ENTRETENIMIENTO
“Sos un mala leche”: el cruce de Romina Manguel y Matías Martin por una separación revelada al aire
EDITOR -0
Lo
primero:
Matías
Martin
(por
todos
conocido)
y
Victoria
De
Masi,
periodista
autora
de
una
biografía
de
Karina
Milei,
fueron
pareja
durante
nueve
meses.
El
final
y
la
duración
del
vínculo
se
conocieron
públicamente
de
forma
abrupta
cuando
Romina
Manguel,
ignorante
de
la
situación,
le
dijo
al
aire
a
De
Masi
que
le
mandara
un
beso
a
Matías
Martin.
De
Masi
le
respondió
que
no
había
problema
en
mandarle
el
beso,
pero
le
aclaró
que
no
estaban
juntos
hacía
“largos
meses”.
La
siguiente
escena
es
en
la
calle,
con
un
cronista
de
América
TV
abordando
a
Matías
Martin
para
preguntarle
por
la
separación.
Nada
del
otro
mundo.
Sin
mucho
deseo
pero
tratando
de
cumplir
con
la
pregunta,
al
conductor
le
salió
tirarle
un
“palito”
conjunto
a
su
colega
y
a
su
ex.
"¿Fue
a
lo
de
Manguel?
Pobre,
tuvo
que
ir
a
lo
de
Manguel…
Está
bien,
es
periodista
y
tiene
que
ir
a
todos
los
programas.
Por
ahí
va
a
otros
lugares
mejores,
no
sé",
tiró..
Enseguida
se
acomodó
y
dijo
que
la
autora
de
“Karina”
seguía
siendo
un
persona
importante
en
su
vida.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
3%
viral:
Lluvia
de
memes
y
videos
contra
Karina
Milei
por
el
escándalo
de
las
coimas
Algo
similar
a
lo
que
había
dicho
De
Masi
sobre
él,
con
Manguel
en
Radio
con
Vos: "Está
todo
bien,
lo
quiero
muchísimo.
Lo
respeto
mucho,
me
parece
un
tipo
brillante,
tiene
una
familia
hermosa,
y
eso
no
es
posible
si
no
sos
buena
persona.
Tuve
una
relación
de
pareja
muy
linda
con
él.
Hace
tiempo
se
terminó.
No
pasó
nada
grave".
Eso
parecía
ser
todo.
No
para
Manguel,
que
arremetió
contra
Matías.
"No
sé
por
qué
pomo
se
calentó
Matías
Martín.
Ella
habló
muy
bien
de
él,
pero
el
tema
no
era
ese.
Le
van
a
hacer
una
nota
porque
muchos
no
sabían
y
se
enteraron
porque
ella
lo
contó.
No
le
veo
ninguna
historia,
no
entiendo
cómo
llegan
a
hacerle
una
nota
a
Matías...",
arrancó.
Hasta
ahí,
eso.
Pero
siguió: "¿Cómo
la
ligué
yo?
Sos
un
mala
leche,
Mati.
¿Quedaron
cuentas
pendientes
entre
nosotros
que
no
recuerde?
La
verdad
que
no.
Agredir
a
tu
expareja
y
decirle: 'pobre,
tuvo
que
ir
a
ese
lugar',
vino
porque
eligió
venir
acá.
Ese
nivel
de
agresión…
No
sabía
que
tenía
ese
problemón
conmigo.
Es
el
problema
de
los
cagones,
que
cuando
te
ven
te
saludan.
Podés
no
saludarme
y
estaría
bien,
pero
enterarte
así…
esa
es
la
gente
que
tiene
doble
cara".
Y
cerró: "Desmerecer
el
laburo
mío,
de
mis
compañeros,
de
Radio
con
Vos.
¿Pobre?
¿Qué
quisiste
decir?
¿Qué
te
enojó
tanto?
Fue
una
sorpresa.
Tampoco
es
que
acá
nadie
va
a
poder
dormir,
pero
no
sé.
¿Tenés
algún
problema
conmigo,
con
la
radio,
con
mis
compañeros,
con
el
operador?
¿Cómo
desmerecés
un
espacio
así?
Cagón.
Si
no
te
gustó,
llamala
a
ella.
Tan
resuelto
no
lo
deben
tener".
LT/ff
Ya
lo
dice
la
canción:
“Eso
de
durar
y
transcurrir
no
nos
da
derecho
a
presumir,
porque
no
es
lo
mismo
que
vivir,
¡honrar
la
vida!”.
Y
Raúl
Lavié
lo
sabe
muy
bien.
Lo
aprendió
desde
que
era
Raúl
Alberto
Peralta,
un
pibe
dotado
con
una
voz
dispuesta
a
cumplirle
todos
los
sueños.
Se
lo
encuentra
entusiasmado,
palpitante
y
ansioso
por
su
show
en
el
Teatro
Broadway
el
29
de
agosto,
bautizado
“88
años
de
honrar
la
vida”.
Una
velada
para
gozar
de
recuerdos
envueltos
en
grandes
canciones
y
después
comer
unos
ñoquis
por
algún
restaurante
céntrico
que
abra
hasta
tarde.
Conmemora
88
de
vida
y
73
de
carrera,
ocasión
ideal
para
dialogar
con
NOTICIAS,
en
una
charla
para
transitar
por
una
trayectoria
inabarcable.
Noticias:
¿Es
verdad
que
su
nombre
artístico
fue
idea
de
Antonio
Carrizo?
Raúl
Lavié:
Sí,
de
Antonio
Carrizo
y
de
Víctor
Buchino.
Yo
llegué
desde
Rosario,
allí
cantaba
en
una
orquesta
muy
importante,
pero
al
director
no
le
gustaba
mi
estilo
y
me
echó.
Antes
de
buscar
trabajo
allá
decidí
venir
una
semana
a
Buenos
Aires
y
eso
selló
mi
vida,
yo
no
creo
mucho
en
las
casualidades,
creo
en
el
destino,
para
mí
está
escrito
el
camino
que
debemos
recorrer.
Acá
me
crucé
con
un
amigo
rosarino
que
me
armó
una
reunión
con
Víctor
Buchino,
en
ese
entonces
director
de
la
Orquesta
Estable
de
Radio
El
Mundo
y
con
Antonio
Carrizo
que
era
el
director
artístico
de
la
emisora,
fue
en
el
55.
Dí
una
prueba,
veía
que
tardaban
mucho,
hablaban
entre
ellos,
no
sabía
qué
pasaba,
estuve
como
una
hora
cantando.
Finalmente
me
pidieron
que
los
acompañara
a
la
Dirección
de
la
radio,
el
interventor
de
la
radio
me
puso
un
papel
delante
y
me
dijo:
“Pibe,
¿cuánto
querés
ganar?”
Yo
quedé
estático,
pensé
que
estaba
soñando.
Con
la
firma
del
contrato
llegó
el
cambio
de
apellido,
antes
se
estilaba
mucho
lo
del
nombre
artístico.
Noticias:
¿Siempre
tuvo
tan
buena
voz
o
la
fue
desarrollando
a
través
del
tiempo?
Lavié:
La
tengo
desde
la
cuna.
Y
otra
vez
volvemos
a
las
cuestiones
del
destino.
Yo
trabajaba
desde
que
terminé
la
primaria
a
los
12
porque
mis
abuelos
dependían
de
mí.
Era
cadete,
me
la
pasaba
arriba
de
la
bicicleta,
no
iba
a
la
secundaria
pero
mi
manera
de
estudiar
era
leer
la
enciclopedia
“El
tesoro
de
la
juventud”,
en
esa
época
no
existía
la
televisión,
solo
la
radio.
Vivíamos
en
una
casa
que
compartíamos
con
otras
tres
familias,
nuestro
lugar
era
el
garage
que
tenía
una
puerta
de
hierro,
¡hacía
un
calor
tremendo
en
verano
y
un
frío
de
locos
en
invierno!
