es algo que siempre está abierto a diferentes lecturas y posibilidades. En este momento, siento que hay una apertura para explorar distintos tonos sin demasiadas restricciones. Ese juego es interesante porque genera cercanía con el público e invita a repensar estructuras de narrar. Abordar la comedia hoy implica una oportunidad para conectar, pero también para cuestionar, sin perder de vista la ligereza que ese género puede ofrecer”. Sobre la experiencia del elenco, agrega: “Trabajar con un grupo donde hay distintas voces y trayectorias genera una dinámica particular. La pluralidad de nombres implica distintos enfoques y miradas que se van construyendo en conjunto. Ese cruce de experiencias suma y se refleja en el resultado final”. UNA APUESTA CORAL. La reunión de Capusotto, Politti, Spregelburd, Berbedes, Arana y las nuevas generaciones (Eva y Galo) convierte a Tirria en una propuesta coral que conjuga humor, grotesco y herencia familiar. Un cruce intergeneracional y estético que, según sus creadores, busca tanto entretener como dejar una huella en la cartelera porteña.
Con una combinación explosiva de nombres propios, herencias escénicas y comedia negra, se estrena Tirria en el Teatro Metropolitan. O mejor dicho, el regreso de Diego Capusotto al teatro de texto en un hito que trasciende el hecho escénico: por primera vez, el actor cultor del absurdo y referente del humor popular y político compartirá escenario con su hija Eva Capusotto. La obra, escrita por Lucas Nine y Nancy Giampaolo, y dirigida por el reconocido Carlos Branca –quien vuelve al país tras años de residencia en el exterior–, se adentra en una zona poco explorada del teatro comercial actual: el grotesco con tintes góticos, la crítica social filtrada por lo grotesco, y la tradición de las comedias del cine argentino de los años treinta reconfigurada para el presente. En Tirria, Capusotto encarna a uno de los integrantes de los Sobrado Alvear, una familia patricia en decadencia que finge pasar sus veranos en Europa, pero que en realidad se encierra durante tres meses en los baúles de su propia mansión, alimentándose de arroz con leche y sobreviviendo a fuerza de recuerdos y ficciones. En ese delirio aristocrático, donde el pasado sigue pesando más que el presente, se recorta la figura de Hilario, el fiel sirviente (¿o carcelero?) que se convierte en siniestro garante del honor familiar. Además del dúo Capusotto padre e hija, el elenco suma a Andrea Politti y a su hijo Galo Politti, a Rafael Spregelburd –dramaturgo y actor con vasta trayectoria–, Daniel Berbedes y Juano Arana. La puesta, producida por Damián Sequeira, apuesta a una estética de cine dentro del teatro, con guiños a la comedia de “teléfono blanco” y al cine mudo, pero también a la tradición popular del grotesco criollo. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. LA IDEA DETRÁS DE LA OBRA. Lucas Nine y Nancy Giampaolo cuentan que la chispa inicial fue íntima: “En principio, la idea fue divertirnos a través de una historia que nos contábamos a nosotros mismos, pero nos fuimos dando cuenta que lo que iba saliendo podía divertir a más gente. Nos parece que una de las cosas más interesantes que tiene Tirria es ser una obra hecha por argentinos sobre temas muy específicamente argentinos que, a la vez, son accesibles para casi todo el mundo”. Ese cruce de lo particular y lo universal funciona como base de una obra que, aunque enraizada en la tradición del grotesco criollo, se abre a una lectura contemporánea y global. EL REGRESO DE CAPUSOTTO. Para Capusotto, Tirria representa la posibilidad de volver al teatro desde una clave inesperada: “Por ser una versión que homenajea y distorsiona ese lenguaje”, dice sobre las comedias de “teléfono blanco” del cine argentino. El actor, cuya marca personal transformó el humor en la Argentina, encuentra aquí un espacio para correrse del sketch televisivo y sumergirse en una obra coral que combina corrosión y delicadeza. Su presencia en el escenario condensa buena parte de su potencia actoral: histrionismo, manejo de la gestualidad exagerada y una capacidad poco común para hacer convivir lo patético y lo sublime. En Tirria no se trata de un unipersonal ni de un texto escrito a su medida, sino de un proyecto colectivo que potencia su singularidad desde el contrapunto. LA MIRADA DEL DIRECTOR. Carlos Branca, de vasta trayectoria y con experiencia en ópera lírica y drama, explica: “La construcción de una obra es en parte un trabajo artístico pero fundamentalmente es un trabajo técnico. Mi función es considerar todos los lenguajes que intervienen en la realización de una obra, darles relieve y que todos confluyan en un concepto. Detrás de una comedia como en este caso existe un concepto de antaño que se contamina con las cuestiones humanas del presente. Actuación, texto, escenografía, luz, vestuario confluyen en lo que la obra necesita