A
los
14
conocí
a
un
muchacho,
Carlos
Lila,
gran
admirador
de
Gardel,
que
vino
de
Pergamino
a
estudiar
canto,
nos
hicimos
amigos
y
me
pidió
que
lo
acompañara
a
hacer
una
prueba
en
el
Instituto
Musical
Serafino.
El
profesor
que
tomaba
la
audición
me
vio
ahí
y
me
preguntó
qué
iba
a
cantar.
Le
respondí
que
solo
estaba
acompañando
y
me
dijo:
“Tenés
muy
buena
voz.
Deberías
estudiar
canto“.
Noticias:
¿Y
lo
convenció
en
ese
momento?
Lavié:
¡Yo
no
quería
saber
nada!
El
hombre
era
tajante,
muy
serio.
Me
preguntó
dónde
vivía
y
dos
días
después
fue
a
casa
a
hablar
con
mi
mamá,
nosotros
éramos
una
familia
muy
humilde,
parecía
imposible
tomar
clases,
pero
el
profesor
le
dijo:
“Yo
no
le
pedí
dinero,
solamente
quiero
que
aprenda
a
cantar”.
Y
así
fue,
a
raíz
de
eso
empecé
a
entrar
en
el
ambiente
de
la
música,
primero
en
el
Coro
del
Conservatorio,
después
en
la
Orquesta
Juvenil
y
me
propusieron
cantar
profesionalmente
a
los
15.
Viajaba
los
fines
de
semana
a
hacer
shows
por
todos
los
pueblos
vecinos.
Noticias:
¿Para
alguien
tan
chico
la
noche
era
peligrosa
Lavié:
No
había
demasiado
peligro
para
los
chicos,
era
otra
época,
había
ciertos
códigos
que
no
se
rompían
a
pesar
de
que
ladrones
hubo
siempre.
Ya
de
muy
pibe
me
contrataron
para
hacer
bailes
en
Rosario
y
era
muy
conocido.
Todo
el
dinero
que
hacía
trabajando
se
lo
daba
a
mis
abuelos,
ellos
se
encargaban
de
mi
alimentación
y
de
comprarme
alguna
ropita,
hasta
que
a
los
15
ya
me
mandé
a
hacer
un
traje
con
pantalones
largos.
Con
el
primer
contrato
en
Buenos
Aires
empezó
otra
etapa
artística,
la
de
Lavié,
ahora
te
cuento
completo
por
qué
fue
lo
del
cambio
de
apellido...
Noticias:
¿Más
allá
de
los
usos
de
la
época
había
un
motivo
entonces?
Lavié:
Sí,
mi
apellido
Peralta
sonaba
más
relacionado
al
folklore.
Yo
cantaba
un
tango
un
poco
distinto,
los
arreglos
espectaculares
eran
de
Víctor
Buchino
al
estilo
de
Michel
Legrand
que
era
un
músico
y
compositor
de
cine
famosísimo,
se
cantaban
tangos
muy
selectos,
con
una
gran
riqueza
poética,
pero
no
había
bandoneón
sino
piano.
Fue
un
boom
total
y
el
nombre
acompañó
muy
bien.
Querían
algo
distintivo,
la
voz
en
francés
es
“la
voix”,
se
pronuncia
“lavuá”
y
quedó
“Lavié”.
Noticias:
Demos
un
pequeño
salto
y
hablemos
de
“El
Club
del
Clan”.
Ahí
ya
se
asoma
a
otro
tipo
de
música,
¿no?
Lavié:
Yo
tenía
18
años
y
se
estaba
produciendo
un
cambio
generacional
en
el
mundo,
se
perfilaba
otro
rumbo.
Alejandro
Romay
ya
me
había
ofrecido
antes
una
gira
más
una
hora
de
aire
en
Radio
Libertad,
así
surgió
“El
show
de
Raúl
Lavié”.
Les
pedí
una
mano
para
promocionar
las
nuevas
voces
y
fue
un
éxito,
varios
empezaron
a
grabar
y
a
vender
discos,
ahí
surgieron
algunos
celos
porque
ellos
se
volvían
figuras
y
no
querían
ir
a
un
programa
que
se
llamara
“El
show
de
Raúl
Lavié”.
Me
preguntaron
si
podían
cambiarle
el
nombre,
yo
inocentemente
acepté
y
le
pusieron
“Ritmo
y
juventud”.
Ahí
debutó
Palito
Ortega,
por
ejemplo,
ese
fue
el
inicio
de
la
nueva
ola.
Más
tarde
nos
fuimos
a
Canal
11
con
ese
mismo
formato
más
el
agregado
de
que
además
se
comía.
Cuando
nos
llamaron
de
Canal
13
para
continuar
con
otro
programa
estaban
dubitativos
con
el
título
“El
club
del
clan”,
mientras
nos
reuníamos
les
propuse
tomar
algo
con
los
muchachos
y
dije:
“¡Vamos
el
clan!”.
El
productor
lo
escuchó
y
reconoció
al
instante
que
ese
era
el
título.
Era
muy
joven
e
ingenuo,
después
cuando
comenzó
la
industria
del
“Club
del
Clan”
me
di
cuenta
de
que
me
fue
quitado
el
formato,
pero
igualmente
le
fui
fiel
al
canal.
Eso
tuvo
una
recompensa,
cuando
se
terminó
el
“Club
del
Clan”,
El
Trece
me
contrató
en
exclusividad
para
otro
programa
y
gané
muchísimo
dinero
haciendo
televisión
y
shows.
Noticias:
¿Recorrer
el
mundo
lo
convirtió
en
un
bon
vivant?
Lavié:
Sí,
fui
un
negro
exigente,
me
adapté
mucho
a
los
cambios,
a
la
nueva
ropa,
al
buen
vestir
y
al
buen
beber.
También
me
han
gustado
mucho
los
autos
de
colección,
tuve
dos
Jaguar,
un
XJ8
y
un
MK10.
Uno
de
ellos
también
me
sirvió
para
cambiarlo
por
un
barco
que
fue
donde
conocí
a
Laurita,
mi
mujer.
Mi
carrera
fue
in
crescendo,
yo
debo
ser
el
artista
de
más
edad
que
está
vigente
y
trabajando
todas
las
semanas,
parece
que
fuera
normal
porque
me
ven
bien,
¡pero
hay
que
subirse
al
escenario
con
88
años!
Noticias:
Justamente
dentro
de
poco
volverá
a
hacerlo
con
su
show
“88
años
Honrar
la
Vida”,
¿nos
puede
adelantar
algo?
Lavié:
Se
van
a
encontrar
con
un
show
igual
al
que
hacía
en
mis
mejores
momentos,
te
lo
puedo
asegurar,
y
eso
que
hice
musicales
donde
fui
el
Quijote,
Zorba,
El
Violinista
en
el
Tejado,
dos
personajes
en
Víctor
Victoria
y
el
transformista
de
“La
jaula
de
las
locas”.
No
hago
nada
de
taquito,
sigo
amando
lo
que
hago,
cuidándome,
rodeado
de
mi
familia
y
mis
amigos.
El
escenario
es
mágico,
subís
y
te
olvidás
de
todos
los
dolores
y
este
espectáculo
será
muy
importante.
Cuando
cumplí
80
armé
un
show
con
mis
amigos
Valeria
Lynch,
Patricia
Sosa,
Jairo…
Esta
vez
voy
a
invitar
a
jóvenes
que
están
luchando
por
crecer
como
artistas.
Una
de
ellas
es
Antonella
Fernández,
una
mujer
muy
hermosa
que
canta
extraordinariamente
y
a
la
que
apoyo
como
alguna
vez
lo
hice
con
Abel
Pintos.