ser narrado. Y por suerte esa narración viene completada por el público”. Branca apuesta a que esa tensión entre pasado y presente sea visible en escena, con una estética que dialoga con la historia del teatro y del cine argentino. EL APORTE DE SPREGELBURD. Rafael Spregelburd celebra el encuentro: “Todo elenco es una pluralidad. Éste no es la excepción. Creo que los productores quisieron reunir matices de varias tradiciones teatrales para esta obra del dúo Nine/Giampaolo porque tiene un lenguaje muy peculiar, que trasciende los supuestos de un teatro meramente comercial. También se ve que quisieron privilegiar un ambiente de mucho amor, casi una familia. A veces esa es la mejor manera de hacer que las cosas funcionen”. El dramaturgo y actor reconoce que aceptó de inmediato: “Mi interés fue inmediato cuando me propusieron trabajar junto a Diego. Desde el primer ensayo sentí el privilegio de esta experiencia. Diego es un actor magnético, generoso, irrepetible. Con inteligencia e incómoda ironía, es un ícono popular que no cede a devaluaciones. Para cada situación de la vida hay un meme o un gif con Capusotto como médium de algo que los argentinos compartimos sin tener que decir nada más”. EL LUGAR DE LA COMEDIA HOY. La famosa conductora y actriz Andrea Politti destaca el rol de la comedia en el presente: “Creo que la comedia tiene un lugar muy particular dentro del teatro argentino, y poder jugar con sus formas es algo que siempre está abierto a diferentes lecturas y posibilidades. En este momento, siento que hay una apertura para explorar distintos tonos sin demasiadas restricciones. Ese juego es interesante porque genera cercanía con el público e invita a repensar estructuras de narrar. Abordar la comedia hoy implica una oportunidad para conectar, pero también para cuestionar, sin perder de vista la ligereza que ese género puede ofrecer”. Sobre la experiencia del elenco, agrega: “Trabajar con un grupo donde hay distintas voces y trayectorias genera una dinámica particular. La pluralidad de nombres implica distintos enfoques y miradas que se van construyendo en conjunto. Ese cruce de experiencias suma y se refleja en el resultado final”. UNA APUESTA CORAL. La reunión de Capusotto, Politti, Spregelburd, Berbedes, Arana y las nuevas generaciones (Eva y Galo) convierte a Tirria en una propuesta coral que conjuga humor, grotesco y herencia familiar. Un cruce intergeneracional y estético que, según sus creadores, busca tanto entretener como dejar una huella en la cartelera porteña.
Conocí a “Mariana” por casualidad. Fue en San Pablo en diciembre del 2018. Era la amiga argentina de un amigo paulista. De a poco, empezó a darme pistas de quién había sido. Desde ese día, se sucedieron encuentros aquí y allá. Largas noches en las que Mariana hablaba sin que le preguntara. Siempre terminaba así: “No sé porqué te estoy contando esto que nunca le dije a nadie”. Entrecortada, en portuñol, dando por sentado, Mariana revisaba su pasado como Oficial Montonera: cuando murió su marido en un enfrentamiento, cuando tuvo que escapar con su bebé, cuando fue secuestrada-desaparecida, cuando se salvó porque su secuestrador se enamoró de ella y cuando, finalmente, tuvo que exiliarse en Brasil para siempre. Así podría resumirse. En el medio, el gris, el ‘no me acuerdo’, el ‘no quiero hablar más’, el ‘me cansé’. Así seguimos, hasta que en abril del 2022 me propuso que escribiera un libro sobre su vida porque su hijo quería conocer su historia. Enseguida dije que sí. Un año después, Keka Halvorsen me dio la idea de hacer una obra de teatro. Al día siguiente, (otra casualidad) me encuentro con Dennis Smith y le cuento lo que estoy escribiendo. ‘¡La quiero hacer yo!’ dijo enseguida y le puso quinta a fondo con una fuerza irrefrenable. Así nos subimos al barco de transformar más de 1.500 páginas de entrevistas editadas para el libro (Desaparecida dos veces, Seix Barral, noviembre 2025) en una obra de teatro. El trabajo de Dennis en el escenario es mágico: no encuentro mejor palabra para describirlo. Dirige y actúa. Es el hijo, la madre y el padre sin necesidad de artificios ni fuegos artificiales, pasa de uno a otro sin dejar dudas. Desde el primer momento quiso poner la obra por sobre todo, la historia por delante de cualquier ego personal. Contamos la vida de una mujer que hizo lo que pudo. No es una heroína. Pero tampoco una traidora. La dramaturgia está repleta de actos heroicos e irreprochables que pocos somos capaces de cumplir. Pero, ¿y los demás? ¿Los que se las arreglan como pueden, no merecen ser contados? ¿Solo la muerte dignifica? Esta es la vida de una mujer que militó con esperanza, enviudó con un bebé y no tuvo tiempo de llorar porque tenía que salvarse y salvar a su hijo, que estuvo desaparecida y que afuera la esperaba ese niño que ya había perdido a su papá. También la esperaba el vacío. El fin. Se salvó. Por