También
estará
mi
hijo
Gastón
que
sigue
con
una
impronta
de
música
electrónica,
el
grupo
Pampas
Bravas
y
mi
Quinteto.
Te
cuento
algo,
en
diciembre
tal
vez
haré
por
primera
vez
teatro
para
niños
con
una
obra
de
Disney
llamada
“Navidad
en
las
películas”.
Nunca
he
pensado
en
parar,
me
gustaría
terminar
la
vida
en
un
escenario.
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EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.
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La
música
argentina
vive
un
presente
en
ebullición.
Nuevos
proyectos,
nuevas
voces
y
nuevas
sonoridades
reconfiguran
un
mapa
que
parecía
estancado
antes
de
la
pandemia.
En
medio
de
esa
transformación
surge
Hora
Cero
Records,
un
sello
fundado
y
dirigido
por
Estanislao
López,
productor,
ingeniero
y
músico
que
desde
hace
años
viene
trabajando
con
algunas
de
las
bandas
más
interesantes
de
la
escena
independiente.
Con
el
lanzamiento
del
primer
single
de
Lisa
María
en
mayo
de
2025,
el
sello
terminó
de
consolidarse
como
un
espacio
curado
desde
la
sensibilidad
de
López
y
con
la
ambición
de
construir
comunidad.
“Dentro
del
mar
de
superficialidad
e
hiperconectividad
extrema
en
la
que
vivimos,
el
sello
busca
conectar
con
el
público
de
una
manera
más
honesta,
más
genuina”,
explica.
Desde
esa
premisa,
Hora
Cero
Records
se
posiciona
como
un
registro
vivo
del
presente
y
una
declaración
de
principios
sobre
lo
que
puede
ser
la
música
alternativa
en
la
Argentina.
—Hora
Cero
Records
nace
como
un
proyecto
curado
desde
tu
propia
sensibilidad
sonora.
¿Qué
tipo
de
búsqueda
estética
atraviesa
al
sello
y
qué
lo
diferencia
de
otras
propuestas
dentro
de
la
escena
alternativa?
—Por
un
lado,
lo
que
intentamos
mostrar
es
que
existe
algo
mucho
más
profundo
en
lo
artístico
que
lo
que
nos
rodea
últimamente.
Hay
historias
que
contar,
cosas
para
decir
y
formas
menos
superficiales
que
las
que
se
limitan
a
buscar
engagement
en
redes
o
a
performar
algo
solo
para
llamar
la
atención.
Por
otro
lado,
el
sello
busca
darle
una
estructura
organizada
a
bandas
que
necesitan
dar
un
paso
más
en
su
camino.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
—Este
año
editarás
los
álbumes
debut
de
Lisa
Cerati,
El
Nota,
Las
Tussi
y
el
tercer
disco
de
El
Club
Audiovisual.
¿Qué
te
atrajo
de
sus
proyectos
y
qué
une
a
artistas
tan
distintos
bajo
el
mismo
paraguas?
—Me
atrajeron
porque
son
artistas
increíbles,
sensibles
y
humanos,
algo
que
siento
que
cada
vez
escasea.
Son
grandes
compositores
y
tienen
canciones
que
se
sostienen
por
sí
solas.
Todos
son
buscadores
de
algo
más
profundo
y
tienen
personalidades
muy
marcadas.
Eso
me
entusiasma:
no
se
parecen
a
nada.
En
un
mundo
en
el
que
las
canciones
tienden
a
sonar
iguales,
tener
una
identidad
artística
honesta
y
escribir
buenas
canciones
es,
casi,
un
acto
revolucionario.
—Tu
trayectoria
como
músico,
ingeniero
y
productor
cruza
décadas
de
evolución
estética
en
el
rock
argentino.
¿Cómo
influye
esa
experiencia
en
tu
rol?
—Creo
que
influye
de
manera
positiva,
siempre
que
uno
conserve
memoria
para
recordar
de
dónde
venimos
y
así
sembrar
un
presente
fértil
que
apunte
a
un
futuro
mejor.
Aprendí
muchísimo
tocando
tango
y
jazz,
y
también
de
las
noches
en
Los
Ángeles
en
2015,
cuando
giraba
y
convivía
con
la
escena
garage
y
psych
rock.
Conocí
músicos
y
productores
increíbles.
Una
noche
terminé
compartiendo
con
Daniel
Lanois,
productor
de
Dylan,
Neil
Young
y
U2.
Esas
experiencias,
que
parecen
impensadas,
no
solo
me
marcaron,
también
cambiaron
mi
manera
de
ver
la
vida
y
el
trabajo.
—Tu
producción
siempre
parece
moverse
entre
el
caos
y
la
belleza.
¿Hora
Cero
también
nace
desde
esa
tensión?
—Sí,
totalmente.
Esa
tensión
es
la
vida
misma.
Los
riesgos
que
asumo
son
casi
todos,
porque
no
apuntamos
a
la
música
que
uno
llamaría
“comercial”.
Vamos
detrás
de
algo
más
profundo
y
más
complejo.
No
seguimos
tendencias
ni
dependemos
del
challenge
de
TikTok.
No
renegamos
de
las
herramientas,
pero
la
idea
es
darles
otra
vuelta,
transformarlas,
volverlas
más
humanas.
Hora
Cero
ya
es
una
comunidad.
Las
bandas
que
forman
parte
están
conectadas,
tocan
juntas,
recorren
caminos
distintos,
pero
lo
hacen
de
manera
compartida.
Esa
camaradería
es
clave:
entender
que
si
a
uno
le
va
bien,
eso
también
ayuda
a
los
demás.
Es
un
sistema
de
retroalimentación.
La
comunidad
es
lo
más
importante
si
queremos
expandir
esta
escena.
Más
que
un
sello,
una
comunidad
J.M.D.
Desde
sus
inicios,
Hora
Cero
Records
se
concibió
como
algo
más
que
un
catálogo
de
artistas.
Para
Estanislao
López,
la
apuesta
es
construir
un
ecosistema
en
el
que
los
músicos
puedan
desarrollarse
sin
depender
únicamente
de
la
lógica
de
la
industria
tradicional.
Esa
visión
se
traduce
en
vínculos
horizontales,
colaboración
entre
bandas
y
un
espíritu
de
comunidad
que
atraviesa
al
sello.
Los
artistas
que
forman
parte
de
Hora
Cero
no
solo
comparten
un
espacio
editorial,
sino
que
también
se
acompañan
en
escenarios,
giras
y
procesos
creativos.
Lisa
María,
El
Nota,
Las
Tussi
y
El
Club
Audiovisual
representan
estilos
distintos,
pero
encuentran
un
punto
en
común
en
esa
necesidad
de
expresarse
desde
un
lugar
genuino.
Esa
diversidad
dentro
de
un
mismo
paraguas
refuerza
la
idea
de
un
movimiento
más
amplio
que
busca
posicionar
a
la
música
alternativa
en
el
centro
de
la
conversación
cultural.
La
comunidad
que
se
está
gestando
alrededor
de
Hora
Cero
no
se
limita
a
músicos:
productores,
ingenieros
de
sonido,
diseñadores
y
comunicadores
también
son
parte
activa
del
proyecto.
Para
López,
el
futuro
de
la
música
independiente
requiere
de
ese
entramado
colectivo
que
permita
sostenerse
en
un
contexto
cada
vez
más
difícil.
“Si
a
uno
le
va
bien,
eso
beneficia
al
otro”,
resume,
convencido
de
que
la
retroalimentación
es
el
motor
para
que
una
escena
crezca.
Lejos
de
limitarse
a
editar
discos,
Hora
Cero
Records
se
consolida
como
un
espacio
de
resistencia
y
creación,
un
laboratorio
sonoro
que
entiende
al
arte
como
herramienta
para
sensibilizar
y
comunicar.
En
tiempos
donde
la
industria
musical
parece
regirse
por
la
inmediatez
de
los
algoritmos,
el
sello
propone
detenerse,
escuchar
y
construir
comunidad.
Un
gesto
que,
más
que
un
reinicio,
busca
ser
un
nuevo
comienzo.
En
el
cine
conforman
una
de
las
duplas
más
conocidas:
ellos
son
Mariano
Cohn
y
Gastón
Duprat.
Sus
películas
lo
confirman:
“El
hombre
de
al
lado”,
“Mi
obra
maestra”
y
“4X4”.
Desde
hace
muy
poco
sumaron
un
nuevo
título:
“Homo
Argentum”,
con
Guillermo
Francella,
uno
de
sus
intérpretes
fetiches,
ya
que
con
él
también
filmaron
la
serie
“El
Encargado”
que
va
por
la
cuarta
temporada,
próxima
a
estrenarse.
Hablaron
antes
del
estreno
con
PERFIL.
—Se
dijo
en
un
comienzo
que
habían
sido
cuarenta
historias
las
de
“Homo
Argentum”
para
quedar
sólo
con
dieciséis.
¿Por
qué?
¿Cuáles
descartaron?
GASTÓN
DUPRAT:
Algunas
empezaron
por
los
personajes
y
otras
por
las
propias
historias.
Después
cuando
las
bajás
más
a
tierra
y
se
escriben
los
diálogos,
ahí
ya
se
puede
dimensionar
la
duración.
Terminamos
eligiendo
una
cantidad
representativa
y
que
haga
que
el
metraje
de
la
película
sea
razonable.
Quedaron
un
montón
de
guiones
que
no
es
que
eran
peores,
sino
que
tocaban
el
mismo
tema.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
MARIANO
COHN:
Recuerdo
que
me
encantaba
una
historia
que
era
de
un
taxista,
que
se
aprovechaba
de
unos
turistas.
Pero
elegimos
la
secuencia
del
arbolito
por
ser
sintética,
tenía
un
paisaje,
un
decorado
más
bonito
como
es
la
calle
Florida
y
resultaba
más
característico.
Había
temas
repetidos
y
fuimos
eligiendo.
A
veces
priorizábamos
la
cuestión
de
qué
género
y
cómo
queríamos
filmar,
porque
hay
algunas
historias
que
apelan
más
a
la
emoción.
Todas
las
temáticas
nos
son
propias.
Son
universos,
ambientes
con
los
que
convivimos
y
a
la
vez
dialogan
con
nuestras
obras
anteriores.
Dijimos
vamos
a
hacer
este
tono
de
comedia
incómoda,
social,
que
interpela
y
emociona.
Tiene
formato
de
largometraje,
pero
son
viñetas
o
episodios
y
eso
fue
un
desafío
muy
grande.
—Figura
como
colaborador
autoral
Mario
Mactas:
¿es
el
periodista
que
falleció?
G.D:
Sí,
él
colaboraba
con
nosotros,
también
en
la
serie
“El
encargado”.
Aquí
la
historia
del
cura
villero
es
de
Mactas.
Hay
varios
periodistas
que
integran
el
equipo
de
guionistas,
que
además
son
escritores
como
Horacio
Convertini,
Juan
José
Becerra
y
Leonardo
Despósito.
Como
era
tanto
el
caudal
de
historias,
venía
bien
tener
otras
voces
para
hacer
esta
comedia
incómoda,
social,
que
interpela,
emociona,
ayuda
a
debatir
y
reflexionar.
—¿Cuál
es
la
ventaja
o
desventaja
de
trabajar
con
el
mismo
actor?
G.D:
No
siempre
trabajamos
con
Guillermo.
Él
es
el
número
uno
en
este
tono
de
comedia
sarcástica,
dramática
o
negra.
Sí
te
confieso
que
escribimos
el
guión
y
le
dijimos
“son
dieciséis
historias”
y
él
respondió:
“bueno,
yo
hago
alguna.”
Le
subrayamos
“son
todos
varones
de
tu
misma
edad”.
Ahí
dudó,
pero
aceptó.
Después
fue
muy
audaz
y
se
lanzó.
Hay
que
tener
agallas
para
hacer
esto
que
hizo.
M.C:
La
ventaja
es
que
hemos
hecho
un
montón
de
trabajos
en
conjunto
con
Guillermo
y
ya
funcionamos
como
un
equipo.
Hay
muchas
decisiones
que
tienen
que
ser
compartidas
para
que
el
actor
sienta
el
personaje
y
él
es
muy
exhaustivo.
Necesita
tener
la
seguridad
y
la
comprensión
plena
de
lo
que
va
a
actuar.
Solo
se
puede
hacer
trabajando
en
conjunto,
conociéndose,
compartiendo
gustos
también
y
maneras
de
ver
el
mundo,
con
humor.
Son
solo
ventajas,
desventajas
no
le
encuentro.
Hay
películas
episódicas
como
Los
nuevos
monstruos
que
fue
una
referencia
para
Guillermo
y
para
nosotros,
pero
estaba
apoyada
en
dos
o
tres
actores,
era
más
coral.
En
este
caso,
Guillermo
carga
con
la
responsabilidad
de
hacer
dieciséis
personajes
diferentes.
Aparte
con
muy
poca
intervención
sobre
la
caracterización.
Nosotros
queríamos
que
se
siga
viendo
al
actor,
pues
de
nada
serviría
disfrazarlo.
Él
tiene
la
genialidad
para
ejecutar
ese
tono
de
comedia
que
interpela
y
creo
que
es
consagratorio.
Nunca
antes
vi
a
un
actor
ejecutando
esta
cantidad
de
personajes.
—¿Cómo
decidieron
las
caracterizaciones?
G.D:
Fue
un
trabajo
muy
arduo
y
audaz
al
que
se
sometió
Guillermo
(Francella)
de
caracterización
porque
no
queríamos
taparlo
con
máscaras
o
prótesis.
Buscamos
que
tuviera
la
capacidad
gestual
en
su
rostro,
por
eso
pelucas
o
calvicie.
Llevó
mucho
tiempo,
horas
preparando
y
algunas
historias
fueron
sólo
de
un
día
de
rodaje.
O
sea
que
al
siguiente
tenía
que
caracterizarse
de
otra
manera
y
a
los
otros
dos
días
de
otra
y
de
otra.
Fue
mucho
compromiso
por
parte
de
él
y
de
una
gran
audacia
porque
tenía
que
cambiar
su
impronta
actoral.
—¿Los
influyó
el
cine
italiano?
M.C:
Creo
que
hay
cosas
en
común,
una
afinidad
salvando
las
distancias.
Esos
grandes
directores
intentaron
retratar
o
decir
algo
sobre
la
realidad,
con
humor
y
en
tono
de
comedia.
En
esa
Italia
se
vivía
un
momento
de
ebullición,
discusión
constante,
una
crisis.
Me
parece
que
en
algún
punto
también
hay
alguna
similitud
con
este
momento
de
la
Argentina.
Me
parece
bueno,
porque
es
un
ámbito
para
que
las
cosas
se
discutan,
se
debatan
y
reflexionar.
Cómo
queremos
ser
y
cómo
nos
vemos,
que
a
veces
no
es
lo
mismo.
Una
cosa
es
cómo
uno
dice
qué
es
y
otra
cosa
es
cómo
te
ven
los
demás.
La
película
tiene
esa
búsqueda,
no
es
que
uno
intente
subestimar
al
público,
ni
querer
retratar
lo
argentino
o
la
argentinidad,
para
nada.