eso ¿merece desconfianza? ¿Es menos militante de quienes tuvieron la desgracia de morir? Soñamos, humildemente que, con esta obra, y a casi cincuenta años del golpe de Estado de 1976, el espectador intente ponerse en los zapatos de Mariana y repiense esa época. Nos lo demuestra el público que nos espera a la salida para contarnos su propia historia y así, entre lágrimas y abrazos volvemos a casa, contentos de estar haciendo algo que nos trasciende. Esto no les gusta a los autoritarios El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad. Desde que estrenamos como coproducción del Festival Internacional de Buenos Aires en octubre del 2024 agotamos todas las funciones. Una enorme felicidad porque demuestra que no estamos solos. No dictamos sentencias, el público arma su propia opinión. La obra pasa por momentos de humor, de emoción, de canciones que llegan al alma y de situaciones donde es difícil juzgar y aparecen las preguntas. Nos sentimos bendecidos por el público y por los periodistas que han venido a verla, no esperábamos tanto. Soñamos recorrer lugares donde haya otras Marianas y Marianos que, como nuestra protagonista, a pesar del tiempo y los kilómetros que los separan de Argentina, aún hoy, no han podido sacarse el miedo y el estigma de encima. Porque, aunque la obra se basa en hechos reales, los nombres propios han sido cambiados porque Mariana sigue teniendo miedo. No todas nacimos para el bronce. *Periodista, guionista, dramaturga y coautora de Mi vida anterior.
Autorizo a KUARZO ARGENTINA S.A. y/o NET TV S.A., en adelante “LAS PRODUCTORAS” y sus respectivas casas matrices, afiliadas, subsidiarias, concesionarias, sucesores y asignatarias a hacer uso de mi presencia para cualquier Programa televisivo (el “Programa”) y en conexión con Kuarzo Argentina S.A. y/o NET TV S.A. u otros. ACEPTO EXPRESAMENTE QUE: 1. Autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna. 2. Se realicen grabaciones y se tomen fotografías de mi persona, graben mi voz, conversaciones, dichos, hechos y sonidos, durante y en conexión con mi participación en el Programa (en adelante, los “Materiales”), sin que deban pagarme compensación alguna. Autorizo a LAS PRODUCTORAS y/o al Canal a exhibir, reproducir o publicar en cualquier forma tales fotografías, filmaciones y/o grabaciones en cualquier y todos los medios de comunicación, inclusive en las promociones del Programa y presto conformidad para que se publique mi nombre. A tal efecto, otorgo mi consentimiento expreso para ser filmado, grabado y/o fotografiado y para que las filmaciones, grabaciones e imágenes resultantes sean exhibidas, reproducidas o publicadas por LAS PRODUCTORAS y/o el Canal. 3. Acepto que LAS PRODUCTORAS y/o el Canal serán los dueños exclusivos de los resultados y ganancias de los Materiales con el derecho al registro de propiedad intelectual, al uso y otorgamiento de permisos para que otros lo usen, en cualquier forma y mediante cualquier medio. En consecuencia, autorizo expresa, irrevocable e incondicionalmente a la transmisión, retransmisión, reproducción o publicación de los Materiales en todos y cualquier medio de comunicación incluyendo, sin limitación alguna, los servicios de televisión por aire, antena, cable o satélite, radio, medios gráficos, cine, Internet (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “webcasting”, y video “on demand”) y servicios móviles y/o inalámbricos (incluyendo, sin limitación, “streaming”, descargas (“downloads”), “podcasting” y “wireless media”), en su totalidad o en una porción, con cualquier finalidad, sin límite de tiempo y no encontrándose dicha autorización limitada a la República Argentina y sin estar obligada LAS PRODUCTORAS y/o el Canal a realizar ningún tipo de pago adicional. ME COMPROMETO EXPRESAMENTE A: Guardar estricta confidencialidad acerca de toda la información que Uds. pongan en mi conocimiento que tenga algún tipo de relación con el Programa. No compartiré dicha información con terceras personas. Me obligo a realizar todos los actos razonablemente necesarios y adoptar todas las medidas conducentes para asegurar que la información recibida no sea utilizada por terceros, revelada o divulgada, total o parcialmente. No utilizaré la información para otro propósito que el de participar en el Programa. Acepto y comprendo que el incumplimiento por mi parte de lo anteriormente descripto traerá aparejadas consecuencias sumamente graves para Uds. y que, por lo tanto, deberé indemnizarlos por los daños y perjuicios que tal violación les ocasione. Por la presente renuncio a mi derecho de inspección o aprobación de mi presentación o los usos de que tal presentación se haga. Asimismo, acuerdo no presentar ningún reclamo de ninguna naturaleza en absoluto contra nadie en relación con el ejercicio del permiso otorgado por la presente.

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