Lo
que
hacemos
es
un
recorte
de
unos
retratos
de
personajes,
estereotipos,
situaciones
e
idiosincrasias
que
a
nosotros
nos
parecen
que
valen
la
pena
mostrar
y
que
el
espectador
después
debe
completar
eso
que
ve.
—No
quedamos
muy
bien
parados…
M.C:
Eso
depende,
quizás
no
te
gusta
lo
que
te
devuelve
el
espejo.
Estamos
invitando
a
reflexionar
al
público.
No
es
una
película
que
venga
con
moño
cerrada,
es
más,
todos
los
finales
tienen
algún
tipo
de
búsqueda
como
nuestros
trabajos
anteriores.
Hay
que
hacer
cierto
ejercicio,
no
termina
con
la
proyección
de
la
película,
sino
después
cuando
vas
a
comer
una
pizza,
charlar
con
amigos
y
te
quedás
pensando.
—¿Cómo
fue
la
elección
del
elenco?
G.P:
Fuimos
pensándolos.
Fue
el
debut
cinematográfico
de
Milo
J,
quien
resultó
muy
buen
actor.
Tiene
un
tono
muy
austero
y
seco,
además
es
sumamente
expresivo.
Elegimos
los
que
creíamos
que
eran
ideales
para
cada
rol,
algunos
no
son
decididamente
actores,
como
es
el
caso
de
Migue
Granado,
pero
los
ayudamos
a
que
puedan
construir
estos
personajes.
Eva
de
Dominici
vino
especialmente
desde
Los
Ángeles
para
grabar.
A
Guillermo
Arengo
lo
elegimos
porque
tiene
un
modo
de
actuación
muy
cálido
y
con
Guillermo
sincronizan
mucho
y
ya
se
conocían.
—¿Cuál
es
la
forma
de
trabajar,
se
dividen
tareas
o
se
complementan?
G.D:
En
una
película
o
una
serie
hay
muchísimos
roles.
En
general
un
director
toma
algunos
porque
no
puede
tomar
todos.
Al
ser
dos
podemos
asumir
más
roles,
estar
con
los
actores,
en
la
fotografía
y
en
lo
técnico.
De
todas
maneras,
nos
dividimos
algunas
tareas,
a
veces
estoy
más
con
el
guión.
En
una
película
tan
compleja
como
ésta
si
hubiésemos
sido
tres
también
hubiese
estado
bueno.
—Para
el
episodio
del
festival
y
el
director
de
cine
¿se
inspiraron
en
Pedro
Almodóvar?
M.C:
No,
es
un
Frankenstein.
Nosotros
ya
teníamos
cierta
experiencia
en
retratar
a
un
director
de
cine
ya
que
lo
hicimos
en
la
película
Competencia
oficial.
Algunos
dicen
que
tiene
algo
de
Almodóvar,
otros
dicen
que
tiene
algo
de
Doria,
también
debe
tener
algo
mío
y
de
Gastón.
Me
parece
que
es
una
reflexión
necesaria,
pues
si
uno
se
toma
todo
en
serio
se
cae
a
pedazos,
no
resiste.
El
director
manda
y
todo
el
resto
obedece,
nosotros
a
veces
al
ser
dos
tomamos
cierta
distancia.
Tenés
que
debatir
y
nos
gusta
trabajar
de
otra
manera,
pero
no
dejamos
de
ser
sommeliers
de
actores
y
de
directores
de
cine
porque
tenemos
muchas
horas
de
vuelo.
Con
una
combinación
explosiva
de
nombres
propios,
herencias
escénicas
y
comedia
negra,
se
estrena
Tirria
en
el
Teatro
Metropolitan.
O
mejor
dicho,
el
regreso
de
Diego
Capusotto
al
teatro
de
texto
en
un
hito
que
trasciende
el
hecho
escénico:
por
primera
vez,
el
actor
cultor
del
absurdo
y
referente
del
humor
popular
y
político
compartirá
escenario
con
su
hija
Eva
Capusotto.
La
obra,
escrita
por
Lucas
Nine
y
Nancy
Giampaolo,
y
dirigida
por
el
reconocido
Carlos
Branca
–quien
vuelve
al
país
tras
años
de
residencia
en
el
exterior–,
se
adentra
en
una
zona
poco
explorada
del
teatro
comercial
actual:
el
grotesco
con
tintes
góticos,
la
crítica
social
filtrada
por
lo
grotesco,
y
la
tradición
de
las
comedias
del
cine
argentino
de
los
años
treinta
reconfigurada
para
el
presente.
En
Tirria,
Capusotto
encarna
a
uno
de
los
integrantes
de
los
Sobrado
Alvear,
una
familia
patricia
en
decadencia
que
finge
pasar
sus
veranos
en
Europa,
pero
que
en
realidad
se
encierra
durante
tres
meses
en
los
baúles
de
su
propia
mansión,
alimentándose
de
arroz
con
leche
y
sobreviviendo
a
fuerza
de
recuerdos
y
ficciones.
En
ese
delirio
aristocrático,
donde
el
pasado
sigue
pesando
más
que
el
presente,
se
recorta
la
figura
de
Hilario,
el
fiel
sirviente
(¿o
carcelero?)
que
se
convierte
en
siniestro
garante
del
honor
familiar.
Además
del
dúo
Capusotto
padre
e
hija,
el
elenco
suma
a
Andrea
Politti
y
a
su
hijo
Galo
Politti,
a
Rafael
Spregelburd
–dramaturgo
y
actor
con
vasta
trayectoria–,
Daniel
Berbedes
y
Juano
Arana.
La
puesta,
producida
por
Damián
Sequeira,
apuesta
a
una
estética
de
cine
dentro
del
teatro,
con
guiños
a
la
comedia
de
“teléfono
blanco”
y
al
cine
mudo,
pero
también
a
la
tradición
popular
del
grotesco
criollo.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
LA
IDEA
DETRÁS
DE
LA
OBRA.
Lucas
Nine
y
Nancy
Giampaolo
cuentan
que
la
chispa
inicial
fue
íntima:
“En
principio,
la
idea
fue
divertirnos
a
través
de
una
historia
que
nos
contábamos
a
nosotros
mismos,
pero
nos
fuimos
dando
cuenta
que
lo
que
iba
saliendo
podía
divertir
a
más
gente.
Nos
parece
que
una
de
las
cosas
más
interesantes
que
tiene
Tirria
es
ser
una
obra
hecha
por
argentinos
sobre
temas
muy
específicamente
argentinos
que,
a
la
vez,
son
accesibles
para
casi
todo
el
mundo”.
Ese
cruce
de
lo
particular
y
lo
universal
funciona
como
base
de
una
obra
que,
aunque
enraizada
en
la
tradición
del
grotesco
criollo,
se
abre
a
una
lectura
contemporánea
y
global.
EL
REGRESO
DE
CAPUSOTTO.
Para
Capusotto,
Tirria
representa
la
posibilidad
de
volver
al
teatro
desde
una
clave
inesperada:
“Por
ser
una
versión
que
homenajea
y
distorsiona
ese
lenguaje”,
dice
sobre
las
comedias
de
“teléfono
blanco”
del
cine
argentino.
El
actor,
cuya
marca
personal
transformó
el
humor
en
la
Argentina,
encuentra
aquí
un
espacio
para
correrse
del
sketch
televisivo
y
sumergirse
en
una
obra
coral
que
combina
corrosión
y
delicadeza.
Su
presencia
en
el
escenario
condensa
buena
parte
de
su
potencia
actoral:
histrionismo,
manejo
de
la
gestualidad
exagerada
y
una
capacidad
poco
común
para
hacer
convivir
lo
patético
y
lo
sublime.
En
Tirria
no
se
trata
de
un
unipersonal
ni
de
un
texto
escrito
a
su
medida,
sino
de
un
proyecto
colectivo
que
potencia
su
singularidad
desde
el
contrapunto.
LA
MIRADA
DEL
DIRECTOR.
Carlos
Branca,
de
vasta
trayectoria
y
con
experiencia
en
ópera
lírica
y
drama,
explica:
“La
construcción
de
una
obra
es
en
parte
un
trabajo
artístico
pero
fundamentalmente
es
un
trabajo
técnico.
Mi
función
es
considerar
todos
los
lenguajes
que
intervienen
en
la
realización
de
una
obra,
darles
relieve
y
que
todos
confluyan
en
un
concepto.
Detrás
de
una
comedia
como
en
este
caso
existe
un
concepto
de
antaño
que
se
contamina
con
las
cuestiones
humanas
del
presente.
Actuación,
texto,
escenografía,
luz,
vestuario
confluyen
en
lo
que
la
obra
necesita
ser
narrado.
Y
por
suerte
esa
narración
viene
completada
por
el
público”.
Branca
apuesta
a
que
esa
tensión
entre
pasado
y
presente
sea
visible
en
escena,
con
una
estética
que
dialoga
con
la
historia
del
teatro
y
del
cine
argentino.
EL
APORTE
DE
SPREGELBURD.
Rafael
Spregelburd
celebra
el
encuentro:
“Todo
elenco
es
una
pluralidad.
Éste
no
es
la
excepción.
Creo
que
los
productores
quisieron
reunir
matices
de
varias
tradiciones
teatrales
para
esta
obra
del
dúo
Nine/Giampaolo
porque
tiene
un
lenguaje
muy
peculiar,
que
trasciende
los
supuestos
de
un
teatro
meramente
comercial.
También
se
ve
que
quisieron
privilegiar
un
ambiente
de
mucho
amor,
casi
una
familia.
A
veces
esa
es
la
mejor
manera
de
hacer
que
las
cosas
funcionen”.
El
dramaturgo
y
actor
reconoce
que
aceptó
de
inmediato:
“Mi
interés
fue
inmediato
cuando
me
propusieron
trabajar
junto
a
Diego.
Desde
el
primer
ensayo
sentí
el
privilegio
de
esta
experiencia.
Diego
es
un
actor
magnético,
generoso,
irrepetible.
Con
inteligencia
e
incómoda
ironía,
es
un
ícono
popular
que
no
cede
a
devaluaciones.
Para
cada
situación
de
la
vida
hay
un
meme
o
un
gif
con
Capusotto
como
médium
de
algo
que
los
argentinos
compartimos
sin
tener
que
decir
nada
más”.
EL
LUGAR
DE
LA
COMEDIA
HOY.
La
famosa
conductora
y
actriz
Andrea
Politti
destaca
el
rol
de
la
comedia
en
el
presente:
“Creo
que
la
comedia
tiene
un
lugar
muy
particular
dentro
del
teatro
argentino,
y
poder
jugar
con
sus
formas
es
algo
que
siempre
está
abierto
a
diferentes
lecturas
y
posibilidades.
En
este
momento,
siento
que
hay
una
apertura
para
explorar
distintos
tonos
sin
demasiadas
restricciones.
Ese
juego
es
interesante
porque
genera
cercanía
con
el
público
e
invita
a
repensar
estructuras
de
narrar.
Abordar
la
comedia
hoy
implica
una
oportunidad
para
conectar,
pero
también
para
cuestionar,
sin
perder
de
vista
la
ligereza
que
ese
género
puede
ofrecer”.
Sobre
la
experiencia
del
elenco,
agrega:
“Trabajar
con
un
grupo
donde
hay
distintas
voces
y
trayectorias
genera
una
dinámica
particular.
La
pluralidad
de
nombres
implica
distintos
enfoques
y
miradas
que
se
van
construyendo
en
conjunto.
Ese
cruce
de
experiencias
suma
y
se
refleja
en
el
resultado
final”.
UNA
APUESTA
CORAL.
La
reunión
de
Capusotto,
Politti,
Spregelburd,
Berbedes,
Arana
y
las
nuevas
generaciones
(Eva
y
Galo)
convierte
a
Tirria
en
una
propuesta
coral
que
conjuga
humor,
grotesco
y
herencia
familiar.
Un
cruce
intergeneracional
y
estético
que,
según
sus
creadores,
busca
tanto
entretener
como
dejar
una
huella
en
la
cartelera
porteña.
Con
una
combinación
explosiva
de
nombres
propios,
herencias
escénicas
y
comedia
negra,
se
estrena
Tirria
en
el
Teatro
Metropolitan.
O
mejor
dicho,
el
regreso
de
Diego
Capusotto
al
teatro
de
texto
en
un
hito
que
trasciende
el
hecho
escénico:
por
primera
vez,
el
actor
cultor
del
absurdo
y
referente
del
humor
popular
y
político
compartirá
escenario
con
su
hija
Eva
Capusotto.
La
obra,
escrita
por
Lucas
Nine
y
Nancy
Giampaolo,
y
dirigida
por
el
reconocido
Carlos
Branca
–quien
vuelve
al
país
tras
años
de
residencia
en
el
exterior–,
se
adentra
en
una
zona
poco
explorada
del
teatro
comercial
actual:
el
grotesco
con
tintes
góticos,
la
crítica
social
filtrada
por
lo
grotesco,
y
la
tradición
de
las
comedias
del
cine
argentino
de
los
años
treinta
reconfigurada
para
el
presente.
En
Tirria,
Capusotto
encarna
a
uno
de
los
integrantes
de
los
Sobrado
Alvear,
una
familia
patricia
en
decadencia
que
finge
pasar
sus
veranos
en
Europa,
pero
que
en
realidad
se
encierra
durante
tres
meses
en
los
baúles
de
su
propia
mansión,
alimentándose
de
arroz
con
leche
y
sobreviviendo
a
fuerza
de
recuerdos
y
ficciones.
En
ese
delirio
aristocrático,
donde
el
pasado
sigue
pesando
más
que
el
presente,
se
recorta
la
figura
de
Hilario,
el
fiel
sirviente
(¿o
carcelero?)
que
se
convierte
en
siniestro
garante
del
honor
familiar.
Además
del
dúo
Capusotto
padre
e
hija,
el
elenco
suma
a
Andrea
Politti
y
a
su
hijo
Galo
Politti,
a
Rafael
Spregelburd
–dramaturgo
y
actor
con
vasta
trayectoria–,
Daniel
Berbedes
y
Juano
Arana.
La
puesta,
producida
por
Damián
Sequeira,
apuesta
a
una
estética
de
cine
dentro
del
teatro,
con
guiños
a
la
comedia
de
“teléfono
blanco”
y
al
cine
mudo,
pero
también
a
la
tradición
popular
del
grotesco
criollo.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
LA
IDEA
DETRÁS
DE
LA
OBRA.
Lucas
Nine
y
Nancy
Giampaolo
cuentan
que
la
chispa
inicial
fue
íntima:
“En
principio,
la
idea
fue
divertirnos
a
través
de
una
historia
que
nos
contábamos
a
nosotros
mismos,
pero
nos
fuimos
dando
cuenta
que
lo
que
iba
saliendo
podía
divertir
a
más
gente.
Nos
parece
que
una
de
las
cosas
más
interesantes
que
tiene
Tirria
es
ser
una
obra
hecha
por
argentinos
sobre
temas
muy
específicamente
argentinos
que,
a
la
vez,
son
accesibles
para
casi
todo
el
mundo”.
Ese
cruce
de
lo
particular
y
lo
universal
funciona
como
base
de
una
obra
que,
aunque
enraizada
en
la
tradición
del
grotesco
criollo,
se
abre
a
una
lectura
contemporánea
y
global.
EL
REGRESO
DE
CAPUSOTTO.
Para
Capusotto,
Tirria
representa
la
posibilidad
de
volver
al
teatro
desde
una
clave
inesperada:
“Por
ser
una
versión
que
homenajea
y
distorsiona
ese
lenguaje”,
dice
sobre
las
comedias
de
“teléfono
blanco”
del
cine
argentino.
El
actor,
cuya
marca
personal
transformó
el
humor
en
la
Argentina,
encuentra
aquí
un
espacio
para
correrse
del
sketch
televisivo
y
sumergirse
en
una
obra
coral
que
combina
corrosión
y
delicadeza.
Su
presencia
en
el
escenario
condensa
buena
parte
de
su
potencia
actoral:
histrionismo,
manejo
de
la
gestualidad
exagerada
y
una
capacidad
poco
común
para
hacer
convivir
lo
patético
y
lo
sublime.
En
Tirria
no
se
trata
de
un
unipersonal
ni
de
un
texto
escrito
a
su
medida,
sino
de
un
proyecto
colectivo
que
potencia
su
singularidad
desde
el
contrapunto.
LA
MIRADA
DEL
DIRECTOR.
Carlos
Branca,
de
vasta
trayectoria
y
con
experiencia
en
ópera
lírica
y
drama,
explica:
“La
construcción
de
una
obra
es
en
parte
un
trabajo
artístico
pero
fundamentalmente
es
un
trabajo
técnico.
Mi
función
es
considerar
todos
los
lenguajes
que
intervienen
en
la
realización
de
una
obra,
darles
relieve
y
que
todos
confluyan
en
un
concepto.
Detrás
de
una
comedia
como
en
este
caso
existe
un
concepto
de
antaño
que
se
contamina
con
las
cuestiones
humanas
del
presente.
Actuación,
texto,
escenografía,
luz,
vestuario
confluyen
en
lo
que
la
obra
necesita
ser
narrado.
Y
por
suerte
esa
narración
viene
completada
por
el
público”.
Branca
apuesta
a
que
esa
tensión
entre
pasado
y
presente
sea
visible
en
escena,
con
una
estética
que
dialoga
con
la
historia
del
teatro
y
del
cine
argentino.
EL
APORTE
DE
SPREGELBURD.
Rafael
Spregelburd
celebra
el
encuentro:
“Todo
elenco
es
una
pluralidad.
Éste
no
es
la
excepción.
Creo
que
los
productores
quisieron
reunir
matices
de
varias
tradiciones
teatrales
para
esta
obra
del
dúo
Nine/Giampaolo
porque
tiene
un
lenguaje
muy
peculiar,
que
trasciende
los
supuestos
de
un
teatro
meramente
comercial.
También
se
ve
que
quisieron
privilegiar
un
ambiente
de
mucho
amor,
casi
una
familia.
A
veces
esa
es
la
mejor
manera
de
hacer
que
las
cosas
funcionen”.
El
dramaturgo
y
actor
reconoce
que
aceptó
de
inmediato:
“Mi
interés
fue
inmediato
cuando
me
propusieron
trabajar
junto
a
Diego.
Desde
el
primer
ensayo
sentí
el
privilegio
de
esta
experiencia.
Diego
es
un
actor
magnético,
generoso,
irrepetible.
Con
inteligencia
e
incómoda
ironía,
es
un
ícono
popular
que
no
cede
a
devaluaciones.
Para
cada
situación
de
la
vida
hay
un
meme
o
un
gif
con
Capusotto
como
médium
de
algo
que
los
argentinos
compartimos
sin
tener
que
decir
nada
más”.
EL
LUGAR
DE
LA
COMEDIA
HOY.
La
famosa
conductora
y
actriz
Andrea
Politti
destaca
el
rol
de
la
comedia
en
el
presente:
“Creo
que
la
comedia
tiene
un
lugar
muy
particular
dentro
del
teatro
argentino,
y
poder
jugar
con
sus
formas
es
algo
que
siempre
está
abierto
a
diferentes
lecturas
y
posibilidades.
En
este
momento,
siento
que
hay
una
apertura
para
explorar
distintos
tonos
sin
demasiadas
restricciones.
Ese
juego
es
interesante
porque
genera
cercanía
con
el
público
e
invita
a
repensar
estructuras
de
narrar.
Abordar
la
comedia
hoy
implica
una
oportunidad
para
conectar,
pero
también
para
cuestionar,
sin
perder
de
vista
la
ligereza
que
ese
género
puede
ofrecer”.
Sobre
la
experiencia
del
elenco,
agrega:
“Trabajar
con
un
grupo
donde
hay
distintas
voces
y
trayectorias
genera
una
dinámica
particular.
La
pluralidad
de
nombres
implica
distintos
enfoques
y
miradas
que
se
van
construyendo
en
conjunto.
Ese
cruce
de
experiencias
suma
y
se
refleja
en
el
resultado
final”.
UNA
APUESTA
CORAL.
La
reunión
de
Capusotto,
Politti,
Spregelburd,
Berbedes,
Arana
y
las
nuevas
generaciones
(Eva
y
Galo)
convierte
a
Tirria
en
una
propuesta
coral
que
conjuga
humor,
grotesco
y
herencia
familiar.
Un
cruce
intergeneracional
y
estético
que,
según
sus
creadores,
busca
tanto
entretener
como
dejar
una
huella
en
la
cartelera
porteña.
Conocí
a
“Mariana”
por
casualidad.
Fue
en
San
Pablo
en
diciembre
del
2018.
Era
la
amiga
argentina
de
un
amigo
paulista.
De
a
poco,
empezó
a
darme
pistas
de
quién
había
sido.
Desde
ese
día,
se
sucedieron
encuentros
aquí
y
allá.
Largas
noches
en
las
que
Mariana
hablaba
sin
que
le
preguntara.
Siempre
terminaba
así:
“No
sé
porqué
te
estoy
contando
esto
que
nunca
le
dije
a
nadie”.
Entrecortada,
en
portuñol,
dando
por
sentado,
Mariana
revisaba
su
pasado
como
Oficial
Montonera:
cuando
murió
su
marido
en
un
enfrentamiento,
cuando
tuvo
que
escapar
con
su
bebé,
cuando
fue
secuestrada-desaparecida,
cuando
se
salvó
porque
su
secuestrador
se
enamoró
de
ella
y
cuando,
finalmente,
tuvo
que
exiliarse
en
Brasil
para
siempre.
Así
podría
resumirse.
En
el
medio,
el
gris,
el
‘no
me
acuerdo’,
el
‘no
quiero
hablar
más’,
el
‘me
cansé’.
Así
seguimos,
hasta
que
en
abril
del
2022
me
propuso
que
escribiera
un
libro
sobre
su
vida
porque
su
hijo
quería
conocer
su
historia.
Enseguida
dije
que
sí.
Un
año
después,
Keka
Halvorsen
me
dio
la
idea
de
hacer
una
obra
de
teatro.
Al
día
siguiente,
(otra
casualidad)
me
encuentro
con
Dennis
Smith
y
le
cuento
lo
que
estoy
escribiendo.
‘¡La
quiero
hacer
yo!’
dijo
enseguida
y
le
puso
quinta
a
fondo
con
una
fuerza
irrefrenable.
Así
nos
subimos
al
barco
de
transformar
más
de
1.500
páginas
de
entrevistas
editadas
para
el
libro
(Desaparecida
dos
veces,
Seix
Barral,
noviembre
2025)
en
una
obra
de
teatro.
El
trabajo
de
Dennis
en
el
escenario
es
mágico:
no
encuentro
mejor
palabra
para
describirlo.
Dirige
y
actúa.
Es
el
hijo,
la
madre
y
el
padre
sin
necesidad
de
artificios
ni
fuegos
artificiales,
pasa
de
uno
a
otro
sin
dejar
dudas.
Desde
el
primer
momento
quiso
poner
la
obra
por
sobre
todo,
la
historia
por
delante
de
cualquier
ego
personal.
Contamos
la
vida
de
una
mujer
que
hizo
lo
que
pudo.
No
es
una
heroína.
Pero
tampoco
una
traidora.
La
dramaturgia
está
repleta
de
actos
heroicos
e
irreprochables
que
pocos
somos
capaces
de
cumplir.
Pero,
¿y
los
demás?
¿Los
que
se
las
arreglan
como
pueden,
no
merecen
ser
contados?
¿Solo
la
muerte
dignifica?
Esta
es
la
vida
de
una
mujer
que
militó
con
esperanza,
enviudó
con
un
bebé
y
no
tuvo
tiempo
de
llorar
porque
tenía
que
salvarse
y
salvar
a
su
hijo,
que
estuvo
desaparecida
y
que
afuera
la
esperaba
ese
niño
que
ya
había
perdido
a
su
papá.
También
la
esperaba
el
vacío.
El
fin.
Se
salvó.
Por
eso
¿merece
desconfianza?
¿Es
menos
militante
de
quienes
tuvieron
la
desgracia
de
morir?
Soñamos,
humildemente
que,
con
esta
obra,
y
a
casi
cincuenta
años
del
golpe
de
Estado
de
1976,
el
espectador
intente
ponerse
en
los
zapatos
de
Mariana
y
repiense
esa
época.
Nos
lo
demuestra
el
público
que
nos
espera
a
la
salida
para
contarnos
su
propia
historia
y
así,
entre
lágrimas
y
abrazos
volvemos
a
casa,
contentos
de
estar
haciendo
algo
que
nos
trasciende.
Esto
no
les
gusta
a
los
autoritarios
El
ejercicio
del
periodismo
profesional
y
crítico
es
un
pilar
fundamental
de
la
democracia.
Por
eso
molesta
a
quienes
creen
ser
los
dueños
de
la
verdad.
Desde
que
estrenamos
como
coproducción
del
Festival
Internacional
de
Buenos
Aires
en
octubre
del
2024
agotamos
todas
las
funciones.
Una
enorme
felicidad
porque
demuestra
que
no
estamos
solos.
No
dictamos
sentencias,
el
público
arma
su
propia
opinión.
La
obra
pasa
por
momentos
de
humor,
de
emoción,
de
canciones
que
llegan
al
alma
y
de
situaciones
donde
es
difícil
juzgar
y
aparecen
las
preguntas.
Nos
sentimos
bendecidos
por
el
público
y
por
los
periodistas
que
han
venido
a
verla,
no
esperábamos
tanto.
Soñamos
recorrer
lugares
donde
haya
otras
Marianas
y
Marianos
que,
como
nuestra
protagonista,
a
pesar
del
tiempo
y
los
kilómetros
que
los
separan
de
Argentina,
aún
hoy,
no
han
podido
sacarse
el
miedo
y
el
estigma
de
encima.
Porque,
aunque
la
obra
se
basa
en
hechos
reales,
los
nombres
propios
han
sido
cambiados
porque
Mariana
sigue
teniendo
miedo.
No
todas
nacimos
para
el
bronce.
*Periodista,
guionista,
dramaturga
y
coautora
de
Mi
vida
anterior.
ENTRETENIMIENTO
Exclusivo de ‘ISPA’: Yuyito González aseguró que está “bastante salidora” y se mostró a favor de las candidaturas de famosos
EDITOR -
Autorizo
a
KUARZO
ARGENTINA
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.,
en
adelante
“LAS
PRODUCTORAS”
y
sus
respectivas
casas
matrices,
afiliadas,
subsidiarias,
concesionarias,
sucesores
y
asignatarias
a
hacer
uso
de
mi
presencia
para
cualquier
Programa
televisivo
(el
“Programa”)
y
en
conexión
con
Kuarzo
Argentina
S.A.
y/o
NET
TV
S.A.
u
otros.
ACEPTO
EXPRESAMENTE
QUE:
1.
Autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna.
2.
Se
realicen
grabaciones
y
se
tomen
fotografías
de
mi
persona,
graben
mi
voz,
conversaciones,
dichos,
hechos
y
sonidos,
durante
y
en
conexión
con
mi
participación
en
el
Programa
(en
adelante,
los
“Materiales”),
sin
que
deban
pagarme
compensación
alguna.
Autorizo
a
LAS
PRODUCTORAS
y/o
al
Canal
a
exhibir,
reproducir
o
publicar
en
cualquier
forma
tales
fotografías,
filmaciones
y/o
grabaciones
en
cualquier
y
todos
los
medios
de
comunicación,
inclusive
en
las
promociones
del
Programa
y
presto
conformidad
para
que
se
publique
mi
nombre.
A
tal
efecto,
otorgo
mi
consentimiento
expreso
para
ser
filmado,
grabado
y/o
fotografiado
y
para
que
las
filmaciones,
grabaciones
e
imágenes
resultantes
sean
exhibidas,
reproducidas
o
publicadas
por
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal.
3.
Acepto
que
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
serán
los
dueños
exclusivos
de
los
resultados
y
ganancias
de
los
Materiales
con
el
derecho
al
registro
de
propiedad
intelectual,
al
uso
y
otorgamiento
de
permisos
para
que
otros
lo
usen,
en
cualquier
forma
y
mediante
cualquier
medio.
En
consecuencia,
autorizo
expresa,
irrevocable
e
incondicionalmente
a
la
transmisión,
retransmisión,
reproducción
o
publicación
de
los
Materiales
en
todos
y
cualquier
medio
de
comunicación
incluyendo,
sin
limitación
alguna,
los
servicios
de
televisión
por
aire,
antena,
cable
o
satélite,
radio,
medios
gráficos,
cine,
Internet
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“webcasting”,
y
video
“on
demand”)
y
servicios
móviles
y/o
inalámbricos
(incluyendo,
sin
limitación,
“streaming”,
descargas
(“downloads”),
“podcasting”
y
“wireless
media”),
en
su
totalidad
o
en
una
porción,
con
cualquier
finalidad,
sin
límite
de
tiempo
y
no
encontrándose
dicha
autorización
limitada
a
la
República
Argentina
y
sin
estar
obligada
LAS
PRODUCTORAS
y/o
el
Canal
a
realizar
ningún
tipo
de
pago
adicional.
ME
COMPROMETO
EXPRESAMENTE
A:
Guardar
estricta
confidencialidad
acerca
de
toda
la
información
que
Uds.
pongan
en
mi
conocimiento
que
tenga
algún
tipo
de
relación
con
el
Programa.
No
compartiré
dicha
información
con
terceras
personas.
Me
obligo
a
realizar
todos
los
actos
razonablemente
necesarios
y
adoptar
todas
las
medidas
conducentes
para
asegurar
que
la
información
recibida
no
sea
utilizada
por
terceros,
revelada
o
divulgada,
total
o
parcialmente.
No
utilizaré
la
información
para
otro
propósito
que
el
de
participar
en
el
Programa.
Acepto
y
comprendo
que
el
incumplimiento
por
mi
parte
de
lo
anteriormente
descripto
traerá
aparejadas
consecuencias
sumamente
graves
para
Uds.
y
que,
por
lo
tanto,
deberé
indemnizarlos
por
los
daños
y
perjuicios
que
tal
violación
les
ocasione.
Por
la
presente
renuncio
a
mi
derecho
de
inspección
o
aprobación
de
mi
presentación
o
los
usos
de
que
tal
presentación
se
haga.
Asimismo,
acuerdo
no
presentar
ningún
reclamo
de
ninguna
naturaleza
en
absoluto
contra
nadie
en
relación
con
el
ejercicio
del
permiso
otorgado
por
la
presente.





























